La sorpresa de la gimnasta Zhou Yaqin al ver cómo las italianas Alice D’Amato y Manila Esposito posaban en el podio mordiendo las medallas ha sido una de las imágenes más virales de estos últimos Juegos Olímpicos.
La deportista, con solo 18 años, logró la medalla de plata en el ejercicio de barra de equilibrio femenino de gimnasia artística con un 14,100 de puntuación, en la única prueba en la que Simone Biles no logró ninguna medalla.
La gimnasta china Zhou Yaqin (izquierda) en el podio junto las italianas Alice D’Amato y Manila EspositoInstagram
Sin embargo, eso no ha impedido que, al regresar de París, haya tenido que ponerse a trabajar en el restaurante que tiene su familia en China. Algo habitual para ella que se ha hecho viral en todo el mundo gracias a un vídeo en el que aparece sirviendo platos a los clientes aún vestida con el uniforme olímpico.
Un hecho que ha inundado la red social X con comentarios que destacan la humildad demostrada por la joven gimnasta y que le ha hecho volver a ganar un gran número de seguidores.
Salió el tridente deseado. Ese que lleva reclamando la parroquia casi desde que se anunciaron los fichajes de Sorloth y Julián Álvarez. Apenas habían coincidido 118 minutos sobre el campo de los 990. Y lo cierto es que podrían haber hecho dos goles en menos de 10 minutos si Sorloth se hubiera conectado antes al partido. Y fue una pena, porque los terminaron necesitando. Cayó el Atlético ante el Lille, que se le dan bien los equipos madrileños. Seis de seis puntos. [Narración y estadísticas, 1-3]
La primera la tuvo el noruego que intentó una cucharita inverosímil cuando estaba mano a mano con Chevalier. Luego un mal control frustró una buena ofensiva del Atlético. Sin embargo, al tener tres espadas y no dos o una, tus opciones de que algo bueno salga son mayores como demostró Julián en el minuto 7. Aceptó el argentino el regalo de Touré para pisar área y colocar la pelota lejos del portero galo. Poco después, al 9 le llegó la oportunidad de aprender de sus errores. No quiso y volvió a la picadita tras un pase maravilloso de Griezmann. El portero francés se mantuvo en pie y la detuvo. El tridente funcionaba, pero no mataba.
Era casi a una por cada 10 minutos, y lo peor es que le caían todas a Sorloth, que no tenía el día. El noruego volvió a marrar otra asistencia de Griezmann. Un minuto después, Giménez obligó a Chevalier a hacer una de las paradas de la Champions tras la salida de un córner. El campo parecía inclinado hacia la portería francesa. El Atlético no especulaba y los franceses pagaban las numerosas bajas en su escuadra, hasta ocho, y ciertos debuts arriesgados como el del joven Touré. 19 años, apenas 4 más de los minutos que había disputado con el primer equipo esta temporada. Aunque pudieron los franceses irse con elempate al descanso si el recién ingresado Zhegrova por la lesión de Cabella acierta un balón suelto que dejó Nahuel Molina en uno de sus habituales despistes defensivos.
No quería más despistes el Cholo en Champions después de la debacle en Lisboa donde el equipo ni compitió. Una cosa es que este nuevo formato dé más holgura ante los fallos y otra es llevar sólo tres puntos de nueve posibles uno de los equipos habituales en las rondas finales de esta competición desde la llegada del argentino. Y el drama sigue.
Quiso el Lille, ya sin el bisoño Touré, morder tras la salida de los vestuarios. Había poco que perder y el resultado era lo suficientemente corto como para poder asustar al Atlético a poco que se estirase el conjunto francés. Bueno para los rojiblancos que en las transiciones se siente también cómodos y Sorloth, pese a su gran tamaño, es bastante más rápido de lo que parece.
Y lo cierto es que el lo escueto del resultado empezó a impacientar un poco a la parroquia, este miércoles sin el aliento del Frente Atlético en huelga por «los ataques del Nacionalmadridismo». Podía llegar el error en cualquier momento y casi llega tras la salida de un córner, pero apareció Oblak y la mano levantada del árbitro. Pareció por poco y, si no es por el esloveno, quizás habría intervenido el VAR por lo ajustado de la jugada.
Debacle
Y no fue un error, sino un acierto lo que condenó al Atlético. Un balón perdido de Gallagher llegó a las botas de Zhegrova, uno de los titulares que Genesio había dejado fuera del once y que entró por lesión de Cabella, y demostró en un disparo a la escuadra porqué debía de estar en el verde. Los peores presagios de la parroquia se cumplían. El equipo había perdonado demasiadas ocasiones y aún perdonó otra Griezmann un minuto después, pero más por lo forzado del remate que por fallo del francés.
Hubo un susto posterior porque el árbitro del encuentro Marco Guida señaló un penalti en contra del Atlético en una jugada donde fue el jugador del Lille el que tocó el balón con la mano en el área rojiblanca. Pero, contra todo pronóstico, el VAR confirmó la pena máxima que transformó el recién ingresado Jonathan David. Al parecer Koke rozó a un francés, al parecer. Luego llegó el asedio rojiblancon una ocasión manifiesta de Giuliano, salvada por Alexsandro en la línea. Pero quien golpeó en el último minuto fue el Lille, con un nuevo gol de su nueve titular, Jonathan David, que dejaba a los rojiblancos fuera de los 24 primeros puestos de la Champions League. Habrá que jugársela en París ante el PSG con tridente o sin él.
El futuro debe ser su consuelo. Carlos Alcaraz tiene ahora nuevas razones para desvivirse, una derrota que recordar en sus entrenamientos, alimento para los días que vendrán. En su mejor temporada lo ha ganado casi todo y en ese casi crecen las leyendas. La final perdida en Wimbledon fue una rareza, pero la final de las ATP Finals demostró este domingo que Jannik Sinner es superior en ciertas condiciones. Cuando un techo cubre sus cabezas, cuando ni el sol ni el viento molestan, el italiano es imbatible, como confirmó su victoria por 7-6(4) y 7-5 en dos horas y 15 minutos.
Sin duda, una decepción para el español, que además acabó tocado. Al mismo tiempo un protector de estómago para el empacho de éxitos de este 2025. Si hubiera ganado a Sinner en su superficie y en su casa, ¿Qué le quedaría para el año que viene?
En su duelo, el sexto del año, hubo tensión, mandíbulas apretadas, hubo dudas, como siempre. Los encuentros entre Alcaraz y Sinner generan ‘highlights’ para la historia, puntos tan inverosímiles que parecen generados por IA, pero también guardan muchísimos nervios. Acostumbrados a ser muy superiores a sus rivales, frente a frente se agarrotan. Son demasiados días pensando el uno en el otro, analizando, preparándose. Este domingo si una genialidad les otorgaba un punto los dos resoplaban antes de celebrar. Sin ahondar mucho más, Sinner acabó con cinco dobles faltas.
Los saques vertiginosos y los errores no forzados en ambos lados hicieron avanzar el marcador hasta que se llegó al tie-break del primer set. Antes, con el 5-4, atendieron al español por primera vez por unas molestias en los isquiotibiales de la pierna derecha. Antes, con 6-5, él mismo contó con una bola de break y de set que se perdió con un revés desafinado. Los dos sucesos seguramente estaban en la mente de Alcaraz en plena muerte súbita cuando intentó dos precipitadas subidas a la red que le sentenciaron. Nuevamente estaba obligado a remontar, como aquella mágica tarde en Roland Garros. Pero esta vez en territorio hostil.
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Al acabar ese primer set, el Inalpi Arena de Turín se venía abajo. La afición italiana alucinaba con un Sinner inventor, capaz de sobrepasar a su rival con dos globos y sorprenderle con unas dejadas. El esquema de juego del italiano no fue radicalmente distinto al habitual -golpes veloces y planos en todos los intercambios-, pero en determinados momentos se vistió de Alcaraz para asombrar. En el segundo set incluso celebró uno de sus puntos señalándose la oreja como habitúa su rival generacional. Un gesto raro en él, propio de la importancia del momento.
La desesperación de Alcaraz
En ese periodo Sinner empezó cediendo un break por primera vez en estas ATP Finals -llevaba ganados 45 juegos al servicio consecutivos-, pero poco después le dio la vuelta y desesperó a Alcaraz. "Desahógate, desahógate", decía el entrenador Samuel López a su pupilo cuando, con 4-4 en el marcador, soltaba sus primeras quejas. Luego vendrían más. En el desenlace del encuentro, el número uno se fue desesperanzando hasta encadenar una serie de malas decisiones que fueron su sentencia. Cada vez que visitaba la red se iba trasquilado hasta que al final cayó derrotado. Al acabar pasó unos minutos sentado en su banquillo mirando a la nada, digiriendo lo que acababa de ocurrir.
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"Estoy muy contento, muy contento con mi actuación en el torneo. He jugado con alguien que no ha perdido un partido bajo techo en dos años. Jannik es un gran jugador y hace un gran trabajo con su equipo. Después de cada derrota vuelve más fuerte. Espero que descanse para el año que viene y esté preparado porque yo voy a estar preparado", advirtió Alcaraz en la ceremonia de entrega de premios a un adversario que hará que en 2026 sea todavía mejor. Ahora toca la Copa Davis, una competición que le obligará a rehacerse rápido, y luego empezará unas vacaciones que apenas durarán un par de semanas.
A mediados de diciembre, el número uno de la ATP volverá a los entrenamientos en Murcia con las subidas a la red falladas este domingo en la cabeza. E incluso antes del Open de Australia, el 10 de enero, se reencontrará con su querido enemigo en una exhibición en Seúl. "Has tenido una temporada increíble, dejas muchos recuerdos. Si no soy yo el número uno quiero que lo seas porque realmente te lo mereces", consoló Sinner, cuya afición italiana ovacionó a Alcaraz y le devolvió la sonrisa. La rivalidad entre ambos seguirá haciendo crecer el tenis mientras uno y el otro continúan creciendo por el camino. El futuro debe ser su consuelo. Si hubiera ganado a Sinner en su superficie y en su casa, ¿Qué le quedaría para el año que viene?
Cada vez que pasa por una zona mixta, Fede Valverde no negocia palabras. Es un libro abierto. Así lo repitió en los pasillos del Santiago Bernabéu después de ganar 4-1 a la Real Sociedad. "Hemos tragado mucha mierda. Hemos pasado por momentos malos, creo que bien merecidos, y al final eso nos hizo cambiar y madurar", admitió el uruguayo, segundo capitán del Real Madrid, ante los medios de comunicación.
El futbolista de Montevideo es uno de los pesos pesados del vestuario y como tal estuvo en el foco de las críticas del público durante las últimas semanas de Xabi Alonso y con las primeras derrotas de Álvaro Arbeloa en el banquillo, algo que según él "es parte del fútbol".
"Hay que saber llevar estos momentos. Cuando las cosas van bien es bonito salir al Bernabéu y que la gente te aplauda, pero cuando no van bien tienen toda la razón en recibirnos de esa manera. No es lo que deseamos, pero es lo que merecemos. Nos apretaron un poco y cambiamos nuestra mentalidad. Las cosas no estaban saliendo como el madridismo ni nosotros queríamos y creo que ahora estamos cambiando esa energía y ese ambiente", reflexionó Valverde, que ante la Real Sociedad volvió a marcar después de poco más de un mes.
El uruguayo, que anotó en las semifinales de la Supercopa de España ante el Atlético, olió puerta tras un buen disparo desde la frontal del área, de vuelta también a la posición de centrocampista tras muchas semanas como lateral derecho. "Arbeloa nos pide mucha movilidad. En la derecha tanto a mí como a Trent y a Arda nos pedía que nos moviéramos bastante, que nos intercambiáramos las posiciones y yo me sentí mucho más cómodo porque siempre recibía de frente en el medio, y no de espaldas en el lateral como cuando jugaba ahí. Así tuve más espacio para conducir, atacar y llegar desde segunda línea", explicó Valverde.
El Madrid ganó a la Real y este lunes viajará a Lisboa para enfrentarse al Benfica en la ida del playoff de Champions League, una cita clave en el devenir de la temporada del conjunto blanco y que llega justo después del desastre de la última jornada de la fase de liga, cuando los del Arbeloa cayeron en Da Luz por 4-2 y dijeron 'adiós' a sus opciones de estar entre los ocho mejores del torneo. Sin esa posición, el Madrid tendría que medirse de nuevo a los de Mourinho por un puesto en los octavos de final. "Estamos en una buena dinámica y ahora que no nos pegue el bajón otra vez contra el Benfica. Hay que ir a por todo en esta semana", aseguró el uruguayo.
En la misma línea se mostró Arbeloa en la sala de prensa, donde advirtió sobre el equipo lisboeta. "Espero que no se repita la historia. Vamos prevenidos de lo que nos espera allí el martes. Es una eliminatoria de 180 minutos, tenemos que salir a hacer un gran partido y ganar", declaró el técnico, que elogió a Vinicius, Trent y Carvajal.
"Llevo un mes viendo a un gran Vinicius, no solo este partido", reconoció Arbeloa, que insistió en que "lleva haciendo partidos de muchísimo nivel y para mí es un jugador que va más allá de los números". "Es capaz de condicionar los partidos", añadió.
Sobre Trent y Carvajal, titular el inglés y con media hora de juego el español, el entrenador admitió que "los necesitamos a los dos". "Me ha parecido un chico muy inteligente, que entiende muy bien el juego y entiende rápidamente lo que queremos de él", dijo sobre el ex del Liverpool.
"Carvajal el primer paso lo ha dado hoy, se merece la ovación del estadio y tenemos muchos partidos por delante. Tanto Trent como Dani vienen los dos de un periodo de baja y no están para 90 minutos en tres días. Les vamos a necesitar a los dos, son diferentes y nos pueden dar cosas diferentes", argumentó Arbeloa sobre el defensa de Leganés.