El ruso, que ya se ganó su plaza tras vencer a Zverev, está 3-3 en el cara a cara con el español, a quien venció en el último US Open.
Medvedev, al servicio durante su partido ante Zverev.EFE
No era, ni mucho menos, el favorito, para ganar en las semifinales del Abierto de Estados Unidos, en el que es el último precedente entre ambos, pero Daniil Medvedev, en un alarde de inteligencia y orgullo, se las ingenió para desembarazarse de Carlos Alcaraz, que venía de asestarle dos derrotas concluyentes, de las que provocan pudor, en las semifinales de Wimbledon y en la final de Indian Wells. Camaleónico hasta el punto de ganar la pasada primavera sobre la arcilla de Roma el sexto Masters 1000 de su carrera, sobre una superficie que detesta, el ruso, número tres del mundo, ganador de las ATP Finals en 2020 y finalista en 2021, suele ser un rival ante quien conviene tentarse la ropa, más aún en canchas rápidas, donde ha ganado 18 de sus 20 títulos.
El ruso se convirtió en la noche de este miércoles en el primer semifinalista de las ATP Finals al imponerse a Alexander Zverev por 7-6 (7) y 6-4, después de salvar una pelota de set en el primer parcial.
Rápida es, más que ninguna otra, a juicio del propio Alcaraz, la superficie del Pala Alpitour donde en la noche de este viernes el español buscará un triunfo que le permita clasificarse por primera vez para las semifinales de las ATP Finals. Tendrá al otro lado de la cinta a un hombre de 1,98 metros que tiene en el servicio, crucial este tipo de escenarios, lo más convincente de su rico argumentario, que incluye un guante en el revés y una infrecuente capacidad para contraatacar.
Su paso por el número 1
Medvedev, que estuvo 16 semanas como número 1 en 2022, ha llegado al torneo de maestros como tercero en el escalafón, tras ganar esta temporada, además de en el Foro Itálico, el Masters 1000 de Miami y los títulos de Dubai, Doha y Rotterdam. Cinco veces finalista del Grand Slam, se hizo con el US Open en 2021, frustrando el sueño de Novak Djokovic de convertirse en Nueva York en el tercer jugador de la historia que lograba ganar los cuatro grandes en la misma temporada.
“Es uno de los mejores. Ante él tienes que ser paciente y agresivo a la vez, esperar tu oportunidad, correr, meter cinco o seis pelotas para ganarte una opción. Y aún así puede que no llegue”, dijo Alcaraz este miércoles sobre su próximo rival. “En Nueva York mentalmente me fui bastante tiempo y eso no puede pasar contra él”.
La vida no ha sido del todo justa con Daniil, un tipo afable en las distancias cortas y con un discurso ocurrente y espontáneo ante los medios. Tuvo en la mano la victoria en el Abierto de Australia de 2022 contra Rafael Nadal, antes de sufrir la admirable reacción del español, quien fue el primero en situarse con 21 títulos del Grand Slam. Tres años antes, en una situación inversa, el zurdo detuvo su sorprendente crecida en la final del Abierto de Estados Unidos. Además de la derrota del pasado verano en la final de Flushing Meadows, Djokovic también le venció en la de Melbourne, en 2021. Está 3-3 en el cara con Alcaraz.
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JAVIER MARTÍNEZ
Enviado especial
@JavierMartnez5
París
Actualizado Domingo,
11
junio
2023
-
18:26Ver 12 comentariosSuma su tercer título en París, con el que...
Jimmy Murphy tocaba a Chopin, Grieg y Listz. «Le ayudaba a aquietar sus cavilaciones», escribe David Peace en Munichs (Contra, 2024), una recreación novelada del accidente del 6 de febrero de 1958 que acabó costando la vida a ocho jugadores del Manchester United, además de a otras 15 personas, entre integrantes de la tripulación, periodistas y directivos del equipo británico. Sobre Jimmy Murphy, uno de los supervivientes, segundo entrenador, cayó el peso de reflotar a un club devastado por la tragedia acaecida cuando el vuelo de British European Airways se estrelló frente a una casa abandonada en el tercer intento frustrado por despegar del aeropuerto de la ciudad alemana. El equipo regresaba de Belgrado, tras eliminar al Estrella Roja en cuartos de final de la Copa de Europa.
Jimmy Murphy afrontó el desafío de ocupar el vacío de Matt Busby, hospitalizado con heridas graves en la ciudad alemana. Busby ya era una leyenda. «Para mí, Jimmy Murphy es el héroe de esta historia, un hombre complejo que llevó adelante al equipo, hasta conducirlo incluso a la final de la FA Cup. Si él hubiera muerto, pienso que la historia del club habría sido muy distinta. Es una pena que la entidad no siempre haya reconocido su papel y al final le tratara de una manera muy pobre», explica Peace (Ossett, 1967) a este periódico a través del correo electrónico.
Destacado autor de novela negra, nuestro interlocutor, residente en Tokio, es también un gran aficionado al fútbol. Entre sus obras ajenas a este deporte figuran la tetralogía Red Riding Quartet, editada en España por Alba, la trilogía Tokyo Redux (Hoja de lata), y GB84, en la misma editorial, donde afila el bisturí para novelar el pulso colosal entre los mineros del Reino Unido y Margaret Thatcher, entonces inmisericorde primera ministra.
Latido político
Dentro o fuera del fútbol, Peace nunca ha disimulado un latido político en cuanto escribe. «Munichs es una novela sobre el norte de Inglaterra y su clase trabajadora», afirma, incorporándola, además de a las obras citadas, a una secuencia donde también están Red or dead (Faber and Faber, 2013), no editada en España, sobre el Liverpool de Bill Shankly, y Maldito United (Contra, 2013), alrededor de la histriónica figura de Brian Clough y su breve paso por el Leeds.
Hay un eco espectral en este relato de 449 páginas que le ha exigido un severo trabajo previo de documentación. «El proceso de creación es siempre el mismo. Consulto con detalle en la biblioteca pública periódicos y libros relevantes de no ficción mientras construyo la narrativa de la novela dramatizando la verdad tan poderosamente como puedo».
En Munichs habitan los vivos y Los Muertos, siempre evocados en letras versales. El espíritu de James Joyce y The Dead, adaptada al cine por John Huston, otorgan un vuelo singular a esta historia. «Dublineses [el libro de relatos al que pertenece The Dead], y en particular Los Muertos, han sido una gran influencia en la escritura de este libro. Para mí, en mi trabajo y en mi vida, Los Muertos es una presencia constante», afirma.
Geoff Bent, 25 años, Roger Byrne, 29, Eddie Colman, 21, Mark Jones, 24, David Pegg, 22, Tommy Taylor, 26, Liam Whelan, 22, y Duncan Edwards, 21, éste último ingresado durante dos semanas en el Recht der Isar Hospital de Múnich, perdieron la vida como consecuencia de aquel accidente. «Incluso hoy mantienen un estatus mitológico. Diría que se debe a que murieron tan jóvenes, con un potencial ilimitado. Representaban el futuro perdido y un mundo que pudo haber sido». Aquella generación había ganado las dos Ligas precedentes con una media de 22 años. Jóvenes y talentosos, exhibían además un enorme grado de compromiso sentimental con el club, ajenos a los cantos de sirena que venían desde Italia y otros clubes.
Peace nació nueve años después de la tragedia. Su padre le contó la historia cuando era un muchacho. «Él había visto jugar muchas veces a los Busby babes ante el Huddersfield Town, nuestro equipo, y también estuvo en en el último partido que disputaron en Inglaterra en 1958, contra el Arsenal. Era un año más joven que Duncan Edwards y el accidente tuvo un efecto profundo sobre él, como sobre mucha gente». La narración de aquel encuentro, del 1 de enero de 1958 -«un partido que viviría para siempre, en el recuerdo y la imaginación»-, ganado por el Manchester United en Highbury por 5-4, ejerce de prólogo en el libro, antes de que, mediante continuos saltos en el espacio y en el tiempo, se gradúe la acción dramática. «Quería que el libro fuese una experiencia viva para el lector, devolviéndole a 1958».
Un fútbol distinto
El fútbol de entonces poco tenía que ver con el de hoy. Parte de la magia de Munichs se encuentra en su capacidad para transmitir la estrecha vinculación entre los aficionados y sus ídolos de carne y hueso, cercanos, integrantes de un mismo hábitat social. «Antes del desastre, los Busby Babes ya eran célebres, pero todavía iban a los cines locales y las salas de baile y vivían en alojamientos compartidos», apunta Peace.
Adiós a Duncan Edwards, un extremo izquierdo audaz y relampagueante, la figura que mejor encarnaba el aura de los muchachos de Busby, forjados por Murphy en las categorías inferiores. Munichs, cuyo plural pretende denunciar el uso que aún hacen algunos aficionados de equipos rivales en tono de burla, es dolor, pérdida y culpa, pero también lucha y redención, liderada ésta por la inmensa figura de Bobby Charlton.
«Murphy, que no había viajado, creía que debería haber estado en el avión. A Busby le persigue la culpa por haber llevado al Manchester United a Europa y por no impedir al piloto hacer un tercer intento de despegue. Charlton también sufre, en su condición de superviviente, sin poder explicarse por qué vivió mientras algunos de sus amigos morían», explica el autor del libro.
Diez años después, el equipo liderado por Charlton, que había estado cerca de dejar el fúbol, George Best y Denis Law, fallecido el pasado día 17, vencía 4-1 al Benfica para ganar la primera de sus tres Copas de Europa, la primera de un club británico. Ya no eran los Busby Babes, sino los Diablos Rojos, rebautizados por su hacedor. Al frente seguía Matt Busby. Tras recibir la extremaunción, había escapado del destino de Los Muertos.
"Uno tras otro iban convirtiéndose todos en sombras. Mejor pasar con valentía a aquel otro mundo, en toda la gloria de alguna pasión, que marchitarse y apagarse lúgubremente con los años".