Ya es oficial: Dani Olmo ya es nuevo jugador del Barça. El futbolista, una de las figuras clave de la selección española que se proclamó campeona de la última edición de la Eurocopa y formado en La Masia, ha firmado un contrato por seis temporadas y tendrá una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, según ha oficializado la entidad que preside Joan Laporta. El delantero, que se incorporó a las categorías inferiores del club azulgrana en 2007 procedente de la cantera del Espanyol, optó por una apuesta arriesgada en verano de 2014: fichar por el Dinamo de Zagreb para abrirse camino en el fútbol profesional.
Durante su etapa en Croacia, logró un total de nueve títulos (cinco ligas, tres Copas y una Supercopa croatas) e, incluso, fue elegido mejor jugador de la competición liguera en dos ocasiones. En el mercado de invierno de 2020, el Leipzig, el que ha sido su último club hasta su regreso a la disciplina azulgrana, decidió apostar por hacerse con sus servicios en principio hasta el 30 de junio de 2024, si bien acabó por ampliar su compromiso con el futbolista en verano del año pasado hasta 2027. Desde sus filas, el delantero consiguió sumar tres títulos más a su palmarés: dos Copas y una Supercopa alemanas. Aunque el Barça no ha facilitado datos oficiales acerca de su traspaso, desde el entorno barcelonista se señala que el coste del jugador sería de unos 55 millones de euros fijos, a los que se le sumarían hasta siete millones más si se cumplen una serie de variables.
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La operación, a pesar de que no se ha hecho oficial hasta este mismo viernes, llevaba cocinándose a fuego aparentemente lento desde hace ya algunos días. El propio Laporta, en la presentación oficial de Hansi Flick como nuevo entrenador azulgrana, ya deslizó que el club estaba en disposición de afrontar el fichaje tanto del propio Dani Olmo como de un Nico Williams cuya reincorporación a las filas del Athletic parece haber enfriado la operación, por mucho que desde la entidad barcelonista se resistan a darlo por perdido. El ya a todas luces ex jugador del Leipzig incluso pasó la pertinente revisión médica el paso miércoles, un trámite que, normalmente, suele llevarse a cabo una vez se ha confirmado un fichaje. Y, en la misma mañana de este viernes, horas antes del anuncio del Barça, se despidió de la que ha sido su afición en las últimas temporadas con un mensaje en sus redes sociales, publicado tanto en inglés como en alemán.
«Estoy muy feliz, es un sueño hecho realidad. Estoy muy contento de volver a casa, con la familia, con compañeros de selección… Estoy con muchas ganas de empezar todo», ha apuntado el propio jugador en declaraciones a los medios oficiales del Barça. «Han sido negociaciones intensas, pero es normal. Se ha hecho todo muy rápido con el Leipzig y estoy muy agradecido también a ellos. Ahora empieza una nueva etapa y vamos a por todas», ha recalcado un Dani Olmo que, cómo no, asegura ver cumplida una muy deseada ilusión. «Volver era mi sueño, pero también hay que destacar el empeño del Barça para traerme, hay que valorarlo. Estoy orgulloso de que ellos me quieran y de estar aquí. Ya he jugado ya con muchos futbolistas del Barça y tengo ganas de ver también a otros, como Frenkie o Lewandowski, que tienen mucha calidad. Estoy preparado y con muchas ganas de aportar y de ganar», ha sentenciado.
De diamante a cristal. El Barça transita entre dos personalidades en esta Champions que le van a obligar a jugarse la clasificación en el top 8 en el último partido ante el Copenhague. Es capaz de golpear en ataque con el talento de Fermín o Dani Olmo, pero lo hizo obligado por la fragilidad defensiva que explotó el Slavia. [Narración y estadísticas (2-4)]
Al Barça se le entrecortó la respiración, y no por los cinco bajo cero, demasiado pronto. No había hecho mas que arrancar el duelo en Praga cuando el gigantón Chory a punto estuvo de aprovechar un mal despeje de Gerard Martín, central junto a Eric para proteger a Cubarsí. De ese primer susto pudo sacarlo Fermín, al que asistió Raphinha para que cazara un disparo a bote pronto que no pudo ajustar entre los tres palos.
Le costaba al equipo de Hansi Flick sacudirse la presión de un rival pegajoso, que no dejaba respirar con marcas individuales, pero al que no temían porque en las seis jornadas de competición solo había sido capaz de marcar dos goles, y fue en el primer partido. Valoraron mal los azulgranas lo que es capaz de hacer un equipo desahuciado.
Sin solidez atrás
No pasaron más de diez minutos cuando lo entendieron. Saque de esquina que prolonga el capitán Holes en el primer palo para que, en el barullo del despeje en el segundo, Kusej aparezca antes que De Jong para llevar el balón al fondo de la red. Otra vez al Barça le tocaba remar. No ha habido ni un solo partido en esta Champions en que Joan Garcia no haya recibido un gol. Y a estos siete se suman los tres últimos de la campaña pasada. La solidez del primer proyecto de Flick, ese que comandaba como general napoléonico Iñigo Martínez, se ha esfumado por completo.
Con Lamine Yamal cumpliendo sanción, fue Fermín quien se cargó el equipo a la espalda. Su movilidad en el ataque hacía más difícil tener la sombra de un checo pegada a su espalda y, aunque antes de la media hora Eric armó un disparo desde la frontal que obligó al guardameta Stanek a estirarse para mandar la pelota por encima del larguero, fue el onubense quien logró el empate. Al enmascarado Eric le volvieron a dejar salir de la defensa, asociarse en el borde del área con Raphinha que, de tacón, se la dejó a De Jong para que desde el punto de penalti viera aparecer por la derecha a Fermín. Su latigazo lo ajustó al palo corto de un Stanek petrificado.
Al empate le siguió otro arreón antes de que el Slavia despertara y, de nuevo, fue Fermín quien lo abanderó. Esta vez lo habilitó Pedri en la medialuna para marcar el segundo y correr a abrazarse con Flick, como si fuera el hombre que mejor entiende todo lo que el alemán quiere de su equipo. La remontada se había consumado y, en la misma jugada en la que el bigoleador apretaba los puños enguantados pidiendo coraje, llegó de nuevo el empate. Otra vez de saque de esquina. Otra vez al primer palo, pero en esta ocasión, aunque buscó el remate Chaloupek, fue Lewandowski quien la tocó despistando a Joan Garcia. Otra vez el contador se ponía a cero para un Barça vulnerable.
Lewandowski anota el 2-4, el miércoles en Praga.AP
No iniciaron los azulgranas la segunda mitad con mejor fortuna. Primero porque el VAR anuló una triple ocasión: tiro de Fermín que rechaza Stanek, el rechazo se lo manda al cuerpo Lewandowski y caza De Jong, pero la línea cazó al polaco adelantado por un hombro. Probó de lejos Raphinha y se atrevió también Provod. Con el partido abierto, llegó en el minuto 60 la peor noticia para el Barça: Pedri se tiró al suelo por una lesión muscular que le obligó a dejar el partido. El golpe de agua más helada aún que la noche de Praga lo alivió su sustituto. El calentamiento de Dani Olmo nada más saltar al campo fue aprovechar un mal despeje de los centrales del Slavia de un centro de Koundé. Se acomodó la pelota en la frontal y la clavó en la escuadra.
Esta ventaja ya sí que la supo manejar el Barça y hasta Lewandowski pudo quitarse el peso que arrastraba con su primer gol en Champions. No fue muy plástico, pero qué más da. Un centro tenso de Rashford que le pegó en el vientre pero, elástico, alzó la pierna para rebañarlo a gol. Sacó el colmillo el equipo de Flick, porque la diferencia de goles puede ser determinante para no perder opción de quedar entre los ocho primeros, pero el Slavia se aguantó.
Joan Laporta en estado puro. El presidente del Barça tenía previsto dar una rueda de prensa este martes para explicar todo lo sucedido con las inscripciones de Dani Olmo y Pau Víctor y, a decir verdad, no dejó títere con cabeza. Según aseguró, todo lo ocurrido ha sido un ataque al club, y también acusó a la oposición de no haber sabido estar a la altura de las circunstancias con el conato de moción de censura. Lamentö las manifestaciones en contra de la cautelarísima concedida por el CSD que han llegado tanto desde LaLiga como por parte de otros equipos, pero también agradeció el silencio de otros, entre los que estarían tanto el Real Madrid como Florentino Pérez. De hecho, según desveló, la relación con el eterno rival en Arabia Saudí ha sido muy cordial.
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«No voy a desvelar conversaciones privadas con otros presidentes. Sí puedo decir que estoy agradecido a los clubes que no se han posicionado en contra, porque han visto que no era el camino por el que había que ir. Como patronal, debemos defender los intereses de todos. Los que no se han posicionado, seguramente deben saber que la defensa que ha hecho el Barça está dentro de la legalidad, no quiero prejuzgar nada para no perjudicar a ninguna de las partes en el proceso», aseguró el presidente azulgrana. «Con Florentino hablamos de la Supercopa en Arabia, de que hay que mejorar algunos aspectos, reconociendo que la organización fue muy buena. Por todo lo que supone el desplazamiento, estar una semana ahí, quizás tendríamos que estar mejor remunerados y sacar quizás más provecho del tema, siempre en un ambiente de concordia, sabían que el tema estaba muy latente», agregó un Laporta que, según explicó, ya se esperaba tener que luchar conta viento y marea para seguir contando con sus fichajes del verano pasado.
Lo que no hizo el presidente del Barcelona es explicar algunas de sus afirmaciones. Por ejemplo, dice que el contrato del club con Nike es "el mejor contrato de ropa deportiva del mundo del fútbol", pero acogiéndose a las cláusulas de confidencialidad, no consideró oportuno ofrecer las cifras que sujetasen semejante afirmación. Tampoco, y eso que recibió dos preguntas directas en la hora y tres cuartos de comparecencia, tuvo a bien dar el nombre de las empresas (una de Qatar y una de Emiratos Árabes) que, con la compra de los derechos sobre los futuros asientos VIP del Camp Nou, han permitido al Barça volver a la relga del 1:1 (poder gastar en fichajes lo mismo que ingresa o ahorra). También en este caso aludió a cláusulas de confidencialidad en los contratos.
Joan Laporta.Enric FontcubertaEFE
«Nada de lo sucedido con la inscripción de Dani y Pau nos ha sorprendido. Si repasas la historia, ves que ya ha pasado. Cuando el Barça vuelve a emerger en el mundo del fútbol, diversos actores, con sus correspondientes refuerzos mediáticos, unen fuerzas para imponer un relato ignominioso que no tiene nada que ver con la realidad. Este modus operandi se repite cíclicamente, y es que nos conocemos todos. Una vez más, celebro decir que no lo han conseguido», arengó. «Estoy muy acostumbrado a recibir críticas, lo he normalizado, y a sufrir acciones que sobrepasan todos los códigos deontológicos. Lo que no puedo aceptar es cuando esta fiscalización de mi cargo va acompañada de mentiras. No puedo permitir que se aprovechen de las críticas al presidente para atacar al club o para desestabilizar al equipo», reiteró un Laporta que lamentó que lo que considera como un nuevo ataque ha sido mediatizado tanto desde fuera como desde dentro del club.
NO VA A DIMITIR
«Creo que han tenido oportunidad de oro para demostrar que quieren al Barça, y no la han aprovechado. Se han posicionado al lado de quienes nos querían perjudicar y de medios de comunicación que han sido muy hostiles. ¿Alguien cree que el presidente del Barça habría dimitido por una decisión de LaLiga o la Federación? Me gusta pensar que venderemos cara nuestra piel. Estoy muy decepcionado por cómo han actuado quienes tienen aspiraciones de dirigir al club. No era estar al lado de Laporta, era estar al lado del Barça, y han desestabilIzado al equipo», argumentó. «Pobre Barça si acaba en sus manos», sentenció. Toda la tensión vivida, según explicó, fue lo que provocó su sonada salida de tono al conocer la decisión del CSD.
«Tenía una euforia contenida, porque habíamos conseguido algo muy difícil, contra todo y contra todos, como de costumbre, de ahí vino mi reacción. En el palco no insulté a nadie, no agarré a nadie por el cuello ni di patadas al mobiliario Había parte de indignación, porque el presidente de la Federación me decía que veía claro que había que otorgar las licencias, y le dije de manera directa lo que pensaba. Un par de días después, lo aclaramos. Soy como soy, no me gusta hacer paripés, tuve la reacción que es la que es y ya está. No quiero señalar a nadie, cada uno tiene el derecho de hacer lo que crea conveniente. En un estado de derecho no habría que linchar a alguien antes de juzgarlo, o disparar y después preguntar», abundó. «La 'butifarra' me gusta con judías. Las mentiras, que se las coman con patatas», señalaría más tarde, cuando un medio buscó preguntarle de manera más distendida por su sonado corte de mangas.
«Presentamos la documentación a LaLiga el 27 de diciembre. La entregamos en término antes de que terminara el año. Nos iban pidiendo que la completáramos, el 31 entendíamos que habíamos cumplido y que teníamos el 1-1. LaLiga nos pidió requisitos adicionales. En paralelo, pedimos a la RFEF la extensión de las licencias, pero nos dijo que faltaba 1-1, pero que en principio no había problema. La aplicación del articulo que nos decían LaLiga y la RFEF estaba obsoleto, eso hizo que la comisión decidiera no dar licencias. Desde nuestro punto de vista no era correcto, la razón del articulo es dar estabilidad de la competición y no entrábamos en el supuesto para evitar que jugadores y club se inscribieran en diferentes clubs en función de la coyuntura. No era el caso. Tenian contrato laboral en vigor, era sólo una extensión de licencia. El día 3 acabamos de cumplimentar la documentación que nos pedian, LaLiga nos dio OK, la RFEF invocó el artículo desde nuestro punto de vista de manera incorrecta y tuvimos que recurrir al CSD», explicó Laporta como cronología de los hechos.
«Están en su derecho de pedir documentación adicional, aunque opino que han actuado en contra de sus propios actos, porque no la habían pedido en otros casos. Ha sido una tensión superlativa, pero hemos ido superando los obstáculos. Por la premura, quizás era exagerado pedirlas, hubo una serie de requisitos a nivel formal que fuimos cumplimentando. Toda esta documentación el 31 de diciembre estaba presentada, en tiempo y forma, sólo faltaba acreditar el desembolso. No es lo común, no lo han hecho en otras ocasiones, pero para suplir informes de solvencia pidieron un 40% de los ingresos, uno de los inversores por la explotación de los palcos VIP puso el 100% y el otro, el 40%», recalcó. «Desde el CSD incluso consideran la nulidad del acto administrativo, el órgano no era competente para no dar las licencias. Soy optimista en cuanto a que todo se desarrollará de acuerdo con la legalidad establecida y ojalá se estimen nuestras pretensiones para no perjudicar los intereses de nuestros jugadores. No han incurrido en el supuesto que contempla el artículo, empezaron jugando con el Barça y continúan con el Barça, porque tienen contrato laboral en vigor», sentenció.
Hay dos lenguajes que Lamine Yamal ha unido para catapultar al Barça: no solo es capaz de hacer diabluras con la pelota sino que también tiene un don para crear emociones. No le hables de futuro, de guardar ventajas, de bajar los brazos o de proteger un resultado que sigue dejando a mano una final de Champions. Háblale de someter y enloquecer a los rivales, de tratar de tumbarlos aunque sea para seguir subido al sueño. Con ímpetu adolescente, fue él quien desató al Barça en unas semifinales de infarto ante un Inter que desnudó sus carencias con suma facilidad obligándoles a un examen de conciencia en San Siro. [Narración y estadísticas (3-3)]
Lamine sembró el miedo el Montjuïc cuando se retiró del calentamiento. Los presagios no eran buenos, pero los espantó nada más arrancar el duelo y en las circunstancias más difíciles. El Barça se encontró con un gol en contra a los 30 segundos por una genialidad de Marcus Thuram. Un centro de Denzel Dumfries y un taconazo ante el resbalón de Íñigo Martínez para marcar el segundo gol más rápido que le han hecho al Barça en Europa. Un golpe inesperado, pero también mucho tiempo para levantarse.
No iba a ser tarea fácil porque el Inter se esforzó en guardar un botín que no tuvo que pelear. Como las legiones romanas, el equipo de Simone Inzaghi es capaz de juntarse en el área sin dejar hueco ni para el aire. Dejaron que el Barça los llevara hasta allí sin contar con que, esa noche, Lamine Yamal iba a ser imparable. Él solo se bastó para ir buscando la rendija hasta que la encontró. Ni bajo la persecución de Dimarco y Bastoni, con las ayudas de Mkhitaryan, pudieron maniatarle. Era noche de desenfreno y no tardó en verse.
Por donde nadie lo esperaba
Primero trazó un centro que sorprendió a Ferran Torres de lo medido que iba a su bota. Después fue el valenciano quien buscó ajustar al palo un rechace de Bisseck. Con el Inter empujado a vivir en su campo, antes de que el Barça lograra reaccionar llegó el segundo varapalo. Un córner forzaron los italianos y Dimarco lo puso al corazón del área pequeña para que Acerbi lo peinara y apareciera Dumfries con una increíble chilena. Dos goles en contra en 20 minutos y, pese al acoso y la posesión, ni un disparo culé entre los palos de Sommer.
El suizo tardó muy poco en dejar de ser espectador. Lamine Yamal se soltó la cadena y tiró del equipo cuando cumplía 100 partidos en la élite azulgrana. La banda era suya y quebraba con suma facilidad a cualquiera que saliera a su paso. Caracoleó desde la frontal, sin miedo, con descaro, colándose por donde nadie lo esperaba hasta sacar un disparo al palo largo que Sommer solo pudo seguir con la mirada. El chaval de 17 años, una vez más, acababa de prender una chispa que guió al Barça al empate.
Volvió a pasillear por el área hasta la línea de fondo para, en un palmo, soltar un zurdazo que el guardameta interista rozó para desviar al larguero. De la electricidad de Lamine se contagió todo el ataque. Probó Dani Olmo a soltar un latigazo girándose entre los centrales y Ferran y Raphinha anduvieron pendientes de los centros desde la derecha del inspirado genio de Rocafonda.
La volea de Dumfries para el provisional 0-2 del Inter.AFP
No se podía sacudir el Inter el agobio ante el endemoniado peligro que generaba el canterano, que llevó otra vez a Sommer a salvarse del empate ante un disparo de Olmo. Lo que no pudo hacer es evitar que Pedri filtrara un balón a la cabeza de Raphinha que picó para la llegada de Ferran entre los dos centrales e igualara un partido en el que el Barça estaba logrando devorar al Inter.
Otro giro de guion lo provocaron las lesiones. Antes de la media parte, Koundé se echó al suelo. Demasiados minutos en las piernas del héroe de Copa y una nueva prueba de fuego para Flick, que tuvo que mandar al campo a Éric ante la ausencia de otro lateral diestro. La desgracia también golpeó al Inter con la lesión de Lautaro Martínez.
Quisieron Flick e Inzaghi bajar las revoluciones y evitar que el partido enloqueciera en la segunda parte. Se habían dañado con suma facilidad y había que recomponerse. Imposible. El Inter dio un paso al frente para sacudirse el dominio y, en un córner ante una mala salida de Szczesny, de nuevo Dumfries fue letal. La satisfacción de volver a adelantarse en el marcador apenas duró unos segundos, porque de otro saque de esquina en jugada ensayada, Raphinha soltó un obús desde la frontal que Sommer solo pudo mandar a su propia red.
El remate con el que Ferran Torres colocó el 2-2 en Montjuïc.AFP
Nadie se conformó. El Barça siguió buscando tumbar al Inter, como si no hubiera un partido de vuelta, y los italianos se oxigenaron y encontraron con facilidad los metros a la espada de la defensa de Flick, con salidas taquicárdicas de Szczesny, un gol anulado por un ajustadísimo fuera de juego de Mkhitaryan y la sensación de que, llegados a los últimos minutos, una tregua era la mejor opción. Pero de eso no entiende Lamine, que aún estrelló un centro chut en el travesaño y contagió a Raphinha en el arrebato. Si quieren estar en Munich, tendrán que ordenarse y evitar que aparezca la locura en Milán. Si es que pueden.