Ese jugador maravilloso que es Mbappé, con sus dos estocadas, mató a un Villarreal que resistió hasta donde pudo, porque en la segunda fase no podía con su alma por culpa de un Real Madrid penitente que corría y corría para quitarle el balón. Y atacaba con peligro.
¿Quién lo iba decir? El Madrid se pone de líder de momento, a pesar de todo el pésimo comportamiento de Xabi Alonso. Y con la aparición de un inesperado Arbeloa, que ha dado el espíritu perdido de lo madridistas.
Sobre todo, alma y corazón. Y cuando corres y corres, todos luchan, con esa calidad de algunos jugadores basta para despeñar a un Villlarreal luchador, pero sin definir ni tirar a puerta, casi nunca.
Lo cierto es que Arbeloa ha mejorado a Vini, sobre todo. Pero también a Camavinga, a Belligham e incluso a Huijsen. Y eso es mucho para un equipo que estaba alelado, esperando con las tácticas de Alonso sirvieran para algo.
La superioridad madridista en la segunda parte fue muy llamativa. El problema es que les falta los goles de a Vini y Belligham, lo que hacían antes de la pandemia de Ancelotti. Tiene que resolver siempre el de siempre. Cómo Mbappé pilla de listo el primer gol y cómo se fabrica un penalti de la nada.
Eso es lo que más debe preocupar a Arbeloa. La suma dependencia de Mbappé es insuperable. Estuvo casi torpe todo el partido y ,al final, dos tantos y 21 goles en liga en 21 partidos . Es algo extraordinario. Hay que respetar mucho a Ronaldo, pero el francés es mucho más completo.
Posee la potencia del magnifico Eusebio luso, la sorprendente habilidad de Cruyff y el remate preciso de Puskas. Vale más que los millones que ha pagado el Real Madrid por él. Y encima casi ni se lesiona.
Me llama la atención el odio especial que Marcelino tiene al Real Madrid. Quizá porque nunca será aspirante a ser entrenador del Madrid. Fatalmente, es un segundón y siempre lo será. No se puede hacer el rídiculo en la Champions, en la Copa y ser mucho más pobre de juego frente al Madrid. No da la talla e incluso será devorado el Villarreal por Simeone.
Al final, la apuesta de Florentino le ha salido sorprendentemente bien . Algo y mucho ha cambiado con el mandato de Arbeloa. Su personalidad perpendicular y ese esfuerzo de conjunto que es como inaudito desde hace muchos años, de bloque bajo y contragolpe.
Todos los balones de fútbol son descendientes de la vejiga del cerdo, que debidamente hinchada y anudado su conducto evacuatorio fue utilizada en la prehistoria de este juego hasta que buenos talabarteros la cubrieron de sufrido cuero. El primer Reglamento, redactado en octubre de 1863 en la Fremason's Tavern de Londres, no especificó nada sobre el balón. Se ve que no le dio importancia. Sólo en 1872 regularon su tamaño (entre 27 y 28 pulgadas de circunferencia, 68,58 y 71,12 centímetros), su peso (entre 14 y 16 onzas, o sea, de 368 a 425 gramos «al empezar el partido») y su presión, entre 0,6 y 1,1 atmósferas. Lo de «al empezar el partido» se incluye porque en días de lluvia podía aumentar su peso hasta un 50%.
La impermeabilidad primero, y luego la esfericidad perfecta han sido las obsesiones que han trazado su evolución, siempre con la Copa del Mundo como referente y en cuatro etapas bien distinguidas: la primera, la de los balones con tiento; la segunda, desde Brasil'1950, con el acceso directo a la cámara; la tercera, con la irrupción de Adidas (México'1970) y su cadena de diseños y de materiales impermeables; y la cuarta, siempre ya con Adidas, marcada por la incorporación del chip, a partir de Rusia'2018. Toda una evolución para una pelota.
En Uruguay'1930 dominó el T-model, ya utilizado en los JJ.OO. París'1924 y Amsterdam'1928, ambos ganados por Uruguay. Estaba compuesto por once paneles de cuero en forma de T, cosidos a mano. La abertura, llamada tiento, para inflar la cámara interior de goma, se cerraba con un cordón también de cuero que podía raspar y hasta herir la frente, razón por la cual bastantes defensas se la protegían con un pañuelo. También se usó el balón llamado Tiento, de 12 paneles alargados en forma de doble seta. Era el preferido por los argentinos, que con el T-model habían perdido ante Uruguay la final olímpica de 1928. Así que antes de esta, la del primer Mundial de la historia, hubo una fuerte discusión que el árbitro belga, Langenus, resolvió al modo salomónico: se jugaría el primer tiempo con el Tiento y el segundo con el T-model.
Al descanso ganaba Argentina 1-2 con su balón; en la segunda mitad, los uruguayos remontaron hasta el 4-2 con el suyo. Por cábala, por familiaridad con el balón o porque pegaron mucho y los argentinos se arrugaron, como dijo la prensa bonaerense, el caso es que ganaron los uruguayos. En Italia-1930, el Federale-102 era muy similar al Tiento, sólo que el cordón no era de cuero sino de algodón marrón, más suave. Pero resultó frágil, y la final, Italia-Checolosvaquia, hubo de jugarse con el Zig-Zag inglés, una variante del T-model.
En Francia'1938 el fútbol registró una primera y fugaz intrusión publicitaria, y vino por vía del balón. El Allen era como el Federale-102 pero con el cordón en blanco, que le daba un aire coqueto. El árbitro lo sacó al centro del terreno y lo puso, con el rótulo Allen bien visible y sobre una peana, cara a los fotógrafos durante el sorteo entre los capitanes, el italiano Meazza y el húngaro Sarosi. En la misma fotografía se ve, tras el árbitro, el balón con el que se iba a jugar, sin marca.
El primer gran avance llega en Brasil'1950 gracias a tres argentinos, Romano Polo, Antonio Tosolini y Juan Valbonesi, que patentaron un balón sin tiento, hinchable por un orifico en uno de sus doce paneles de cuero. Lo llamaron Supercall Duplo-T. El balón de tiento, cuyo inevitable abultamiento provocaba botes anómalos, desapareció para siempre del fútbol oficial, aunque se siguió vendiendo en comercios hasta los sesenta. En España lo fabricaban los presos como forma de acortar sus condenas.
En Suiza'1954 se tiñó el cuero de amarillo, a fin de que resaltara más. Se le llamó Swiss World Champion y sus 18 piezas de cuero fueron enlazadas ya con hilos de nailon. Llovió mucho y se le reprochó que cargara demasiada agua. En la final, que pasó a la historia como El Milagro de Berna, llegó a estar pesadísimo, para dolor de los artistas magiares. En Suecia'1958 la FIFA organizó un concurso ente 102 firmas, que ganó el Top Star, con modelos en blanco, amarillo y beige. Sus 24 paneles iban encerados para defenderse del agua. Se utilizó mayoritariamente el blanco, incluida la final, que ganó la Brasil de Pelé a la anfitriona, Suecia. Con ese balón marcó el francés Just Fontaine 13 goles, récord todavía.
El de Chile'1962, Mister Crack, presentó un diseño revolucionario de 16 paneles hexagonales y dos en forma de almohadilla con mayor sensación de esfericidad, además de un nuevo tipo de válvula, en látex. A falta de Pelé, consagró a Garrincha. El de Inglaterra'1966 fue el Challenge Star, elegido entre 100 propuestas, y volvió a un diseño similar los anteriores. Se alternaron los colores blanco, amarillo y naranja, y fue éste el elegido para la final. Eso permitió ver muy marcada la mancha de cal tras botar sobre la línea de la portería del alemán Tilkowsky tras el célebre tiro de Hurst, prueba de que no entró.
Y entonces llegó Adidas, en México'1970, y lo hizo para quedarse hasta hoy. Su estreno se llamó Telstar, como el satélite que permitió que ya el campeonato anterior se viera en directo desde cualquier parte el mundo. Inspirado en el Míster Crack, lo construyó con 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros, lo que resultó rupturista. Esa disposición de paneles la mantuvo hasta entrado este siglo. El de Alemania'1974 se llamó Telstar-Durlast, aludiendo el apellido al recubrimiento plástico impermeabilizante, y ya llevó impresos los rótulos Adidas, Telstar-Durlast y Official World Cup. Estábamos en los años de la eclosión del marketing deportivo. En lo sucesivo, todos serían balones-anuncio.
Para Argentina'1978, el Mundial de Kempes, el fabricante alemán presentó el Tango, en realidad el Telstar con una apariencia nueva, conseguidísima. Era blanco, adornado por unos triángulos negros de lados curvos que entre sí dibujaban círculos, produciendo todo ello un efecto de redondez perfecta. Ese diseño perduró hasta Francia'1998, con variaciones en el fondo negro de los triángulos. En 1982 se llamó Tango España e introdujo el poliuretano. Adiós al cuero, en beneficio siempre de la impermeabilidad. Aquel balón hizo campeona a Italia para felicidad del viejo y venerable Pertini. En México'1986, el campeonato de las diabluras de Maradona, el Azteca presentaba en los triángulos negros gretas aztecas; en Italia'1990 el Etrusco Único mostraba tres cabezas de leones inspirados en el arte etrusco; en Estados Unidos'1994, el Questra aludía a la exploración espacial con planetas, estrellas y cohetes; y en Francia'1998, el Tricolore portaba los tres colores de la bandera francesa introducidos con ayuda de la silueta de un gallo, con cola de tres plumas, como las rayas de Adidas.
En todo ese tiempo la marca alemana experimentaba nuevos materiales ayudándose de los túneles de viento de Porsche. El Tricolore dio un gran salto al incluir una espuma sintética con resistentes microesferas llenas de gas, que provocaban mayor rapidez de vuelo. Adidas buscaba un balón muy reactivo y de bote vivo, que bien golpeado tomara efectos muy marcados. Para los porteros cada avance era un problema, pues les cambiaba el hábito y tenían que reeducar sus automatismos. En algunos casos, la decoración exterior alteraba la percepción visual. Esto último lo acusó Oliver Kahn en la final ante Brasil en Corea y Japón'2002, donde el Fevernova (de fiebre y supernova) quebró la línea estética iniciada en México'1970 para adornarse con cuatro trígonos sobre el fondo blanco que sugerían turbinas eólicas, en pro de las energías renovables. Eran de color verde con reborde dorado y unas manchas de rojo fuego. Para la final, el dorado pasó a tomar el papel del verde y viceversa. En Alemania'2006, el Temgeist (espíritu de equipo), sustituyó los veteranísimos hexágonos y pentágonos por 14 paneles, seis en forma de hélice, blancos como el resto del balón pero con un reborde grueso negro y dorado. Por primera vez no iban cosidos los paneles, sino unidos por termosellado. Alcanzó un 99% de perfección en la prueba de esfericidad.
Su sucesor fue el Jabulani (celebración, en lengua zulú), de ocho paneles y esfericidad perfecta, blanco con cuatro triángulos redondeados. Llevaba once colores discretamente distribuidos, tantos como jugadores hay por equipo. Resultó un dolor para los porteros por su conducta, con curvas impredecibles cuando se acercaba a los 100 km/h. Todos los porteros renegaron de él, tachándolo de «pelota de plástico». Curiosamente fue un portero quien levantó aquella Copa del Mundo. Casillas. Mejor resultó el Brazuca de Brasil'2014. La palabra 'brazuca', escogida tras una votación en la que participaron un millón de personas, representa el orgullo por la forma brasileña de vivir). Adidas trabajó a fondo con 600 futbolistas de nivel y 30 equipos de científicos para crear este nuevo modelo, con seis paneles idénticos en forma de hélice, un dibujo zigzagueante y un colorido que representaba las pulseras de la suerte brasileñas. No le dio suerte a Brasil, pues cayó con estrépito por 1-7 frente a Alemania, luego campeona. Pero funcionó. El secreto fueron unos ligeros surcos que corrigieron el efecto pelota de plástico del Jabulani.
El Telstar-18 de Rusia 2018 enlazaba el pasado y el futuro. Constaba de seis paneles, pero los dibujos evocaban los 20 del Telstar de México'70, aunque los hexágonos negros estaban pixelados, para darle un aire futurista. En la segunda fase el negro fue sustituido por el rojo y se llamó Telstar Metcha, sueño o ambición en ruso. Con ese balón dio España sus más de 1.000 toques para nada el día de su eliminación. El gran avance fue un chip en su centro geométrico unido por cables a la superficie interior de la esfera para transmitir velocidades, trayectorias, potencia del golpeo y demás. Nacía el balón inteligente, evolucionado luego en el Al Rihla (viaje) de Qatar'2022. Tenía 20 paneles de poliuretano con unos trazos de colores vivos. Para las semifinales y la final fueron más apagados, con el tono de los anocheceres del desierto, y cambió el nombre por el de Al Hilm (el sueño). Fue más rápido que ningún otro. Llevó un núcleo esférico conocido como CRT-CORE, también unido por cables a la superficie interior, que permitía precisar automáticamente el instante justo del golpeo para medir el fuera de juego y si el balón había traspasado o no la línea de gol.
Ahora nos espera en Estados Unidos, México y Canadá'2016 el recientemente presentado Trionda, otra vuelta de tuerca, un balón con un sensor de 500 hercios incorporado. Sus cuatro paneles en hélice llevan los colores nacionales de los tres países, azul, verde y rojo, y dibujos representativos de ellos, estrella, águila y hoja de arce. El sistema de transmisión ya no va en el núcleo, sino en uno de los cuatro paneles, contrapesado en los tres restantes. Se le ha dotado de detalles en relieve para ayudar a su estabilidad en el vuelo.
Aquella vejiga de cerdo es ahora vanguardia tecnológica. Continuará.
El técnico del Barcelona, Hansi Flick, aseguró este domingo que la expresión que utilizó el centrocampista inglés del Real Madrid Jude Bellingham, que le provocó la expulsión por roja directa, fue una falta de respeto hacia el árbitro.
"Es una falta de respeto, pero yo no tengo que decidir esta situación. A mis jugadores les digo que no pierdan el tiempo o energía en hablar con los árbitros", declaró el preparador alemán en la previa al choque ante el Rayo Vallecano, que se jugará el lunes.
"Hay un jugador en el campo que tiene permiso para discutir con el árbitro, que es el capitán. A mi me gusta mucho el balonmano y deberíamos aprender mucho de ese deporte. No es bueno para el equipo que te saquen una roja y no queremos eso", prosiguió Flick.
Según el acta del Osasuna-Real Madrid (1-1), el árbitro José Munuera Montero asegura que "en el minuto 40 el jugador Bellingham fue expulsado por el siguiente motivo: Por dirigirse a mí, estando a escasos metros, en los siguientes términos: 'Fuck you'". En el canal Movistar+, indican que Bellingham espetó a Munuera: "I'm talking to you with respect, fuck off".
Para saber más
En cuanto a la clasificación, el Barça se colocaría líder con 51 puntos, los mismos que el Real Madrid, si gana el lunes su choque contra el Rayo, que está en la sexta posición. "Es importante liderar la clasificación, pero lo importante es el final. Ayuda a la confianza, pero primero tenemos que jugar nosotros y ganar", agregó Flick.
"La mentalidad es buena y la calidad que hemos demostrado también ha crecido como equipo. Es importante mostrar confianza, pero nuestro objetivo es ganar títulos", incidió.
En el interior de un AVE no se tiene la sensación de viajar a alta velocidad. Es necesario contrastarlo, observar desde la ventanilla a otro convoy o vehículo. El Madrid pertenece a la alta velocidad del fútbol, con independencia de quien se encuentre sobre el terreno de juego. La calidad y la imaginación son cosas distintas. Si la pone en práctica, la diferencia frente a un equipo de otro segmento es como una sima. La Copa ofrece esa oportunidad y la posibilidad de la sorpresa, pero una sorpresa imposible si el Madrid entra en el campo sobre las vías del AVE camino de los octavos.
La Deportiva Minera, pese a jugar en Segunda RFEF, la cuarta división, no pertenece a otro fútbol, porque fútbol solo hay uno, pero sí a otra realidad del fútbol. En su día de Reyes no quiso traicionarse y en su lealtad al juego estuvo su prematura sentencia, con 0-4 en el descanso y 0-5 en el desenlace. Con la seriedad con la que se empleó un Madrid con buena parte de meritorios que son estrellas, salvo los canteranos, habría caído de cualquier forma. La voluntad por jugar el balón desde atrás, a lo grande, o el deseo de la presión alta, propiciaron errores y espacios que el Madrid no desperdició, con transiciones rápidas y pegada en el área. El caudal de goles pudo ser una riada de no ser por Fran Martínez, ganador en la mayoría de situaciones de uno contra uno para frustración de Endrick o Brahim. Activo el brasileño, únicamente le falto el gol. Es el alimento del delantero.
Los cambios de Ancelotti
Ancelotti recurrió a las rotaciones, por supuesto, pero sin desfigurar en exceso al Madrid, cuyo centro del campo podía ser el de un día cualquiera, con Camavinga como pivote y Modric y Valverde a los costados, con Brahim entre dos aguas. Las noticias estaban en defensa, con Lorenzo y Diego Aguado, más Asencio y Fran García. Todos son de su cantera, aunque el último regresara después de una etapa en el Rayo. Diego Aguado, de 17 años, pertenece al juvenil A y es uno de los futbolistas de las categorías inferiores en los que más confía el 'staff' de Ancelotti, que lo ha incorporado en más de una ocasión a los entrenamientos. Es la zona donde más necesarios son los relevos, en especial para Rüdiger, al que dejó en Madrid. Lunin aparecía por detrás de todos ellos.
Si la defensa se convirtió en una alternativa de aspirantes a un puesto, el ataque lo era para los aspirantes a estrellas, Endrick, Güler y Brahim. Todos son jóvenes, pero su estatus es distinto. Brahim tiene mucho más recorrido hecho, y lo demostró en el propio partido. Se adapta al ataque como al centro del campo, polivalente, intenso, rápido y goleador. En Cartagonova le dio velocidad al juego por el interior, en combinación con Modric, mientras que Fran García lo hacía desde la banda, como un trueno. Brahim apuró la banda en el centro para Valverde en el primer gol, nada más empezar, y se exhibió en el tuya-mía con el croata en el cuarto. Al internacional marroquí tan sólo le faltó el tanto, pero cuando más cerca estuvo apareció Fran Martínez, portero de principio a fin.
Güler, dos goles
Para la Deportiva Minera nada cambiaba con el gol de Valverde, llegado antes de los cinco minutos, pues salió a jugar como siempre. Cambiaba, en cambio, para el Madrid, que pese a su buen tono necesitaba despejar cualquier duda cuanto antes. El segundo gol tuvo similitudes con el primero, al iniciarse por errores del rival en la salida de balón y acabar con el remate de un centrocampista en el área, en este caso Camavinga. A Güler no le ocurrió como a Endrick y a Brahim, y pudo finalmente batir a Fran Martínez en dos ocasiones.
Omar Perdomo pudo darle a la Deportiva Minera ese gol que hubiera sido más que un gol, al observar a Lunin adelantado y lanzar desde el centro del campo. Hay cosas que un futbolista puede y debe permitirse, aunque juegue en un equipo que no alcanza un millón de presupuesto frente a otro en el entorno de los 1.000 millones. Ni siquiera el equipo murciano pudo jugar en su estadio, en el Llano, por falta de aforo, por lo que se trasladó a Cartagena, en cuya grada todos los habitantes de su pueblo no cubrirían una décima parte de la grada. Había más personas, en realidad, para seguir al Madrid en un lugar donde sólo lo ven por televisión, y a ellos no fue ajeno Ancelotti cuando, ya con una renta de cuatro goles, decidió que saltaran al campo Vinicius o Mbappé, además de al joven Chema, aunque el AVE aminorara ya su velocidad camino de la estación victoria.