El “vergonzoso” desastre eterno del Rayo Vallecano: éxito deportivo con agua fría, hongos en el césped y sin invertir los 30 millones de CVC

El "vergonzoso" desastre eterno del Rayo Vallecano: éxito deportivo con agua fría, hongos en el césped y sin invertir los 30 millones de CVC

«Es una vergüenza. No podemos más». Los jugadores de un equipo de fútbol de la Primera División de España envían estos mensajes porque se tuvieron que acercar a su estadio para comprobar el estado del césped un día antes del partido que tenían agendado. No se fiaban del todo, vieron que había razones para sus dudas y terminaron haciendo un comunicado contra la presidencia de su club. Se han duchado en muchas ocasiones con agua fría, han tenido que entrenar a una hora de su ciudad deportiva por las «deficiencias» en las instalaciones, tanto en el interior como en el exterior de las mismas, han recibido algunas nóminas con retraso… Es el «desastre» continuo del Rayo Vallecano, una entidad que este año está jugando la Conference League, la tercera competición de Europa, que lleva cinco temporadas seguidas en la Liga y que en los últimos balances económicos ha dado beneficios.

Nada de ese éxito deportivo parece arreglar la situación institucional del conjunto presidido por Raúl Martín Presa, encajado en el ojo del huracán desde hace ya demasiado tiempo por el vestuario y la afición. El aplazamiento del encuentro del pasado sábado contra el Oviedo ha sido la gota que parece haber colmado el vaso de los futbolistas y los seguidores. «El terreno de juego no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad», apuntó la Liga como razón de la suspensión del duelo. Unos días antes, Pep Chavarría, lateral izquierdo del conjunto vallecano, ya había advertido ante la televisión que el césped de Vallecas era «una vergüenza». «No podemos jugar aquí», insistió.

Unas declaraciones que después tuvieron su eco en el comunicado de la plantilla a través de AFE tras meses de reclamaciones internas a Presa. «Durante la pretemporada, la plantilla estuvo tres meses sin poder entrenar en nuestra ciudad deportiva debido al mal estado de los campos. En el último mes, el estado del césped del estadio ha sido claramente deficiente», puntualizó el grupo en ese texto, refiriéndose a que durante las primeras semanas de temporada tuvieron que entrenar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas por un hongo que había en la ciudad deportiva. En el comunicado también recordaron las «deficiencias en las instalaciones, como la falta de agua caliente en las duchas, una limpieza que no siempre ha sido la adecuada y unas instalaciones obsoletas».

Para que se hagan una idea, en pleno 2026 en el Estadio de Vallecas no hay conexión wifi en las cabinas de prensa o en la grada, algo que no sucede en otras ligas o torneos profesionales de fútbol, baloncesto o tenis en nuestro país. Presa, mientras, echa balones fuera pidiendo en público la necesidad de tener un nuevo estadio, seguramente lejos del centro de Vallecas, donde está ahora el campo. Una idea que encuentra el rechazo rotundo de su afición. «La propietaria del campo es la Comunidad. El Rayo tiene que salir de este campo, como se quede aquí, muere», aseguró el presidente hace sólo unos días.

Pero esa necesidad económica en la que insiste Presa choca directamente con los movimientos (o la falta de ellos) de la directiva del Rayo a la hora de buscar y generar nuevos ingresos. Uno de ellos llama especialmente la atención. El Rayo forma parte del grupo de equipos españoles que se adhirieron al acuerdo con CVC, pero no ha recibido ninguna cantidad por no haber cumplido con los requisitos para ello, que básicamente son los de plantear un proyecto en el que invertir las cantidades, que se estiman en unos 30 millones de euros. Así que mientras otros clubes mejoran sus ciudades deportivas o sus estadios gracias al dinero del famoso Plan Impulso, los vallecanos siguen en el punto de partida.

kpd