Ganador del Mundial de 2014 con Alemania, el centrocampista del Real Madrid Toni Kroos anunció este jueves su regreso con su selección a pocos meses del inicio de la Eurocopa 2024 en su país.
“Hola chicos, por decirlo rápido y claro, jugaré de nuevo con la selección nacional alemana a partir de marzo. ¿Por qué? Porque el seleccionador me lo ha pedido y porque estoy de humor“, escribió en su Instagram el jugador, que había puesto fin a su carrera internacional en 2021 tras 106 internacionalidades.
“Estoy seguro de que podemos hacer mucho más con este equipo en la Eurocopa de lo que piensa la mayor parte de la gente”, añadió.
El seleccionador alemán Julian Nagelsmann dejó abierta la posibilidad en diciembre pasado de volver a llamar a Kroos, de 34 años, después de que el propio jugador admitiera que era algo sobre lo que había meditado.
Su regreso aportaría experiencia a un grupo en reconstrucción tras el fin de su generación dorada campeona del mundo en 2014.
Alemania se enfrentará a Francia y a Países Bajos en sendos amistosos en marzo, antes de disputar ‘su’ Eurocopa en casa.
Fue en mayo de 2015 cuando Carlos Alcaraz visitó París por primera vez y se estrenó en Roland Garros. Tenía 12 años recién cumplidos. Como campeón de un torneo alevín en España, fue invitado al Longines Future Tennis Aces, un Roland Garros sub-13 oficioso, y junto a uno de sus primeros entrenadores, Carlos Santos, vivió la experiencia completa: jugó en unas pistas situadas a los pies de la Torre Eiffel, conoció la Philippe Chatrier y pudo ver la victoria de Novak Djokovic ante Rafa Nadal en unas pantallas gigantes instaladas en el Campo de Marte. Entonces cayó en semifinales ante un rival chino, Xiaofei Wang, que venía de derrotar a Holger Rune y que le desesperó: Alcaraz, raro en él, llegó a discutir con el juez de silla. Entonces ya soñaba con ganar algún día Roland Garros, el Roland Garros de verdad. Este domingo (14,30 horas, Eurosport) en la final ante Alexander Zverev tendrá la primera oportunidad de cumplir ese anhelo.
«Aquella fue la única vez que vine a París antes de debutar ya en el torneo grande [en 2020, cayó en el clasificatorio]. Fue muy bonito: jugar abajo de la Torre Eiffel, vivir la experiencia de un partido internacional... Recuerdo coincidir con Holger, por ejemplo. Guardo muy buenos recuerdos», explica Alcaraz que nunca ha escondido la importancia de Rafa Nadal en su formación y, por lo tanto, la influencia del Grand Slam parisino.
Dan IstiteneMUNDO
«Con este torneo siempre he tenido un feeling especial, está claro. Cuando era pequeño salía corriendo de clase para encender la tele y ver Roland Garros. Coincidía muy bien en horas, ya estaba acabando el curso... Vi muchos partidos. Por supuesto veía siempre los de Rafa y muchos otros», rememora el actual número tres del ranking mundial que, aunque triunfó antes en el US Open y en Wimbledon, ambiciona escribir por fin su nombre en la lista de campeones que decora la Philippe Chatrier. «1925. René Lacoste», se puede leer en las paredes exteriores y la enumeración va avanzando hasta que hay un momento que parece que se ha atascado. «2005. Rafa Nadal», empieza y luego, ya saben, medio estadio pintado con el mismo nombre.
Aquellos partidos en Tarbes
«Su sueño siempre ha sido ganar Roland Garros. Se ha criado viendo a Rafa, en su entorno siempre estábamos con Roland Garros en la boca y, es más, en su club sólo teníamos pistas de tierra batida», recuerda Kiko Navarro, entrenador de adolescencia de Alcaraz junto al propio Campos, quienes guiaron sus pasos antes que lo hiciera su actual técnico, Juan Carlos Ferrero. El ex entrenador del español incide en un detalle curioso. Aunque su juego se adapta a todas las superficies, hasta que tenía 14 o 15 años apenas había entrenado sobre cemento, mucho menos sobre hierba. Entonces en el Club de Campo de El Palmar sólo había tierra batida.
«Teníamos 13 pistas y todas eran de tierra. Luego con su tío abuelo Paco conseguimos convertir una de esas en una pista rápida. Creo que por eso nunca le fue muy bien en Le Petits As», analiza Navarro y nombra el otro torneo francés que encaró Alcaraz durante su formación. Cada enero, en Tarbes, cerca de Pau y de los Pirineos, se disputa una especie de Mundial sub-14 oficioso y el español estuvo dos veces, en 2016 y en 2017. La primera vez sólo ganó un partido y la segunda, tres. «Su formación en tierra le perjudicaba entonces», finaliza el ex técnico de Alcaraz que rememora sus aspiraciones infantiles.
Los dibujos con el trofeo
En un Campeonato de España sub-10 le entrevistaron por primera vez en su vida y reconoció que Roland Garros era su mayor deseo. Luego, dos años más tarde, con más partidos vistos, en otra entrevista añadió Wimbledon a la ecuación. «Sí, sí, en las primeras entrevistas hablaba de Roland Garros», asegura Josefina Cutillas, la psicóloga que ayudó a Alcaraz en sus inicios, de los 8 a los 16 años, con una anécdota: el hoy tenista solía dibujar y se retrataba a sí mismo levantando la Copa de los Mosqueteros. Cutillas guarda algunas de esas pinturas para la historia, aunque aseguran que no verán la luz si el tenista no lo pide expresamente. Quizá nunca haga falta: este domingo mismo puede convertir aquellos dibujos en realidad.
Christophe EnaAP
Enfrente, Zverev, un tenista ante el que ha perdido más partidos (cinco) de los que ha ganado (cuatro), pero que ha sucumbido ante él en los últimos meses. En cuartos de final del último Masters 1000 de Indian Wells, Alcaraz venció por 6-3 y 6-1. Entre las armas del alemán para ganar Roland Garros, su saque agresivo, la potencia con el revés y las ganas de levantar por fin, a los 27 años, un Grand Slam. Entre los argumentos del español, todos los recursos tenísticos que existen, un físico capaz de aguantar cinco sets al máximo y, sobre todo, el sueño de cuando era un niño.
«Lleno absoluto en Las Américas. 4.500 almas apoyarán la noche del miércoles a la Escuela. ¡Qué orgullo de la ciudad! Gracias Parla, por vuestro apoyo». Así proclamaba su felicidad la junta directiva de un grupo humilde dispuesto a firmar un hecho histórico en su corta trayectoria. El Parla Escuela Fair Play por primera vez se enfrentará a un equipo de Primera División. Una fiesta generada por las tempraneras eliminatorias de la Copa del Rey que atesoran increíbles sorpresas, bendicen a los más modestos y alivian angustiosos presupuestos.
El Parla Escuela, que recibirá este miércoles (21.00 horas) al Valencia, el colista de Primera, alcanzará una notoriedad insospechada para los seguidores de un club fundado en 1.989 con la finalidad de desarrollar una labor social y contribuir a la formación humana y deportiva de la infancia y juventud de esa localidad madrileña.
En los últimos años, la entidad ha experimentado un gran crecimiento en el número de deportistas inscritos y en la lista de socios. Uno de los momentos más importantes de su historia fue la fusión, en 2021, con el CD Fair Play Parla, convirtiéndose en el quinto club de fútbol de la Comunidad de Madrid con más jugadores, cerca de 1.000, distribuidos en más de 50 equipos. El primero es entrenado por Adrián Sotelo, Popler, que intentará sorprender a un equipo de Rubén Baraja que acumula decepciones en Primera y que el pasado domingo empató (1-1) con el Getafe.
El Parla Escuela se ha especializado en la formación de jugadores, por sus filas han pasado varios que han llegado al profesionalismo, como José Ignacio Zahínos (Atlético, Elche, Recreativo), Javier Camuñas (Osasuna, Villarreal) y Tomás Pina (Mallorca, Villarreal, Alavés). Habitualmente, ojeadores del Real Madrid, Atlético, Rayo, Getafe y Leganés visitan las instalaciones del Campo de las Américas.
Formar y crecer con valores, es filosofía de este club. «Intentamos luchar contra toda clase de discriminación, conseguir la integración en la sociedad de las personas y colectivos más desfavorecidos y colaborar en la formación, no sólo física, sino también cultural y educativa», afirman los fundadores de un club que está presidido por Ismael Martínez, que trabaja como ayudante de José Ramón Sandoval.
Esta eliminatoria de la Copa Rey será inolvidable para este equipo sin ánimo de lucro, como también para otros grupos de pequeñas poblaciones que se asoman a los horarios estelares de programas y a páginas estelares de diarios. El Villamuriel, ubicado en un pueblo de Palencia de 6.460 habitantes, se enfrentó ayer al Rayo Vallecano. Este equipo fue fundado en 1976 y en la actualidad juega en el Grupo A de Primera División Regional. La Unión Deportiva San Pedro de Alcántara (Málaga), nacida en 1974 y que milita en el Grupo 2 de División de Honor Andaluza, se mide este miércoles al Celta (21.00 horas).
Camareros, gestores de seguros o estudiantes integran la plantilla del CD Gévora (Badajoz), que milita en Primera Regional, se mide mañana al Betis, que cuentan con miles de seguidores en Extremadura. Todos ellos, futbolistas amateurs, hacen ejercicios malabares para combinar sus empleos con los entrenamientos semanales.
El fútbol también es una pasión sin apenas ingresos para los jugadores del San Tirso, un equipo del municipio coruñés de Mabegondo (1.000 habitantes), que el jueves recibe al Espanyol. Juega en Preferente y como su campo, O Monte, no cumple con las medidas exigidas por la RFEF jugará en Riazor.