Nadal y Alcaraz se citan en Madrid, por primera vez juntos en un torneo desde Paris-Bercy 2022

Nadal y Alcaraz se citan en Madrid, por primera vez juntos en un torneo desde Paris-Bercy 2022

Fue en el Masters 1000 de Paris-Bercy, en noviembre de 2022, cuando Rafael Nadal y Carlos Alcaraz confluyeron por última vez en un torneo ATP. Entonces, el ganador de 22 títulos del Grand Slam cayó de entrada ante Tommy Paul. El murciano se lesionó cuando perdía contra Holger Rune en cuartos y no volvería a jugar hasta el año siguiente. El Mutua Madrid Open reúne de nuevo a ambos jugadores, después de que Alcaraz se bajase del Conde de Godó por las molestias en el antebrazo derecho que ya le impidieron jugar en Montecarlo y aún le aconsejan entrenar con una protección y cuidar su golpe de derecha, como hizo este lunes en su primera sesión en la Caja Mágica.

Pentacampeón de un torneo que ganó por última vez en 2017, Nadal regresa a Madrid tras su ausencia el pasado año, en el que no volvió a jugar tras la lesión sufrida en la segunda ronda del Abierto de Australia contra Mackenzie McDonald. El zurdo, que reapareció a principios de curso en Brisbane y se lesionó de nuevo en cuartos de final, volvió en el Conde de Godó, cayendo ante Alex de Miñaur tras superar de inicio a Fabio Cobolli. Sería precisamente el australiano su adversario también en segunda ronda si supera a Darwin Blanch, de 16 años, en un debut ya señalado para el jueves a las 16.00 h. (Teledeporte y Movistar).

«Rafa llegó justo a Barcelona. Le falta físico. Si tiene la suerte de no lesionarse de aquí a Roland Garros puede coger la forma», comenta a este periódico Jordi Arrese, plata olímpica en los Juegos de Barcelona y comentarista televisivo. «Madrid, por la altura, no conlleva un gran gasto físico. Incluso puede favorecerle no pasar muchas rondas en los torneos previos a París». Uno de los problemas más inquietantes para Nadal es el descenso en la velocidad de su servicio debido a los problemas que ha padecido en la zona abdominal. "Si ese déficit persiste, no va a tener opciones, dado que le provocará mayor desgaste y la posibilidad de contingencias físicas. Hay que esperar a su evolución física. En principio, le veo con más opciones en los Juegos Olímpicos, con mayor tiempo de por medio para entrenar con continuidad y al mejor de tres sets, que en Roland Garros, pero es el mejor de siempre en tierra y de él todo se puede esperar."

Dos citas en la Caja Mágica

Dos de los tres partidos oficiales entre Nadal y Alcaraz se han jugado en el Masters de Madrid. En 2021, el jugador de El Palmar, en el día que alcanzó la mayoría de edad, cayó por 6-1 y 6-2 en segunda ronda. Un año después, en el camino hacia el primero de sus dos títulos en la Caja Mágica, Alcaraz, que puede convertirse en el primer jugador que gana el torneo en tres ocasiones consecutivas, se impuso por 6-2, 1-6 y 6-3. En las semifinales de Indian Wells de 2022 venció Nadal en tres parciales. El pasado marzo se midieron en una exhibición en Las Vegas, con victoria del murciano en tres sets.

Alcaraz, junto a su equipo, entrenando en Madrid.

Alcaraz, junto a su equipo, entrenando en Madrid.Europa Press

«Carlos no necesita mucho. Y menos en las condiciones de Madrid, donde el saque y la derecha le vuelan. Mirando globalmente la temporada, no hay grandes especialistas sobre tierra. Tsitsipas y Ruud son buenos, pero Carlos les supera. Al margen de Nadal, de quien se puede esperar todo, creo que él y Djokovic serán los favoritos en Roland Garros», agrega Arrese. "Nole es el mejor de la historia y el defensor del título. Ha cambiado a buena parte de su equipo y no está en su mejor temporada, pero estoy seguro de que lo hará bien. Bien es cierto que Carlos se tensó demasiado en la semifinal de 2023, pero después le ganó en Wimbledon, en su territorio". Alcaraz, que pasa directo a segunda ronda, jugará contra el vencedor del partido entre Arthur Rinderknech y Aleksandr Shevchenko.

Tsitsipas y Ruud han disputado consecutivamente las finales de Montecarlo y Barcelona, con triunfo del heleno en el Principado y el noruego en el encuentro del pasado domingo. Ambos estarán también en el Masters de Madrid, que sólo tiene a Djokovic como baja sensible.

Garbiñe Muguruza: "No quería estar siempre agotada física y mentalmente"

Garbiñe Muguruza: “No quería estar siempre agotada física y mentalmente”

Basta observar el semblante, la forma de su sonrisa, sus reflexiones y el tono relajado con el que se desarrolla la conversación para constatar que a Garbiñe Muguruza (Caracas, 1993) no le ha supuesto trauma alguno dejar caer el telón. La ex número 1 del mundo, también ganadora del torneo de maestras, finalista en Wimbledon, antes de ganar el título, y del Abierto de Australia atiende a este periódico en el Palacio de Cibeles, donde se desarrolla la vigesimoquinta edición de los PremiosLaureus.

¿Qué tal el día después de hacer oficial su retirada?
¡Uf! ¡Madre mía! De todo, de todo un poco. Emociones buenas, porque no hay motivo para la tristeza, se trata de un buena celebración a una carrera muy bonita, pero por otro lado se acaba una etapa de mi vida que me ha dado mucho.
¿Qué va a extrañar del tenis?
Sobre todo esos momentos de sacar el puño, esa emoción de estar jugando y decirte "¡vamos!", cuando ganas un punto o haces un ace, esa satisfacción que te da hacer las cosas bien. Y también a mi equipo, porque aun tratándose de un deporte individual siempre es bonito tener un equipo que te arrope.
¿Cuándo toma la decisión de retirarse definitivamente?
El año pasado me dije: "no voy a pensar en nada, voy a ir a casa, voy a descansar". No imaginaba que iba a sentirme así de bien. Cuando llevaba un par de días llamé a Conchi [Conchita Martínez, su entrenadora], y le dije: "¿sabes qué, Conchi?, que quiero seguir así, descansando, no siento las ganas de volver a entrar en pista con la misma determinación". Poco a poco fue pasando el tiempo y dije, "bueno, voy a darme este año". Y cuando empezó 2024 no tenía ganas de ir a Australia. Me di cuenta de que ya no pensaba tanto en tenis y que al nivel en el que estaba jugando si no estás a muerte estás fuera.
¿El tenis es malo para la salud mental?
A alto nivel, sí. Es tanta exigencia, sacrificio... No sólo el tenis, sino que en cualquier deporte en el que pretendas ser el número 1 del mundo te vas a dejar todo por ello. Te lleva al límite de tu capacidad.
Dice que quiere recuperar el tiempo perdido. ¿Se sentía encapsulada?
Sí, al final toda la vida haciendo lo mismo, mismos torneos, misma rutina todos los días. No existía nada más que levantarme y dedicarme al esfuerzo físico. No quiero decir que me he perdido cosas, porque he ganado muchas otras, pero se trata de hacer cosas básicas, estar con mis seres queridos y no siempre estar extremadamente agotada, física y mentalmente. Porque mi cuerpo tampoco era el mismo. Lo notaba en la recuperación, con mis problemas de tobillo. Era muy duro el día a día al final.
¿Deja amigas en el circuito?
Siempre he tenido una personalidad en el tenis bastante solitaria. Hay jugadoras que saben diferenciar mucho eso, la relación personal y la competición. A mí me costaba mucho hacer amigas y al día siguiente enfrentarme a ellas en la pista. Es difícil hacer amigas en un deporte individual.
¿El tenis fue un destino casi irremediable?
Yo iba a ser tenista sí o sí. Empecé a jugar a los tres años. Mis hermanos ya lo hacían. Enseguida se vio que tenía facilidad, talento, y poco a poco fui dándome cuenta de que a los 15 años, bien, a los 16 también... Nunca tuve una duda.
¿Hubo algún momento, aún cuando jugaba, en el que se empezase a sentir extenuada?
Sí. Cuando gané las WTA Finals [en noviembre de 2021], acabé supertarde el año. Llegué a Australia [enero de 2022] y me dije: "¡otra vez!". Y ahí fue cuando empecé a notar un poco de dificultad, semana tras semana, un cúmulo de sensaciones. Los resultados no acompañaban. No iban bien las cosas. Y ya empecé a sentir que la satisfacción no era la misma. Creo que es un proceso natural.
¿Siente algún pesar?
Sí, hay momentos, claro. Por ejemplo, las finales del Grand Slam que no pude ganar. La final de Australia me dolió mucho, fue el momento más duro de mi carrera [cayó ante Sofia Kenin, en 2020]. La de Wimbledon menos, porque era muy novata. Una medalla olímpica, que estuve cerca junto a Carla [Suárez]. Siempre te queda algo, "si hubiese, si hubiese". Pero al final ya fue.
Con una vida tan teledirigida como la de los tenistas, ¿siente algo de vértigo ahora?
Sí, una vida teledirigida, como caballos. Como me han dicho Evert y Navratilova, ahora todo serán vacaciones. Ahora se trata de disfrutar un poco de la vida, como me han dicho siempre mis padres. No todo es esa vida frenética, de trabajo y de tener que hacer cosas. Te llega tu momento y ya está. 30 años es una buena edad.
¿Se ha planteado entrenar?
¡Uf! Entrenar es como ser jugador, realmente. Haces la misma vida, pero encima pendiente de otra persona. Yo lo veo durísimo. Ahora mismo ni me lo planteo.
¿Cómo le gustaría ser recordada?
Como una persona y una tenista muy cercana, con mucha determinación en lo que se propone y creo que valiente.