“Revés cortado, saque abierto, resto al cuerpo…”: los ajustes de Alcaraz sobre hierba para pelear por el título

"Revés cortado, saque abierto, resto al cuerpo...": los ajustes de Alcaraz sobre hierba para pelear por el título

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Samuel López, el entrenador que le acompañó en su triunfal paso por Queen’s, analiza la evolución del número 1 del mundo. “Su esencia de juego la tienes que respetar; no puedes apagarle esa luz que tiene”. Debuta este martes ante Chardy

Alcaraz y Djokovic se saludan tras sus entrenamientos, este domingo.Kin CheungAP

De niño, hasta su etapa alevín, Carlos Alcaraz golpeaba el revés a una mano. Su padre le animó a que lo cambiase y lo hicera con las dos. «Debido a ello tiene un movimiento natural a una mano, que le facilita el cortado. Ha estado trabajando mucho esa faceta junto a Juan Carlos Ferrero, la defensa, los cambios de ritmo», explica a ELMUNDO en conversación telefónica Samuel López, el hombre que se sentó en su rincón durante el torneo de Queen’s, donde español consiguió su primer título sobre hierba, el quinto del año, y decimoprimero de su carrera.

Octavofinalista en 2022 en Wimbledon, Alcaraz debuta este martes ante el francés Jeremy Chardy. Lo hace como primer cabeza de serie, una vez recuperado el número 1 del mundo gracias a su victoria en el torneo que eligió para rodarse ante el segundo grande de la temporada. Samuel López, entrenador de Pablo Carreño, lleva muchos años en la Academia Equelite, que dirige Ferrero, y conoce a Alcaraz desde sus inicios. Atendió a la petición de Ferrero para que ejerciese de entrenador de Carlos en Queen’s, tras consultarlo con Carreño, que se recupera de una lesión en el codo y espera reaparecer antes del Abierto de Estados Unidos.

«Lo que más le costaba a Carlos el primer día eran los desplazamientos. También, la hierba a veces confunde y, al patinar mucho la pelota, te hace creer que has de ganar el punto enseguida. Pronto mejoró su posición a la hora de restar e hizo uso del resto al cuerpo, que te permite tomar la iniciativa en la siguiente bola. También utilizó más el saque abierto. Al principio servía más a la ‘T’», explica López. Alcaraz se presentó en Queen’s después de caer contra Novak Djokovic en semifinales de Roland Garros, condicionado por los calambres. El serbio, que no pierde un partido en Wimbledon desde 2017 y busca su octavo título, es el indiscutible favorito para volver a levantar la copa.

Tras la baja horas antes del partido del francés Arthur Fills, le correspondió como primer rival su compatriota Arthur Rinderknech, rescatado de la fase previa. «Era un partido trampa. Nos habíamos focalizado en Fils. Los lucky looser siempre son más peligrosos, porque vienen de perder. Sólo contábamos con un entrenamiento en hierba y asumimos que tocaría sufrir y aceptar lo que viniera. No me sorprendió que fuera tan difícil. Carlos acabó dando un nivel que otros no dan».

Otro torneo

Venció por 4-6, 7-5 y 7-6 (3), viniendo de break abajo en el tercer set. Ahí dio inicio otro torneo. «Salimos con más tranquilidad ante Lehecka. No te atosiga tanto. Además, tuvimos un día más entre medias para tocar pelota. Sabía que si sacaba ese partido se convertiría en un hombre peligroso», explica nuestro interlocutor. Alcaraz veía resúmenes de Federer, Djokovic y Nadal sobre el pasto, vio en directo el de Andy Murray ante Alex de Miñaur, a quien derrotaría en la final. «Se daba cuenta de que lo importante era estar ahí todo el rato, intentar pasarlo bien y aceptar que a veces se fallan cosas tontas».

Al regreso de París, había trabajado en la academia de Villena grupos musculares específicos que tienen mayor implicación en hierba: los glúteos, los isquiotibiales, la zona lumbar, los ejercicios de flexibilidad. «Es un superdotado. Desde pequeño asimila muy rápido. Salvó los dos primeros obstáculos y se sintió capaz de ganar el torneo. Siempre valiente, atreviéndose», dice Samuel López.

La confusión inicial dio paso a un tenista más reconocible, con los ajustes necesarios para un espacio tan singular. «Su esencia de juego la tienes que respetar. No le puedes apagar esa luz que tiene. Ese tirón. Hace cosas que nadie hace. Juega a ganar, no espera el error del adversario. Busca el punto. Eso le hace ser tan bueno».

La dejada, un golpe que ha revitalizado desde su irrupción, tiene menor efectividad sobre hierba. «Al ser el bote tan bajo, necesita acercarse más para impactar la bola. Tiene que contenerse, pero no lo debe perder. Cada vez las ejecuta con más criterio. También forma parte de su ADN y de su capacidad de improvisación», argumenta López.

Entre partido y partido, camino de la victoria final en Queen’s, Alcaraz se entretenía con el parchis, jugando de vez en cuando al baloncesto en una cancha aledaña con la casa donde se hospeda en Londres y dando algún paseo, con la dificultad cada vez mayor de pasar inadvertido.

«El margen de mejora depende de la ambición. Se progresa cada año. Jugadores ya veteranos com Djokovic, Nadal y Federer lo han seguido haciendo. También mentalmente. El físico ha podido ir a menos, pero su tenis no», dice Samuel López. «Carlos acumula experiencias, pasa por situaciones. Hace poco que ha hecho el cambio físico de niño a hombre. Su cuerpo se tiene que adaptar al estrés, que no sólo es mental sino también muscular. Hay una mochila de exigencias que te están poniendo, lo que todo el mundo espera de ti».

López estima que hay motivos suficientes para creer que hará un buen torneo en Wimbledon. «Los favoritos cuentan con más opciones al mejor de cinco sets. En un día regular tienen posibilidades de rectificar. En momentos de presión Carlos sube su rendimiento. Cree mucho en él».

kpd