Piastri remonta el vuelo con una decisiva 'pole' en Losail por delante de Norris y Verstappen

Piastri remonta el vuelo con una decisiva ‘pole’ en Losail por delante de Norris y Verstappen

Cuando todos le habían dado por amortizado, por desaparecido en combate, Oscar Piastri alzó de nuevo el vuelo ayer en Losail. A su triunfo a primera hora de la tarde en la tediosa sprint race, el joven australiano añadió una fantástica pole (1:19.861) por delante de Lando Norris y Max Verstappen, que le asegura algo más que una posición de privilegio. Salir líder de la primera curva supone prácticamente la victoria en Qatar. Por esa misma razón, Mad Max extremará los riesgos partiendo desde la zona limpia de la parrilla, convencido de que ya no hay nada que perder.

Tras el intento inicial de la Q3, Verstappen debía recuperar 45 centésimas frente a Norris, un abismo incluso para su descomunal talento. Lo que no esperaban ambos era la irrupción de Piastri, cuya última pole se remontaba al 31 de agosto en Zandvoort. "Me he sentido genial a lo largo de todo el fin de semana. Hemos dejado prácticamente igual el coche, con apenas pequeños retoques. ¡Si no está roto, no lo toques!", bromeó el discípulo de Mark Webber.

En un trazado donde las diferencias se marcan en el primer y último sector, Piastri clavó también el segundo, disfrutando de ese agarre que tanto había echado de menos en Interlagos y Las Vegas. Verstappen también quería apurar su última bala, pero tras arrancar muy fuerte, terminó desinflándose, plenamente consciente de las limitaciones de su monoplazas. A Norris ni siquiera le quedó el recurso a la última palabra y acabaría la noche abortando su vuelta.

A la espera de la procesión

Queda ahora por ver el temple de Norris hoy en la salida, ese trance donde tantas veces se le han visto las costuras. La última, ante Verstappen, hace siete días en el Strip Circuit. Si no recupera al menos la segunda posición, sus opciones se esfumarán por completo. A 25 puntos del liderato, debe acabar la carrera por delante de Norris para llegar con vida a Abu Dhabi.

Lejos de su primordial cometido, los dos pit-stops obligatorios harán la carrera de hoy más aburrida, si eso resulta posible en Losail. Tal y como sucedió en el GP de Mónaco, los equipos calcarán estrategias, desluciendo el espectáculo, reducido a una soporífera procesión de monoplazas. Ni siquiera las zonas de DRS darán opción a los adelantamientos, reducidos a un único punto, justo al final de la recta de meta.

Ese condicionante debería satisfacer a Fernando Alonso y Carlos Sainz, séptimo y octavo en la parrilla. En caso de salir airosos de la primera frenada, camino de la curvas 2 y 3, sus opciones de acabar en los puntos aumentarán exponencialmente. El bicampeón presagia sustos en ese arranque, mientras el madrileño reza para que no se repita su contratiempo en la Q3, cuando salió de los boxes arrastrando una pegatina en su rueda trasera derecha. Con la fortuna de no provocar daños en los rivales, ni de recibir una sanción de los comisarios.

Después de los dos primeros intentos, Williams era el único equipo con sus dos pilotos en riesgo de eliminación. Sainz rectificó con una buena vuelta, que le aupaba a la quinta posición, por delante de Verstappen, bastante harto por entonces del comportamiento del RB-21 cuando bajaba marchas. Aún había que esperar a Alex Albon, sin sensaciones desde el regreso de las vacaciones. Por esta vez, el británico también cumplió, apartando de paso a Lewis Hamilton (1:20.907). La tercera eliminación en la Q1 para el heptacampeón, protagonista de otra qualy lamentable. En la historia de Ferrari, sólo Luca Badoer y Giancarlo Fisichella habían caído a las primeras de cambio en dos carreras consecutivas.

Al menos podría Hamilton dejar muestra de algo parecido a la ira, como hizo Yuki Tsunoda al enterarse de que también había caído a la primera. No podrá el japonés echar un cable a Verstappen. Tampoco lo debía esperar, a tenor de lo sucedido durante el resto del año. Si precisa de algún aliado para hoy, sólo Isack Hadjar, décimo en la parrilla, parece capacitado para dar algún susto al volante de su Racing Bull.

Aunque para respingo, el que debió de dar Norris tras ver borrado su vuelta inicial en la Q2 al superar los límites de pista. Mientras Piastri se sentía bastante cómodo con el blando usado, su compañero en McLaren únicamente pudo respirar al parar el crono en 1:19.861.

La puesta en escena de Alonso, cuatro milésimas más rápido (1:20.980) que Verstappen, resultaba más que alentadora. Tras su milagrosa cuarta plaza del viernes en la shoot out, el cuarentón se sentía otra vez con ánimo para colarse en la fiesta de los candidatos al título. "Esa vuelta ha sido divertida", narró por la radio, al compás de una tímida carcajada. Tras confirmarse entre el top-10, recordó unas palabras previas a su ingeniero de pista: "Os lo dije". Su récord ante Lance Stroll en qualy asciende ahora a 35-0.

Piastri gana una soporífera 'sprint race' en Losail para recortar dos puntos sobre Norris

Piastri gana una soporífera ‘sprint race’ en Losail para recortar dos puntos sobre Norris

Como no hubo mayor historia, quede constancia de que Oscar Piastri ganó la sprint race de Qatar, por delante de George Russell y Lando Norris, con Max Verstappen en cuarta posición. De modo que el británico de McLaren lidera ahora el Mundial con 22 puntos sobre su compañero y con 25 sobre el holandés. Como tampoco hubo opción alguna a las sorpresas, Fernando Alonso pasó del sueño del podio la cruel realidad, cayendo tres posiciones, desde la cuarta en la parrilla hasta la séptima en la meta, justo por delante de Carlos Sainz.

Era la úlltima sprint race del año, donde se repartían puntos cruciales para la suerte del campeonato. Una oportunidad para quienes aún defienden este invento, dominado históricamente por Max Verstappen. Nada menos que 13 victorias en 21 ediciones, desde el GP de Gran Bretaña 2021. Sin embargo, ni siquiera el tetracampeón pudo animar el cotarro en Losail.

De las 19 vueltas sobraron 18, suficiente tiempo para comprobar que la única emoción sobre el asfalto sería medir la resistencia de los neumáticos medios. Pirelli aprovechó la previa para advertir del riesgo de pinchazos, ya que había detectado "cortes bastante profundos" en sus gomas tras el shoot out del viernes. Bajo esa espada de Damocles se jugó todo. Es decir, que no se jugó nada.

Cinco segundos a Tsunoda y Antonelli

Verstappen repitió sus problemas del viernes, a bordo de un RB-21 que según su testimonio, ya no sólo rebotaba, sino que daba saltos sobre el asfalto. Tras quitarse de encima a Yuki Tsunoda y Alonso en la salida, quedó a la estela de Norris. Desde allí pretendió incordiar al líder del Mundial durante las seis primeras vueltas, aunque ni siquiera se vio capacitado para mantenerse en el rango del DRS.

Piastri lideraba sin agobios, formando un insoportable tren de la bruja, al más puro estilo del GP de Mónaco. El único momento de incertidumbre se produjo bajo el criterio de los comisarios. Tsunoda, denunciado por Alonso, traspasó reiteradamente los límites de pista en la curva 10. Tras el aviso de la bandera blanca y negra llegaría la sanción de cinco segundos para el japonés.

Norris, por delante de Verstappen, el sábado en Losail.

Norris, por delante de Verstappen, el sábado en Losail.EFE

La misma suerte correría Andrea Kimi Antonelli, que venía luchando desde vueltas atrás con Alonso. El asturiano midió mal en la última curva, facilitando el adelantamiento del rookie de Mercedes y desparramando sobre la recta de meta esa grava que dicen tan peligrosa para los neumáticos. En la novena vuelta, Sainz perdió una enorme pieza de fibra de carbono, mermando así el rendimiento aerodinámico de su Williams.

Lewis Hamilton, Lance Stroll, Pierre Gasly y Franco Colapinto habían roto el régimen de parc fermé para introducir cambios en los reglajes de sus suspensiones, difusores, etc. Condenados a salir desde el pit-lane, en Aston Martin y Alpine también aprovecharon las últimas vueltas para probar el compuesto blando de Pirelli. No servirá de nada, por supuesto, aunque de algún modo había que probar suerte en Losail.

Las claves de la decisiva batalla en Qatar: órdenes de equipo, neumáticos de 25 vueltas y un equipo filial para Verstappen

Las claves de la decisiva batalla en Qatar: órdenes de equipo, neumáticos de 25 vueltas y un equipo filial para Verstappen

Ron Dennis apenas podía contener las lágrimas ante los periodistas tras la victoria de Fernando Alonso en el GP de Mónaco 2007. "Nunca hemos utilizado las órdenes de equipo. La última vez que lo hicimos fue en 1998, en Melbourne", imploraba el jefe de McLaren, intentando evitar la sanción de la FIA. De poco iba a servirle la súplica porque aquel fin de semana en el Principado terminó por dinamitar la convivencia con Lewis Hamilton, que entregaría el título a Kimi Raikkonen en la última carrera. Casi dos décadas después, aquel fatídico desenlace aún sobrevuela por la escudería de Woking. "Si se repite lo de 2007, prefiero ese resultado a cualquier otro por favorecer a algún piloto. No lo haremos", adelantó, hace tres semanas, Zak Brown, CEO del equipo. Hoy, tras la doble descalificación en Las Vegas, la madeja se ha enredado aún más. A falta de sólo dos carreras, Lando Norris lidera el Mundial con 24 puntos sobre Max Verstappen y Oscar Piastri. Así que la pregunta sigue en el aire: ¿mantendrá McLaren su palabra?

Hay razones para creer en la vigencia de las papaya rules este fin de semana en el GP de Qatar, penúltima cita del Mundial 2025. Un circuito donde el año pasado Norris recibió una sanción de 10 segundos por no respetar las banderas amarillas. Una pista en la que Piastri siempre ha aventajado a su compañero, tanto en la carrera del domingo como en la sprint race.

"Tuvimos una breve conversación al respecto y la respuesta es no", zanjó hace dos días el australiano, confiado en que el regreso a un circuito con mejor agarre le permita enderezar su racha de siete carreras sin podio. "Siempre hemos dicho que, mientras las matemáticas no indiquen lo contrario, dejaríamos que nuestros pilotos luchen por su oportunidad", reiteró el jueves Andrea Stella, team principal de McLaren.

"Gracias a los fallos de otros"

También hay motivos para considerar una renuncia momentánea a esas normas no escritas de igualdad de trato. Ninguno de tanto peso como la mera presencia de Verstappen. Tras la victoria del pasado sábado en el Strip Circuit, el tetracampeón encadena ocho podios consecutivos, su tercera mejor racha de siempre. "Algunas pistas serán un poco mejores para nosotros. Qatar probablemente sea bastante buena, aunque Abu Dhabi quizás no tanto", vaticinó antes de volar hacia Losail.

A su advertencia añadió un par de recados para minar la confianza del rival: "Seguimos en la lucha gracias a los fallos de otros. Si hubiéramos tenido un coche tan dominante como el de ellos, el Mundial se habría acabado hace mucho tiempo".

En 2023 y 2024, Mad Max vio la bandera a cuadros en Qatar tras liderar durante todas las vueltas. Si el domingo vuelve a repetirlo, igualará con Ayrton Senna como el segundo piloto de la historia con más triunfos de punta a punta (19). La ventaja de Red Bull sobre McLaren se sustenta sobre dos pilares: el predominio de curvas de alta media y velocidad, a las que su RB-21 se adapta mejor que el MCL-39, y un motor Honda más fresco, gracias a la nueva unidad estrenada en Interlagos.

Verstappen, el jueves, en Losail.

Verstappen, el jueves, en Losail.AP

A todo ello hay que añadir el factor de los neumáticos. Sólo de modo excepcional para este fin de semana, cada juego de C1, C2 y C3 se podrá usar sólo durante 25 vueltas. De modo que, para completar las 57 programadas, serán obligatorios dos pit-stops. Todo ello generará un ritmo más rápido entre los favoritos al triunfo, minimizando así una de las fortalezas de McLaren: la gestión de las gomas en las tandas largas.

Superioridad numérica

Tras su doble cero de Las Vegas aún hay dudas sobre si McLaren montará en Losail una configuración aerodinámica más conservadora para evitar otra descalificación. La otra posibilidad sería bajar de nuevo la altura de sus coches, manteniendo así el rendimiento, pero incrementando el riesgo de castigo. En esas delicadísima tesitura se debate Stella, obligado a todo tipo explicaciones ante la prensa, mientras Laurent Mekies, su homólogo en Red Bull, paseaba tranquilo por el paddock.

El francés, que el pasado julio tomó el relevo de Christian Horner, sabe que en esta resolución del título cuenta con ventaja numérica. No sólo porque Yuki Tsunoda no tendría nada que perder en un hipotético duelo frente a los McLaren, sino por la ayuda de Racing Bulls, el único equipo filial de la parrilla. Isack Hadjar y Liam Lawson podrían trabajar para Verstappen como lo hizo Sergio Pérez en 2021. Entonces, el mexicano dejó dos actuaciones decisivas frente a Hamilton en Estambul y Abu Dhabi.

Este fin de semana, Hadjar, Lawson y Tsunoda pueden desempeñar un papel muy útil en Losail, un trazado donde cada adelantamiento supone un dolor de muelas. Casi todas las maniobras se condensan al final de la larga recta de meta. Hace un mes, Tsunoda ya ralentizó a los rivales de Verstappen en México. Y durante las dos últimas carreras los pilotos de Racing Bulls partieron desde el top-10 de la parrilla, desde donde podrían volver a inquietar ahora. El último aviso del tetracampeón bien puede interpretarse como una declaración de intenciones de Red Bull y su equipo B: «No tengo nada que perder. Así que lo apostaremos todo. Si funciona, funciona. Si no, no».

Un Mundial en el alambre: las cuentas de Norris, Piastri y Verstappen en Qatar y Abu Dhabi

Un Mundial en el alambre: las cuentas de Norris, Piastri y Verstappen en Qatar y Abu Dhabi

Una de las imágenes más inauditas de la madrugada en Las Vegas se produjo a la puerta del hospitality de McLaren, cuando Oscar Piastri y su agente, Mark Webber, abandonaron las instalaciones con una sonrisa en los labios. Aún no se había hecho oficial la descalificación de los dos coches de Woking, pero los australianos ya sabían que ese dictamen de la FIA perjudicaba más a Lando Norris. El líder del Mundial sumaba su segundo cero del año y veía reducida su ventaja con Max Verstappen. Con 58 puntos en disputa, ya sólo mantiene 24 frente al holandés, empatado en la tabla con Piastri.

En las seis últimas carreras, el tetracampeón se ha embolsado 136 puntos, por 97 de Norris y apenas 42 de Piastri. A esta progresión se suman un par de factores favorables de cara al próximo fin de semana en Qatar, donde también se disputa una sprint race. Tras su cambio de motor en el GP de Sao Paulo, Verstappen llegará con un propulsor más fresco que McLaren. Y lo hará en una pista donde ya conquistó la victoria en las dos últimas ediciones. Norris, décimo en 2024, tuvo que conformarse con la tercera plaza en 2023, mientras Piastri sí enlazó dos podios.

De este modo, las cuentas en Losail quedan muy claras para Norris, que se proclamará campeón si suma dos puntos más que Verstappen y Piastri. Es decir, si acaba por delante el sábado y el domingo. Por supuesto, el panorama sigue difícil para el líder de Red Bull, que no sólo necesitaría un pleno de 58 puntos en Qatar y Abu Dhabi, sino que Norris pinchase en una de las tres carreras.

¿Hay futuro para las 'papaya rules'?

El ejemplo más a la mano pasa dos segundos puestos en Losail y una sexta posición en Yas Marina. Otra combinación ganadora para Lando sería encadenar tres terceras plazas. Sin embargo, queda por ver cómo responderá a la enorme presión que se le viene encima. Y si repetirá alguno de los errores que le lastraron en el arranque del Mundial, como en Bahrein, Arabia Saudí o Canadá.

El otro punto crucial en la resolución del título atañe a la cúpula de McLaren, que deberá tomar una decisión en firme sobre sus prioridades. Es decir, si mantiene lo establecido hasta ahora, con ese acuerdo de absoluta equidad establecido en las papaya rules, o cambia hacia un trato favorable a Norris, el único de sus pilotos con ventaja frente a un rival tan temible como Verstappen.

Sea cual sea el veredicto de Zak Brown, CEO de la escudería de Woking, lo que parece seguro es que este cierre de Mundial se asemeja, cada día más, a lo sucedido en 2007. Entonces, Lewis Hamilton y Fernando Alonso perdieron ante Kimi Raikkonen un título que parecía cerrado para McLaren. A falta de dos carreras, el británico contaba con 17 puntos frente al piloto de Ferrari. Adaptando el sistema actual, esa diferencia ascendería a 37 puntos, 13 más de los que necesita remontar Mad Max.

Verstappen festeja su triunfo en el Strip Circuit.

Verstappen festeja su triunfo en el Strip Circuit.AFP

La guerra psicológica, por tanto, parece jugar a favor de Verstappen, que hace cuatro años ya tuvo que lidiar con un dramático desenlace ante Hamilton. Se da la circunstancia de que en 2023 el heptacampeón también protagonizó en Losail un incidente con George Russell, su compañero en Mercedes, cuando ambos luchaban con Verstappen en la primera vuelta. "Asumo toda la responsabilidad de lo ocurrido", sentenció Sir Lewis aquel domingo.

El recado de Marko

A este extra de experiencia, Verstappen puede sumar otras dos escenas de la pasada noche en Las Vegas. La primera se produjo en la primera curva, cuando Norris cometió un error que le privó de la victoria. «Probablemente estuvo mirando demasiado tiempo por los retrovisores y olvidó dónde frenar. Así que sí, pensé: "Vale, muchas gracias"», comentó, con una sonrisa, tras bajarse del coche.

El otro momento que debe hacer reflexionar a McLren llegó en el tramo final, cuando Norris adelantaba a Russell para quedarse a la estela del líder. Ahí optó por la cautela. Sin embargo, Helmut Marko quiso aprovechar la coyuntura para lanzar uno de sus habituales recados. «Lo más gracioso fue cuando llegó el mensaje de McLaren: "Ataca a Max, adelántalo". Después, Max marcó una vuelta rápida tras otra», zanjó el veterano asesor de Red Bull.

El rostro desencajado del team principal, Andrea Stella, ilustraba ayer en Las Vegas el ánimo del equipo. Los nervios pueden multiplicarse en este infernal trayecto, con 11 horas de diferencia horaria, que separa Las Vegas de Qatar. Durante esta misma semana, Russell advirtió del favoritismo de Red Bull en Losail, una pista de curvas rápidas, como Silverstone y Suzuka, donde mejor se maneja el RB-21. Por tanto, Stella tuvo que oponer su réplica: «Yas Marina volverá a jugar a nuestro favor». Tras 60 temporadas en el Mundial, McLaren ha sufrido su primera doble descalificación en una carrera. Lo que no puede permitirse ahora es perder otro título que creía en la mano.

Por algo más que el grosor de un folio de papel, hay Mundial

Por algo más que el grosor de un folio de papel, hay Mundial

Actualizado Domingo, 23 noviembre 2025 - 16:06

Un folio de papel tiene un grosor de entre 0,8 y 0,11 milímetros. Por algo más que un folio de papel, el Mundial 2025 vuelve a estar vivo. Los dos pilotos de McLaren fueron descalificados por desgaste excesivo de la plancha de madera que los monoplazas llevan en el fondo plano para limitar la altura sobre el suelo. Según la normativa técnica, esa plancha de madera (que en realidad es de permaglass, un tipo de fibra de cristal) tiene que tener un grosor mínimo después de la carrera de 9 mm. La plancha de Lando Norris midió 8,88 mm, 0,12 por debajo del límite. Es decir, algo menos del grosor de un folio de papel de buena calidad. Y por ese desfase micrométrico, el Mundial vuelve a estar apretado.

Para saber más

Para saber más

Max Verstappen necesitaba hacer una carrera perfecta en Las Vegas y cruzar los dedos para una debacle de McLaren. En pista no llegó esa hecatombe porque Norris, después de equivocarse en la salida, no volvió a fallar y minimizó daños usando la calculadora. Salió desde la pole, después de haberse mostrado intratable en el infierno de la clasificación, pero sobreactuó en el duelo con Max de los primeros metros y se salió en la primera curva perdiendo dos posiciones. A partir de ahí, aprendida la lección, volvió a estar brillante aunque incapaz de emular el ritmo de Max. Era una derrota en la carrera, pero una victoria en el campeonato porque Verstappen sólo le recortaba siete puntos. Lando, además, abría aún más distancia con su compañero, Oscar Piastri, que volvió a estar gris y anodino todo el fin de semana.

Malas noticias para Max, que necesitaba la tensión del pasado entre los dos pilotos de McLaren para que ocurriesen cosas, pero con esta diferencia de rendimiento no es posible y las famosas papaya rules son innecesarias porque Lando y Oscar nunca están juntos en la pista. La debacle que necesitaba Max llegó después de la carrera con la descalificación que le ha igualado a puntos con Piastri y que les ha dejado a los dos a 24 de Norris a falta de dos carreras y una sprint race.

Lo que pasa en Las Vegas no se queda en Las Vegas, sino que tendrá consecuencias. La primera es que Max vuelve a oler sangre y que ahora pondrá a prueba la solidez que ha mostrado Norris en los últimos grandes premios. Tengo curiosidad por ver cómo gestiona la tensión y qué va a hacer cuando Verstappen le proponga un pulso en la pista. Si esta mejor versión que nos ha mostrado en México, Brasil y Las Vegas se mantiene o se diluye ante la presencia del miedo al depredador.

Las Vegas nos regaló un fin de semana extraordinario de Carlos Sainz que brilló el sábado en la lluvia y mostró solidez el domingo en la carrera para firmar un quinto puesto final. Otra vez el primero del resto. En el caso de Fernando Alonso más de lo mismo. Nos hizo soñar el sábado al clasificarse séptimo, pero cuando el domingo llegó la normalidad a la pista el Aston Martin se fue para atrás. Lo había pronosticado hace ya un mes. Fernando sabía que Las Vegas iba a ser un fin de semana terrible y acertó. Noveno equipo sólo por delante de Alpine, cero puntos y un paso atrás en el campeonato de constructores donde ahora Aston Martin es octavo. Haas y Racing Bulls ya están por delante y Sauber, a cuatro puntos de distancia, amenaza con dejarles novenos al final de la temporada.

Reconoció Alonso que la única buena noticia de Las Vegas era que tras la carrera solo quedan dos fines de semana más de sufrimiento con el AMR25. Fernando solo quiere que termine esta temporada en la que su equipo se ha quedado muy por debajo de las expectativas. Quizá por ello ha empezado a extenderse el rumor de que Andy Cowell, jefe de equipo de Aston, podría ser destituido de manera inminente. Se habla de Andreas Seidl como sucesor en el cargo.

De confirmarse, Seidl sería el tercer team principal en tres años, una prueba de la incertidumbre e inestabilidad dentro del equipo donde se espera también la confirmación de varios cambios en el departamento de aerodinámica. Sea como sea, hasta ahora lo único que no falla, lo único que funciona, lo único que rinde por encima de lo previsible es el tipo que se sienta en el coche número 14. Ojala le den un buen monoplaza para 2026 porque él no fallará.

Verstappen gana la partida en Las Vegas, pero Norris sale con las fichas para proclamarse campeón

Verstappen gana la partida en Las Vegas, pero Norris sale con las fichas para proclamarse campeón

La noche había empezado con un farol y pérdidas considerables, pero Lando Norris se marchó de Las Vegas con las fichas que deben hacerle campeón del mundo en las dos últimas carreras. Max Verstappen, por el contrario, salió de los casinos sabiendo que había aprovechado su mano buena, aunque con ella no haciese saltar la banca. Tras el pertinente paseo en un Cadillac Rosa, George Russell también quiso su cuota de protagonismo junto a Mickey Mouse en un podio demasiado cuesta arriba para Carlos Sainz, séptimo en la meta.

Mad Max se permitió la licencia de cruzar la bandera a cuadros con vuelta rápida (1:33.365) y 20,7 segundos de ventaja sobre Norris. La sexta victoria de la temporada deja al holandés a 42 puntos del liderato. Con apenas 58 en juego, su prioridad en Qatar y Abu Dhabi será discutir el subcampeonato a Oscar Piastri, que le aventaja en 12. El australiano volvió a arrastrar sus penas por el Strip Circuit, donde debió conformarse con la cuarta plaza, en parte gracias a la sanción a Andrea Kimi Antonelli. El rookie italiano, tras 48 vueltas con el neumático duro, fue otro de los protagonistas de una prueba en la que había partido decimoséptimo.

Si el golpe de realidad resultó duro para Sainz, sin recursos para soñar por el podio, no digamos para Fernando Alonso. Séptimo en la parrilla, el líder de Aston Martin fue cediendo terreno hasta acabar decimotercero bajo la bandera a cuadros, agitada por Catherine Zeta-Jones. Por detrás de los Haas y el Sauber de Nico Hulkenberg. El enésimo motivo para el sonrojo en el equipo dirigido por Andy Cowell. "Somos más lentos que ellos con el DRS activado, así que no podemos hacer mucho más", admitió el asturiano por la radio, exasperado por la lentitud del AMR-25.

Error y recuperación

Otro que dijo sentirse "decepcionado por no ganar" fue Norris, aunque sus palabras deban interpretarse con cautela. Entre otros motivos porque él mismo pudo echarlo todo a perder con un violento volantazo ante Verstappen en la salida. De la trazada la curva 1 salió recto hacia la escapatoria, cayendo desde la segunda a la cuarta plaza. Otro episodio para su aura maldita, tan propia de Nigel Mansell. Un error clamoroso del que había que recuperarse con manos ágiles y cabeza fría. Así lo hizo y de justicia es reconocerlo.

Desde el fondo de la parrilla, Lewis Hamilton ganó siete posiciones antes de cumplir un par de vueltas, aprovechando la demencial acometida de Gabriel Bortoleto, que había dejado numerosas víctimas a su paso. La más grave, Lance Stroll, obligado al abandono. Tampoco pasó desapercibida la maniobra de Liam Lawson por el interior de la curva 1. Con la excusa de evitar a Russell, el neozelandés impactó contra Piastri, dejando su McLaren no muy bien parado.

A esa pugna en la zona noble se quiso sumar Oliver Bearman. Su hábil maniobra en la salida le hizo ganar seis posiciones, una de ellas ante Lawson, ya con el alerón delantero descolgado. De modo que Alonso se instaló en la novena plaza, a la estela del británico de Haas, sudando para sujetarse en la zona de puntos ante monoplazas que le aventajaban en prestaciones.

Justo después de un virtual safety car, Aston Martin convocó a su líder para su pit-stop en la vuelta 17, colocando un juego de duros, ganando la posición a Bearman, perjudicado por la lentitud de sus mecánicos cuando quiso protegerse. Aun con daños en el alerón delantero, el asturiano se gustó con un par de adelantamientos a Yuki Tsunoda y Franco Colapinto.

Por entonces ya no daban mucho de sí los neumáticos, así que en la vuelta 22, Sainz y Norris aprovecharon para montar los duros. Desde el arranque, el líder del Mundial se había obsesionado en reducir la degradación con el lift and coast, reservando su ritmo de ataque para más tarde. Además, cuando se vio con fuerzas, Russell le tendió una alfombra roja. "No voy a hacer nada estúpido para poner en riesgo nuestro podio", avisó a 16 vueltas para la meta.Uno de esos equívocos mensajes tan del gusto del líder de Mercedes, compatriota de Norris y enémigo acérrimo de Verstappen.

Más obligado por las circunstancias, Sainz intentaba sofocar los ataques de Charles Leclerc. Sin embargo, no había ritmo en su coche. Ni para apostar por el podio, ni para contener a un Ferrari. Tras una vibrante qualy, la situación de Williams era mucho más prosaica, como la de Alex Albon, obligado al abandono tras una noche aciaga. Un error en el procedimiento de salida le costó una reprimenda y una maniobra frente a Hamilton en la curva 14, cinco segundos de sanción.

Carlos Sainz apuesta fuerte para repetir podio en Las Vegas: "Voy a darlo todo para que suceda"

Carlos Sainz apuesta fuerte para repetir podio en Las Vegas: “Voy a darlo todo para que suceda”

La exhibición sobre el resbaladizo asfalto de las avendidas de Las Vegas mereció el encendido elogio de Gaëtan Jego a través de la radio. "¡Increíble clasificación! Tu primera vez en condiciones de lluvia con el Williams. ¡Simplemente alucinante! ¡Alucinante, tío!", exclamó el ingeniero de pista de Carlos Sainz, que partirá tercero en la parrilla, sólo por detrás de Lando Norris y Max Verstappen, en busca de su segundo podio del Mundial 2025.

"Voy a darlo todo. Ya me visteis en Bakú o en Austin, cuando estoy ahí arriba luchando por el podio intento no cometer errores y ver si puedo conseguir un resultado mejor del esperado. Así que voy a esforzarme al máximo para que suceda", adelantó el líder de Williams, empeñado en recuperar el rumbo tras tres carreras seguidas fuera de los puntos.

El podio en el GP de Azerbaiyán, donde partió segundo por detrás de Verstappen y sólo fue superado en pista por George Russell, debe resultar inspirador para Sainz, que mantiene un particular idilio con el Strip Circuit. De momento es el único piloto que ha repetido en el top3 de la Q3 desde que esta carrera entró en el calendario, ya que en 2023 y 2024 ocupó la segunda posición al volante de un Ferrari.

"Fue una vuelta muy buena y pensé que me había llevado la pole", confesó el madrileño durante la rueda de prensa oficial de la FIA. "Entonces me di cuenta de que era el primer coche en cruzar la bandera y eso no iba a durar mucho con estos dos detrás", añadió señalando a Norris y Verstappen. Esas cuatro centésimas cedidas ante el tetracampeón mundial, que tanto escocieron a su ingeniero por la radio, resultaron esta vez de buen augurio para él.

44 años después

Y es que su tercera posición fue la mejor de Williams en la parrilla de Las Vegas desde 1981.En aquel GP Caesars Palace Carlos Reutemann y Alan Jones coparon la primera línea para la escudería británica, aunque el argentino perdió luego sus opciones de título frente a Nelson Piquet. De modo que 44 años después, Sainz puede enderezar lo que se torció para su tocayo.

Además, la formidable actuación de Sainz coincidió con la enésima debacle de Lewis Hamilton, su sustituto en Ferrari. El heptacampeón partirá último tras una Q1 donde no logró siquiera marcar un crono en su último intento, perjudicado por las banderas amarillas. "Obviamente ya no puede ir mucho peor que esto", admiitó Hamilton, tras calificar su sesión clasificatoria como "horrible".

Desde luego, las condiciones de la pista resultaban extremandamente difíciles "No podía ver nada. Ni las líneas blancas, ni a los de delante, ni a los de detrás. Fue un caos. Y no creo que nadie disfrute de esos momentos, porque cuando no se puede ver ni sentir el agarre, es muy, muy difícil", analizó Sainz, más cómodo con los neumáticos de lluvia extrema que con los intermedios.

Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.

Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.AFP

En cualquier caso, el madrileño fue uno de los pocos escogidos que supo reunir lo mejor de su pilotaje en el momento decisivo. Sólo George Russell, Fernando Alonso y Verstappen, firmaron también sus tres mejores sectores en el último intento de la Q3. El primero con 30.894, el segundo con 37.608 y el último con 39.794, el mejor de toda la parrilla. "No creo que la gente sepa lo complicadas que fueron las condiciones. El poco agarre con los alerones de baja carga y ese asfalto deslizante con los neumáticos fríos", completó.

De modo que nada más bajarse del coche había sobrados motivos para el abrazo con Pierluigi Della Bona, su preparador físico, y Roberto Merhi, otro de los fijos en su fiel Team 55. En las seis últimas carreras, Sainz ha ocupado el top3 de la qualy con un Williams más veces (dos) que Oscar Piastri con un Piastri (una).

"No podemos predecir si lloverá"

"Nuestro objetivo para la carrera será mantener la posición, conscientes de que tenemos coches muy rápidos detrás y que es fácil adelantar aquí", adelantó Sainz, sabedor de que deberá contener a Russell y Piastri, a bordo de monoplazas más veloces. Sin embargo, en este Mundial ya ha quedado en evidencia la importancia de la posición de salida, como ya mostraron Andrea Kimi Antonelli (segundo en Interlagos tras partir segundo) o Isack Hadjar (tercero en Zandvoort tras salir cuarto).

Aunque ya se ha superado el promedio de lluvia en Las Vegas, que no supera los dos días a lo largo de noviembre, nadie se fía por completo de los pronósticos meteorológicos. "Evidente que no podemos predecir si lloverá o no, pero dado nuestro rendimiento hasta ahora, nos vemos competitivos en diversas condiciones", adelantó James Vowles, jefe de Williams.

Desde luego, algo hay de especial en las fuentes y los casinos, porque nadie parece con fuerzas para repetir en el cuadro de honor. De momento hay tres polemans (Norris, Russell, Charles Leclerc), dos ganadores (Russell, Verstappen) y seis pilotos en el podio (Sainz, Leclerc, Russell, Hamilton, Verstappen y Sergio Pérez).

Lando Norris se crece bajo la lluvia de Las Vegas, donde Carlos Sainz saldrá tercero

Lando Norris se crece bajo la lluvia de Las Vegas, donde Carlos Sainz saldrá tercero

Se ha ganado, ahora sí, el respeto que merece un futuro campeón del mundo. Después de dominar casi a placer en México y Sao Paulo, Lando Norris marcó la pole en Las Vegas (1:47.934) con 32 centésimas de ventaja sobre Max Verstappen. Una noche magistral sobre un asfalto endemoniadamente resbaladizo, donde Carlos Sainz también dejó su impronta. Saldrá tercero el líder de Williams, aunque deberá defender sus opciones de podio ante George Russell, cuarto en la parrilla.

Hay mucha velocidad en el Mercedes del británico, vencedor en esas mismas calles hace ahora un año. Su W16 supondrá el primer obstáculo para Oscar Piastri, otra vez varado en tierra de nadie, incapaz de superar sus traumas recientes. A 24 punto del liderato, el australiano volvió a patinar en el momento decisivo. Fue en la curva 12, justo después de un incidente de Charles Leclerc, cuando el piloto de McLaren quiso quitarse de encima a Isack Hadjar.

En un rapto de inspiración, cualquiera podía dar la sorpresa, así que la prioridad fue mantener la temperatura de los neumáticos y calcular la carga de la batería, en busca de su rendimiento ideal para el último intento. Quien mejor lo interpretó fue Sainz, optimizando las prestaciones del Williams (1:48.257), cediendo apenas 39 milésimas ante Verstappen.

La mano de Alonso a Leclerc

Mención especial mereció también Fernando Alonso, séptimo con un coche que ni siquiera habría accedido a la Q2 en condiciones normales. El asturiano pareció disfrutar en semejante pista de patinaje, sacando la mano incluso a Leclerc, que le había obsequiado con una peligrosa maniobra. Sobre un asfalto seco será un milagro arañar un punto al volante del AMR-25.

La lluvia dejó las grandes avenidas hechas un desastre, desluciendo los neones, formando charcos, desatando el pánico entre quienes, con toda la razón, no se fiaran del trabajo de las alcantarillas. En primer lugar había que elegir entre el neumático intermedio y el de lluvia extrema, proscrito por la FIA. A esa primera decisión crítica debía añadirse la pericia de los pilotos para evitar el aquaplaning.

Era una cuestión de mera supervivencia. Había que colocar un registro en la tabla de tiempos y mantener el coche a salvo de los muros. "Me sorprende que no hubiera más incidentes. Los neumáticos no tenían temperatura. Era como una pista de hielo", admitió Zak Brown, CEO de McLaren. Milagrosamente no hubo que lamentar ni una sola bandera roja. Tampco daños hasta los dos últimos minutos de la Q1, cuando Oliver Bearman se topó con las protecciones, poco antes de cerrar su vuelta. Bastante peor le fue a Alex Albon, víctima de un coletazo, con el que destrozó el costado derecho del coche.

Incluso en ese precario estado, dejando un rastro de piezas a su paso, pudo alcanzar el garaje el piloto de Williams. No había piedad en la Ciudad del Pecado, con dos víctimas prematuras: Lewis Hamilton y Andrea Kimi Antonelli. "No he podido hacer funcionar estos neumáticos", lamentó el heptacampeón, mientras su sustituto en Mercedes tiraba a la basura sus opciones de podio.

Estas dos ausencias multiplicaban las opciones de Alonso y Sainz. La inspiración del madrileño quedó patente durante la Q2, cuando llegó a liderar la tabla, con el asfalto en condiciones aún muy complicadas. Nada parecía pesarle la investigación de los comisarios, que habían anotado una peligrosa maniobra de reincorporación a la pista en la curva 5.

Stroll, demasiado optimista

Alonso también había liderado la tabla en el arranque, pero no se dejó dominar por el optimismo de Lance Stroll, el único de la parrilla que se animó con los intermedios en la Q2. El asturiano manejaba la situación con su habitual suficiencia, sólo inquieto por el fantástico rendimiento de los Racing Bulls, que colaron a Isack Hadjar y Liam Lawson en la Q3.

La progresión se plasmaba en los cronos de Russell, el más rápido, con casi tres segundos de diferencia entre la primera y la segunda criba: de 1:53.144 a 1:50.935. Según avanzaba la noche, se iba definiendo un carril seco para las trazadas, así que en el momento de la verdad sí hubo ya oportunidad para las gomas con el distintivo verde. Un lástima para Sainz, que se había mostrado implacable con los azules. En cualquier caso, el español cuenta con argumentos para repetir en Las Vegas su podio de 2024 con Ferrari.

La revolución cultural de Benetton, Briatore y Schumacher en la Fórmula 1: "Fuimos los primeros en hablar de lifestyle"

La revolución cultural de Benetton, Briatore y Schumacher en la Fórmula 1: “Fuimos los primeros en hablar de lifestyle”

Actualizado Viernes, 21 noviembre 2025 - 19:06

Ambición, química, color, irreverencia. Y cómo una empresa de camisetas gana dos Mundiales de Fórmula 1. Es la mítica historia de una escudería que revolucionó el automovilismo. Tres décadas después, Alessandro Benetton revive aquella gloriosa aventura en la película Benetton Formula. Él cuenta, con entrevistas e imágenes inéditas, el camino hacia las victorias de los campeonatos de 1994 y 1995. EL MUNDO ha asistido al estreno del documental -que será emitido a finales de noviembre en Italia- que narra la legendaria historia que unió la innovación de Alessandro Benetton, la intuición de Flavio Briatore y el talento de Michael Schumacher.

A mediados de los ochenta, la compañía Benetton compró la pequeña escudería británica Toleman para competir con Ferrari, McLaren y Williams. Luciano Benetton, fundador de la conocida marca, encargó a Alessandro, su hijo, el liderazgo de la nueva experiencia automovilística. Era joven y procedía del ámbito empresarial, así que tuvo que cambiar su mentalidad pensando en los motores. Pero había que aumentar los ingresos de Benetton para que se pudiera financiar los gastos de la apuesta deportiva: «El objetivo era atraer más capital de los patrocinadores», asegura hoy Alessandro Benetton. Fue su padre, Luciano, quien dijo que tenía para ello a la persona adecuada: era Flavio Briatore.

«La primera vez que lo vi llevaba botas de cowboy, vaqueros, camisa abierta y un cigarro en la boca», recuerda Alessandro Benetton sobre el amigo de su padre. Hasta entonces, en la Fórmula 1 contaban personajes como Ron Dennis, de la escudería McLaren, expertos en mecánica. Briatore era lo opuesto, no tenía ni idea de coches. Su talento residía en los negocios con los patrocinadores, a los que había que convencerles de invertir en Benetton y no en otras escuderías. «Fuimos los primeros en hablar de lifestyle», confirma Briatore, protagonista de aquella revolución cultural dentro de la Fórmula 1 entendida como algo glamuroso marcado por la moda, lo joven y el color. Eso atrajo a los patrocinadores, que resolvieron las necesidades financieras de Benetton. Una escudería donde se hablaba más de dinero que de la mecánica. Pero necesitaban, lógicamente, un piloto. Al menos, un piloto.

La llegada de Schumacher

Y ese piloto fue un joven alemán, Michael Schumacher, que en agosto de 1991 se estrenó en el circuito de Spa, en el Gran Premio de Bélgica, uno de los más difíciles del Mundial. Era un absoluto desconocido que conducía un monoplaza de la escudería Jordan. Era su primera vez en el circuito y lo recorrió en bicicleta el jueves antes de la carrera para así familiarizarse con el trazado. «En las pruebas del viernes, vi un piloto que no había montado nunca en un Fórmula 1 y que no había visto nunca antes», recuerda Alessandro Benetton, quien se quedó pegado al televisor. Briatore lo vio claro: «Estamos frente al próximo campeón del mundo». Michael Schumacher no defraudó.

Michael Schumacher -que creció en la pista de kart de su familia y corriendo con su hermano Ralf después del colegio-, pasó de Jordan a Benetton y redefinió el concepto de preparación física y mental de los futuros pilotos de Fórmula 1. Un deportista moderno, en forma, joven, entregado, seguro de sí mismo, con un coche competitivo, que creaba buen ambiente en el equipo. «Se divertía como un niño», señala Alessandro Benetton. La Fórmula 1, de esta forma, asistía al nacimiento de su nueva restrella.

El progresivo auge de Michael Schumacher coincidió en el tiempo con los últimos años de la trayectoria de Ayrton Senna. El brasileño era un piloto emotivo y pasional, mientras que el alemán era más calculador y centrado en la entrega. En palabras de Briatore: «Senna había intuido que Schumacher sería el adversario del futuro». Una rivalidad que, sin embargo, se vio trágicamente truncada el domingo 1 de mayo de 1994, cuando Ayrton Senna perdió la vida en la curva Tamburello del circuito de Imola, conmocionando al mundo de la F1. Michael Schumacher, tras el triste acontecimiento, terminaría siendo su legítimo heredero.

El legado de la escudería Benetton, 30 años después, sigue vivo como sinónimo de una revolución. Una «emoción irrepetible» y un «patrimonio» que para Alessandro Benetton demuestra que los sueños «se pueden hacer realidad», siempre y cuando se crea en la fantasía de lo imposible, con espíritu de exploración. «De cada discontinuidad y ruptura, por muy cansadas y traumáticas que sean, siempre hay que ir hacia adelante y en movimiento para cambiar constantemente. Así se pueden obtener resultados excepcionales», dice.

Michael Schumacher, tras el accidente de esquí que sufrió hace más de una década y que le provocó una grave lesión cerebral con la que convive, no ha podido contribuir en primera persona con sus recuerdos. Pero el resto de entrevistados sí lo han hecho en el largometraje Benetton Formula, rememorando aquella aventura que marcó, sin vuelta atrás, la historia de la F1. Desde sus butacas los espectadores, al final del documental, podrán honrar aquella legendaria historia.

El último asidero de Verstappen: la hazaña de Raikkonen en 2007 ante los McLaren

El último asidero de Verstappen: la hazaña de Raikkonen en 2007 ante los McLaren

Durante las siete últimas carreras del Mundial, el piloto que firmó el sábado la pole se adjudicó la victoria al día siguiente. Se trata de la racha más larga desde el Mundial 2022, cuando se recuperó el efecto suelo en la F1, y consolida la rotunda estadística de 2025. En 15 de las 21 citas disputadas (71,4%), el primero de la parrilla ha alcanzado también en cabeza la bandera a cuadros. Un porcentaje notoriamente superior a 2024 (45,8%), 2023 (63,6%) y 2022 (45,4%) y que debe ser tomado muy en cuenta ahora por Max Verstappen. Este fin de semana, las opciones de título del holandés pasan por su primera pole en el Strip Circuit, una de las dos pistas del Mundial donde aún no ha marcado el mejor crono del sábado.

El domingo se cumplirá un año del último título de Mad Max, resuelto también en Las Vegas, tras una carrera al ralentí, donde partió quinto y acabó quinto. En cambio, las actuales exigencias se antojan acuciantes, casi desesperadas, ante Lando Norris, que le aventaja en 49 puntos. Para atestiguarlo, baste un dato. En caso de que Verstappen gane las tres carreras restantes (Las Vegas, Qatar y Abu Dhabi) y la sprint race de Qatar, el líder del Mundial aún se proclamaría campeón sumando tres quintos puestos y un cuarto.

De modo que el último asidero para Verstappen será reeditar una de las más extrañas resoluciones de la historia de la F1, con la que este Mundial guarda curiosos paralelismos. Se trata de la hazaña de Kimi Raikkonen en el Mundial 2007, cuando el finlandés arrebató el título a Lewis Hamilton y Fernando Alonso, enfrascados en una lucha fratricida dentro de McLaren. Durante aquel GP de Japón, resuelto con abandono del español y victoria de su gran adversario, el piloto de Ferrari remontó desde la penúltima plaza hasta la tercera del podio. Sin embargo, a falta de dos carreras, con 20 puntos por entregar, tenía 17 menos que Hamilton (el equivalente a 44 puntos según el sistema actual). Necesitaba dos victorias y una hecatombe del líder. Y eso fue precisamente lo que sucedió.

La venda antes que la herida

Durante el GP de China, McLaren ideó un calamitosa estrategia para Hamilton, protagonista además de un grave error que le dejó clavado en la puzolana. Dos semanas después, en Interlagos, el rookie británico sufrió una avería en la caja de cambios que entregaría en bandeja el título a Raikkonen.

"Prefiero que se repita lo de 2007 antes que elegir a un piloto sobre otro", adelantó Zak Brown hace un par de semanas. Una extraña declaración de intenciones, apelando a las famosas papaya rules, cuya gravedad se acentuó el pasado lunes. "Max puede ser duro, demasiado agresivo en la pista. Su arrogancia sale en esos momentos", adelantó el CEO de McLaren. "Si miras a algunos de los grandes campeones de la F1, también tenían cierta arrogancia. Sacaban los codos, pero Max a veces se ha pasado de la raya", añadió el estadounidense, colocándose la venda antes que la herida.

Porque a lo largo de las 21 carreras de 2025, Norris sólo se ha marchado de vacío en Montreal, por culpa de un "estúpido trompo" -según sus propias palabras- y en Zandvoort, por una avería de motor. Mientras, su compañero Oscar Piastri, segundo en la tabla a 24 puntos de distancia, apenas sumó un cero en Bakú. Con estos precedentes, Verstappen debería depositar sus menguadas esperanzas en el flojo rendimiento de McLaren en Las Vegas. En 2023, Norris sufrió un aterrador accidente, mientras Piastri, decimoctavo en la parrilla, fue décimo en la meta. El año pasado, el australiano acabó séptimo, justo por detrás de su compañero.

Hamilton felicita a Raikkonen tras el GP de Brasil 2007.

Hamilton felicita a Raikkonen tras el GP de Brasil 2007.AP

Tras sus triunfos en México y Brasil, donde dominó con total autoridad, Norris parece haberse quitado de encima ese fatalismo que tantas veces le había emparentado con Nigel Mansell. Sin embargo, durante las celebraciones en Interlagos, el propio Lando insistió en que si Verstappen hubiese partido desde las posiciones de cabeza (y no desde el pit-lane) se habría llevado la victoria.

De estos sucesos de Sao Paulo pueden extraerse dos conclusiones en Red Bull. Por un lado, el desastroso rendimiento del RB21 dejó a sus dos pilotos varados en la Q1, un hecho insólito en el equipo desde el Mundial 2006. No obstante, los ingenieros de Laurent Mekies optaron por el riesgo, desmontando dos veces su monoplaza, hasta encontrar la configuración idónea, tanto en la aerodinámica como en el motor.

En cualquier caso, Verstappen necesita que otros actores se inmiscuyan en la pelea, restando de este modo puntos a McLaren. Dada la inoperancia de su compañero Yuki Tsunoda, las opciones en Las Vegas pasan por Mercedes. Hace ahora un año, George Russell comandó el doblete de las Flechas de Plata, que no dejaron escapar ni una de las siete sesiones cronometradas. Con las temperaturas más bajas del año sobre el asfalto, la escudería de Toto Wolff exprimió el potencial de su monoplaza, mientras Ferrari también obtuvo buenos resultados gracias a su velocidad punta en las rectas.