El Real Madrid ha hecho oficial este sábado la salida de Marco Asensio del club con un comunicado publicado solo unos minutos después de que el jugador anunciara su adiós en redes sociales.
“El Real Madrid quiere expresar su agradecimiento y su cariño a Marco Asensio, jugador que ha defendido nuestro escudo y nuestra camiseta durante siete temporadas. Llegó al Real Madrid con tan solo 20 años y ha logrado entrar en la historia de nuestro club formando parte de un equipo que ha protagonizado una de nuestras épocas de mayor éxito”, reza el comunicado difundido por el equipo.
“Marco Asensio ha conseguido 17 títulos en el Real Madrid: 3 Copas de Europa, 4 Mundiales de Clubes, 3 Supercopas de Europa, 3 Ligas, 1 Copa del Rey y 3 Supercopas de España. Los madridistas no olvidaremos nunca su trayectoria y su comportamiento ejemplar durante todo este tiempo. El Real Madrid es y será siempre su casa, y le desea mucha suerte a él y a toda su familia en esta nueva etapa”, sentencia.
Por su parte, el jugador ha publicado en sus redes sociales un vídeo donde ha hecho oficial su decisión de no aceptar la propuesta de renovación del club blanco y cerrar una etapa de siete años para iniciar otra.
“Queridos madridistas, me dirijo a vosotros con un nudo en la garganta y el corazón lleno de sentimientos encontrados”, ha señalado Asensio en sus redes sociales. “Quiero expresar mi mas profundo agradecimiento al Real Madrid”.
Su salida abre la puerta a Kubo y Brahim
Su representante, Jorge Mendes, y el director general del club, José Ángel Sánchez, llevaban en conversaciones desde diciembre. El Madrid le había presentado una oferta que mejoraba su contrato actual, pero le relegaba a un rol de suplente con el que el mallorquín, a sus 27 años, no estaba del todo conforme. Asensio había recibido propuestas de la Premier League y del PSG, y valorará sus opciones en las próximas semanas.
Su salida abre la puerta a Kubo y Brahim, que tuvieron que abandonar el Bernabéu durante los últimos años al no encontrar hueco, pero a los que el Real Madrid ha mantenido en el radar.
«¿Ha sido justo ahora? Qué duro. En este tipo de lesiones tienes que ir muy, muy lento. Carlos es el vigente campeón y como competidor yo siempre quiero jugar contra el mejor. Es una noticia triste. Espero que se recupere lo antes posible. No me lo esperaba», declaraba Jannik Sinner cuando, justo después de vencer en su debut en el Mutua Madrid Open ante Benjamin Bonzi, conoció la mala noticia.
Carlos Alcaraz anunció este viernes que se perderá el Masters 1000 de Roma y Roland Garros por culpa de la lesión en la muñeca derecha que sufrió en el pasado Conde de Godó. Después de una semana con la articulación inmovilizada, el español se sometió a una nueva prueba de imagen y con ella los médicos confirmaron el diagnóstico. Alcaraz sufre una inflamación en el tendón del dedo meñique de esa mano con afectación en el cartílago de la zona interna. Una lesión típica del tenis -también del golf o del béisbol- que pudo producirse por un traumatismo en su partido ante Otto Virtanen -se quejó de un movimiento doloroso en un resto- o simplemente por el sobreuso. En todo caso, una dolencia que le obliga a parar durante varias semanas.
«El borde cubital de la mano, donde está el meñique, no se articula directamente con el radio, sino a través del fibrocartílago triangular, que es una especie de menisco de la muñeca. Es una estructura clave porque estabiliza toda la articulación», cuenta Diego García-Germán, traumatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid y director médico de la Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI). «Cada vez que un tenista golpea de revés, ese fibrocartílago sufre. Si padece una lesión por sobrecarga, la recuperación es un proceso complicado e incluso puede tener que someterse a una artroscopia para limpiar las partes inflamadas», añade el también traumatólogo Antonio Ríos, que fue responsable médico del Almería.
En los últimos días se ha podido ver a Alcaraz con dos tipos de férulas de inmovilización: una verdosa transparente -la que utilizó en la entrega de los Premios Laureus en Madrid- y una negra que deberá seguir llevando. También deberá tomar antiinflamatorios y someterse a sesiones de rehabilitación a cargo de su fisioterapeuta, Juanjo Moreno.
Precedentes preocupantes
«Después de los resultados de las pruebas realizadas hoy, hemos decidido que lo más prudente es ser cautos y no participar en Roma y Roland Garros, a la espera de valorar la evolución para decidir cuándo volveremos a la pista. Es un momento complicado para mí, pero estoy seguro de que saldremos más fuertes de aquí», publicaba ayer el número dos en redes sociales, cuyo único objetivo ahora es recuperar su muñeca derecha al 100%. Una previsión optimista le sitúa en Wimbledon el próximo 29 de junio, pero estar o no en el tercer Grand Slam del año no será prioritario. Como avanzó el propio Alcaraz, lo más importante ahora es su físico.
Al contrario de lo que podría ocurrir con una sobrecarga muscular en un muslo -como ha sufrido en varias ocasiones-, una lesión en la muñeca supone un peligro para el futuro con demasiados precedentes conocidos. Tenistas como Juan Martín del Potro o Dominic Thiem vieron cómo sus carreras se acortaban por culpa de lesiones en esa zona y, pese a su amplio palmarés, Alcaraz todavía no ha cumplido los 23 años. No hay lugar, por ejemplo, para infiltraciones u otros procedimientos rápidos que le permitirían jugar un tiempo antes pero multiplicarían los riesgos.
Alcaraz deberá ahora trabajar su paciencia como nunca antes en su vida. De hecho, desde su eclosión en 2021, el español solo se había perdido un torneo grande: el Open de Australia de 2023, por una lesión en la pierna derecha sufrida mientras entrenaba en Navidad en la Ferrero Academy. Hoy el escenario es muy distinto. En reposo en casa de sus padres en Murcia, verá cómo transcurre la temporada de tierra batida sin participar en ella.
Tras su baja temprana de Barcelona y sus ausencias en Madrid, Roma y Roland Garros, no solo no habrá podido levantar su tercer título consecutivo en París y se le escapará la opción de completar el Grand Slam en un año, sino que también se alejará durante mucho tiempo del número uno en el ranking ATP. Al finalizar la gira, tendrá 9.960 puntos, mientras que Jannik Sinner cuenta ahora mismo con 13.400 y tiene margen de mejora. De hecho, el italiano es ahora el máximo favorito para levantar la Copa de los Mosqueteros, el único trofeo grande que le falta.
La Eurocopa ha enganchado a una Generación Z que parecía desengañada con el fútbol. Las audiencias reflejan que, en todo el continente, el público joven se está pegando a la televisión durante el torneo. Las cifras globales indican que ha habido un incremento de un 10% en la cuota de pantalla de los partidos con respecto a la edición de 2020 entre los jóvenes de 18 a 24 años. En el caso de España, la emisión en abierto y, sobre todo, la irrupción de jugadores como Lamine Yamal y Nico Williams, con los que esta generación se identifica plenamente, han sido claves.
Si hace dos años un estudio de la European Club Associations (ECA) arrojaba que dos de cada cinco jóvenes entre 16 y 24 años no tenían interés por ver un partido de fútbol en televisión, el pasado viernes, los cuartos entre España y Alemania batieron récords. Ante la pantalla de La1, con la narración de Juan Carlos Rivero, se congregaron 11,7 millones de espectadores, con una audiencia media del 67,9%, que se disparó durante la prórroga hasta el 71,8%. Se trata de la mayor cuota de toda la década. Fue lo más visto en todas las comunidades autónomas, con especial seguimiento en Murcia (78), Castilla y León (78), Madrid (77,1) y Baleares (74).
De estos espectadores, ocho de cada 10 (82,3%) se encuadraban en la franja de edad entre los 13 y los 24 años. España ha sentado ante el televisor a quienes no tenían especial interés por el fútbol. La magnitud de estas cifras se puede comparar con un evento de gran interés para las generaciones más jóvenes, como es Eurovisión. La edición de 2024, también emitida en La1, fue vista por 4,8 millones de espectadores y una cuota media de pantalla del 41,8%, que se elevó hasta el 52,1% en las votaciones. Pero en la franja de edad entre los 13 y los 24 años fue del 66,3%, muy lejos de los datos registrados por la selección.
«Hablan su lenguaje»
Aunque no hay datos de seguimiento auditados por las empresas de medición de audiencias, la King's League es otro de los fenómenos que, a través de redes sociales, tuvo un pico de seguimiento de dos millones de espectadores, cifras superadas en la Eurocopa.
¿Por qué este giro en las preferencias de consumo audiovisual durante este campeonato? Al fútbol le faltaba atractivo para las generaciones más jóvenes, acostumbradas a mayores impactos. En un campeonato de Liga, hay pocas sorpresas y apenas un puñado de aspirantes a los títulos. Eso, en el lenguaje juvenil, se traduce en poca emoción, más allá de cuál sea el formato de la competición y si la emisión es en abierto o en cerrado.
Sin embargo, en un torneo como la Eurocopa hay emoción y aparecen otras variantes, que en España tienen nombre y apellido: Nico Williams y Lamine Yamal. «Que los más jóvenes puedan seguirles e interactuar con ellos es un factor de proximidad e identificación fundamental. Hablan su lenguaje», advierte Àlvar Peris, profesor de Comunicación Audiovisual en la Universitat de València.
«Repunte de la identificación»
Sólo hay un futbolista en España ajeno a todas las redes sociales, Rodri, pero es una rara avis en un mundo donde exhiben su trabajo -y sus patrocinadores- y en muchos casos sus vidas. En el caso de Williams y Yamal, lo hacen con una naturalidad que atrapa a su generación. La complicidad que han desarrollado, sus juegos infantiles en el campo, sus bailes en TikTok y hasta la forma que se expresan -del bro al padreo- atraen a sus iguales, que se sientan ante la tele a verles jugar con descaro, pero también con la expectativa de las reacciones que tendrán, que rápidamente se viralizan. «Sin duda podremos analizar con mayor precisión las razones de este atractivo en los próximos meses», apunta el experto.
Lamine Yamal y Nico Williams festejan el pase a semifinales.EFE
Peris menciona otro factor: «Hay un repunte de la identificación de los más jóvenes con España y la identidad española que puede reflejarse también en el seguimiento de los partidos de la selección», asegura. El «Yo soy español» hace que se pongan ante la pantalla quienes habitualmente ya no se han criado en la fan culture, porque los clubes de LaLiga llevan años olvidándose de crear afición entre los más jóvenes, convirtiendo a los aficionados sólo en clientes.
A la selección ese fenómeno aún no ha llegado y la fidelización, al menos en los grandes campeonatos, aparece de manera espontánea, aunque luego se diluya. Así viene ocurriendo históricamente. La etapa entre 2008 y 2012, con el triunfo en dos Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica, provocó una exhibición de la bandera nacional hasta ese momento sin precedentes. Los chicos de De la Fuente pueden volver a conseguirlo sumando a la generación que parecía perdida para el fútbol.
Muchas veces en el mundo del deportes se viven 'crossovers' de lo más curiosos. Michael Jordan jugando al béisbol, Usain Bolt jugando al fútbol o Gareth Bale disputando torneos de golf son algunos ejemplos. El último lo hemos vivido en el mundo ha sido en el tenis, el ex futbolista uruguayo Diego Forlán ha debutado este miércoles en un torneo profesional junto al argentino Federico Coria, cayendo por 6-1 y 6-2 en su debut en dobles del Abierto de Uruguay ante los bolivianos Boris Arias y Federico Zeballos, informa Efe.
La dupla rioplatense, que acaparó los aplausos y los cánticos del público local que llenó las gradas del Carrasco Lawn Tennis de Montevideo para ver al dos veces ganador de la Bota de Oro, sufrió una dura derrota a manos de una dupla que ganó de forma cómoda.
Los esfuerzos del argentino ubicado en el puesto 101 del ránking ATP en singles y 413 en dobles, que se lució con varios puntos ganadores, y del uruguayo que, zurdo para la raqueta -pese a patear con la derecha en fútbol- fue finalista individual del MT400 de Asunción, no alcanzaron para superar la solidez de Arias y Zeballos.
Al culminar el partido, Forlán le agradeció a Coria por aceptar jugar con él y a quienes acudieron a ver el partido en el que, en menos de una hora, el triunfo se lo quedó la dupla de los bolivianos, ambos en el 109 en dobles.
La edición 23 del Abierto de Uruguay le dará al campeón 100 puntos para el ranquin, mientras que el finalista se llevará 60. Asimismo, repartirá 133.000 dólares en premios.
Algunos de los tenistas que aspiran al título son los argentinos Francisco Comesaña, Federico Coria y Juan Manuel Cerundolo, el brasileño Thiago Monteiro, el boliviano Hugo Dellien y el colombiano Daniel Galán.
El torneo, que comenzó a disputarse en 1998, contó con destacadas participaciones a lo largo de su historia, entre estas las de los argentinos Guillermo Coria, David Nalbandian, Juan Martín Del Potro y Diego Schwartzman; el español Tomás Ventura; y el brasileño Thomaz Bellucci, ganadores en distintos años.
El uruguayo Pablo Cuevas es el único tenista que ha ganado tres veces el título (2009, 2014 y 2017).