Kylian Mbappé (París, 1998) ya es jugador del Real Madrid. Un final de época a una historia de película. Una novela de siete temporadas con traiciones, promesas, indirectas, enfados, disculpas, dinero y gloria. Todos los ingredientes del caos. Esta es la historia de Mbappé y del Madrid, con el futbolista y su madre (y representante) Fayza Lamari en el centro de la diana, con Florentino Pérez y José Ángel Sánchez a un lado y con Nasser Al-Khelaifi
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Una hora de entrevista sirve para entender que Fabrice Pastor (Montecarlo, 1971) tendrá que elegir: seguir siendo el dueño del circuito de pádel A1 Padel o entrar como máximo accionista del Sevilla FC. Así lo asume también el multimillonario empresario, parte de una de las familias más adineradas del Principado, que después de una carrera entre el fútbol (fue directivo en el Mónaco, con su padre de presidente, que llegó a la final de la Champions), el pádel y la construcción, dirime ahora su futuro, tentado por la posibilidad de hacerse con el club de Nervión mientras observa cómo A1 Padel mantiene la pelea con el Premier Padel de Nasser Al-Khelaifi por el control del pádel mundial. El deporte padelero es ahora mismo un campo de batalla entre circuitos, federaciones, marcas y jugadores.
«Teníamos un circuito, el World Padel Tour, con unas reglas venezolanas, y cuando se tiene el monopolio es todo muy fácil. De repente hubo una oportunidad en Oriente, ponen unos premios altísimos, prometen 25 cosas y no las cumplen... Esperaban que entraran cientos de millones. Y seguimos en esa guerra en la que participan jugadores y marcas», explica Pastor a EL MUNDO, poniendo el tiro en los protagonistas.
«Hay muchas marcas que pagan mucho dinero a un circuito y a unos jugadores, permitiéndoles estar en unos torneos y en otros no. Los premios son el 15% de lo que gana un jugador, volvemos a las marcas... Es una cuestión de dinero y de gente no preparada que ahora se encuentra con la explosión del deporte, con una gallina con huevos de oro, pero no hay una base porque las Federaciones... Las Federaciones no deben de estar para ganar dinero. ¿Cómo es posible que Luigi Carraro, presidente de la Federación Internacional de Pádel, maneje así un deporte? El seleccionador español le dijo a un jugador de A1 Padel que no iría convocado mientras siguiera en el circuito, es deleznable», reflexiona.
«Pensaban que les iban a cubrir de millones»
La entrada de Oriente Medio en el pádel, con Al-Khelaifi a la cabeza, ha sido «un falsete, un suflé», según Pastor. «Los jugadores pensaban que les iban a cubrir de millones, y no», añade. Y manda un mensaje a las estrellas: «Ahora que han ganado dinero, les pido que piensen en el futuro del deporte. Es absurdo tener 50 torneos y dos ránkings entre dos circuitos. Yo tiendo la mano porque quiero que el pádel crezca, quiero competir con el tenis, quiero ser el Bernie Ecclestone del pádel», dice.
La incógnita sobre el futuro del pádel mundial navega ahora sobre la cabeza de Pastor en la misma ola que el Sevilla FC. El monegasco es accionista del club y admite conversaciones para hacerse con un paquete mayoritario que le convierta en duelo del conjunto de Nervión.
«Hay una posibilidad real de entrar en el Sevilla, pero si me meto sería al 100%. Tengo un gran ejemplo con mi padre, que creó algo impensable con el Mónaco, así que les he pedido un año para ver dónde estoy, si seguimos con el pádel o... Yo amo al Sevilla y a la ciudad. Soy cofrade, taurino, feriante... Es una pequeña Roma, una joya. Pero en el fútbol hay que ser responsable y estoy viendo cómo van las cosas», explica.
«Están en guerra y eso no puede ser»
Pastor reconoce que «me lo han pedido mucho» y que «como el pádel, la dirección del Sevilla también está en guerra, y eso no puede ser». «El club necesita un empujón, una gestión más internacional. Y en ese sentido veo más fácil comprar un paquete mayor de acciones, que lo puedo comprar mañana por la mañana, y ayudar en la gestión».
Eso sí, mientras siga viviendo en Mónaco no puede ser presidente del Sevilla, así que «una opción real», admite, sería entrar como máximo accionista y elegir a una persona para llevar el club. En el banquillo, dos nombres que le gustan: «Didier Deschamps y Marcelo Gallardo». Pero siempre con calma: «No se puede decir a la ligera porque no me gustaría fallar. En el fútbol no todo se hace en dos minutos y yo insisto en el año. Hay que ser respetuoso y sensible con el aficionado», pide.
En una sala de la ciudad deportiva del Paris Saint-Germain, Luis Enrique, de pie, recibe a Kylian Mbappé, que se sienta en la primera de siete filas. Están los dos solos. A los cinco minutos, el entrenador pregunta «¿Te queda claro?», el francés dice «sí» y su míster responde «gracias». No se dan la mano y la gran estrella del equipo se va por la puerta. Esos cinco minutos resumen la relación entre Luis Enrique y Mbappé: la pasión y la intensidad del español y la falta de feeling entre ambos. Hoy se reencuentran, PSG y Real Madrid mediante, en las semifinales del Mundial de clubes.
Aquella reunión entre ambos ha sido una de las más comentadas porque se emitió en el documental Luis Enrique: No tenéis ni puta idea. Una charla de varios minutos en la que el técnico intentaba convencer a Mbappé de la necesidad de involucrarse en la presión y en la parcela defensiva. Una escena elegida a propósito. Se produjo durante los cuartos de final de la Champions 23-24 contra el Barcelona, el PSG ganaría aquella eliminatoria pero unos días más tarde perdería en las semifinales contra el Borussia Dortmund, que sería el rival del Madrid en la final de Wembley.
El discurso de Luis Enrique a Mbappé lo dice todo sobre el tipo de futbolista que el técnico quería en el ataque y explica muy bien porqué Ousmane Dembélé puede alzar su primer Balón de Oro el próximo mes de octubre. «He leído que te gusta Michael Jordan, Jordan cogía de los huevos a todos sus compañeros y se ponía a defender como un hijo de puta. Tú tienes que dar ese ejemplo, primero como persona y luego como jugador», le dice Luis Enrique, de pie y gesticulando, a Mbappé, sentado, impasible, sin hablar.
«eso no me vale»
«Tú piensas que sólo tienes que marcar goles, eres un fenómeno, un top mundial, pero eso no me vale. Un líder de verdad es el que cuando no nos puede ayudar con los goles nos ayuda en todo lo defensivo», insiste. «Si coges a Ousmane, a Barcola, a Ramos o a quien sea y te pones tú como ejemplo a presionar, ¿sabes lo que tenemos? Una puta máquina de equipo», sigue Luis Enrique, picando a Mbappé con el posible final que tendrá en París.
«Quiero que te vayas de aquí por la puerta grande, Kyky, ninguna duda. Pero te lo tienes que ganar. El día que no ataques tienes que ser el mejor jugador de la historia defendiendo. Eso es un líder, ese es Michael Jordan. ¿Te queda claro?», terminó el técnico.
Unas semanas después, Mbappé anunciaría su fichaje por el Madrid y Luis Enrique lo celebraría a su manera con esta frase: «Vamos a mejorar los resultados, sin ninguna duda. El tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas».
Mbappé anota el 3-1 al Dortmund ante Yan Couto.AFP
Una premonición de lo que sería la temporada en París, con la conquista de la Champions League, ganando 5-0 al Inter de Milán en la final, como guinda del pastel. Mientras, Mbappé terminó el curso como máximo goleador del continente pero eliminado, junto al Madrid, en cuartos de final de la Copa de Europa por el Arsenal. El francés cuajó algunas buenas eliminatorias, como ante el Manchester City, pero contra el cuadro londinense no estuvo a la altura. Un síntoma general.
Entre medias, Mbappé ha vivido un enfrentamiento en los juzgados con el PSG y con Nasser Al Khelaifi, que siempre que ha podido le ha dejado algún recado en los medios de comunicación. «Ahora la estrella es el equipo», aseguró el qatarí durante el curso, en un mensaje directo al futbolista. En su momento, el presidente del PSG quiso apartar a Mbappé por no renovar su contrato con el equipo y Luis Enrique medió para solucionar el conflicto, pero la pelea ha llegado hasta los tribunales por el pago de la última parte del salario del futbolista.
Una guerra por 55 millones
Mbappé le reclama al PSG 55 millones en sueldos y primas y ha llegado a acusar a Al Khelaifi de «acoso moral» y «extorsión» por las presiones recibidas durante las negociaciones por su renovación en 2023, una demanda que finalmente ha retirado esta semana, justo antes de verse en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, «por una voluntad de calmar la situación sobre el terreno jurídico y el deseo de concentrarse exclusivamente en el terreno deportivo», según L'Equipe.
La intensidad y la presión, eso en lo que insistía Luis Enrique a Mbappé, están siendo dos de las palabras más repetidas por Xabi Alonso en el mes que lleva al mando del Real Madrid. El delantero, que sufrió una fuerte gastroenteritis en los primeros días del Mundial, todavía no ha sido titular en el torneo y espera que ese momento le llegue esta tarde contra el que fuera su equipo.
Luis Enrique, durante una rueda de prensa en Atlanta.FCWC
Sobre la mesa, el gran papel de Gonzalo, tanto en ataque (cuatro goles) como en la parcela defensiva, donde no deja de presionar la salida del rival. Mbappé es indiscutible para Alonso, pero éste le pedirá aquello que le pedía Luis Enrique: ser Michael Jordan en todas sus facetas.