Venus Williams es un mito del tenis. 43 años, 24 participaciones en Wimbledon y 90 victorias en el torneo bien merecían la ‘wild card’ que la organización entregó a la estadounidense. Pero la leyenda no ha podido lograr su sexto título en la hierba británica ya que la ucraniana Elina Svitolina, que fue madre a finales del año pasado, ha terminado con su sueño tras batirla por 6-4 y 6-3.
La estadounidense dio la cara, sobre todo tras llevarse un buen susto en el tercer juego, cuando resbaló cerca de la red y se le torció la rodilla izquierda, en la que ya de por sí llevaba un aparatoso vendaje que ha lucido durante toda la semana previa al torneo. El grito de Venus en la cancha tras el percance fue desgarrador.
Svitolina también recibió una invitación de la organización, debido a la bajada de su ranking por la maternidad, y no la desaprovechó, derrotando a una cinco veces campeona de Wimbledon.
Venus, ovacionada ante, durante y después del partido, dijo adiós en hora y media de encuentro, pero apretando hasta el último momento, pasando del 5-1 al 6-3 definitivo.
La menor de las Williams se va con 109 partidos jugados en Wimbledon (90 victorias), cinco títulos y como una de las campeonas más importantes de la historia del torneo.
Svitolina, que tuvo un hijo con el también tenista Gael Monfils, se enfrentará en segunda ronda a la belga Elise Mertens.
Elena Congost lloraba en la meta del maratón de los Juegos Paralímpicos de París 2024 porque le habían quitado el bronce cuando llegó su marido, Jordi Riera, ex gimnasta, y le sorprendió: «No es tan malo como piensas». La maratoniana invidente ya era viral, pero todavía no lo sabía. Por ayudar a su guía, Mia Carol, que tropezó en los últimos metros de la carrera, le habían descalificado y las imágenes de la injusticia ya estaban en millones de pantallas en todo el mundo.
«Me sorprendió cuando encendí el móvil y me estaban llamando todas las televisiones y todas las radios. Yo estaba hundida, muy mal, había perdido la medalla, y no entendía nada. Sentía mucha pena por haber fallado a mi gente. Pero poco a poco, fui asimilando el fenómeno que se había generado. Al final, una experiencia negativa se convirtió en algo precioso. Se me abrió todo un mundo para ser altavoz, dar charlas, transmitir valores. Me salieron patrocinadores como Adidas, Iberdrola, Caja Rural, Sanitas...», cuenta Congost en conversación con EL MUNDO medio año después de la experiencia que le cambió la vida. Antes ‘sólo’ era la campeona paralímpica de maratón en los Juegos de Río 2016; ahora es un emblema. Hay que ayudar al compañero, aunque te metas en un lío.
David Ramirez / Araba Press
Ahora Congost vuelve a competir. Según reconoce, a sus 37 años y madre de cuatro niños, si hubiera ganado una medalla en París se hubiera retirado, pero la injusta descalificación le empujó a seguir. Con más apoyo económico y algo que le arde por dentro, quiere ganar en los Juegos de Los Ángeles 2028 en la categoría T12, aquella reservada a atletas con discapacidad visual. Para ello ha empezado una preparación que tendrá una primera parada en la Ibiza Media Maratón del próximo 5 de abril.
¿Fue mejor la descalificación que la medalla?
Ahora creo que sí. No tengo la medalla, no pude disfrutar del podio, pero lo que ocurrió en París me regaló un montón de experiencias, de oportunidades y, sobre todo, de cariño de la gente. Perdí la medalla, pero gané el cariño. Al principio lo hubiera enviado todo a tomar por saco. Pero ahora tengo claro que quiero sacarme la espina en Los Ángeles 2028.
La denuncia contra el Comité Paralímpico
En los últimos meses Congost ha cambiado de guía, de Carol, que tiene 57 años y combinaba el atletismo con su empresa -la cadena de peluquerías Carol Bruguera-, a Roger Sans, de 29 y centrado en el correr, liebre de una olímpica como Marta Galimany. Y en los últimos meses se ha hecho autónoma como conferenciante después de mucho tiempo combinando su trabajo como maestra con las becas como atleta. «Con Mia sigo teniendo buena relación, pero ya habíamos hablado que después de París cambiaría de guía. Me vino el nombre de Roger, que era mi nutricionista, y la adaptación ha sido fantástica. En Ibiza quiero volverme a sentir atleta y luego trabajar para llegar al 200% a los siguiente Juegos», proclama Congost, con una guerra aún por librar.
En los días posteriores a los Juegos Paralímpicos de París, la corredora española recibió la llamada del abogado Jean-Louis Dupont, famoso por el caso Bosman, que le ofreció apoyo legal para pelear por la medalla. Y en ello está. Con el apoyo del despacho Dupont-Hassel y de de Roca Junyent, Vigo y Meo Law, hace unos meses presentó una denuncia ante el Tribunal de Primera Instancia de París contra el Comité Paralímpico Internacional (CPI) para reclamar por los daños sufridos. Su intención es recuperar su bronce ex aequo por dignidad. O como mínimo forzar a un cambio de norma, que supuestamente ya está en marcha. En diciembre, el presidente del IPC, Andrew Parsons, aseguró que se iba a revisar para que no se repitieran agravios como el sufrido por Congost, pero de momento no se ha hecho.
David Ramirez / Araba Press
«La demanda tardará y no sé qué va a pasar, pero quería que mi reclamación fuera oficial», expone Congost, afectada desde el nacimiento por una atrofia del nervio óptico, atleta desde niña. Con sólo 15 años ya estuvo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, curiosamente en los 100 y 200 metros. Luego fue subcampeona de los 1.500 metros en Londres 2012 y campeona en Río 2016, aunque lo mejor estaba por llegar. «No es tan malo como piensas», le dijo su marido cuando lloraba en la meta de París 2024 y ciertamente no lo era.
Al Espanyol le tocó sufrir. El Sporting acosó su portería durante todo el duelo y tuvo que defenderse con uno menos en una recta final de altísima tensión que, al final, encontró el desenlace esperado por los blanquiazules. Nadie logró que el marcador mostrara un resultado diferente al del 0-0 inicial y, a la postre, los periquitos lucharán con el Oviedo para conseguir el retorno a Primera en una final del playoff de ascenso en el que, gracias a la eliminación del Eibar por parte de los asturianos, tendrán de nuevo la ventaja de su mejor clasificación en la fase regular.
Durante los primeros 45 minutos, el equipo que buscó con más insistencia la portería rival fue, cómo no, el Sporting. No en vano, el conjunto asturiano necesitaba marcar al menos un gol para forzar que el duelo llegara a una prórroga en la que los locales iban a partir también con ventaja. Al Espanyol, con su triunfo del pasado domingo en El Molinón y su mejor clasificación en la liga, le bastaba incluso con perder por la mínima para consumar su pase a la final. Los de Miguel Ángel Ramírez tuvieron llegadas muy claras, sobre todo las firmadas por Otero y Mario, pero sus disparos no lograron encontrar la portería de un Joan García que se mostró de nuevo muy seguro en los centros desde las alas de sus rivales.
La mayor insistencia del Sporting, no obstante, no evitó que el Espanyol tuviera también algunas aproximaciones para complicarles un poco más las cosas a los asturianos. Sobre todo, por medio de un Braithwaite tremendamente incisivo. En su caso, pese a que si encontraron portería, sus intentos carecieron de la potencia necesaria para sorprender a un atentísimo Yáñez, con el que el danés tuvo un breve rifirrafe sobre el terreno de juego. Ni unos ni otros, con esas premisas, lograron romper el empate sin goles en el marcador en una primera parte marcada también por la tensión entre dos rivales obsesivamente pendientes de no cometer ningún error que, a estas alturas, podía tener un coste muy alto.
El portero del Sporting Rubén Yáñez durante el partido.Enric FontcubertaEFE
Tras el descanso, cambiaron las tornas. En el arranque de la segunda parte, el equipo que más veces rondó el área rival fue un Espanyol que, a pesar de todo, pareció contagiarse un poco de la falta de puntería del Sporting. La ocasión más clara en esos primeros 20 minutos la tendría Braithwaite, con un disparo que se estrelló en el poste izquierdo de la portería de un Yáñez que, casi acto seguido, vería también como un potente remate de de Brian Oliván terminaba por perderse no muy lejos en este caso de su poste derecho. Los visitantes, pese todo, no se amilanaron. La respuesta más inmediata, del ex blanquiazul Campuzano, acabaría en manos de Joan Garcia. Otero, poco después, se entretendría demasiado tras plantarse en el área blanquiazul prácticamente solo. Y Djuka, cuando el duelo encaraba ya los últimos 15 minutos del tiempo reglamentario, intentó al verse en ventaja un remate parabólico que se perdió por encima del travesaño del arco blanquiazul.
En la recta final volverían a acumularse las ocasiones visitantes. La tendría de nuevo Otero, con un disparo desde fuera del área brillantemente respondido por Joan Garcia. Al Espanyol no le quedaba otra que apretar los dientes y tratar de defenderse con orden, pero, aun así, encontró un gol en una acción desgraciada de los visitantes finalmente anulado por posición adelantada de Braithwaite. Omar, con roja directa por una dura entrada sobre Campuzano, obligó a los locales a fajarse aún más en defensa para alcanzar, tras seis minutos de añadido, el desenlace deseado.
Giro de Italia
JAVIER SÁNCHEZ
@javisanchez
Barcelona
Actualizado Jueves,
4
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2023
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