El Real Madrid salió más líder de Montjuic, en su segunda victoria consecutiva en la Ciudad Condal ante el Barça, con Jude Bellingham elevado a estrella mundial en su primer clásico. El doblete del futbolista inglés, que ya suma 10 goles en Liga y 3 en Champions, empujó a un Real Madrid tibio, paupérrimo en el esfuerzo en la primera parte y transformado tras el descanso, con la supuesta ‘Ancelottina‘ sobre la mesa. “Les he dicho en el vestuario que estos partidos se pueden perder, pero tenemos que jugar de manera distinta, con más motivación, más energía. Creo que estaban de acuerdo por lo que han hecho en la segunda parte”, declaró el técnico italiano ante la prensa.
En los micrófonos, un nombre: Bellingham. “Todo el mundo está sorprendido de su nivel. Lo intenta siempre. Parece un veterano y su gol del empate ha cambiado la dinámica, hemos tenido más fuerza y más energía”. “Ha marcado la diferencia“, añadió Carletto.
A partir del minuto 60, el Madrid ha controlado más el partido, para alegría de Ancelotti: “Hemos tenido una actitud distinta en la segunda parte con respecto a la primera. Primera parte lentos, poco agresivos… Pero en la segunda parte todo lo contrario. Ha sido una primera parte de olvidar”.
Xavi, por su parte, ha dicho que “la victoria del Madrid es injusta“. “Bellingham ha marcado la diferencia. Creo que es un error nuestro el segundo gol y el primero es un zapatazo. Hoy marca la diferencia la efectividad. En el juego hemos merecido mucho más”.
El otro protagonista del duelo fue Vinicius, que se fue del campo aplaudiendo a la grada y siendo cogido de la mano por el propio Ancelotti. “Él salía muy tranquilo, le he dicho que tenía que salir un poco más rápido. Le he ayudado a salir“, explicó el entrenador.
El brasileño también tuvo un pequeño encontronazo con Xavi, que evitó darle consejos: “Yo no soy su entrenador, le tengo mucho respeto. No soy yo el que va a generar malos rollos de ninguna manera”.
24 horas antes del partido que puede decidir la temporada del Real Madrid, Álvaro Arbeloa apareció por primera vez por la sala de prensa del Etihad Stadium. Estreno para él y sexta ocasión para el conjunto blanco en las últimas siete temporadas. Es el 'clásico' del fútbol moderno, que sólo ha fallado en el curso 2020-2021. En juego, el pase a los cuartos de final de la Champions League, donde esperaría el Bayern de Múnich.
"No tenemos otro objetivo que salir a ganar con la misma humildad y el mismo compromiso que en la ida. Incluso más, porque no va a ser fácil. Humildad y ambición", admitió el técnico, que dio la bienvenida a Bellingham a la convocatoria, aunque el inglés no jugará. "Bellingham ha sido él el que ha querido venir con los compañeros, pero no estará mañana. Estoy feliz de verle cada vez más cerca. Va a ser uno de los líderes y es importante que esté aquí con nosotros. Mbappé ya está disponible. Mañana veréis", dijo sobre el británico y el francés.
Ambos son vacas sagradas del vestuario, aunque Arbeloa asegura que "no siento que tenga vacas sagradas". "No he sentido en los dos meses que llevo aquí tener vacas sagradas. Hay jugadores como Valverde, Vinicius o Tchouameni que se han ganado sus minutos en el campo, no son vacas sagradas. Lo que están haciendo todos los chavales de la cantera es dar un grandísimo nivel, están jugando muy bien, que es lo que saben hacer. Cuando se recuperen jugadores tendré más opciones y ojalá seamos capaces de saber tener siempre a los once jugadores más adecuados en el terreno de juego", insistió.
A su lado, Antonio Rüdiger declaró ser "feliz" en el Madrid, aunque no avanzó nada sobre su renovación. "Seguro que llegamos a un acuerdo, pero ahora me centro en estar sano y jugar". "He tenido problemas físicos, pero eso es pasado, en los últimos partidos he jugado y me he sentido bien", añadió.
El alemán fue cuestionado sobre la dura falta a DIego Rico durante el partido de hace unos días ante el Getafe, y criticó las declaraciones del defensa azulón después del partido: "Ves las imágenes a cámara lenta y parece terrible, por supuesto. No voy a discutir, pero dice que casi le mato. Bueno, no le maté, no tiene que exagerar, si hubiera ido con esa intención, no se hubiera levantado del suelo", señaló sobre la jugada, en la que cayó con la rodilla sobre el pecho del jugador rival. "No lo justifico, pero él estaba corriendo después, ¿no? Si congelas una imagen parece horrible. ¿Por qué no me expulsaron? No fue nunca mi intención, me gusta ser duro, pero tengo mis límites que no traspaso. Creo que el chico exageró, necesitaba algo de foco. No hay que seguir con esto ni decir que alguien quería matarte. Hay que mantener la calma", finalizó.
Anfield no recibe partidos. Los convoca. El You'll never walk alone repicó los tambores de guerra entre dos clásicos del fútbol europeo que mantienen sus batallas y heridas abiertas, como la de Trent o la final de París. Esta trinchera fue para el Liverpool, superior a un Madrid inconsistente, demasiado conservador y sin ideas, sostenido en la noche británica por un Courtois imperial y rematado por Mac Allister, el más bajito, de cabeza. El Madrid de Xabi Alonso, como el de Ancelotti hace unos meses, se cruzó con la realidad red. [Narración y estadísticas (1-0)]
Alonso fue 'clásico' en su alineación, recurriendo a los mismos once y al mismo esquema con el que el Madrid venció al Barcelona hace unos días, con Camavinga en la derecha del centro del campo y Valverde en el lateral. Un sistema para dominar desde el balón y el físico que sufrió para contener el impulso constante del Liverpool y de su grada. Desatados, como siempre de local en Europa y como exige la mística del lugar, el cuadro de Slot sacudió la noche blanca y tanteó a Courtois una y otra vez. El belga, gigante con capa y vuelo, evitó un resultado adverso antes del descanso.
Mac Allister tuvo la primera en el nueve tras un error de Huijsen, pero su disparó salió alto. Se asentó el Madrid sobre el verde una vez que paraba de llover, asumiendo la posesión y tratando de rebajar las revoluciones de la ciudad. Quizás demasiado, porque Anfield ruge si el ritmo se detiene. Levantados de sus asientos, los 'reds' pellizcaron a los suyos tras la primera ocasión de Mbappé y después de un mal disparo de Tchouaméni y el Liverpool reaccionó.
Un pie casi inimaginable
En el 27 tuvo la más clara. Wirtz aceleró por la derecha aprovechando un fallo de Huijsen en el despeje y cedió atrás para Szoboszlai, que de primeras soñaba con celebrar el 1-0, pero apareció Courtois con un pie salvador y casi inimaginable.
Alonso mandó a los suyos marcar hombre a hombre en defensa, pero se desesperó por el paso atrás de su equipo ante el empuje local. El Madrid cedió metros y el Liverpool le comió espacio, inclinando el duelo hacia la portería del belga.
En el 29, Kovacs señaló falta en la frontal por mano de Tchouaméni y el VAR le llamó para revisar un posible penalti. Parecía dentro del área, pero el colegiado determinó que el brazo estaba en posición natural. Se salvó el Madrid, pero enfureció Anfield. En el 36 y en el 42, Szoboszlai probó dos veces desde la misma posición, en el pico del área y con un disparo en diagonal, a Courtois, salvando el guardameta ambas acciones. Un muro constante.
Mbappé, con el balón, el martes en Anfield.AFP
Antes del descanso, Bellingham realizó el primer tiro a puerta del Madrid tras un buen recorte sobre Konaté, pero Mamardashvili despejó su intento. Podría haber sido psicológico, un oxígeno para los blancos camino de vestuarios, pero el segundo tramo comenzó igual.
En apenas cinco minutos, Courtois realizó tres paradas extraordinarias para evitar el tanto red. Dos a Van Dijk y Ekitike después de sendos córners y otra a Szoboszlai, desesperado el húngaro, en una falta.
Mismo guion tras el descanso
El Madrid trató de librarse de la presión ambiental con balón, pero estuvo impreciso en las acciones más fáciles. Como fuera de contexto, lejos de sus mejores sensaciones, y sin posesión no había respiro. Mucho menos en Anfield. El estadio red sonríe en cada balón parado. Y en el 60 estalló de júbilo. Szoboszlai puso un balón medido al centro del área en una falta lateral y Mac Allister, libre de marca, batió de cabeza a Courtois. Al octavo intento británico sobre los tres palos de su guarida, el belga no pudo hacer nada.
Alonso reaccionó al gol con la entrada de Rodrygo por Camavinga. Quería incidir más en el carril derecho, donde apenas había aparecido nadie, pero el brasileño, sin ritmo y sin partidos, está lejos de aquel jugador que desactivaba las noches europeas del conjunto blanco. Tampoco brillaban Vinicius y Mbappé, aunque en el tramo final trataron de descubrirse con más miedo que ilusión. Al francés se le fue desviado un remate dentro del área en el 74 tras un pase atrás del brasileño en la única ocasión clara del Madrid en el hipotético asedio final.
No fue un asedio, ni siquiera un amago. El Madrid se golpeó de nuevo con la realidad europea y perdió su primer partido en la Liga de Campeones bajo el mando de Alonso, el segundo del curso.
«¡Dani (Ceballos), no te enteras de nada!». Ahí estaba Álvaro Arbeloa, con botas negras y barba perfilada, caminando entre los dos rondos del Real Madrid en el campo 1 de Valdebebas. Unas sonrisas por allá, alguna charla por aquí, y Antonio Pintus y Niko Mihic correteando a su lado. El italiano, como nuevo jefe de la preparación física del primer equipo; el croata, como jefe de los servicios médicos. Ambos han regresado al césped, y a su puesto, por petición expresa de Florentino Pérez, que este lunes decidió dar por finalizada la etapa de Xabi Alonso, con el vaso colmado por la negativa del vasco a permitir la vuelta del transalpino al día a día, e iniciar los tiempos de Arbeloa, Pintus y Mihic.
Sin Mbappé, Rodrygo, Trent, Militao, Mendy ni Rüdiger, el nuevo entrenador del conjunto blanco vivió un primer día de presentaciones, intenciones e indirectas. Llegó a las siete de la mañana a la ciudad deportiva, dos horas antes que sus futbolistas, y perfiló con su cuerpo técnico los primeros días del equipo. Le seguirán sus más fieles ayudantes del Castilla, con Julián Carmona como segundo, Kevin Cardeiro como asistente y Francis Sánchez como analista. El preparador físico del filial, Ricardo da Silva, asciende también al primer equipo para ponerse a las órdenes de Pintus, que incorpora también para las funciones diarias a su hombre de confianza, Sébastien Devillaz. Diego López, exportero del Madrid y entrenador de guardametas en el Castilla, seguirá en el filial porque en el primer equipo continúa Lluis Llopis, técnico de confianza del club y de Courtois.
Dirigió su primera sesión durante algo más de una hora y apareció por la sala de prensa de Valdebebas rozando las dos de la tarde. Veinte minutos de comparecencia, con Emilio Butragueño al lado, para dar alguna pincelada a su estilo y enviar mensajes, directos e indirectos, sobre la nueva etapa.
Arbeloa centró su mensaje en los jugadores y en especial en Vinicius Júnior, en un discurso que habla a la perfección de la intención de Florentino Pérez al elegirle como entrenador. «Los importantes son ellos. Que se puedan expresar, que sean felices y que disfruten, que es de lo que se trata esto», expresó sobre la plantilla. Una contestación que choca de lleno con los problemas que ha tenido Alonso durante los últimos meses, con parte del vestuario en rebeldía ante los métodos de su cuerpo técnico y lo rígido de los ejercicios y de la táctica en los partidos. Los futbolistas se lo recriminaron a Florentino y ahí empezó el fin de Xabi, reprendido por el club tras sustituir y enfadar a Vinicius en el clásico contra el Barcelona.
«Vinicius es uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo y uno de los más queridos por la afición. Todos vimos la final de la Supercopa y ese es el Vini que queremos ver, el Vini que sonríe y el Vini que baile», declaró Arbeloa, en otro mensaje directo.
El nuevo entrenador aterriza en el primer equipo con un contrato que de momento no es público, aunque distintas fuentes en Valdebebas aseguran que es por lo que resta de temporada y una más. «Estaré aquí hasta que el Madrid quiera», aseguró el técnico, que ve mejorado su salario del Castilla y recibirá distintas primas según los objetivos que le ha marcado el presidente.
Ante los medios, a los que recibió saludando por el nombre de pila en la mayoría de preguntas, estuvo irónico en alguna respuesta: «Eso son dos preguntas, ¿no?», «me esperaba la pregunta de Mourinho», «como para no recordarlo (el enfado de Vinicius en el clásico)», fueron algunos de sus juegos con la prensa.
En el micrófono, su charla con Xabi después de que se anunciara el cambio, que le comunicaron unos minutos antes de hacerse oficial, la «amistad» que le une y le «seguirá uniendo» con el vasco, el «privilegio» que supone para él «trabajar con Pintus», la «ilusión, tanta como la mía» que ha visto en el vestuario en su estreno y la «felicidad». «Les he dicho que la mejor etapa de mi vida fue siendo jugador del Madrid, son todos buenos chicos y nadie más que ellos quiere ganar títulos aquí». Y cerró con una indirecta hacia el mercado de invierno: «Tenemos una plantilla extraordinaria».