La semana pasada, Dani Olmo salió a charlar con los medios. Alguien le preguntó por su futuro, un mantra que cada verano se repite con el futbolista todavía del Leipzig. La respuesta fue tal que así: «Estoy abierto a posibilidades que puedan surgir, pero te voy a soltar un topicazo: estoy centrado en el primer partido de la Eurocopa». Hubo risas en la sala de prensa de Donuaeschingen, igual que con otros portagonistas que han ido pasando por el m
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Más allá de su imagen, un punto distante, Unai Simón (Vitoria, 28 años) es un tipo muy educado y, a su manera, a la manera, quién sabe, de un vasco, muy divertido. Buen conversador y con las ideas claras, es el capitán de esta concentración. Porque faltan unos cuantos, sí, pero también porque lleva 54 partidos con la selección desde su debut en 2020. Le puso Luis Enrique y le mantuvo De la Fuente. Ha tenido algún problema, y no por culpa suya, con la prensa, y hay quien no entiende su forma directa de responder. Como aquí.
Pregunta. En 2021 me dijo que era su madre quien, si se le subía un poco el ego, le decía: '¡ya vienes con aires de Bilbao!', cuando iba a comer.
Respuesta. Sí sí, pero hace mucho que no me lo dice. Eso es buena señal, digo yo, pero si volviese igual que volvía a casa hace años, seguro que me lo vuelve a decir.
P. Ella sigue siendo la que le pone los pies en el suelo...
R. Bueno, siempre ha sido ella, claro, pero yo creo que todo mi entorno. Al final, las amistades desde pequeño, mi pareja, mi padre evidentemente, y toda mi familia, creo que han sido los que me han hecho ver la realidad de lo que es la vida de los futbolistas. Al final, los futbolistas vivimos en un mundo que no es el real.
P. También dijo entonces que dedicarse profesionalmente al fútbol le impide disfrutarlo como juego.
R. Yo empecé a jugar al fútbol por eso, porque me divertía mucho, con los amigos en el pueblo, en un campo que era un barrizal, tirarte allí, ponerte perdido... Pero a medida que iba quemando etapas, la exigencia iba siendo mayor y el disfrute menor. Ahora sí que vuelvo a notar ese disfrute en el día a día, en el vestuario, tras un partido ganes o pierdas.
P. Es que si alguien le escucha decir que no disfruta realmente del fútbol, puede decir: 'Oiga, ¿qué más quiere? Son jóvenes, ganan mucho dinero haciendo lo que les gusta...'
R. Si yo jugase en un equipo en el que no tuviese una afición como la del Athletic, con ese sentimiento, probablemente no lo disfrutaría tanto. Ver a la gente emocionarse con nuestras victorias o sufrir con nuestras derrotas es lo que me hace disfrutar fuera del campo y vivir así el fútbol.
P. En resumen, ¿es fácil ser futbolista profesional o es difícil?
R. Depende de cómo se gestione. Creo que mientras uno sepa cuál es su realidad y el fútbol que le toca jugar, podrá disfrutarlo. Si cree que es más o menos de lo que realmente es, acabará frustrado. Saber gestionar la realidad, los estados mentales, es lo que permite disfrutar del fútbol.
P. ¿Tiene ayuda para gestionar eso o lo hace usted solo?
R. No tengo ayuda, y no digo que sea lo mejor. Recuerdo que terminé mentalmente tocado el Mundial de Catar, y con el tiempo logré superarlo. El tiempo y conocer la realidad me ayudaron a salir de esa etapa. No obstante, recomiendo a todos que, si tienen dudas, busquen ayuda profesional.
P. Hace poco los futbolistas pararon unos segundos para protestar por el partido de Miami. Es de las pocas iniciativas colectivas que se les recuerdan, y triunfó.
R. No sé si fue exactamente por eso que se suspendió el partido. Creo que había otros factores detrás que complicaban la organización. Pero sí, lo que la gente vio fue a los futbolistas deteniéndose 10 segundos. Aunque tengamos rivalidades, todos formamos parte del mismo gremio. Si creemos que una acción nos perjudica, debemos manifestarnos. Aunque seamos empleados de una gran empresa que es el fútbol, no todo vale.
El portero de la selección española.ÁNGEL NAVARRETEMUNDO
P. ¿Cree que ese gesto puede abrir camino para otros temas, como el del calendario?
R. Iñigo Pérez hizo una reflexión muy interesante: todos nos quejamos, pero cuando hay dinero de por medio, nadie lo rechaza. Yo estaría dispuesto a ganar menos dinero con tal de jugar menos partidos y evitar lesiones. Pero hay gente que se queja de los partidos y aun así no quieren renunciar a la parte económica. Hay que buscar equilibrio, no ser hipócritas.
P. ¿Me permite discrepar en algo? En la Eurocopa, tras unas declaraciones de Mbappé sobre las elecciones francesas, dijo que los futbolistas deberían hablar sólo de cuestiones deportivas. ¿Por qué no pueden dar su opinión sobre otros temas?
R. ¿Sabes qué pasa? Que si tú a mí me pides opinar sobre cohetes aeroespaciales, yo puedo tener mi opinión, pero no soy un experto, y mi opinión no estará acertada. El tema político es muy delicado y arriesgado, sobre todo porque somos personajes públicos y hay muchos jóvenes que están perdidos políticamente y que pueden dejarse influir. Al final terminarán votando a quien vote su ídolo futbolístico. Yo puedo saber lo que es bueno para mí, pero eso no necesariamente tiene porqué serlo para los demás. Por eso creo que quienes deben hablar de política son los políticos, no los futbolistas.
P. Pero usted ve las noticias, los telediarios, sabe lo que pasa ahí fuera.
R. Sí, claro. Hay casos extremos, como aquello de Francia y Mbappé, donde es evidente que no quiero en mi país fascismo, racismo ni xenofobia. Eso va más allá de la política, eso son cosas lógicas, va más allá de ser de derechas o de izquierdas. Después de aquella rueda de prensa se me malinterpretó y se me acusó de cosas que no soy. Yo simplemente no quiero condicionar a nadie políticamente, para empezar porque por supuesto que no tengo todas las claves.
P. Hay mucho ruido con Lamine Yamal. ¿Cómo ha vivido estas horas?
R. Con los años uno gana experiencia y aprende cómo funciona todo. Siempre se va a hablar de algo. Entiendo que el periodismo necesita vender y muchas veces lo que más atrae son las polémicas. A la sociedad española le gusta el salseo. Ya lo asumo como parte de la normalidad del fútbol, aunque no me guste.
Unai Simón.ÁNGEL NAVARRETE
P. ¿Pudo hablar con Lamine el lunes?
R. Es muy maduro para su edad. Desde fuera puede parecer inmaduro o disperso, pero quienes lo conocemos sabemos lo profesional que es. Tiene una pubalgia, que es difícil de gestionar, pero lo está haciendo muy bien. A veces lo mejor es descansar si no se está al cien por cien.
P. ¿Le afecta lo que dicen de él?
R. Aunque no lo demuestre, estoy seguro de que le influye. Lo importante es que tiene los pies en la tierra y sabe quién es.
P. Convivir con un fenómeno como él, para usted como capitán, ¿supone un desafío?
R. Intento tratarlo como a uno más. Sabemos la calidad que tiene y el potencial para ser el mejor del mundo. Tiene 18 años, hay que darle normalidad. Aquí es un chico trabajador.
P. ¿Le da vértigo decir que España es una de las favoritas para el Mundial?
R. España debe aspirar a todo, pero paso a paso. Hay que tener suerte, pero este grupo puede pelear por ello por supuesto.
No ha sido fácil. Ha costado una semana que dijera que sí, pero finalmente Vicente del Bosque ha aceptado y será el presidente de la "Comisión de Supervisión, Normalización y Representación" que el Gobierno ha creado 'ad hoc' para tutelar, si no dirigir directamente, los destinos de la Federación Española de Fútbol. Así lo ha anunciado, por sorpresa, la ministra de Deportes, Pilar Alegría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.
"La semana pasada creamos la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación de la RFEF. Un órgano de tutela, de supervisión de la RFEF que tiene tres objetivos. En primer lugar, representar al fútbol español; en segundo, velar por la transparencia y el buen hacer del próximo proceso electoral que tiene que vivir la Federación a la vuelta de los JJOO; y en tercer lugar, afrontar con éxito los retos que tiene el fútbol español por delante: la Eurocopa, los JJOO y el Mundial 2030. Para mí es un orgullo anunciar que la persona que ejercerá la presidencia de esta Comisión es Vicente del Bosque", ha dicho Alegría.
Desde que abandonó la selección en el año 2016, Del Bosque ha sido bastante reacio a aparecer en todo lo que tuviera que ver con el fútbol, especialmente con el Real Madrid y, en menor medida, con la propia Federación. Tampoco recibió con especial entusiasmo la propuesta hace unos días, pero finalmente ha aceptado.
Es difícil pensar en una imagen mejor para la Federación, y todo hace indicar que él será la representación oficial durante la próxima Eurocopa y los próximos Juegos Olímpicos. Con el ex seleccionador, el Gobierno ha buscado una figura indiscutible, que pueda servir de coartada, o parapeto al menos, en el conflicto, real, que existe con UEFA y FIFA. Del Bosque, más allá de su talante conciliador y su capacidad para aunar voluntades, es campeón del mundo y de Europa con la selección. Las dos instituciones, UEFA y FIFA, probablemente se vean obligadas a medir sus palabras, y sus actos, con Del Bosque delante.
Eso sí, que nadie piense que Del Bosque va a tomar decisiones difíciles. Su papel será meramente institucional, y será el resto de miembros ("personas de reconocido prestigio en diversos ámbitos", según afirmó Rodríguez Uribes) los que lleven el peso de la tutela y la supervisión.
El anuncio del Gobierno llega el mismo día en que está reunida la Comisión Directiva del CSD para estudiar la posible suspensión provisional de Pedro Rocha después de que el TAD le haya abierto un expediente por falta "muy grave".
En Valladolid, un 14 de octubre, hace calor. Luego que si el cambio climático. Consignado esto, semejante día primaveral sirvió de escenario para el trámite que España debía cumplimentar ante Bulgaria, un equipo extremadamente limitado que no sabe lo que es siquiera sumar un punto en cuatro partidos y que echó al entrenador después de las dos citas de septiembre. España se deja la firma de la clasificación para noviembre, cuando deberá ir a Georgia y recibir a Turquía. Tiene tres puntos de ventaja sobre los turcos, únicos que podrían discutirle la primera plaza. Parece hecho, las cosas como son, porque con una victoria vale salvo hecatombe con el goal-average muy larga de explicar. Mikel Merino fue quien marcó y Pedri quien jugó. Y qué manera de jugar. Qué jugador. Qué maravilla. [4-0. Narración y estadísticas].
Ha llegado un punto en el que Luis de la Fuente se siente lo suficientemente seguro de sí mismo como para desafiar incluso a la lógica. Porque la lógica decía que, después del jaleo con Lamine, después de que en esta misma semana se hayan tenido que ir Dani Olmo y Ferran lesionados (o casi), lo sensato era dejar a Pedri en el banquillo. No parecía Bulgaria, que por la mañana hacía estiramientos en un parque público de Valladolid ante la atenta, y atónita, mirada de un puñado de jubilados, no parecía Bulgaria, pues, un rival que requiriera de Pedri. Ni de Pedri ni de nadie concreto. Así que la cordura, o la sabiduría, o la prudencia, o lo que sea, invitaba a pensar que el centrocampista del Barça no jugaría.
Pues jugó. Y claro, si juega Pedri, la cosa cambia. Es probablemente el único futbolista capaz de dominar un partido desde sus escasos 174 centímetros y, más o menos, 65-67 kilos. Juega como si tuviera ojos en toda la circunferencia de su cabeza, juega con un dominio del espacio suyo y del espacio suyo respecto de los demás que abruma. Su primera parte ayer en Valladolid dejó boquiabierto al personal, emitiendo el estadio unos oohhhhh mezcla de asombro y admiración realmente llamativos. Hubo acciones muy obvias (un pase a Samu, una vaselina al larguero, el inicio de la acción del primer gol, etc...) pero cada control, cada primer toque, cada balón filtrado era una poesía. En cuanto De la Fuente se vio con una ventaja segura, lo quitó. Y la ovación lo explicaba todo.
Pedri dispara a puerta durante el partido.AFP
Viéndole jugar, probablemente incluso a los responsables del Barça, al mismísimo Flick, se le pasase el eventual cabreo. Porque, volviendo al principio, la sorpresa fue ver que en el once estaba Pedri. Pero también que estaba Zubimendi, y Merino, e incluso Oyarzabal. En el riesgo de ponerles, especialmente al jugador canario, quizá influyó el recuerdo de lo ocurrido en Glasgow en marzo de 2023, cuando Luis de la Fuente cambió a todo el equipo y se llevó un meneo del que salió vivo de milagro tres meses después ganando la Liga de Naciones. A mí ya no me pillan en otra debió pensar el seleccionador nacional, que algo sí movió. Poco, pero algo. Dio carrete a Laporte (con el 10 a la espalda), Grimaldo, Alex Baena y Samu.
El delantero centro del Oporto fue el que más miradas atrajo. Ese puesto, todo el mundo lo sabe, está un poco en el aire si un día falta Oyarzabal, que es el titular. No está aquí Morata, queda la duda de si volverá, y nadie asoma más que Samu. El muchacho se pegó ayer durante toda la noche con los centrales búlgaros, pero las tres claras que tuvo las falló, y eso penaliza. Primero un mano a mano a pase de, cómo no, Pedri, después en una media vuelta que le sacó el portero y por último en un disparo donde el guardameta estaba descolocado. De la Fuente le quitó al descanso, y eso es un mensaje claro. Tampoco es que su sustituto, Borja Iglesias, tuviera mejor noche. Falló dos claras nada más entrar y en el resto de la segunda parte no hubo muchas noticias de él.
En lo que la mirada se iba posando aquí y allá, en Pedri y en Samu, o en Borja, fue pasando el partido. Tardó en llegar el gol, eso sí. No fue hasta bien pasada la media hora cuando un balón de Pedri, qué raro, encontró primero la cabeza de Le Normand y luego la definitiva de Mikel Merino, un tipo que sí tiene gol. No es delantero, pero podría serlo. Suyo fue el primero y suyo fue el segundo tras un balón de Baena, otro jugador que sí aprovechó la noche. Acostado sobre la izquierda, desbordó, centró y jugó con todo el sentido que tiene, que es mucho.
Mikel Merino celebra su primer gol.AFP
Rotos ya por el esfuerzo los búlgaros, la selección aumentó el marcador para dejarlo en un 3-0 de lo más resultón. Pudieron ser más, pero no anda esta selección sobrada de gol. Por el césped, en cambio, fue desfilando gente que levantará la mano cuando haya que hacer la lista definitiva de 26 jugadores que irán al Mundial. Yeremy Pino se va de esta ventana con una sonrisa, igual que Aleix García o incluso Pedro Porro. Sonrisa a medias, porque claro, estos días faltaba medio equipo titular, y esos sí estarán cuando llegue la hora.
En fin, poco más. Que en Valladolid, un 14 de octubre, hace calor. Luego que si el cambio climático.