El presidente del Consejo Superior de Deportes, Jose Manuel Rodríguez Uribes ha aprovechado un acto este mediodía en la sede de la institución para valorar la propuesta de Antiviolencia sobre los incidentes del Metropolitano en la que se solicitaba una multa de 65.000 euros y el cierre del estadio durante dos semanas.
“La Comisión de Antiviolencia es una comisión compuesta por LaLiga, la Fiscalía, el CSD, la Guardia Civil y la Policía, y fue una propuesta de sanción, digamos, proporcional a la gravedad de los hechos. Yo creo que eso es lo que debo decir y debo respetar absolutamente esa propuesta”, espetó el máximo mandatario del deporte español.
Rodríguez Uribes aprovechó un corrillo con los periodistas en el acto de presentación del equipo español que competirán en los FIA Motorsport Games de Valencia para entrar en el tema de la actualidad deportiva referente a la presencia de ultras en el mundo del fútbol.
“El deporte y la violencia son incompatibles”
“Tenemos entre todos que hacer un trabajo muy serio, muy concienzudo para erradicar la violencia de los estadios y del deporte en general. El deporte y la violencia son incompatibles”, apuntó el presidente del CSD.
Uribes recordó también que el deporte “son valores” e hizo referencia al acto en el que estaban pilotos de todas las edades y aseguró que la práctica deportiva nunca puede estar relacionada con la violencia.
Los ultras del Atlético, durante el último derbi madrileño.
Así, el presidente del CSD calificó de “necesaria, justa y proporcional”, la propuesta de sanción al Metropolitano aunque matizó que “se pueden alegar otras posiciones”. “Cuando sea definitiva, se ejecutará”, afirmó.
El proceso administrativo pasa ahora porque la Secretaría de Estado de Seguridad reciba la propuesta e incoe el expediente. Posteriormente se abrirá el plazo de alegaciones y presentación de pruebas para que el Atlético pueda ejercer su derecho a la defensa. Cuando se haya recabado toda la información, llegará la decisión en un plazo que rondará los dos meses.
Julián tenía apenas dos años cuando Rafa Varas le conoció. Llegó de la mano de su abuela materna junto a sus hermanos y, cuando pisó el campo del Club Atlético Calchín, corrió como loco a por un balón que era más grande que él y se puso a conducirlo de banda a banda. "Este nos va a salvar", le dijo el primer entrenador del argentino a la abuela. Más de 20 años después, nunca unas palabras sonaron tan acertadas.
La temporada pasada, Julián Álvarez (Calchín, Argentina, 25 años) ya había ganado un Mundial jugando junto a Messi, juntando así dos de sus sueños infantiles, y había vivido su mejor momento en el Manchester City a nivel individual, aunque se terminara escapando la Champions. Era el noveno jugador más utilizado de la plantilla, había marcado 19 goles y por fin era una pieza fundamental para Pep Guardiola. Pero, tras dos años en Manchester, Julián "necesitaba un cambio".
En las oficinas del Atlético daban por hecho que el fichaje de Sorloth dejaba casi cerrada la plantilla. Sin embargo, Fernando Hidalgo, el representante de Julián, llama a Miguel Ángel Gil. "Al chico le gustaría jugar en el Atlético", le dice. El siguiente paso es una conversación entre el Consejero Delegado rojiblanco y Ferrán Soriano, director ejecutivo del City. Ambos se conocen desde hace años, pero en el Metropolitano, de esa llamada telefónica, extraen una conclusión: el fichaje es imposible.
Ocurre que el agente del futbolista insiste, y entonces empieza una riada de llamadas. De Gil con el jugador, con su padre, de Simeone con el propio Julián... Y es esa llamada, la del Cholo (que estaba como loco ante la posibilidad del fichaje) al delantero la que reaviva la operación. Julián habla con Guardiola y le dice que quiere salir. El técnico da luz verde a ese adiós, aunque el primer precio que pone el City es desorbitado.
Sin embargo, como la opción ya era real, el Atlético empieza a echar cuentas. Recién aprobada (finales de junio) la ampliación de capital de 70 millones, en el club se volvieron "locos", según fuentes cercanas a esas negociaciones. Tras las inversiones en Le Normand (35 millones más variables), Gallagher (casi un intercambio por Joao Félix) y Sorloth (otros 35 millones más variables), Miguel Ángel Gil, durante un crucero, cierra la operación en 80 millones, que subirán otros 10 si se cumplen ciertos requisitos.
Hay quien, en el club, sintió mucho vértigo ante el fichaje, pues una inversión tan alta siempre es un riesgo, y aquí vuelve a lucir el nombre de Joao Félix. Sin embargo, estos primeros meses en el Atlético han disipado esas dudas. "Es buen chico. Introvertido, trabajador, discreto", definen a Julián en las oficinas. "Educado y humilde", añaden desde el vestuario. "Debe ser difícil llevarse mal con él", bromean las mismas fuentes.
Entre los trabajadores que rodean al primer equipo llama la atención esa personalidad del futbolista que, pese a viajar a todos los desplazamientos rodeado de un grupo de 11 personas (su novia, sus hermanos, las novias de los hermanos, padres, agentes, etc...), es capaz de aislarse y enseñarse como un profesional al que no cabe reproche alguno.
Y es que Julián Álvarez ha sido un hombre muy apegado a su familia desde pequeño. Los tres hermanos, Rafael, Agustín y el propio Julián se pasaban horas jugando al fútbol en una canchita muy próxima a su casa de Calchín. También iban juntos a los entrenamientos del equipo desde el Centro Educativo Rivera Indarte de esta población argentina de poco más de 2.000 habitantes. "A los tres o cuatro años ya vimos que era un nene diferente, tanto en lo físico como en lo técnico. Era especial", explica Rafa Varas, ese primer entrenador de Julián en el Atlético Calchín, a EL MUNDO.
Esos focos nunca deslumbraron al joven, que siempre se mantuvo humilde pese a su superioridad en el campo. "No recuerdo si con 9 o 10 años, le veo hacer un gol de rabona tras driblar a todo el equipo contrario. No lo festejó. Le aplaudió todo el estadio, incluso los padres de los rivales", recuerda Varas. Esa "varita" que dice su técnico que tenía, la vio también un ojeador argentino, Piero Foglia, que le consiguió una prueba en el Real Madrid con apenas 11 años. También les llamó el padre de Messi como intermediario del FC Barcelona: "Fue halagador, pero ya se había tomado el compromiso de viajar para la invitación del Madri"», explicó en una entrevista su padre.
Fueron apenas 20 días en España en los que el jugador argentino se calzó la camiseta del (hoy) eterno rival y con la que consiguió ganar un torneo de infantiles en Peralada (Girona). No obstante, la reglamentación impidió que los blancos pudieran hacerle un contrato a Julián, y él y su padre volvieron a Argentina. La Araña, apodo que le pusieron sus hermanos al ser imposible quitarle el balón, terminó en River, club del que siempre había sido hincha. River le puso el foco, el City, la lanzadera y con el Atlético ha despegado.
El argentino en un torneo infantil con el Real Madrid.IG
Su partido ante el Leverkusen dio la vuelta al mundo. Simeone le considera el relevo natural de Griezmann como estrella rojiblanca. En el vestuario secundan la ilusión del entrenador: "Lo vemos como todo el mundo, como un crack", afirman. De momento, lleva ya 16 goles y cuatro asistencias esta temporada y es el pichichi del equipo.
El clan argentino
La clave del encaje de Julián en el Metropolitano es el clan argentino, el mismo con el que fue campeón del Mundo en Qatar en 2022. Correa, De Paul y Molina (y Giuliano, que no estuvo en el Mundial) son la pandilla de Julián en España y los que le abrasaron a llamadas para que fichara por el Atlético. Con ellos se le vio en unas imágenes en una fiesta en Navidad, algo raro, porque Julián es un hombre tranquilo y que prefiere pasar el tiempo con su novia, Emilia Ferrero. Junto a ella y su perro Tarzán celebró recientemente sus 25 años.
La pareja se tuvo que mudar a otra urbanización del norte de Madrid después de que se descubriera que la primera casa que alquilaron en Boadilla del Monte era en la que se fotografió al Rey Emérito en actitud cariñosa junto a Bárbara Rey. Los paparazzis se apostaron en la puerta de un futbolista que siempre ha rehuido de los focos, aunque todos los del Metropolitano, y hoy también algunos del Bernabéu, le apunten a él.
La historia de la camioneta
Rafa Varas
Cuando llegó la pandemia no pude seguir trabajando en el fútbol así que tuve que buscar otro empleo. Me puse a vender alimentos a los supermercados a mi pueblo. Había pensado en vender mi coche porque se me había quedado pequeño para hacer el reparto y se lo estuve comentando a su padre. Doce horas después aparece una furgoneta en mi casa. "Te lo regala La Araña", me dijo su padre. Nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Eso fue un sábado y como él estaba concentrado con su equipo no sabía si llamarle por si lo molestaba. A las 22.05 me envió un mensaje: "¿Te llegó el regalo?". Me puse a llorar otra vez. Esas cosas no pasan muy a menudo. El gesto no me sorprende conociéndole a él y a su familia. Él antes me había regalado una camiseta autografiada y ya estaba feliz.
Sonreía Al Khelaifi en el palco del Parque de los Príncipes tras el pitido final del duelo ante el Arsenal, estaba el presidente del PSG ante la segunda oportunidad de conseguir la ansiada Champions que el Bayern le negó en aquella burbuja pandémica en Lisboa en 2020. Pensaría el dirigente en la despedida de Kylian Mbappé, un jugador que, pese a decir que su "sueño era ganar una Champions con el PSG", salió destino al equipo que lo había conseguido 15 veces.
Era el único título que les faltaba a ambos. Pero ahora son los franceses los que están en la final y no los blancos. Seis títulos en los últimos 10 años, parecía una apuesta segura la del delantero. Pero en este primer envite, quien resultó ganador fue el mandatario. La suya fue Luis Enrique, un entrenador que había conseguido el triplete con el Barça con un juego que costó implantar en el campeón francés, pero ahora lo han asimilado de una manera brillante y, sobre todo, efectiva. "Creo que nosotros merecemos estar en la final", valoró el entrenador parisino.
No necesitaron realizar su mejor juego en este segundo partido ante el Arsenal, pero su pólvora arriba consiguió lo que intentó la británica, mojada en los últimos metros. Aunque es complicado dilucidar si la falta de gol gunner fue por demérito propio o mérito ajeno. Más bien lo segundo. "Un equipo para ser grande necesita un portero como Gigi", alabó Marquinhos a su portero.
Donnarumma resultó un muro bajo palos, con paradas espectaculares en todos los momentos del encuentro: desde el agobio inicial inglés hasta las desesperadas llegadas finales para volver a meterse en el partido. "El mejor jugador de los dos partidos ha sido el portero que les ha ganado la eliminatoria", concretó Mikel Arteta, entrenador del Arsenal.
Aspira el equipo de Luis Enrique al triplete, esta vez con el ya proclamado campeón de la liga francesa a falta de cuatro jornadas. "Somos un equipo de raza", calificó. Se lo jugará en el espacio de una semana. El Reims espera en el último título doméstico, el Inter en el europeo, el más deseado. Son tres los entorchados en la máxima competición continental de los italianos. "El Inter es un equipo muy difícil, pero queremos hacer historia en el club", explicó Marquinhos.
Cuando Felix Zwayer pitaba el final del encuentro, el asturiano corría a saludar a Arteta en un abrazo cariñoso, pero breve. "Hemos sido mejores que el rival y merecíamos más, pero estamos fuera", valoró el técnico vasco. Luego, la euforia, corro de la patata con todo su cuerpo técnico mientras el estadio estallaba. Era mucha la tensión que había vivido el técnico, renovado este año hasta 2027, para lograr el sueño de los qataríes. De momento les ha llevado de nuevo a una final tras un "camino tortuoso" cinco años y cuatro entrenadores después.
La final, mejor sin el Barça
A algunos les parecerá un reto, otros, como el fichaje de este año, Joao Neves, pensaban que "con este gran equipo sería raro no llegar a la final". Aunque admitió el mediocampista luso que "siempre hay que sufrir" y que "siempre hay algo para mejorar" a la hora de lograr lo que todos ansían: la Orejona. "Perdí la primera, sé cómo es de difícil jugar una final, pero también el camino de llegar a ella", concluyó Marquinhos.
Luis Enrique, que celebró justo a las 0.00 su 55 cumpleaños, se alegró de no tener que jugar la final contra un FC Barcelona que, a su juicio, mereció pasar a ella por el juego desplegado. "Jugar la final contra el Barça hubiera sido lo peor", reveló el asturiano sobre el choque emocional que le habría supuesto. No obstante, se verá el 31 de mayo en Múnich.
A la tercera propuesta de sanción ha salido el CEO del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil Marín, para responder ante lo que considera un "uso populista y demagogo" de los incidentes que obligaron a suspender provisionalmente el derbi en el Metropolitano tras el lanzamiento de objetos al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois.
"Estamos hartos del uso populista y demagogo de estos incidentes. No se debe politizar la justicia deportiva. Se han dicho algunas verdades, verdades a medias y también muchas mentiras. Desde aquel domingo todo el mundo ha opinado sobre los hechos en nuestro estadio cuando, por desgracia, ha habido incidentes generalizados en otros estadios y ciudades", ha afirmado con rotundidad el máximo mandatario rojiblanco en un comunicado hecho público el martes por la noche.
Unas horas después de que la Comisión Antiviolencia haya propuesto sancionar al Atlético de Madrid con 65.000 euros y el cierre total de su estadio durante dos semanas, Gil Marín ha querido salir para recordar que se pretende castigar a 70.000 personas por el "injustificable comportamiento de unos pocos".
"No pretendo justificar el comportamiento de una pequeña minoría que no representa ni al aficionado del Atlético de Madrid ni a los valores del club. Tenemos claro que el comportamiento de esa gente es inaceptable, no los queremos aquí. Estamos cansados de repetir que luchamos contra la violencia y el racismo, pero la realidad es que lo estamos haciendo", apuntó el CEO.
Por su parte, Gil Marín afirmó que llevan años persiguiendo esos comportamientos y expulando a los que los cometen. De hecho, recuerdan que fue la seguridad del club la que localizó a los primeros cuatro identificados que ya han sido expulsados y suspendida su condición de socio.
"Necesitamos información para poder actuar contra los violentos y expulsarles de forma permanente del club", asegura el consejero delegado y recuerda que en el dictamen de Antiviolencia se menciona a seis personas y a otros 20 que están en proceso de identificación.
"Es un problema de todos"
El máximo mandatario colchonero pide "ayuda" para acabar con los violentos. "Por desgracia, no es un problema sólo nuestro, convive en nuestra sociedad, aunque algunos pretendan poner el foco exclusivamente aquí. Es un problema de todos y necesitamos solucionarlo entre todos", afirma.
Esta propuesta de Antiviolencia llega 13 días después de la sanción del Comité de Disciplina de la RFEF en la que se les condenaba a una sanción de 45.000 euros y al cierre parcial del estadio durante tres partidos. A juicio del mandatario están siendo juzgados en dos instancias por los mismos hechos. "No tiene sentido un doble enjuiciamiento", concluye.
A estas dos sanciones hay que añadir los 30.000 euros que le impuso el Comité de Apelación de la UEFA por la muestra de simbología nazi por parte de sus aficionados en el desplazamiento a Lisboa para el enfrentamiento ante el Benfica en la segunda jornada de la Champions League.