Todos los grupos de oposición barcelonista han solicitado de forma conjunta “la dimisión inmediata” de la directiva que preside Joan Laporta y amenazan con una moción de censura, según ha anunciado en un comunicado.
El mismo está firmado por ‘Si al Futur’, que lidera Víctor Font, ‘Som un clam’ (Joan Camprubí), el primero segundo en las elecciones ganadas por Laporta y el segundo que ha mostrado su interés a presidir el club, así como ocho grupos más.
El caso Dani Olmo y Pau Víctor es “el último episodio de negligencias” en el debe de la directiva de Joan Laporta, según los citados colectivos.
Dani Olmo y Pau Víctor no pueden ser reinscritos tras la decisión de LaLiga y la RFEF
El sábado, LaLiga y la Federación denegaron la última petición del club azulgrana para inscribir a ambos jugadores, que podrían perderse la Supercopa, que se disputa en días en Arabia. El Barcelona presentará ahora ante el Tribunal Administrativo del Deporte, dependiente del CSD, una medida cautelarísima con el fin de contar cuanto antes con ellos.
El pulso del Barça con LaLiga y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para lograr la reinscripción de Dani Olmo y Pau Víctor parece lejos de llegar a su fin. Por lo pronto, los organismos que presiden Javier Tebas y Rafael Louzán, respectivamente, han hecho pública por medio de un comunicado conjunto la decisión de no atender la petición del club azulgrana para volver a inscribir a ambos futbolistas, una vez el club ha presentado toda la documentación de la venta de la explotación de los palcos VIP del futuro Spotify Camp Nou por 20 años y ha logrado recuperar la fórmula del 1-1 para fichar futbolistas.
La resolución, de acuerdo con el comunicado, ha llegado sobre las 14:00 horas de este sábado 4 de enero, una vez concluida la reunión de la Comisión de Seguimiento del Convenio de Coordinación RFEF-LaLiga. "Habiendo sido solicitadas las licencias para los referidos jugadores por parte del FC Barcelona y tras análisis de la normativa federativa aplicable, la Comisión de Seguimiento está de acuerdo en no conceder el visado previo ni la licencia definitiva solicitada por el FC Barcelona para los jugadores D. Daniel Olmo Carvajal y D. Pau Víctor Delgado de acuerdo con la interpretación literal de los artículos 130.2 y 141.5 del Reglamento General de la RFEF que impiden que un jugador cuya licencia se cancele pueda, en el transcurso de la misma temporada, obtener licencia en el mismo equipo del club al que ya estuviera vinculado", señalan ambos organismos.
En este mismo escrito, por otro lado, señalan que el Órgano de Validación de Presupuestos de LaLiga "ha resuelto ampliar el Límite de Coste de Plantilla Deportiva del FC Barcelona" desde el 3 de enero, con lo que el club tendría ahora mismo mejores opciones de acudir al mercado de invierno para buscar posibles refuerzos.
Ni Dani Olmo ni Pau Víctor entraron en la convocatoria para jugar el partido que el Barça debe disputar ante el Barbastro, correspondiente a unos dieciseisavos de final de la Copa del Rey que se juegan a partido único, y tampoco lo hizo el brasileño Raphinha, ahora mismo el jugador que acumula más minutos bajo las órdenes de Hansi Flick.
Una vez emitida esta resolución, la entidad que preside Joan Laporta aún tiene algunas vías para agarrarse a un clavo ardiendo y lograr la reinscripción de ambos jugadores. Por un lado, reclamar al Consejo Superior de Deportes que conceda una medida cautelarísima para que ambos jugadores puedan reincorporarse con total normalidad a su puesto de trabajo.
Y, por el otro, llevar el caso a los tribunales de justicia ordinaria para conseguir este objetivo. Algo que, no obstante, deberá esperar hasta el próximo martes, dado que este lunes es festivo. Así, la posibilidad de que ambos jugadores puedan estar en disposición de jugar las semifinales de la Supercopa de España ante el Athletic, el próximo miércoles, parece más que lejana, mientras que la opción de jugar una hipotética final, con el Real Madrid como posible rival, está ahora mismo en el aire.
Las noches de hundimiento del Barça tienen un escenario europeo más, Milán, pero en nada se parecerá a cualquier otro naufragio. Esta vez fue un castigo cruel y por momentos injusto para el equipo primaveral y descarado que ha ensamblado Hansi Flick. Se encontraron con el primer gran obstáculo y pelearon con convicción toda la eliminatoria, sin miedo, guiados por un Lamine Yamal en la persecución de un sueño que les arrebató el Inter justo cuando vivían inmersos en un estado de felicidad sostenida. Parecían quedar atrás los breves estallidos que habían alimentado la última década, en la que el Barça no creó memoria y ni recuerdos europeos, a veces por deméritos otras por falta de suerte. Cuando pareció que este equipo, comandando por un juvenil y bajo el gobierno de Pedri, lo tenía todo, los italianos se cobraron primero los errores, después le sobrevivieron y acabaron resistiendo para someter la alegría feroz de esta generación culé en una eliminatoria épica. [Narración y estadísticas (4-3)]
El Barça encontró con la necesidad de masticar un duelo que tardó en saber interpretar, tuvo en su mano y lo vio escapar. No lograba generarle dudas a un rival que echó mano de veteranía, esa misma que hizo de Dimarco buscara intimidar a Lamine a base palitos. Nada que pudiera castigar Marciniak, pero suficiente para desquiciar. Aún así se sostuvo el de Rocafonda para tirar de un Barça que se refugió solo en él para intimidar, sin que eso le permitiera sacar a pasear su don.
En los primeros minutos, ambos equipos buscaron dañarse por los flancos. Si Lamine estaba juguetón, Dumfries anduvo siempre preparado para buscarle las cosquillas a Gerard Martín. Fue la caldera del Giuseppe Meazza la que encendió el partido cuando el Inter encadenó tres saque es de esquina consecutivos e impuso su pizca de locura. Se durmió Olmo en la salida de balón y apareció Dimarco para robar, buscar a Dumfries y que el neerlandés asistiera a Lautaro Martínez para abrir el marcador. El argentino había apurado para llegar al duelo y fue determinante durante muchos minutos.
Cubarsí y el VAR
La ventaja le dibujó al equipo de Inzaghi el escenario que quería. Sin necesidad de arriesgar, entregó el control a los azulgrana, demasiado imprecisos ante Sommer. Ni Ferran ni Lamine, en alianza con un solvente Éric García en funciones de lateral, eligieron bien y Olmo y Raphinha ni aparecían.
Al Inter le bastaba con estirarse a la contra, buscando inquietar en cualquier despeje como la bolea que probó Mkhitaryan o el zurdazo de Çalhanoglu. Se sostenía el Barça en esa mínima desventaja cuando Cubarsí se lanzó a los pies de Lautaro frenando su mano a mano con Szczesny. Se jugó el penalti y el VAR lo cazó. El argentino, a medio gas, había marcado un gol y dejado en bandeja el segundo a Çalhanoglu desde el punto de penalti con la primera parte cumplida. El 2-0 era un mazazo que Flick tendría que buscar enmendarlo en el vestuario.
Aunque solo la habilidad en el fuera de fuego les libró del tercer tanto, al alemán no le hizo falta ni mover el banquillo porque el héroe inesperado lo tenía en el césped. Se activaron Lamine, Pedri y Raphinha, pero fue Gerard Martín el que puso un centro lateral que Eric García enganchó para enviar a la escuadra. Ese gol recordó que no hay desaliento cuando está en juego una final. Tuvo el empate el improvisado lateral en una contra de manual con Gerard y Pedri, pero su disparo lo adivinó Sommer, todo reflejos.
Frattesi festeja el 4-3 del Inter, el martes en el Meazza.AFP
Nada pudo hacer el suizo con otro centro llovido desde la izquierda para el testarazo de Dani Olmo. El Barça había revivido y el Inter temblaba. Tanto que cuando el VAR convirtió en falta al borde del área la entrada de Mkhitaryan a Lamine que Marciniak vio como penalti, todo el estadio resopló de alivio.
La superioridad culé era aplastante y, como no podía ser otro, Lamine tuvo la ocasión de romper el empate con un latigazo desde la frontal del área que salvó la mano de Sommer. Entonces apareció Raphinha. Necesitó probar con la izquierda, que salvara Sommer y recoger el rechazo para ajustar un derechazo a la base del poste para poner rumbo a Munich. Nada parecía poder frenar a este Barça y hasta Lamine estrelló el cuarto en el palo. Sin embargo, el Inter revivió para aguar la fiesta culé. Cuerpeó Dumfries con Gerard y le ganó para poner un centro que Acerbi convirtió en el empate que condenaba a la prórroga.
Con el partido loco, en el tiempo extra los errores se pagaron mucho más caros. El de Araújo dejando escapar a Thuram en el lateral del área para asistir a Frattesi fue determinante. Otra vez el Barça estaba eliminado. Bajo la intensa lluvia de Milán, faltaba el gol de Lamine que, por más que lo buscó de manera incansable, no apareció.
La por entonces aún maltrecha economía obligó a elegir y, al final, Dani Olmo fue el único gran fichaje que cerró el Barça el pasado verano. Al campeón de la pasada Eurocopa lo acompañó una incorporación que hizo mucho menos ruido: la de Pau Víctor. Ambos se vieron abocados a vivir momentos de incertidumbre por sendas inscripciones con el primer equipo que necesitaron de la intervención del CSD para seguir adelante. Algo que a Olmo, según señaló en la previa al partido ante el Inter, nunca le hizo dudar de su apuesta por volver al club azulgrana.
«La decisión que tomé valió la pena. Nunca me he arrepentido de fichar por el Barça. Era un tema que no dependía ni de Pau ni de mí y tenía un 100% de confianza en el club. Eran temas administrativos y ahora los dos estamos en disposición de ayudar al equipo en el campo», aseguró Olmo, que sabe muy bien de la importancia de este duelo en el Giuseppe Meazza. «Es una oportunidad muy grande, ya tuve la posibilidad de jugar unas semifinales en Lisboa contra el PSG y, ahora, tengo otra. Tenemos la opción de volver a hacer historia y una motivación muy grande para conseguirlo», aseguró el jugador, un comodín en los esquemas de Hansi Flick y que, de hecho, ya ha marcado varios goles decisivos.
En su opinión, la actitud con la que afronta el vestuario el encuentro, con tantos novatos en sus filas, es muy positiva. «Al final, es casi como una fiesta. Tener jugadores tan jóvenes quita un poco de presión, no le dan tanta importancia, pero ya estamos los veteranos para encaminarlos. Contamos con un grupo muy sano y todos tenemos el objetivo común de ganar», aseveró.
«Lamine es un genio»
«Tener tantos jugadores que se han formado en las categorías inferiores es algo que habla muy bien de la mejor cantera del mundo», recalcó Olmo que, cómo no, quiso destacar la aportación de un talento como el de Lamine Yamal. «Vivimos su situación con normalidad, no me sorprende lo que hace. Ya le he visto hacer cosas así, tanto en la Eurocopa como en lo que llevamos de temporada. Está tranquilo y con ganas de demostrar que es el mejor», zanjó.
«Para mí, el equipo es lo más importante, pero es verdad que hay jugadores excepcionales y Lamine es un genio. El miércoles nos ayudó y fue genial verlo, pero lo tiene que demostrar siempre», reiteró por su parte Flick, tras adelantar que Robert Lewandowski partirá desde el banquillo. «Ya hemos ganado dos títulos y sé que los jugadores se crecen en estos partidos. Es una semifinal, pero tenemos que disfrutar. Los nuestros nunca se rinden y creo que llegamos en buena situación al partido», aseguró.
«Quiero que se vea todo lo bien que podemos jugar, que todo el mundo esté orgulloso. Queremos disfrutar jugando. Para mí, es una maravilla poder entrenar a este equipo y estoy muy contento por ello», insistió, si bien sabe que también será muy importante estar bien resguardado en la zaga para no encajar tantos goles como en la ida. E, incluso, asegura tener la receta para lograrlo. «Los entrenadores lo analizamos todo, todo tiene un motivo. Hemos de defender mucho mejor y alguna cosa sí que cambiaremos. Es todo lo que puedo decir», concluyó.