La ciudad de Valencia tiene más difícil ser una de las sedes españolas que acoja partidos del Mundial 2030. El Valencia CF, propietario del estadio a medio construir que se ofrece en la candidatura, ha decidido no firmar el compromiso de adhesión que exige la FIFA, documentación que debía remitirse a la RFEF este viernes. De esta forma, y pese al compromiso que sí han adquirido Generalitat y Ayuntamiento, las posibilidades de elección de Valencia se convierten en remotas. Ya no es que no tenga estadio construido, sino que el propietario ni siquiera se compromete a cederlo.
La razón de la negativa del Valencia, que ha comunicado su decisión a las instituciones, es que sin licencia de obras concedida y sin saber cuándo la tendrá, no tiene ninguna seguridad jurídica de poder cumplir con los compromisos que exige la FIFA por escrito y que conllevan penalizaciones. No se van a arriesgar a posibles multas.
Esta decisión, tomada con el regreso de la presidenta Layhoon Chan a la ciudad, llega después de que ayer mismo, los grupos municipales PP, Vox y Compromís acordaran una moción por la que se encargará una auditoría externa para conocer si las garantías económicas que asegura tener el Valencia para reanudar las obras del nuevo estadio son suficientes para que se finalice sin riesgo de nuevos parones.
Esto, unido a las sentencias que llegarán en las próximas semanas de la Sala Cuarta de lo Contencioso-Administrativo del TSJ sobre la prórroga y caducidad de la ATE, provocan que todos los movimientos administrativos en torno al campo de la Avenida de las Cortes se hayan ralentizado. Por seguridad jurídica, y también como forma de presión, el club no firma la documentación FIFA sabedor de que la voluntad política es que Valencia pueda acoger eventos del Mundial.
Con el plazo a horas de expirar, Generalitat y Ayuntamiento remitirán sus compromisos de adhesión a la RFEF, que tiene previsto trasladarlos a FIFA dentro del expediente junto al resto de candidaturas con una apostilla explicando que el Valencia firmará cuando tenga concedidas las licencias de obras y un horizonte temporal que le permita entender que puede cumplir los plazos. La Federación está dispuesta a esperar a la tercera ciudad de España, la duda es si la FIFA también.
España empieza con buen pie el Mundial de 2026. Un despegue suave para la selección de Luis de la Fuente, que tendrá rivales asequibles que no deberían complicarle la primera fase del campeonato. El sorteo -convertido por la FIFA en un show con sello estadounidense, a mayor gloria de Donald Trump- ha encuadrado a la selección en el Grupo H con enfrentamientos con la debutante Cabo Verde, Arabia Saudí y la Uruguay de Marcelo Bielsa. Al clasificarse los dos primeros equipos de cada uno de los grupos, España no debería tener problemas para estar en la fase de dieciseisavos de final, si quiere cumplir con su condición de aspirante al título. Además, este sorteo ha dejado un reguero de similitudes con aquel en Sudáfrica donde se bordó la primera estrella en la camiseta.
La FIFA hará público el calendario de sedes y horarios este sábado, pero la selección debutará el lunes 15 de junio ante Cabo Verde en las sedes de Miami o Atlanta, en la costa Este. Esta ex colonia portuguesa no es el país más pequeño presente en el Mundial porque le arrebató esa condición Curaçao, pero con apenas medio millón de habitantes y la mitad de extensión que la Comunidad de Madrid, pondrá a prueba su apuesta por el fútbol, que le ha llevado a buscar jugadores con antepasados caboverdianos por LinkedIn.
De hecho, más de la mitad de los jugadores que Pedro Leitão Brito, 'Bubista', el seleccionador con un breve pasado en el Badajoz, han nacido en Europa: seis en Países Bajos, cinco en Portugal, dos en Francia y uno en la República de Irlanda. En la lista definitiva podrían estar Duk, jugador del Leganés y Bebé, en las filas del Ibiza. El éxito es haber conseguido su billete después de haber sido el peor equipo en la fase de clasificación para la Copa África que arranca en unas semanas.
21 y 26 de junio
El segundo partido lo disputará España frente a Arabia Saudí el domingo 21 de junio, de nuevo en Miami o Atlanta. Los saudíes vuelven a un campeonato del Mundo en el país donde se estrenaron en 1994 y la inquietud que generan es, además de la experiencia de su seleccionador, Hervé Renard, y del crecimiento de su liga en los últimos cuatro años, haber sido la selección capaz de derrotar en Qatar a la Argentina de Messi y complicarles el camino hacia el título. No debería ser rival para España, pero no se confían.
El grupo lo cerrará la selección el viernes 26 de junio ante Uruguay esta vez en Houston o en Guadalajara, en México. Puede ser el partido que decida si España es primera y se garantiza un camino más fácil en los dieciseisavos. Es la segunda vez que, en un Mundial, aparece en el camino Marcelo Bielsa. La primera fue en 2010, en Sudáfrica, también en el Grupo H, pero esta vez el Loco defendía los colores de Chile. No atraviesan los charrúas su mejor momento, como se vio en Qatar, pero tienen viejos conocidos como Josema Giménez, Fede Valverde o Ronald Araújo que saben cómo se las gastan Lamine, Oyarzabal o Pedri.
Si España queda primera o segunda de este grupo, estará en la ronda de dieciseisavos, que se recupera ante el aumento de participantes. Por su condición de número 1 del ranking FIFA, quedar primera conlleva un premio extra: evitaría a Argentina hasta la final y con Francia o Inglaterra no se cruzaría hasta la ronda de semifinales, siempre y cuando estas selecciones sean también primeras de grupo.
Shaquille O’Neal, con la papeleta de Uruguay, el viernes en el sorteo.AFP
El sorteo ya ha deparado que los rivales de la selección en la segunda ronda del torneo saldrán del Grupo J, donde están encuadradas Argentina, como favorita, Austria, Argelia y Jordania, y las sedes serían de nuevo Miami o Los Ángeles. Si España y Argentina cumplen y ambas lideran sus grupos, el cruce no se antoja complicado para ninguna. Si una de las dos tropieza, se tienen en el horizonte. Si cumplen, los españoles podrían mirar en octavos cómo han quedado los grupos de Portugal e Inglaterra, y sus cruces. Lo que queda claro es que con la Brasil de Ancelotti no se vería las caras hasta una final.
El Mundial arrancará el 11 de junio con el partido inaugural en el estadio Azteca entre México y Sudáfrica —como ocurrió en Sudáfrica, otro dato para los supersticiosos— y la final se disputará el 19 de junio en el MetLife de Nueva Jersey tras la disputa de 103 partidos que determinará qué selección de las 48 participantes alzará la Copa del Mundo. Solo ocho equipos lo han logrado: Uruguay, Brasil, Argentina, Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y España. Solo los azzurri no tienen aún garantizada su presencia en el Campeonato del Mundo.
La Eurocopa de Suiza se centra en lo esencial: fútbol y goles. Nada ha distraído a las 16 selecciones del juego que han desplegado en estadios llenos, donde no se ha producido ni un solo incidente en las gradas, ni tampoco sobre el césped. Cuatro tarjetas rojas y 15 intervenciones del VAR sin polémica en la fase de grupos. La única desgracia ha sido la grave lesión de la capitana de Alemania, Giulia Gwinn.
Esta Eurocopa modélica -apenas existen controles de seguridad y la presencia policial resulta imperceptible- ha permitido que se puedan instalar las fan zones en la misma calle, algo impensable en cualquier competición masculina. No hay ultras, ni espontáneos que salten al campo, como se vio una veintena de veces hace un año en Alemania. Un pero son las colas en los baños en estadios construidos para hombres.
Porque existe un componente familiar, la afición es femenina y muy fiel, lo que ha provocado el lleno técnico de los estadios en 22 de los 24 partidos, elevando la cifra total a los 461.582 espectadores, siendo el Alemania-Dinamarca, en Basilea, la mayor entrada, con 17.000 alemanes en las gradas de St. Jakob Park.
Un gol cada 24 minutos
El espectáculo lo merece. Las jugadoras han logrado que los aficionados celebren un gol cada 24 minutos. Y es que la media supera los tres por partido. Por eso se ha pulverizado la marca establecida en Inglaterra 2022 durante la fase de grupos: de los 78 goles hace tres años, a los 89 de esta edición. Y eso que el VAR, que ha intervenido 15 veces, ha anulado seis. Si entonces fueron las inglesas las que acabaron con 14 goles, ahora las españolas toman el relevo. Las futbolistas de Montse Tomé han marcado el 16% de los tantos celebrados durante estas dos primeras semanas.
Como queda por delante la fase eliminatoria, puede superarse el récord histórico que se marcó en Inglaterra, que fue de 95 goles. Solo faltan seis y con España, Suecia, Francia, Alemania, Inglaterra, Noruega, Italia y Suiza en competición, difícil será que no se supere. Es el equipo español el más fiable para eso, porque lidera todas las estadísticas de ataque: goles, disparos, posesión y precisión en el pase.
Al frente, Esther González, con cuatro dianas, y Alexia Putellas, que suma tres. La delantera del Gotham dio ayer el susto al no entrenarse por molestias en el aductor. Tomé espera tenerla recuperada para el viernes.
Las jugadoras suecas celebran el triunfo ante Alemania, el sábado en Zúrich.AFP
Lo que tampoco hay en esta Eurocopa es ruido y polémica arbitral. Además de los seis goles invalidados por el VAR, se han anulado cuatro penaltis que pitaron las colegiadas en el campo -por falta o fuera de juego previo, no por errores- y avisado de la existencia de otros tres. Además, han dado validez a dos tantos tras tirar las líneas del fuera de juego. Intervenciones objetivables que no se protestaron en el campo. Una de ellas, un gol anulado a Suiza contra Islandia, la tomó la española Marta Huerta de Aza, con un equipo formado por Guadalupe Porras y Eliana Fernández como asistentes y Cuadra Fernández en el VAR.
Disciplinariamente, las jugadoras han visto 49 tarjetas amarillas y cuatro rojas, una de ellas directa. Antonsdóttir, de Finlandia, la noruega Lund y la portuguesa Borges salieron del campo antes de tiempo por dos amonestaciones. La expulsión fue para la lateral alemana Carlotta Wamser, que evitó con la mano un gol de Suecia, y se perderá los cuartos de final ante Francia por sanción. Es un varapalo para Alemania tras el impacto de perder a su capitana que, además, ocupa la misma demarcación, por una grave lesión. Giulia Gwinn, que ya había sufrido dos operaciones previas de rodilla, se dañó el ligamento medio en el segundo partido de la fase de grupos y dijo adiós a lo que resta de campeonato.