Xabi Alonso ante el síndrome de Rafa Benítez

Xabi Alonso ante el síndrome de Rafa Benítez

El rey del caos siente, cíclicamente, la necesidad de llamar al orden, como si el Bernabéu fuera una clase alborotada. Nada, sin embargo, le ha ido tan bien al Madrid como al alboroto, el desorden que, por el precio de ser vulnerable, acaba por desordenar, mortalmente, al contrario. Pero como si no pudiera resistirse a la Ley del Péndulo, que es la ley de la gravedad de la civilización, llega un momento en que procede llamar a un entrenador más táctico y disciplinado para poner orden en un lugar donde manda uno y mandan todos, como en una compañía de mosqueteros: uno para todos y todos para uno.

Xabi Alonso fue mosquetero junto a los mejores, Casillas, Sergio Ramos y Modric, los Athos, Porthos y Aramis de una era, además del D'Artagnan Cristiano, y ahora quiere ser un entrenador de autor, por lo que se trataba de un personaje ideal para encajar necesidad e idiosincrasia. Todavía en el inicio del camino, se encuentra ya en el disparadero por los mismos males que sufrieron algunos de los que llegaron con la misma misión: falta de conexión con algunos futbolistas y dificultad para hacer llegar su mensaje. Es el síndrome de Rafa Benítez, arquetipo de entrenador preparado, meticuloso y táctico. Curiosamente, el técnico con el que Xabi Alonso empezó su gran carrera como jugador, en el Liverpool, aunque su relación no acabó como empezó.

Rafa Benítez era, asimismo, un hombre con pasado madridista, aunque sin el brillo de gran estrella de Xabi Alonso. No puede decirse, pues, que no conociera la casa. En el vestuario algunos de los ilustres ponían cara de póker cuando les decía cómo debían perfilarse para optimizar mejor sus disparos. Ahora otros sin ese rango, como es el caso de Bellingham, tampoco aceptan demasiado bien que se le pida correr menos y posicionarse mejor. Con Vinicius o Valverde los desencuentros han sido más evidentes. Entre esos críticos no está Mbappé.

También de la casa era Camacho, que tiró un pulso por elevación y lo perdió, y otras experiencias más exóticas tampoco dieron resultado, como la de Carlos Queiroz, sustituto de Vicente del Bosque, o el 'cuadrado mágico' de Vanderlei Luxemburgo.

José Mourinho fue una excepción, aunque a costa de un desgaste importante en la imagen del club, y no lo fue únicamente por su valía como entrenador y líder, incuestionable, sino por el apoyo incondicional de Florentino Pérez. El portugués es posiblemente el único técnico con el que el presidente ha conectado de verdad. Eso cala en el vestuario como la lluvia fina. Ahí está la clave para saber hasta dónde llegará o no el ciclo de Xabi Alonso, un excelente entrenador, como ha contrastado el mercado, pero el Madrid no responde a las variables del mercado. En su construcción profesional, su futuro parece estar hoy, en manos del mayor creador de equipos de autor que existe, Pep Guardiola. Nadie ha padecido y ha combatido tanto el caos del Madrid.

Reunión de madrugada en el Bernabéu para tratar el futuro de Xabi Alonso: el Madrid ya sondea el mercado de entrenadores

Reunión de madrugada en el Bernabéu para tratar el futuro de Xabi Alonso: el Madrid ya sondea el mercado de entrenadores

La madrugada del domingo al lunes fue larga en el Santiago Bernabéu. La derrota del Real Madrid ante el Celta, 0-2, y la imagen del equipo, sin actitud en la primera hora, desquiciado en el tramo final y sin fútbol durante toda la noche, dejaron a Xabi Alonso en una situación crítica. Según pudo saber este periódico, después del encuentro los máximos responsables del conjunto blanco estuvieron reunidos durante varias horas en los despachos de Chamartín decidiendo si el técnico seguía en el puesto o no.

El conjunto blanco acumula una victoria en las últimas cinco jornadas de Liga y ha pasado de liderar el campeonato con cinco puntos de ventaja sobre el Barça a estar a cuatro de su máximo rival. Todo en poco más de un mes. De la reunión, que duró más allá de la una de la madrugada, salió una reflexión: el partido contra el Manchester City es la última oportunidad para Alonso, la relación entre el vestuario y el técnico es irreparable... Y el Madrid ya está ojeando el mercado de entrenadores para sustituirle. En la lista de favoritos, dos nombres: Zinedine Zidane y Jürgen Klopp.

El despido del técnico vasco estuvo sobre la mesa de esa charla de la manera más clara y directa de la temporada. Hace una semana, antes del partido ante el Athletic Club, se hablaba internamente de un examen final de siete días y tres partidos, contando el duelo de San Mamés, el del Celta y el del City. De momento, una victoria y una derrota, pero el desastre ante el cuadro vigués encendió la mecha de más de un responsable, que quería prescindir de Alonso antes del encuentro ante los de Guardiola, en la misma noche del domingo.

La relación con el vestuario, rota

Al final, y tras la división de opiniones en la cúpula del club, ganó la idea de aguantar a Xabi hasta el miércoles, aunque comenzó a sondearse el mercado de técnicos desde esa madrugada. Todo sabiendo que gran parte del vestuario está a la contra con el entrenador, algo insostenible en un equipo con el funcionamiento del Madrid. La reunión de Atenas y su supuesta conjura han desaparecido.

La rueda de prensa del técnico tampoco ayudó a calmar los ánimos de la zona noble. "Un partido malo en casa se puede tener", declaró el vasco ante los medios, poniendo la lesión de Militao como una de las justificaciones para la mala primera hora: "Nos costó recuperarnos anímicamente de eso". Esas dos frases no cayeron bien.

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le cuestionaron los medios. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente. Una respuesta de alguien que asume su complicada situación.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

Del "Fran, no me jodas" de Xabi Alonso a un Madrid "desquiciado": "Contra el City nos jugamos tres puntos"

Del “Fran, no me jodas” de Xabi Alonso a un Madrid “desquiciado”: “Contra el City nos jugamos tres puntos”

"Fran, ¡no me jodas!". La televisión cazó a Xabi Alonso en el momento decisivo del partido ante el Celta, quizás en un momento decisivo también para su carrera como entrenador del Real Madrid. La expulsión del lateral izquierdo del conjunto blanco tras recibir dos amarillas en dos minutos por sendas entradas terminó de hundir la noche de su equipo, que ya en ese momento iba 0-1 en el marcador y apenas había dado signos de vida. El Madrid de Alonso acumula un triunfo (en Bilbao) en las últimas cinco jornadas de Liga. Una crisis colosal que el técnico desliza en "un partido malo en casa se puede tener" y una situación que asegura poder "revertir".

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "Todos unidos sabemos que podemos revertir la situación. Un partido malo en casa se puede tener. La autocrítica y la exigencia sabemos cuál es en este club, y las derrotas duelen, pero todos juntos el miércoles tenemos la mejor oportunidad para revertir esto", reflexionó en la sala de prensa.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

El Madrid, que salió con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona tras el clásico del 26 de octubre, está ahora a cuatro del conjunto culé, líder en solitario de la Liga. Nueve puntos en apenas 40 días. Sonrojante para un proyecto madridista que había iniciado el año con 13 victorias en los primeros 14 partidos del curso.

"Todos estamos enfadados, evidentemente, porque no era el resultado que queríamos. Desde el inicio esa lesión de Militao nos ha hecho daño, nos ha costado recomponernos anímicamente. Hemos ido ajustando y no ha salido el partido que queríamos. Tenemos que intentar pasar página, son solo tres puntos, queda mucha Liga y tenemos el partido del City para reaccionar", aseguró.

Lo de Militao, "muy preocupante"

La lesión de Militao, "muy preocupante" según el club, es un problema muscular en el isquio que podría dejarle varios meses lejos de los terrenos de juego. El brasileño se une a una enfermería en la que ya están Carvajal, Huijsen y Alaba. "Es una muy mala noticia, estamos sufriendo bastante con las lesiones y nos ha costado reaccionar", explicó Alonso.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

"¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le preguntaron los medios a Alonso. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente.

La polémica

Más allá del resultado, el partido terminó con polémica por las tres expulsiones al Madrid, dos a futbolistas de campo y la tercera a Endrick. En cuanto a Carreras, el colegiado, según el acta, le expulsó por decirle "eres malísimo".

Una vez terminado el encuentro, Carvajal, en ropa de calle, se ha acercado al colegiado y le ha dicho "el nivel que dais y luego llorando en las ruedas de prensa":

Caos y desastre del Madrid

Caos y desastre del Madrid

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Caos y desastre del Madrid. Y pierde un partido en casa cuando no había ocurrido nunca. La sensación es que XabiAlonso no puede ser el entrenador del Madrid: todo le viene muy grande y es caprichoso hasta para hacerlo mal.

El final fue como una mediocre comedia bufa. El Madrid y el árbitro hicieron también un ridículo descomunal. Ya se sabía que le gustaba sacar tarjetas, anular goles, hacerse notar... de todo. Llegaba para hacerse famoso en el arrebato del castigo.

Es como un pobre diablo de la lista de Negreira, antimadridista, sin carisma, y como nadie le conoce, decidió armarla en el Bernabéu. Y ahora todo el mundo sabe quién es: el pequeño andaluz sin criterio que quiso ser el actor del partido. Más que Alonso.

Eso no exime a un Madrid que es como un dibujo difuminado por la personalidad de Alonso. Sacó una defensa horrible. ¿Por qué no jugó Rüdiger de inicio? Ya no tiene lo que hay que tener para poner a Valverde de lateral derecho, y eso sólo provocó que jugara de extremo-estorbo.

El Madrid ya se había convertido en el Mr. Hyde, el malo del Doctor Jekyll Ancelotti. Es decir: pases largos a la punta, evitar el toqueteo del balón y ser radicalmente superiores. La escuela Ancelotti y la táctica del contragolpe.

El equilibrio táctico del Madrid

Desde el primer minuto, el Celta se convirtió en el amo del fútbol y del partido. Manejó mucho mejor el balón y con más rapidez. Era el mejor Celta en muchos meses, pero es que jugaba contra este Madrid. Ya veremos cómo resiste las próximas jornadas. Fíjense en el Girona.

Es cierto que el Celta, que se queja de que no marca goles, logró un churro: el del sueco-valenciano Williot. Hasta para un crack es muy difícil meter un gol así. Pero en el Bernabéu lo ve todo el mundo, e incluso cuando el Madrid ya jugaba con nueve, metió también el segundo.

En ningún momento el equilibrio táctico o la estructura del Madrid pudieron con los vigueses. Con Bellingham y Arda Güler —que cada día juega peor—, el equipo de Alonso no puede crear jugadas ni ocasiones de gol. A Vini y Mbappé los encerraron entre una maraña, un enjambre céltico. Xabi nunca tuvo soluciones ni personalidad. Es difícil que recupere la credibilidad ante sus jugadores. Le han convertido en un pelele. Y frente al Manchester puede ser su último partido en el Madrid. Lo escribí: no llegaba ni a Navidad.

El numerito de Quintero González provocó el delirio final, la perversión del sentido. Pero ese pobre hombre quiso hacerse famoso y lo consiguió.

La política ACS del club gira peligrosamente hacia convertir el Santiago Bernabéu en un circo de novedades, como el partido de la NFL. Horroroso, una mierda, porque tras el partido de la puñetera NFL, otra vez el terreno de juego está espantoso, lleno de barro y de baches. Y obligó al equipo a jugar muchos partidos fuera de casa. Creo que provocó la lesión de Militao. El Madrid sale a lesión por partido.

Este fue el partido más horroroso del Madrid en toda la temporada de Xabi Alonso. Lo peor es que no acierta, se equivoca siempre y tiene miedo a sus estrellas. Y eso supone el fin. Porque nadie en la Casa Blanca tuvo respeto por él desde el principio.

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Madrid volvió a entrar en crisis el domingo por la noche en el Bernabéu. Sin fútbol ni ideas, con escasa actitud, con errores y desesperado con el árbitro en el tramo final del duelo, cayó contra un gran Celta en Chamartín. Los blancos terminaron con dos expulsados, Fran García y Carreras, uno por dos faltas y otro por protestar, y abrió de nuevo su herida. Swedberg ejecutó dos brillantes contras del cuadro vigués y sentenció el triunfo de los de Giraldez.

Las lesiones traían de cabeza a Xabi Alonso. Entre la de Carvajal, la de Huijsen y la de Trent, el técnico vasco se encontró con una zaga bajo mínimos y en alerta máxima. Decidió dar descanso a Rüdiger y volver a confiar en Carreras, que hizo de central junto a Militao, pero tuvo que utilizar al alemán por la lesión, aparentemente grave, del brasileño a la media hora.

La noche del domingo encontró al Madrid en extrema calma, demasiado lento con balón, ante un Celta con las ideas muy claras. Los de Giráldez se encerraron atrás con un muro de cinco defensas y un doble pivote y buscaron lo que busca casi toda la Liga cuando juega contra el cuadro de Alonso: regalarle el balón, esperar el error y la falta de claridad, robar y correr. A veces los blancos evitan el plan del rival con menos fallos con la pelota y una presión tras pérdida intensa, pero cuando no lo hacen dejan a Courtois sólo ante el peligro.

Bryan Zaragoza tuvo varias contras en los primeros minutos del duelo al aprovechar varias transiciones rápidas de su equipo y superando a Asencio en los uno contra uno, pero le faltó aliento para elegir mejor la última opción. El Madrid perdía demasiado pronto la pelota y no tenía movilidad en campo rival, algo que notó Alonso, que aprovechó un parón en el minuto 17 para hablar con Bellingham, Güler y Vinicius.

Antes, sólo Arda, con una internada por la derecha del área, y Militao, de cabeza tras un centro, habían hecho trabajar a Radu.

La lesión de Militao

Llegó entonces la lesión de Militao tras una carrera de tú a tú con Durán en un balón largo tras otra buena transición de los vigueses. El brasileño evitó el remate final del delantero gallego, pero se rompió, sufriendo una grave lesión muscular en la pierna izquierda que no le dejaba apoyar. Salvo milagro, estará mucho tiempo de baja.

Un percance que obligó a Alonso a tirar de Rüdiger y que deja al Madrid sin su mejor central a campo abierto, eso que tantas veces necesita cuando no hace bien la presión.

Con el paso de los minutos, el Madrid fue encerrando en su campo al Celta, más por cansancio rival y por la inercia del partido que por fútbol. Bellingham comenzó a aparecer entre las rocosas líneas rivales y la calidad individual de los blancos permitió algunas ocasiones. Güler lo intentó desde lejos, tuvo después la más clara de la primera parte al definir desviado una dejada de Mbappé y Vinicius perdonó ante Radu con una volea tras un envío largo de Tchouaméni. Poca producción para lo que necesitaba el partido.

En el área rival, el Celta mantenía la misma idea: robar y plantarse en tres toques en zona de peligro. Así lo hizo en el 40, pero Courtois salvó el flojo disparo de Durán en el mano a mano.

Goles y rojas en el segundo tiempo

Tras el descanso, el guión se mantuvo, creciendo el drama madridista. Los blancos, sin ideas, sin movilidad y sin fútbol, fueron regalando metros a un Celta que creció en los pies de Borja Iglesias, amo y señor de las contras de su equipo. En el 53 y tras una buena gestión del delantero, los de Vigo se encontraron con el balón en tres cuartos, Bryan recibió en la izquierda, puso un buen centro raso para Williot y el sueco, de espuela, definió con arte hacia Courtois.

Alonso movió su árbol, dando entrada a Rodrygo por Asencio, pero se encontró con el error de Fran García diez minutos después. El zurdo vio la roja por dos entradas a destiempo en apenas dos minutos, lo que desesperó a Xabi: «b», le dijo el vasco a su futbolista, tal y como se vio en televisión.

Con el gol el contra y un hombre menos, el Bernabéu entró en caos. Contra sí mismo y contra Alejandro Quintero, el colegiado. La grada se echó encima del árbitro en cada parón y en cada decisión, y los jugadores se contagiaron de la desesperación generalizada.

Mbappé pudo empatar en el 73, pero su vaselina se fue alta. Gonzalo tuvo un cabezazo claro, pero salió desviado. Y a partir de ahí el Madrid cortocircuitó. Todavía con 0-1, Carreras vio la roja por protestar y los blancos se quedaron con nueve. Máxima desesperación y el segundo de Swedberg para confirmar la primera derrota del curso en casa y la tercera en general. Es una victoria en cinco partidos de Liga. Crisis total.

La "necesaria" paz mental y física de Rüdiger a la espera de negociar un nuevo contrato con el Madrid

La “necesaria” paz mental y física de Rüdiger a la espera de negociar un nuevo contrato con el Madrid

"Es uno de los líderes del vestuario. Su energía se nota". Antonio Rüdiger ha vuelto y la defensa del Real Madrid parece otra. El alemán ha disputado los 90 minutos en los dos encuentros del conjunto blanco en Montilivi y San Mamés, y aunque ante el Girona el equipo no pasó del empate, Xabi Alonso ha visto mejorada la solidez defensiva de su plantilla. El alemán, que jugó con dolor en su rodilla durante gran parte de la temporada pasada, se operó en abril, regresó en el Mundial de clubes y se rompió en septiembre, obligándose a realizar un parón físico y mental que en el fondo, según los que mejor le conocen, "necesitaba".

Su calvario comenzó mucho antes de la artroscopia del 29 de abril, en la que se trató la rotura parcial del menisco de su pierna izquierda. Incluso antes del día 26 de ese mes, cuando su grito de dolor sorprendió a sus compañeros en mitad de la celebración de uno de los goles de la final de Copa contra el Barça. No pudo más. Llevaba meses jugando con molestias, exprimiendo su cuerpo para ayudar a un Madrid lastrado por las graves lesiones de Carvajal, Militao y Alaba. Él también debería haber parado, pero no lo hizo.

Tomaba antiinflamatorios antes de cada sesión y realizaba ejercicios de rehabilitación después de cada encuentro centrados en proteger su maltrecha rodilla, vendada por debajo de la rótula en cada encuentro. Hasta que llegó la final de Copa, su lesión y la sanción por lanzar un objeto hacia De Burgos Bengoetxea.

Impulsado por ese compromiso con el Madrid, volvió a tiempo para jugar las eliminatorias de octavos, cuartos y semifinales del Mundial de clubes, de nuevo por la necesidad del conjunto blanco, que todavía no había recuperado del todo a Militao. Esa aceleración en la recuperación de la artroscopia y el poco descanso entre una temporada y otra terminaron destrozando al defensa alemán, que el viernes 12 de septiembre sufrió una grave lesión muscular en el recto anterior de su pierna izquierda. Entre dos y tres meses de baja.

"No hay prisa"

Con Militao recuperado y Huijsen ya asentado en el once, el mensaje desde el club y desde el entorno del futbolista era claro e innegociable: "No hay prisa". Más allá de las herramientas que ya usaba en su día a día, como la cámara hiperbárica, Rüdiger ha pasado mucho tiempo con Guido Spirandelli, uno de los fisioterapeutas del club. Ha sido su sombra durante las sesiones en Valdebebas. Después, otro mensaje contundente: "Relax mental y físico".

Después de las complicaciones de la última temporada, con un curso exigente por el calendario y las lesiones de sus compañeros, Rüdiger se encerró en su casa de La Finca con su mujer y sus dos hijos. La lesión le dejó fuera de los parones internacionales de octubre y noviembre y le hizo perderse 15 encuentros del Madrid.

Poco a poco se empezó a acercar al campo 1 de la ciudad deportiva, donde entrena el primer equipo, aunque antes ya había tocado balón en solitario. Por eso cuando el día 24 de noviembre entrenó por primera vez con sus compañeros, ya estaba casi a su ritmo. Seis días después, ante el Girona, fue titular. Y tres más tarde, ante el Athletic, repitió en el once.

180 minutos en los que ha mostrado que sus lesiones están superadas, aunque la idea de Alonso, una vez recuperado Huijsen de su lesión, es intercalar a Militao, al alemán y al español para evitar sobrecargas innecesarias. En el horizonte, la finalización del contrato de Rüdiger el próximo 30 de junio. A sus 32 años, que serán 33 en marzo, la regla del club será ofrecerle una ampliación de un año, aunque las conversaciones empezarán en las primeras semanas de 2026. El alemán ya espera al otro lado del teléfono.

De las lesiones "preocupantes" de Trent y Camavinga a la advertencia de Courtois: "Había que dejar de hablar y actuar"

De las lesiones “preocupantes” de Trent y Camavinga a la advertencia de Courtois: “Había que dejar de hablar y actuar”

«Ha sido el partido más redondo que hemos hecho». En la sala de prensa de San Mamés, Xabi Alonso apuntaba la necesidad de una noche así para el Real Madrid en pleno «momento importante» de la temporada a todos los niveles. En la parte deportiva, superados por el Barça en el liderato de la Liga, y en cuanto a las sensaciones, extrañas y con muchas nubes negras después de los tres empates seguidos en el torneo doméstico, de la derrota en Anfield y de la pérdida de feeling entre el vestuario y el técnico tolosarra. Todo eso se tapó, al menos de momento, en Bilbao, donde los blancos sonrieron con los tres goles y terminaron con un sabor agridulce por las lesiones de Trent Alexander-Arnold y Camavinga.

El inglés se hizo daño en el muslo izquierdo al despejar un balón y al momento pidió el cambio, dando a entender que había sido un percance importante. La pierna se le quedó acalambrada y casi no podía pisar. Unos minutos después, el francés se quedó en el césped quejándose tras una entrada de Berenguer y aunque siguió durante unos segundos, terminó pidiendo el cambio. Sufrió una torcedura en su tobillo izquierdo y desde el vestuario del conjunto blanco se tildaron las dos lesiones de «preocupantes».

Ambos futbolistas pasarán pruebas médicas este jueves en Valdebebas, pero es de esperar que sean baja contra el Celta, como mínimo. En sus lugares entraron Asencio y Arda Güler, suplente el turco en San Mamés y ausente en la mejor primera parte de la temporada.

Alonso apostó por Camavinga en su lugar, cerró atrás en ataque con Rüdiger, Tchouaméni y Militao, dejó las bandas para Carreras y Valverde, pegó a Trent con Camavinga y liberó a Bellingham, Vinicius y Mbappé. Los espacios tuvieron más lógica y el Madrid funcionó como una apisonadora sobre la portería de Unai Simón. «Había que dejar de hablar y actuar. Y eso hemos hecho. Era una final», declaró, contundente, Courtois en la zona mixta de San Mamés. «Es el orgullo. Teníamos que dar más en el campo. En la primera parte de Girona no lo dimos y hoy en día si no juegas con el 100% de intensidad todos los equipos te ponen en peligro», sentenció el belga.

En la misma línea se mostró Alonso en la rueda de prensa, consciente de que han superado «un momento importante» y que había que pasar página sobre las conversaciones en el hotel de Atenas. «Queríamos romper la dinámica. Era un estadio importante en un momento importante, después de tres empates seguidos, y hemos hecho el partido más redondo de la temporada», señaló el vasco, insistiendo, cuestionado por los periodistas por las charlas de Grecia, que «lo de hoy es lo más importante».

«El calendario es exigente y no te permite darle demasiadas vueltas, tanto en los momentos buenos como en los no tan buenos. Después del empate de Girona sabíamos que era un momento importante», volvió a incidir.

A pesar de la suplencia de Güler, Xabi recordó que le ve «compatible» con Bellingham, aunque el buen hacer del equipo ante el Athletic Club seguro que tiene incidencia en las próximas alineaciones. «Arda es totalmente compatible con Jude. Hay muchos partidos y jugamos cada tres días. Ha sido una decisión técnica», puntualizó.

Mbappé, camino del récord

El partido dejó una nueva actuación colosal de Kylian Mbappé, que con sus dos tantos superó a Haaland en la carrera por la Bota de Oro. El galo lleva 16 goles en Liga, por 15 del noruego y 14 de Harry Kane, y lidera ahora una batalla que promete durar hasta finales de mayo. Suma ya 30 goles y siete asistencias en los 24 encuentros que ha disputado este curso entre el Madrid y la selección francesa. 25 tantos de blanco esta temporada y 55 en todo 2025, a cinco de superar el récord de Cristiano Ronaldo (59 en 2013). Para ello, le quedan cinco encuentros.

San Mamés cura al Madrid

San Mamés cura al Madrid

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Desde luego hay que restregarse los ojos para ver cómo el Madrid ganó 0-3 a los Leones y su fiera parroquia. Una vez más, Mbappé volvió a hechizar con goles decisivos. Sobre todo, el último, algo espectacular ante un Athletic muy pobre, sin ideas y sin goleadores.

Xabi Alonso quiso volver a su personalidad táctica y jugó con tres defensas y dos carrileros. Trent fue un espectáculo con sus sensacionales pases. Luego se lesionó y vuelve a estropear su gran progresión.

Y Valverde jugó más de extremo que nunca, como le gusta al uruguayo. Pero quien hizo una brillante y sorprendente aparición fue Camavinga, que jugó como los ángeles negros de Machín. Incluso a la inteligencia de Mbappé logró un segundo tanto esencial para meter al Athletic en una depresión.

El problema es que Bellingham sigue sin ser una estrella. Corre mucho más que Arda Güler y pelea por cada balón. Pero esta vez jugó muy lejos del área y no le vi casi ni una llegada al área. Está estancado en su personalidad.

Es evidente que Vinicius juega peor a cada partido. El gol que perdió solo ante Unai es el perfecto ejemplo de ya no es el de antes. Ni su sombra. Ahora le cuesta meter un gol más que subir escaleras. Por no hablar de su compatriota Rodrygo, que parece un fantasma con sábana negra y que ya no sirve ni para disparar a puerta.

Aparecieron Arda, Brahim, Gonzalo y el inofensivo Rodrygo. Fueron jugadores persiguiendo al balón. Me sorprende la bajada a los infierno de Brahim. Ha perdido velocidad y confianza, porque Alonso cree muy poco en él. No sé si le vendrá bien ahora marcharse a Marruecos para jugar la Copa África. Lo digo desde otra perspectiva, porque allí lo tienen como a Lamine Yamal y le hacen confundirse cuando vuelve a la vieja Europa.

Es probablemente el peor Athletic que he visto en años. No extraña su deplorable camino en la Liga, acompañado con un castigo sin piedad por la Champions. Equipos de la calidad del Athletic actual no puedo jugar los dos torneos. Es imposible. Le ahogan, le asfixian y le hacen casi inútil ante lo portería contraria. Y no hablo de Nico Williams, que realmente ha bajado al infierno de los futbolistas minúsculos.

La victoria es San Mamés es una cura para Xabi Alonso y un enorme balón de oxígeno. La pregunta es si podrá continuar con esa polivalencia táctica y un orden que desde jornadas no había tenido. Luego está el efecto Mbappé, con alma humana, pero con pura espiritualidad en el futbol

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje norte-sur sostiene al Madrid. El norte es Mbappé; el sur es Courtois. El primero marca los goles y el segundo valida el valor de esos goles, al impedir que el contrario los iguale. El la periferia del eje crecen algunos jugadores y decrecen otros. Crece Trent, convertido en lo más parecido a un kicker del fútbol americano, un pateador que siempre encuentra el norte, pero un norte en movimiento. La lesión que se produjo el inglés es un contratiempo en el peor momento, para sí mismo y para el equipo. Veremos. Decrece Güler, suplente en San Mamés en una situación extraña, como extraño fue su cambio en Girona. La diferencia es el resultado, un marcador contundente en un lugar difícil, menos hoy que en otras ocasiones, seamos claros. La victoria es una prueba de vida para Xabi Alonso, escondida todavía en el norte y el sur del Madrid. [Narración y estadísticas (0-3)]

Nada hay que reprochar al técnico, después de un ejercicio de dominio de los suyos, de los que mandan, porque el Madrid fue lo más jerárquico posible. Estaba Valverde, y estaba donde le gusta jugar, salvo por las necesidades del desenlace. Estaba Vinicius y estaba Bellingham, un paso adelante por la inclusión de Camavinga junto a Tchouaméni, y estaba Rüdiger, que ha regresado de su larga lesión sin contar los minutos. Camavinga desplazaba a Güler, uno de los pocos futbolistas que alumbran los espacios frente a defensas en formación, pero el tanto del francés carga el argumentario del técnico. No hay debate que se resista a los goles, aunque la lesión del francés, otra, devolverá protagonismo al turco.

Es posible que Xabi Alonso quisiera más físico frente aún rival que siempre propone duelos a cuerpo, pero la realidad es que esté Athletic no está para proponer muchas cosas, lejos de las mejores versiones que ha ofrecido con Ernesto Valverde. La impresión es que la exigente Champions lo ha desgastado y descolocado, y eso se paga siempre en la Liga.

opacado por el depredador

La debilidad defensiva, con muchas dudas, fue una prueba y quedó de manifiesto en los dos primeros goles del Madrid, con independencia de los méritos de Mbappé, que sorteó rivales como se sortean puertas de esquí para batir a Unai Simón. Trent lo habilitó en el espacio justo, por lo que algunos madridistas se fueron a felicitar al inglés, pero a partir de ahí los movimientos de Mbappé fueron inaccesibles, como si se evaporara, para culminar uno de los mejores tantos desde que está en el Madrid, aunque no el gol en el que haya tenido mayor oposición.

La defensa del Athletic estuvo contemplativa, tibia, y su portero no hizo un imposible. Antes y después, en cambio, evitó Unai Simón que los males fueran mayores, ante el propio Mbappé o en un mano a mano ganado a Vinicius, activo en el arranque, pero irremediablemente cada vez más opacado por el depredador que tiene a su lado. Es inevitable. El día que toma la iniciativa, como sucedió en Atenas, Mbappé logró cuatro goles. Continúa.

El segundo gol de los blancos, obra de Camavinga, con dos cabezazos en el área ganados por los visitantes, y el tercero, en el que Mbappé tuvo tiempo para mirar, medir y disparar, sin que Vivian pusiera la cabeza donde debía ponerla, ahondaron en la debilidad local.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.EFE

En ataque, asimismo, le faltaron al Athletic tramos de alto ritmo de juego, aunque cazó acciones aisladas, gracias a segundas jugadas, en las que Courtois resultó fundamental, frente a Guruzeta, Berenguer o Jauregizar, en momentos importantes, sin que el marcador tuviera todavía la claridad del desenlace. Nico Williams tampoco consiguió poner en valor su explosión y ganar duelos individuales.

Zurcidos tras las lesiones

Ernesto Valverde intentó poner más agresividad tras el descanso con el recurso de Unai Gómez, pero no le sirvió para cambiar el escenario. Militao, Tchouaméni, Carreras o Camavinga eran ganadores de los duelos individuales, una especialidad habitual del Athletic debido a la intensidad que suele imponer en San Mamés. Ahora no está para eso.

El segundo gol de Mbappé, tercero del Madrid, tranquilizó a Xabi Alonso, que hasta entonces había tenido que zurcir al equipo por las lesiones. Primero al colocar a Asencio en el lateral derecho, por Trent, y a Güler por Camavinga. A partir de ahí, llegó el momento de pensar en lo que viene, el Celta y, especialmente, el City de Pep Guardiola, en el Bernabéu. Entre los que se fueron estaban Vinicius, Mbappé y Militao, jugadores indispensables.

En el caso del brasileño, además, quizás para evitar males mayores, ya que Vini hizo un feo gesto a la grada, al mostrar tres dedos en señal de la goleada. Se retiró de San Mamés al grito de «¡Tonto, tonto!». Tan feo como lo que había hecho. El Madrid lo necesita en su mejor versión, porque lo de San Mamés es sólo una prueba de vida. Si tiene dudas, que pregunte a Mbappé.

Un examen de siete días: el Madrid le pide a Xabi Alonso una reacción ante Athletic, Celta y City

Un examen de siete días: el Madrid le pide a Xabi Alonso una reacción ante Athletic, Celta y City

Atenas alicató las paredes de la crisis del Madrid, pero Montilivi volvió a reabrir las grietas de un equipo en constante duda. El conjunto blanco sólo fue capaz de ganar dos de los seis encuentros que disputó en noviembre, donde acumuló tres empates seguidos en Liga y una derrota en Champions contra el Liverpool que han dejado a Xabi Alonso caminando sobre arenas movedizas. Los próximos siete días, con tres encuentros ante Athletic Club, Celta de Vigo y Manchester City, marcarán el camino de su proyecto, con la dirección del club pidiendo una reacción al cuerpo técnico y a los futbolistas para enderezar una situación cada vez más complicada.

El Madrid, que inició noviembre con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona y ocho sobre el Atlético tras ganar al Valencia el día 1, es ahora segundo en la clasificación, a un punto del cuadro azulgrana, uno por encima del Villarreal y con dos de diferencia con los colchoneros. Ha perdido un colchón que puede ser clave en el curso doméstico y lo ha hecho todo lejos del Bernabéu. Sumará, entre Liga y Champions, seis partidos seguidos sin pisar Chamartín, una situación inusual que no ha ayudado a que el equipo mostrara su mejor versión.

Desde el 4-0 contra el Valencia, la plantilla de Alonso se ha descompuesto. Ha encajado goles en todos los partidos menos en Vallecas, se ha cortocircuitado en el centro del campo, donde no encuentra el timón tras la vuelta de Bellingham, ha perdido chispa en ataque, como demostraron las ocasiones perdidas en Girona, y ha tenido que poner parches en el vestuario, donde la relación entre los futbolistas y Xabi tuvo que recomponerse de forma obligada en Grecia para evitar males mayores.

Florentino Pérez llamó al técnico vasco y le pidió reconducir el feeling con el equipo, y habló con algunos pesos pesados para tratar de acercarles de nuevo al entrenador. Se hablaron las cosas y bajó el nivel de críticas, quejas e intensidad por ambos bandos, pero los resultados lo son todo y el empate en Girona, con la pérdida del liderato como golpe de efecto, ha vuelto a poner al proyecto al filo del precipicio.

La actitud del equipo en Montilivi fue mejor que en Elche y en Vallecas, pero el fútbol sigue sin fluir en el Madrid. Y sin fútbol no hay resultados. Y sin resultados no hay proyecto. En un club que prioriza las estrellas sobre los entrenadores, «el empate es la antesala de la crisis», como ya decía Ancelotti.

El Madrid suma ahora tres tablas consecutivas y una victoria en cinco encuentros. Datos imposibles de soportar por cualquier técnico. Lo sabe Alonso, que afronta estos días un examen final. Desde el inicio de su segunda etapa en 2009, Florentino sólo apretó el botón de despido a mitad de año con Benítez, Lopetegui y Solari.

«Sí que he vuelto a hablar con el presidente. Las conversaciones son positivas, en buen tono, y hablamos de revertir los resultados. Convivimos con las críticas y la exigencia, es inherente al club, así que tenemos que centrarnos en mejorar», dijo ante la prensa.