Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

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Vale ya de tanta guillotina perpetua para el Madrid por culpa de su entrenador. Dije antes de que llegara Xabi Alonso que no daba la talla. Pero ahora es una realidad. No tiene más perdón.

La duda ahora es si Florentino Pérez se va a atrever o escucha al nuevo secretario técnico Jose Ángel Sánchez. Pero de no acabar esta agonía, el Madrid se expone a una temporada grotesca. No se puede jugar con tanta duda.

El técnico vasco ya no tiene defensa de ningún tipo. El Madrid es la nada. Sólo vive del increíble Courtois, que salvó una derrota. Y de algunas dentelladas de Rodrygo o Bellingham. Sí, porque Mbappé jugó todo el partido tan sólo para él. Quería goles, sin tener al equipo en su cabeza. Sí que empató al final con Cristiano, de penalti, pero no lo mereció. Hizo un partido horrible.

Luego, en televisión vi la cara del presidente blanco cuando Alonso se atrevió y volvió a quitar a Vinicius. Hubo expectación y en la pequeña pantalla se pudo ver que al presidente no le gustaba nada. Pero Rodrygo le dio la razón a Xabi, porque por la izquierda es mucho mejor que Vinicius, que no hizo absolutamente nada, borrado de la lista de goleadores, mientras su compatriota provocó un penalti y casi dos. No hay más que hablar.

Puede que Vinicius fuera una llamada para la despedida de Alonso, pero el nene del presidente es nada ahora mismo. Y no lo puede vender, porque el mercado del astro está muy a la baja.

En resumen, el partido del Madrid fue un esperpento, frente a un rival rabioso con uno menos.Alonso no sirve ni para animar al equipo, por su exquisita frialdad. Sólo jugó uno de los fichajes de han costado más de 250 millones de euros. Y fue Huijsen, que fue una puñetera vergüenza.

Lento, sin enterarse ni de un maravilloso jugador de casi 40 años como Alexis Sánchez y de la rapidez de Isaac Romero. Huijsen es una farsa como central sin protección. Tantos millones por ese jugador es una barbaridad de las mentes pensantes de la Casa Blanca.

Así que con un endiablada, mediocre y deslavazada plantilla y un errático entrenador, sólo se salva por dos fenónemos: Courtois y Mbappé. Y el último cuando no tiene miedo al error en partidos importantes.

El Madrid es un horror, el futuro es lo peor y lo que faltaba por decir es que se oye en nombre de Davide, el hijo de Ancelotti, justo el que llevó a su padre a los infiernos. En fin, crisis muy profunda en el Madrid, más de lo que ellos creen.

Una vez más el estado del césped del Bernabeú era pésimo. Se pasaron con el riego y destrozaron a los jugadores, que se resbalaban constantemente. Con la famosa lona del cielo del Bernbaeú, la pradera ni se corta ni se engrandece. Es una pesadilla.

Es un estadio sólo de fútbol. No es para la NFL, ni para sala de conciertos, ni para espectáculos pugilísticos u otras habilidades circenses. Es el Bernabéu. No un circo.

Justo desde la NFL, con el retraso de jugar en casa más partidos, el resto ha sido sólo una rémora el Madrid. Sobre todo para Alonso, con angustia perpetua. Sólo porque al presidente no le gusta, no le soporta. Si no les gustó desde el 4-0 del PSG en el Mundialito, debió despedirlo tras el bochornoso 5-2 del Metropolitano. Era el momento para despejar sus inquietudes. No lo hizo y desde aquello el Madrid va de zozobra en zozobra.

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 18:40

El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]

En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.

El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.

Falta de mordiente

El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.

Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.

Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE

Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.

Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.

Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.