Mikel Oyarzabal, autor del gol que dio a España la victoria en la final de la Eurocopa el pasado domingo, ha tenido un recibimiento muy especial en Eibar, su localidad natal.
En un vídeo difundido en las redes sociales se puede ver cómo el delantero de la Real Sociedad sale de un local de la ciudad y en cuanto se asoma a la calle se escuchan los gritos de un grupo de personas que le esperaban con bengalas y una pancarta en euskera en la que ponía “Zorionak Mikel txapeldun” (“Felicidades Mikel, campeón”).
Oyarzabal se acerca a ellos y se desata la locura. El jugador es rodeado por sus amigos, que saltan cantando la canción de Potra Salvaje que acompañó a la Selección durante su estancia en Alemania y empiezan a corearle “Mikel, mikel, mikel Oyarzabal”.
Se da la circunstancia de que el homenaje a Oyarzabal se produjo frente a la sede de Bildu, un partido que reniega de la selección española. Su coordinador general, Arnaldo Otegi, aseguró este lunes que “nunca” se alegrará de las victorias de la selecciones de España porque “no es mi selección, no es mi rey y no es mi himno”, y porque, además, el Estado español “niega a los jugadores vascos la opción de jugar con la selección vasca”.
Además, Oyarzabal fue objetivo esta semana de una pintada en Elorrio, un pueblo de Vizcaya donde tiene familia, que les llamaba “traidores” a él y a Mikel Merino, también campeón de Europa.
Este jueves, Tadej Pogacar, que no compite desde la Strade Bianche -curó las heridas de su caída y se ahorró el mal tiempo de la París-Niza y la Tirreno-Adriático-, realizó un entrenamiento muy especial. No hay nada al azar en el campeón esloveno, que no sólo arrasa y escribe la historia por cualidades, también por cuidar cada detalle junto a su director Josean Fernández Matxin. Por las carreteras de San Remo le acompañó Niccolò Bonifazio, vecino de la zona, ex del Lampre y el Bahrain, entre otros, y que se hizo famoso en su día por descender la Cipressa en la edición de 2019 a más de 90 km/h.
Estudia Pogacar el descenso de la penúltima cota de la Milán-San Remo, una de las pocas carreras que se le resisten. Porque no está diseñada precisamente para sus características. "Es la que me va a llevar a la tumba... Estoy tan cerca, pero está tan lejos. Es increíble», pronunció en un podcast hace unos meses. La prueba más larga del calendario (289 kilómetros desde Pavia), el primer Monumento de la temporada, es una oda a la táctica y el oportunismo, a la pericia y a la velocidad. El líder del UAE Team Emirates - XRG fracasó el año pasado ante el dúo que forman Mathieu van der Poel y Jasper Philipsen. Y sabe que un zarpazo en la Cipressa seguramente no sea suficiente.
El esloveno, que ha jugueteado con su presencia en los dantescos adoquines de la París-Roubaix, busca su octavo Monumento. Ganó cuatro veces Il Lombardia, dos la Lieja-Bastoña-Lieja y una el Tour de Flandes. También presume de tres Strade Bianche. Dicen que la Classicissima es en monumento más fácil de terminar, pero el más difícil de ganar... Eddy Merckx lo hizo en siete de las 10 veces que participó.
Cambio de compañeros
También en contra de Poggi está el hecho de que no muchos corredores con el maillot arcoíris triunfaron en Vía Roma. Sólo cinco campeones del mundo, el último hace 42 años (Beppe Saronni en 1983). Sabe que para triunfar tiene que llegar en solitario. O al menos deshacerse de los principales velocistas. Y apenas tendrá dos balas para dar rienda suelta a sus vatios.
En la primera está la clave. A 25 kilómetros de la meta se asciende la Cipressa, 5,6 kilómetros al 4,1% de media. Allí el año pasado intentó hacer la selección con sus compañeros del UAE, pero no fueron lo suficientemente exigentes como para descolgar a los dos Alpecin.
Pogacar, durante la Strade Bianche.MARCO BERTORELLOAFP
El objetivo, según reconoció Matxin, era completar la subida en menos de nueve minutos (el récord lo ostenta Gabriele Colombo, 9:19 en 1996). Y con Covi, Del Toro y Wellens se quedaron en 9:35. El ataque posterior de Pogacar en el Poggio no resultó definitivo. Philipsen, con la impagable ayuda de Van der Poel, devolvió la Classicissima a los velocistas imponiéndose en el sprint a un grupo de 12. Pogacar, pura frustración, acabó tercero por detrás de Michael Matthews en la edición más rápida de la historia.
"Ya conozco muy bien el final del recorrido y esperamos brillar en la carrera. ¿Podemos ganar? Seguro que no será fácil, pero lo intentaremos con todas nuestras fuerzas", afirmó el esloveno esta semana, que ha cambiado de equipo para el asalto. Estarán Wellens y un Del Toro que acude tras ganar en la Milán-Turín. También Laengen, Narváez, Novak y el gigante Politt. Philipsen llega pese a haber sufrido una durísima caída este miércoles en la Nokere Koerse. También amenazan otros fuori classe como Biniam Girmay, Jonathan Milan, Tom Pidcock, Pedersen o Filippo Ganna. Entre los españoles, Alex Aranburu y Roger Adriá buscarán emular a Óscar Freire y Miguel Poblet.
Es imposible definir con palabras lo que es la Fórmula 1. Este deporte es una mezcla de hechos, de gestos, de decisiones. Es un exprimidor de almas que te obliga a no fallar, a no equivocarte, a estar siempre dispuesto a afrontar cualquier gesta, cua
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¿Para qué entrenar más si ya tienes un oro olímpico en la estantería? Ganar en unos Juegos es la recompensa a toda una vida de sacrificios, pero también se parece demasiado a un final. Llegó el pasado septiembre y Diego Botín, campeón de la clase 49er junto a Florian Trittel en París, descubrió que tenía que volver al mar y, lo que es peor, a levantar peso en el gimnasio y a reprimirse ante la nevera.
¿Cuánto le costó?
Bastante, bastante, de hecho aún me cuesta. No he llenado ese vacío post-olímpico. En las primeras semanas era fácil porque había muchas cosas que hacer, muchos actos, muchas entrevistas, pero a la que se calmaron las cosas... Durante muchos años tu mente sólo piensa en una cosa, el oro, el oro, el oro, y cuando lo consigues ya no sabes muy bien qué hacer. Tengo motivación a largo plazo, pienso en los Juegos de Los Ángeles 2028, pero el día a día cuesta más que antes. Aquello que no te comías antes, ahora igual te lo comes.
Ricardo PintoSAIL GP
A los 30 años, Botín estará en los próximos Juegos Olímpicos y es posible que lo haga de nuevo con Trittel en la clase 49er, pero para eso todavía queda mucho. De hecho, incluso para el próximo Mundial falta un año y medio. Por eso busca estímulos entrenando con otros barcos, como el pequeño MOD, y compitiendo en otras categorías, especialmente en SailGP, la llamada Fórmula 1 del agua, que sigue en crecimiento. Con él como patrón, hace dos años el equipo español acabó último y parecía más fuera que dentro, pero el año pasado se volvió la revelación y venció ante países plagados de leyendas de las regatas como Australia o Nueva Zelanda.
Ganar el día que no toca
Ganaron SailGP el 14 de julio de 2024, el mismo día que España ganó la Eurocopa y Alcaraz en Wimbledon. Mal día para salir en las portadas.
Es cierto. Por un lado, es así, la repercusión se difumina, nos hubiera ido mejor otro día, pero también fue un honor. Formamos parte de un día histórico para España, con la Eurocopa, Wimbledon y creo que Sergio García también ganó [el LIV Golf Andalucía]. A mí me pareció bonito.
Ya no les vale lo de ir de tapadillo.
Totalmente. Las sensaciones son muy distintas a las del año pasado. Llevamos tres eventos [la temporada de SailGP se compone de 14, acabará en noviembre] y vamos terceros. Pero creo que nos falta trabajo para ser regulares. Tenemos días muy buenos y errores demasiado grandes. Necesitamos consistencia. Pero podemos volver a pelear por el título.
El equipo que patronea lleva junto casi desde la Copa América junior de Bermudas, en 2017. ¿Es demasiado?
No, no. Esa es la raíz del equipo y creo que su principal fortaleza. Hemos crecido navegando juntos y por eso nos entendemos muy rápido y nos adaptamos a cualquier cosa. En aquella Copa América estaban Florian, Joel [Rodríguez] o Joan [Cardona, bronce en los Juegos de Tokio], no está mal. Con Florian hemos compartido muchísimo, más en la última campaña olímpica, y no nos cansamos. Si hablamos de motivación, con todos ellos es más fácil porque nos empujamos los unos a los otros.
Ya en su quinta temporada, SailGP ha crecido en pruebas alrededor del mundo (Dubai, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, Brasil, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Suiza y en España, Cádiz, el 4 y 5 de octubre), en audiencias y en patrocinios, pero todavía necesita que los equipos se sustenten solos. Al principio pertenecían a la organización y poco a poco fueron vendiéndose a inversores privados: de los 12 en liza, ocho ya tienen dueño. El equipo alemán, por ejemplo, es copropiedad del cuatro veces campeón de Fórmula 1 Sebastian Vettel. Pero hay otros conjuntos que todavía están a la espera de capital. El equipo español es uno de ellos y si no lo consigue es posible que la próxima temporada desaparezca. A Botín no le faltaban contactos -es sobrino segundo de Ana Botín, presidenta del Banco Santander-, pero la inversión es seria: ronda entre los 20 y los 30 millones de euros.
¿Sobrevivirá el equipo?
Vamos en buen camino. SailGP es una competición muy joven, pero se está afianzando en muchas partes del mundo y el equipo español es un equipo importante. Tenemos conversaciones prometedoras y estamos trabajando fuerte. Creo que vamos a ser un equipo sostenible, que vamos a seguir, pero no lo puedo asegurar.