Queralt Castellet, medallista olímpica de plata hace cuatro años en el halfpipe de snowboard de los Juegos Olímpicos de Pekín, acabó con la séptima puntuación este miércoles la clasificación para la prueba de esa disciplina de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo, que se disputará este jueves en la estación de Livigno.
Queralt, cuya primera ronda fue valorada con 78,75 puntos, se mejoró a 81,00 en la segunda y acabó séptima la jornada que reducía de 24 a doce las deportistas que sobre el papel serían suficientes para entrar entre las mejores doce -de las 24 participantes- que estarán en la final de este jueves.
La estadounidense Chloe Kim, que hace cuatro años revalidó el título logrado en los Juegos de PyeongChang (Corea del Sur) y que en Italia fue una de las muchas deportistas de su país que defendió la libertad de expresión incluso para cuestionar las iniciativas de su propio gobierno, logró la mejor valoración de la jornada en la primera ronda: 90,25.
Kim, de 25 años y de orígenes coreanos -evidentemente en contra, por tanto, de las políticas de inmigración del gabinete que preside Donald Trump- recibió 2,75 puntos más que la japonesa Sara Shimizu, que se mejoró en la segunda ronda.
Otra estadounidense, Maddie Mastro, que también se mejoró en la segunda ronda, recibió una puntuación de 86,00 puntos. La tercera del día.
Castellet, nacida hace 36 años en Sabadell (Barcelona), bate en estos Juegos -con seis- el récord de participaciones de un o una deportista de España en unos Juegos de invierno rompiendo a su favor la plusmarca que la unía al fondista cántabro Juan Jesús Gutiérrez y a la esquiadora alpina María José Rienda, la primera mujer en ocupar el cargo de Secretaria de Estado para el Deporte.
Aquel 2004 Arvydas Sabonis fue el MVP a sus 39 años de una Euroliga que el Real Madrid ni disputó. Tau Cerámica, Unicaja y Pamesa Valencia sí, junto al Barça, incapaz de defender su flamante corona del curso anterior, la primera de su historia. Rarezas.
Fue un cúmulo de circunstancias que jamás se ha vuelto a repetir. En la Final Four de La Mano de Elías no hubo entonces ningún equipo español presente para presenciar como el Maccabi de Anthony Parker, Jasikevicius y Vujcic levantaba el título. Al Barça de Pesic, mermado por las lesiones, el Montepaschi le dejó fuera en el Top 16.
Desde entonces, y fueron 19 las ocasiones (en 2020 no se disputó por la pandemia), siempre hubo al menos un nacional en la lucha por el título. Ningún país puede presumir de lo mismo, cuatro Euroligas por el camino. Aunque el chollo se le agota al baloncesto nacional, heridos de gravedad Barça y Madrid en sus series de cuartos de final contra Mónaco y Olympiacos respectivamente. A pesar del apagón, los griegos pudieron llegar el lunes a la capital de España por avión desde Atenas y, si vuelve la normalidad, el tercer partido se disputará esta noche en el Palacio (21.00 h.).
El 0-2 con el que ambos viajan de vuelta es casi un muro imposible de levantar. Lo primero son las sensaciones, las que arrastran desde la temporada regular, donde los dos tuvieron que reaccionar en las jornadas finales para evitar males mayores. El Barça, que ganó seis de sus últimos siete duelos, accedió directamente a los playoffs como quinto, 'beneficiado' por el triple empate. El mismo que condenó al Madrid (seis de seis en el tramo final) a un 'play-in' del que casi no sale con vida tras el susto inicial contra el Paris Basketball.
Joan Peñarroya, con Punter y Brizuela.SEBASTIEN NOGIEREFE
La historia está en su contra. De forma rotunda. Aunque puestos a rascar gestas, emergen dos del Real Madrid como asideros desde los que soñar. Hace dos años también se encontraron con un 0-2, dos derrotas contra el Partizan, ambas en el Palacio, y luego, tras la tremenda trifulca que acabó con varios sancionados en los dos equipos, enhebró tres asombrosas y dramáticas victorias para colarse (y ganar) en la Final Four. Hicieron historia y a ese espíritu se agarran: fue la única vez de 30 ocasiones que alguien levantó un 0-2 o un 2-0. Tampoco estuvo lejos lo de 2018 contra el Panathinaikos, donde perdieron de paliza el primero y ganaron los tres siguientes (para después alzar el título en Belgrado). Expertos en lo imposible. «Tenemos que mantener la cabeza alta, mantenernos unidos. Este equipo ya cambió la serie hace dos años, tenemos que pensar en positivo», pronunció Facundo Campazzo tras volver a caer en el Pireo.
La última vez que el Madrid no estuvo en la Final Four fue en 2021 (cayó en cuartos contra el Efes), cuando el Barça fue subcampeón en Colonia. La última vez que el Barça se ausentó fue el año pasado, cuando el Madrid perdió la final ante el Panathinaikos. En 2022 y 2023 se las vieron en semifinales (también habían coincidido en 2013 y 2014). La última vez que ninguno de los dos compareció fue en 2016, presente el Baskonia.
Los azulgrana, toda la temporada a contracorriente de lesiones, no fichajes y espantadas, han sufrido dos duras derrotas en la Sala Gaston Medecin, abrumados por la agresividad del Mónaco de Vassilis Spanoulis. «Si queremos volver aquí en 10 días, tenemos que mejorar sobre todo en defensa», admite Joan Peñarroya.
Más allá de la evidente crisis de la Euroliga (el otro participante de este curso, el Baskonia, acabó 14º), hay vida y plenitud en el baloncesto español. En la próxima Final Four de la Baskeball Champions League -del 9 al 11 de mayo en Atenas- volverán a estar Tenerife y Unicaja (en las últimas cinco ediciones hubo cuatro campeones nacionales). La semana pasada el Bilbao Basket alzó el primer título de su historia al ganar la final de la FIBA Europe Cup al PAOK de Salónica. Y un poco más allá, el Gran Canaria cayó en la misma final de la Eurocup ante el Hapoel de Tel Aviv.
El regreso de Conor McGregor al octágono de la UFC era uno de los eventos más esperados este mes de junio. Pero no podrá ser. El luchador, quien fue durante años el rostro principal de la competición, está lesionado y no podrá participar en la pelea del 29 de junio en Las Vegas, donde encabezaba la cartelera.
Dana White, el presidente de la UFC, ha anunciado el cambio este jueves mediante un mensaje en la red social X (ante Twitter). Ha indicado que el brasileño Alex Pereira, campeón semipesado, se medirá con Jiri Prochazka, el primer retador, en la función 303 de la organización de artes marciales mixtas.
McGregor tenía previsto luchar con Michael Chandler, sexto retador de los ligeros, pero un primer indicio de problemas surgió el 3 de junio, cuando su conferencia de prensa en Dublín se canceló abruptamente.
No se ha dado una explicación
White no ha dado detalles sobre la índole de la lesión de McGregor.
Perder a McGregor, quien no ha peleado en el octágono en tres años, es un golpe para la UFC. A sus 35 años, el gladiador no está ya en su mejor condición, pero sigue siendo un atractivo en taquilla y en las ventas de transmisiones mediante la modalidad de pago por ver.
La UFC está en una encrucijada. Astros como McGregor, Jon Jones y Amanda Nunes se acercan al final de sus carreras o se han retirado ya.
Hay un grupo de peleadores jóvenes que siguen ganando seguidores. La UFC confía en esa nueva generación para mantener su popularidad.
El chubasquero gigante y la capucha casi no dejaban ver la cara de Carlo Ancelotti en el Benito Villamarín, pero sus brazos lo decían todo. El entrenador italiano se pasó enfadado casi todo el encuentro contra el Betis, prácticamente desde el minuto 10, cuando marcó Brahim. A partir de ahí su equipo desapareció y cuajó una de las peores actuaciones de la temporada: «Si jugamos así, seguro que el martes no ganamos», avisó después ante los medios, consciente de que la ida de los octavos de Liga de Campeones ante el Atlético es la gran prueba de este mes. «Esto es un golpe duro, un mal partido», declaró, contrariado por el duelo.
El enfado de Ancelotti con sus jugadores fue tan evidente delante del micrófono como en el césped. Después de unas semanas en las que la plantilla parecía haber dado un paso adelante en cuanto a intensidad, ganas y compromiso defensivo, en Sevilla volvió a las andadas: «El partido ha empezado bien, pero después no hemos tenido el mismo nivel de compromiso, se nos ha escapado el control de partido. El Betis ha jugado mejor que nosotros y ha merecido ganar», reconoció.
Las continuas pérdidas de sus futbolistas fueron una de las claves del encuentro. «Hemos perdido 27 balones sólo en la primera parte y hemos permitido que el Betis volviera al partido», explicó, insistiendo en que «es un golpe duro y tenemos que reaccionar». «Perder en este momento de la temporada cuesta porque todos corren y nosotros en este partido no lo hemos hecho bien», dijo, en un claro mensaje a su vestuario: no se han esforzado lo suficiente.
Mensaje a los de arriba
«Parecía que en los últimos tiempos estábamos más ordenados, más compactos... y hoy no hemos sido capaces de hacerlo como en los anteriores», aseguró.
En el tramo final, Ancelotti retiró a Mbappé y dio entrada a Endrick, y mantuvo en el campo a Vinicius y Rodrygo, aunque el italiano les dejó un mensaje a los tres de arriba: «La línea de arriba sirve para presionar cuando no puedes cortar pases entre líneas y meter presión a sus cuatro de atrás. En los primeros 20 minutos lo hicimos bien y los siguientes 70 mal».
El gran protagonista del partido fue Isco, con gol y asistencia justo en los días previos a que Luis de la Fuente anuncie la lista de convocados para la Liga de Naciones. «La Selección es el sueño de cualquier jugador. Ojalá tener esa oportunidad y volver después seis o siete años», admitió el andaluz, que celebró su gol con un beso a su mujer: «Sí, estaba mi mujer. Estoy grabando un documental de la recuperación de mi lesión y también he tenido un gesto con la afición del Madrid porque les estoy agradecido de que me hayan ayudado a cumplir los sueños que todo niño tiene. Siempre con el Madrid en mi corazón», declaró el futbolista, «muerto y reventado» tras su exhibición.