La selección afrontaba este partido con la certeza de que la clasificación para la Eurocopa 2025 estaba asegurada, pero la cercanía de los Juegos Olímpicos hizo que Montse Tomé alineara un once repleto de titulares para intentar ganar a la República Checa. Mantener la dinámica ganadora antes de viajar a París era el objetivo, pero lo que parecía ser un partido de trámite, ha terminado siendo un bache indeseado y totalmente inesperado en el camino hacia París.
El último encuentro ante Dinamarca, donde la selección remontó en el último suspiro, había puesto en alerta al combinado español, pero la derrota de hoy confirma el pequeño atasco que sufre la Campeona del Mundo. Y eso que nada lo hacía presagiar. De hecho, el partido comenzó como era de esperar, con dominio. Un cabezazo de Irene Paredes a un saque de esquina de Abelleira puso sobre aviso a las checas y a los 15 minutos, un centro-chut deAitana desde la derecha, que encontró portería en lugar de rematadora, puso por delante a la selección. Rápido y cómodo.
Cerca de la media hora, Paralluelo estrelló en el palo un centro de Olga Carmona desde la izquierda pero, cuando todo parecía encaminado a un partido más o menos placentero, un fuerte disparo de Khyrova, que rechazó Misa hacia delante, lo aprovechó Svitkova para poner el empate en el marcador y cambiar por completo la dinámica justo antes de la llamada a vestuarios.
Error de Misa y expulsión de Paredes
En la segunda parte, con Athenea y Alexia ya sobre el verde, todo hacía indicar que España no tardaría mucho en ver portería de nuevo, pero fue justo lo contrario. En el minuto 50, Misa tardó demasiado en despejar un balón cedido por Aleixandri y la presión de las checas sobrepasó a la guardameta del Real Madrid que cometió penalti al tratar de impedir el robo. Bartonova no falló.
Otra vez tocaba remontar, pero esta vez la moneda salió cruz. Patri Guijarro volvió a vestirse de corto con la selección, pero la buena defensa de las checas mantenía a raya los ataques de España. Y por si fuera poco, la colegiada enseñó la roja directa a Irene Paredes por elevar el pie a la altura de la cara de su rival al intentar disputar un balón.
A pesar de estar en inferioridad, España no desistió, pero aquello se intuía casi inviable. Athenea lo buscó desde la derecha y también Alexia con un cabezazo que se marchó desviado en el 81, pero no hubo mucho más. La República Checa lo tenía muy claro y no iba a dejar escapar el tesoro. Ellas sí tenían todavía opciones y con estos tres puntos se colocan terceras a la espera del partido entre Dinamarca y Bélgica.
P-E-S-E-T-E-R-O. En letras mayúsculas, el calificativo encabezaba un billete de mil pesetas tuneado, con el rostro de Luis Figo. El póster había sido editado por el periódico Sport, entonces el mejor tensiómetro del barcelonismo, ante el regreso del portugués al Camp Nou después de una marcha de telenovela, con llanto, despecho, dinero y mentiras, al Real Madrid de un ecléctico Florentino Pérez. Poco se sabía entonces de aquel candidato con aspecto de registrador de la propiedad que iba a cambiar el fútbol. Muchos socios se llevaron el póster a su asiento y lo levantaron cuando saltó el equipo blanco al césped, en mitad de un napalm acústico con la contribución del speaker azulgrana y su deliberada paradinha al llegar al nombre del delantero mientras recitaba la alienación madridista. Otros hinchas lanzaron copias reducidas del póster y billetes caseros fotocopiados. Fue lo más inocuo que escuchó y cayó sobre Figo en una noche que, 25 años después, no ha concluido, como quedó claro la semana pasada en Montjuïc, una coral del rencor: «¡Ese portugués...!»
Este mes de octubre se cumple un cuarto de siglo del clásico de la ira y la vergüenza, inmortalizadas, dos años después, en otro partido con Figo en la diana, por la cabeza de cochinillo, boca arriba sobre el césped del Camp Nou. El clásico disputado el 28 de octubre de 2000 fue resuelto con victoria por el Barcelona (2-0), con un primer gol de Luis Enrique, conectado a Figo en el voltaje amor-odio. Eran como el chile y la pimienta en la misma olla: el Camp Nou. El euro sustituyó a la peseta al año siguiente, pero el rencor permanece como moneda de cambio en las transacciones emocionales entre el Barcelona y el portugués. Es mutuo. Incluso quienes ya no usaron la peseta, nacieron después de aquel 21 de octubre de 2000 o jamás han probado un buen cochinillo, tienen la convicción entre la gent blaugrana de que Figo fue un pesetero, convertido ya en el icono de la traición que todo relato necesita, desde la Biblia al Barça.
Ni Schuster ni Laudrup
Milla, Schuster, Laudrup... Ha habido más casos de grandes jugadores que cambiaron el Camp Nou por el Bernabéu en la era moderna, sin necesidad de remontarse a Zamora, y ninguno fue ajeno a las controversias. Todos, sin embargo, han vuelto a Barcelona sin ira con el paso del tiempo, incluso reconocidos por los aficionados por su contribución al club azulgrana. «¡Tú, no!», espetó Hristo Stoichkov a Figo en un programa de Univisión, en el que le preguntó si le insultaban en la ciudad. El portugués dijo: «A lo mejor me insultas tú».
«Figo estaba encantado con su vida en Barcelona, él y su familia, y ahora prácticamente no puede volver sin que le escupan. Laudrup explicó en una rueda de prensa por qué se marchaba. No aguantaba más a Cruyff. Schuster había tenido muchos problemas con Núñez. Figo, en cambio, no ha sabido explicar en todo este tiempo cuáles fueron las razones que le llevaron a irse al Madrid, con sinceridad, sin mentiras. Al contrario, se ha comportado siempre de forma soberbia, y el tema se ha enquistado», explica Josep Maria Casanovas, fundador y editor del Sport durante la era dorada del rotativo, y uno de los creadores de opinión que mejor pulsaban la sensibilidad barcelonista.
Figo, en su regreso al Camp Nou, en octubre de 2000.MARCA
"Es alguien de sangre caliente"
«Ha quedado como el traidor de nuestra historia, mientras que a Laudrup y Schuster les piden autógrafos en la ciudad», continúa Casanovas, pionero del marketing y las promociones ligadas a un club de fútbol. Sport recibió críticas de muchos sectores por aquel póster de Figo, que todavía puede comprarse, como un fetiche para muchos barcelonistas. «Éramos un periódico valiente, que creaba mucha opinión, y cuando eres valiente siempre estás expuesto a las críticas. Las asumimos», contesta su antiguo editor, hoy «semiretirado».
Casanovas cree que «si Figo no hubiera venido con la UEFA a Montjuïc [con motivo del partido de Champions Barcelona-PSG], habría tenido algún altercado, y eso es un problema, porque hablamos de alguien de sangre caliente».
El portugués ha dado sobradas pruebas de ello. Se agarró los genitales y se encaró con un aficionado que le llamó «traidor», cuando se disponía a acudir a la cena de gala previa a la final de la Champions femenina, el pasado mayo en Lisboa. Semanas antes, había mantenido un escabroso careo con Toni Freixa, ex directivo azulgrana, en las redes sociales. Ante el duelo en semifinales de la Champions masculina con el Inter, el portugués dijo que era fan del club italiano, en el que jugó tras dejar el Madrid y con el que también regresó al Camp Nou. Freixa reaccionó con un «de cerdo y de señor se ha de venir por naturaleza». Figo no bajó el listón en la réplica: «Saliste de la tumba con la boca llena de mierda. Hueles mal».
Billete lanzado al Camp Nou.
Disputas con Florentino y Pedro Sánchez
La frontalidad, incluso desafiante, es un rasgo de su personalidad que Figo no sólo ha mostrado en las disputas con el Barça. También en sus irónicas opiniones políticas, muy crítico y vitriólico en general con la izquierda española, pese a ser ciudadano portugués. En concreto, con Pedro Sánchez, sea por la pandemia, la exhumación de los restos de Franco o la Ley de Amnistía, por ejemplo.
Las discrepancias han llegado también con el hombre que lo llevó al Madrid. «Yo me caso con nadie», suele decir, aunque ha reconocido que «por hablar de política tengo más enemigos, aunque no me dan de comer. Dedicado a los negocios, con inversiones hoteleras, y a labores de representatividad en el fútbol, como sucede con la UEFA, Figo, a sus 52 años, tiene más visibilidad que muchos futbolistas de su generación.
¿Una provocación de Ceferin?
La presencia de Figo en la delegación de la UEFA liderada por Aleksander Ceferin no fue muy comprendida por pesos pesados del entorno azulgrana. «Tuvo un punto provocador», señala un ex directivo. El portugués es miembro del Board del organismo, uno de sus embajadores, pero eso no implica que su presencia sea siempre necesaria. A Joan Laporta no le quedó más remedio que reprimir su perfil de hincha para dar la bienvenida a Figo al estadio, mientras Joan Gaspart, el ex presidente que sufrió su marcha y, en su opinión, el «engaño» y la «traición», podía permitirse el desahogo.
Gaspart, como muchos barcelonistas, no ha olvidado los cánticos de Figo, en el balcón de la Generalitat, en 1998: "¡¡Blancos, llorones, felicita a los campeones"!! El cántico le convirtió en un icono en Barcelona. Dos años después, recibía el Balón de Oro en el Bernabéu básicamente por los méritos contraídos en su último año como azulgrana, además de con la selección lusa.
Figo, junto a Aitana Bonmatí, en Montjuïc.Siu WuEFE
Con el caso Negreira pendiente en Nyón y la multa rebajada por las palancas que la UEFA no ve como LaLiga, Laporta necesita engrasar la relación con un Ceferin al que le gusta marcar territorio. Quizás con una salida del Barça de la Superliga.
"Si vendes a tu mujer pagamos bien"
Sentado junto una tensa pero diplomática Aitana Bonmatí, Figo escuchó en Montjuïc el insulto de catálogo inmortalizado con Cristiano. Una minucia si se compara con todo lo dedicado a él y a su esposa, Helen Svedin, hace 25 años. "Si vendes a tu mujer pagamos bien". "¿Harías lo mismo con tu hija?". Fueron algunas de las pancartas que el club retiró preceptivamente, pero después de dejar que se desplegaran lo justo para ser captadas por las televisiones, Figo y el resto de los jugadores del Madrid, cuyo autocar atravesó el estrecho túnel que daba acceso al Camp Nou como un carro de combate en Mogadiscio. Una piedra impactó en los cristales cerca de donde se sentaba Vicente del Bosque, impertérrito.
Cosas difíciles de olvidar, en definitiva, en un partido para el olvido. Decía Josep Pla que "el cultivo de la capacidad del olvido es algo excelente para saber vivir", y pocos sabían tanto de su gente y de lo peligrosa que es la palabra traición. Quizás también conviene que Figo lo incluya entre sus lecturas.
Este Barça es historia. Pocas frases pueden definir mejor al equipo de Giráldez que, a pesar de sufrir, ha vuelto a demostrar que está por delante de todos los demás. Aitana hizo la luz donde solo había oscuridad para llevar a su equipo camino a la gloria. Porque sólo las mejores aparecen en las grandes ocasiones.
San Mamés se vistió de gala para la gran final y los dos gigantes del fútbol femenino respondieron. Tanto el Barcelona como el Olympique Lyon saltaron a 'La Catedral' dispuestas a medir sus fuerzas desde el primer minuto. El Lyon, con su fortaleza física y su potencial ofensivo salió dispuesto a impedir que las blaugranas pudieran jugar cómodas y fieles a su estilo.
Un duelo de primeras espadas que, en la primera parte, tuvo claro dominio francés. En el minuto 11, Bronze sacó bajó los palos una volea deRenard, que llegaba después de que el larguero rechazara un envenenado saque de esquina francés. Ocasión que devolvió poco después Patri Guijarro en el 27 al colarse en el área pequeña tras un robo en la frontal, pero la sensación de peligro no abandonaba el área blaugrana.
Hansen era la única que agitaba el avispero y en el 44 tuvo la mejor de la primera mitad con un disparo cruzado desde la derecha. Aitana también intentó un remate desde la media luna en el descuento, pero Gilles, la central, la sacó con el pecho.
BUENAS SENSACIONES
El Barça se marchó al descanso con buenas sensaciones en los últimos minutos, pero muy conscientes de que el partido se iba a hacer muy largo. Con Aitana y Mariona protagonizando el juego, la segunda parte arrancó mucho mejor, pero el Lyon se mantenía seguro atrás y no dejaba de crear peligro en cada jugada a balón parado.
Todo estaba en el aire y Graham Hansen avisaba al contragolpe, pero el partido estaba reservado para ella. Para la Balón de Oro. Un grandísimo pase de Mariona por dentro, dejaba a la catalana en el pico del área y no lo desaprovechó. El disparo cruzado, que tocó en una zaguera francesa, se colaba finalmente en la portería de Endler.
Aitana, durante la celebración de su golTHOMAS COEXAFP
Aitana se besaba el escudo en la celebración haciendo ver a todo el mundo que ya no había vuelta atrás. A partir de ese momento, el Barça hizo suyo el partido y ya no lo soltó.
GRAN PREMIO FINAL
El Lyon tuvo su momentum en los minutos finales con un disparo de Diani desde la frontal y con centros laterales al área, pero todavía faltaba el broche de oro. El soñado por todos los seguidores blaugranas. Alexia, que había saltado al campo en el descuento, metía el segundo en el 96 para derribar cualquier atisbo de prórroga, desatar la locura y poner así fin a una temporada excepcional. Un póker de títulos que marcan una era y que dejan un legado difícil de superar.
"Final soñado" decía Giráldez al finalizar del encuentro. El técnico blaugrana se marchará a Estados Unidos dejando al Barcelona en el mejor lugar posible. Dominante e imbatible en liga, ganador en la Copa, coronado en Supercopa e insaciable en la Champions. Son ya tres, después de las logradas el pasado año y en 2021.
Dos goles de Claudia Pina obraron una remontada ante Inglaterra que otorga a España el pase para la semifinal de la Nations League (2-1). El doblete de la delantera del Barça, cerrado en sólo 12 minutos, concretó en el RCDE Stadium la revancha de La Roja frente a una selección que se impuso el pasado febrero en Wembley.
Las de Sarina Wiegman, conocedoras de la capacidad con balón de La Roja, construyeron sus oportunidades en las transiciones rápidas, y neutralizaron con solidez, por un lado, la profundidad de Salma Paralluelo, y por el otro, la técnica de Mariona Caldentey. Ambas extremos pudieron generar poco peligro ante la defensa de las lionesses más allá de disparos que se marcharon desviados, fue Esther González, la nueve de referencia, que logró incomodar más a la zaga británica.
Mediada la primera parte, Niamh Charles asistió con un balón largo a Alessia Russo, letal en carrera y muy hábil en el mano a mano, que no perdonó ante Cata Coll. El 0-1 ponía contra las cuerdas a las líderes de grupo, que necesitaban empatar, como mínimo, para lograr el pase a la semifinal.
En 12 minutos
Algo más renovado saltó el combinado de Tomé al segundo tiempo, buscando portería desde el inicio. Sin embargo, el cambio no se tradujo en el marcador hasta que la gran protagonista no ingresó al terreno de juego. Pina entró en el min. 58 y en el min. 70 ya había remontado el partido.
En sólo dos minutos, la azulgrana consiguió el primero, en una acción nacida en la bota de Patri Guijarro. Algo escorada pero orientando el balón hacia Hannah Hampton, Pina definió con un disparo milimétrico, que hizo rugir al RCDE Stadium.
En el min.70, la delantera de 23 años se inventó otro maravilloso disparo. Ona Batlle robó en zona de peligro, conectó con la '20', y esta, desde el balcón del área, dibujó una rosca perfecta. Con el partido revolucionado y la fiesta en las gradas, el cuadro británico fue cediendo al dominio de su rival. Aitana Bonmatí y Esther González perdonaron el 3-1.
Así, España, que intentará revalidar el título conquistado en 2024, conocerá su rival en el sorteo del viernes. Ante Francia, Alemania o Suecia, a finales de octubre, se jugará el pase a doble partido.