Qué pasaría por la cabeza de Max Verstappen ese día del año 2012 en el que su padre Jos le dejó tirado en una gasolinera del sur de Italia. Era el castigo por haber cometido un error en una carrera de karting. Max apenas tenía 14 años y, aunque su pa
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"El águila ha aterrizado". Con este mensaje y un vídeo que simulaba un alunizaje, ha anunciado el Atlético de Madrid la llegada de Johnny Cardoso. Pero el fichaje del mediocentro del Betis no ha sido un hecho aislado sino la culminación de 24 horas frenéticas en las oficinas del club rojiblanco en las que se ha comunicado también la llegada de Thiago Almada y se negociaba, según el diario Expansión, la entrada de un fondo de inversión en la cartera de acciones del club.
La finalización del Mundial de clubes antes de lo esperado ha obligado a la entidad rojiblanca a acelerar ciertas operaciones que se han ido cociendo a fuego lento desde que terminó la Liga pasada. Los 23 millones que les ha brindado la cita americana no cubren ni la mitad del coste de Álex Baena, el más deseado en llegar a la disciplina rojiblanca de los cuatro nuevos futbolistas que jugarán en el Metropolitano.
Ruggeri abrió la coctelera y después se han ido sumando Baena y en las últimas 24 horas: Almada y Cardoso. El mediapunta argentino llega tras un acuerdo con el Botafogo, pendiente de que pase el reconocimiento médico, y el centrocampista americano, con el Real Betis. El primero ha sido una oportunidad de mercado que llega para suplir la ausencia de Ángel Correa. El segundo es el cumplimiento de la petición que Simeone lleva años haciendo al club para traer un cinco al conjunto rojiblanco y más si Rodrigo De Paul, como parece, no continúa en el club.
No han sido fichajes baratos precisamente. A los 50 millones de Baena, se suman los 20 del defensa del Atalanta, una cantidad similar por la parte mayoritaria de los derechos del campeón del mundo con Argentina y otros 30 por el mediocentro estadounidense de origen brasileño, que ya mostró de lo que es capaz la temporada pasada en la Liga española. 120 millones para aspirar a incordiar a los dos transatlánticos de la competición doméstica y a seguir soñando con la esquiva Champions.
Como todas las incorporaciones del conjunto rojiblanco, serán cinco los años que firmarán para permanecer en la disciplina colchonera estos futbolistas. Una garantía, pero también una losa económica si las perspectivas de su rendimiento no se terminan por cumplir.
Fichajes y renovación deportiva aparte, el club rojiblanco lleva un tiempo sumido en una reestructuración completa desde la llegada de Óscar Mayo como director general de la entidad. La estabilidad que ha brindado a nivel financiero las clasificaciones de Champions que se han conseguido (también la del Mundial de clubes) bajo la batuta de Simeone, han permitido crecer a la entidad, estabilizar sus ingresos (la temporada pasada fueron de 424 millones) y hacerla más atractiva hacia la llegada de capital extranjero.
Nuevas inversiones
En las últimas horas el diario Expansión ha informado del interés de la gestora estadounidense de capital riesgo, Apollo, para realizar una inversión multimillonaria en el club rojiblanco, que se valora en alrededor de 2.500 millones de euros en el marco de la operación.
Al parecer, este fondo está en conversaciones con Miguel Ángel Gil Marín, propietario de un paquete accionarial muy importante de la entidad, para introducirse en la sociedad anónima deportiva no comprando acciones sino ampliando capital, como ya hiciera Ares Management tras el coronavirus.
El duelo de alto voltaje que el Barça y el Inter disputan en Milán para meterse en la final de la Champions tendrá dos protagonistas que llegan entre algodones: Robert Lewandowski y Lautaro Martínez. El polaco, máximo anotador de los azulgrana con 40 goles en 48 partidos, se ha perdido los últimos cuatro encuentros (en Liga frente al Mallorca y el Valladolid, la final de Copa ante el Real Madrid y la ida contra los neroazzurri) a causa de una lesión en el semitendinoso del muslo izquierdo, pero recibió este mismo lunes el alta médica y entró en una convocatoria en la que Alejandro Balde sí causó baja.
El argentino, mientras, el principal goleador de los italianos con 21 tantos en 47 partidos, tuvo que dejar el césped el martes pasado antes de tiempo también por problemas musculares, pero trabajó con el grupo y todo invita a pensar que podrá tener por lo menos algunos minutos, por mucho que Simone Inzaghi jugara al gato y al ratón a la hora de hablar de su punta de lanza como también de Benjamin Pavard.
La capacidad de intimidación de Lewandowski (sus números anotadores, de hecho, ya son los mejores desde que aterrizó en el club en verano de 2022) puede ser trascendental para que el Barça logre imponerse a un equipo que, hasta su visita a Montjuïc, sólo había encajado cinco goles en la presente edición del gran torneo continental. Incluso, aunque se quede fuera del equipo titular, tal y como dejó caer Hansi Flick en la rueda de prensa previa al partido. «Hablé con él el domingo y se está recuperando mucho mejor de lo que esperábamos. Pienso que está preparado para estar en el banquillo y, cuando lo necesitemos, volver a entrar», señaló el técnico.
Lautaro, durante el último entrenamiento del Inter en Appiano Gentile.EFE
En la Champions, el polaco suma un total de 11 tantos en 12 jornadas y lo supera únicamente Raphinha, que acumula 13 en 12 duelos. El brasileño, de hecho, fue decisivo en la ida, con un disparo que, tras estrellarse en el travesaño, tocó en la espalda de Yann Sommer para convertirse en el definitivo 3-3. El colmillo del brasileño, quien inició la última remontada en el José Zorrilla contra el Valladolid y que acumula 31 goles en 52 partidos, puede ser también determinante en un mano a mano con Marcus Thuram, el segundo máximo anotador interista, que suma hasta el momento 18 goles en 45 partidos. El último, un taconazo espectacular, inauguró el marcador la semana pasada.
Otro delantero con algo menos de olfato anotador, pero con gran talento, como Lamine Yamal, puede volver a ser también decisivo, después de la exhibición en Montjuïc. Así lo espera un Flick que, pese a que siempre pone al equipo por encima de todo, es muy consciente del tipo de jugador que tiene entre manos. «Para mí, el equipo es lo más importante, pero es verdad que hay jugadores excepcionales y Lamine es un genio. El miércoles nos ayudó y fue genial verlo, pero lo tiene que demostrar siempre. Queremos llegar a la final y esperamos que todos estén al máximo nivel», concluyó.