El COI revoluciona el programa olímpico de Los Ángeles 2028: más equipos femeninos que masculinos en fútbol y adiós al relevo mixto de marcha en el que España fue oro
Un “fuerte compromiso con la innovación y la igualdad de género”. Así ha anunciado el Comité Olímpico Internacional este miércoles los cambios que el programa de Los Ángeles 2028 experimentará en sus Juegos Olímpicos. Por primera vez en la historia tendrán el mismo número de deportes de equipo en hombres y mujeres.
Esa sería la medida más llamativa de lo acordado en la reunión de la Ejecutiva del COI en Lausana (Suiza) -la primera después de la elección de la zimbabuense Kirsty Coventry como presidenta del organismo en sustitución del alemán Thomas Bach-, capitaneada por el fútbol y su particularidad, inédita: habrá más selecciones femeninas (16) que masculinas (12).
Aunque para España esto quede en anécdota, no lo será otra de las decisiones tomadas, la de la desaparición del relevo mixto de marcha, que debutó en París con el flamante oro de la pareja que formaron María Pérez y Álvaro Martín, campeones ya para la eternidad, pues si no tenían antecesores tampoco tendrán predecesores. Además, los 20 kilómetros marcha pasarán a ser una media maratón. En atletismo la otra innovación será la inclusión de un relevo mixto de 4×100 metros.
Para el COI, la igualdad de género ha sido un factor clave a la hora de decidir la cuota de atletas y el número de eventos. En el programa deportivo inicial, con 10.500 atletas, el número de mujeres es de 5.333 y el de hombres de 5.167. De los 351 eventos, hay 161 femeninos, 165 masculinos y 25 mixtos.
Más equipos en 3X3
Llama la atención el caso del fútbol, donde el COI ha invertido el número de equipos que hubo en París. Ahora serán 16 selecciones femeninas y 12 masculinas.
En waterpolo se incrementa a 12 el número de equipos femeninos para equipararlo a los masculinos. Y en boxeo se añade una categoría femenina, con lo que también habrá el mismo número en relación con la masculina.
En baloncesto 3×3, después de haber debutado en los Juegos de Tokio 2020 con ocho equipos en cada categoría, para los Ángeles se expandirá a 12, cuatro más por género.
Otra de las novedades aprobadas por el órgano directivo del COI es que en Los Ángeles 2028 habrá seis pruebas más de velocidad en natación, al incorporarse los 50 metros espalda, braza y mariposa tanto en hombres como en mujeres.
Cuando no se intuye resquicio, cuando el poderío es tal, no queda otra que rendirse a la evidencia. La superioridad de Tadej Pogacar se volvió a desplegar en las cumbres de leyenda que hacen único al Tour, niebla y granizo a más de 2.300 metros de altitud, allá donde Ben O'Connor firmó una victoria para el recuerdo y el líder apuntilló todavía más su triunfo. Otro zarpazo postrero bajo el granizo tras más de cinco horas resistiendo, los movimientos desesperados de Jonas Vingegaard, otro puñado de segundos, otro mazazo a su moral. [Narración y clasificaciones]
En el comportamiento de los grandes campeones siempre hay un elemento ciego, irracional, una especie de instinto más fuerte que ellos. Pero este Pogacar en la madurez no entra al trapo. No tuerce el gesto pero tampoco pierde rueda cuando le atacan por todos los flancos, cuando a 70 kilómetros de meta el Visma le deja sin compañeros. Su misión es no perder de vista a Vingegaard y no lo hace. Con un dominio insultante. Fuerza y paciencia para que después, en los prolegómenos del Col de la Loze, la propia carrera se recomponga, la estrategia del rival salte por los aires y sólo tenga que ascender el coloso que fue su pesadilla para firmar otro apretón final de esos que no pueden tener respuesta. A Tadej sólo le queda ya la breve y durísima etapa del viernes, la segunda de los Alpes, para completar un Tour magnífico.
El esloveno no ganó, pero saldó las cuentas pendientes con el Col de la Loze. No fue conservador, fue inteligente. Hacía años que el Tour no planteaba una etapa tan extrema, tanto desnivel acumulado. A estas alturas. Un verdadero calvario para la batalla eterna, para el enésimo desafío homérico entre (el aspirante, ahora) Vingegaard y el líder Pogacar. El Glandon, la Madeleine... Para más morbo, en uno de los pocos escenarios que han visto derribado al esloveno, el "se acabó, estoy muerto" del Tour del 23.
No se ascendía por el mismo lugar, pues nunca llegó hasta esta vertiente el Tour. Por Courchevel y no por Meribel, 26,5 kilómetros al 6,5% hasta el carril bici habilitado en 2019, cubierto de nieve gran parte del año. 1.900 metros de desnivel en una sola subida, más que el Galibier.
Pogacar, en la subida a la Loze.LOIC VENANCEAFP
Una jornada para héroes y ninguno español. Ya siempre negra la etapa para los nacionales, tan de capa caída en el Tour últimamente. Antes de empezar, el adiós de Carlos Rodríguez, que se fracturó la pelvis en la caída en Valence. Poco después, tras intentar estar en la fuga del Glandon, el abandono de Enric Mas. El primer español en París será Christián Rodríguez, un ciclista bajo el radar que ni siquiera tiene contrato para el próximo año.
El primer puerto Hors Categorie del día dejó una novedad, el ataque de Primoz Roglic, buscando aventuras en un Tour, reverdecer laureles. Unas escapadas en las que le acompañó Matteo Jorgenson, infiltrado del Visma. Pero que no hicieron demasiado camino cuando el propio equipo de Vingegaard puso un ritmo infernal, toda su estrategia desatada, uno a uno todos sus pretorianos. Primero Van Aert, luego Benoot, después Campenaerts. Cuando fue el turno de Simon Yates, a esas alturas ya el pelotón de favoritos era escuálido, ni Vauquelin, ni Healy. A Pogacar le aguantaban el otro Yates y Narváez.
Después Sepp Kuss, que ya explotó todo. Apenas los dos colosos y un Lipowitz que no iba a aguantar demasiado a su rueda. La primera bomba de Vingegaard llegó a seis kilómetros de la cima de la Madeleine, a más de 70 de meta. Aguantó sin demasiados sobresaltos Pogacar, ya complemente aislado, y pronto atraparon al grupo de Jorgenson, que tiró con todo hasta la cumbre. Coronaron con ellos Roglic, O'Connor, Einer Rubio y Felix Gall.
El descenso, clave
Que no aflojaron en el descenso, con el gigante americano a fuego, aumentando distancias con todos. En el horizonte, Courchevel, la Loze. Aunque antes hubo otros movimientos interesantes, que iban a resultar definitivos. Un parón, el ataque de O'Connor secundado por Einer (fue el último en resistir al australiano y acabó quinto en la etapa, salvando los muebles del Movistar) y el propio Jorgenson, que volvieron a abrir un hueco. La llegada por detrás de Lipowitz. Que, aprovechando una extraña y tensa calma, también hizo hueco, casi dos minutos en un abrir y cerrar de ojos justo antes del inicio de la batalla.
Ya no había rastro del Visma ambicioso y todo se le puso de cara a O'Connor, que nunca cedió terreno ante el ritmo del UAE. Vingegaard sólo se volvió a mover ya a falta de dos kilómetros y lo único que consiguió es la respuesta de Pogacar.
Tour de Francia
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LUCAS SÁEZ-BRAVO
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