Un triunfo por tortura: Pogacar es el rey de Flandes

Un triunfo por tortura: Pogacar es el rey de Flandes

A Tadej Pogacar es la historia lo que le lleva a explorar sus límites, a querer seguir ampliando un palmarés que ya sólo se sólo se puede comparar con el de Eddy Merckx. El rey del Tour quiere ser también el rey de las clásicas. Y lo es, puro empeño en esos terrenos que le pudieran ser tan ajenos. Los adoquines y las colinas de Flandes se rinden al esloveno, como lo hace Mathieu Van der Poel. En la tercera y última ascensión del Viejo Kwaremont claudicó el neerlandés, rendido a la evidencia del más fuerte, el que le iguala con tres victorias en De Ronde.

Un triunfo, como los últimos, por aplastamiento. Por tortura. Una determinación implacable. Es su segunda victoria consecutiva en el Tour de Flandes, la tercera en total (añadiéndose al grupito que de reyes: Achiel Buysee, Fiorenzo Magni, Eric Leman, Johan Museeuw, Tom Boonen, Fabian Cancellara y el propio Van der Poel). Es su cuarto Monumento de carrerilla, algo que nadie hizo jamás. Ya son 12, con 27 años, superando a Roger De Vlaeminck, ya únicamente el Caníbal con más. Es, también, el anticipo de lo que pretende, ganar los cinco el mismo año. Siguiendo por la París-Roubaix del próximo domingo, el más difícil todavía para Tadej, su sueño hasta ahora prohibido.

Fue, también, una edición marcada por el debut de Remco Evenepoel, al fin donde tantos le sitúan y él se resistía, empeñado en ser el ciclista que no es. Con evidentes dificultades en los muros de pavé, pese a su pasaporte belga (ahí donde son reyes, 69 victorias, aunque la última hace nueve años, Gilbert), fue un esperanzador amanecer. Acabó tercero (a 1:10), sólo por detrás de los dos colosos, con los que peleó desde la distancia, desde que le dejaron a 50 kilómetros de meta, en uno de los pasos por el Paterberg.

Pogacar, ganador en San Remo (al fin), y rey de las Ardenas Flamencas. En solitario en la meta de Oudenaarde tras 280 kilómetros y casi seis horas y media. Con el maillot arcoíris y sin guantes, de los que se desprendió antes del ataque final para tener el detalle de regalárselos a un pequeño espectador.

La calma se había roto de repente. Casi sin avisar. Había avanzado la mañana desde Amberes con un buen puñado de anécdotas. La tonta caída en la zona neutralizada de Ivo Oliveira, compañero de Pogacar, la polémica por el corte en un paso a nivel que dividió al pelotón (con el reglamento en mano, los que no pararon, entre ellos el esloveno, deberían haber sido descalificados), la lluvia que iba y venía, dándose relevos con el sol y la escapada del día, con 13 corredores, entre ellos dos rarezas, dos pioneros, el uruguayo del Burgos Burpellet Eric Fagúndez y el mongol Sainbayar.

Pero en la ratonera del Molenberg, todavía con más de 100 kilómetros por recorrer y la mayor parte de las 18 colinas aún por escalar, Pogacar mandó a su principal gregario a acelerar. Incluso asumiendo el riesgo de quedarse sin el resto de sus compañeros, Florian Vermeersch destrozó la tranquilidad. Dejó el asunto en 17 hombres, tan temprano, todos los favoritos ahí. Van der Poel, Van Aert, Pedersen... También el debutante Evenepoel, tan atento. Cuatro campeones del mundo. Ningún español. Ningún Movistar. Se vieron ahí y decidieron que ya no había que mirar atrás.

Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar, durante un momento del Tour de Flandes.

Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar, durante un momento del Tour de Flandes.DAVID PINTENSAFP

Avanzaron con más o menos colaboración, ampliando la distancia con un pelotón atónito y conformista. Atraparon a los fugados y ya sólo era cuestión de saber cuándo llegaría el zarpazo de Pogacar. Cuándo y dónde. Y quien sería capaz de seguirlo.

Y el lugar fue el Oude Kwaremont, el segundo paso por la colina en la que ya hace un año nadie fue capaz de seguirle. Ni un instante de duda, un ataque que liberaba el ansia de Pogacar. Todavía con 55 kilómetros hasta la meta de Oudenaarde, Tadej aplicó su tortura. Primero quedaron cinco, qué cinco. Junto al esloveno, Van der Poel (tardó un poco más en reaccionar), el atentísimo Van Aert, Remco y Pedersen. Pero pronto, en la cima, fueron tres. Y un poco más allá, en el siguiente Paterberg, ya cedió Evenepoel, aunque iba a seguir persiguiendo a la pareja de forma tortuosa, cerca y lejos, pero sin llegar a atraparlos. "No quería esperar a Remco después de Koppenberg, porque su resistencia es muy buena, puede ganarte al final", aclaró el ganador.

La batalla a dos estaba servida, pero ahora las distancias entre ambos se han ampliado. Como en San Remo, no hubo respuesta de Van der Poel (quizá demasiado generoso en los relevos) al ataque final de Pogacar. Le cedió el trono. Ellos, desde 2024, han ganado los últimos 11 Monumentos, los 15 de los últimos 17.

El último reto emocional de Van der Poel: ganar el Tour de Flandes justo 40 años después de la íncreíble hazaña de su padre

El último reto emocional de Van der Poel: ganar el Tour de Flandes justo 40 años después de la íncreíble hazaña de su padre

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Con 10 años recolectó fresas y judías para comprarse su primera bicicleta. El barro, la arena y los adoquines moldearon al neerlandés Adrie van der Poel (Bergen op Zoom, 1959) para convertirse en un ciclista total. Profesional durante dos décadas, campeón de ruta y ciclocross, entrenador, director, organizador, conductor, auxiliar, mecánico... Es el padre de Mathieu, el fenómeno que se pelea con Tadej Pogacar en esta frenética primavera.

Para saber más

Adrie fue uno de los clasicómanos de referencia de la década de los 80. Vencedor del Tour de Flandes, la Ronde van Vlaanderen, el Monumento de los brutales muros de pavés. Ganó la edición de 1986, y ahora su hijo, 40 años después, pretende rendirle tributo cabalístico con una victoria. Es la recompensa a tanto esfuerzo y dedicación. Él fue quien le llevó por primera vez a una carrera, cuando sólo tenía seis años. Fue su entrenador hasta los 24 años, el que le moldeó para imponerse tres veces en Flandes (2020, 2022 y 2024). Este domingo, Mathieu espera frenar a Pogacar, que busca su tercera victoria consecutiva.

La edición del Tour de Flandes conquistada por Adrie van der Poel (6 de abril de 1986) fue terrible. Un suplicio de 275 kilómetros, con frío y viento, que duró mas de siete horas y 10 minutos. De los 200 valientes que tomaron la salida en Sint-Niklaas, sólo 40 llegaron a la meta de Meerbeke. Las rampas empedradas de Oude Kwaremont, Eikenberg, Koppenberg, Brendries y Kapelmuur destrozaron el pelotón. A falta de 30 kilómetros para la meta, después de una ofensiva inútil de Greg Lemond, se marcharon el belga Eddy Planckaert y el canadiense Steve Bauer. Contra pronóstico, el rodador del Panasonic desfalleció y el norteamericano se quedo solo en cabeza.

A ocho kilómetros de la llegada, ya en el tramo llano y sin pavés, saltaron del pelotón el irlandés Sean Kelly y el belga Jean-Philippe Vandenbrande. Poco después se unió a ellos Van der Poel. El trío neutralizó a Bauer y el cuarteto avanzó impulsado por la potencia de Kelly, que destacaba por el luminoso color amarillo del maillot del Kas.

Mathieu van der Poel, ganador el pasado lunes en la E3 Saxo Classic.

Mathieu van der Poel, ganador el pasado lunes en la E3 Saxo Classic.EFE

Sean Kelly era el gran favorito, dos semanas atrás se había impuesto en la Milán-San Remo. El irlandés y el generoso Vandenbrande hicieron todo el trabajo. Van der Poel viajó a cola de grupo, sin dar un relevo, reservando energías. Por detrás apretaba un grupo de lobos, con Claude Criquelion, Van Holen, Hennie Kuiper, Yvon Madiot, Bruno Leali, De Wolf y Eric Vanderaerden, a menos de un minuto. Los cuatro fugados consiguieron mantener la renta y se presentaron en la recta final con un margen de 30 segundos. Kelly no abandonaba la punta de lanza. A falta de 400 metros, Van der Poel se colocó a la estela del poderoso irlandés, que sprintó pegado a las vallas, por la derecha de la calzada. A falta de 100 metros, Van der Poel le superó por la izquierda y le batió ante el asombro de todos.

El neerlandés, que el año anterior se había impuesto en Clásica de San Sebastián y en la Flecha Brabanzona, se exhibió en su prueba predilecta, la que siempre soñó ganar cuando se compró aquella bici recogiendo los frutos del campo. Fue el triunfo de la inteligencia táctica. «No era el más fuerte en las subidas, así que esperé mi momento. Sabía que si llegábamos en un grupo pequeño, podía ganar al sprint. Los favoritos se vigilaban demasiado, y eso me dio mi oportunidad», explicó el hijo del granjero.

La conquista de la Ronde van Vlaanderen sirvió como rampa de lanzamiento de una sobresaliente carrera como sprinter y rodador, con medio centenar de triunfos en sus 20 años como profesional, desde 1981 hasta el 2000. Tras vencer en Flandes, en enero de 1987 conoció a Corinne, la hija de Raymond Poulidor, en una discoteca de Martinica. Poco después se casaría con ella y tendría dos hijos, David (nacido en junio de 1992) y Mathieu (junio 1995).

En Flandes fue tercero en 1988 y en ese mismo año se anotó su segundo Monumento, la Lieja-Bastoña-Lieja. Fue primero en la Amstel-Gold Race de 1990, en la París-Tours de 1987 y en el Campeonato de ruta de su país de 1987. Ganó etapas en el Tour de Francia (dos, fue líder en la cuarta etapa de 1984), París-Niza, Tirreno-Adriático, Dauphiné o Vuelta a Andalucía. En 1996, con 37 años, ya siendo yerno y padre de corredores, se anotó el Campeonato del mundo de ciclocross. El ciclista absoluto al que ahora su hijo quiere homenajear y cerrar el círculo en el lugar donde comenzó todo hace 40 años.

Tadej Pogacar alarga su leyenda y vence en la Milán-San Remo, la clásica que le obsesionaba

Tadej Pogacar alarga su leyenda y vence en la Milán-San Remo, la clásica que le obsesionaba

Sólo los genios transforman lo cotidiano en extraordinario. Sólo los prodigios rompen la barrera de lo imposible. Tadej Pogacar es una bendición para los sentidos, un héroe de lo ilógico. El esloveno derrotó este sábado a sus fantasmas y se impuso en la Milán-San Remo, el primer Monumento de la temporada, la clásica que siempre le frustó. La carrera que preparó como nunca, la que le obsesiona. ''Prefiero ganar una Milán-San Remo a seis Tour de Francia'', había declarado en la víspera.

Una victoria memorable cimentada en un una extraordinaria labor de desgaste de sus enemigos y también con pincelada épica. A 32 kilómetros de la meta sufrió una caída, lastimándose el costado izquierdo. Una contrariedad que no impdió que ejecutara uno de esas acometidas antológicas que todos los rivales temen y encandilan al público. Atacó el fenómeno en la subida de la Cipressa y sólo le aguantaron Tom Pidcock y Mathieu van der Poel, a los que luego castigó en un final frenético.

La Classicissima, como no podía ser de otra forma, arrancó a toda velocidad, con una escapada suicida generada a 288 kilómetros, en la que se metieron David Lozano (Novo Nordisk), Martin Marcellusi, Manuele Tarozzi (Bardiani CSF 7 Saber), Lorenzo Milesi, Manlio Moro (Movistar), Andrea Peron,Alexy Faure Prost (Picnic PostNL), Dario Igor Belletta y Mirco Maestri (Polti VisitMalta). Nueve aventureros que tuvieron una máxima renta de siete minutos. En ese comienzo vertiginoso, Pogacar perdió a uno de sus escuderos más cualificados, Jan Christen, por una caída.

Caídas y damnificados

Fuegos de artificio hasta que, a falta de 40 kilómetros, el pelotón, comandado por el UAE y el Alpecin, incrementó el ritmo con una intensidad asfixiante. Un nervisionismo que provocó una nueva caída, con Kwiatkowski y Pidcock entre los damnificados, y otra que atrapó a Pogacar a 32 kilómetros de la meta.

Entonces saltaron todas las alarmas, pero Pogacar se recompuso y ordenó a su equipo acelerar para así eliminar a rodadores y velocistas en el tramo final. Ahí apareció la figura de Isaac del Toro abriendo huecos en cabeza y lanzando a Pogi en el ascenso a la Cipressa (5,6 kilómetros al 4,1% de desnivel). Allí el esloveno apretó como lo ha había hecho en los entrenamientos en solitario y tras moto con tres ataques demoledores. Sólo le siguieron Pidcock y Van der Poel. En su ímpetu, Pogacar batió el récord de la subida a la Cipressa, con 8.47 minutos.

En el descenso mantuvo la intensidad, en el llano, camino del Poggio (tres kilómetros al 3,7% de desnivel), dejó descolgado a Van der Poel (último ganador). En la bajada hacia la Via Roma de San Remo no pudo desprenderse de Pidcock. Pero en un sprint de coraje y poderío superó al británico y saldó una deuda con la historia y consigo mismo.

Pogacar rompe esquemas. Ésta era la clásica más complicada para él, porque su perfil no era lo suficientemente duro como para provocar la eliminación de los rivales más veloces.

Involvidable momento

"No es la victoria más bonita de mi carrera porque tengo que curarme las heridas...Estoy muy feliz de estar aquí, de haber ganado. Tengo muchas emociones ahora mismo", declaró Pogacar tras imponerse en la llegada de Via Roma.

"Nunca sabes qué puede pasar después de una larga carrera. Parecía que Pidcock estaba en gran forma todo el recorrido. No tengo muchas experiencias en esprint y menos contra él, sabía que iba a ser difícil... quiero felicitarle a él y a su equipo... Necesito un momento para darme cuenta de esto", dijo emocionado.

Una victoria que lleva aparejada una gran carga emotiva e histórica. El triunfo se produce 50 años después de la última exhibición de Eddy Merckx en la clásica italiana, el preludio de la despedida del belga. También se cumplen 80 años del primer éxito de Fausto Coppi en la Classicissima, en 1946, la primera edición tras el paréntesis provocada por la Segunda Guerra Mundial.

Pogacar venció con el maillot arcoiris del campeón del mundo, algo que antes sólo lo habían conseguido Alfredo Binda (1931), Eddy Merckx (1972 y 1975), Felice Gimondi (1974) y Guiseppe Saronni (1983) .

Ya suma 11 Monumentos, es el segundo del ránking histórico, empatado con Roger de Vlaeminck. El líder es Merckx, con 19.

El próximo objetivo es la conquista de la París-Roubaix (12 de abril), el último Monumento que falta en su insigne colección. En el Tour de Flandes ha vencido en dos ocasiones; en la Lieja-Bastoña-Lieja, en tres; y en el Giro de Lombardía, en cinco. Los únicos que se han impuesto en las cinco grandes clásicas han sido Merckx, De Vlaeminck y Rick Van Looy. El mágico trío belga, al que ahora se quiere unir el prodigioso esloveno.

Milán-San Remo: la obsesión de Pogacar que 'resucitó' a Merckx hace 50 años y encumbró a Coppi con una epopeya irrepetible

Milán-San Remo: la obsesión de Pogacar que ‘resucitó’ a Merckx hace 50 años y encumbró a Coppi con una epopeya irrepetible

La gran obsesión del nuevo prodigio del ciclismo es la Milán-San Remo. La Classicissima frustra a Tadej Pogacar. Dos veces ha sido tercero y este sábado persigue terminar con la maldición, para ello se ha preparado como nunca con entrenamientos grupales, tras moto e individuales en las cotas de Poggio y Cipressa. Unas subidas en las que imprimirá un ritmo diabólico para desprenderse, tras completar un recorrido de 298 kilómetros, de los velocistas y presentarse en solitario en la meta de Via Roma.

Esa estrategia de eliminación la ha desarrollado en las dos últimas ediciones, pero fracasó ante la resistencia de Mathieu van der Poel -el fenómeno neerlandés persigue su tercera victoria-, Filippo Ganna, Jasper Philipsen y Michael Mattheus.

Pogacar se ha obcecado con el primer Monumento de la temporada, destinado al lucimiento de sprinters y rodadores. Un escalador de tronío quiere demostrar que es capaz de imponerse en terreno hostil y para ello ha trabajado tozudamente. Tiene memorizado cada curva, bordillo, bache y pendiente del Poggio y Cipressa, a 22 kilómetos de la llegada. Algunos de sus rivales creen que podría ataca en Capo Berta, un ascensión a falta de 40 kilómetros. Una temeridad. .

Milán-San Remo y París-Roubaix (más adecuada a sus características) son los únicos Monumentos que faltan en su espléndido palmarés. El esloveno suma dos Tour de Flandes, tres Lieja-Bastoña-Lieja y cinco Giros de Lombardía.

La cita que obsesiona a Pogacar marcó el destino de Eddy Merckx (espejo en el que se mira) y de Fausto Coppi.

Eddy Merckx, ganador de la Milán-San Remo de 1976.

Eddy Merckx, ganador de la Milán-San Remo de 1976.EM

El belga (el sprinter que mejor ascendía y el escalador más veloz) se anotó la Milán-San Remo en siete de las 10 ocasiones en las que participó. Récord absoluto de triunfos. Ganó en las ediciones de 1966, 1967, 1969, 1971, 1972, 1975 y 1976. La última, hace justo 50 años, fue inolvidable para El Caníbal. Se presentó a la salida con la intención de ratificar que su ciclo no estaba finiquitado. En el Tour de 1975 había fracasado en su objetivo de sumar la sexta victoria. Claudicó ante el francés Bernard Thévenet en una ronda en la que se cayó y sufrió la agresión de un espectador.

Esta semana, en la Gazzeta dello Sport, recordaba su postrero éxito en San Remo. «Entonces quise demostrar que no estaba acabado. Desde luego, mucha gente no esperaba mi triunfo. Lamenté que muchos periódicos escribieran: 'Merckx está acabado. Merckx ya no existe'. Demostré que aún no estaba muerto, a pesar de los problemas físicos que sufrí tras el accidente y las fracturas del Tour de 1975». Aquel 19 de marzo fue la última vez que ganó una clásica. Se retiró en 1978.

La Milán-San Remo nació el 14 de abril de 1907, con 290 kilómetros de recorrido. Sólo terminaron 14 de los 62 inscritos. Venció el francés Lucien Petit-Breton en una jornada infernal de frío y lluvia. La edición más cruel fue la 1910: sólo llegaron a la meta siete corredores, adheridros por el frío y la nieve, luego tres de ellos fueron descalificados por hacer trampas. Ganó el francés Eugène Christophe.

Coppi, vencedor de la Milán-San Remo de 1949.

Coppi, vencedor de la Milán-San Remo de 1949.GETTY

La gran gesta la firmó Fausto Coppi en 1946, la primera carrera tras el paréntesis provocado por la Segunda Guerra Mundial. En una Italia deprimida por la contienda bélica, el ciclismo suponía un nexo de unión y rearme moral. Coppi, junto a otros cuatro corredores, atacó a 200 kilómetros de meta. A Falta de 147 km se quedó sin compañía. Durante cuatro horas pedaleó en solitario y se presentó en la meta con 14 minutos de ventaja sobre el segundo. Aquella heroicidad de Il Campionissimo impulsó la reconstrucción anímica del país.

La Milán-San Remo, una clásica de epopeyas que obsesiona a Pogacar, coleccionista inagotable de hazañas.

''¿A qué no tienes cojones?'', la provocación que despertó a Isaac del Toro antes de vencer en la Tirreno-Adriático y superar en precocidad a Pogacar

”¿A qué no tienes cojones?”, la provocación que despertó a Isaac del Toro antes de vencer en la Tirreno-Adriático y superar en precocidad a Pogacar

«¿A qué no tienes cojones de salir y ganar la etapa?». Un preparador del UAE desafiaba a Isaac del Toro en la salida de la segunda etapa del Tour Down Under de 2024. Cuatro horas después, el chaval (entonces 20 años y debutante en una prueba UCI World Tour) se imponía a Corbin Strong y Biniam Girmay en la meta de Lobethal. «A un mexicano nunca le digas que no tiene cojones», exclamó el fino corredor al técnico que le había provocado con la intención descubrir si atesoraba coraje y gen ganador. «En ese momento comprendí que Del Toro estaba hecho de una pasta especial», recuerda el auxiliar, que ahora se congratula con la progresión y el fenomenal inicio de temporada del escudero de Tadej Pogacar.

Isaac del Toro se anotó este domingo la general de la Tirreno-Adriático, ronda en la que también conquistó la etapa reina. Un triunfo que se une al conseguido en el Tour de UAE (general y dos jornadas). Nadie supera al mexicano en este curso. Con 22 años y cuatro meses ya acumula 26 victorias, un registro sólo al alcance de los privilegiados. A su edad, Pogi tenía 21.

«Ha aprendido rápido en el espejo de Pogacar», dicen los preparadores de UAE. El mexicano, que perdió el último Giro de Italia por un error de juventud, crece como nadie. Escala con soltura y es veloz en finales en rampa, fue tercero en la última Strade Bianche. Se parece al genial esloveno, a quien auxiliará el próximo sábado en las ascensiones a la Cipressa y al Poggio de la obsesiva Milán-San Remo. En La Classicissima volverá a vigilará a Van der Poel, ganador de dos etapas en Tirreno-Adriático y que este domingo agitó al pelotón un ataque a falta del 90 kilómetros para la meta. El neerlandés, que el pasado mes se anotó la Omloop Niewsblad, es el gran adversario de Pogacar en esta primavera de esprines, rampas y adoquines.

Del Toro cautiva por su descaro y polivalencia. En la ronda de los dos mares supo controlar los contragolpes de Matteo Jorgenson (segundo) Giulio Pellizzari, (tercero) y Primoz Roglic. Marca tendencia y desconoce sus límites. Quizás debería seguir adornando su palmarés lejos de la sombra de Pogacar, que se anotó su primera Trirreno-Adriático en 2021, con 22 años y seis meses (60 días más que el mexicano).

En la clausura de este domingo nunca perdió la compostura a pesar de las acometidas de una rivales que intentaron buscar la debilidad del líder del UAE en los últimos kilómetros de la meta de San Benedetto del Tronto, donde el italiano Jonathan Milan impuso su punta de velocidad. Del Toro quedó cortado en el último tramo por una caída de varios corredores, pero no le contaron tiempo perdido debido a que el incidente se produjo en la zona de seguridad de los últimos tres kilómetros.

El nuevo soldado de Pogacar para ganar las clásicas pendientes: un belga apasionado por la Historia y concejal de su pueblo

El nuevo soldado de Pogacar para ganar las clásicas pendientes: un belga apasionado por la Historia y concejal de su pueblo

El nuevo gladiador del emperador es un gigante de Flandes apasionado por la Historia y que hizo su pinitos en política como concejal de su pueblo. El belga Florian Vermeersch (Gante, 1999) es el último soldado de rango superior de Tadej Pogacar. Unos galones que este fornido rodador (1,93 metros) ha conseguido por la desgracia de sus compañeros en el UAE. Las lesiones de su compatriota Tim Wellens y del ecuatoriano Jhonatan Narváez le han relanzado en el escalafón de la escuadra de Emiratos. Ambos eran los encargados de proteger a Pogacar en el inicio del nuevo curso y en la conquista de las exigentes clásicas de primavera. Ahora, la labor de gregario de primer nivel recae en un rodador formado en el barro y en los adoquines.

Vermeersch comenzó en el ciclocrós y es un especialista en gravel (campeón del Mundial en 2025 y segundo en 2024 y 2023). En 2018 se estrenó en las pruebas de ruta, en un modesto equipo Continental, en 2020 fichó por el Lotto Soudal para relanzar su trayectoria. En 2021 impactó con su debut en la París-Roubaix al terminar segundo, por detrás del italiano Sonny Colbrelli y por delante de Mathieu van der Poel. Tras subir al podio, todos se interesaron por saber quién era ese osado chaval de 22 años que atravesaba los tramos de pavés con una increíble soltura. Una habilidad adquirida desde juvenil por sus entrenamientos y carreras en los empedrados senderos de la región de Flandes. Entonces se supo que estaba estudiando Historia en la Universidad de Gante y que era concejal del municipio de Lochristi, con cerca de 22.000 habitantes y a sólo 17 kilómetros de Gante. Un corredor inquieto y con mensaje.

En 2021 fue tercero en el Mundial de contrarreloj sub 23 y se estrenó en la Vuelta a España. En 2022 y 2023 fue seleccionado por Lotto para participar en el Tour de Francia. Su proyección quedó frenada en 2024 por una fractura de fémur de la pierna izquierda en la Vuelta a Murcia. En 2025 fue fichado por el UAE. Mauro Gianetti, director general de la escuadra de Pogacar, ya le había echa el ojo tiempo atrás. «Florian ha demostrado ser un ciclista muy fuerte y reforzará tanto a nuestro equipo de clásicas como al de carreras por etapas», señaló el italiano durante la presentación de su flamante rodador.

Tres magnos retos

Vermeersch reconoció sentirse feliz con su nuevo destino y muy halagado por el interés mostrado por el equipo del gobierno de UAE. «Es una placer formar parte del mejor equipo del pelotón profesional. Para mí es un sueño hecho realidad. Estoy muy contento por la confianza que han tenido en mí tras la lesión sufrida», señaló el belga, que sabe que fue contratado para potenciar, sobre todo, las prestaciones del grupo de Pogacar en las clásicas del inicio de curso. Este año ha arrancado con autoridad, al terminar tercero en la Omloop Het Nieuwsblad, la primera clásica de adoquines, en la que sólo fue superado por los neerlandeses Van der Poel y Tim Van Dijke.

Pogacar confía en este rodador, que este sábado deberá controlar las acometidas de los rivales en una de las pruebas preferidas del esloveno. En el sterrato de la Strade Bianche, Pogi disfruta como en ningún otro lugar, suma tres victorias consecutivas y ahora pretende establecer una plusmarca de cuatro triunfos. Isaac del Toro será la otra alternativa del UAE. El fenómeno francés Paul Seixas, de 19 años, persigue la sorpresa.

La prueba de las carreteras blancas será el aperitivo de los tres magnos retos de la nueva temporada: Milán-Remo (21 de marzo), París-Roubaix (12 de abril) y Tour de Francia (4-16 de julio). Las dos primeras citas obsesionan a Pogacar. Desde febrero está preparando la clásica italiana con series y entrenamientos tras moto en la subida al Poggio. Su lanzador en la La Classicissima será Del Toro. En El Infierno del Norte toda la responsabilidad recaerá en Vermeersch por acierto y experiencia en el pavés: cuatro participaciones en Roubaix (segundo en 2021 y quinto en 2025) y cinco en el Tour de Flandes. Pogacar, en su debut del pasado año, fue segundo. Una caída le privó por pelear por en triunfo con Van der Poel.

Pogacar también buscará repetir victorias en los otros Monumentos, Flandes (5 de abril), Lieja-Bastoña-Lieja (26 de abril) y Giro de Lombardía (10 de octubre), y en el Mundial (27 de septiembre). En verano pugnará por entrar en el Olimpo del Tour al igualar los cincos triunfos de Merckx, Hinault, Anquetil e Indurain. Una barbaridad.

Las claves de Ayuso y la atrevida nueva generación: ''Saben mucho de mecánica y corren como profesionales desde los 16 años''

Las claves de Ayuso y la atrevida nueva generación: ”Saben mucho de mecánica y corren como profesionales desde los 16 años”

Aseguraba Juan Ayuso (23 años) que tras su integración en el Lidl-Trek nunca se había sentido tan respaldado por un equipo y que prometía rentabilidad pronto su fichaje. Advertía Iván Romeo (22) que en esta temporada elevaría el listón de objetivos con la conquista de rondas de una semana. Insistía el mexicano Isaac del Toro (22) que, en ausencia de Tadej Pogacar, estaba capacitado para asumir los galones del UAE. Advertía Paul Seixas (19) que no le pesa la responsabilidad de asumir el liderazgo de la nueva generación francesa.

Los niños cumplen sus promesas y el ciclismo se congratula por los triunfos cosechados en un fin de semana antológico en rondas de alto nivel y ante adversarios de primera categoría. Ayuso cerró su estreno en la Volta al Algarve con victorias en la general y en la última etapa y superando con facilidad a Joao Almeida. Romeo conquistó la Vuelta a Andalucía al dejar sin opciones a Tom Pidcock. De Toro se impuso en un Tour de UAE en el que doblegó a Remco Evenepoel. Seixas lideró la general de los jóvenes en el Algarve. La ambición y osadía de los hermanos pequeños de Tadej Pogacar cautivan al público y encandilan a los técnicos.

El ex ciclista Eduardo Chozas asegura que estamos ante una generación fenomenalmente preparada. El madrileño, en su tiempo, también fue un pionero, ganó la Vuelta a Andalucía en 1883 con 22 años, por eso sabe bien de lo que habla: «Yo di el salto con 19 años, mi caso fue extraño, pero lo que sucede ahora no es raro porque los chicos desde cadetes, con 16 años, ya cuentan con todos los medios técnicos, entrenador, dietista, preparador físico... En cuatro años, antes de cumplir los 20, ya están casi al 100% de rendimiento. Además, es que Ayuso, Romeo, Del Toro o Seixas, por naturaleza, tienen una gran calidad. Está tocados por una varita mágica».

Chozas afirma que los corredores de ahora atesoran una formación más robusta que sus predecesores: «Nosotros trabajábamos por sensaciones, nos entrenábamos con gente de mayor edad para aprender. Los chicos de ahora cuentan con más medios, por eso logran mayor rendimiento y alcanzan la forma óptima más rápidamente. Desde el principio de año salen muy fuertes, porque en pretemporada entrenan de una forma bestial. Hacen lo mismo que Pogacar, que desde el principio de curso va a por las victorias. Pero para eso hay que tener calidad y trabajar mucho».

Son chavales que han crecido observando las exhibiciones de Tadej Pogacar, eso imprime carácter y sirve de inspiración.

Estos jóvenes son apasionados de las innovaciones tecnológicas. En pasadas temporadas, Juan Ayuso innovó con la posición de las manetas, metiéndolas para dentro y reduciendo el espacio de separación, con ello ganaba cinco vatios de potencia. Los técnicos de la UCI observaron la estrategia y decidieron modificar el reglamento para establecer un espacio mínimo de separación entre las palancas. La pasada semana, en el Algarve, dijo que estaba expectante por probar «los nuevos materiales».

Alejandro Torralvo, mecánico español del UAE, el más veterano del pelotón, valora la formación técnica de la nueva generación: «Ayuso, Del Toro o Romeo quieren saber, se preocupan mucho por la características de las ruedas, frenos, ropa, pulsómetros, medidores de potencia... Estos chavales son unos fenómenos y, además, están muy preparados intelectualmente, hablan tres idiomas... Se fijan en Pogacar, que es un tipo con los pies bien asentados, muy educado», dice Torralvo.

«Son corredores preparados, a los que no les puedes engañar. Saben mucho de mecánica. Antes en las contrarrelojes, los directores iban con altavoces dando órdenes a los corredores, indicándoles cuando tenían que apretar o bajar el ritmo, muchas veces no les decían la verdad. A los de ahora, no les puedes mentir, porque tienen controlados todos los datos», añade Torralvo.

Saber para ganar.

Exhibición de Juan Ayuso en el Algarve: triunfo en la general y última etapa

Exhibición de Juan Ayuso en el Algarve: triunfo en la general y última etapa

Empezar marcando el terreno y asumiendo los galones de líder que siempre reclamó. Juan Ayuso cerró el primer acto de su nuevo ciclo en el Lidl-Trek con un dominio incontestable en la Volta al Algarve, su primera cita de la temporada. El corredor formado en la escuela de Jávea se anotó este domingo la victoria en la última etapa de la ronda portuguesa y ganó la clasificación general de una prueba que lideró desde el pasado juves.

El español, ex compañero de Tadej Pogacar en el UAE, remató el trabajo de sus gregarios en el alto de Malhao, donde impuso su velocidad en rampa a los franceses Kevin Vauquelin (Ineos) y Paul Seixas (Decathlon). Fue el primer triunfo parcial del ciclista del Lidl-Trek después de los segundos puestos conseguidos en la segunda y tercera jornada, en las que escoltó, respectivamente, a Filippo Ganna y Seixas.

El último ganador español en la prueba lusa fue Alberto Contador, en 2010. El pinteño también venció en 2009.

Con la victoria de este domingo, Ayuso amplía un interesante palmarés. A sus 23 años ya suma 18 triunfos, entre los que figuran éxitos en la Vuelta la País Vasco, Tirreno-Adriático y etapas en el Giro de Italia y Volta a Catalunya. ''Estoy muy orgulloso de lo conseguido, pero todo ello no hubiera sido posible sin la labor de todo el equipo. Estoy muy agradecido'', dijo el español, que se incorporó al Lidl-Trek el pasado enero.

La segunda plaza de la Volta al Algarve fue para el galo Seixas, con sólo 19 años ycon ascendencia portuguesa. El nuevo fenómeno frances se anotó la clasificación de los jóvenes.

Por otra parte, Isaac del Toro ganó la general del Tour de UAE e Iván Romeo, la Vuelta a Andalucía.

Ayuso inicia ciclo y evita medirse a Pogacar antes del Tour: ''Está muy tranquilo y centrado en el nuevo equipo''

Ayuso inicia ciclo y evita medirse a Pogacar antes del Tour: ”Está muy tranquilo y centrado en el nuevo equipo”

Tadej Pogacar como inspiración y enemigo a eludir. Juan Ayuso, que ya aprende a volar sin ataduras, inicia este miércoles nuevo ciclo. El español, tras desprenderse de la «dictadura» del UAE, se estrena como emblema del Lidl-Trek, una escuadra que le ha otorgado los galones de responsabilidad que él siempre reclamó. «Juan está muy tranquilo e integrado en su nuevo equipo», apuntan desde el entorno del ciclista formado en la escuela de Jávea.

Ayuso abre curso en la Volta al Algarve, la prueba de lanzamiento para Pogacar en 2019, cuando conquistó la general con sólo 20 años. El alicantino-barcelonés también busca coronarse en la ronda portuguesa, que finaliza el próximo domingo y en la que pugnará, entre otros, contra el luso Joao Almeida, ex compañero en el UAE. La de Algarve será la primera prueba de un estudiado calendario World Tour previo al Tour de Francia, su gran reto. Después llegarán París-Niza, País Vasco, Flecha Valona, Lieja-Bastoña-Lieja (estreno en la decana) y Rhone Alpes (antes Critérium Dauphiné). Un programa en el que apenas coincidirá, ante de la disputa de la Grande Boucle, con los grandes referentes del pelotón. Con Pogacar sólo rivalizará en Lieja-Bastoña-Lieja. Las otras apuestas del esloveno, que volverá a centrarse en las clásicas, serán Strade Bianche, Milán-San Remo, Tour de Flandes, Tour de Romandía y Vuelta a Suiza. Ayuso no coincidirá con Jonas Vingegaard, que tras su accidente en Málaga, sólo disputará al Volta a Catalunya y el Giro de Italia. Con Remco Evenepoel (espléndido en la Challenge de Mallorca y el Tour de UAE, donde el martes se adjudicó la etapa contrarreloj) se medirá en la Flecha Valona, Lieja y Rhone Alpes.

Ayuso (23 años) ha diseñado su planificación junto a Luca Guercilena, director general de Lidl-Treck; Andy Schleck, adjunto al director general, y Steven de Jongh, el técnico de cabecera de un corredor español que ha encandilado a los responsables del equipo alemán. Tras su contratación, el grupo, en su página web, no escatimó elogios: «Juan es uno de los talentos más prometedores de su generación... Se ha consolidado rápidamente como un corredor versátil por etapas, con una combinación poco común de destreza en la escalada, fortaleza en contrarreloj y una madurez táctica que supera su edad. Su actuación decisiva llegó en la Vuelta a España de 2022, donde terminó tercero en la general, confirmando su capacidad para competir al más alto nivel en las grandes vueltas. Ambicioso, disciplinado y con una motivación incansable, Ayuso aporta una mentalidad ganadora y un futuro brillante al Lidl-Trek».

El joven ciclista se siente cómodo en su nuevo destino y asegura que nunca había contado con tanto apoyo. «Juan es más maduro. Ha aprendido a ser más prudente y no anunciar públicamente sus objetivos o metas», apuntan desde su entorno más cercano.

Juan Ayuso aún no tiene decidida su hoja de ruta tras el Tour de Francia, en la que figuran la Vuelta a España, y las clásicas canadienses, como preparación para el Mundial de Montreal.

El Lidl-Trek es de un grupo multidisciplinar, con opciones en todo tipo de pruebas. Ayuso, el danés Mattias Skjelmose y el británico Tao Geoghegan Hart serán los principales argumentos en las generales de las grandes rondas, y para ello dispondrán de la ayuda de gregarios de alto nivel como Giulio Ciccone, Quinn Simmons, Bauke Mollema, Carlos Verona, Lennard Kamna y Patrick Konrad. Para las clásicas y los sprints contarán con una de las parejas de velocistas más acreditadas: Jonathan Milan y Mads Pedersen.

En los últimas semanas, Ayuso ha congeniado con el canadiense Derek Gee-West, ex del Israel-Premier Tech y también recién llegado al Lidl-Trek, con el que ha compartido entrenamientos en altura y debutará en la Volta Algarve. El cuarto clasificado en la última edición del Giro de Italia es su nuevo aliado. «La primera impresión fue muy buena, nos entendemos de maravilla y creo que podemos ayudarnos mutuamente. Estoy deseando correr con él», ha declarado el canadiense una entrevista a BiciPro.

El placer de ver ganar y perder a Pogacar

El placer de ver ganar y perder a Pogacar

El Hemisferio Norte tirita y el Hemisferio Sur suda. En Australia, con el mercurio disparado, ha arrancado, junto al mejor tenis, el gran ciclismo con la disputa del Tour Down Under, primera prueba del calendario World Tour. Ya ruedan las ruedas.

Una vez más, la temporada orbita alrededor de Tadej Pogacar, el astro rey de la galaxia de la bicicleta. Entendiendo que una cosa es la excelencia y otra muy distinta, inalcanzable, la perfección. Aceptando que es posible la superioridad, pero no la infalibilidad, el ciclismo entero se pregunta cuántas carreras y cuáles puede ganar el esloveno. Sabiendo que es capaz de vencer en cualquiera de ellas, aunque no en todas, casi interesa más centrarse en quienes son susceptibles de derrotarle en algunas. Hay el mismo interés, el mismo placer en ver ganar a Pogacar que en verlo perder, a la vez que nos preguntamos si, a los 27 años, seguirá progresando. Y si es así, hasta cuándo y de qué forma.

Tadej obtuvo 20 victorias en 2025, más que nadie, para plantarse en las 108 a lo largo de su trayectoria. Y su equipo, el Emiratos Árabes Unidos (UAE), alcanzó 97 de la mano de 20 corredores diferentes. Estos datos significan tanto un resumen de la campaña pasada como un preámbulo de la actual. Los mismos interrogantes que nos planteamos respecto a Pogacar, nos sirven con relación a su equipo.

Cuarenta y seis años después de ingresar como estructura en el pelotón internacional y seguir en él con diferentes patrocinios (Reynolds, Banesto, Illes Balears, Caisse dÉpargne), Movistar es de nuevo el único representante español en la máxima categoría de escuadras. Ha incrementado la españolización de la plantilla. Pero no calará del todo en el aficionado nacional mientras la estrella del grupo, alguien con galones homologables en el exterior, sea un extranjero. Alejandro Valverde fue el último compatriota en portar la bandera. Enric Mas, el anunciado, no llenó el vacío dejado por el murciano, y a los 31 años va a ser un novato en el Giro, en busca de una improbable reinvención en un escenario inédito.

Coincidirá allí con Mikel Landa, veterano de ocho ediciones, que, a los 36 años, regresa, nostálgico, a donde conoció sus mejores días. Los dos, profesionales, no obstante, por encima de la media, han sido víctimas de sus propias limitaciones y de un frecuente mal fario en forma de caídas y enfermedades. Una combinación que les ha condenado a un palmarés somero y ya antiguo. Mas no gana una carrera de cualquier rango desde 2022. Landa, desde 2021. La actual figura del Movistar, recién adquirida, es el joven belga (23 años el 28 de febrero) Cian Uijtdebroeks. El equipo, necesitado de un acicate y un revulsivo, se ha puesto en sus manos y le entregará la jefatura de filas en el Tour.

Hacen falta nombres de aquí que ilusionen. Asoman chavales por el horizonte. Entretanto, depositamos en Juan Ayuso, un talento puro y un carácter difícil, mudado con alivio mutuo del UAE al Lidl-Trek, nuestras mayores esperanzas. A Carlos Rodríguez (Ineos) sólo le deseamos la necesaria salud y la imprescindible suerte para que se una a Juan en el empeño.