Solventados, más o menos, los problemas que le acarrearon aquellos famosos aplausos en la Asamblea del 26 de agosto mientras Rubiales decía barbaridades, las ruedas de prensa de Luis de la Fuente se han convertido en algo monótono. Ayudan más cosas, sobre todo la buena marcha del equipo, e incluso el perfil bajo de los jugadores, pero lo cierto es que su comparecencia este miércoles en La Cartuja apenas ha servido para constatar que las cosas han cambiado mucho desde que estas dos mismas selecciones (España y Escocia) se enfrentaron en el mes de marzo. Allí España perdió 2-0.
“Claro que sacamos conclusiones de aquel partido. Lo que está claro es que nosotros somos más fuertes de lo que lo éramos entonces, somos mejor equipo que entonces. Ahora hay que jugar y demostrarlo, pero nos da mucha tranquilidad haber crecido en estos meses”, ha dicho el técnico, que salió con una cornada muy seria de Hampden Park, donde los escoceses pasaron por encima de España en el que era el segundo partido de De la Fuente. “Hemos mejorado en el juego asociativo, en la forma de atacar, jugar con extremos a pierna natural o cambiada, y defensivamente somos muy fuertes. Pero hemos mejorado sobre todo en la sensación de equipo. Esa es la palabra clave”, continuó.
Al hilo de eso, le preguntaron al seleccionador si seguía haciendo lo que dijo en su presentación, referido a su consumo masivo de prensa escrita, radio y televisión. “Leo y escucho todo lo que puedo”, afirmó el día de su puesta de largo. Pero ya no. “En la vida de todo se aprende. Ya no leo y consumo tanta prensa, sólo si son cosas buenas“, bromeó. ¿Y a qué dedica el tiempo que antes empleaba en leer prensa? “Pues en hacer deporte y ver fútbol. Me gusta cuidarme”.
Reconoció, eso sí, que Escocia también ha mejorado respecto a aquel duelo de marzo. “Todos los equipos crecen, y ellos también han mejorado. Nos van a exigir nuestra mejor versión, de eso no tengo ninguna duda”. Por lo demás, confirmó lo importante que son los dos partidos de esta ventana, porque ganar los dos sería la clasificación matemática para la Eurocopa. “Solamente ese dato demuestra la importancia de los partidos que vamos a jugar. Sin pensar en nada más”.
"Las pruebas no son suficientes para continuar la investigación". Con estas palabras, y sin nombrar al jugador del Real Madrid, ha cerrado Marina Chirakova, la fiscal encargada del caso, la investigación por supuesta violación contra Kylian Mbappé durante su visita a Estocolmo en octubre.
El citado mes, varios medios de Suecia publicaron que el delantero francés era considerado como "razonablemente sospechoso" en una investigación de "violación y agresión sexual", aunque podía serlo en el grado más débil previsto en la legislación del país escandinavo.
La estrella del Real Madrid aseguró tras conocerse la noticia que era víctima de 'fake news'. "FAKE NEWS !!!! Esto se está volviendo tan previsible, la víspera de una audiencia por casualidad", escribió el atacante en su perfil de X para confirmar la falsedad de la acusación.
"¿Por qué os parece bien que la NFL o la NBA jueguen partidos oficiales en Europa y no que la Liga se lleve un Villarreal-Barça a Miami?". Esa pregunta se repitió desde el entorno oficialista cuando todo el fútbol español, excepto los dos clubes que sacaban tajada, se volvió en contra de la fracasada aventura americana de Javier Tebas. La comparación sólo denota ignorancia.
Nunca compré la indignación de que un simple partido en campo neutral adulteraba la competición, me parece exagerada, pero sí creo firmemente que es un insulto a los aficionados locales y que comparar nuestra cultura deportiva con la estadounidense es no tener ni idea de cómo se vive esto en cada sitio. Aquí, ir al fútbol es (siempre) pertenencia, allí es (frecuentemente) experiencia.
No pasa con todos los equipos, por supuesto, pero la NFL lo sabe y lo maneja: rara vez quita partidos en casa a sus aficiones más fieles. Desde 2007, habrá jugado 57 partidos en Inglaterra, Alemania, Irlanda, México, Brasil y España. Buffalo (su vínculo con Toronto es diferente), Green Bay, Detroit y Dallas aún no han cedido un partido en su estadio. Pittsburgh, Baltimore, Chicago y Seattle, sólo uno. Sin embargo, Jacksonville lleva ocho partidos como local en Londres y el del Bernabéu será el quinto de Miami. Salen fuera los que les da igual jugar en casa porque en la grada casi siempre hay más camisetas del equipo visitante, algo que aquí jamás sucede. Perder un partido no les genera conflicto con sus fans porque apenas tienen fans, tienen clientes.
Pero, por encima de todo, hay una diferencia que hace la comparación especialmente triste. La Liga quiere ir a Estados Unidos a mendigar, la NFL viene a Europa a conquistar. Ya lo ha hecho en Inglaterra y Alemania, donde cada partido es un acontecimiento y el seguimiento de la liga se ha disparado. ¿Lo logrará en España? No a la primera.
Que queden entradas a pocas horas del partido en una ciudad como Madrid, donde Bad Bunny llenará diez veces el Metropolitano porque no ha querido 20, Radiohead vende cuatro noches en un ratito y no puedes salir a cenar por el centro si no reservas con dos semanas de antelación, delata que el impacto ha sido limitado.
Fuera de los que ya éramos aficionados y de los vecinos de Chamartín, es posible que la mayoría de sus conocidos en la ciudad no sepan que se juega. Pero la NFL debe ser lista y persistir. Esta conquista es un proyecto a medio plazo y ojalá triunfe porque, créanme, si entras en el fútbol americano te quedas a vivir. Para siempre.
El primer mensaje de radio para Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista, ya suponía una declaración de intenciones: "Mañana vamos a divertirnos". Aunque esa advertencia subió de tono cuando Max Verstappen quiso atender ayer a la prensa en la zona mixta de Yas Marina: "Que tengan cuidado. No tengo nada que perder. Vamos a darlo todo". Desde la pole, la octava del año, el holandés apura hoy sus opciones de tumbar a Lando Norris y Oscar Piastri, en busca de su quinto título. Entre todas sus probabilidades, ninguna mejor que una victoria combinada con el cuarto puesto de Norris.
"Voy a intentar ganar la carrera, pero necesitamos un poco de ayuda o un poco de suerte para conquistar el campeonato", admitió Mad Max, sabedor de la dificultad del desafío. Porque no se trata simplemente de convertir la pole en triunfo, como viene sucediendo en Abu Dhabi desde 2015, sino de introducir elementos de distorsión que distraigan a Norris de su objetivo. En el paddock todos saben que Verstappen va a intentarlo. La duda es saber hasta dónde forzará la máquina.
George Russell, uno de sus más enconados adversarios en la parrilla, confirmó ayer que le había pedido un rebufo durante la qualy, aunque el holandés no quiso prestarse a ello. Sin embargo, el líder de Mercedes tiene muy claro que tras la primera vuelta de hoy, Verstappen "no se va a separar" del pelotón. Es decir, que va a recurrir a la misma táctica empleada en 2016 por Lewis Hamilton ante Nico Rosberg en ese mismo circuito. "Sí, será algo así. Espero que lo haga y entonces tendremos opciones de podio", adelantó Russell.
El cuerpo a cuerpo
Durante aquella carrera, en la que también se decidió el campeón, Hamilton mantuvo a menos de un segundo de distancia a su gran rival por el título. Justo lejos del alcance de su DRS, pero ralentizándole lo suficiente como para dejarlo a merced de sus enemigos. De hecho, el alemán tuvo que efectuar una arriesgadísima maniobra frente a un joven Verstappen, debutante aquel año en Red Bull.
Y es que aquella estratagema no bastó a Hamilton, vencedor en Abu Dhabi, aunque frustrado al ver cómo Sebastian Vettel o Daniel Ricciardo no podían interferir en el camino de Rosberg, proclamado campeón por sólo cinco puntos. Por tanto, Verstappen podría preferir otra alternativa, de más imprevisibles consecuencias. "Todo puede cambiar si Lando hace una buena salida y toma el liderato", avanzó Russell, con su acento sibilino.
Hoy, Verstappen podría simplemente preferir un cuerpo a cuerpo con Norris, una de sus víctimas predilectas a lo largo de las dos últimas temporadas. En ese duelo directo, Max ha evidenciado una notoria superioridad. Así que si debe comprometer sus opciones de victoria para forzar un posible error del británico, uno de sus mejores amigos fuera de la pista, tampoco va a titubear.
Norris, al volante del MCL-39, durante la última sesión libre.AFP
Este plan trae también a la memoria la formidable actuación de Sergio Pérez ante Hamilton en Yas Marina. En aquella carrera de 2021 se introdujeron un par de cambios en la cuerda del trazado, eliminando las dos chicanes más lentas. Desde entonces, las cifras de adelantamientos han mejorado. En 2017, por ejemplo, se registraron unicamente cinco, mientras en las tres últimas ediciones se mejoró ostensiblemente (53 en 2022, 60 en 2023 y 31 en 2024).
"preparados para cualquier escenario"
En caso de que todos estos factores aún no bastasen, Verstappen aún puede aferrarse al clima de pánico desatado en McLaren. Desde la doble descalificación de Las Vegas, por una infracción en el suelo del MCL-39, hasta la desastrosa estrategia del pasado domingo en Qatar, la escudería de Woking parece un barco a la deriva. "Espero que hayan logrado una vuelta mágica y mañana paguen las consecuencias de esos reglajes, aunque no estoy seguro de que sea así", avanzó Zak Brown, CEO de McLaren, a modo de aperitivo.
En el hospitality papaya andan considerando todas las posibilidades. "Las analizaremos a fondo", añadió el estadounidense, dejando constancia que el team principal, Andrea Stella, y sus ingenieros estarán "preparados para cualquier escenario". Por supuesto, nadie osa mencionar 2007, cuando el equipo capitaneado por Ron Dennis lo echó todo a perder frente a Kimi Raikkonen.
Tampoco manejan, al menos públicamente, una temeridad por parte de los aliados de Verstappen. Isack Hadjar parte desde la novena plaza a bordo de un Racing Bulls, el equipo filial de Red Bull. Justo por delante de Yuki Tsunoda, a quien relevará la próxima temporada en ese asiento. Por la mañana, durante la última sesión libre, Norris se había dado un susto de muerte frente al japonés, que se interpuso en su camino. Esa maniobra fue castigada por los comisarios con un warning y una multa de 10.000 euros.