Lamine Yamal eclipsa a Vinicius en el trepidante empate entre España y Brasil en el Bernabéu

Lamine Yamal eclipsa a Vinicius en el trepidante empate entre España y Brasil en el Bernabéu

La noche estaba montada en torno a Vinicius, en una especie de reivindicación brasileña y disculpa española por los inadmisibles gritos racistas que ha recibido en varios campos de este país. Ocurre que la figura del futbolista del Real Madrid ha llegado a un punto de desencuentro en el que no se admiten matices. Ni sus detractores reconocen la gravísima, y obvia, realidad que sufre siendo objeto de insultos racistas, ni sus defensores asumen su otra realidad, incuestionable, esa que habla de un deportista inaceptable por su actitud ante rivales, árbitros y aficiones contrarias. Reflejo probablemente de una sociedad, la española, proclive a la polarización extrema, Vinicius no admite diálogo. O se le elogia todo, o se le censura todo. Da igual. [Narración y estadísticas].

Conviene no olvidar tampoco que él mismo se ha atribuido, o alguien se lo ha asignado, un papel, el de icono contra esta lacra, para el que quizá no esté preparado. Un chico tan joven, al que le pasan tantas cosas y tan rápido, difícilmente está capacitado para asumir el liderazgo en algo de semejante envergadura. Bien haría él, o quien está cerca de él, en orientarle para que la lucha que ha emprendido, legítima, necesaria, imprescindible, se ajuste a la realidad de un chaval de 23 años que, simplemente, juega muy bien al fútbol. Sus lágrimas, como su fútbol, no admiten matices, por muchas cámaras de televisión, y de cine, que le apunten desde hace bastante tiempo.

Asumidas todas las aristas de Vinicius, tomadas las fotografías con el lema Una sola piel y habiéndole sido otorgado el privilegio de ser capitán en su partido, fue el turno de la pelota, escenario del que parte Vinicius y al que, cuando vuelve, entrega una versión, esta sí, única e indiscutible. Es un jugador fantástico, por mucho que ayer estuviera, como el resto de su equipo, con la tensión por los suelos. Una carrera por su banda, salvada por Le Normand, a la media hora, fue todo lo que pudo ofrecer.

En medio de un ambiente amable, casi pasota con lo que ocurría en el terreno de juego, el brillo fue para Lamine Yamal, otro futbolista distinto, descomunal. Un tipo diferencial de esos que no sobran y menos a un equipo como el español. Suya fue la noche, un rosario de regates y amagues, de fintas y mentiras, de engaños y de ilusionismo. Un show que terminó en empate gracias a dos penaltis para los locales inventados por el árbitro, un portugués de nombre Antonio que colaboró lo suyo y que en el último instante compensó un poco a los brasileños señalando otra pena máxima para dejarlo todo en tablas.

Vinicius agradece la ovación del público.

Vinicius agradece la ovación del público.PIERRE-PHILIPPE MARCOUAFP

España puso más porque era su obligación, jugaba de local y aunque fuese por aquello del qué dirán, debía mostrarse al menos interesado. Dispuso Luis de la Fuente un equipo que se parece mucho al titular que iniciará la Eurocopa y entre eso, la dimisión brasileña y un árbitro amigo, firme al señalar el punto de penalti en un piscinazo de Lamine Yamal, la selección se puso muy pronto por delante. En el aire, sin embargo, siempre flotó la sensación de que no es lo mismo contragolpear con Rodrygo o Vinicius que con Nico Williams o Morata. Sin desmerecer a nadie, la calidad individual en el último tercio del campo vestía de amarillo, salvo Lamine. A esta España no le va a costar dominar los partidos porque tiene jugadores de mucho talento en el medio, pero sí va a sufrir cuando los partidos los decidan los grandes jugadores. Ella sólo tiene uno. Muy bueno, pero uno.

Quiso Dani Olmo desmetir esto último con un gol increíble, fruto de un caño y un recorte deliciosos en un par de metros, con una definición perfecta al palo largo en el 2-0. Tiene calidad España, sí, pero no tiene esa calidad diferencial que da títulos más allá del juego, salvo, conviene insistir, mirando de reojo al DNI, a Lamine. Un regateador puro, de una calidad sublime, capaz de salir por los dos costados, de amagar, de engañar, de driblar... Un jugador diferencial de verdad.

En todo caso, con dos goles de ventaja era el momento de la selección, a la que sin embargo se acercó Brasil sin querer, gracias a un exceso de confianza con Unai Simón, que se marchó al vestuario sonriendo, quitándole importancia o asumiento que esto, regalarle un balón a Rodrygo, forma parte del juego. El caso es que ese gol, poco antes del descanso, dio paso a otro, poco después de ese descanso, que dio el empate a Brasil, un equipo, ahí sí, mucho más intenso, más agresivo, con toda la viveza que le había faltado en el arranque. Acertó Endrick, otro de esos niños deslumbrantes. Tras ese impetuoso inicio de segundo tiempo, la cosa se calmó y todo devino en el mundo al revés, con pitos a Morata, dueño de una noche nefasta, y aplausos a Vinicius, que tras 70 minutos de intrascendencia decía adiós a su partido bajo una ovación intensa. Se quedaba en él, en el partido, Lamine Yamal, eclipse de todo lo que ocurrió anoche, menos del racismo.

Endrick, Lamine Yamal y la aventura de tener niños en las selecciones de mayores: permisos de los padres, certificados penales y muchas precauciones

Endrick, Lamine Yamal y la aventura de tener niños en las selecciones de mayores: permisos de los padres, certificados penales y muchas precauciones

Tener a un menor de edad en el seno de la selección es complejo a nivel burocrático. España tiene a dos. Lamine Yamal (16 años) y Pau Cubarsí (17). Brasil tiene a uno. Endrick (17). En el caso de la Federación española, como todas las instituciones que trabajan con menores de edad, tiene su propio Protocolo para la protección de la Infancia y la Adolescencia. Pero, por empezar con lo más elemental, los responsables de organización de Las Rozas debieron pedirle a los padres de los chicos una autorización firmada para poder viajar a Londres y otra autorización firmada para poder hacerles fotografías y vídeos y poder publicarlos.

Además, todos los que estén en contacto con ellos, empezando por el seleccionador, Luis de la Fuente, deben acreditar que no tienen antecedentes por delitos sexuales, como explicaba Marca la semana pasada. Por ejemplo, el chófer que fue a recogerles al aeropuerto también debió presentar ese certificado. Y, por supuesto, fueron acompañados hasta el mismo avión en Barcelona por un adulto y recogidos por otro, empleados ambos de la compañía aérea, el lunes de la semana pasada, cuando viajaron a Madrid.

Tampoco un adulto, sea cual sea, puede quedarse en una sala a solas con ellos. Si el seleccionador quiere darles instrucciones individuales, ha de haber al menos otro adulto presente. Protocolos similares existen en la Confederación Brasileña de Fútbol, donde el talento precoz es incluso más habitual que en casi cualquier otro fútbol.

Estrellas en el Bernabéu

Esos niños estarán hoy en el imponente nuevo Bernabéu, bajo el influjo de un intento, elogiable, de luchar contra el racismo. Se enfrentan España y Brasil, dos selecciones que apenas se han cruzado nueve veces y que, según de la fuente, «podría ser perfectamente la semifinal o la final de un Mundial». Más allá de la hipérbole del seleccionador, y soslayando, si eso fuera posible, el objeto del choque, el foco bien podría ponerse en estos muchachos, cuya titularidad no está asegurada, pero cuyo concurso en algún momento del partido es seguro. Todos los focos los apuntarán hoy.

Endrick, en el entrenamiento de Brasil.

Endrick, en el entrenamiento de Brasil.KIKO HUESCAEFE

Por uno, Endrick, el Real Madrid pagó en diciembre de 2022 (entonces tenía 16 años) alrededor de 35 millones, que serán casi el doble si cuando aterrice, el próximo verano, ya convertido en un hombrecito mayor de edad, empieza a cumplir los objetivos que marca el contrato. Por el otro, Lamine Yamal, cuentan en Barcelona que su club, el Barça, ha rechazado ofertas que sobrepasaban los 150 millones de euros, una cantidad que solventaría muchos de los problemas económicos de la entidad, que no son pocos precisamente. Sin embargo, parece claro que ambos están destinados a protagonizar una rivalidad de, como mínimo, una década en los estadios de la liga española.

«Dan el nivel, y eso es lo que importa», decía ayer Dani Carvajal, que se va a medir a su compañero en el Madrid y que va a conocer, en directo, a su futuro compañero. Endrick marcó el pasado sábado el gol de la victoria de Brasil ante Inglaterra, y eso ha disparado todos los elogios hacia un chaval, dicen, destinado a marcar una época. «Es un jugador de 17 años, un muy buen futbolista, como también tenemos nosotros, pero hay que darle tiempo al tiempo y ser muy prudentes. Pensar que puede ser el sustituto de Pelé... ¡casi nada! Eso es meter mucha presión, generar estrés y una exigencia para la que quizá no está preparado en cuando a madurez.

Es un flaco favor el que le hacemos si hablamos así. Por eso yo soy partidario de que estos chicos vayan tranquilos, que vayan desarrollando su proceso formativo. Ya llegará el tiempo para exigirles», dijo De la fuente, que de ayudar en la maduración del talento joven sabe un rato, y ha trasladado esos conocimientos a la selección absoluta.

Carvajal: "España no es un país racista. Yo me crié en un barrio humilde de Leganés sin problemas"

Carvajal: “España no es un país racista. Yo me crié en un barrio humilde de Leganés sin problemas”

Dani Carvajal es el tercer capitán de la selección española por número de partidos en esta convocatoria. Sin Morata, que no ha hecho ninguna comparecencia pública en esta ventana, ni Rodrigo, ausente en la mañana de este lunes por un problema familiar, han hablado, así que la rueda de prensa previa al choque contra Brasil ha encontrado en el lateral derecho del Madrid un portavoz cualificado, pues es compañero de Vinicius, el protagonista de este choque montado para luchar contra el racismo, y además se encontrará con él en la misma zona del campo. Por cierto, sobre eso, sobre si entrarle fuerte o no, Carvajal lo tiene claro, pese a ser un amistoso: "Soy de los que piensa que te puedes lesionar más si entras flojo que si entras fuerte. Yo no me voy a guardar nada".

Pero, más allá de eso, la figura de Vinicius es trascendente por todo lo que le ha rodeado desde que en algunos campos se tomase como costumbre, horrible, tratar de desquiciarle con cánticos racistas. Eso desató una ola de indignación en el país natal del chico, donde se ve a España como un país racista, un poco al modo que ocurrió con Inglaterra y aquel desafortunado episodio de Luis Aragonés con Reyes en 2004.

"No creo que España sea un país racista", comenzó diciendo Carvajal. "Yo que vengo de un barrio humilde de Leganés, me he criado con todo tipo de chicos, de muchas nacionalidades, y nunca he tenido el menor problema. Ocurre que la gente va al fútbol a descargar su rabia y su ira, e insultan con lo que saben que le duele a un jugador, en este caso a Vinicius con el racismo. Ojalá esas personas no puedan volver a entrar en un campo de fúbol".

El madrileño ha visto crecer a Vinicius, en lo futbolístico y en lo personal, y es testigo directo de este problema que acosa al chico. Sin embargo, no es algo que Vinicius exteriorice en el vestuario con los compañeros. "No lo habla, tampoco es un tema para hablar en el vestuario, entiendo que lo comentará con su entorno más privado", reveló el lateral, que hoy tendrá enfrente al propio Vinicius, a Rodrygo y a Endrick, los dos primeros ya compañeros y el último que lo será el año que viene.

Por su parte, Luis de la Fuente no entró en el tema del racismo. Señaló a Vinicius como uno de los mejores jugadores del mundo y se centró en poner en valor la parte deportiva del partido.

Pablo Sarabia: "Los futbolistas no tenemos baja de paternidad, y eso influye; mi capacidad de concentración era nula"

Pablo Sarabia: “Los futbolistas no tenemos baja de paternidad, y eso influye; mi capacidad de concentración era nula”

Actualizado Domingo, 24 marzo 2024 - 23:42

Lo último que hizo con la selección, diciembre de 2022, fue estrellar dos balones en los postes. El primero estuvo a punto de dar a España el pase a cuartos de final del Mundial, y el segundo fue el primer penalti fallado en la tanda frente a Marruecos, final abrupto de aquella aventura qatarí. Pablo Sarabia (Madrid, 31 años) recuerda aquello con amargura, aunque las palabras de Luis Enrique -«de lo único que me arrepiento es de lo poco que ha jugado Sarabia», dijo- fueron un pequeño bálsamo. Pero la conversación, que empieza en el fútbol, vira hacia la vida y, de repente, hacia cómo un acontecimiento feliz, el nacimiento de sus mellizos, influyó en su carrera profesional. Y, en contra de lo que pueda parecer, no le resultó fácil ensamblar todo.

¿Ha visto muchas veces aquel tiro al poste en el último suspiro del partido contra Marruecos?
La he visto miles de veces por televisión, sí. Por un milímetro no cambió todo
En jugadas así, ¿piensa que podía haber hecho algo mejor o fue sólo cuestión de suerte?
Tú tomas decisiones, haces eso y ya está. ¿Qué podía haber puesto el cuerpo de esta forma o de esta otra...? Yo eso no lo pienso.
Lo que dijo Luis Enrique de usted en público, ¿se lo dijo en privado?
Sí, me lo dijo y fue muy honesto por su parte. Me lo dijo antes de despedirnos, el día que nos íbamos de Qatar. Luego hemos seguido teniendo algún contacto y nada, pero nada nada, que reprocharle. Él tomaba las decisiones que creía oportunas y se dio así, sin más. Sólo puedo agradecérselo.
Tras el Mundial, se va de París a wolwerhampton con Lopetegui. ¿Cómo fue aquella llegada?
Los primeros meses fueron realmente muy bien. Empecé a jugar y bien. Pero sentía que el ritmo era muy alto, que sucedían muchas cosas sobre las que yo no tenía control, y eso me desbordaba. Además, nacieron mis mellizos, y todo eso hizo que mi vida cambiara mucho...
¿A eso se refiere cuando alguna vez ha hablado de «circunstancias personales»?
Sí. Cuando fiché, viajé con mi mujer embarazada de ocho meses. Fue una valiente, sabíamos que venían mellizos, pero ella me dijo que fuéramos donde yo pudiera ser feliz, y en París ya no lo era. Total, que lo dicho, empiezo a jugar y en un mes y medio, vinieron los niños. Claro, aquello cambió todo. Los futbolistas no tenemos baja de paternidad, y los niños nacieron un martes, yo tuve el miércoles libre y el sábado ya estaba jugando un partido. Eso influye, y mucho. Mi capacidad de concentración era nula, y tuve que cambiar muchas cosas: tenía que dormir separado de mi mujer para que, si los niños se despertaban, no afectase al descanso. También hice cambios en la comida.
En la comida, ¿por qué?
Porque cuando tienes niños, vives para ellos. Y primero les das de comer a ellos y tú comes más tarde, entonces la merienda ya se te junta con la cena, y es muy importante para un deportista de élite tanto el descanso como hacer todas las comidas. Yo me adapté tanto a los niños que perdí hábitos que forman parte de mi trabajo, y tuve que ser más estricto con eso.
Pablo Sarabia

Pablo SarabiaÁNGEL NAVARRETE

Es que su herramienta de trabajo es el cuerpo.
Claro, por eso es tan importante. Mira, un ejemplo: yo intentaba comer en la ciudad deportiva, después de entrenar, a eso de las 13.30. Pero cuando nacieron los niños, tenía muchas ganas de verles y, por supuesto, ayudar a mi mujer, así que me iba, y les dábamos de comer a ellos y nosotros terminábamos comiendo a las 15.00 horas. Eso tuve que cambiarlo. ¿Cenar? No podía cenar después de dormir a los niños, tenía que volver a hacerlo antes, porque necesito hacer la digestión antes de acostarme.
Y en verano se marcha Julen. Y alguien muy cercano a usted cuenta que le vinieron a decir: 'Búscate equipo, que aquí no vas a jugar'.
Bueno, me dieron a entender que si quería salir, tenía la puerta de salida abierta. Yo dije que no, que me quedaba y que quería demostrar que, a base de trabajo, le iba a dar la vuelta. Y lo he hecho. Hablando con el entrenador, entendiendo el juego... Es una de las partes de mi carrera de la que más orgulloso me siento.
¿Por qué no buscó una salida fácil, que seguro que las tuvo?
Sí, tuve opciones de ir a sitios donde sabía que iba a jugar. Pero era un reto personal. Si analizas mi carrera, en muchas ocasiones me pasó de no empezar a jugar y terminar convenciendo a los entrenadores. Era como que no me podía ir sin pensar: 'lo voy a intentar, no te puedes ir ahora'.
Pero era la opción menos fácil.
Obvio. Y teniendo dos bebés en casa, con mi mujer sola, lejos del clima que me gusta. Pero yo tengo que haberlo intentado. Retirarte sin intentarlo no entra en mi cabeza. Si yo veo que no es mi momento, mi lugar, mi entrenador, ok, pero allí no habían visto al Pablo Sarabia que habían fichado, y eso me jodía. Y quería quedarme para demostarlo. Y lo conseguí, afortunadamente.
Esa fortaleza mental, ¿se trabaja?
Llevo trabajándola desde mi época en el Getafe. Trabajo con un psicólogo para aceptar cosas que no son como esperas.
Pero el futbolista es el prototipo de persona que no parece tolerar bien la frustración.
Totalmente de acuerdo. Pero creo que es un error, porque el futbolista que no acepta la frustración, mal le va. No puedes irte a la cama pensando que podías haber hecho más.

«Mi cuerpo es mi herramienta de trabajo; descansar y la alimentación son cosas clave»

Pablo Sarabia

¿Es consciente de lo privilegiado que es?
Claro, soy consciente de la virtud que me ha dado el Señor desde que nací, y la educación que me dieron mis padres.
¿Se considera un cabezota?
Soy muy constante, si me propongo algo, lo consigo.
¿El entrenador, Gary O'Neil, le dijo: 'me he equivocado'?
Me lo ha hecho ver, no me lo ha dicho, pero me lo ha hecho ver. Me ha puesto de ejemplo algunas veces delante del vestuario, destacando la constancia cuando no jugaba.
Entonces, ¿no controla muchas cosas de la Premier?
El sábado perdemos un partido contra un Segunda, en el minuto 96 vamos ganando 2-1, y perdemos 3-2, y eso no puede ser. Hay que controlar más las cosas.
Pero para el espectador es mucho más divertido.
Sí claro, lo entiendo, pero para los que estamos dentro..
¿Cómo ve el proyecto de Luis De la Fuente?
Ganamos la Nations League, y eso es importante. Es un proyecto más directo, con algunos cambios respecto a la anterior, pero con un gran grupo.
¿Se ve en la Eurocopa?
Como te he dicho, soy una persona muy constante, que pone todo para conseguir lo que quiere. Yo voy a darlo todo, y el día que salga la lista, si estoy, pues feliz.
Luces verdes y rojas en las pruebas de la selección para estar en la Eurocopa

Luces verdes y rojas en las pruebas de la selección para estar en la Eurocopa

Contrariamente a lo que suele ser habitual, la selección durmió en Londres la noche del viernes. Lejos de salir corriendo hacia el aeropuerto, Luis de la Fuente y sus chicos descansaron en el hotel, a apenas unos minutos del campo, y regresarron este sábado por la mañana para luego entrenar, a puerta abierta, por la tarde. En Las Rozas hubo gente, sí, pero no mucha, pues esta selección, como casi todas, pasa bastante desapercibida en los periodos de entreguerras, es decir, en los periodos que pasan entre un gran campeonato y otro. Los focos sólo volverán sobre el equipo patrio el próximo 15 de junio, cuando debute en la Eurocopa contra Croacia. Si acaso, pasado mañana la gente, desde sus lugares de vacaciones, verá el amistoso contra Brasil porque es Brasil, y porque es Vinicius, y todo lo que rodea al madridista interesa. Pero poco más. De la prueba ante Colombia ya nadie se acuerda.

Nunca mejor escrito lo de «prueba». Guardada la columna vertebral (Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Rodrigo, Olmo o Morata) para el choque del próximo martes, la intención única de jugar contra Colombia era ver jugadores. Tal es así que, de los 17 futbolistas que tuvieron algún minuto en Stratford, apenas dos o tres serán titulares en la Eurocopa. La alineación fue: Raya, Pedro Porro, Vivian, Laporte, Grimaldo, Zubimendi, Merino, Sarabia, Oyarzabal, Joselu y Gerard Moreno. Después salieron Remiro, Baena, Morata, Nico Williams, Cubarsí y Lamine Yamal. De todos ellos, apenas Laporte, Merino, Morata y, si acaso, Lamine Yamal, se pueden intuir en un once tipo para iniciar el torneo a disputar en Alemania.

«Claro que no nos gusta perder, pero tenemos varias conclusiones positivas», decía el seleccionador en la sala de prensa del Olímpico de Londres. Las conclusiones positivas apuntan a Vivian, el central del Athletic de Bilbao, bien valorado por el cuerpo técnico pese a confiarse en el balón que le arrebató Luis Díaz y que terminó en el gol colombiano. También quedaron en buen lugar Gerard Moreno, que aporta muchísimas soluciones al equipo en la parte ofensiva, y Grimaldo, dueño, un recién llegado, de todas las jugadas a balón parado, incluyendo los córners por los dos perfiles y la falta directa al borde del área en los estertores del patido. No tan buenas resultaron las pruebas con Pedro Porro o Sarabia, algo coja su banda durante toda la noche.

La duda

En cuanto a Cubarsí, que apenas dispuso de 10 minutos, las conclusiones las está sacando De la Fuente de los entrenamientos. Ya tenía la idea de no exponer demasiado al chico en esta ventana, y de hecho no parece probable que sea titular ante Brasil, un equipo con potencial suficiente para desbordar a cualquier central. Hay quien opina dentro de la concentración que sería exponer demasiado a un chico tan joven. Ocurre que De la Fuente ha demostrado ya que puede poner a jugar a un niño sin problemas. El chaval, el segundo más joven en debutar con la absoluta después de Lamine Yamal, ha caído de pie en Las Rozas por su timidez y modestia, cuestión nada desdeñable en un cuerpo técnico que valora, y mucho, las cualidades humanas que permitan a un jugador integrarse en un grupo sin grandes egos.

En el Bernabéu, pues, pasado mañana, se verá una versión mucho más reconocible de la selección, algo similar al bloque que, en un año, ha construido Luis de la Fuente y que volvió a perder el viernes, 12 meses después de haberlo hecho en Glasgow, en marzo de 2023, en el camino hacia la Eurocopa. Dos tropiezos en 11 partidos dirigidos. No se le da bien al entrenador viajar al Reino Unido.

La primavera de Cubarsí y la resignación de Luis de la Fuente: “De las derrotas se aprende más”

Actualizado Sábado, 23 marzo 2024 - 00:25

Marzo no es un buen mes para Luis de la Fuente. Con la primavera apuesta por revoluciones que no siempre salen bien. Ocurrió ante Escocia hace un año, en partido oficial; volvió a pasar con Colombia, esta vez en un amistoso que llevó al seleccionador a experimentar con su once y a batir de nuevo récords. Pau Cubarsí saltó al campo en el minuto 83 para sustituir a Laporte y convertirse, con 17 años y 60 días, en el segundo jugador más joven en debutar, sólo superado por Lamine Yamal, y en el central de menor edad, un logro que aún tenía Sergio Ramos y su estreno con 18 años y 361 días. Su frialdad en el campo también se reflejó después en los pasillos del estadio, cuando apenas comentó con "orgullo" que había cumplido "un sueño".

Con la irrupción de Cubarsí quiso De la Fuente sacar del atasco a la unidad B que alineó en el Olímpico de Londres, pero no hubo fortuna. "De las derrotas se aprende más. Era un partido complicado, exigente y estamos satisfechos de cosas del primer tiempo pero hay otras que hay que mejorar, especialmente en el segundo. Queríamos hacer pruebas, ver a jugadores con esta exigencia y estrés. Ahora hay que seguir mejorando", reconoció el seleccionador, que vio cómo su equipo perdía el control de un duelo que, al menos durante 45 minutos, fue suyo.

Tuvieron entonces protagonismo otros dos jugadores que han conquistado al seleccionador en el descuento hacia la Eurocopa. Álex Grimaldo y Dani Vivian han encajado en una selección cuajada sin que les pese lo más mínimo ser los novatos. Ambos están en un momento dulce y lo pusieron con desparpajo al servicio de España. El valenciano, en su segundo partido internacional, se convirtió en una bala zurda desde donde se desplegó todo el ataque de la selección en la primera parte. Cabalgadas, centros telegrafiados, saques de esquina, disparos lejanos y hasta amagos de lanzar faltas. Nada temía el jugador con una cartera de recursos envidiable que brilla en el exitoso Bayer Leverkussen de Xavi Alonso.

Las miradas las compartió con Dani Vivian y hasta quiso endulzar su debut con un centro acaramelado que el vitoriano cabeceó rozando el palo. Aplomo mostró el central del Athletic, con físico de jugador muy maduro pero con 24 años y ni un minuto como internacional. Ni dudó. Firme formando pareja con Laporte, ordenó a puro grito a la línea defensiva y hasta buscó darle salida al juego rompiendo las líneas colombianas para encontrar a Merino en la frontal y que asistiera al capitán Oyarzabal para el remate.

En media hora todo el estadio olímpico de Londres, teñido de amarillo por las camisetas de la numerosa hinchada de Colombia, entendió por qué este central encandila a De La Fuente. Pero también que le queda mucho que aprender, especialmente una lección: con la camiseta de España te cruzas con futbolistas como Luis Díaz, capaces de romperte en mil pedazos. La primera, la salvó. De la segunda nació el gol de Muñoz para Colombia. "Ha sido una individualidad buenísima", reconocía el vasco. A la tercera, lo frenó en falta. Por si acaso.

A Colombia la había despertado el seleccionador Néstor Lorenzo con sus cambios al descanso, Durante toda la primera parte vio cómo su equipo no era capaz de reaccionar ante el descaro español, al que se sumó Gerard Moreno para ser un arma interesante. No se ponía la camiseta de España desde 2021. "Es un regreso agridulce por el resultado, pero me siento muy bien por volver con este grupo humano. Yo seguiré empapándome de todo lo que quiere el míster, porque es la primera vez que puedo trabajar con él", admitió.

El regreso de James

Un zurdazo a la media vuelta atajado por Vargas fue el último aviso antes de que James Rodríguez catalizara a Colombia para hacerla dueña del partido. El veterano jugador buscaba una resurrección con su selección que se ganó. Probó con un tiro lejano a Remiro y después remató a la mediavuelta una asistencia de Luis Díaz. "En el primer tiempo nos han dado una lección de cómo jugar, pero en el segundo fue nuestra oportunidad", aseguraba el futbolista renacido cuando se pone la camiseta de su selección y que sueña con volver a Europa: "Ojalá en el futuro poder volver a LaLiga".

No hubo manera de que España se sacudiera un dominio que le fue pensando a pesar de que el seleccionador echara mano de toda la artillería posible. Nada sirvió para igualar el empuje de los colombianos, que se habían volcado en este encuentro tanto en el césped como en la grada. Una lección que la selección debe aprender para encarar el duelo ante Brasil.

De la Fuente piensa en Brasil y su España de laboratorio cae ante Colombia en Londres

Actualizado Viernes, 22 marzo 2024 - 23:35

Tal y como está la Federación española, explicar por qué un España-Colombia se juega en Londres es un fastidio. Aunque no haya nada que sospechar (de momento) pues todas las selecciones están viajando para sacarle unas monedas a sus amistosos (Italia se ha ido estos días a jugar dos amistosos a EEUU), el clima de desconfianza que esta Federación se ha ganado a pulso va a tardar un tiempo en irse. Si es que se va. Pero en fin, más allá de eso, que no es poco, a Luis de la Fuente le quedan cuatro partidos (tres ya) para probar cosas antes de la Eurocopa, así que más allá del escenario, el asunto tenía su interés. Una España de laboratorio, en pruebas, perdió con Colombia siendo mejor, aunque esto viene a ser lo de menos, siendo verdad, como es, que perder es una de esas cosas que siempre molesta. [Narración y estadísticas].

Adivinar la alineación era tan sencillo como meter todos los nombres en un cubilete de los de jugar al parchís, tirar y que salieran boca arriba los once que eligió Luis de la Fuente. Se da por hecho que el seleccionador dispuso a esos futbolistas basándose en algo más que el azar, pero más allá de eso, lo que sí quedó claro es que priorizó el partido del martes contra Brasil en el Bernabéu. Acaso porque el de ayer era un viernes primaveral en España, previo a Semana Santa, acaso porque se jugaba en un estadio semi vacío, acaso porque quiere ver a los 26 que se ha traído a esta concentración, el caso es que se vio un equipo irreconocible hasta ahora, y que poco o nada tendrá que ver con el que comience la Eurocopa en junio.

Debutó Vivian, el central del Athletic de Bilbao que ha entrado en la pelea por acompañar a Laporte y Le Normand a Alemania, y volvían Sarabia, Gerard Moreno, Grimaldo o Pedro Porro. De entre todos ellos, sobresalieron dos en un partido destensado por la propia inercia de estas alturas de la temporada y por su condición de amistoso. Vivian y Gerard Moreno. El defensa ofreció un curso de cómo debe comportarse un central, reculando ante los balones largos, encimando cuando recibían los delanteros y asegurando el pase en la salida del balón, conduciendo para dividir al contrario si era preciso o jugando en largo si esa era le mejor opción. Fuerte, rápido y con mucha personalidad, no empaña su noche la jugada del gol, donde perdió el paso ante un jugador descomunal como Luis Díaz.

Buena noticia

En el otro extremo del campo alzó la voz Gerard Moreno. Acosado de mala manera por las lesiones, es un futbolista casi imprescindible en una convocatoria de 23, no sólo por su capacidad de jugar centrado o en banda, sino por su concepción del fútbol, su excelencia en el juego de espaldas o la facilidad que tiene para girar la pelota de un lado para otro. En el otro extremo, no dijo nada Pedro Porro, un futbolista algo tosco, voluntarioso, sí, pero atropellado en la toma de decisiones, no como, en el lateral opuesto, Grimaldo, de lo mejor que ha pasado por ese lugar del campo en las pruebas de De la Fuente para buscarle un acompañante a Gayá en la Eurocopa.

Así las cosas, la noche en Londres transcurrió sin sobresaltos, con una España mejor que Colombia. Mejor con balón y sin balón, mejor, en fin, aunque con pocas opciones de hacer gol. Un remate de Merino a centro de Grimaldo y un par de uys en centros laterales fueron lo mejor de una primera parte de la sesión insípida, despachada en un estadio precioso pero sin ninguna relación con los contendientes y con un 90-10 a favor de Colombia en la grada. Cosas del fútbol moderno, se supone.

A la vuelta del descanso debutó Remiro, el portero de la Real Sociedad, y Gerard Moreno tuvo la mejor ocasión en un remate desde dentro del área que salvó Cuesta como pudo. Respondió James, al que el traje le queda un poco justo, pero que sigue teniendo una zurda envidiable. El partido lo rompió Luis Díaz. El delantero del Liverpool, en carrera, mareó a Vivian y su centro lo remató en el segundo palo Muñoz para poner por delante a los suyos. Sin merecerlo, España estaba por debajo. De ahí al final, pese a la entrada de Morata, Nico, Baena, Lamine Yamal o Cubarsí, que al fin hizo su aparición, no pasó gran cosa. Al chico le tocó pasar desapercibido los últimos 10 minutos de una noche que no será recordada por nadie. El laboratorio de las pruebas cerró hasta junio, pues el martes, contra Brasil, será otra cosa. Más seria.

El díscolo James Rodríguez que busca una resurrección con Colombia

El díscolo James Rodríguez que busca una resurrección con Colombia

James Rodríguez se agarra al brazalete de capitán de Colombia como a una tabla de salvación. A sus 31 años no le quedan muchas oportunidades para tratar de resucitar y relanzar una carrera que fue cayendo en picado desde su paso por el Real Madrid. Cada vez menos decisivo en el campo y más cuestionado fuera, sigue manteniendo algunas actitudes díscolas que tanto lastraron sus asombrosas cualidades. Sólo Colombia, su seleccionador Néstor Lorenzo, lo espera. El seleccionador no quiere renunciar a sacar partido a aquel '10' completo que asombró hace 10 años.

En el verano de 2014, James Rodríguez fue la sensación del Mundial de Brasil. Con seis goles, se llevó al Bota de Oro y confirmó que aquel chaval de 23 años que había brillado en Oporto y Mónaco podía tener hueco en el Real Madrid. Florentino Pérez pagó 80 millones de euros y lo puso a las órdenes de Carlo Ancelotti. El italiano pudo sacar lo mejor de él: fijo en el once, marcó 17 goles. Pero ni las exigencias de Rafa Benítez ni las de Zidane las entendió. Su ego era indomable y los problemas comenzaron a aparecer también fuera del campo, tanto que afloraron en una persecución policial por exceso de velocidad. El colombiano se había convertido en un quebradero de cabeza.

Su refugio fue una cesión por dos temporadas al Bayern de Niko Kovac, pero sus números no fueron brillantes. Ocho goles y un problema que describió Lotthar Matthaus: «Es simplemente una cuestión táctica. Es un jugador excelente, pero no tiene hueco en la mayoría de onces de Europa». Tampoco su actitud la tenía en un vestuario de la exigencia del bávaro y acabó desesperando al técnico croata. La reacción del colombiano fue encararse con el técnico y negarle el saludo al director deportivo, Hasan Salihamidzic.

De la Premier a Qatar

De regreso a Madrid, había perdido cualquier posibilidad de jugar en el Bernabéu bajo las órdenes de Zidane y una lesión de ligamentos volvió imposible su resurrección. Su tiempo en LaLiga había acabado y su agente, Jorge Mendes, le buscó acomodo en la Premier.

Recuperado, en el verano de 2019 su destino fue el Everton, esta vez de nuevo bajo el ala de Ancelotti. En este reencuentro de dos temporadas fueron los problemas físicos el lastre, tanto que le llevaron a perderse la Copa América de 2021. Su situación no mejoró, porque Benítez le abrió la puerta y salió camino de Qatar.

El Al-Rayyan pagó ocho millones y aguantó al atacante una temporada para después dejarlo marchar al Olympiacos. Seis meses duró en Grecia, hasta que, otra vez, discutió con el entrenador, José Anigo, y se negó a disculparse ante el vestuario. En abril de 2023 se quedó sin equipo y en el mercado de verano recaló en el Sao Paulo.

Críticas por un penalti

La vuelta a Sudamérica tampoco le ha sentado bien. Debutó y sufrió una lesión en el gemelo que le dejó sin ser inscrito en la primera vuelta del campeonato. Fue entonces cuando pidió rescindir su contrato, firmado hasta 2025, pero la ausencia de ofertas le hizo optar por la continuidad tras pedir disculpas al técnico Thiago Carpini y a sus compañeros. Inscrito para la segunda parte del campeonato, antes de viajar con Colombia a Londres vivió otra polémica. Sao Paulo se jugaba el pase a los cuartos del Campeonato Paulista en penaltis y James no se atrevió a tirarlo. El aluvión de críticas no ha tardado, incluidas las del ex madridista Cicinho: «¿Qué hace este tipo en Sao Paulo?».

Con la polémica pisándole siempre los talones y pocos partidos en las piernas, Colombia quiere intentar resucitar a uno de sus referentes de cara a la Copa América.

Una selección 'sin cabeza' en Londres: "Por desgracia, nos hemos convertido en expertos en lidiar con estas situaciones"

Una selección ‘sin cabeza’ en Londres: “Por desgracia, nos hemos convertido en expertos en lidiar con estas situaciones”

Los futbolistas son una extraña especie. Salvo contadas, y honradas, excepciones, son chicos jóvenes completamente despreocupados de lo que ocurre más allá de su entorno más cercano. El miércoles miraban a los agentes de la Guardia Civil que iban de un lado para otro mientras ellos entrenaban, pero casi ninguno se preocupó. A lo sumo, después, preguntaban con esa curiosidad perezosa: «¿Qué pasa?». Recibida la somera explicación de quienes les rodean, se encogían de hombros y seguían a lo suyo. «Están al margen de todo», cuentan desde dentro de la concentración. De hecho, y pese a que los registros comenzaron a las 9.00 horas y el entrenamiento lo hizo dos horas después, los hubo que llegaron al campo sin saber lo que estaba pasando.

Pero, fuera de esa burbuja en la que viven los futbolistas, la realidad es que los registros llevados a cabo por la Guardia Civil en la Ciudad del Fútbol han puesto patas arriba (otra vez, y van muchas) a la RFEF, que aterrizó en Londres encabezada por Alejandro Morales, el presidente de la Federación tinerfeña. Él, miembro de la Comisión Gestora, era la cara más reconocible de una expedición en la que no estaba el presidente de esa Comisión Gestora, Pedro Rocha, ni su mano derecha, Elvira Andrés. Las versiones difieren en función de a quién se pregunte. Hay quien dice que ya tenía decidido no viajar porque se imaginaba preparando las elecciones que iba a convocar el mismo miércoles.

Pero también hay quien dice que sí iba a viajar y que, finalmente, viendo la que se había montado, le habían recomendado que no lo hiciera. El caso es que en Londres no está y que su nombre ha salido muy tocado de esta situación porque, quiera él o no, es visto como una prolongación de Luis Rubiales. El ex presidente, poco antes de ser desalojado por la FIFA a finales de agosto, destituyó a todos los vicepresidentes menos a él. Después de haber tejido una red que le permitía partir como favorito (acercándose al CSD y a LaLiga) frente al resto de posibles candidatos, lo de esta semana le sitúa en una posición incomodísima ante lo que viene.

Resignación

A todo esto, la selección anda por Londres porque juega un partido contra Colombia organizado por Stage Front, una empresa de eventos responsable de las selecciones absolutas de España (el año que viene disputará un amistoso en Estados Unidos en virtud de ese acuerdo, firmado en noviembre de 2023). En el estadio Olímpico de Londres, donde Usain Bolt dijo adiós, donde hoy juega el West Ham, habrá poco más de 40.000 personas, la mayoría colombianos, generando un escenario, en fin, poco propicio para dejarse ver. Se quiera o no, en el ambiente flotan los registros de la Guardia Civil.

«No va a influir lo que ha pasado, porque tenemos la responsabilidad de centrarnos en nuestro trabajo. Pero sí he de decir que no vivimos ajenos a la realidad, estamos al tanto de todo, y sólo pedimos que los organismos competentes investiguen y depuren responsabilidades», aseguró Luis de la Fuente en la sala de prensa. El seleccionador hubo de responder, cómo no, a media docena de preguntas sobre el asunto. Las capeó como pudo. «Uno se acostumbra a casi todo», se resignó.

«Nos enteramos más tarde»

Después le tocó hablar al segundo capitán, Rodrigo Hernández. «Lo vivimos con sorpresa, claro. Desconocíamos lo que estaba pasando. Nos enteramos más tarde. Es una mala noticia, no es agradable, pero habrá que dejarlo en manos de la Justicia. Por desgracia, nos hemos convertido en expertos en lidiar con estas situaciones y enfocarnos en lo que nos compete. Esta vez no va a ser menos», afirmó el centrocampista del City.

Instalada en un hotel cercano al Olímpico, la selección trata, en fin, de aislarse de todo lo que está ocurriendo, cuestión difícil teniendo en cuenta que hay muchos de los que están aquí que siguen manteniendo contacto con Rubiales (discretamente, eso sí), el origen de todos los males, un nombre que otros ahí dentro tratan de separar del suyo propio por vías, a veces, sonrojantes.

La FIFA aceptó la petición de Brahim de jugar con Marruecos el 12 de marzo

La FIFA aceptó la petición de Brahim de jugar con Marruecos el 12 de marzo

Que Brahim Díaz no era seleccionable por España lo sabía la Federación, extraoficialmente, desde primeros de este mes. Que Brahim Díaz no era seleccionable por España lo dio por hecho la Federación cuando FIFA le remitió, el sábado 9 de marzo, la carta que el futbolista había mandado al máximo organismo del fútbol mundial solicitando jugar con Marruecos, y cuyo contenido adelantó en exclusiva EL MUNDO el pasado viernes. Pero que la FIFA había dado luz verde al acuerdo entre Marruecos y Brahim para unir sus destinos no fue oficial hasta el martes de la semana pasada.

Ese día, 12 de marzo, en una comunicación oficial firmada por su Director Jurídico, el español Emilio García Silvero, a la que ha tenido acceso este periódico, FIFA informa a la Federación española de la resolución mediante la cual acepta la petición de las dos partes (la Federación marroquí y el futbolista). Dirimido el asunto por el juez único de la Cámara del Estatuto del Jugador, el argentino Javier Vijande, el texto consta de dos escuetos puntos.

Para saber más

"La solicitud de la Real Federación Marroquí de fútbol relativa al cambio del jugador Brahim Abdelkader Díaz ha sido aceptada", es el primero de ellos. El segundo: "El jugador Brahim Abdelkader Díaz es elegible para jugar en el equipo de la Real Federación Marroquí de fútbol con efecto inmediato". Es decir, si quedaba alguna duda de los posibles resquicios a utilizar para 'recuperar' a Brahim para la selección española, este documento la cerraba. En la resolución, que consta de tres páginas, no se dan más detalles del expediente con referencia FPSD-14001, que es el número que tiene el asunto "Cambio de asociación del jugador Brahim Abdelkader Díaz".

Eso sí, como es preceptivo según los estatutos vigentes, el organismo traslada a España la resolución para que "tome nota de su contenido y vele por su puesta en práctica", al tiempo que da 10 días para recurrir. "Según el artículo 15 del Reglamento del Tribunal de Fútbol, cualquier recurso deberá ser recibido por escrito en la secretaría general de la FIFA en el plazo de 10 días siguientes a la recepción de esta notificación. El incumplimento de esto [...] dentro del plazo dará lugar a que la decisión sea firme y vinculante". España no tiene la más mínima intención de realizar ese trámite, pues respeta la decisión del futbolista.

Brahim celebra su gol, el pasado sábado en Pamplona

Brahim celebra su gol, el pasado sábado en PamplonaJESÚS DIGESEFE

Brahim, de hecho, en su carta a la FIFA solicitando el cambio de Federación lo dejaba muy claro: "Yo, el abajo firmante, Brahim Abdelkader Díaz, nacido el 3 de agosto de 1999 en Málaga, con doble nacionalidad marroquí y española, miembro del Club Real Madrid (España), habiendo jugado ya en beneficio de la Real Federación Española de Fútbol, declaro que he optado por jugar a partir de ahora en la Real Federación Marroquí de Fútbol", decía la misiva.

"Elijo jugar en representación de las selecciones nacionales de Reino de Marruecos por motivos personales [...]. Además, confirmo que soy consciente de que sólo puedo ejercer mi derecho a cambiar de asociación nacional una vez y que, una vez que la FIFA haya tomado la decisión, este cambio será definitivo e irrevocable", concluía el futbolista.