Abrines, a la derecha, en una jugada con Peter Girgoorian.AFP
Bien sabían Sergio Scariolo y todos sus jugadores que Irán, su último rival de grupo, había perdido hasta con la modesta Costa de Marfil, y no se puede culpar al seleccionador por haber planteado algún experimento y a sus hombres de sentirse más rela
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
La fábula de la selección de moda en España se apaga. Lo hace bruscamente, con un desplome. Queda el bronce, pero un bronce no colma a quienes se sienten en la cima del mundo desde hace un año, campeonas del mundo, de la Liga de Naciones, campeonas de su propia revolución tras un beso robado, mientras se pasan de una a otra el Balón de Oro. A eso sólo se da continuidad con más oro, objetivo unívoco de un equipo que ahora debe mentalizarse para luchar por el bronce frente Alemania, en Lyón. Ellas no llegarán a París. Brasil, mejor que España en Marsella, lo hará por el oro frente a Estados Unidos.
El destino tiene caprichos. Uno fue que las dos heroínas de la remontada ante Colombia, Cata Coll e Irene Paredes, hicieran la carambola del inesperado gol en propia puerta que abría el partido. Erró la portera y el balón golpeó en su compañera para alcanzar la red. Sin embargo, el destino no es el culpable de esta inesperada derrota ante una selección a la que España había ganado en la fase grupos. No. La explicación está en el juego errático de la selección frente a un rival que supo explotar muy bien las debilidades defensivas de las jugadoras de Montse Tomé.
La seleccionadora española perdió la partida táctica con su homólogo, Arthur Rivas. La espalda de sus laterales, en especial Olga Carmona, era un solar por el que Brasil desplegó su contraataque, lanzado por Ludmila y Gabi Portilho. El técnico brasileño, además, dispuso marcajes individuales por todo el campo, con mucha intensidad y anticipación, algo para lo que Tomé no supo encontrar los anticuerpos.
Putellas y Guijarro, suplentes
La realidad es que España no se ha encontrado con su mejor juego desde el inicio del torneo olímpico. La semifinal frente a Colombia tuvo similitudes con el duelo con Brasil, aunque esta vez ni siquiera pudo forzar el empate para llegar a la tanda de penaltis. Brasil pudo cerrar el choque mucho antes, dadas las ocasiones que tuvo a la contra en el primer periodo. Priscila erró un mano a mano frente a Cata Coll al que llegaba sola. Lanzó fuera. España respiraba, pero sin dar respuesta en el área contraria, más allá de un disparo de Jenni Hermoso.
Después de haber sido suplente ante Colombia y de haber dicho que no comprendía esa situación, Jenni entró en un once en el que Tomé realizó cambios en busca de la fluidez y el gol que no había encontrado. Ello llevó a Alexia Putellas y a Patri Guijarro a quedarse en el banquillo. Las soluciones no dieron frutos y la seleccionadora tuvo que agitar de nuevo el equipo tras el descanso, porque en el tiempo añadido de esa parte, cuando la selección buscaba el empate, se repitió el guion y Gabi Portilho culminó con gol una de las incesantes contras. Lo merecía Brasil.
La cosa pudo ser peor para las españolas, ya que la tendencia fue la misma tras regresar al campo, pero Brasil falló tres ocasiones consecutivas. Cata Coll decidió quitarse la careta. Era momento de correr todos los riesgos. Un gol más habría sido una losa prácticamente definitiva, pero al fallarlos, Brasil dio esperanzas a las jugadores de Tomé de repetir lo que habían logrado ante Colombia en cuartos, cuando también llegaron a ir dos goles por detrás hasta el último cuarto de hora. Ni Jenni ni Aitana Bonmatí, las líderes, aparecieron.
Caldentey, desolada tras uno de los goles de Brasil.EFE
Si entonces fue Jenni la futbolista clave en la remontada, al marcar el primer gol tras saltar desde el banquillo, esta vez la jugadora del Tigres mexicano encontró menos situaciones. Salma Paralluelo lo hizo, por dos veces, cuando la esperanza se había agotado. Lorena detuvo los dos disparos con más intenciones de Jenni. Tomé llamó entonces a Guijarro. Putellas continuaba en el banquillo.
Las decisiones tomadas por el técnico brasileño influyeron más sobre el juego. La prueba fue Adriana, autora del tercer tanto en una llegada que demostró los despropósitos de España. Sólo entonces entró Alexia para revolucionar mínimamente el final, goles de Salma, uno con ayuda, incluidos, pero sin poder evitar ya el cuarto de Brasil. Fue tarde.
Retándose como dos lobos al mando de la manada. El impulsivo cachorro contra el viejo y experimentado jefe que se resiste a ceder su trono. El nuevo orden frente a la tradición, eso es lo que escenificaron este domingo Juan Ayuso (22 años) y Primoz Roglic (35) en el cierre de la Volta a Catalunya, resuelto a favor del esloveno tras un dinámico intercambio de golpes. Etapa y clasificación general para el veterano corredor del Bora tras consumar un espléndido ataque a falta de 20 kilómetros para la meta.
Los desafiantes, tras la reducción del kilometraje de la etapa del sábado, afrontaron la salida de la jornada de clausura con sólo un segundo de diferencia a favor del chaval del UAE y, como era previsible, la ronda se definió en las subidas Montjuïc tras una entretenida pelea por las bonificaciones en los sprints intermedios. Ayuso y Roglic se marcaron durante un recorrido de 88 kilómetros, con salida y llegada en Barcelona, que incluyó cinco seis ascensiones a la montaña olímpica.
Arrancó el esloveno con decisión y en el paso bonificado de Viladecans arrañó dos segundos a Ayuso. El español, enrabietado, respondió en el sprint de Barcelona y recuperó el liderato virtual antes de acometer las subidas a Montjuïc.
Con el pelotón agrupado y con pequeñas escaramuzas se llegó al momento clave de la prueba. A falta de 20 kilómetros para la llegada, en la cuarta subida del circuito, Roglic sorprendió con un ataque que sólo fue respondido durante 200 metros por Egan Bernal y Laurens de Plus, con Ayuso a la expectativa. El esloveno insistió y descolgó a todos en un vertiginoso descenso en lo que sumó 10 segundos de ventaja.
Los perseguidores se rearmaron, pero sin premio. Ayuso esperó a sus compañeros Marc Soler y Adam Yates, pero ninguno de los tres estaba en su mejor momento. La colaboración de Lennert van Eetvelt, Enric Mas y Nairo Quintana tampoco surtió efecto positivo para los intereses de Ayuso. Roglic no cedió en su objetivo y estiró la ventaja hasta la veintena de segundos, una margen que supo mantener hasta la meta, en Barcelona, donde se presentó con 14 segundos de renta sobre De Plus y Van Eetvelt. El grupo llegó cinco segundos después, con Ayuso, derrotado por la valiente ofensiva de Roglic.
La general de la Volta y las dos victorias de etapas han servido para impulsar la preparación de Roglic, cuyo objetivo más ambicioso es conquistar el Giro de Italia, prueba en la que volverá a medirse con Juan Ayuso. Este año sólo había participado en la Volta a Algarve, donde tuvo una actuación muy discreta, su mejor resultado fue una novena plaza en la segunda jornada. El esloveno ya se adjudicó la Volta en la edición de 2023, en la que también sumó dos triunfos parciales
Esta ronda también ha ratificado el notable estado de forma de Juan Ayuso, que acumula cinco victorias en este inicio de temporada, sólo le supera el velocista belga Tim Merlier, con seis. El español, que se anotó la tercera jornada de la Volta y que este año se ha adjudicado la Tirreno-Adriático (más una etapa), el Trofeo Laigueglia y la Drôme Classic, iguala al sprinter Jonathan Milan y supera a Tadej Pogacar (cuatro) y a Mathieu van der Poel (tres). Seguro que esta derrota ayudará al joven escalador del UAE para seguir creciendo. La revancha, en el Giro de Italia