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Con el billete al Mundial casi en el bolsillo, Luis de la Fuente tiene un objetivo: encontrar un '9' antes de mayo. Si en la Eurocopa y la Nations League se amparó en Álvaro Morata, y aunque el capitán no está descartado, necesita un delantero centro puro que convocar entre los 26 que buscarán llegar a la final de Nueva Jersey el próximo 19 de julio. Eso sí, mientras se decide a escoger, Oyarzabal y Mikel Merino se han puesto ese disfraz para cumplir a la perfección. Suyos están siendo los goles decisivos que impulsan a España.
Sin agobios pero sin confianzas, el técnico riojano sigue con su casting. Ante Georgia y Bulgaria tenía dos opciones en la convocatoria y, aun así, no dudó en alinear a Oyarzabal el pasado sábado en Elche hasta que, con el encuentro cerrado -precisamente, por un gol de falta del capitán de la Real-, le dio minutos a Borja Iglesias. Anoche en Valladolid, apostó por el joven futbolista del Oporto de inicio para mandarlo al banquillo y en favor del atacante gallego en el descanso.
"Han hecho los dos un trabajo fantástico, lo que teníamos previsto. Samu ha trabajo mucho para abrir espacios en una defensa muy cerrada, cuando lo suyo es correr al espacio, en transición. De eso luego se ha beneficiado Borja, porque esto es un equipo. Estoy contentísimo con los dos. Su carencia no es el gol, ya lo meterán", aseguró el seleccionador que se acogió a una gran evidencia para sustentar su falta de preocupación por no temer un killer de área: "La fortaleza de este equipo es que muchos futbolistas meten muchos goles".
103 minutos en ocho partidos
Sin faltarle razón al seleccionador, Samu salió de Valladolid con el pesar de haber tenido hasta tres ocasiones claras ante Vutsov para haber cogido algo de ventaja en el casting del seleccionador. La primera se la fabricó Pedri y la tercera fue un regalo de Merino, pero en la segunda, en el minuto 23, fue capaz de revolverse atosigado por defensas búlgaros para armar un zurdazo... al cuerpo del guardameta. No acaba de romper un joven futbolista, a quien el seleccionador ha llamado en ocho partidos, pero apenas le ha dado 103 minutos en total: 45 en su debut ante Suiza en la Nations League, 13 en la semifinal ante Francia y la media parte en el Nuevo Zorrilla.
Si sus fallos se lamentaron en el primer tiempo, los de Borja Iglesias lo hicieron en el segundo. El atacante del Celta, con el 9 a la espalda, cruzó en exceso su primer remate y no cabeceó con acierto un centro perfecto que le puso Álex Baena. Era un caramelo para el jugador gallego que en toda su trayectoria solo ha disputado tres partidos como internacional: el de su debut ante Suiza con Luis Enrique en 2022 y, hasta el partido ante Georgia, De la Fuente solo lo había alineado durante 24 minutos en el partido ante Escocia de la ventana de su debut en el banquillo, el peor partido de la era del riojano. En esta búsqueda necesita testar cómo se acoplaría a esta España muy hecha.
El que no hay dudas de que encaja como anillo al dedo es Mikel Merino. Su figura ha crecido en el centro del campo, más aún con la ausencia de Fabián Ruiz, pero su descorche como goleador le está haciendo brillar. Con España no solo se recuerda su testarazo ante Alemania en los cuartos de final de la Eurocopa, sino también los tres goles que le marcó a Turquía, a los que sumó los dos en Valladolid. Y eso que forzó un penalti que no se atrevió a pedir. Suma diez en sus 39 partidos como internacional, de los que seis son en los últimos tres años para convertirse en el segundo máximo goleador de la España de Luis de la Fuente, solo superado por Oyarzabal.
Mikel Merino marca su primer gol ante Bulgaria en Valladolid.R. GARCÍAEFE
"Esto llegando y me caen los balones. No es casualidad, pero hay que tener un poco de fortuna. La verdad es que es la primera vez que estoy tan acertado, pero ojalá siga, porque es importante que un centrocampista sume goles", aseguró el jugador reconociendo que era una faceta que quería mejorar. A lo que no se atrevió es a pedirle a Oyarzabal el penalti que provocó. "Con la que se montó el otro día... Él es el designado, el que pone en la pizarrita, y decidí seguir las reglas", bromeó.
El navarro arrancó su relación con el gol en la temporada 23/24, cuando marcó ocho goles en la temporada -cinco en Liga, dos en Champions y uno en Copa-. La cifra la superó con la camiseta del Arsenal, convertido precisamente en delantero centro por Arteta. Entonces hizo nueve, siete en la Premier y dos en la Liga de Campeones. Esta temporada, con su club solo ha logrado uno, pero con la selección suma cinco en cuatro partidos en las últimas dos ventanas. A Bulgaria ya le marcó en Sofía y se marcó de Turquía con un hat trick. Con él, De la Fuente gana tiempo para buscar al mejor matador.
Quizás en otras temporadas se vería a un jugador más alicaído, más frustrado, perdido en el campo después de estar mes y medio sin marcar, seis partidos entre Liga y Champions. Ese jugador ya no existe. La familia y la ayuda de un coach han transformado a uno de los delanteros españoles más importantes. Quizás el más importante actualmente.
Álvaro Morata apenas llevaba cinco minutos en el partido ante el Girona, en el que había salido para sustituir a un lesionado Saúl, y le llegó el primer balón franco. Condujo el madrileño la contra del Atlético con jugadores desplegándose a ambos lados e intentó abrir a Correa, pero el balón no llegó al argentino y se fue rechazado hacia el córner. Lo peleó hasta salvarlo sobre la línea y puso un centro perfecto a la cabeza de Correa.
Era el gol la remontada rojiblanca ante el tercero de la liga. El que afianzaba el cuarto puesto del Atlético y el que le ponía a cuatro puntos de los catalanes. También un gesto del madrileño para su amigo Correa. "Es un delantero de calle, que le puedes poner entre los centrales o a girarse, a mí me parece un jugador espectacular y estoy muy contento por el pase de gol y porque ha metido gol Angelito y hemos ganado el partido", admitía Morata tras el encuentro.
Sobre todo, era un gol que daba la razón a su entrenador y a sus compañeros, las personas que más respaldan su labor dentro del campo. "Hay cosas que no se pueden explicar, son naturales. Álvaro hizo seis meses impresionantes. Hoy está en un momento más difícil porque no encuentra el gol, pero está trabajando para lo que el equipo necesita y acabará llegando", decía Simeone tras el partido ante el Borussia de Dortmund.
La defensa del Dortmund tapona un disparo de Morata.THOMAS COEXAFP
"Aunque no haya hecho gol, entró muy bien y es lo que necesitamos de él", apostilló su compañero y amigo Antoine Griezmann en el postpartido del Girona. Su principal socio dentro del campo y con el que consiguió atemorizar a las defensas en Liga y Champions la primera parte de la temporada.
Las frías cifras dicen que Álvaro Morata iba camino de pulverizar la mejor marca de goles de su carrera. En los primeros seis meses, como decía el Cholo, el madrileño sumaba 20 goles y tres asistencias. Hoy sólo suma una asistencia más, la citada a Correa ante el Girona. Parece que el delantero se ha atascado en la cumbre.
Su último gol se lo hizo al Betis en casa el pasado 3 de marzo cuando moría la primera parte. Desde ese día, ha jugado ante el Cádiz, el Inter, el Barcelona, el Villarreal, el Dortmund y el Girona, seis encuentros, dos de ellos de Champions League, en los que ha tenido numerosas ocasiones, pero ha sido incapaz de materializarlas.
Lo curioso es que ese bajón anotador no ha venido desde el tanto al Betis. Habría que remontarse al 22 de enero cuando el madrileño marcó ante el Granada. Era el segundo partido anotando ya que en el anterior, precisamente ante el Girona, consiguió su primer y único hat trick de la temporada. Era su momento cumbre. En el que se apuntaba a que superaría el mejor año anotador de su vida.
Mejores temporadas
Álvaro Morata sólo ha llegado a los 20 goles por temporada en dos ocasiones. Hablamos de la 2020/21 con la Juventus de Turín en la que también sumó nueve asistencias y en la 2016/17 que lo consiguió con el Real Madrid y a la que hay que añadirle seis pases de gol. Esta sería la tercera, y a juzgar por el ritmo anotador que llevaba, parecía que iba a pulverizar ese récord. Y todavía está a tiempo de hacerlo.
Necesita el Atlético que Morata se lo proponga. La baja de Memphis y la irregular temporada de Correa, un jugador que estuvo a punto de marcharse en el mercado invernal al fútbol saudí, le convierte en el socio imprescindible de Griezmann, mejor jugador y leyenda rojiblanca. Además, el equipo afronta este tramo final de temporada con dos grandes objetivos en mente.
La peor racha
El primero se aclaró bastante tras la victoria el sábado ante el Girona, que es terminar en puestos Champions. El segundo es un sueño, pero qué sueño. Tras tres finales perdidas, la parroquia rojiblanca suspira con la máxima competición continental tras la victoria en la ida de cuartos ante el Borussia de Dortmund. "Necesitábamos ganar ante el Girona para llegar bien al partido de esta semana", contaba el protagonista.
En el Atlético confían en el delantero y esperan que no se alargue más tiempo su racha de partidos sin marcar. Su periodo más largo sin hacerlo fueron 115 días, fue conla Juventus de Turín en Italia, y la rompió con un doblete ante el Inter en la Coppa de Italia. "Me estaba volviendo loco, es la primera vez desde que empecé a jugar que pasaba tanto tiempo sin marcar", comentó en aquel momento. No es el mismo equipo, no son los mismos compañeros y, sobre todo, no es el mismo Morata.
Era el más deseado y ya es oficial. Tras varios días repletos de rumores y de tensa espera, el Atlético de Madrid ha anunciado el fichaje del delantero Julián Álvarez (Argentina, 24 años) por una cantidad que ascendería, según las cifras que están saliendo a la luz, a los 70 millones de euros, más otros 20 en variables, para las próximas seis temporadas. Una cantidad nada desdeñable, pero acorde a la calidad de un futbolista que da un impulso de gigante al nuevo proyecto de Diego Pablo Simeone para volver a codearse con los dos grandes en la lucha por la Liga y soñar, por qué no, con levantar la primera Champions.
El delantero aterriza en el Metropolitano para poner la guinda a un mercado de fichajes que no está siendo nada fácil para el conjunto rojiblanco. Tras el sufrido cuarto puesto de la temporada pasada, era necesario una revolución en la plantilla para volver a crecer y las salidas, como así se esperaba, no tardaron en llegar. A la cesión de Saúl al Sevilla pronto se unieron el adiós de Savic, Hermoso, Paulista y Söyüncü en la zaga defensiva. La venta de Álvaro Morata por 15 millones al Milan y la rescisión de Memphis completan una lista que, sumada a las ampliaciones de capital por parte de la entidad, han permitido la llegada de un campeón de Europa como Le Normand, de un goleador como Sørloth y ahora la compra de Julián, un delantero que viene de ganarlo todo bajo las órdenes de Guardiola y que suena ideal para el estilo que practica Simeone.
Su competencia con Erling Haaland en el Etihad este año parece que ha sido el motivo principal por el que el argentino ha pedido abandonar el Manchester City. "Entiendo que, en ciertos momentos, momentos importantes, él quizá pensaba que no iba a jugar. Respeto mucho eso", reconoció el técnico catalán hace unos días cuando le preguntaron por la salida del jugador. Aunque sus números no son propios de un delantero que haya sido suplente. En esta última temporada, Julián Álvarez ha jugado 31 partidos como titular, ha anotado 11 goles y ha repartido 9 asistencias. Unas cifras y minutos que espera mejorar en su nueva casa.
Porque con la firma de la 'Araña', cuyo apellido según el club se escribiría sin tilde, el Atlético no solo ficha al segundo delantero de un equipo lleno de estrellas como el Manchester City, también incorpora al segundo jugador más caro de su historia. El argentino solo es superado por la inversión de 127 millones que hizo en 2019 por Joao Félix, que podría completar su retorno al Chelsea. Muy atrás quedan ya los 72 millones que costó Lemar, los 60 que el club desembolsó para traer de vuelta a Diego Costa desde Londres o los 40 millones pagados por Radamel Falcao.
Además, la incorporación de Julián Álvarez también es un reto para el técnico argentino. Si finalmente apuesta por los dos nuevos delanteros como titulares, esto posiblemente obligaría a Griezmann a retrasar su posición, a jugar de interior para ejercer junto con Koke o De Paul. Sería el director de orquesta de un equipo que sería mucho más ofensivo, con más dinamita y que sube automáticamente un escalón más en su jerarquía. Una relevancia que también repercutirá en la Liga pues suma, junto a Mbappé, Endrick o Dani Olmo, una nueva estrella internacional a la competición. Ya lo demostró en el Mundial de Qatar, donde sus cuatro goles y actuaciones estelares fueron decisivas para que la albiceleste consiguiera su tercer mundial.
Julián Álvarez, en el Cívitas Metropolitano.Atlético de Madrid
Otro factor clave que ha permitido que el argentino vista la camiseta del Atlético de Madrid ha sido la insistencia telefónica del que será su nuevo entrenador. Unas llamadas que, según Marca, podrían haber acabado en una conversación definitiva de Julián con su amigo Giuliano Simeone en el seno de la concentración olímpica argentina: "Voy, dile a tu padre que no me llame más". Además, otros jugadores importantes como Nahuel Molina o Rodrigo de Paul habrían sido decisivos para que el jugador diera el 'sí' definitivo.
Después de pasar reconocimiento médico y firmar su nuevo contrato, el delantero argentino se ha despedido oficialmente de su antiguo club a través de una imagen en sus redes sociales en la que ha agradecido al cuerpo técnico, jugadores y afición las dos temporadas vividas: "Hoy me despido de este maravilloso club con muchas emociones. Fueron dos años muy especiales. Durante este tiempo crecí y aprendí mucho como jugador y como persona".
Con ello, y a falta seguramente de algún retoque más en la plantilla, el Atlético de Madrid debutará en la Liga el próximo lunes ante el Villarreal con la tranquilidad de haber hecho los deberes, contratar un nuevo líder para Simeone.