La última lesión muscular de Pedri (van ocho desde finales de 2021) ha hecho saltar las alarmas en torno a los motivos que pueden estar detrás de esta mala racha. Al parecer, se ha especulado con la idea de que la clave sea el exceso de trabajo y ent
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Los fenómenos se desafían en la distancia. Mientras que Tadej Pogacar rubricó la pasada semana una fuga antológica en la Strade Bianche, ahora Jonas Vingegaard exhibe su jerarquía en la ronda de los dos mares. El danés encadenó su segundo triunfo consecutivo en la Tirreno-Adriático, otra vez volvió a fugarse en las rampas más exigentes del último puerto, como hizo el viernes en Valle de Castellana. La prueba finaliza este domingo con una etapa de 154 kilómetros, sin apenas dificultades orográficas, con salida y llegada en San Benedetto del Tronto. Juan Ayuso, el mejor de los mortales, opta a un valioso podio. El español volvió a ser segundo, tras superar en la llegada al australiano Jai Hindley. Historia repetida por segunda jornada consecutiva.
El danés está firmando su mejor inicio de temporada. Ya suma seis victorias después de conquistar tres triunfos de etapa y la clasificación general en O Gran Camino. En anteriores cursos, el mejor registro antes de abril eran cuatro victorias. Entre los corredores del World Tour, sólo Mads Pedersen acumula un botín similar.
Vingegaard lanza un mensaje contundente y ya asusta a sus enemigos. Pogacar, tras ganar hace una semana en la clásica del sterrato, insistió en que su rival más complicado para conquistar el Tour es el danés. ''Es mejor escalador que yo. Él planifica la temporada como hacían Indurain y Armstrong, centrando todos los esfuerzos en llegar al Tour en la mejor forma posible. Yo no hago eso, porque busco victorias en otras carreras'', señaló en esloveno.
El líder del Visma, que ha estrenado palmarés en la ronda italiana, muestra un poderío insultante en la montaña. ''Sabíamos que lo iba a hacer, pero no hemos podido evitarlo Jonas es el más fuerte'', dijo Juan Ayuso tras contemplar la fuga del danés el pasado viernes. El español, que este sábado sufrió, sin consecuencias, una avería mecánica a falta de 27 kilómetros para la meta, persigue su primer podio de la general de la prueba del tridente de oro.
El joven corredor del UAE está presenciando en primera línea una master class de Vingeggard. El danés se adjudicó en una jornada en la que Carapaz y Leknessund, García Cortina, Kiatkowski y Alaphilippe, entre otros, retaron al pelotón con una escapada que finalizó en las primeras dificultades del Monte Petrano, en cuya cúspide estaba situada la meta. Carapaz fue el último superviviente de la fuga. El ecuatoriano aguantó hasta seis kilómetros de la llegada, cuando saltó Vingegaard. Ayuso y Hindley soportaron el primer asalto, pero en el segundo arreón se quedaron clavados. Otra vez, ascenso glorioso para el doble ganador del Tour de Francia, que superó al español y al australiano en 26 segundos. Ahora, Vingeggard aventaja a Ayuso en 1.24 minutos y en 1.54 al Hindley.
El danés se encuentra satisfecho con los réditos conseguidos: "Sabía lo que hacía antes de la Tirreno-Adriático y que mi estado de forma era bueno. Siempreconfié en mí mismo y en mi equipo'', dijo antes de tomar la salida de la etapa de este sábado.
Por otra parte, en la París-Niza, que concluye este domingo, el triunfo de etapa fue para el ruso Aleksandr Vlasov, que escapó en el último tramo de la etapa. La segunda plaza fue para Remco Evenepoel y la tercera para Primoz Roglic. El líder es el estadounidense Brandon McNulty, con sólo cuatro segundos de ventaja, sobre su compatriota Matteo Jorgenson.
Chus Mateo y la Federación Española (FEB) lo tienen claro: quieren ver de nuevo a Tyson Pérez, uno de los pívots nacionales más dominantes, con la camiseta de la selección. Y, pese a que el del Unicaja hace tiempo que busca el permiso para jugar con su país natal, la República Dominicana -«estoy esperando a que la FIBA se pronuncie sobre la carta que le hemos enviado y luego ya decidiremos», contaba el miércoles en una entrevista en Diario Sur- , su nombre aparecerá en la primera lista del nuevo seleccionador dentro de unos días para los partidos de clasificación para el Mundial contra Dinamarca en Copenhague y Georgia en Tenerife, a finales de mes.
Tyson debutó en noviembre de 2020 con España, el país al que llegó con ocho años para reunirse en el pueblo gallego de Sada con su madre Ramona y con sus hermanas. Ocurrió en la Fonteta, ante Israel: su primera acción, como una promesa, fue un impresionante alley-oop. El ala-pívot, entonces en el Andorra, ahora puntal del flamante Unicaja con el que renovó hasta 2029, había nacido en Santo Domingo, donde jugó al béisbol como casi todo el mundo allí. Pero el cambio de aires le trajo a su vida un deporte para el que estaba predestinado, aunque no supiera nada de él hasta los 15 años.
Con la selección se vistió tres veces más. En esa misma Ventana ante Rumanía y, dos años y medio después, en otra clasificatoria para el Mundial, contra Italia e Islandia. Fue de nuevo convocado hace un año, pero una microrrotura de fibras le obligó a abandonar la concentración. Y hasta hoy. Porque Tyson, que fue tutelado por Pepe Laso en su adolescencia como jugador en Casvi y Canoe, no regresó. Su condición de nacionalizado (no logró el pasaporte español hasta pasados los 16 años, cuando ni imaginaba ser profesional) le impediría coincidir en un gran torneo con, por ejemplo, Lorenzo Brown. Y eso le hizo pensarse las cosas.
Tyson, en un partido reciente con Unicaja.MARIANO POZO / ACB PHOTO
Hasta el punto de que en los últimos meses, junto a su agente (Igor Crespo), comenzó un papeleo 'improbable' ante la FIBA: intentar obtener el permiso para jugar con su país natal, la República Dominicana. Un caso para el que no hay muchos precedentes y sí muchos otros que naufragaron, sin ir muy lejos, Klay Thompson con Bahamas. Según ha podido saber EL MUNDO, la Federación Española nunca estuvo por la labor de facilitar el cambio de selección para Tyson. Su postura es firme en este aspecto, pese a las palabras de Sergio Scariolo este verano, cuando, una vez conocida la ausencia de Lorenzo, no se contó con el jugador de Unicaja para el Eurobasket. «Nos ha pedido que se le conceda la posibilidad de que FIBA recapacite y cambie de parecer, que eso le pueda permitir jugar con República Dominicana porque lo ve como una vía más fácil de competir en los grandes campeonatos del verano. Se lo hemos concedido porque siempre ha sido un jugador comprometido y no había motivo para no acceder a esa petición», explicó.
En los planes de Chus Mateo está, sí o sí, Tyson Pérez. El nuevo seleccionador le considera uno de los mejores pívots nacionales y no tiene ninguna duda con él. Estará en su primera lista, que se hará pública en unos 10 días. Y espera que su respuesta sea positiva. El entorno del jugador, contactado por este periódico, no aclaró, sin embargo, las intenciones de Tyson.
En esa lista que perfila Mateo -y en la que no podrá contar con jugadores NBA, NCAA ni Euroliga, aunque podría haber alguna excepción con Izan Almansa (Real Madrid) o Isaac Nogués (Valencia)-, Tyson sería uno de los referentes. Especialmente en la pintura, donde compartiría presencia con Fran Guerra o Great Osobor. Entre los exteriores, el seleccionador está encontrando un enorme paso adelante en el gran comienzo de temporada de jugadores como Jaime Fernández, Francis Alonso o Pep Busquets.
Cuatro entrenadores nuevos para las cuatro plantillas más importantes del Real Madrid, dos fichajes para la dirección general de la sección de baloncesto, tres directivos añadidos a la Junta tras las últimas elecciones y varios cambios en los banquillos de las categorías inferiores. Los primeros meses de año, y especialmente los de mayo y junio, han supuesto una revolución en el conjunto blanco. Una revolución casi silenciosa, alejada de las agitadas polémicas de principios de siglo, que pone de manifiesto el cambio de ciclo en esta nueva etapa de Florentino Pérez.
El máximo responsable del club ganó en enero, sin rival, las elecciones que le hicieron otra vez presidente. Cumple ahora su séptimo mandato y ha vuelto a alargar cuatro años el debate sobre su sucesión. En 2029, con 82 años, volverá a decidir, pero mientras va dando algunos pasos para asentar el futuro a corto, medio y largo plazo del club.
Este verano, esos pasos se han convertido en zancadas gigantes. La gran revolución de los banquillos. Xabi Alonso en el lugar de Carlo Ancelotti en el primer equipo del fútbol, Álvaro Arbeloa por Raúl González en el Castilla, Sergio Scariolo por Chus Mateo en el baloncesto y Pau Quesada por Alberto Toril en el femenino. Cuatro cambios en apenas unas semanas. El femenino tiene todavía poca historia de vida, pero Florentino no cambiaba a los tres principales técnicos (primer equipo, Castilla y baloncesto) en el mismo verano desde 2009.
Denominador común
Ese año, justo cuando arrancó su segunda etapa como presidente, firmó a Manuel Pellegrini, a Ettore Messina para el baloncesto y a Alejandro Menéndez para el filial. Ahora a la revolución se suma Quesada, que ya trabajó en las inferiores, y el terremoto de la canasta: Sergio Rodríguez llega como nuevo director deportivo, puesto que ocupaba Alberto Herreros, y Carlos Ocaña, que era adjunto a José Ángel Sánchez, asume el rol de Juan Carlos Sánchez, responsable de la sección durante 15 años.
En unas semanas, el Madrid ha puesto fin a dos de las etapas más exitosas en la historia de la entidad. Ancelotti se ha ido con 15 títulos, siendo el entrenador más laureado del club, Chus Mateo con seis y Juan Carlos Sánchez con 26.
Pero en todos esos trofeos hay un denominador común, Florentino Pérez. Aquella pequeña revolución de 2009, con los fichajes de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema y la llegada de José Mourinho al año siguiente, devolvió al equipo de fútbol a la elite continental. Y ahora busca lo mismo. El presidente tenía claro que la etapa de Ancelotti había finalizado, en cuanto a fútbol y sensaciones, y que el club necesitaba savia nueva a todos los niveles.
Scariolo, con España, durante los Juegos de París.AFP
Para ello, eso sí, no ha improvisado. Ha mantenido el perfil de los fichajes de los últimos años: gente de su máxima confianza en el banquillo y con los que tenga una excelente relación. Así ha sido desde la llegada de Zinedine Zidane en 2016, se confirmó con su cercanía con Ancelotti estos años y ha vuelto a pasar con Alonso, con el que nunca ha perdido el hilo.
Xabi y Arbeloa, que escala al Castilla tras la salida de Raúl después de varios años en el Juvenil A (el efecto dominó provoca varios ascensos), son los nuevos capitanes generales de Pérez en el plano futbolístico. Ambos pesos pesados del vestuario en la época de Mourinho, el entrenador que mejor relación ha tenido con el presidente. Y junto a Arbeloa, como entrenador de porteros del filial aterriza Diego López.
buena relación con la FIFA
Nombramientos que abren una nueva etapa en todas las secciones y que asientan el círculo del mandato de Pérez mientras el presidente mantiene su pelea con las instituciones, especialmente con LaLiga y la UEFA.
Ha sido interesante su buena relación con la FIFA en este Mundial de clubes, consciente e insistente en que el futuro del fútbol va hacia torneos entre los mejores equipos de Europa y del planeta. Le queda concretar qué pasará con la Superliga, si termina como competición independiente, logra un acuerdo con UEFA o FIFA o se difumina en el tiempo.
A su alrededor sigue teniendo gente de su máxima confianza y tras las últimas elecciones se han sumado a la Junta del club José Ángel Sánchez, director general y mano derecha, Manuel Redondo, director del gabinete de Presidencia, Francisco García Sanz, durante 17 años vicepresidente de Volkswagen y una década del Wolfsburgo, y Manuel Gómez Barrera, hasta ahora encargado de gestión de las peñas. Una revolución silenciosa.