La última tormenta de Oblak: el sueño con Eslovenia perseguido una década y cumplido entre interrogantes

Actualizado Martes, 25 junio 2024 - 00:27

«Hay momentos en la vida en que las cosas no salen como quieres». La resiliencia es una característica de Jan Oblak. A sus 31 años, después de 10 como arquero indiscutible en el Atlético de Madrid y líder de Eslovenia, en esta Eurocopa se está viendo obligado a demostrarlo. Empezando por esta noche ante Inglaterra. O Eslovenia suma o hará las maletas para marcharse de vacaciones.

La espina clavada de su carrera era llevar a su país a una fase final de un gran campeonato y lo ha logrado, aunque ahora no parezca suficiente. Junto al goleador Sesko es el líder, pero está dejando más dudas que certezas, casi como de rojiblanco.

Nada pudo hacer en el derechazo de Eriksen para Dinamarca en la primera jornada y sostuvo al equipo ante Serbia hasta lo que ocurrió en el minuto 95. De manera inexplicable Jovic consiguió un empate en el que Oblak fue protagonista. El veterano guardameta, después de cuajar un buen partido, esperó el saque de esquina dentro de su portería, un error impropio de su experiencia. A bocajarro recibió el testarazo de Jovic solo en el área pequeña, pero, aunque lo hubiera repelido, habría subido al marcador.

68 goles en 54 partidos

Nadie encuentra explicación a qué hacía dentro de los palos, como otras tantas veces esta temporada ha sido cuestionado por sus actuaciones con el Atlético. Esta 23/24 ha sido su peor temporada desde que llegó a Madrid, con 68 goles en 54 partidos.

Pese a ser uno de los héroes de la eliminatoria ante el Inter con dos penaltis atajados y de haber sacado manos salvadoras en muchos partidos de Liga, sus números le relegan a la quinta plaza de los porteros menos goleados. 43 encajó en 38 encuentros y estuvo obligado a hacer más de tres paradas por partido, algo que no le había sucedido nunca en el Atlético.

La debilidad defensiva de la zaga rojiblanca no le ayudó a intentar revalidar el Trofeo Zamora que ha ganado en cinco ocasiones, cuatro de forma consecutiva desde la campaña 15/16 a las 18/19. Después tuvo que esperar una más para volver a ser el guardameta menos batido. Unos problemas cervicales al final de la pasada temporada y la debilidad defensiva del equipo de Simeone le han llevado que sume tres temporada consecutivas muy alejado del trofeo, que nadie ha conseguido seis veces en la historia de la Liga.

«Mentiras desde Madrid»

Eslovenia ha sido su bálsamo esta temporada. Durante la clasificación para la Eurocopa, que sólo han disputado en 2000, mantuvo su portería a cero en ocho de los 19 duelos, aunque en total recibió 17 goles. Ninguno de los otros dos porteros, Igor Vekic del Vejle danés y Vid Velec del Apoel chipriota, le pueden hacer sombra. Precisamente junto a Velec, Kurtic y el renacido Joseph Ilicic son los veteranos pilares de la selección. Y nadie les discute. Ni siquiera los seleccionadores.

El desencuentro en 2018 entre Oblak y el entonces seleccionador Tomaz Kavcic le acabó costando la destitución. «No me habla, lo están engañando y es muy triste. Él dijo mentiras desde Madrid sin hablar conmigo y yo nunca dije nada. Porque Eslovenia le necesita». Y así fue. La Federación eligió al portero, entonces indiscutiblemente entre los mejores del mundo, y despidió al seleccionador horas después de pronunciar esas palabras. Fue entonces cuando cogió las riendas Matjaz Kek, con la lección aprendida.

La proeza buscada durante 24 años de volver a una Eurocopa tiene en Oblak un pilar. Que Eslovenia supere la fase de grupos, algo que no consiguió en el campeonato de Bélgica y Países Bajos, pasa porque el arquero consiga hacer escampar la última tormenta.

Las cábalas de Francia e Inglaterra: una goleada para alejar a Portugal y una victoria con que recuperar el respeto

Actualizado Martes, 25 junio 2024 - 00:24

Francia necesita hacerse un favor a sí misma y, de paso, hacerle otro a Portugal. Galos y lusos no se quieren enfrentar tan pronto, así que muchas miradas de la concentración portuguesa estarán hoy en el Signal Iduna Park de Dortmund, donde el cuadro de Deschamps se mide a Polonia, ya eliminada, buscando el liderato del Grupo D.

Las cuentas son claras. Ahora mismo, Países Bajos lidera el grupo con cuatro puntos, los mismos que Francia, tras el empate de la segunda jornada. Los de Koeman, eso sí, son líderes. Las dos selecciones tienen la misma diferencia de goles, pero los neerlandeses han metido un tanto más en el torneo.

En resumen, Francia necesita ganar a Polonia y que Países Bajos no sume los tres puntos contra Austria. Si esto último sucede, los galos tendrían que ganar por un gol más de diferencia que los 'oranje'. En caso de empatar también en esa estadística, habría que ir a las tarjetas amarillas, que ahora mismo también son las mismas: dos.

Sin opciones de octavos

La última cifra que desempataría la situación serían los puntos en la fase de clasificación de la Eurocopa, donde Francia superó a Países Bajos por cuatro puntos, por lo que el primer puesto sería suyo.

Sobre el duelo ante los polacos, parece que Kylian Mbappé podrá disputar sus primeros minutos tras el golpe sufrido en la nariz, siempre jugando con una máscara, y que Deschamps repetirá el equipo de la segunda jornada. Será un encuentro especial para Robert Lewandowski. El delantero del Barcelona no pudo disputar la primera jornada y fue suplente en la segunda, donde su selección cayó ante Austria. Ya sin opciones de pasar a octavos, el capitán de Polonia intentará estrenarse en el torneo y despedirse con un buen sabor de boca.

En el otro encuentro del grupo, Austria, que ya se lo hizo pasar muy mal a Francia, quiere exprimir ante Países Bajos sus opciones de estar en octavos. Un empate le haría sumar cuatro puntos y le daría el pase, aunque el rival no es el mejor para la tarea. Los de Koeman son conscientes de que necesitan ganar para ser primeros de grupo.

Encontrar fútbol y tranquilidad

También llega Inglaterra al final de la fase de grupos con urgencias. No sólo necesita sumar ante Eslovenia para asegurarse la primera plaza del grupo y un cruce más placentero sino disipar la desconfianza que ha generado su juego y calmar las críticas a la propuesta de Gareth Southgate, en la diana de medios, aficionados y hasta de ex jugadores. Necesita la selección ganarse el respeto con el que pisó Alemania hace sólo una semana con la vitola de favorita al triunfo.

En el primer partido ante Serbia apareció Jude Bellingham para encarrilarlo pese al colapso del segundo tiempo. A los Three Lions les faltó fútbol para pisar el área y algunos de sus principales futbolistas, como Phil Foden, acabaron ahogados en el puzle que armó el seleccionador.

Nada extraño si en la medular como escudero de Declan Rice aparece el lateral derecho del Liverpool, Alexander-Arnold, un invento de Southgate que ha generado un aluvión de críticas y que él mismo ha enmendado durante los partidos. Para este duelo podría cambiar y alinear a Conor Gallagher o incluso retrasar a Bellingham.

El seleccionador inglés, Gareth Southgate.

El seleccionador inglés, Gareth Southgate.A. DENNISAFP

La marejada no acaba ahí. Y es que la convocatoria del técnico pross se considera por medios y hasta por ex jugadores Gary Lineker y Alan Shearer como desequilibrada, con muchos jugadores jóvenes como Adam Wharton (20 años) o Kobbie Mainoo (19 años) y la falta de algunos perfiles más concretos que puedan contribuir a que todo el talento que se acumula en las botas de los jugadores ingleses acabe por aflorar en un terreno juego.

El foco también está en puntales como el capitán Harry Kane, a quién Lineker le ha pedido más exigencia y más contribución al juego de ataque, algo que no ha gustado al goleador del Bayern. «Inglaterra no ha ganado nada desde hace mucho, mucho tiempo. Muchos de esos jugadores también formaron parte de eso y saben lo duro que es. Yo nunca faltaría al respeto a ningún ex jugador. Lo único que les diría es que recuerden lo que es vestir esta camiseta», respondió. Un aviso de que no hay calma sin victoria clara.

Southgate desespera a una Inglaterra que tropieza pidiendo la hora contra Dinamarca

Southgate desespera a una Inglaterra que tropieza pidiendo la hora contra Dinamarca

Inglaterra puede llegar lejos porque en su plantilla tiene a algunos de los mejores jugadores del mundo. Bellingham fue el mejor de LaLiga, Foden MVP de la Premier, Harry Kane máximo goleador de la Bundesliga... El talento está ahí y compite de tú a tú con el vestuario de Francia, pero a Inglaterra le falta fútbol. Tiene la suerte de que esta Eurocopa es un torneo corto en el que prima por encima de cualquier cosa el talento, pero sin fútbol es complicado conquistar el continente por primera vez. Lo confirmó ante Dinamarca con un empate (1-1) y una actuación extremadamente decepcionantes.

Southgate, seleccionador inglés, no consigue hacer carburar al equipo. Contra Dinamarca repitió el once de la primera jornada, con el que sufrió para ganar por la mínima a Serbia, y repitió los mismos errores. Ha reconvertido a un lateral como Alexander-Arnold en mediocentro porque no ha encontrado en todo el país una opción mejor, pero ni así los 'Three Lions' fluyen. Al contrario, el colapso es todavía mayor porque el futbolista del Liverpool todavía no se ha hecho a la posición.

Inglaterra es predecible, plana y lenta con balón, y sólo crece en los errores del rival. Así llegó el 0-1. Dinamarca no le hizo ascos a la posesión y sólo sufrió en una única transición, la del primer tanto. Después de un intento de Foden unos minutos antes, en el 17 Bellingham envió un pase al hueco a Walker que se quedó corto, pero Kristiansen, lateral danés, se durmió y el lateral inglés le ganó el duelo. Llegó hasta el área y cedió atrás para que Kane se estrenara en el torneo. Delirio inglés.

El gol, curiosamente, le sentó muy mal a Inglaterra. Bueno, no es que le sentara mal, es que el gol llegó tan pronto que no dio tiempo a ver la realidad de esta plantilla. Sin fútbol no hay química, se nota en el lenguaje corporal de unos jugadores con demasiado por demostrar con su país. Desde Foden a Bellingham, desesperados a pesar de la victoria.

Dinamarca creció con balón. Sus tres centrocampistas, Hjulmand, Hjojberg y Eriksen se hicieron con la pelota crearon muchos problemas a su rival. Los daneses hicieron amplio el campo para combinar por dentro y desequilibraron la defensa inglesa, teórica virtud de Southgate.

Para Alemania o España es fácil pensar con balón y dormir los partidos, tienen jugadores para ello, pero Inglaterra o no sabe, o no puede o no quiere. Vive en el caos. En el 34, Kane se sacó el balón de encima tras un saque de banda y en vez de enviarlo a la otra banda, se lo entregó en la frontal a Kristiansen, que cedió a Hjulmand para que éste probara un disparo desde 28 metros que tocó en el palo derecho de Pickford y se coló en su portería. Un golazo.

Inglaterra estaba K.O, con Saka como único punto de luz, y Dinamarca siguió dominando. Hay que insistir en el lenguaje corporal porque ayuda a entender las situaciones. Quejas, nervios, brazos en alto, protestas a los compañeros y al árbitro... «¿Qué pasa en este equipo?», se anima uno a preguntar a un compañero inglés: «Mira al banquillo». Para los aficionados y periodistas ingleses, Southgate es el problema.

Los cambios de Southgate

Lastrado por un estilo de juego inexistente, el seleccionador inglés movió su árbol, para sorpresa de los expertos. En el 53 quitó a Arnold y metió a Gallagher, un centrocampista, y después de que Foden estrellara un balón en el palo desde la frontal, su posición favorita, el técnico realizó un triple cambio inesperado. Retiró a Kane, Foden y Saka y le dio el ataque a Eze, Bowen y Watkins. Secundarios en el lugar de las estrellas mundiales.

En el 71, Watkins no acertó a definir ante Schmeichel tras un pase al hueco de Bellingham. Parecía que el plan de Southgate podría funcionar, pero el tramo final fue un monólogo danés. Los nórdicos pudieron marcar en tres ocasiones, especialmente en una arrancada de Bah hacia el área que Guedi llegó a salvar.

Inglaterra era un flan, fallando pases cortos, perdiendo los duelos individuales y, de nuevo, con gestos de nervios y desesperación en el césped, en el banquillo y en la grada, que abucheó a su selección. Los británicos terminaron el partido pidiendo la hora, asegurando cuatro puntos y pensando ya en Eslovenia.

La diana de Inglaterra sobre Foden, el 'Iniesta de Stockport': "Preguntadle a Guardiola..."

La diana de Inglaterra sobre Foden, el ‘Iniesta de Stockport’: “Preguntadle a Guardiola…”

Inglaterra vive en el debate y la presión. El país suma 58 años (desde el Mundial de 1966) sin ver a su selección ganar un torneo importante y lleva ya demasiado tiempo anunciando, sin suerte, que "el fútbol está vuelve a casa (football is coming home)". Tiene al mejor jugador de la última liga española, Jude Bellingham, y al nombrado MVP de la Premier League, Phil Foden, elevado por Pep Guardiola a los altares del fútbol inglés. Pero tras el debut ante Serbia en la Eurocopa la diana se ha puesto sobre el futbolista del Manchester City. No es la primera vez ni será la última.

Para saber más

El crecimiento de Foden con Guardiola es inversamente proporcional a la evolución del jugador en la selección. Unos le echan la culpa a Gareth Southgate, otros al propio centrocampista, pero la realidad es que la máxima estrella de la Premier League no rinde con la selección nacional. Y eso, en el país de los tabloides y el sensacionalismo, es carne para las fieras.

"No ha tenido ningún impacto y salía del lado izquierdo para ocupar el mismo espacio que Bellingham y Kane. Un desastre", dijo Yahoo. "No consigue sacar lo mejor de sí mismo con Inglaterra", asegura The Independent. "Inglaterra tiene un problema con él", publicó el Express. "Necesita recuperar su personalidad", le critica la BBC. "Vuelve a sufrir", resume el Mirror. "Tiene riesgo de convertirse en un enigma constante con la selección", avisa The Guardian.

Los dardos también van en la dirección de Southgate, muy criticado tras el estreno por la posición en la que jugó Foden. En el City, el centrocampista juega centrado, pegado a De Bruyne, cerca de Rodri y con la posibilidad de llegar mucho al área rival. Así nacieron gran parte de los 27 goles y 12 asistencias que sumó en la última temporada. Pero contra Serbia Southgate le situó en la banda izquierda y dejó el centro para Bellingham, autor del único gol del partido.

"No ha jugado ahí en el City, no le es familiar", le defiende The Independent. "Tienen libertad para intercambiarse la posición", insistió Southgate después del duelo. Pero la idea no cuajó.

Detrás de estas críticas se esconde una realidad: el deseo de gran parte de la opinión pública del fútbol inglés de que Guardiola asuma el cargo de seleccionador nacional. Nadie mejor que él ha entendido a Foden y justo ahí nace un pequeño conflicto entre los dos entrenadores.

"Preguntadle a Pep, con él juega en la banda, con libertad, no en el centro", contestó, molesto, Southgate en uno de los parones de la temporada. "Gareth sabe que puede jugar en todas las posiciones. Phil tiene instinto, no le voy a parar", contestó Pep.

Con 35 internacionalidades a sus espaldas, Inglaterra sigue esperando una gran noche de Foden con la selección. No la ha tenido. ¿La razón? "Lleva años madurando en la academia del City, donde todo está sincronizado, aquí hay que improvisar", insiste The Guardian.

Y ahí empieza todo, en la academia del City. Ahí le empezaron a poner el apodo de 'El Iniesta de Stockport', en referencia a su ciudad de nacimiento y a su parecido con el centrocampista español. "Andrés era muy, muy bueno. Es un gran elogio", ha dicho sobre el mote.

El número 47

En su espalda con el City, el número 47, en honor a su abuelo, Walter, fallecido a esa edad. Cuando Agüero dejó el equipo le ofreció el dorsal, pero Foden lo rechazó para mantener el homenaje familiar. Por él lleva también el segundo nombre, Phil Walter. "El número 10 es una responsabilidad muy grande, pero tengo una relación especial con el 47", resumió.

En Inglaterra, el 10, por la camiseta y por la posición en el césped, lo lleva Bellingham, mientras que Foden porta el 11 escorado a la izquierda. "Su personalidad no es como la de Bellingham", ha comentado Rio Ferdinand, leyenda de la selección. "Necesita dar un paso adelante", le animó Cesc Fábregas en la televisión británica.

En algunos tabloides han intentado construir una polémica alrededor de la relación entre los dos iconos de los 'Three Lions', pero ambos han salido a defenderse. "Es un gran talento, un líder. Nuestra relación en el césped es buena por momentos, está mejorando. Disfruto jugando con él", ha admitido esta semana Foden.

Dios salve a Bellingham… y poco más de Inglaterra ante una Serbia muy respondona

Actualizado Domingo, 16 junio 2024 - 23:09

Dioses en los que cree sin necesidad de pruebas, en los que se confía que están y aparecen justo cuando más se necesita. Son el bálsamo para renacer y alcanzar el éxtasis. Un Dios es Jude Bellingham para la hinchada inglesa. En él creen, porque nunca se echa en falta. Su aparición acabó siendo decisiva en un debut demasiado pobre.

Intuía Serbia que no sería fácil para a los británicos y tardó demasiado en conseguirlo. El fútbol no es cuestión de vida o muerte, es mucho más para la mayoría en el Arena de Schalke y para quien ya ejerce de mito. Apenas 13 minutos una decena de balones le costó encarrilar a Inglaterra con un testarazo para hacer que la grada cantara el 'Hey, Jude'. Inglaterra debe ser más que Bellingham, y se vio en la segunda parte, pero encuentra en el jugador del Real Madrid un elemento diferencial. Distrae rivales, arranca aplausos de sus fieles y genera huecos por donde Saka y Foden deben aparecer de manera letal.

Serbia pensó que la mejor forma de evitar ser aplastados era protegerse, colocar a Gudelj a morder los tobillos de Jude y asfixiar a Harry Kane. Sólo le salió el plan a medias y su primer disparo a puerta fue de Mitrovic a los 20 minutos, con el marcador en contra. Los pross entendieron que, con un rival tan rácano, el partido tenía madurar. Declan Rice tenía que mandar, el joven Ghéri templar los nervios de su debut en una Eurocopa, y Alexander-Arnold creer como reconvertido centrocampista. A Saka no le hizo falta esperar mucho para descubrir que en su duelo con Pavlovic tenía todas las opciones de salir ganador. Le vio Walker a la carrera, se deshizo del lateral y puso un centro para el testarazo de Bellingoal, como lo ha bautizado la Federación inglesa. No importa que su vida con Inglaterra esté más lejos del área porque sus apariciones son igual de demoledoras.

No sabían los serbios cómo reaccionar y, sin vapuelos ni ocasiones claras, su rival vivió cómodo y hasta pudo hacer el segundo en un robo de Alexander-Arnold que lanzó a la carrera a Walker para que, con el tobillo y desequilibrado, soltar un centro cruzado que vieron pasar Foden y Kane. El capitán probó el balón sólo una vez en toda la primera parte. Poco para lo que lo necesitan los leones.

El equipo de Southgate necesitaba circulación de pelota, control y tejer el juego para, des de ahí, desequilibrar. Algo que Declan Rice solo no puede. Pero el estadio estaba entretenido coreando a Bellingham y confiado en el puñal de Saka. A los balcánicos nada les salía y hasta perdieron a Kostic por lesión. El ejemplo de su racanería es que el primer córner lo lanzaron en el tiempo añadido. El de la incapacidad de Inglaterra de noquearlos, que su primero lo botó bien mediada la segunda parte.

Y es que el paso por el vestuario le sentó muy bien a los hombres de Stojkovic, que despertaron de una manera que no supo contrarrestar Inglaterra. El seleccionador sacó al equipo de la frontal, se olvidó de protegerse cambiado el oficio de Gudelj por el talento de Ilic y buscó descaradamente un empate que se vio cerca. Encerrado el rival en su campo, se pasó por el área pequeña de Pickford un centro raso de Vlahovic sin encontrar rematador porque no llegó Mlademovic. Las gradas no marcan goles, pero el pequeño reducto serbio en Gelsenkirchen quiso hacerlo alentando a sus jugadores y creando dudas a los británicos. Habían dado tantos pasos atrás que Mitrovic estuvo a punto de empujar una asistencia de Lukic.

Había que sufrir y a Southgate le costó encontrar soluciones en su banquillo para mejorar las sensaciones que debería dar una candidata a campeonar. Empezó por buscarle un escudero a Rice en Connor Gallagher.

El partido se abrió e Inglaterra comenzó a sufrir de una manera sonrojante. Su único argumento para evitarlo fue un testarazo impecable de Harry Kane, su primer disparo a puerta, que desvió al travesaño Rajkovic. No tembló Serbia, que siguió empeñada en igualar el grupo y obligó Vlahovic a intervenir a Pickford. Incluso el propio Kane apareció para salvar otro tiro de Birmacevic. Vendió cara la derrota Serbia y desnudó a una favorita.

Del Rey Kane al Príncipe Bellingham: el ADN del liderazgo de Inglaterra construido desde 2014

Actualizado Sábado, 15 junio 2024 - 22:26

En 1966 el capitán inglés Bobby Moore recibió en Wembley de manos de Isabel II la Copa del Mundo. Fue la primera y única vez que Inglaterra, cuna del fútbol, vencía en un torneo internacional. De aquello han pasado 58 años, una semifinal de otro Mundial (Rusia, 2018) y una final de la Eurocopa que les arrebató Italia en la tanda de penaltis en 2021. Sin embargo, aquel golpe sólo parece hacer fortalecido a dos generaciones hacen de Inglaterra una de las selecciones favoritas en Alemania sostenida bajo dos pilares: el Rey Harry Kane y el príncipe heredero Jude Bellingham, brillante fruto del proyecto 'ADN Inglaterra' que nació en 2014.

La madurez y el fulgurante crecimiento de sus dos estrellas huidas fuera de la Premier para expandirse en el continente hacen imposible que no esté entre los mejores. El delantero del Bayern, engordando sus números con 44 goles pero sin suerte en los títulos; el jugador del Real Madrid para sumar su primera Champions y enciende la mecha de una nueva era en el Bernabéu.

Por él pasa el futuro de una selección que arranca la competición ante la anárquica Serbia. Bellingham es un fenómeno equiparable a David Beckham, capaz de sostener sobre sus hombros el peso de todo un imperio por razones distintas a la del líder de la Class of 92 del United. El liderazgo de Jude empezó a fabricarse en los despachos de la Federación Inglesa en el 2014. Dan Ashworth, director de desarrollo, y Southgate, entonces en la Sub-21, pusieron en marcha el proyecto 'ADN Inglaterra' para educar en la élite a las futuras estrellas de los Three Lions. Crearon la selección sub-15 y comenzaron a escoger a los mejores de todo el país. Entre ellos, con 13 años, estaba Bellingham. Su talento en el campo era indiscutible, pero fuera, como parte de aquel programa, potenciaron la capacidad de liderazgo de un jugador que asombraba por su madurez. Aquel trabajo ha dado fruto y hoy Inglaterra ya tiene a su próximo líder.

«El talento no nos va a dar el título»

Kane y Bellingham acaparan el foco del liderazgo, del presente y del futuro inmediato, pero están acompañados por una corte del talento y descaro veinteañero y experiencia curtida en una Premier convertida en la mejor competición del planeta. El reto de Gareth Southgate tras ocho años en el banquillo es, precisamente, armar el puzle por donde todas las piezas encajen y tendrá que hacerlo desde el estreno ante Serbia, que amenaza con Mitrovic, Vlahovic o Tadic y que tratará de ser protagonista después de que la herencia de la antigua Yugoslavia la haya liderado Croacia.

Inglaterra tiene como deberes crear automatismos, tanto defensivos como ofensivos. «El talento no nos va a dar el título», lleva advirtiendo el técnico inglés. Y es que si la clasificación fue notable, el equipo lleva se atascó en noviembre y acumuló tres partidos sin ganar en Wembley, algo que no ocurría desde 2018. Perdió ante Brasil, empató con Bélgica y sólo ha podido golear a Bosnia antes de caer ante Islandia en el último partido preparatorio. «Probablemente no hubo suficiente hambre en los duelos», advertía Harry Kane, que en la Bundesliga ha aprendido a estar obligado a ganar todas las semanas. «Eso ha sido bueno para él. Cuantos más jugadores lo vivan, mejores seremos», admitía el seleccionador a Bild.

200 goles en una temporada

La palabra de Kane tiene peso en un vestuario en el que ejerce el liderazgo basado en 63 goles y 91 partidos con la camiseta de los Three Lions, una cifra sólo superada por Wayne Rooney (120) que el atacante del Bayern, a sus 30 años, tiene a su alcance. Esta Euro será la tercera que dispute y se escudará en otros veteranos como Stone, Walker o Trippier. No tendrá a su lado a Maguire, descartado por una lesión, pero el resto tendrá que sostener a un equipo que donde brilla es en campo contrario.

Casi 200 goles suman esta temporada los jóvenes seleccionados por Southgate y que encabeza el heredero Bellingham. Su explosión en el Real Madrid, traducida en 23 goles, le convierte en pieza clave, aunque tenga que vivir más alejado del área en esta Eurocopa. Por allí se moverán Foden (27), Saka (20) o Watkins (27), todos con más de 20 dianas esta temporada. No había hueco para Jack Grealish después de un final de campaña mediocre.

El reto es dotar al equipo de identidad, incluso aunque ello precise aparcar por momentos el 4-3-3 de Southgate para imbuirse del carácter Premier estirando al equipo más por los costados. «He estado aquí durante casi ocho años y nos hemos acercado, así que sé que no puedes seguir diciéndole a la afición, 'por favor, espera un poco más', porque en algún momento la gente perderá fe en tu mensaje. Si queremos ser un gran equipo y yo quiero ser un entrenador de primer nivel, entonces hay que estar a la altura en los grandes momentos».

Es la convicción de Southgate, que sabe que, salvo que sean campeones, dirá adiós al banquillo nacional. El camino arranca ante los balcánicos, un rudo enemigo con el que siempre han saltado chispas. Después llegará Dinamarca y Eslovenia. Y la hinchada inglesa seguirá cantando el clásico It's coming home: «Treinta años de sufrimiento/Nunca me han impedido soñar». De sueños se alimenta el fútbol.

Morata y la SGAE

Morata y la SGAE

Si los títulos de Selecciones dependieran de la calidad de las respectivas Ligas nacionales, esta Eurocopa la ganaría Inglaterra en una final contra Italia, de no cruzarse antes. Una de las varas de medir la importancia de esas Ligas nacionales reside en el número de jugadores internacionales que militan en equipos de los países en cuestión. Futbolistas de primer y primerísimo nivel que no necesitan salir de sus fronteras. Sus clubes, son lo sufi

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La presión de Francia e Inglaterra sobre Mbappé y Bellingham, las estrellas que dijeron “no” a París y a la Premier

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 07:46

Los dos tienen un valor de mercado de 180 millones de euros, el más alto de toda la Eurocopa. Los dos vestirán el número 10 de su selección, el dorsal más icónico del fútbol. Los dos son la viga que soporta la presión de sus países, obligados a ganar un torneo en el que parten como claros favoritos. Los dos, por si fuera poco, jugarán a partir de agosto en el mismo equipo, el Real Madrid, actual campeón de Europa y centro mediático del balón. Kyl

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Endrick se estrena con Brasil y se cuela en el cara a cara entre Bellingham y Vinicius en Wembley

Endrick se estrena con Brasil y se cuela en el cara a cara entre Bellingham y Vinicius en Wembley

En uno de los partidos más esperados de este parón de selecciones, el cara a cara entre Inglaterra y Brasil en Wembley, un adolescente reinó sobre el césped. Endrick, a sus 17 años, ahora en el Palmeiras pero fichado ya por el Real Madrid para la próxima temporada, anotó su primer gol con la 'Canarinha' y decidió un duelo repleto de estrellas.

Fue la fiesta del Madrid, con Jude Bellingham y Vinicius Júnior como máximos referentes de dos equipos que aspiran este verano a levantar la Eurocopa y la Copa América. Dominó Inglaterra, pero Brasil, a la contra, tuvo las oportunidades más claras y terminó siendo superior, física y futbolísticamente, a su rival.

Inició Southgate sin Harry Kane, lesionado, y con Bellingham y Foden escoltando a Watkins. Junto a Rice, Gallagher y Gordon manejaron la posesión del duelo, pero les faltó mordiente, desborde y olfato.

Enfrente, una Brasil guiada por el veterano técnico Dorival Júnior tras todos los rumores, sin final feliz para ellos, sobre Carlo Ancelotti. El entrenador, al menos, tiene clara su idea: un equipo sólido atrás, duro en el mediocampo y eléctrico en ataque. Así son sus futbolistas y así juega. Tiene lógica.

Brasil entregó el balón a Inglaterra y esperó sus momentos, que llegaron con cierta facilidad. En el 13, Vinicius desaprovechó un mano a mano con Pickford al definir demasiado suave, y en el 16 Rodrygo envió desviado un disparo dentro del área.

El cuadro británico empujaba por banda, provocando corners y asediando en balones aéreos, pero les faltó regate. En el 20, Kyle Walker, defensa del Manchester City, se retiró lesionado tras una carrera con Vinicius. Se llevó la mano al isquio izquierdo, pero los 18 días que quedan para el Madrid-City parecen suficientes para que no falte a la cita.

Bellingham se echó por momentos el equipo a la espalda, pero Inglaterra sufrió mucho al correr hacia atrás. Maguire, Stones y Chilwell no podían con Vinicius, Rodrygo y Raphinha. En el 34, Paquetá envió un balón al palo.

Tras el descanso, los británicos bajaron una marcha más, y después del cambio de Bellingham, que se retiró en el 66 tras unos pequeños calambres, prácticamente no dio más de sí. En ese tramo del partido entró Endrick por Rodrygo, en una tanda de cambios que empujaron más a Brasil que a los locales.

Sin ocasiones demasiado claras, los de Dorival llegaron más enteros físicamente al tramo final, siempre sobre la superioridad física de Vinicius, y encontraron el gol en el 80. El delantero del Madrid se quedó otra vez mano a mano con Pickford, definió, el portero rechazó el disparo y la pelota quedó a los pies de Endrick, que puso el 0-1.

Con Inglaterra rendida, el futuro delantero madridista tuvo el 0-2, pero se encontró con Pickford, el mejor inglés de la noche que evitó una goleada mayor.