Se avecinan cambios importantes en la máxima competición continental de fútbol. La Champions, como ya se ha informado, cambia de formato y deja atrás los grupos previos a los cruces. Ahora 36 equipos disputarán una liguilla en la que los 24 primeros se clasificarán para la siguiente ronda, ya de enfrentamiento directo y eliminatorio. Y claro, estos cambios traen consigo una nueva forma de sortear los partidos, un sistema informático.
Se acabaron las manos inocentes que sacarán la bola de varios bombos, ya que según Kaveh Solhekol, reportero jefe de Sky Sports, este formato requeriría 900 bolas y entre tres y cuatro horas para sortear los choques, ya que en esa liguilla no se enfrentarán todos contra todos.
Sólo se mantendrá, por tratar de ser fieles a la tradición, la elección a mano de los equipos cabeza de serie (es decir los que estén en el bombo 1). Cabe recordar que en el sorteo habrá cuatro bombos, en los que estarán ubicados nueve equipos.
Por lo tanto, se ha decidido, según Giorgio Marchetti, secretario general adjunto y director de fútbol de la UEFA, que se utilice un sistema híbrido. Así, se seguirán sacando las bolas de los clubes principales, pero después, un programa informático de una compañía radicada en Hertfordshire (Inglaterra), decidirá qué ocho equipos serán los rivales de cada club del primer bombo. Todo auditado por Ernst&Young, una de las líderes mundiales en el sector.
Todos estos cambios lograrán reducir el tiempo de este nuevo tipo de sorteo y dejarlo en unos 35 minutos, justo el tiempo que suelen durar los emparejamientos con el formato actual.
En plena euforia de madrugada, con el vestuario celebrando la clasificación para Champions ante el Inter, Simeone salía en rueda de prensa con una premonición en la cabeza: "Seguro que mañana me mandarán algún mensaje recordándome que lo más importante es lo que viene y nosotros tenemos los objetivos claros". Pasar de ronda era una alegría, no la meta. La meta es estar en Champions.
El objetivo en el Atlético de Madrid es claro desde hace unos años. "El suelo es ser tercero, no cuarto, tenemos el doble de presupuesto que el cuarto", cuentan fuentes del club rojiblanco. Un objetivo que comenzó como algo "increíble el primer año", pero que se ha vuelto una "obligación" asumida por el Cholo. "Necesitamos la Champions", concluía el argentino la comparecencia.
Tiene sentido cuando hablan de "increíble" la primera temporada en la que Simeone metió al equipo en la máxima competición continental. Y es que, antes de su llegada, el Atlético se había clasificado ocho veces para jugar la Champions. Desde su fichaje, son 11 temporadas y, además, consecutivas. No se puede obviar que en el antiguo formato sólo iban los campeones de liga, pero el mérito del Cholo sigue siendo indiscutible en ese aspecto.
Esas 11 temporadas han permitido crecer al Atlético de Madrid hasta instalarse en la aristocracia europea. Hablamos no solo de prestigio, también de poder económico y deportivo. "Gracias a la Champions, las armas de Simeone son el doble de potentes", advierten desde el club. A lo largo de este periodo, el club ha conseguido ingresar por parte de la UEFA unos 750 millones de euros.
Lógicamente, la clasificación a la máxima competición continental da derecho, más o menos, a esos 67 millones de euros anuales de media. Unos ingresos que se calculan por la clasificación, el coeficiente y la posición en la competición. El año pasado, por ejemplo, que el Atlético no consiguió pasar de fase de grupos, el club ingresó 61,78 millones de euros según el informe financiero de la UEFA. Si no consiguiera volver a la Champions, "el club tendría que rehacer sus gastos e influiría en la plantilla", inciden desde la cúpula rojiblanca.
Los jugadores del Atlético tras el pase a cuartos.THOMAS COEXAFP
Así, con las miras puestas en los cuatro primeros puestos, el Atlético afronta estas últimas nueve citas a sangre y fuego. El club rojiblanco ha estado en esas posiciones en 22 de las 29 jornadas disputadas. Además de Europa, el equipo también tiene complicado volver a la Supercopa de España de la que obtuvo, este año, tres millones de euros. A día de hoy, está quinto a un punto del Athletic Club.
"Quedan muchos puntos y muchos duelos directos", trasladan desde el club. De hecho, los bilbaínos y el Girona aún tienen que pasar por el Metropolitano en lo que resta de liga. No obstante, los leones fueron los primeros en conquistar el feudo rojiblanco esta temporada y los catalanes les infringieron un serio correctivo en el primer duelo liguero.
Alerta
"Más que preocupados tenemos que estar alerta". Es Koke el que pone voz al vestuario rojiblanco tras la derrota ante el Barça en casa, la primera en liga de la temporada, y la caída del equipo de los puestos Champions. No obstante, siguen vivos en la máxima competición continental y ganarla sería la otra opción para poder acceder a ella el año próximo.
Desde el club recuerdan que ya han estado muchas veces en cuartos, alguna en semis y dos veces en la final. Todos los rojiblancos saben cómo terminó esa historia. "En el cerebro de nadie está la bala de ganar la Champions para entrar el año que viene, es muy remota, sin embargo la de laliga, muy probable. Solo un loco pensaría en esa vía", cuentan desde el club. Menuda vía sería.
Más de 100.000 parisinos se congregaron a los pies de la torre Eiffel y agasajaron a Luis Enrique y a sus pupilos del PSG, que recibieron un tratamiento de alfombra roja. La ciudad entera se volcó en una celebración que recordó de lejos los fastos de los Juegos Olímpicos, empañada sin embargo por los 780 detenidos 15 ciudades, 57 policías heridos y un fallecido en incidentes tras la victoria sobre el Arsenal.
Al filo la seis de la tarde, los campeones salieron por la puerta triunfal de la Escuela Militar y enfilaron el largo paseíllo a través de los Campos de Marte, coreados por los miles de fans en un mar de banderas azules y rojas. El capitán Marquinhos encabezó la comitiva, flanqueado por Luis Enrique, por el director deportivo Luis Campos y por el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaïfie. La copa de la Champions fue pasando de mano en mano hasta llegar al entrenado asturiano, que la agitó con entusiasmo a medio camino mientras los hinchas coreaban el himno de los parisinos, con gritos de "¡Luis Enrique, Luis Enrique!" al final del desfile..
El avión procedente de Budapest había aterrizado a las 16,30 en el aeropuerto Charles de Gaulle. El equipo se repartió entre dos autobuses pintados con las inscripciones "Champions dEurope" y "Back to Back" que les trasladaron hasta el centro de París, escoltados por un singular y ruidoso cortejo de mil motociclistas.
Como si fuera la jornada estrella del Tour de Francia, la comitiva fue seguida por helicópteros y drones por la autorpista hasta cruzar el Sena y enfilar hacia los Campos de Marte, donde varios DJs se sucedieron desde las dos de la tarde para amenizar la larga e intensa espera.
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, se sumó al júbilo general en los Campos de Marte y alabó el sentimiento de "unidad y respeto de la gran mayoría de los parisinos", al tiempo que condenó los actos de violencia en varios puntos de la capital" como "algo inaceptable que no se puede nunca justificar".
Policías intentan dispersar a aficionados del PSG, que encendieron bengalas para celebrar la victoria en las calles de París.Thomas PadillaAP
"¡Una nueva estrella brilla en París!", proclamó por su parte Emmanuel Macron, ajeno al guirigay político por cuenta de las celebraciones que tuvieron en jaque a 22.000 policías la noche del sábado en todo el país. "Felicitaciones al PSG, que hace soñar a toda Europa: Francia está orgullosa", escribió en su cuenta en X el presidente, que recibió por segundo año consecutivo a Luis Enrique y sus pupilos en el Elíseo.
Tras la celebración popular ante la torre Eiffel, la fiesta se trasladó al Parque de los Prínicipes, donde se tributó un nuevo homenaje al equipo similar al del año pasado, en torno a las 7:30 de la tarde. La policía extremará la vigilancia en la puerta de Saint-Cloud, cercana al estadio, donde se produjeron graves incidentes en la noche del jueves.
El ministro de Interior Laurent Nuñez dio cuenta del último parte de daños y detenidos, pese al despliegue de 22.000 policías en todo el país, entre peticiones por parte de líderes políticos de la derecha de acordonar los Campos Elíseos y e imponer una nueva doctrina de "reunión cero" tras los eventos deportivos, tras las reiteradas oleadas de vandalismo, con la quema de un camión y decenas de escaparates rotos en los alrededores de la principal arteria parisina.
Más de medio centenar de policías resultaron heridos en enfrentamientos con aficionados y alborotadores no solo en París, también en ciudades como Rennes, Estrasburgo o Grenoble. "Estos bárbaros deben ser neutralizados de una vez por todas", declaró el alcalde de Niza Eric Ciotti, líder de la Unión de las Derechas por la República.
"Solo en Francia, la victoria de un club provoca estos disturbios", lamentó la líder de Agrupación Nacional Marine Le Pen. Su "delfín" Jordan Bardella denunció por su parte cómo "la violencia se multiplica por todo el territorio, a cargo de bandas que atacan a los bienes públicos, a los comercios y a las fuerzas del orden".
Catherine Lécuyer, alcaldesa del Octavo Distrito de París con Los Republicanos, criticó lo ocurrido en la noche del sábado como "una demostración de impotencia pública, con violencia múltiple contra la policía, atacada con fugo de mortero, incendios de automóviles y decenas de saqueos". "La estrategia preventiva ha llegado a sus límites: hay que imponer el concepto de "cero reuniones" tras los eventos deportivos", añadió.
En el otro extremo político, la diputada de La Francia Insumisa Clémence Guetté culpó de la ocurrido a la represión policial y pidió al ministro de Interior que no vuelva a "aguar la fiesta": "Permita que los parisinos y los franceses puedan mostrar su orgullo y su alegría por una noche. Nada de represiones violentas: el desastre del año pasado no puede reproducirse".
El Madrid de los centrocampistas es ahora el Madrid de los delanteros. Un equipo entendido sobre los pies y los goles de Kylian Mbappé y Vinicius Júnior, piezas centrales de una galaxia futbolística y mediática que Carlo Ancelotti trata todavía de encajar. El conjunto blanco acumula un mes de competición desde que levantara la Supercopa de Europa y a sus espaldas ha dejado más dudas que certezas, con dos empates en Mallorca y Las Palmas que le alejan a cuatro puntos del Barça en Liga. Esta noche arranca su defensa de la Champions, con Arda Güler convertido en núcleo y chispa de la galaxia ante las lesiones y la falta de creatividad en el ataque. Es el 'nuevo' Di María de Ancelotti, un extremo transformado en conector del centro del campo y la delantera.
Ante el Stuttgart, una de las revoluciones de la última Bundesliga, el turco apunta a titular. Lesionados Camavinga, Ceballos y Brahim, con Tchouaméni y Bellingham recién salidos de la enfermería y después de un partido en San Sebastián en el que fue el mejor del equipo, Güler aspira a repetir posición y rol en el debut continental en el Bernabéu. Después de no contar hasta el final de la temporada pasada y de su buena Eurocopa, está ante una gran oportunidad de acumular minutos. Todo después de un verano en el que se rumoreó, aunque el Madrid no se lo planteó, con su cesión a otro club.
Su caso recuerda un poco al de Di María. Vayamos a la temporada 2013-2014. Ancelotti usaba un 4-2-3-1 con Gareth Bale en la banda derecha, Modric, Khedira y Xabi Alonso repartiéndose el doble pivote e Isco o el croata en la mediapunta. No había sitio para el argentino, que alternó titularidades y suplencias y empezó a sopesar una salida. Pero al final, las lesiones y la propia idea de Ancelotti le terminaron encumbrando como enganche en el 4-3-3, siendo la final de Lisboa ante el Atlético la guinda a la temporada.
La solución ante los muros
Eso busca ahora Carletto con Güler. El tridente de ataque parece claro: Vinicius, Rodrygo y Mbappé. Salvo que Rodrygo baje mucho su nivel o alguno sufra una lesión, no parece que el turco pueda encontrar acomodo con regularidad ahí. Le queda la baza del centro del campo y dos situaciones que agobian a Ancelotti: les lesiones y la falta de creatividad cuando el rival se encierra, algo que ha sufrido el Madrid en todos los encuentros de esta temporada en Liga. Si enfrente observa dos líneas bien construidas, le cuesta abrirse paso. En la mente de Ancelotti, ahí aparece Güler.
El turco es creativo, valiente a la hora de buscar el pase vertical y posee una gran visión de juego. Y además, ha mejorado su físico, vital para la lucha cuerpo a cuerpo que también le pide el técnico. Ante la Real actuó como enganche, con Valverde y Modric detrás y el trío estrella arriba. Completó 34 de 35 pases, ganó 3 de 5 duelos, recuperó tres balones y acabó provocando un penalti.
Contra el Stuttgart vuelven Bellingham y Tchouaméni, pero el inglés igual arranca desde el banquillo y el galo, si entra, lo haría por un Modric que se ha jugado casi todo con el Madrid y con Croacia.
El "hermano pequeño" del vestuario
Camavinga, Ceballos y Brahim están en la enfermería y todavía se quedarán allí unas semanas más, así que la oportunidad de Güler existe, más todavía cuando el Madrid ha perdido a Toni Kroos, que tampoco había aterrizado en la capital en la 13-14, cuando brilló Di María. Zurdo y delgado como 'El Fideo', a sus 19 años es uno de los preferidos de la afición, especialmente de los niños, y es el «hermano pequeño» de un vestuario que le ha tratado con mimo desde su llegada hace más de doce meses. No hablaba español y tampoco demasiado inglés, y durante la primera parte del curso se pasó más tiempo con los médicos que con sus compañeros, así que le costó entrar en la dinámica del vestuario. Ya no. Abi, que quiere decir 'hermano' en turco, es su apodo en los pasillos de Valdebebas. Valverde, del que ha heredado el número 15 y cuyo hijo es fan del turco, y Brahim son sus dos principales apoyos.
Más allá del Madrid, es la gran esperanza de Turquía, donde ya es capitán general: «Cuando le veo jugar, vuelvo a mi infancia. No tiene límites y lo mejor es que escucha a todo el mundo», admite Montella, seleccionador otomano. «No puede jugar en el doble pivote, pero sí de interior», explicó ayer Ancelotti. «Tiene que defender y atacar, meterse bien entre líneas, recibir, asistir... Está respondiendo bien y va a tener más protagonismo», anunció.