El delantero Gianluca Vialli, mítico jugador de la Sampdoria, Chelsea, Cremonese y Juventus, ha fallecido por un cáncer de páncreas
Muere Gianluca Vialli, leyenda del fútbol italiano
La ex estrella del fútbol italiano Gianluca Vialli ha muerto de cáncer a la edad de 58 años, según la agencia de noticias italiana ANSA.
Vialli, que tuvo de una carrera estelar con la Sampdoria, Juventus, Cremonese y Chelsea y jugó 59 partidos con Italia, fue diagnosticado por primera vez con cáncer de páncreas en 2017.
El delantero murió este viernes a los 58 años en un hospital de Londres por un cáncer de páncreas que padecía desde hace cinco años y que le obligó a dejar su cargo de jefe de la delegación de la selección italiana de fútbol el pasado 14 de diciembre.
La Federación Italiana de fútbol confirmó en un comunicado su muerte la pasada noche y aseguró que “nunca” olvidará su legado.
Vialli tras ganar un título con el Chelsea.Max NashAP
“Muchos te echarán de menos. Una leyenda para nosotros y para todos en el fútbol. Descansa en paz, Gianluca Vialli”, señala el Chelsea en su cuenta de Twitter.
Nacido en Cremona (norte), Vialli, delantero centro, comenzó su carrera en el Cremonese en 1980 y tras cuatro temporadas fichó por el Sampdoria (1984), equipo en el que coincidió con el seleccionador ‘azzurro’, Roberto Mancini, con el que forjó una amistad que traspasó los terrenos de juego e hicieron historia al ganar el único ‘Scudetto’ (1991) que atesora el club genovés en su palmarés, además de tres Copas de Italia (1985, 88 y 89) y una Supercopa de Italia (1991).
Se fue Diego Simeone al túnel de vestuarios porque no quería ver los penaltis. Lo hacía renqueante, después de que se 'lesionara' en la carrera tras celebrar el tanto de Memphis que llevaba el partido a la prórroga.
Apareció Diego el superticioso, el cabalista, para que se rompiera la maldición del Atlético en las tandas de penaltis. "Se me vino a la mente el partido de Leverkusen, vi los dos primeros y marcaron, el segundo no lo vi y lo paró Jan", explicó Simeone en rueda de prensa.
Su equipo había conseguido eliminar al todopoderoso Inter de Milán en la tanda de penaltis. Como aquella en 2015 ante el Bayer Leverkusen que mencionaba el argentino. Lo cierto es que los rojiblancos sólo han triunfado en cinco de sus 14 veces en la muerte súbita en competición oficial.
La más dolorosa, la perdida en Milán en la final de la Champions ante el Real Madrid en 2016. "Oblak es un portero extraordinario, de los mejores de europa cuando está bien es dificl y así es muy difícil que nos hagan gol. Se merece lo que le pasó hoy, ser decisivo", alabó el entrenador a su cancerbero.
El esloveno ha vuelto a mostrar el nivel que le permitió convertirse en Zamora de LaLiga en cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas. En un portero que, como se dice de los delanteros, daba puntos a su equipo con paradas decisivas. Ante el Inter no se trató sólo del penalti, fue decisivo durante todo el partido.
También lo fue Memphis, el león rojiblanco, otro de los pupilos que se mereció los halagos de Simeone. Se acordó el argentino de la rebelión del neerlandés tras el mal partido en Cádiz y deslizó la posibilidad de juntarle a él con Morata y Griezmann.
El francés, que volvía de lesión, estuvo menos participativo en el juego pero, como recordó el Cholo, fue crucial en todas las jugadas ofensivas de los rojiblancos, además de marcar el tanto del empate. "Le dejamos hasta que pidió el cambio", expresó el entrenador.
Pero si hay alguien que se mereció todos los elogios de Simeone, fue la afición. Un público que recibió al equipo en un pasillo 'infernal' en Avenida de Arcentales y que no paró de animar en los 120 minutos del choque. "Si hay algo que puedo decirle a la afición es: gracias. Son ya 12 años y me siguen apareciendo las emociones de un chaval que acaba de coger el equipo", comentaba.
Son ya 50 victorias del técnico argentino en Champions League, el cuarto que más acumula en un mismo club por detrás de Alex Ferguson con el Manchester United, (102), Arsene Wenger con el Arsenal (83) y Pep Guardiola con el Manchester City (56). "Estar entre los ocho mejores de Europa parece fácil, pero no lo es", reivindicó el técnico.
Tristeza
Si había un rojiblanco con un sentimiento agridulce este fue Sául Ñíguez. No pasa un buen momento el ilicitano y lo reconoció con un mensaje demoledor en redes. Muy alejado de la alegría que se respiraba en el vestuario colchonero.
"Es difícil para mi escribir en estos momentos, pero igual que escribo en las buenas hay que hacerlo en las malas. Es un momento de mierda para mi a nivel deportivo, y soy consciente... Acepto todas las críticas y no solo por el penalti de hoy sino por cómo estoy en estos momentos", puso el jugador y aseguró más trabajo para revertir la situación.
«Respeta al árbitro, respeta el fútbol». Ése fue el mensaje que la RFEF y LaLiga quisieron transmitir esta jornada para acabar con semanas de polémica y tensión antes de que el calendario se empine, pero no lo consiguieron. Las decisiones de los colegiados volvieron a estar en el punto de mira tanto en la disputa por el título como en la huída del descenso. Hubo aficiones que silbaron, como ocurrió en el Bernabéu al grito de «¡Corrupción en la Federación!», y los mismos clubes que pusieron a sus jugadores junto al trío arbitral detrás de la pancarta mostraron después su descontento con decisiones que o bien consideran que les perjudicaron o no entendieron cómo se gestionaron. Eso sí, ninguna cayó en contra de los intereses de quienes pelean el título y fueron especialmente relevantes en el caso de los duelos Valencia-Atlético de Madrid y Las Palmas-Barcelona, donde el descenso también estaba en juego.
Fue el Valencia el equipo que, con más contundencia, cuestionó el arbitraje de Busquets Ferrer con Iglesias Villanueva en el VAR. En el minuto 55, con el 0-2 en el marcador y el Valencia volcado en la portería del Atlético, un centro de Gayà lo cabeceó Sadiq y el balón impactó a bocajarro en el brazo de Javi Galán, abajo pero separado del cuerpo. Mestalla reclamó penalti, pero no lo pitó y el VAR ni siquiera intervino. Minutos después de finalizar el encuentro, el Valencia lanzó un mensaje en sus redes sociales con el vídeo de la jugada: «Nosotros respetamos a los árbitros, pero esto es penalti».
Nadie entendía que ni siquiera se hubiera avisado al colegiado para que peritara con las imágenes. Ni siquiera Simeone. «Me mostraron la imagen del penalti y es la misma jugada de la Eurocopa. Le pega en la mano; no entiendo nada. En la Eurocopa era penal de Cucurella. Dicen que la mano estaba muerta, pero le pega en la mano. Ojalá que sea más claro siempre para todos porque la situación es poco entendible, un día va a ser penal, otro no... Ojalá que se pudiera manejar la misma línea en todos los equipos», reconoció el argentino, que se llevó la victoria 0-3, pero pudo ver complicarse el duelo en esa jugada.
Eso es lo que pensó Corberán, que quiso ser más diplomático: «Prefiero pensar que no ha sido penalti, duele menos. Porque un gol creo que hubiera cambiado la dinámica del partido por completo». «Hay un VAR para corregir errores y creo que es más saludable pensar que no ha sido penalti que pensar que lo era y no ha sido señalado», añadió el técnico.
La duda, como evidenciaba Simeone, permanece. Para la mayoría de árbitros españoles no es penalti. El CTA afinó esta temporada los criterios para que la manos en posición natural no fueran falta. En este caso consideran que no es sancionable porque, pese a estar despegada del cuerpo, no ocupa una posición antinatural. El problema es que para la UEFA sí lo es o, al menos, así lo determinó en septiembre en una reunión del Comité de Árbitros con el ejemplo de aquella de Cucurella que, en los cuartos de final contra Alemania en la Eurocopa, no se pitó.
La mano de Cucurella en el España-Alemania de la Eurocopa.REUTERS
El criterio, que hizo público una filtración para enfado de la UEFA, es que los ingleses Anthony Taylor y Stuart Attwell (VAR) debieron pitar penalti. «El contacto mano con balón que detiene un tiro a puerta debería castigarse de forma más estricta, y en la mayoría de los casos debería concederse un tiro penal, a menos que el brazo del defensor esté muy cerca del cuerpo o sobre el cuerpo», recogieron en el documento de observaciones. «En este caso, el defensor detiene el tiro a puerta con el brazo, que no está muy cerca del cuerpo, haciéndose más grande, por lo que se debería haber concedido un tiro penal», zanjaron.
La única diferencia con la de Galán es que no interceptó un remate a diez metros como el de Musiala, sino el testarazo a bocajarro de Sadiq. Como Simeone, en el Valencia no entienden el criterio ni que el VAR no llamara a Busquets para que evaluara la jugada, por lo que no hay audio de la interpretación.
Revisión de un fuera de juego
Sí lo hay de la jugada polémica que encendió el partido en el estadio de Gran Canaria entre Las Palmas y el Barça. En el minuto 81, con los azulgranas ganando 0-1 pero con los insulares volcados, hay una mano de Eric García en el área, de espaldas y cayéndose, que ataja un disparo de Álex Suárez. Cordero Vega no señala el punto de penalti, pero Del Cerro Grande enseguida le llama desde el VAR. «El brazo, aunque va al apoyo, está extendido, ocupa un espacio, y es un disparo a portería, pero quiero que valores que también hay una posición de fuera de juego previa», le explicaba.
Le muestra primero la imagen de la mano y después varias tomas para verificar el fuera de juego que en LaLiga esta temporada ya es semiautomático. Sin embargo, el colegiado revisa hasta comprobar la posición adelantada del lateral Álex Muñoz en el centro del que nace toda la jugada y que la invalida. ¿Por qué entonces avisó el VAR? «Después de esta semana, es normal que todo se revise», comentó entre sonrisas Eric García. Las protestas del Real Madrid, la carta de queja por los arbitrajes y la reunión privada con el CTA es «la semana» a la que se refería el central azulgrana.
Cordero Vega revisa en Las Palmas la polémica jugada en el VAR.AFP
No quiso Diego Martínez buscar explicaciones sino que se las pidió al árbitro al final del partido. «¿Por qué paráis?», preguntó el entrenador en un diálogo que cazaron las cámaras de Movistar Plus. «No, pero está bien ejecutado, porque si no hubiera fuera de juego, hubiera sido falta...», decía el árbitro. «Ya pero es que... entonces, ¿por qué lo paráis?», reclamaba el técnico ante lo que se encontró esta respuesta: «Para que la gente lo sepa, para que no se piensen que no...». Y ahí quedó la conversación que luego Martínez resumió en sala de prensa. «Es un tema de interpretación y ojalá que a partir de ahora alguna de estas jugadas extrañas nos caiga de cara».
Tampoco se libró de la polémica el Rayo. Se quedó con diez ante el Villarreal por la roja que García Verdura mostró a De Frutos al filo del descanso por una entrada que el videoarbitraje. Eso provocó el enfado del presidente Martín Presa, que dejó el palco para bajar a los vestuarios. En el Bernabéu, el Real Madrid, después de las quejas, tuvo una tarde plácida con el Girona.
No es que no hubiera penaltis o expulsiones en el resto de la jornada, pero fueron jugadas claras en las que ni siquiera tuvo que mediar el VAR.
Sólo un árbitro 'Elite'
El comunicado de los árbitros pidiendo respeto y la campaña de la RFEF contrasta con que para esta jornada el CTA sólo haya designado a un colegiado 'Elite UEFA'. Fue Sánchez Martínez y arbitró el Celta-Osasuna, un duelo donde se esperaba menos tensión que en otros que marcaba el calendario. Hernández Hernández, que arbitró competición europea, y Gil Manzano descansaron.
Sánchez Martínez en el Celta-Osasuna.AFP
Sin embargo, a Cordero Vega, que ha vuelto a Primera esta temporada, se le asignó el partido Las Palmas-Barcelona, auxiliado por Del Cerro Grande.
Al frente de la Sala VOR en Vallecas y en Mestalla hubo dos colegiados descendidos a Segunda el pasado verano pero que siguen en el VAR de Primera: Figueroa Vázquez, que avisó de la expulsión que desde el Rayo ven muy rigurosa, e Iglesias Villanueva, que no consideró revisar la mano de Galán.
La razón de estas designaciones hay que situarla, según fuentes federativas, en que se realizan dos semanas antes, que los árbitros suelen pitar cada 15 días y que había que encajar esta jornada con la elección de los colegiados en la ida de las semifinales de la Copa del Rey con dos partidos tensos entre Barça y Atlético y Real Sociedad-Real Madrid.
Un 13 de diciembre de 2003, Diego Simeone metía su último gol con la camiseta rojiblanca. El Cholo hacía el primer tanto de un encuentro que el Atlético de Madrid terminaría por empatar. El rival, por cierto, era el Celta de Vigo.
Más de 20 años después, otro Simeone salía por primera vez como titular con la camiseta colchonera. Lo hacía en la séptima jornada de Liga tras disputar algunos minutos ante Athletic, Valencia y Rayo. El rival, de nuevo, era el Celta de Vigo.
No obstante, no se puede decir que la actuación del pequeño de los Simeone haya sido la mejor de su corta carrera deportiva, con la interrupción de casi 10 meses que tuvo tras la rotura del peroné que sufrió el año pasado en su cesión en el Alavés. Giuliano lo intentó, pero estuvo impreciso en ataque y flojo en defensa. Superado muchas veces por Carreira, el lateral celeste.
Es el primer año de Giuliano en el club en el que su padre jugó cinco temporadas en dos etapas diferentes y en el que se convirtió en histórico con las botas y el doblete de la 1995/96 y hoy es leyenda como entrenador con casi 700 partidos dirigidos y varios títulos.
No era la noche del pequeño de los Simeone, los focos estaban en otro argentino. Saliendo desde el banquillo Julián Álvarez salvó la papeleta de un equipo, el rojiblanco, que había firmado uno de los peores partidos de la temporada. "Obviamente (el gol) ayuda para la confianza y ayuda al equipo, son tres puntos muy importantes", apuntaba el protagonista en la entrevista postpartido.
Miradas en el derbi
Y tanto. Con el empate el Atlético se hubiera quedado a ocho puntos de un FC Barcelona intratable cuyos partidos se cuentan por victorias. Ahora, espera el derbi en el Metropolitano ante un Real Madrid que no contará con Mbappé. "Seguramente que nuestro estadio nos dará la energía necesaria para el partido del domingo. Tranquilidad e ilusión y debemos mejorar ofensivamente porque estamos muy bien defensivamente, pero tenemos que dar un paso desde el juego y ese es nuestro desafío", apuntaba Simeone.
Otro protagonista de la noche fue Jan Oblak, que paró dos goles cantados a remates de Aspas y Borja Iglesias, y se mostró feliz por "tres puntos necesarios". Tres puntos que llegan con otra portería a cero y ya son cinco en siete jornadas. "Ojalá que con la ayuda de los aficionados podamos obtener la victoria el domingo", completaba el portero esloveno.
De los últimos cinco derbis, el Atlético de Madrid sólo ha perdido uno y ha obtenido dos victorias. Lejos queda ya la época en las que los rojiblancos estuvieron 14 años sin ganar. En el Metropolitano, además, los colchoneros no pierden desde septiembre de 2022.