El Gobierno guineano dijo este lunes que unas 56 personas murieron y otras resultaron heridas por aplastamiento en una estampida en un estadio de fútbol el domingo por la tarde, después de que estallara la violencia por un gol disputado entre los equipos N’zérékoré y el Labé, informa Reuters.
El jefe del gobierno guineano dominado por los militares, Amadou Oury Bah, “deploró” los enfrentamientos que dejaron decenas de muertos, según los médicos, durante un partido de fútbol en el sureste del país, y llamó a la calma.
“El Gobierno deplora los incidentes que empañaron el partido de fútbol entre los equipos Labé y N’Zérékoré”, declaró en su página de Facebook, recoge Afp.
“El Gobierno sigue la situación y reitera su llamamiento a la calma para que los servicios hospitalarios no se vean obstaculizados a la hora de prestar los primeros auxilios a los heridos”, añadió, sin dar detalles sobre el número de víctimas
Las autoridades regionales están trabajando para “restaurar la calma”, añadió Bah en un comunicado, mientras en los hospitales se atiende a los heridos.
Decenas de personas han muerto, más de cien según algunos medios, en los enfrentamientos ocurridos en un partido de fútbol que se disputada en N’zérékoré, la segunda ciudad en importancia en Guinea Conakry, informaron medios locales.
Al parecer, los disturbios se originaron tras una decisión arbitral que fue protestada violentamente por los asistentes al encuentro entre el N’zérékoré y el Labé y se produjo una invasión del campo de juego.
Según la prensa local, la policía utilizó gases lacrimógenos después de que los seguidores del equipo visitante, el Labé, arrojaran piedras al campo, enfadados por las decisiones adoptadas por el árbitro durante el encuentro y saltaran al césped, lo que provocó una estampida de espectadores que trataban de salir del estadio.
Miles de espectadores estaban presentes cuando se produjo el enfrentamiento en un partido entre los equipos guineanos N’zérékoré y Labé, según MediaGuinee, que afirma que el encuentro formaba parte de un torneo en honor al presidente Mamadi Doumbouya, quien tomó el poder mediante un golpe de estado en septiembre de 2021, recoge Efe.
AMADEU GARCÍA
@amd_garcia
Barcelona
Actualizado Miércoles,
21
junio
2023
-
19:46Ver 1 comentarioEl alemán llegará al club azulgrana con la carta de libertad...
El domingo por la mañana, ni 48 horas después de la segunda batalla de la serie de cuartos de final contra el Hapoel de Tel Aviv y apenas 48 antes de la tercera (hoy, 18.00 h., Movistar), viaje a Botevgrad (Bulgaria) de por medio, Mario Hezonja, contra todo pronóstico, decidió que el duelo liguero contra el UCAM Murcia -el Real Madrid era líder destacado de la ACB, sin muchos apuros para acabar primero como así certificó después- era un escenario propicio para ofrecer la que es ya una de sus mayores exhibiciones individuales. Una actuación histórica... con todo lo que llevó también de despliegue físico.
Son las genialidades del croata, tan irrefrenable en la pista como locuaz en redes sociales. Precisamente en un desafío en X encontró la gasolina para poner patas arriba el Palacio cuando el UCAM de Sito Alonso paladeaba ya el primer triunfo de su historia allí. La semana pasada, Hezonja contestó a una publicación de Dazn con un triple suyo desde casi el medio del campo con el siguiente reto: «¿Si hago una más así lo hacemos 2,99€ para la gente?». Dicho y hecho, en uno de los ocho que logró, cuatro en pleno delirio por la remontada (los blancos, que encajaron 63 puntos al descanso, llegaron a caer por 15), Hezonja, puro carisma, miró a las encendidas tribunas haciendo con sus dedos el gesto del ahorro. Dazn, por supuesto, bajó el precio de su suscripción mensual a 2,99.
Mario Hezonja, contra el Hapoel de Tel Aviv.EFE
El éxtasis de Mario recordó mucho a los dos triples increíbles en la semifinal de la pasada Copa en el Roig Arena, para otra remontada, esta vez contra el Valencia. Ante el UCAM completó una actuación -«casi perfecta», especificó Scariolo, pues su estrella erró el tiro libre que hubiera evitado la prórroga- que le sitúa entre los mitos del Madrid: 40 puntos, 11 rebotes, seis asistencias y 53 de valoración. Cimas que casi nadie había conquistado... en una mañana de domingo que en la que la épica no se presuponía. Nadie en la historia de la Liga Endesa había firmado un partido de 40 puntos, 11 rebotes y seis asistencias, nadie había llegado a los 50 de valoración jugando menos de 30 minutos y desde 2006 (Pete Mickeal con el Río Breogán) nadie había valorado tanto. «Orgullo», dijo, cuando le recordaron que logró la quinta mayor valoración histórica de un jugador del Madrid: las cuatro anteriores pertenecen a Arvydas Sabonis.
Todo lo que rodea a Hezonja es indescifrable y eso es algo que Sergio Scariolo tuvo muy en cuenta antes de firmar por el Real Madrid. Sabía que debía domar el carácter de un genio. Un tipo que, un año antes (verano de 2024), por ejemplo, había protagonizado una disparatada renovación en la que llegó a tener un preacuerdo con el Barça (el club en el que se formó) por cuatro años. Y en la que incluyó una cláusula de salida a la NBA que podría ejecutar en unos meses. Mario es, estadísticamente, el mejor jugador blanco en ACB, donde puja por el MVP de la temporada, pero su rendimiento en Euroliga no mantiene la misma constancia (su acierto desde el triple baja, por ejemplo, del 39 al 30%). Desconexiones en la pista en momentos cruciales o incluso algunos desaires camino del banquillo; todo mezclado con sus canastas indefendibles, su versatilidad y un talento físico-técnico que le hacen único.
Mario Hezonja, contra el UCAM Murcia.Sara Gordon / ACB Photo
Un jugador de extremos. El propio Scariolo, tras el recital ante el UCAM, puso en palabras lo que Hezonja supone para el equipo, para el club y para él mismo como entrenador. Y no todo fueron elogios. «Completar su juego de esta manera es lo que le hemos estado pidiendo desde el principio. También estuvo más que sólido en defensa. Si quieres ser el mejor, tienes que actuar como el mejor en cada aspecto del juego», pronunció el ex seleccionador, que siguió con su reflexión sobre Mario y el liderazgo. «Obviamente, en un día en que estás tremendamente inspirado y preciso, el equipo te seguirá. En un día normal, tienes que hacer lo que haces dentro del equipo. Y en un mal día, hay que tener la humildad de ayudar, esforzarse, recuperarse, pasar el balón y defender, porque eso también es grandeza. Él proviene de una mentalidad diferente. El liderazgo no se trata solo de anotar 40 puntos hoy; se trata de crecer. Y valoro más ese crecimiento gradual que está demostrando, especialmente en el aspecto mental de servir al equipo», zanjó.
Las proporciones del descalabro son equivalentes a la ambición del proyecto, uno de los más deslumbrantes de la moderna F1. Aston Martin ha sobrepasado los límites del ridículo en el GP de Australia y ostenta desde este fin de semana el dudoso honor de ser la mayor decepción del siglo en la cúspide del motorsport. Ni siquiera los casos de Toyota, BAR Honda y Jaguar, hace un par de décadas, pueden equipararse con el desastre de la escudería de Silverstone.
Hace un par de años, Fernando Alonso calificó a Aston Martin como "el equipo del futuro", encandilado por la colosal apuesta de Lawrence Stroll. Desde su llegada en 2020, el magnate canadiense ha invertido casi 500 millones de euros en infraestructuras de última generación y personal cualificado. Un campus tecnológico para más de 1.000 trabajadores, un futurista túnel del viento y un simulador con potencial para cambiar las reglas del juego. Todo al servicio de Adrian Newey, Enrico Cardile, Dan Fallows o Andy Cowell, contratados, a golpe de talonario, tras sus éxitos en Red Bull, Ferrari y Mercedes.
Las mentes más brillantes del paddock habían fijado la vista en el Mundial 2026, cuando entraba en vigor la revolución reglamentaria. En la primavera de 2024, Alonso había ampliado su contrato. Tenía 42 años. Era una oportunidad única, así que todo quedó supeditado a ella. El decepcionante séptimo puesto de 2025, dos por debajo del curso precedente, se interpretó como mero aprendizaje hacia un lugar y una fecha: 8 de marzo de 2026 en Albert Park.
El Pacto de la Concordia
A finales de enero, el mercado de predicción Polymarket situaba a Alonso como tercer favorito para proclamarse campeón del mundo, por detrás de George Russell y Max Verstappen. Tres semanas más tarde, Aston Martin sólo completó seis vueltas en la última jornada oficial de test en Bahrein, donde el bicampeón ni siquiera pudo salir a pista. Las continuas averías en el motor Honda frustraban cualquier tentativa de construir una base sólida. La unidad de potencia vibraba de tal manera que causaba daños en las baterías.
Tan oscuro se presentaba el panorama, que incluso se plantearon no viajar a Melbourne para centrarse en el trabajo en las factorías de Sakura y Silverstone. Sin embargo, Aston Martin optó por respetar el Pacto de la Concordia, que prevé cuantiosas multas para los equipos que decidan saltarse alguna carrera. En Albert Park la única prioridad sería cumplir con la regla del 107% y evitar un monumental bochorno. No tenían repuestos para las baterías eléctricas, no había opción de completar las 58 vueltas del domingo y ni siquiera se podía asegurar la salud de los pilotos, ya que a juicio de Lance Stroll, el AMR26 se asemejaba a una silla eléctrica.
La chapuza de Aston Martin resultaría inadmisible incluso para un debutante como Cadillac, sin instalaciones ni capital humano a la altura, obligado a levantar su proyecto en menos de un año y a ponerlo en manos de dos veteranos como Valtteri Bottas y Sergio Pérez. El pasado jueves, el finlandés no dudó en bromear con el caos que rodea a su amigo Alonso: "Si tuviera que adivinar el próximo campeón del mundo, diría que Lance y Fernando". Sólo una hora más tarde, en esa misma sala de prensa, Newey hubo de ponerse más serio.
Koji Watanabe, el jueves en Albert Park.ASTON MARTIN F1
Aunque la labor de portavoz y team principal le resulta aún bastante incómoda, el gran gurú del diseño no titubeó frente a los micrófonos. Dentro del hospitality, en compañía de Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation, el británico defendió su trabajo y trasladó la responsabilidad del fracaso a la marca nipona. Un cruce de reproches que recuerda los peores episodios de la alianza McLaren - Honda (2015 - 2017). Ha transcurrido una década de aquel GP2 engine! de Alonso, y la imagen del motorista japonés vuelve a quedar por los suelos.
No se trata de regresar siempre a los días de gloria de finales de los 80 junto a Ayrton Senna o Alain Prost. Tampoco de regodearse en las desdichas de su última etapa como equipo de fábrica (2006-2008), saldada con una sola victoria y la venta a Ross Brawn por el simbólico precio de una libra. Nadie podía sospechar entonces que Jenson Button se coronaría campeón en 2009. Semejante fiasco únicamente podía equipararse al de su histórico competidor.
Paralelismos con Toyota
Entre 2004 y 2007, Toyota se consolidó como el mayor presupuesto de la F1, pero sus dispendios ni siquiera encontraron la recompensa de una victoria. Había ambición genuina en sus planes, pero Ralf Schumacher y Jarno Trulli nunca se vieron capacitados para dar el salto de calidad. Los dispendios en la fábrica de Colonia y en el sueldo del piloto alemán terminaron pasando factura a un equipo sin pedigrí.
Hoy, dos décadas después, algunos de aquellos pecados de Toyota vuelven a actualizarse en Aston Martin. Si, como sostiene Newey, Honda les ocultó su debilidad tras perder a sus mejores ingenieros de F1, ¿por qué tardaron casi dos años en monitorizar estrechamente el trabajo en Sakura? Si su túnel del viento era la absoluta vanguardia, como tanto se vanagloriaba el propietario, ¿por qué hubo que recalibrarlo para arrancar con cuatro meses de retraso? Si los Mundiales 2024 y 2025 al menos sirvieron para recopilar valiosísimos datos de cara al futuro, ¿dónde están ahora los resultados?
Estas son algunas de la infinidad de incógnitas que sobrevuelan por Silverstone. Hace apenas unos meses, Aston Martin fantaseaba con los fichajes de Charles Leclerc o Verstappen, para formar pareja con Alonso a partir de 2027. Ahora, su única tabla de salvación pasa por que el asturiano no abandone el proyecto a toda prisa.