Simeone, en su lenguaje no verbal, es bastante transparente. En las palabras no, en las palabras es perfectamente capaz de decir justamente lo contrario de lo que está pensando (si cree que eso le va a beneficiar), pero en los gestos… Y en la noche del Metropolitano, ante las cámaras, se vio a un entrenador lleno de energía, sonriente, enérgico, con un mensaje claro: «Tenemos un desafío fantástico por delante», dijo, y remató: «Siempre soy optimista».
Su forma de moverse decía que se lo cree de verdad. ¿Por qué? Hay varias razones, y la primera de ellas habla de los datos que dejó tras de sí el partido de ida. Su equipo lideró todas las estadísticas ofensivas. El Atlético disparó más veces que el Arsenal, 18 contra 11, lo hizo con más acierto (4 a portería, más un larguero de Griezmann, por dos de los ingleses), y hasta dominó la posesión 52% vs. 48%. Incluso algo tan etéreo como la estadística de los goles esperados: 2,22 frente a 1,5.
Consciente de estos números, y precisamente para realzarlos, dejó otra de las frases de la noche: «¿Vieron lo que tenían del banquillo? ¡Si los que entraban eran mejor que los que se iban!», insistió varias veces en la ronda que hizo por las televisiones y, también, en la sala de prensa. También aumenta su optimismo ver que, pese a todo, sus chicos compitieron con un equipo que no ha perdido ni un partido en esta Champions (10 victorias, tres empates).
El aspecto físico también influye en esta alegría previa del argentino. Mientras el Atlético puede poner al equipo juvenil mañana frente al Valencia si es necesario, el Arsenal se juega, también mañana, la Liga inglesa, de modo que no podrá dar descanso a ninguno de sus mejores futbolistas. Juega contra el Fulham a las 18.30 horas, y estando empatado a todo con el Manchester City a falta de cuatro jornadas, el desgaste es más que evidente.
Tenemos, por tanto, los datos del primer partido y la diferencia en las horas de descanso como primeros motivos para afrontar con ilusión el partido de vuelta en Londres. Pero hay más. Ya no son tangibles, pues acuden a esa parte, trascendental, de la personalidad del técnico que se puede resumir en una palabra: cabulero, que es la forma que tienen en Argentina de llamar a una persona supersticiosa.
Las coincidencias
La cosa podría empezar por el hecho de que, 12 años después, el Atlético se encuentra en (casi) el mismo escenario. Entonces, en 2014, también el Atlético fue a Londres a jugarse el pase a la final de la Champions después de empatar en casa contra el Chelsea (0-0). Salió tan bien aquel partido (1-3 con gol de Torres, pero para los blues), que el recuerdo influye en alguien con la personalidad del Cholo. No sería extraño que haya puesto énfasis en repetir hotel, horarios de viaje, costumbres, etc… Y, aunque no lo contará nunca, es posible que haya más sensaciones que a él le hagan tener ese ímpetu estos días, quién sabe si hablamos de algún cumpleaños de algún jugador, o de una efeméride desconocida para el resto…
Sea lo que sea, Simeone está on fire. Ni siquiera las lesiones le impedían el miércoles por la noche esparcir su euforia por los rincones del estadio. Parece que Julián llegará pese a sus problemas en el tobillo, del mismo modo que Sorloth, que tenía algunas molestias en el isquiotibial y pidió no jugar después de estar calentando. En realidad, muy grave ha de ser la dolencia para que alguno de los futbolistas se quite del medio.
Por último, quién sabe si en toda esta atmósfera influyen dos tipos como Koke y Griezmann. Cuando Simeone le gritaba al francés si le retiraba del campo (minuto 85), Antoine le dijo con un gesto de que aguantaba. Aunque se le veía fundido, eran los últimos minutos del galo en Champions en el Metropolitano 97 encuentros después. Muy cansado también estaba el español, que suma más partidos todavía que su compañero (116). «Tenemos a Koke y a Antoine, que con la edad que tienen corren y juegan… Tenemos un desafío fantástico», les elogió su entrenador, quién sabe si viendo algo que los demás no ven antes de jugarse la que sería su tercera final de Liga de Campeones desde que llegó.








