George Russell y Andrea Kimi Antonelli continuarán como pilotos de Mercedes en el Mundial 2026, después de que la escudería alemana anunciase la noticia a través de un comunicado publicado el miércoles. En dicho escrito, las Flechas de Plata no ofrecieron detalles de los contratos, más allá de que el británico y el rookie seguirán en el equipo la próxima temporada.
“Confirmar nuestra alineación de pilotos fue sólo una cuestión de cuándo. Queríamos tomarnos nuestro tiempo, manejar las negociaciones adecuadamente y asegurarnos de que todos, en todos los lados, estuvieran contentos”, subrayó Toto Wolff, team principal de Mercedes.
El pasado 5 de octubre, Russell logró la victoria en el GP de Singapur, con la que Mercedes se consolidaba en el segundo puesto en el Mundial de Constructores. En junio, el británico sugirió que una razón para el retraso en las conversaciones de contrato podría ser que Mercedes negociaba con Max Verstappen, quien finalmente confirmó que se quedaba con Red Bull. “Mercedes también me gestiona, así que realmente no es un plazo que esté en mis manos”, adelantó el ex piloto de Williams en julio, durante el GP de Gran Bretaña.
“súper emocionado de continuar”
Russell y Antonelli contaban con pocas opciones en otras escuderías, con las únicas plazas abiertas en Red Bull como compañero de Verstappen, en su equipo hermano Racing Bulls o en Alpine.
Antonelli comenzó su primera temporada con fuerza y estableció un récord como el piloto más joven en lograr la pole cuando se clasificó primero para la sprint race de Miami en mayo. Una mala racha de resultados en el tramo europeo de la temporada llevó a Wolff a calificar su desempeño como “decepcionante” en el GP de Italia, algo que le serviría como motivación adicional.
“Estoy súper emocionado de continuar. He aprendido mucho en mi primera temporada en F1, tanto en los buenos momentos como en los más desafiantes. Todos esos me han hecho más fuerte, no sólo como piloto sino también como compañero de equipo”, señaló Antonelli el miércoles.
Tres semanas después de su salida de pista en Melbourne, tras pisar una zona de grava, Fernando Alonso cometió otro error con el que acabó de forma prematura su segunda sesión de entrenamientos libres en Suzuka. A falta de 25 minutos para el final, tras marcar el tercer mejor tiempo, el asturiano pisó la hierba con la rueda delantera izquierda y dejó varado su Aston Martin en la grava.
De inmediato, los comisarios ordenaron la bandera roja para retirar el AMR-25 de la zona, una de las más delicadas del circuito. Se trataba de la segunda interrupción, casi consecutiva del viernes, porque sólo unos minutos antes Jack Doohan había sufrido un feo accidente en la rapidísima curva 1. Poco después hubo que lamentar otras dos banderas rojas tras detectarse pequeños incendios en una zona de hierba, similares al ocurrido durante el GP de China 2024.
El accidente de Alonso se produjo en los virajes Degner, que combinan una curva rápida a derechas seguida de otra de 90º, la segunda zona más lenta de Suzuka, después de la célebre horquilla. Aunque Fernando intentó una corrección de última hora, ya no pudo hacer nada para recuperar el coche, que por suerte no chocó contra las protecciones. En un principio, los daños quedarán reducidos al fondo plano, lo que no debería comprometer sus opciones de cara al fin de semana.
Lawson, por delante de Verstappen
En ese momento, Alonso montaba neumáticos nuevos, con los que había sido el más rápido en el primer sector (30.65) y pretendía mejorar su crono, entonces a tres décimas de Lando Norris, el más rápido de la parrilla. Alonso apenas pudo completar cinco vueltas y en el tramo final fue superado por la mayoría de rivales, que le relegaron a la decimoséptima plaza. Un cierre torcido a un día iniciado con buen pie, dado que por la mañana, Alonso marcó el séptimo mejor tiempo, a seis décimas de la cabeza.
La sesión vespertina terminó con un doblete de McLaren liderado por Oscar Piastri (1:28.114), con 49 milésimas de ventaja sobre Norris y cuatro décimas sobre Isack Hadjar, que otra vez dio la sorpresa con el Racing Bulls. Entre tantos contratiempos apenas se pudo extrar conclusiones sobre el rendimiento real de los favoritos. De hecho, Liam Lawson acabó quinto, una décima más rápido que Max Verstappen, justo después de su adiós a Red Bull.
El viernes tampoco resultó especialmente propicio para Carlos Sainz, décimo en la tabla, pero víctima de algunos contratiempos en su Williams. Al inicio de la jornada, cuando había completado la vuelta de instalación, el madrileño tuvo que regresar a boxes tras sufrir un excesivo rebote y sentir algún problema en la parte trasera de su monoplaza..
El piloto más deseado, el único de la actual parrilla capaz de cambiar la suerte del Mundial 2025, es pretendido por el equipo que más le vilipendió. Se trata de un cortejo contra natura, pero este fin de semana no se habla de otra cosa en el GP de Austria. Mercedes quiere a Max Verstappen para liderar su proyecto de futuro. No sólo debe considerarse una decisión estratégica, sino también un empeño personal de Toto Wolff, team principal de las Flechas de Plata, que parece dispuesto a cualquier cosa para liberarse de un viejo trauma.
Nadie mejor en saberlo que George Russell, actual líder de la escudería de Brackley y flamante ganador del GP de Canadá. "Mercedes pretende volver a la cima y quiere a los mejores pilotos, los mejores mecánicos e ingenieros, así que es normal que las conversaciones con Verstappen estén en curso", dijo el británico el pasado jueves en el Red Bull Ring, confirmando por primera vez, desde el propio seno de Mercedes, las negociaciones con Mad Max.
Verstappen cuenta con un contrato en vigor hasta 2028 y Russell todavía no ha concretado la extensión de su vínculo con Mercedes para 2026. Sin embargo, ninguno de estos factores parece preocupar a Wolff. "Como director de equipo de la mejor marca de coches del mundo es evidente que estás explorando qué hará un tetracampeón en el futuro, aunque eso no nos afecte a la hora de firmar con George", admitió el viernes, con su habitual tono circunspecto. El de quien acostumbra a guardar un as bajo la manga.
El motor de 2026
Desde hace meses, por el paddock circula el rumor de que Mercedes ha fabricado un fabuloso motor para el Mundial 2026. Con el nuevo reglamento en la mano, este hallazgo podría decantar la balanza en favor de las Flechas de Plata. Entretanto, Verstappen mantiene las lógicas dudas sobre el futuro rendimiento de Red Bull Powertrains, los propulsores que por primera vez fabricará, una vez roto su contrato con Honda, la escudería de Milton Keynes.
A Wolff aún le escuece el error cometido a finales de 2014, cuando ofreció a Verstappen la posibilidad de disputar las GP2 Series en lugar de ofrecerle un asiento junto a Lewis Hamilton. Max contaba entonces con 17 años, pero sentía tanta confianza en sí mismo que no quería saber nada de categorías inferiores. De modo que Jos, su padre, optó por la oferta de Red Bull. En el GP de Australia 2015, Max debutó en la F1 con Toro Rosso, el equipo filial. Un hito en la carrera de Helmut Marko, máximo responsable de Red Bull en la captación de talento. A la mínima oportunidad, el veterano asesor aprovecha para recordar quién acertó de lleno.
Una década después, Wolff ha decidido expiar la culpa, aunque para ello deba renunciar a su actual jefe de filas. Por muchos méritos que acumule en la pista, por muchos compromisos verbales adquiridos para su renovación, Russell ya se siente como el principal damnificado. Hay demasiados factores que juegan en su contra.
Antonelli como trasunto
El principal estriba en su pésima relación con Verstappen, con quien ha protagonizado sonoros episodios dentro y fuera del asfalto. Desde la infernal convivencia entre Nico Rosberg y Hamilton, Mercedes siempre ha optado por una política de garaje pacífico. Además, Wolff mantiene intacta la fe en Andrea Kimi Antonelli, su novato de 18 años. El team principal no parece dispuesto a renunciar, después de una sola temporada, a su personalísima apuesta. De hecho hay quien considera al italiano como un trasunto del tetracampeón. El fichaje de un talento que una década antes se le había escurrido entre los dedos.
A finales de 2021, unas semanas después de que Verstappen conquistase su primer título tras una épica batalla con Hamilton, Wolff habló sin tapujos sobre lo sucedido en aquel GP de Abu Dhabi. No sólo lo consideró como uno de los logros deportivos más injustos de la historia, sino que lo equiparó con la Mano de Dios de Diego Maradona en el Mundial de 1986 o el gol fantasma de Geoff Hurst que otorgó el Mundial de 1966 a Inglaterra. Hoy, menos de cinco años después
La exhibición sobre el resbaladizo asfalto de las avendidas de Las Vegas mereció el encendido elogio de Gaëtan Jego a través de la radio. "¡Increíble clasificación! Tu primera vez en condiciones de lluvia con el Williams. ¡Simplemente alucinante! ¡Alucinante, tío!", exclamó el ingeniero de pista de Carlos Sainz, que partirá tercero en la parrilla, sólo por detrás de Lando Norris y Max Verstappen, en busca de su segundo podio del Mundial 2025.
"Voy a darlo todo. Ya me visteis en Bakú o en Austin, cuando estoy ahí arriba luchando por el podio intento no cometer errores y ver si puedo conseguir un resultado mejor del esperado. Así que voy a esforzarme al máximo para que suceda", adelantó el líder de Williams, empeñado en recuperar el rumbo tras tres carreras seguidas fuera de los puntos.
El podio en el GP de Azerbaiyán, donde partió segundo por detrás de Verstappen y sólo fue superado en pista por George Russell, debe resultar inspirador para Sainz, que mantiene un particular idilio con el Strip Circuit. De momento es el único piloto que ha repetido en el top3 de la Q3 desde que esta carrera entró en el calendario, ya que en 2023 y 2024 ocupó la segunda posición al volante de un Ferrari.
"Fue una vuelta muy buena y pensé que me había llevado la pole", confesó el madrileño durante la rueda de prensa oficial de la FIA. "Entonces me di cuenta de que era el primer coche en cruzar la bandera y eso no iba a durar mucho con estos dos detrás", añadió señalando a Norris y Verstappen. Esas cuatro centésimas cedidas ante el tetracampeón mundial, que tanto escocieron a su ingeniero por la radio, resultaron esta vez de buen augurio para él.
44 años después
Y es que su tercera posición fue la mejor de Williams en la parrilla de Las Vegas desde 1981.En aquel GP Caesars Palace Carlos Reutemann y Alan Jones coparon la primera línea para la escudería británica, aunque el argentino perdió luego sus opciones de título frente a Nelson Piquet. De modo que 44 años después, Sainz puede enderezar lo que se torció para su tocayo.
Además, la formidable actuación de Sainz coincidió con la enésima debacle de Lewis Hamilton, su sustituto en Ferrari. El heptacampeón partirá último tras una Q1 donde no logró siquiera marcar un crono en su último intento, perjudicado por las banderas amarillas. "Obviamente ya no puede ir mucho peor que esto", admiitó Hamilton, tras calificar su sesión clasificatoria como "horrible".
Desde luego, las condiciones de la pista resultaban extremandamente difíciles "No podía ver nada. Ni las líneas blancas, ni a los de delante, ni a los de detrás. Fue un caos. Y no creo que nadie disfrute de esos momentos, porque cuando no se puede ver ni sentir el agarre, es muy, muy difícil", analizó Sainz, más cómodo con los neumáticos de lluvia extrema que con los intermedios.
Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.AFP
En cualquier caso, el madrileño fue uno de los pocos escogidos que supo reunir lo mejor de su pilotaje en el momento decisivo. Sólo George Russell, Fernando Alonso y Verstappen, firmaron también sus tres mejores sectores en el último intento de la Q3. El primero con 30.894, el segundo con 37.608 y el último con 39.794, el mejor de toda la parrilla. "No creo que la gente sepa lo complicadas que fueron las condiciones. El poco agarre con los alerones de baja carga y ese asfalto deslizante con los neumáticos fríos", completó.
De modo que nada más bajarse del coche había sobrados motivos para el abrazo con Pierluigi Della Bona, su preparador físico, y Roberto Merhi, otro de los fijos en su fiel Team 55. En las seis últimas carreras, Sainz ha ocupado el top3 de la qualy con un Williams más veces (dos) que Oscar Piastri con un Piastri (una).
"No podemos predecir si lloverá"
"Nuestro objetivo para la carrera será mantener la posición, conscientes de que tenemos coches muy rápidos detrás y que es fácil adelantar aquí", adelantó Sainz, sabedor de que deberá contener a Russell y Piastri, a bordo de monoplazas más veloces. Sin embargo, en este Mundial ya ha quedado en evidencia la importancia de la posición de salida, como ya mostraron Andrea Kimi Antonelli (segundo en Interlagos tras partir segundo) o Isack Hadjar (tercero en Zandvoort tras salir cuarto).
Aunque ya se ha superado el promedio de lluvia en Las Vegas, que no supera los dos días a lo largo de noviembre, nadie se fía por completo de los pronósticos meteorológicos. "Evidente que no podemos predecir si lloverá o no, pero dado nuestro rendimiento hasta ahora, nos vemos competitivos en diversas condiciones", adelantó James Vowles, jefe de Williams.
Desde luego, algo hay de especial en las fuentes y los casinos, porque nadie parece con fuerzas para repetir en el cuadro de honor. De momento hay tres polemans (Norris, Russell, Charles Leclerc), dos ganadores (Russell, Verstappen) y seis pilotos en el podio (Sainz, Leclerc, Russell, Hamilton, Verstappen y Sergio Pérez).