El escalador polaco Pawel Tomasz Kopec ha fallecido en su intento de escalar el Nanga Parbat, un pico de 8.126 metros de altura situado en Pakistán, que es conocido por como “la montaña asesina” por los más de 80 alpinistas que han muerto en sus laderas desde el primer intento de escalarlo en 1895.
Según el portavoz del Club de Alpinismo Pakistaní, el montañero habría sufrido un grave mal de altura cuando se encontraba en una zona cercana a la cima, a 7.400 metros de altitud.
A su vez, el montañero paquistaní, Asi Bhatti, se encuentra atrapado en el pico sin posibilidad de descender por sus propios medios porque la nieve le ha cegado. Por el momento, se están realizando esfuerzos para el rescate, pero los equipos de socorro solo cuentan con un día para salvarlo antes de que las condiciones meteorológicas empeoren.
Cada año, cientos de montañeros locales y extranjeros intentan escalar el Nanga Parbat, que fue coronado por primera vez por el austríaco Hermann Bulh en 1953 y que posee una pared de 4.000 metros que se debe escalar para ser superada.
El alpinista polaco murió al día siguiente de que varios montañeros, incluidas las mujeres paquistaníes Naila Kiani y Samina Baig, alcanzaran la cima de la “montaña de la muerte” y emprendieran el regreso al campamento base.
Marta García acababa de terminar su carrera de Medicina, años de estudio compatibilizados con el atletismo de alto nivel que ahora requerían un esfuerzo más, el MIR, la residencia y, como parecía obligado, ir despidiéndose del sueño del deporte profesional. Moha Attaoui era una diamante, pero apenas le daba a sus 20 años para pagarse de su bolsillo una concentración en altura en Ifran. Hoy ambos, casos tan dispares, nombres para la esperanza del atletismo español, viven en las montañas de los Alpes, en la idílica St. Moritz, porque les llegó una oferta de esas que no se pueden rechazar.
Ella, como nunca, fue bronce europeo en el 5.000 en el pasado Europeo de Roma, batió allí el récord de España (14:44.04) y acude a París esperanzada. Es la revelación de la temporada: desde enero a junio pulverizó cuatro plusmarcas nacionales más. Él, como nunca, adelantó a todos los gallos del 800 nacional y más todavía. Sorprendió en la capital italiana con una asombrosa plata y, hace 15 días, en Mónaco, firmó un tiempo para soñar con cualquier cosa en los Juegos (1:42,04, la novena mejor marca mundial de la historia).
Ni Marta ni Moha son casualidad. Junto a otros 11 mediofondistas de toda Europa forman parte del novedoso proyecto OAC, el equipo de elite auspiciado por la marca deportiva suiza ON que dio un paso más allá en la profesionalización del atletismo.
Encajonado en el impresionante valle de Engadina, a 1.800 metros de altitud, con la estación de esquí más antigua del mundo y un precioso lago que se congela en invierno, un grupo de jóvenes atletas rueda en la pista de atletismo de St. Moritz a las órdenes de Thomas Dreissigacker, que sigue sus evoluciones de cerca en una bicicleta eléctrica. Quedan unas semanas para los Juegos y un pequeño grupo de periodistas tiene la oportunidad de conocer por dentro esta pionera experiencia. No hay tiempo que perder. «Que sean de diferentes países es algo clave. Aquí no hay celos ni competitividad mal entendida, como si se estuvieran jugando el mismo billete. Se mejoran unos a otros. Como mucho y con suerte se tendrán que ver las caras en una final con su compañero», cuenta a EL MUNDO el también jovencísimo entrenador, el gurú alemán, formado en la Universidad de Leipzig y ex técnico de su Federación nacional.
Thomas Dreissigacker, entrenador alemán del OAC.
«Sólo me tengo que preocupar de correr. Por primera vez tengo un sueldo», admite sonriente Attaoui, que ya se suelta con el inglés, tan lejos de su Torrelavega, más aún de su Marruecos natal. «Ellos creyeron en mí antes incluso que yo. Despejaron todas mis dudas. Ahora todo es muy fácil», relata Marta, que, siguiendo las exigentes directrices de Dreissigacker -«aquí se entrena los siete días de la semana y en sesión doble»- está comprobando a base de tiempazos el salto asombroso en su carrera. Ella cambia: un par de semanas en la altitud de los Alpes, otras en Buitrago del Lozoya, donde se reencuentra con su pareja y con los bosques de la sierra de Madrid.
El germen del proyecto europeo, que cuenta con todo tipo de comodidades y beneficios para los atletas (fisioterapia, alimentación, apoyo para la salud mental, ayuda financiera...) se remonta a Boulder (Colorado). Allí, Dathan Ritzenhein, tres veces olímpico, maneja otro grupo impresionante de atletas, entre los que destacan la reciente ganadora del maratón de Boston y principal favorita al oro en París Hellen Obiri. O Yared Nuguse, plata mundial en pista cubierta (3.000). También el español Mario García Romo, exquisito mediofondista, bronce europeo en 2022 y plusmarquista nacional de la milla, que busca medalla en París en el exigente 1.500.
El OAC Team, que también cuenta con sede en Melbourne, supone una revolución en el atletismo, un modelo privado e internacional, independiente de las becas, los apuros y las competencias de los programas de cada país. «Nos gusta hacer las cosas de forma diferente. Y en este caso es simple, aquí el atleta es el centro de todo», razona Oliver Bernhard, bicampeón del mundo de duatlón y creador de On, las zapatillas que ideó con suelas de trozos de manguera y que han sacudido el mercado en los últimos años. Y quien, antes incluso de ponerse manos a la obra con el proyecto deportivo, lanzó una encuesta entre los atletas para desentrañar sus preocupaciones. Los sorprendentes resultados son hoy los seis pilares del "360 Athlete Support": preparación física y mental, salud y recuperación, finanzas, marca personal y medios de comunicación, desarrollo personal y profesional y experiencia familiar On.
Después de los lamentables acontecimientos que se produjeron en la noche de ayer en el Cívitas Metropolitano, La Liga de Fútbol Profesional ha emitido un escrito dirigido al Comité de Competición y a la Comisión Antiviolencia denunciando los cánticos ofensivos, relacionados con la violencia, el racismo o la xenofobia que se escucharon desde las gradas del estadio durante el encuentro.
En total, gracias a los documentos gráficos existentes y a la información disponible, La Liga ha remitido un total de 16 cánticos ofensivos, siendo 14 los pertenecientes a un sector de la afición atlética situada en el Fondo Sur y dos por parte de los aficionados visitantes. Entre ellos, se pueden leer frases como "madridistas, hijos de puta", que se repite varias veces durante el encuentro; "llega la peste, llega el madridista con esos cuernos que saltan a la vista. El madridista, hijo de puta, su puta madre por el culo lo disfruta" o "Courtois, muérete", cántico por el que empieza a desencadenarse todo el conflicto.
Además, también se escuchó el grito "Guti, maricón" en el minuto 24 de partido y la frase: "Solo le pido a Dios que se mueran los fuleros, que se mueran lentamente para la alegría de la gente", que fue coreada durante aproximadamente 25 segundos. Por último, se pudo oír: "¡Salta pequeño canguro y a los madridistas que le den por el culo!".
Afición visitante
Por otro lado, La Liga también ha recogido dos momentos en los que un grupo situado en la Grada Alta del Fondo Norte se dirigió a la afición rival de forma despectiva. El primero, a falta de tres minutos para que iniciara el partido y que decía: "¡Indios, decidme qué se siente, haber perdido la final, te juro que aunque pasen los años, nunca lo vamos a olvidar, que perdiste la final, contra el mágico Real, esa mancha no se borrará jamás, rojiblanco eres llorón además de segundón, qué cobardes los hinchas del Calderón" y el segundo en el minuto 25, momento en el que se gritó: "¡Puto indio el que no bote!"
Las medidas adoptadas
Más allá de recoger todos estos cánticos y el lanzamiento de mecheros al área del portero madridista, La Liga también ha acreditado "las medidas preventivas que el Atlético de Madrid haya podido implementar". Entre ellas, constatan los controles que realizó el club rojiblanco antes de entrar al estadio, las cámaras de seguridad repartidas por toda la instalación, la emisión por megafonía de un mensaje contra el racismo en la previa del partido o el refuerzo de efectivos en el Fondo Sur donde se encuentra la grada de animación.