Hwang In-beom marcó un gol y dio una asistencia para protagonizar la remontada de Corea del Sur frente a la República Checa (2-1) en la primera jornada del grupo A del Mundial, disputado ante algunas butacas vacías en Guadalajara.
Tras una primera parte deslucida en la que ambos equipos fueron abucheados al abandonar el terreno de juego, República Checa se adelantó a los 59 minutos con un cabezazo del capitán Ladislav Krejci tras un largo saque de banda que puso el esférico en los límites del área chica.
Corea del Sur empató gracias a un gol de Hwang desde dentro del área, tras amagar con una hábil gambeta para deshacerse de dos jugadores checos. Posteriormente, centró desde la banda derecha para el gol de la victoria, conseguido por Oh Hyeon-gyu a los 80.
Liderada por su estrella Son Heung-min, Corea del Sur controló la posesión y superó a la República Checa en tiros a puerta. Dispuso de la mayoría de las ocasiones claras de gol, pero no logró aprovecharlas en los primeros compases del partido.
La asistencia al estadio de Guadalajara, con capacidad para 45.664 personas, fue de 44.985 espectadores, pero las secciones de la parte central de las gradas tenían muchos asientos vacíos y había otros espacios libres dispersos por todo el estadio.
La locura que en el Madrid esperaban que marcara la vuelta de los cuartos ante el Arsenal se adueñó al final de un partido ante el Celta en el que el Barça se complicó muchísimo la vida. Por mucho que se adelantara en el marcador gracias a un nuevo tanto de Ferran Torres, un hat trick de Borja Iglesias, engendrado por toda una retahíla de errores defensivos, obligó al conjunto de Hansi Flick a hacer que Montjuïc se convirtiera en ese manicomio que quería ser el Bernabéu. [4-3: Narración y estadísticas]
Raphinha, con dos tantos, el último tras un penalti en el añadido sobre un Dani Olmo que también vio portería, fue al final determinante para sellar un triunfo que, cómo no, desató el delirio azulgrana, si bien evidencia que aún hay cosas que deben mejorarse. Sobre todo, a la hora de mantenerse resguardado en la zaga, viendo lo que espera en el horizonte.
Sin Lamine Yamal en el césped, el jugador que se mostró más en forma en la delantera azulgrana fue un Ferran Torres que, de nuevo, volvió a ver portería. Se encargó de abrir el marcador tras una acción personal en la que transitó por la frontal del área hasta que encontró el momento oportuno para soltar su disparo. En apenas 12 minutos, los azulgrana mandaban en el marcador frente a un rival especializado en amargarle una y otra vez la vida. Y, tal vez por eso mismo, la alegría no les duró demasiado.
Cuando muchos aficionados aún tenían bien vivo en sus retinas el 1-0, un error en la salida de Szczesny para interceptar un centro de Pablo Durán acabó por dejarle un balón franco a Borja Iglesias que el atacante del Celta envió sin oposición al fondo de la red y que provocó un enfado morrocotudo de Flick en su banquillo. Una botella de agua que salió volando tras un puntapié del habitualmente comedido técnico germano acabó por pagar el pato.
Borja Iglesias celebra uno de sus goles al Barça.ALBERTO ESTEVEZEFE
El arquero polaco, cuya continuidad en el equipo la dio por hecha Deco, antes de que el balón empezara a rodar y que celebró el viernes su 35 cumpleaños, no obstante, tendría ocasión de resarcirse. Primero, aguantando el tipo y evitando el gol tras una acción prácticamente calcada a la del 1-1. Y, después, con una doble intervención tras una llegada cargada de peligro de un Ilaix Moriba que pudo haber cometido falta en su lucha con Cubarsí ya cuando prácticamente moría el primer tiempo.
Antes, eso sí, el conjunto de Flick había amenazado la portería defendida por Guaita, con más ganas que puntería. Hasta que Raphinha, en su enésimo intento de buscar un gol olímpico, obligó al meta valenciano a sacar los puños para alejar el peligro. El intento del brasileño por anotar de falta o un disparo desde la frontal de Ferran, en cambio, no habían encontrado en este caso el camino de los tres palos y el único que lo había logrado hasta ese entonces, también del ex del Leeds, acabó mansamente en manos de Guaita.
El VAR
Tras el descanso, por mucho que el Barça le pusiera ganas, fue el Celta el que golpeó. Hasta en dos ocasiones y aprovechando dos desconexiones defensivas en las que el casi siempre Íñigo Martínez acabó por salir en la foto. En ambas, además, el que sacó petróleo fue un Borja Iglesias que se fue de Montjuïc con un hat trick en el bolsillo.
El gallego marcó el 1-2 poco después de que Pablo Durán diera el primer aviso. Y el 1-3, tras recibir un balón lanzado desde la propia área visitante, cuando los azulgrana, ya con Dani Olmo y Lamine Yamal, buscaban abiertamente el gol. Ambos, además, serían determinantes para que la remontada azulgrana. Olmo, en este caso, se encargó de convertir el 2-3 un par de minutos después de que sus rivales pusieran tierra de por medio. Y Lamine, de poner el balón en el área que Raphinha, todo corazón, acabó por mandar al fondo de la red para sellar el 3-3. El brasileño, en el larguísimo añadido del duelo, se encargaría de marcar el 4-3 al transformar un penalti sobre el propio Olmo que Melero López no dio en primera instancia, pero que acabó señalándolo a instancias del VAR. Un gol que, cómo no, desató la euforia en Montjuïc.
Con menos de veinticuatro horas, Madrid perdió a sus dos principales activos en un torneo que se queda en estado de orfandad. En la madrugada del miércoles, despedido con los honores que merece tras participar en 20 de las 22 ediciones y ganar más títulos y partidos que nadie, se fue para siempre Rafael Nadal, uno de los mejores tenistas de la historia, homenajeado a pie de pista y con el largo tributo del público al que se ganó año tras año. Este miércols, contra las previsiones, tomó la puerta Carlos Alcaraz, a quien aún habrá mucho tiempo de ver, y con carácter triunfal, en una competición donde no perdía desde que el 5 de mayo de 2021, cuando ingresó en la mayoría de edad, le superó precisamente Nadal.
Por si los daños fueran pocos a la hora de restar atractivo al torneo, Jannick Sinner, el mejor jugador de la temporada, número dos del mundo, campeón del Abierto de Australia, del Masters 1000 de Miami y del ATP 250 de Rotterdam, anunció que no jugará hoy su encuentro frente a Felix Auger-Aliassime debido a los problemas de cadera que padece desde el torneo de Montecarlo.
Siete de los 10 primeros cabezas de serie ya están fuera de competición, tras las eliminaciones con anterioridad de Alexander Zverev, quinto, Casper Ruud, sexto, Stefanos Tsitsipas, séptimo, Hubert Hurkacz, noveno, y Grigor Dimitrov, décimo. El torneo tendrá este domingo un campeón inédito.
«Ha sido un día difícil. El partido tan largo e intenso ante Struff me pasó factura porque hacía tiempo que no competía a ese nivel, y amanecí con agujetas en todo el cuerpo y el antebrazo ahí, ahí. También estoy resfriado, pero lo principal es que he estado mucho más débil mentalmente de lo normal. Me puse muy quejica por no aprovechar las oportunidades», explicó Alcaraz en conferencia de prensa, tras perder contra Andrey Rublev, pesaroso por convertir sólo una de sus ocho bolas de rotura, la que le facilitó llevarse el primer set.
Ganador de las últimas ediciones en Madrid y campeón este año en el Masters 1000 de Indian Wells, condicionado por esas molestias que no acaba de dejar atrás, Alcaraz se mueve en la pista con una cierta indefinición. La prudencia a la hora de golpear su derecha le ha obligado a modificar su plan de juego, a extraer de su amplio repertorio otras formas de prosperar en los partidos. Ha perdido violencia en el drive y trata de añadir mayor sentido táctico. La fórmula puede incluso resultar interesante en su evolución, pero esa menor explosividad le resta posibilidades ante jugadores de las características de Rublev, con impactos de hormigón.
Muchas dudas previas
«Un día antes de empezar el torneo no sabía si podría competir y estuve casi una semana sin golpear de drive», explicó el murciano en rueda de prensa. «Está claro que una vez que entro a pista no me gusta nada perder, pero considero esta semana muy positiva porque he podido jugar cuatro partidos a una intensidad alta. Ahora toca seguir trabajando para recuperar cuanto antes la normalidad en mi golpe de derecha».
«Él ha jugado bastante bien. Su servicio fue increíble. No pude llevarle al límite en cada pelota y cuando un jugador como él logra golpear en buena posición es casi imposible hacer puntos para derrotarle», agregó el tenista de El Palmar.
El vencedor se mostró lógicamente muy satisfecho por un triunfo que confirma su reacción en Madrid, adonde llegaba tras sufrir cuatro derrotas consecutivas y con el estigma de haber sido descalificado del ATP 250 de Dubai por conducta antideportiva cuando jugaba ante Alexander Bublik. «No sé, sinceramente, si una de las bases de la victoria estuvo en mostrarme más calmado. No sé si podría decir esto. No tenía energía ni fuerza para hacer nada más que estar concentrado en mi juego. No tenía energía para discutir», comentó con una sonrisa. Con un balance de cuatro victorias en once partidos ante jugadores del top 3, la ya penúltima de ellas lograda contra Tsitsipas en las ATP Finals de 2022, Rublev da un paso adelante en el ecuador de la temporada de tierra y se convierte en un serio candidato al título.