La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

En dos meses, Vinicius Júnior ha protagonizado dos enfados totalmente opuestos, pero que resumen el clima de tensión en el que vive el brasileño desde que dejó de estar conectado con el balón. Se enfureció en mitad del campo cuando Xabi Alonso le retiró del clásico contra el Barça, el pasado 26 de octubre, mientras la afición observaba sin pronunciarse y la dirección del club fruncía el ceño ante la decisión del vasco. "Me voy del club", gritó en repetidas ocasiones delante del entrenador.

El sábado, sin embargo, abucheado por el Bernabéu al abandonar el duelo contra el Sevilla, se fue cabizbajo, sin gestos ni palabras, y terminó abrazado a Alonso en el área técnica mientras el ruido de los pitos opacaba la megafonía. Unos minutos más tarde, publicó una foto acompañada de tres puntos suspensivos y cambió su foto de perfil en redes sociales. Quitó la del Madrid y puso una con Brasil.

La diferencia en la forma de los enfados es curiosa. Del desplante a Alonso a la cercanía con él. De la indiferencia de la grada a los silbidos. Del apoyo del club a un momento, ahora, en el que la dirección madridista no entiende su reacción a los pitos y suscribe la soberanía del Bernabéu. El público, que ha tardado en tomarla con el equipo durante esta crisis de resultados, estalló contra Vinicius y contra sus compañeros durante gran parte del partido ante el Sevilla, provocando los mayores abucheos al equipo en toda la temporada.

Y Vinicius, cambiado por Alonso en el tramo final, se llevó la mayor parte de la culpa. El brasileño fue de más a menos en el duelo. Empezó activo, recibiendo muchas veces de espaldas, encarando a su par y llegando al área rival, pero no estuvo acertado en los últimos metros. Aún así, si Mbappé hubiera definido como acostumbra en un par de ocasiones, Vinicius se hubiera ido con varias asistencias. El final, sin embargo, le pilló en el foco. Desapareció del encuentro, tanto en ataque como en defensa, y el público pagó en ese momento los malos meses del brasileño.

Vinicius no marca desde el 4 de octubre, 17 citas seguidas en blanco, y lleva sólo cinco goles este curso, todos en Liga. En Champions ni siquiera se ha estrenado. Si Mbappé ha terminado el 2025 con 59 goles, el brasileño se ha quedado como segundo máximo goleador del equipo, pero con 13. Una cifra extraordinariamente baja que preocupa también en los despachos de Valdebebas.

El delantero marcó 17 tantos en la Liga 21-22, 10 en la 22-23 y 15 el curso pasado. Cifras a las que sumó 11, 10, 6 y 10 asistencias. En esta edición del campeonato liguero acumula cinco, pero sólo una en los últimos tres meses.

Vive, y así lo resumen las estadísticas, su peor momento como jugador del Madrid desde los primeros meses de 2021, justo antes de la llegada de Ancelotti. El aterrizaje del italiano en Chamartín cambió al brasileño, con él explotó todas sus cualidades y terminó marcando en dos finales de Champions y ascendiendo al podio del Balón de Oro. Pero ya nada es igual.

Con Alonso ha vivido una montaña rusa. Se enfrentó a él cuando el vasco decidió rotarle en el comienzo de la temporada, explotó (a nivel emocional y no deportivo) en el clásico y ha sido indiscutible para el técnico desde la famosa conjura de Atenas, cuando Xabi y los futbolistas hablaron y pusieron sobre la mesa todos sus problemas. A partir de ahí, el brasileño ha sido indiscutible, coincidiendo esa confianza de Alonso en la peor versión del atacante en todos estos meses. Errático y con poco esfuerzo en la presión, como sus compañeros, ha ido acumulando rabia a la grada hasta que el público explotó ante el Sevilla.

Renovación

El mal momento deportivo, además, coincide también con el parón en las negociaciones por su renovación, algo que no está ayudando a llegar a un acuerdo. El Madrid cree que podrá conseguir un pacto pronto, pero el entorno de Vinicius se mantiene en cifras económicas que ahora mismo no compensan lo deportivo. Su contrato termina en julio de 2027, en apenas año y medio, y ambas partes entran ahora en meses clave de las conversaciones.

El delantero renovó su contrato en 2022 y contando los diferentes bonus que cumplió, incluida la conquista de la Champions, se situó en más de 15 millones netos al año. El Madrid le ofreció cerca de 20 para renovar el contrato actual, pero los agentes del brasileño han pedido una cifra cercana a los 30, algo que el conjunto blanco no planea igualar. Y menos con su nivel actual.

Espíritu navideño

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En una interpretación prestada de la Astronomía, el Real Madrid y el F.C. Barcelona forman un sistema estelar binario, más tendente a la colisión que al equilibrio gravitacional. La relación entre ambos pasa hoy por un momento especialmente tenso en su larga e incómoda historia en la galaxia futbolística. La Vía Láctea, en referencia a la blancura dominante en el fútbol mundial. La 'central lechera', en la ácida cosmogonía de Pep.

El enfrentamiento actual tiene que ver también con las personas, no sólo con las instituciones. Dos hombres de generaciones distintas y física e ideológicamente opuestos. Dos personajes de diferente formación, carácter y manera de manifestarse. Laporta es un bocachancla, vocablo recién reconocido por la RAE. Florentino, más sinuoso, rima con sibilino.

En la Antigüedad, se establecía la 'Ekecheiria'. Una tregua sagrada que detenía las guerras durante la celebración de los Juegos Olímpicos. Ni el Madrid ni el Barça han respetado la 'Ekecheiria' navideña, el espíritu de estas fechas, paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. Roto el feble y artificial armisticio de la Superliga, evaporado el pegamento de pega, valga el juego de palabras, que los mantenía 'juncti sed non uncti' (juntos, pero no revueltos), Pérez y Laporta se han enzarzado en una áspera batalla dialéctica. La atizó Florentino con sus ataques al Barcelona a cuento del caso Negreira.

Exageró cuando lo definió como "el mayor escándalo en la historia del fútbol mundial". Pero sí lo es del español. Con eso basta para darle la razón. Incluso así, no tiene mucho sentido culpar a aquellos años vergonzosos de las actuales decisiones arbitrales que no gustan al club. Sea como fuere, nuestro fútbol arrastra el baldón de haber ignorado o consentido el caso Negreira. Y los tribunales, el de dejarlo dormir, que es como dejarlo morir con esa forma de indulto que es la indiferencia y de perdón que es el olvido.

La respiración asistida de Xabi

Los bombardeos navideños de Florentino han sido selectivos. Se han centrado en el arbitraje. Los de Laporta, de saturación con un zafio rimero de invectivas e improperios contra un Real Madrid que, por ende, representa el 'despotismo no ilustrado' frente a un Barça en el que 'se respira libertad'. Y Joan, heroico desde su Arcadia libertaria, remató acusando al Madrid de 'barcelonitis'. Que el presidente de un club caracterizado históricamente por una 'madriditis' enfermiza recurra a tal melonada, remite a una psicopatología consistente en invertir la carga del dicterio y atribuir al adversario tus propias miserias. Abunda en política. Se la conoce como 'ganar el relato'.

Mientras Xabi continúa con respiración asistida por Courtois y Mbappé, y el Barça, después de un peñazo de partido en Villarreal, se mantiene en cabeza de esta Liga de juego mediocre, volvemos al principio de estas líneas: a la Astronomía. Estrenado el invierno astronómico, ha llegado, puntual, el frío. Y frías, templadas o calientes, proliferan en el mundo las guerras, reales o metafóricas. Aquí estamos en guerra futbolística, política y electoral. La mayor parte del resto del planeta tiene en estas fechas poco que celebrar y mucho que lamentar.

Infeliz Navidad.

Champions, Ligas, Balones de Oro, goles... Los retos de Mbappé a la sombra de Cristiano: "La celebración es para él, es mi ídolo"

Champions, Ligas, Balones de Oro, goles… Los retos de Mbappé a la sombra de Cristiano: “La celebración es para él, es mi ídolo”

Cristiano Ronaldo ganó cinco Champions, cuatro con el Madrid y una con el Manchester United, levantó cinco Balones de Oro, tres Botas de Oro, se convirtió en máximo goleador de la historia del club (450 tantos), de la historia de la Copa de Europa (141), batió el récord de goles en una edición del torneo continental (17), fue pichichi europeo en seis ocasiones, es el futbolista con más goles en las eliminatorias continentales (67)... Elijan uno de los récords.. Todos ellos están en el horizonte de Kylian Mbappé.

A sus 27 años, cumplidos este sábado en plena acción en el Bernabéu, el delantero francés tocó uno de los cielos de Cristiano, su ídolo. Marcó de penalti (celebrado al estilo Ronaldo) ante el Sevilla e igualó el récord de goles en un año natural con el Real Madrid, situado por el portugués en 59 durante el año 2013.

"Es increíble, mi ídolo, el mejor jugador de la historia del Real Madrid. La celebración es para él, quería tener un guiño para él porque siempre ha estado bien conmigo, me ha ayudado a adaptarme a Madrid y ahora está bien ayudar yo al Madrid a ganar partidos. Hoy quería compartir eso con él, tengo una muy buena relación con él, es mi amigo ahora y le mando un saludo a él y a todos los madridistas y una feliz Navidad y feliz año nuevo", dijo Mbappé nada más acabar el encuentro.

Cinco años para una Champions

A lo lejos, todas las cifras de un futbolista único. «Es el heredero de Di Stéfano», denominó Florentino Pérez a Cristiano Ronaldo. «Querido Kylian, vistes ahora la camiseta de las 15 Copas de Europa», le dijo el presidente al francés en su presentación.

Esa Copa de Europa es el gran deber de Mbappé en el Bernabéu. Tiene ya un Mundial con Francia y una Bota de Oro, conquistada tras su primer curso en Chamartín, pero no tiene ninguna Orejona, reflejo del paraíso madridista y objeto más preciado en la vida de Cristiano.

El delantero portugués, que aterrizó en la Castellana en 2009, tardó cinco años en levantar su primera Champions con el Madrid. Llegó al conjunto blanco con 24 años, por los 235 de Mbappé, y sufrió tres derrotas en semifinales antes de conquistar la Décima en Lisboa. Ese tiempo sin ganar creó en Cristiano una rabia y un ansia que empujó su destino.

Goles Mbappe y Cristiano. Igualan

El dorado también ahoga su futuro. Cristiano Ronaldo ganó cinco Balones de Oro, el primero con 23 en el United, el segundo con 28 en el Madrid. Es decir, a Mbappé le quedan doce meses para vestirse de oro y blanco casi a la misma edad que el primer galardón de Ronaldo como futbolista del cuadro de Chamartín. El galo, de momento, sólo ha conseguido entrar en el podio del premio una vez, con su tercer puesto en 2023 por detrás de Messi y Haaland tras el Mundial y el triplete del City.

Objetivo 450

Al Balón de Oro le llevarán los títulos, y a los títulos los goles. Es decir, la aspiración a la Bota de Oro. Cristiano ganó cuatro y Mbappé conquistó la primera el curso pasado. También va lento en ese sentido. A nivel interno, Mbappé lleva 73 goles en el Real Madrid, y está a (sólo) 377 de Cristiano. Tendría que batir el récord de goles en año natural para conseguir superarle en los próximos seis años, hasta las 34 primaveras, a una media de 62 cada 12 meses. Una barbaridad estadística que explica a la perfección la extraordinaria de lo logrado por el portugués.

Para su moral, hay que decir que el galo ha cumplido a nivel goleador en su primer año. Ha marcado en todas las competiciones, una de las virtudes de Cristiano, viendo puerta en Liga, Champions, Copa, Supercopa de Europa, Supercopa de España, Intercontinental, Mundial de clubes.

Pero claro, Cristiano es Cristiano. Marcó 61 goles en una única temporada con el Madrid, la 14-15, mientras que Mbappé se quedó en 43 en su primer curso y lleva 28 en este. Y tiene el récord anotador en una edición de la Copa de Europa, con 17, por los nueve que lleva Mbappé. El Mónaco y el Benfica aparecen como posibles víctimas en enero antes de aplicar a las eliminatorias de la Champions.

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

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Vale ya de tanta guillotina perpetua para el Madrid por culpa de su entrenador. Dije antes de que llegara Xabi Alonso que no daba la talla. Pero ahora es una realidad. No tiene más perdón.

La duda ahora es si Florentino Pérez se va a atrever o escucha al nuevo secretario técnico Jose Ángel Sánchez. Pero de no acabar esta agonía, el Madrid se expone a una temporada grotesca. No se puede jugar con tanta duda.

El técnico vasco ya no tiene defensa de ningún tipo. El Madrid es la nada. Sólo vive del increíble Courtois, que salvó una derrota. Y de algunas dentelladas de Rodrygo o Bellingham. Sí, porque Mbappé jugó todo el partido tan sólo para él. Quería goles, sin tener al equipo en su cabeza. Sí que empató al final con Cristiano, de penalti, pero no lo mereció. Hizo un partido horrible.

Luego, en televisión vi la cara del presidente blanco cuando Alonso se atrevió y volvió a quitar a Vinicius. Hubo expectación y en la pequeña pantalla se pudo ver que al presidente no le gustaba nada. Pero Rodrygo le dio la razón a Xabi, porque por la izquierda es mucho mejor que Vinicius, que no hizo absolutamente nada, borrado de la lista de goleadores, mientras su compatriota provocó un penalti y casi dos. No hay más que hablar.

Puede que Vinicius fuera una llamada para la despedida de Alonso, pero el nene del presidente es nada ahora mismo. Y no lo puede vender, porque el mercado del astro está muy a la baja.

En resumen, el partido del Madrid fue un esperpento, frente a un rival rabioso con uno menos.Alonso no sirve ni para animar al equipo, por su exquisita frialdad. Sólo jugó uno de los fichajes de han costado más de 250 millones de euros. Y fue Huijsen, que fue una puñetera vergüenza.

Lento, sin enterarse ni de un maravilloso jugador de casi 40 años como Alexis Sánchez y de la rapidez de Isaac Romero. Huijsen es una farsa como central sin protección. Tantos millones por ese jugador es una barbaridad de las mentes pensantes de la Casa Blanca.

Así que con un endiablada, mediocre y deslavazada plantilla y un errático entrenador, sólo se salva por dos fenónemos: Courtois y Mbappé. Y el último cuando no tiene miedo al error en partidos importantes.

El Madrid es un horror, el futuro es lo peor y lo que faltaba por decir es que se oye en nombre de Davide, el hijo de Ancelotti, justo el que llevó a su padre a los infiernos. En fin, crisis muy profunda en el Madrid, más de lo que ellos creen.

Una vez más el estado del césped del Bernabeú era pésimo. Se pasaron con el riego y destrozaron a los jugadores, que se resbalaban constantemente. Con la famosa lona del cielo del Bernbaeú, la pradera ni se corta ni se engrandece. Es una pesadilla.

Es un estadio sólo de fútbol. No es para la NFL, ni para sala de conciertos, ni para espectáculos pugilísticos u otras habilidades circenses. Es el Bernabéu. No un circo.

Justo desde la NFL, con el retraso de jugar en casa más partidos, el resto ha sido sólo una rémora el Madrid. Sobre todo para Alonso, con angustia perpetua. Sólo porque al presidente no le gusta, no le soporta. Si no les gustó desde el 4-0 del PSG en el Mundialito, debió despedirlo tras el bochornoso 5-2 del Metropolitano. Era el momento para despejar sus inquietudes. No lo hizo y desde aquello el Madrid va de zozobra en zozobra.

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El tópico invitaría a recordar Pesadilla antes de Navidad, pero el sábado, que empezó con pitos, terminó con tres puntos para el Madrid y con Kylian Mbappé igualando los 59 goles en año natural de Cristiano Ronaldo. Los blancos se irán de vacaciones con mucho que reflexionar, con poco fútbol, poca actitud y con Xabi Alonso en mitad de las mismas dudas que antes. Bellingham, de cabeza, y el francés, de penalti, marcaron para superar a un Sevilla que se quedó con uno menos y mereció más suerte.

Dos semanas después, el Madrid volvió en Liga al Bernabéu y repitió la desidia del día del Celta, terminado aquel domingo con un desastroso 0-2 que provocó la reunión de urgencia para tratar el futuro de Alonso. El técnico apostó ante el Sevilla por un 4-2-4 sin ningún rigor táctico. Acumuló talento individual en ataque, pero sus cuatro estrellas apenas se movieron sin balón.

Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Bellingham, aunque también Tchouaméni, Güler, Asencio y Fran García, quisieron todos los pases al pie, siempre con un sevillista a su espalda, convirtiendo el ataque estático de su equipo en una figura oxidada.

Por si fuera poco, el Madrid volvió a olvidarse de la famosa presión tras pérdida que el equipo de Xabi sí realizó en el comienzo de la etapa del vasco. No mordió, sólo tanteó, y el Sevilla le perdonó la vida que el Celta puso sobre el precipicio.

En el minuto siete, así de pronto, Chamartín estalló en abucheos hacia su equipo porque los andaluces fallaron dos ocasiones claras que les hubieran dado la ventaja nada más estrenarse el reloj del encuentro. Dos errores de Huijsen provocaron dos llegadas de Isaac Romero y Alexis, poco acertados, y Romero repitió intento unos segundos después al quedarse sólo ante Courtois, pero su vaselina se fue desviada.

Los pitos del público fueron constantes en el inicio de un duelo en el que el Madrid sólo gozó de una ocasión de Fran, tapada bien por Vlachodimos. Después, ataque posicional con muchos errores en los controles y en los pases, varios de ellos inexplicables en jugadores que venían de una racha extraordinaria como Mbappé. Noche extraña, como si hubiera perdido sus superpoderes en el día que debía superar el récord de goles en año natural de Cristiano Ronaldo.

Quizás fue el ansia por mejorar a su ídolo el que desvió la atención del francés, desaparecido en la Castellana. Huijsen y Rüdiger repitieron una salida de balón errática, donde sólo Vinicius, y de espaldas, se ofrecía a recibir para apostarlo todo a un giro exitoso sobre su rival.

Tchouaméni se situó entre centrales y dejó el mediocampo para Bellingham y Güler, intermitentes con balón, más deseosos de correr al espacio que de masticar jugadas. Es la contradicción constante de este Madrid, que imagina puzles que sus piezas no completan.

En el tramo final del primer tiempo, y justo cuando crecían las dudas, Bellingham conectó un buen cabezazo tras una falta lateral de Rodrygo y abrió el marcador de la única forma posible. A balón parado. Mientras, el Sevilla, con un Alexis Sánchez muy activo, seguía acumulando llegadas sobre el área pequeña de Courtois.

El descanso preparó una ensalada de calamidades en ambas áreas que rompieron el partido y desesperaron todavía más al Bernabéu. Mbappé, con Huijsen y Vinicius libres de marca, se jugó un disparo desde la frontal que enfadó a sus compañeros antes de que Courtois apareciera ante Alexis para salvar el empate.

El duelo aceleró, con Mbappé volviendo a fallar ante Vlachodimos tras la primera buena arrancada de la noche y errando de nuevo frente al portero después de una asistencia de Vinicius. Ambos intentos los había facturado durante estos meses, pero la sombra de Cristiano era alargada.

Al minuto, sin pausa, Courtois voló de nuevo para impedir el tanto de Isaac Romero tras una buena combinación sevilla ante la inconcebible apatía madridista. Situación que se repitió dos minutos después: Mbappé envió un cabezazo al palo y Courtois despejó un disparo de Alexis. El Bernabéu temblaba.

La roja a Marcao por doble amarilla después de una falta sobre Bellingham parecía relajar el sábado en el Bernabéu, pero siguieron las dudas y los pitos hasta el penalti de Juanlu a Rodrygo que transformó Mbappé, celebrando el gol como Cristiano. Aún así, volvió a aparecer Courtois. El Madrid se va de vacaciones con las mismas malas sensaciones.

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

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Bela tiene tres días. Su madre, la modelo rusa Alexandra Litvinova, anunció su nacimiento subiendo un par de fotos en blanco y negro a su Instagram. En una de ellas, su pareja y papá de la recién nacida, el futbolista Alexis Sánchez (Tocopilla, Chile, 1988), tomaba con suavidad el tobillo de la bebé, como a una espartana. El chileno está feliz en Sevilla. Sentía que le quedaba fútbol que regalar a Europa. Que su ciclo no había terminado.

Tras su último y poco lucido paso por el Udinese, club en el que brilló cuando desembarcó en el continente, eran muchos los equipos sudamericanos que lo querían de vuelta. Pero prefirió aceptar la extraña oferta de Antonio Cordón, recién nombrado director deportivo nervionense. No acostumbraba el Sevilla a fichar a veteranos, no al menos con Monchi o Víctor Orta. El chileno se plantaba en la capital andaluza con 36 años y aspecto de turista en un bufet libre.

"Nos puede dar mucho con su experiencia, puede enseñar a muchos jugadores jóvenes", dijo Cordón. Pero su concurso está yendo más allá de la ejemplaridad. Tiene talento y ganas, cuando participa da alegría y profundidad al juego ensimismado del Sevilla; aún precario. Con jugadores o desenchufados o abizcochados. Con Matías Almeyda rozando la afonía cada jornada, intentando mantener tenso al equipo desde el grito, la pizarra y la convicción.

Alexis fue casi todo antes de llegar a Nervión. Se ganaba unas monedas limpiando coches en el cementerio de su ciudad cuando tenía siete años, para ayudar en casa mientras soñaba con vivir del balón. Niño maravilla en Cobreloa, campeón precoz con Colo Colo y River, deslumbrante en el Udinese, figura en el Barça de Guardiola y tótem del Arsenal. En Italia volvió a levantar títulos con el Inter y en Francia fue importante con el Olympique de Marsella, mientras con Chile se convirtió en máximo goleador histórico y líder del bicampeonato de América en 2015 y 2016. También conoció el reverso: el paso decepcionante por el Manchester United, la deriva posterior, el desgaste de casi 800 partidos y más de 200 goles que parecía empujarlo hacia la categoría de vieja gloria en gira de despedida.

Un equipo en el alambre

Cierto que aterriza en un Sevilla necesitado, con una situación muy compleja en las oficinas, más de 50 millones en pérdidas y un divorcio evidente entre club y afición, cansada de delirios, promesas y balances en rojo. El Sevilla está en modo supervivencia, aguantado por Almeyda, que exprime recursos, recompone desde el carácter y compite mejor de lo que juega, mientras la planta noble del Pizjuán le pide milagros y la grada sólo quiere dejar de sufrir.

En ese contexto, Alexis es estímulo. Ha jugado una docena de partidos, suma pocos goles pero cada aparición entre líneas cambia el pulso del equipo. No se le pide que lo haga todo, sino que haga lo suyo: recibir de espaldas, girar, ordenar ataques y contagiar ambición a quienes se miran demasiado los pies.

Almeyda le ha reservado un lugar entre los líderes silenciosos del vestuario, junto a los capitanes, como ese veterano que asume responsabilidades cuando la pelota quema, que alivia el juego de un equipo lleno de chicos que debutan. Sevilla sigue siendo un buen lugar para los grandes futbolistas incluso en tiempos de estrechez. El chileno responde con carreras cortas pero llenas de intención y fe, con una agresividad que desmiente el tópico del jugador de paso. De mercenario.

Alexis Sánchez se niega a convertirse en pieza de museo. Si marca en el Bernabéu, pensará en su recién nacida, en Bela. Porque los goles siempre son una suerte de afectos.

Xabi Alonso, el mal juego, la presión del club y las risas en el banquillo, bajo el juicio del Bernabéu

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A la crisis de juego y la irregularidad de los resultados se unen, ahora, las risas. Mal asunto. Que jugadores fueran cazados sonrientes en el banquillo mientras quienes estaban en el campo padecían en Talavera, justo durante los goles locales, no parece, al menos, decoroso y se añade a las dudas en la cúpula del club sobre el control y la sintonía con el vestuario por parte de Xabi Alonso.

El entrenador dijo, ayer, no haberlas visto, en la voluntad de no abrir ningún conflicto más antes de recibir al Sevilla en el Bernabéu, el último compromiso del Real Madrid antes de Navidad. No es que el duelo se trate de un nuevo match ball, porque es la existencia del tolosarra en el banquillo la que se ha convertido en un permanente e insoportable match ball.

«No he visto las imágenes, conseguimos pasar la eliminatoria y ya pensamos en el Sevilla», afirmó, en el mismo tono de siempre, alejado de cualquier declaración que pueda generar polémica. Desde luego, no ha seguido el consejo de su alter ego Pep Guardiola: «Mear con la suya».

Las pipas de 2006

En esas imágenes no sonríe cualquiera. Lo hace Vinicius, suplente en Talavera. También Endrick, pero no es lo mismo. El primero es la estrella que habita en el filo, el futbolista que se rebeló contra su sustitución en el clásico. El segundo, en cambio, se marcha cedido del Madrid.

La situación recuerda a la que ya originó una gran crisis en el Madrid, en el año 2006, cuando Iván Helguera y Míchel Salgado comían pipas mientras el equipo caía estrepitosamente en Mallorca. Las consecuencias de aquel deterioro llevaron a dejar el club al propio Florentino Pérez. Entonces dijo que había malcriado a los futbolistas. Ahora sus dudas van en otra dirección.

«Desde el inicio, hemos tenido una relación cercana, de respeto y cariño. La exigencia es máxima. Es un camino largo, habrá momentos buenos y no tan buenos», explicó Alonso acerca de sus tratos con el club. En otros momentos críticos aseguró haber hablado con Florentino, pero el técnico sabe lo que se dice y se piensa en el entorno del presidente, donde hay voces, o voz, que piden más tiempo para su trabajo.

Los pitos frente al City

La victoria en Vitoria lo concedió, pero el sufrimiento en Talavera no alimenta esa prórroga. La imagen del tolosarra en el banquillo tras el pitido final era elocuente de su situación. El contexto convierte el duelo con el Sevilla, bajo el juicio del Bernabéu, en un partido envenenado. Pero envenenado para todos, también para los futbolistas, pitados por la grada en el último partido disputado ante su afición, frente al Manchester City. Cuidado.

A todos les conviene ganar, pues, al Sevilla, sea en el banquillo, en el campo o en el palco, porque lo único incontrolable es el Bernabéu.

El Real Madrid tiembla en Talavera, pero salva la trampa con dos goles de Mbappé

El Real Madrid tiembla en Talavera, pero salva la trampa con dos goles de Mbappé

El Real Madrid sufrió para superar la trampa de Talavera, pero lo terminó consiguiendo gracias a dos goles de Kylian Mbappé, uno de ellos de penalti, y aunque sufrió en el tramo final estará en el sorteo de octavos de la Copa. Dos acciones de los locales, el penalti y un tanto en propia portería, limpiaron el camino de los blancos en la Mancha, Nahuel puso pimienta con el 1-2, el galo pareció sentenciar en el 86 y Di Renzo metió el miedo en el cuerpo a Xabi Alonso, en plena diana mediática. [Narración y estadísticas (2-3)]

Cuando cada traspiés es un salto al vacío no hay tiempo para pasos en falso. Así ha entendido Alonso las últimas dos semanas en el Madrid, condicionadas por la crisis de resultados que le ha dejado en el umbral de salida de Valdebebas. Por eso, y por la tentación de un récord propiedad de Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé fue titular en el hogar de la Cenicienta de esta Copa del Rey tras ganar al Málaga y penúltimo clasificado del Grupo A de Primera RFEF.

El galo, ausente contra el City por molestias en la rodilla, disputó los 90 minutos en Mendizorroza y repitió titularidad en el modesto césped de El Prado. Lo hizo para asegurar los goles del Madrid y para ver si era capaz de igualar el récord de tantos en año natural con el cuadro madridista, cuyo dueño es ahora mismo el portugués con 59. 56 tenía el francés al aterrizar en la Mancha.

La estrategia del humilde

El Talavera cumplió la estrategia del humilde. Apretó en los primeros instantes del partido, trató de aprovechar las segundas jugadas, insistió en las bandas, lados supuestamente débiles de los blancos con Fran García y el canterano David Jiménez. Y casi mete en problemas el futuro más cercano de Xabi.

Y eso que Mbappé pudo sentenciar la noche en la primera jugada del partido, cuando Endrick le dejó sólo ante el portero rival. Un gol que hubiera relajado el contexto de Alonso, pero que el '10' erró ante Jaime González.

Endrick, a punto de irse al Olympique de Lyon, protagonizó las mejores arrancadas del Madrid en los primeros minutos. En el 17 aprovechó un taconazo de Mbappé para adentrarse en el área y fue derribado por la defensa, pero Cuadra Fernández no señaló nada ni había VAR (así es en esta ronda copera).

Los jugadores del Talavera, tras el 2-3, obra de Di Renzo.

Los jugadores del Talavera, tras el 2-3, obra de Di Renzo.EFE

El empate, pasados 20 minutos, empujó las ganas locales, que veían espacios a la contra con Gallardo, muy rápido por la derecha, y con Di Renzo y Moreno, pareja de delanteros inteligentes y capaces de ganar balones por alto.

El Madrid, mientras, durmió el partido con posesiones eternas ante las dos líneas defensivas de su rival, calcando los encuentros que tiene que afrontar en la Liga. De una banda a otra y vuelta a empezar, sin roturas, sin diagonales, sin apenas movimientos. Es curioso lo que la confianza y el momento puede hacerle a un equipo de fútbol que hace tres meses funcionaba mucho más engrasado.

Ceballos, con un eslalom, y Güler, de falta, intentaron estrenar el marcador, pero sus disparos rozaron los palos de González. Tampoco Mastantuono, de cabeza, pudo poner un gol en su cuenta tras muchas semanas fuera por una pubalgia.

Penalti de VAR... sin VAR

El duelo se acercaba al descanso y al terreno del peligro para el Madrid, que vio la experiencia del Barça en Guadalajara (0-0 hasta el minuto 76). Y encontró premio en el 41 con la decisión de Cuadra Fernández de pitar penalti por mano de Marcos Moreno en el rechace de un córner. El colegiado, sin VAR, se arriesgó a castigar la pena máxima a pesar de las dudas del directo. En el forcejeo con Carreras, el balón impacta en el brazo de Moreno, con la extremidad no demasiado extendida. Penalti de VAR... sin VAR. Mbappé, abajo a la izquierda del portero, marcó su gol número 57 del año. A dos de Cristiano.

La parada de Lunin que evitó la prórroga en El Prado.

La parada de Lunin que evitó la prórroga en El Prado.AP

Si el 0-1 era un palo para el Talavera, justo antes del descanso Farrando se metió en su propia portería un balón enviado al área pequeña por Mbappé, que había realizado una buena carrera por la línea de fondo.

El Madrid sentenció el duelo en dos acciones de su rival y pudo pensar en nuevos horizontes, aunque a ratos sufrió más de la cuenta. Tras el descanso el Talavera se dejó el oxígeno y las piernas en cada jugada y peleó la dignidad y el resultado, corto para los intereses de los blancos, erráticos ante Jaime González.

Lo apretada de la noche, donde un gol metía a los ribereños en el partido, obligó a Alonso a introducir a Rodrygo, Bellingham y Tchouaméni. El vasco adivinaba problemas. Así fue. En el 80, Nahuel culminó una buena contra por la derecha del Talavera y dejó 10 minutos de tensión en La Mancha. Pero intervino de nuevo Mbappé y la pizca de suerte madridista. El galo disparó desde la frontal y su tiro, centrado, no lo atajó González, en su único error de la noche. 58 goles para el delantero. Di Renzo puso el 2-3 y Lunin voló en el descuento para salvar la prórroga... Y a Xabi.

La visita del Madrid a Talavera, con Javier Dorado en la memoria: "Nos puso un 'whatsapp' para decirnos que fuésemos felices"

La visita del Madrid a Talavera, con Javier Dorado en la memoria: “Nos puso un ‘whatsapp’ para decirnos que fuésemos felices”

El último -y casi único- destello de la elite del fútbol en Talavera de la Reina se remonta a 1995, cuando Milinko Pantic abrió la pretemporada del Atlético, rumbo a un histórico doblete, con su primer gol de libre directo. Hoy, 30 años después, la cuarta ciudad más poblada de Castilla-La Mancha se engalana para recibir al Real Madrid en la Copa del Rey. No será una noche más para el equipo blanco, pese a las turbulencias en torno a su banquillo, sino la del homenaje a Javier Dorado, fallecido el pasado 27 de febrero, víctima de una leucemia. Natural de Talavera, el ex madridista hubiese cumplido hoy 48 años.

«Siempre, desde el principio de la enfermedad, nos dijo que iba a luchar hasta el final. Cuando se fue complicando todo, nos puso un whatsapp donde nos decía que él había sido un afortunado y que nosotros fuésemos felices, porque la vida tiene estas cosas. Así de bueno era Javi», explica a este diario su hermano José Antonio, que ejerció como presidente del CF Talavera entre 2012 y 2021. Un club, ahora en Primera RFEF, entregado hoy a su paisano, pese a que él nunca defendiese la camiseta blanquiazul. Javi se había iniciado en la Ciudad Deportiva del Madrid, desde donde partió para hacer carrera en Salamanca, Rayo, Sporting de Gijón, Mallorca y Atlético Baleares.

Entre 1999 y 2012 sólo pudo disputar 16 partidos en Primera y 12 en Copa del Rey. De hecho, la gloria le llegó demasiado pronto. Fue el 24 de mayo de 2000, fecha de la final de la octava Copa de Europa. «Mis padres y mi hermana viajaron en un avión fletado para los familiares. Mis hermanos y yo fuimos en coche con unos amigos. Todo sucedió muy rápido, pero fue un momento inolvidable. Especialmente la cena de celebración allí en París, con la Orejona presidiendo la mesa», rememora José Antonio sobre aquel 3-0 al Valencia.

9 de junio de 1999

«Javi era un jugador muy elegante, con mucha proyección. Muy buen chico, muy educado, algo tímido, pero que caía muy bien», relata Javier Casquero, otro talaverano, viejo camarada de los tiempos de la Ciudad Deportiva. «Tenía muy buena pierna izquierda, pero le faltó un poquito de mal genio. Eso es lo que nos dijo Pirri durante una pretemporada, en una de sus valoraciones», apunta su hermano. Un análisis enmendado por Miguel Ángel Corona, nacido también a la ribera del Tajo, canterano del Madrid y actual director deportivo del Panathinaikos: «Me acuerdo perfectamente de su técnica para decidir con centros en los metros finales. Así que quizá se hubiese adaptado mucho mejor al fútbol actual».

El 3-0 del Stade de France supuso una peculiar revancha de Dorado ante el rival que le había amargado su debut con el Madrid. Un 9 de junio de 1999, ida de semifinales de Copa, resuelto con 6-0 en Mestalla. Roberto Carlos tuvo que viajar a un amistoso previo a la Copa América, así que John Benjamin Toshack debió recurrir de inicio al lateral del Castilla. Tras la roja directa a Fernando Redondo, al descanso ya escocía aquel 4-0. En el minuto 77, el galés retiró a Dorado para dar paso a Manuel Tena. Las pesadillas persistieron hasta el 31 de julio, cuando JB dio otra titularidad a Dorado en un amistoso en San Siro, resuelto con 2-3. «La foto que guardo con más cariño es una de Javi con la Champions, junto a Roberto Carlos en Cibeles, pero también tengo mucho aprecio a otra de aquella victoria ante el Inter», admite su hermano.

Porque, en los 90, cualquier triunfo ante un equipo italiano debía interpretarse como un hito. Bien lo sabía Dorado, que llegó a Madrid con 15 años, directo a la pensión Don Juan, situada en la calle Recoletos. «Ahora todo está focalizado en Valdebebas, pero entonces no había una sola sede. Yo estudiaba en el Colegio Cumbre, en la calle Costa Rica», relata Casquero, ex de Getafe y Sevilla. «Nos juntábamos en una sala común de la pensión a ver los partidos por la tele. Había unos cuantos sofás y sillones, pero no cabíamos todos, así que los mayores acaparaban los mejores sitios», puntualiza Corona, ex secretario técnico del Valencia.

José Antonio Dorado, en El Prado.

José Antonio Dorado, en El Prado.EFE

Las primeras patadas al balón llegaron en la Peña Real Madrid de Talavera, preámbulo de una cita clave, en el Salto de Caballo de Toledo. A aquel partido entre la selección de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid se habían acercado José Martínez Pirri y su jefe de ojeadores, Paco de Gracia. «Nos llamaron por teléfono a casa, porque por entonces no había móviles. Hablaron con mis padres y Javi se marchó para Madrid con 15 años», relata su hermano.

«figura paternal y de respeto»

Más allá de las exigencias de cada entrenador, como el caso de Luis Palmero con Dorado, muy por encima del resto destacaba la imagen de Vicente del Bosque. «Aunque no fuese una persona autoritaria, para todos nosotros Vicente representaba esa figura paternal y de respeto», recuerda el ex centrocampista del Almería. Cuando llegó al banquillo del primer equipo, Del Bosque dio la primera oportunidad a Dorado en el Mundial de clubes, durante el partido por el tercer puesto ante el Necaxa. Un mes después, el 20 de febrero de 2000, el zurdo se estrenaría en Liga, esta vez con un 1-1 mucho más amable en Mestalla.

Hoy, la afición de El Prado rendirá tributo a Javi durante el saque de honor, en el que participarán la mujer y los hijos de Dorado, desplazados desde Mallorca. Este acto debe considerarse una reparación al penoso episodio vivido el 5 de marzo en el Bernabéu, cuando el minuo de silencio en su memoria fue interrumpido por parte de la afición del Atlético. «Si esa gente del Frente hubiese conocido a Javi, estoy seguro que no lo hubieran pitado», concluye su hermano.

Casquero, hijo del histórico capitán del Talavera en los años 60, no acudirá al estadio para atender sus labores de comentarista. Corona, residente en Atenas, deberá conformarse con la nostalgia de aquellos partidos de su infancia, que precedieron al glorioso bienio comandado por Gregorio Manzano (1996-1998). «Tengo un recuerdo muy nítido de acudir a El Prado con mi abuelo, que muchas veces había trabajado como voluntario en las taquillas. Recuerdo, sobre todo a Luengo y Quini», finaliza el ex del Real Zaragoza.

Última llamada a Endrick, destino Lyon para jugar el Mundial

Última llamada a Endrick, destino Lyon para jugar el Mundial

Endrick quiere jugar el próximo Mundial. Es su gran obsesión. A sus 19 años, el delantero del Real Madrid ha desaparecido de las alineaciones del conjunto blanco y, con ello, ha perdido toda la presencia que había ganado en la selección brasileña. Por eso, su gran objetivo en este mercado de invierno es conseguir una cesión que le permita sumar minutos en la segunda parte de la temporada y convencer así a Carlo Ancelotti para que le convoque a la cita mundialista. Y el Olympique de Lyon parece haber accedido a sus peticiones. Según adelantó As y ha podido confirmar este periódico, las negociaciones entre el cuadro galo y el equipo del Bernabéu están muy avanzadas, con el «sí» del futbolista y de su entorno para la operación.

Si las conversaciones terminan en buen puerto, Endrick estaría en Lyon después del parón navideño y ya no contaría para Xabi Alonso en el duelo liguero del día 3 de enero ante el Betis. Antes, le queda un partido para demostrar lo que pueda, si es que el técnico se lo permite. El brasileño apunta a titular en el partido de Copa en Talavera, en lo que será su primera titularidad con el vasco en seis meses, y al estar sancionado en Liga, no podrá ni sentarse en el banquillo en el último encuentro del año, ante el Sevilla en Chamartín.

La vida de Endrick a las órdenes de Xabi Alonso no ha sido fácil. El brasileño fue titular en dos de los partidos del Real Madrid en el mes de mayo, los últimos de Ancelotti en equipo madridista, pero una lesión en los isquiotibiales le hizo perderse el Mundial de clubes. Aún así, y ante el empuje de Gonzalo, viajó a Miami para unirse a la nueva expedición de Alonso para conocer al nuevo cuerpo técnico y recuperarse al lado de sus nuevos jefes.

24 minutos con Alonso

La recuperación le tuvo de baja hasta la mitad del mes de septiembre, volviendo a una convocatoria 124 días después en el duelo ante el Espanyol. A pesar de eso, acumuló ocho partidos seguidos sin minutos, hasta que sumó sus primeros 12 en el 4-0 ante el Valencia. Después, otros siete en la banda, disputando otros 12 minutos contra el City en la última cita de Champions.

En total, Endrick ha jugado sólo 24 minutos bajo las órdenes de Alonso, distando mucho de las oportunidades que le dio Ancelotti en la parte final de la pasada campaña. Al italiano también le costó encontrarle sitio en la amplia rotación del ataque madridista, pero contó con el joven delantero en nueve de los últimos doce partidos del curso en los que estuvo disponible. Un tiempo de juego que ilusionaba al Bernabéu con una siguiente temporada en la que fuera importante.

Mientras, Endrick no faltó en las listas de Brasil, teniendo minutos en los parones de septiembre y octubre de 2024 y en el de marzo de 2025. Pero su lesión y la llegada de Alonso lo han cambiado todo. Joao Pedro, delantero centro del Chelsea, Richarlison, del Tottenham, y Vitor Roque, del Palmeiras, fueron los elegidos por Ancelotti para la posición de nueve en la última convocatoria, jugadores que junto a Vinicius, Raphinha, Rodrygo, Estevao y Cunha parecen ahora mismo por delante de Endrick en el ataque de Brasil.

Por eso Endrick quiere salir, jugar en Lyon y recuperar un puesto en la rotación de la canarinha.