Seis millones para España, 20 en total, la duda de Scaloni… Todas las razones de seguridad y dinero para llevar la Finalissima a Europa

Seis millones para España, 20 en total, la duda de Scaloni... Todas las razones de seguridad y dinero para llevar la Finalissima a Europa

La guerra en Irán ha puesto en jaque la vida y el deporte en todo Oriente Medio. Las ligas de los diferentes países del Golfo Pérsico han sido suspendidas y los eventos que allí se iban a celebrar han sido aplazados o trasladados a otras ciudades. Ese es el caso de la Finalissima entre España y Argentina, que se iba a disputar en el Estadio Lusail deDoha, en Qatar, el próximo 27 de marzo y que apunta ahora a Europa por dos razones: seguridad y dinero.

Londres, Milán y Roma son ahora mismo las ciudades favoritas para albergar el encuentro, especialmente la británica, a la espera de que en las próximas horas la UEFA, la CONMEBOL y Qatar anuncien la decisión definitiva, con Rabat, capital de Marruecos, como solución de emergencia. La idea, según pudo saber este periódico, es priorizar Europa como destino, aludiendo a las razones evidentes de seguridad, teniendo en cuenta que toda la zona de Oriente Medio está afectada por la guerra y que está descartada la opción de llevar la cita a Estados Unidos. La federación argentina había puesto sobre la mesa la opción de Miami, donde juega y vive Messi, pero se ha rechazado por temas logísticos.

Y es que la Finalíssima está encuadrada dentro del ‘Qatar Football Festival‘, una serie de seis encuentros que se iban a disputar en el país, entre el Estadio Lusail, el Jassim bin Hamad y el Ahmad bin Ali, todos pegados a Doha. Ahí, entre el 26 y el 31 de marzo, el gobierno de Qatar había acordado partidos entre Qatar y Serbia, Arabia Saudí y Egipto, España y Argentina, Arabia Saudí y Serbia, Egipto y España y Qatar y Argentina.

20 días de margen

Seis duelos en los que el país había invertido unos 20 millones de euros para convencer a las selecciones, especialmente a las de más caché, las campeonas de América y de Europa. La Federación Española, siempre a través de la UEFA, había firmado a cambio de una cifra entre los cinco y los seis millones de euros, y la albiceleste, en su caso a través de CONMEBOL, lo había hecho por un poco más, rozando los ocho, aprovechando la figura de Messi.

Por eso, cuando surgió la guerra en Irán y la imposibilidad de jugar en Doha, los principales protagonistas comenzaron a buscar una solución. Nadie quería perder esa inversión ni ese beneficio. Qatar ha insistido en esperar un final rápido del conflicto para mantener el evento en su país, pero la realidad le ha atropellado y con apenas 20 días de margen, la mirada está ya en Europa.

Ni UEFA ni CONMEBOL quieren correr riesgos con sus expediciones ni los jugadores y los cuerpos técnicos de ambas selecciones quieren pisar ahora una zona cercana Oriente Medio. De hecho, en el entorno de la selección argentina se ha deslizado la posibilidad de suspender directamente el partido, porque desde el principio, y a pesar de lo mediático del título, no estaban muy convencidos de la cita contra España. Lionel Scaloni, su seleccionador, prefería una selección de menos nivel para probar cosas y que el resultado no fuera tan importante. De hecho, antes de la última Copa América Argentina jugó contra Guatemala y Ecuador. Nada de selecciones top, aunque en la Finalissima de 2022, disputada cinco meses antes del Mundial de Qatar, la albiceleste venció a Italia por 0-3 y cogió oxígeno hacia el torneo.

«se va a jugar sí o sí»

Pero eso es otra historia, porque una vez firmado el acuerdo no había vuelta atrás, aunque la AFA argentina, igual que la RFEF española, ha intentado tirar para casa. Unos para Miami y otros para Madrid, ambas descartadas por su rival. Miami acogerá el torneo de tenis y Argentina no quiere jugar de visitante, así que hay que ir tachando ciudades y buscando otras que tengan sitio no sólo para la Finalissima, sino también para los otros cinco encuentros del ‘Qatar Football Festival’.

La mejor opción ahora mismo, y así lo ven los protagonistas, es Londres, donde precisamente se jugó la Finalissima de 2022. Wembley está ocupado por la selección inglesa, que juega ahí el mismo 27 de marzo contra Uruguay, y ni España ni Argentina quieren modificiar la fecha del encuentro, pero el Estadio Olímpico sí que está disponible.

Ese campo, que durante el año es el hogar del West Ham, aparece como sustituto del Lusail de Qatar para albergar la Finalissima, el España-Egipto y el Qatar-Argentina. Los otros tres duelos, entre selecciones de menor nivel, deberían encontrar acomodo en una ciudad llena de clubes y estadios de primer nivel. Milán, con un campo importante como San Siro, y ciudades cerca para jugar el resto de encuentros, es también una opción contra Roma, que presenta algún problema más.

La realidad es clara: «La Finalissima se va a jugar sí o sí», admiten desde la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, rechazando cualquier suspensión para alegría de Luis de la Fuente, encantado con el reto, y de un vestuario que con Lamine Yamal a la cabeza tiene ganas de enfrentarse a los actuales campeones del mundo, con Leo Messi como principal motivación.

kpd