El Barça se da un baño en el oasis de Yeda, arrasa al Athletic y ya espera a Atlético o Madrid en la final de la Supercopa

El Barça se da un baño en el oasis de Yeda, arrasa al Athletic y ya espera a Atlético o Madrid en la final de la Supercopa

Yeda, donde ganó hace doce meses la última Supercopa superando con facilidad al Madrid, volvió a ser un oasis en el desierto para el Barcelona. La ciudad saudí observó de nuevo la mejor versión del conjunto culé, coral, intenso y decidido ante un mal Athletic. Los vascos hincaron la rodilla demasiado pronto ante los azulgrana y a la media hora ya habían entregado la noche. Ferran, Fermín, Bardghji y Raphinha marcaron antes del descanso para sentenciar la primera semifinal y el brasileño amplió la renta tras el intermedio.

Sin Lamine Yamal ni Nico Williams, el miércoles saudí podría haber perdido algo de gracia para el público local, pero Pedri se encargó de dirigir una sinfonía coral maravillosa del Barcelona. Los de Flick no perdonaron un segundo al Athletic, mordieron su salida, provocaron sus errores y dejaron en los pies del canario la construcción de un ataque que amenazó a Unai Simón sin parar.

Raphinha entendió a la perfección el duelo. Buscó la espalda de Areso en casi todas las acciones y se benefició de la pasividad defensiva de los bilbaínos, inoperantes atrás. Amenazó el brasileño en el cinco y casi aprovecha una mala salida de Unai, pero Bardghji, titular en lugar de Lamine, no llegó a rematar de cabeza.

A partir de ahí, Pedri, que perdonó el 1-0 en el minuto 15 al definir centrado un pase atrás e inició una combinación con Ferran y Fermín en el 20 que el de El Campillo envió a las manos de Unai.

El Barça avanzaba sin piedad y el Athletic no entendía nada de lo que sucedía en el verde. O sí lo hacía, pero llegaba tarde a cada acción. Ni presión en la salida culé ni intensidad cuando el balón acariciaba su área. Sólo quedaba contar los minutos para el primer tanto, que llegó en la siguiente jugada, un ejemplo del partido que se estaba viendo.

Bardghji encaró a Boiro, que le flotó demasiado. Centró al área y ahí Fermín, libre de marca, intentó el primer disparo. El balón se iba muy desviado, pero chocó con Ferran y se le quedó muerto al delantero, mal marcado por Vivian, para anotar el primero a placer delante de Simón.

El tanto mató por completo las pocas sensaciones que tenía el Athletic. En el 30, Fermín, otra vez sin su par al lado, definió con la zurda un pase atrás de Raphinha, de nuevo libre a la espalda de Areso.

Sin tiempo para celebrarlo, Bardghji hizo el tercero en el 34. Flotado por Boiro, le recortó en dos ocasiones y probó a Simón con su pierna mala en un disparo cruzado, con la fortuna que el portero no puso la mano fuerte y la pelota se coló por debajo de su brazo derecho. Ante Joan García, uno de sus principales rivales en su lucha por la portería de la selección, el portero vasco no tuvo su mejor noche.

No se detendría ahí la cascada culé. En el 38, Raphinha amenazó a Areso en banda y éste reculó su defensa hasta el área, donde el brasileño se perfiló hacia su pierna izquierda y soltó un misil que se coló por el palo de Unai, que no reaccionó a tiempo. Más madera para el Barça.

El disparo al palo de Sancet antes del descanso no maquilló el nivel del Athletic en Yeda, muy lejos de lo que mostró el año pasado y de lo que le trajo hasta Arabia. El 0-3 contra el Madrid en San Mamés en Liga y esta goleada ante el Barça reflejan el pobre momento por el que transita el conjunto de Ernesto Valverde.

En la segunda parte, además, no cambió nada. Raphinha, insaciable, anotó el quinto en otra jugada inexplicable por parte de la defensa vasca. Los azulgrana se plantaron con comodidad en la frontal y fueron aprovechando uno a uno los rechaces que les permitía la zaga del Athletic, hasta que la pelota cayó a los pies del brasileño para enviarla a la red de Simón, desesperado.

Valverde retiró a Sancet e Iñaki, teóricos líderes del equipo y ausentes durante todo el encuentro, para darle la oportunidad a los suplentes. No tiró el partido porque ya estaba imposible, y sonó más a castigo hacia sus mejores futbolistas que a un cambio táctico.

Los vascos reaccionaron un poco aprovechando también la lógica relajación azulgrana, ya pensando en el Atlético o en el Madrid, rivales este domingo por el título de la Supercopa. Flick comenzó a dar descanso a los suyos y retiró a Raphinha, De Jong, Balde y Pedri para dar entrada, entre otros, a Rashford y Lamine Yamal.

Los delanteros viven de los goles y para ellos no existen los partidos decididos, y más todavía cuando entran como suplentes en un encuentro en el que sus compañeros, también rivales de posición, han marcado. El partido vivió lo que vivieron los intentos de Rashford y Lamine por marcar su gol, pero no tuvo mucho más. Unai Gómez falló una ocasión clarísima delante de Joan García para hacer el tanto del honor bilbaíno y Yeda despidió al Athletic hasta otro año. El domingo, el Barça buscará una nueva Supercopa que consolide todavía más un proyecto que coge cada día más cuajo.

El Real Madrid se enfrentará al Albacete en los octavos de la Copa del Rey, el Barcelona contra el Racing y el Atlético contra el Depor

El Real Madrid se enfrentará al Albacete en los octavos de la Copa del Rey, el Barcelona contra el Racing y el Atlético contra el Depor

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Real Madrid y Barcelona, que se encuentran en Arabia Saudía para disputar la Supercopa, ya tienen rival para los octavos de la Copa de Rey. Los madrileños jugarán contra el Albacete y los catalanes contra el Racing de Santander. Por su parte, el Atlético de Madrid jugará contra El Deportivo de la Coruña.

También jugarán el Athletic contra la Cultural Leonesa, el Burgos contra el Valencia, el Betis contra el Elche, la Real Sociedad contra el Osasuna y el Alavés contra el Rayo.

Esta ronda sigue siendo a partido único, en campo del equipo de menor categoría, cuando se da el caso, y en ella los equipos arbitrales tendrán ya la ayuda del VAR, que no había en las anteriores.

Los partidos de estos octavos de final se disputarán la próxima semana, entre el martes 13 y el jueves 15 de enero.

Olmo y Lewandowski deciden el gran derbi de los porteros

Olmo y Lewandowski deciden el gran derbi de los porteros

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En un duelo en el que los porteros, tanto Joan García como Marko Dmitrovic, fueron los grandes protagonistas por paradas inverosímiles, tuvo que ser un golpe de inspiración de Dani Olmo, quien recibió el alta este mismo sábado, el que acabara por romper inicialmente unas tablas que parecían inamovibles y abrir el camino del triunfo para un Barça que acabaría imponiéndose tras una acción afortunada de Lewandowski. [0-2: Narración y estadísticas]

Un resultado crucial que le permite al conjunto de Hansi Flick no solo prolongar su racha de victorias en la Liga, sino asegurarse también de, por lo menos, mantener las distancias desde lo alto de la tabla con respecto a un Real Madrid que deberá sobrevivir en las próximas semanas sin un Kylian Mbappé que se ha revelado últimamente del todo crucial en sus esquemas. Justo a las puertas, además, de jugarse el primer título del curso: la Supercopa de España.

Dijo Hansi Flick en la sala de prensa de la ciudad deportiva Joan Gamper, en la previa, que a Joan García no le impondría lo más mínimo el retorno a un Cornellà-El Prat más que dispuesto a dedicarle sonoras pitadas cada vez que tocara el balón. Y a decir verdad, el portero fue el gran culpable de que el Espanyol se marchara al descanso con un cero en su casillero. Sobre todo, gracias a una parada casi imposible, a un remate de Pere Milla, que no podía ni creerse Carlos Romero, el encargado de poner un balón que era casi medio gol cuando ya moría la primera parte. Mucho antes, en otra acción clara de los blanquiazules, el meta desbarató un primer remate franco de Roberto Fernández para, después incluso, lanzar al suelo a Gerard Martín en sus ansias de llegar a un esférico que acabaría estrellándose en el cuerpo del defensa. Dos paradas que le permitieron a un Barça con mucha posesión, pero apenas peligro, llegar a los vestuarios con todo aún por decidirse en la segunda mitad del duelo.

Dmitrovic, en el otro extremo del campo, estuvo muchísimo menos exigido. Raphinha, como media punta, no acabó de encontrarse del todo cómodo en el césped. Y Lamine Yamal, con muchísimas ganas de hacerlo bien y destellos de gran calidad, pero también con poca puntería, no acabó de dar con la tecla para batir la portería de un conjunto blanquiazul dispuesto a asfixiar cualquier línea de pase de su eterno rival y buscar alguna sorpresa saliendo con electricidad a la contra. Un trabajo de desgaste físico que, tal vez, podría acabar pasándoles factura en cuanto se reanudara el juego. Pedri, de hecho la mejor opción de los azulgrana para darle esa marcha más a su sala de máquinas, estuvo un buen rato del primer tiempo calentando en la banda. Sobre todo, como posible relevo de un Eric García que se llevó una buena tarascada en el arranque y que tuvo un fuerte encontronazo cabeza con cabeza con Cabrera en los instantes finales del primer acto que obligó a los médicos de los dos conjuntos a atenderlos a ambos sobre el terreno de juego.

El primer cambio por el que optó Flick, no obstante, fue la entrada de Fermín como media punta para devolver a Raphinha a la izquierda, el lugar desde el que, por lo menos arrancando, suele ser más peligroso. La primera realmente clara, con todo, la tendría Koundé, quien obligó a Dmitrovic a hacer alarde de reflejos tras un córner a la que le seguiría una internada de Roberto bien solventada por Joan García. Los blanquiazules, espoleados por la grada, apretaron un poco más. Con más ganas que acierto, también. Y, cuando tenían claridad, se cumplía siempre la ley del ex a manos, nunca mejor dicho, del portero barcelonista. Y si uno estaba bien en uno de los marcos, el otro no lo estaba menos. Eric García pudo atestiguarlo perfectamente, tras una parada milagrosa a bocajarro del serbio. Y, justo cuando parecía que el duelo acabaría en tablas, Dani Olmo, tras una acción personal de Fermín, puso el balón casi en la escuadra para abrir el camino de un nuevo triunfo azulgrana en feudo periquito que Lewandowski, a última hora, se encargó de dar por sentenciado.

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: "No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo"

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: “No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo”

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Dicen que del amor al odio, muchas veces, solo hay un paso. Y en un deporte que levanta tantas y tan encendidas pasiones como el fútbol, a decir verdad, no resulta demasiado difícil comprobarlo. El próximo que podrá vivirlo seriamente en sus carnes es Joan García. Quien fue el curso pasado uno de los héroes para sellar la permanencia del Espanyol, se ha convertido, tras su fichaje por el Barça, en una suerte de ídolo repudiado. En verano de 2025, en cuanto se confirmó su llegada a la entidad barcelonista, las redes se llenaron de mensajes como mínimo muy poco amables dirigidos hacia su persona. Y, ya entonces, empezaron a calentarse los motores, y también, los ánimos, con vistas a un recibimiento más que hostil en su previsible retorno a Cornellà-El Prat defendiendo el escudo del gran enemigo de los periquitos.

Desde el entorno blanquiazul, sobre todo, y también desde el azulgrana, se ha buscado la manera de rebajar un poco las cosas a la vista de un derbi que se prevé de alta tensión. El Espanyol llega al partido en plena racha de buenos resultados, encaramado al quinto puesto de la clasificación. En el club entienden que, para seguir por este buen camino, es fundamental contar con el apoyo de los suyos en su estadio, con lo que un posible cierre podría ser catastrófico para sus intereses. Para curarse en salud, además de buscar un perfil más o menos bajo a la hora de hablar de su ex guardameta, han optado por una medida muy poco habitual: colocar redes detrás de las dos porterías. La idea es evitar que objetos contundentes puedan llegar a impactar en un Joan García que, sin duda, será recibido muy de uñas por quienes no hace tanto eran sus incondicionales. Además, al considerarse como partido de alto riego, no se permitirá el acceso al recinto si se lleva cualquier tipo de simbología del Barcelona (camisetas, etc...).

En el club azulgrana, mientras, están seguros de que el meta sabrá aislarse de todo este ruido. «En estos días no he visto ninguna diferencia en él a la hora de trabajar. Será especial, eso seguro, pero está en un buen estado de forma, tiene confianza y cree en su calidad. Además, es el mejor escenario para demostrarlo», apuntó sobre el arquero Hansi Flick. Para el alemán, es su primera opción bajo los palos. Y, desde su punto de vista, su fichaje, por el que se abonaron 25 millones de euros más el IVA correspondiente para hacer frente a la cláusula de rescisión impuesta por el Espanyol, ha sido sin duda todo un acierto. «Lo veo muy centrado y ha jugado muy bien en este medio año que lleva aquí. Ha demostrado que firmarlo fue una decisión acertada. No me preocupa en absoluto cómo le puede afectar el ambiente. Es nuestro número uno», recalcó el técnico barcelonista, quien quiso hacer un llamamiento a la concordia a horas del choque.

Reacción blanquiazul

«Lo más importante es apoyar a tu equipo, no ir en contra del otro. Hay que enviar energía positiva a los tuyos, centrarte en los tuyos y no en el rival», expuso. «Somos humanos. El respeto es lo más importante y espero que todo el mundo se comporte de forma adecuada», abundó un Flick que elogió la labor de Manolo González. «Es increíble lo que está haciendo. Está teniendo mucho éxito, lleva cinco victorias consecutivas, y su equipo es agresivo y va bien en transición. Para ganar, debemos jugar al mejor nivel», advirtió.

El entrenador blanquiazul, por su parte, también buscó rebajar la tensión, pero se mostró un tanto suspicaz con todo el revuelo que se ha levantado. «No entiendo estas historias, no pasará nada, la gente es consciente de lo que tiene que hacer. Generalmente, tienen un comportamiento excelente. En este aspecto, no le daremos más vueltas. Los aficionados van a apretar, nadie va a venir con ramos de rosas, igual que cuando vamos al Camp Nou y nos cantan 'a Segunda'. No pasa nada. Se le está dando muchas vueltas a todo. Igual están esperando que pase algo para perjudicar al Espanyol», señaló, acordándose de Figo. «Lecciones de comportamiento, no. Recuerden cuando Luis Figo fue al Camp Nou. Creo que no están en condiciones de dar lecciones a nadie. El aficionado del Espanyol se va a comportar», zanjó.

El fútbol, al límite por las lesiones: 22.596 en cinco años en las grandes ligas y 3.450 millones de impacto económico

El fútbol, al límite por las lesiones: 22.596 en cinco años en las grandes ligas y 3.450 millones de impacto económico

Es curioso lo que sucede en el fútbol europeo desde hace varios años. Los salarios de los jugadores, el coste de los fichajes, las entradas a los estadios o los derechos de televisión son más altos y caros que nunca. La burbuja se ha inflado hasta casi reventar y nadie parece tener ganas de detenerla, con un Mundial de 48 selecciones, una Champions de 36 equipos o un SuperMundial de clubes como ejemplos de esa evolución. Pero en paralelo, hay una realidad silenciosa que lo condiciona todo, a los torneos, a los clubes y a los futbolistas: las lesiones.

En las últimas cinco temporadas, las grandes ligas de Europa, que son la Liga española, la Premier inglesa, la Bundesliga alemana, la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa, han registrado 22.596 lesiones en total, con un impacto económico para los clubes que alcanza los 3.450 millones. Es decir, parte de lo que se gana por el crecimiento de los precios y el aumento de los partidos y torneos, se va por la enfermería.

Así se entiende tras la publicación del informe anual sobre el Índice Europeo de Lesiones en las principales ligas elaborado por Howden Iberia, uno principales de los brókers de seguros de Europa. Las grandes competiciones del viejo continente se enfrentan a una epidemia que, como la burbuja económica, nadie parece dispuesto a detener.

«Hoy teníamos nueve bajas, creo, entre lesionados y sancionados. Nos está pasando a nosotros y también a otros clubes en Europa. Tienes que convivir con ello, pero hay que ponerle contexto al momento en el que estamos», admitía Xabi Alonso en la rueda de prensa después del partido ante el Sevilla.

El Madrid sufre ahora mismos las bajas de larga duración de Militao, Carvajal y Alexander-Arnold, Alaba sigue en la enfermería y Fede Valverde se perdió el último partido por molestias. El Barça tiene a Gavi, Christensen, Olmo y Pedri de baja y el Atlético de Madrid a Lenglet, Giménez, Baena y Nico González. Y no son los únicos.

Sea el equipo que sea, todos caminan en Liga con el lastre de los problemas físicos de sus futbolistas. Algo que sucede también en el resto de ligas y que tiene su influencia económica más allá del balón. El estudio de Howden calcula el coste de cada lesión en base al salario diario del jugador y los días que está de baja, y de ahí salen los millones perdidos.

Lesionado cada 637 minutos

Según el análisis de los últimos cinco años, un jugador de la Liga se lesiona de media cada 637 minutos, es decir, cada siete partidos. Si un club disputa tres encuentros por semana, en poco más de 15 días le tocaría pasar por la enfermería. Los delanteros son los que sufren molestias de forma más frecuente, cada 534 minutos, por los 622 de los centrocampistas y los 699 de los defensas, aunque hay casos excepcionales como el del Madrid, cuyos delanteros no parecen tener problemas y sus defensores han sufrido diversos percances a lo largo del curso. Carvajal, Trent, Militao y Alaba están ahora de baja y Rüdiger, Huijsen y Mendy han tenido que parar en algún momento de los últimos meses.

168 millones de impacto en el Madrid

El acumulado de las lesiones en el conjunto blanco ha tenido un impacto económico de 168 millones de euros en el último lustro, por los 122 del Barça y los 60 del Atlético de Madrid, condicionado todo al sueldo de cada futbolista. El promedio de la Liga es de 834 lesiones por temporada y de 19 días de baja por cada lesión de un jugador.

«El informe de este año subraya las exigencias físicas cada vez mayores a las que se ven sometidos los jugadores de élite. Hemos observado una evolución en el número de lesiones y los costes asociados, lo que se hace eco de los debates actuales sobre la mejora de la protección de los jugadores dentro del juego», comenta el experto James Burrows, director deportivo de Howden.

«Hay que aceptarlo. El riesgo de las lesiones forma parte del fútbol», afirmó Luis Enrique, entrenador del PSG, hace unos días. «Si piensas en no lesionarte, no puedes ser futbolista profesional», añadió.

4.456 lesiones en una temporada

Las 4.456 lesiones de la temporada2024-2025 en las cinco grandes ligas es el dato más alto de la serie desde histórica desde 2021, curso condicionado por el Covid-19, porque las ausencias por el virus también se cuentan como lesión en el informe. En resumen, la evolución es alcista en toda Europa. 4.310 en la 2022-2023, 4.429 en la 2023-2024 y 4.456 el último curso.

El calendario es la primera causa que aterriza en la reflexión. Equipos como Madrid, Barça o Atlético superan con facilidad los 60 partidos cada año, lo que unido a los cuatro parones anuales por los partidos de las selecciones elevan la cifra para los jugadores internacionales a más de 70. La acumulación de minutos y viajes multiplica el riesgo de lesión tanto en jóvenes como en veteranos. Nadie se salva.

Según el estudio de Howden, los jugadores de menos de 21 años se lesionan de media cada 185 minutos, es decir, cada dos partidos. Si la edad se aumenta al rango entre los 21 y los 25 años, las lesiones llegan, de media, cada 569 minutos. Y el promedio sigue subiendo si elevamos la edad a casi 30 años. Una estadística que se observa también en la realidad, donde hemos visto lesiones en jóvenes como Lamine Yamal, Gavi, Nico Williams, Camavinga o Musiala, entre otros, y veteranos que aguantan el ritmo de la temporada con menos parones.

El fútbol sigue, y las lesiones también, camino de una temporada que terminará con el Mundial.

El gran reproche de Marcelino: "Cuanto más veo la jugada de Rafa, más veo penalti"

El gran reproche de Marcelino: “Cuanto más veo la jugada de Rafa, más veo penalti”

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Marcelino García Toral acabó el partido muy molesto por una acción en la que, en su opinión, Alberola Rojas no estuvo del todo acertado: un choque entre Joan García y Rafa Marín que, desde su punto de vista, era merecedor de pena máxima.

«Viéndolo, para mí es penalti. Cuanto más veo la jugada de Rafa, más claro tengo que es penalti», se quejó el técnico del Villarreal en declaraciones a DAZN nada más acabar el partido. «No sé qué diferencia hay con el penalti que nos han pitado a nosotros. Joan se levanta para impedir que un jugador nuestro vaya a por el balón», abundó Marcelino, que a regañadientes acabó por admitir que la expulsión de Renato Veiga sí podía estar justificada.

«Cometimos un error evitable en la expulsión, que está claro que condiciona mucho. Le decía al árbitro que era mejor que mostrara amarilla y que el VAR ya daría roja si lo consideraba oportuno, porque creo que al revés no se puede... Pero, viendo ahora esa cámara, igual sí es roja...», explicó el entrenador del Villarreal. «El tobillo no se dobla, no hay torsión... Si luego entra el VAR, pues vale. Si el árbitro vio gravedad... Pero con el bonito espectáculo que estábamos viendo, para dejar a un equipo con diez... Después hablé con el árbitro y me dijo que lo había visto muy claro. Y si él lo ve claro...», insistió el técnico, cuyas opiniones, en este caso, se vieron muy secundadas por Dani Parejo.

«En el campo ha sido una acción rápida. No sé si lo puede expulsar o no... Igual con una amarilla hubiera estado bien, y si es roja, que le ayude el VAR. Si le saca roja directamente, es difícil que entren. El árbitro ha visto una cosa, yo habría pitado otra. A veces se equivocan, otras aciertan, pero no hay que olvidar que son personas y también que podemos jugar gracias a ellos», señaló también en DAZN el futbolista de un Villarreal muy elogiado por Hansi Flick.

Esperanza con Koundé

«Por supuesto, me marcho muy contento de aquí. Sabíamos que tienen un equipo fantástico, con mucha velocidad en ataque, y estoy muy feliz de lograr los tres puntos», aseguró el técnico barcelonista, quien quiso lanzar un mensaje esperanzador sobre la posible lesión de Koundé.

«Creo que está bien. Llevaba unos días con algunos problemas, ha estado enfermo y creo que no es para tanto, pero era mejor darle reposo», explicó el entrenador del Barça, quien quiso destacar el gran partido de Joan García bajo palos y recalcó también que no perdió la fe en los suyos ni siquiera cuando los resultados no les acompañaban.

«La mentalidad y la calidad son buenas. Para mí, lo más importante son los entrenamientos. Cuando los veo con intensidad, con calidad, siempre activos... siempre dan el 100 %, y eso para mí es lo más importante. Hubo unas semanas en las que no jugábamos tan bien, pero viendo cómo trabajaban en los entrenamientos sabía que volveríamos a hacerlo. Quiero tener un recuerdo para Andreas, que se lesionó ayer, y le deseamos lo mejor», apuntó Flick, que también quiso acordarse del danés Christensen, quien estará de baja por tiempo indefinido a causa de una rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y seguirá un tratamiento conservador para su recuperación.

El Barcelona vence al Villarreal y despide el año como líder

El Barcelona vence al Villarreal y despide el año como líder

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El Barcelona asaltó este domingo el Estadio de la Cerámica (0-2) en un partido en el que el Villarreal se quedó en inferioridad numérica en la primera parte por una entrada de Renato Veiga sobre Lamine Yamal. En cuanto a los tantos, Raphinha sería el responsable de abrir la lata del choque desde los once metros en la primera parte, mientras que Lamine pondría el broche al resultado con un punterazo.

Ambos equipos arrancaron con una electricidad pasmosa que supuso un correcalles en el que los dos pudieron acercarse al meta rival para amenazar a su oponente. En este cambio de golpes, fue el Villarreal quien pudo amenazar con seriedad a un Joan García que fue capaz de frenar los arreones amarillos.

Sin embargo, en el mejor momento de los locales, Raphinha fue derribado por Comesaña dentro del área en una jugada que acabó en el punto de penalti y que supuso el cero a uno después de que el propio brasileño transformara la pena máxima.

Pese al tanto, los de Flick fueron a por el segundo y lo habrían conseguido de no ser porque la cruceta le negó el doblete a Raphinha. Al verse vivo después de esta ocasión, el Villarreal volvió a lanzarse al ataque llegando a empatar el partido con un tanto que no subiría al marcador por fuera de juego de Sergi Cardona.

El control de Pedri

Esto dio alas a los locales que, ante un Barcelona huérfano de Pedri en la medular, comenzó a mover el balón de lado a lado, imposibilitando el control de la posesión al conjunto culé. No obstante, los azulgranas encontraron la forma de bloquear al Villarreal e impusieron un monopolio del balón en el que los amarillos tan solo encontraron varias jugadas de peligro para igualar el choque.

Pero lo que realmente determinó el partido fue la expulsión de Renato Veiga al filo del descanso tras una entrada a Lamine Yamal que dejó al internacional dolorido y que supuso que los locales estuvieran en inferioridad numérica prácticamente una hora de juego.

Tras volver de vestuarios, el conjunto catalán siguió con la idea de embotellar al Villarreal en área propia, así como de controlar la posesión para evitar transiciones, lo que supuso un panorama de partido en el que el juego se desarrollaba prácticamente en el área de Luiz Júnior. Si bien es cierto que el atrincheramiento azulgrana en campo rival suponía una presión constante, los de Marcelino no renunciaban a salir a la contra al estar únicamente por uno abajo.

La lucha del Villarreal

Por este motivo, Flick decidió agitar el avispero e introdujo en el campo a dos delanteros letales como Lewandowski y Rashford. Con ambos en el campo, el segundo gol solo tardó un minuto en llegar y, en esta ocasión, sería Lamine Yamal quien perforara la portería amarilla con un disparo con la puntera al que no consiguió llegar el meta amarillo.

Pese al resultado desfavorable, el Villarreal se mostró guerrero y fue capaz de trenzar jugadas que generaron cierto peligro al arquero azulgrana pero que acabaron en agua de borrajas. Esta impotencia, junto con el paso de los minutos significó que el Barcelona fuera arrebatándole toda esperanza a los amarillos de conseguir anotar un gol que les metiera en el partido de cara a los últimos minutos del encuentro.

Así, con un Barcelona jugando al trilero frente a un Villarreal extenuado se llegaría al final del partido clave y así de un 2025 de resurgimiento para ambas escuadras.

Eric García, de comodín de Flick a imprescindible

Eric García, de comodín de Flick a imprescindible

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De un año para otro, la situación de Eric García en el Barça ha dado un vuelco impresionante. El curso pasado, el primero de Hansi Flick en el banquillo azulgrana, el de Martorell fue un comodín de lujo. Hasta tal punto, que el pasado mes de enero se llegó a manejar muy en serio la posibilidad de que el defensa regresara en calidad de cedido a un Girona donde, en la campaña 2023-24, pudo reencontrarse con su mejor versión. El alemán, pese a todo, no quiso saber nada en absoluto de esa posibilidad. Y, de hecho, ya empezó entonces a probar en algunos partidos uno de los factores que han acabado por convertirlo ahora en una pieza clave en sus esquemas: la polivalencia.

En la segunda mitad de una temporada que culminaría con la llegada a las vitrinas del Barça de la Liga, la Copa y la Supercopa de España, Flick ya probó a Eric como lateral derecho y como pivote. Entonces, el lugar en el que parecía convencerlo más estaba pegado a la cal. En la presente campaña, mientras, además de estrenar una nueva faceta, la de lateral izquierdo, puesto que ocupó por primera vez tras relevar a Gerard Martín en un duelo en Montjuïc frente a la Real Sociedad que culminó con victoria local por 2-1, su rendimiento ha sido de lo más destacable tanto como central como de pivote. Una función, esta última, que ha ocupado de inicio en los tres últimos partidos de Liga, frente al Atlético, el Betis y Osasuna y en la que, aparentemente, Eric estaría ahora mismo por delante de un jugador que el técnico consideraba vital tampoco hace tanto: Frenkie de Jong.

«Lo cierto es que podemos colocarlo en diferentes puestos, porque defiende bien, pero también tiene una muy buena salida de balón y nos da muchas opciones. Es genial poder tenerlo con nosotros», aseveraba el propio Flick en la víspera del partido frente al conjunto navarro. Ante el Guadalajara, en la Copa del Rey, Eric jugó en el centro de la defensa. Contra el Villarreal, este domingo, mientras, en un duelo en el que los azulgrana buscarán despedir 2025 con una nueva victoria, podría volver a alinearse en la medular, donde su presencia le aporta una mayor consistencia al equipo.

Renovación hasta 2031

Sea donde sea, Eric es imprescindible. Los números, de hecho, hablan por sí solos. Ahora mismo, el defensa es el jugador azulgrana que acumula más horas de vuelo en sus piernas, con un total de 1.861 minutos disputados y presencia en todos y cada uno de los 24 partidos que ha disputado el Barça hasta el momento entre Liga, Champions y Copa del Rey. De hecho,solo ha tenido breves ratos frente a la Real Sociedad, como relevo de urgencia de un Gerard Martín a quien Flick ha reconvertido ahora también en su opción principal para el lado izquierdo del centro de la zaga, y ante el Newcastle, en un estreno azulgrana en la presente edición de la máxima competición europea que se saldó con victoria por 1-2.

Tan imprescindible es ahora Eric en los esquemas del técnico alemán que ni siquiera el hecho de acabar con la nariz rota tras el 3-3 en Brujas lo ha sacado ni mucho menos de sus planes. Ha tenido que jugar desde principios de noviembre con una máscara, que, quizás, podría dejar al fin de lado en La Cerámica. Su gran rendimiento, además, ya le ha permitido firmar la ampliación de su contrato con el Barça hasta el 30 de junio de 2031, pero hay una leve espinita que, por ahora, parece que va a tener clavada por un tiempo: el seleccionador español, Luis de la Fuente, no parece estar muy por la labor de incluirlo en sus listas. ¿Logrará hacerlo cambiar de opinión? Si sigue así, tal vez, no le quede otro remedio.

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

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Bela tiene tres días. Su madre, la modelo rusa Alexandra Litvinova, anunció su nacimiento subiendo un par de fotos en blanco y negro a su Instagram. En una de ellas, su pareja y papá de la recién nacida, el futbolista Alexis Sánchez (Tocopilla, Chile, 1988), tomaba con suavidad el tobillo de la bebé, como a una espartana. El chileno está feliz en Sevilla. Sentía que le quedaba fútbol que regalar a Europa. Que su ciclo no había terminado.

Tras su último y poco lucido paso por el Udinese, club en el que brilló cuando desembarcó en el continente, eran muchos los equipos sudamericanos que lo querían de vuelta. Pero prefirió aceptar la extraña oferta de Antonio Cordón, recién nombrado director deportivo nervionense. No acostumbraba el Sevilla a fichar a veteranos, no al menos con Monchi o Víctor Orta. El chileno se plantaba en la capital andaluza con 36 años y aspecto de turista en un bufet libre.

"Nos puede dar mucho con su experiencia, puede enseñar a muchos jugadores jóvenes", dijo Cordón. Pero su concurso está yendo más allá de la ejemplaridad. Tiene talento y ganas, cuando participa da alegría y profundidad al juego ensimismado del Sevilla; aún precario. Con jugadores o desenchufados o abizcochados. Con Matías Almeyda rozando la afonía cada jornada, intentando mantener tenso al equipo desde el grito, la pizarra y la convicción.

Alexis fue casi todo antes de llegar a Nervión. Se ganaba unas monedas limpiando coches en el cementerio de su ciudad cuando tenía siete años, para ayudar en casa mientras soñaba con vivir del balón. Niño maravilla en Cobreloa, campeón precoz con Colo Colo y River, deslumbrante en el Udinese, figura en el Barça de Guardiola y tótem del Arsenal. En Italia volvió a levantar títulos con el Inter y en Francia fue importante con el Olympique de Marsella, mientras con Chile se convirtió en máximo goleador histórico y líder del bicampeonato de América en 2015 y 2016. También conoció el reverso: el paso decepcionante por el Manchester United, la deriva posterior, el desgaste de casi 800 partidos y más de 200 goles que parecía empujarlo hacia la categoría de vieja gloria en gira de despedida.

Un equipo en el alambre

Cierto que aterriza en un Sevilla necesitado, con una situación muy compleja en las oficinas, más de 50 millones en pérdidas y un divorcio evidente entre club y afición, cansada de delirios, promesas y balances en rojo. El Sevilla está en modo supervivencia, aguantado por Almeyda, que exprime recursos, recompone desde el carácter y compite mejor de lo que juega, mientras la planta noble del Pizjuán le pide milagros y la grada sólo quiere dejar de sufrir.

En ese contexto, Alexis es estímulo. Ha jugado una docena de partidos, suma pocos goles pero cada aparición entre líneas cambia el pulso del equipo. No se le pide que lo haga todo, sino que haga lo suyo: recibir de espaldas, girar, ordenar ataques y contagiar ambición a quienes se miran demasiado los pies.

Almeyda le ha reservado un lugar entre los líderes silenciosos del vestuario, junto a los capitanes, como ese veterano que asume responsabilidades cuando la pelota quema, que alivia el juego de un equipo lleno de chicos que debutan. Sevilla sigue siendo un buen lugar para los grandes futbolistas incluso en tiempos de estrechez. El chileno responde con carreras cortas pero llenas de intención y fe, con una agresividad que desmiente el tópico del jugador de paso. De mercenario.

Alexis Sánchez se niega a convertirse en pieza de museo. Si marca en el Bernabéu, pensará en su recién nacida, en Bela. Porque los goles siempre son una suerte de afectos.

El Barça suda para tumbar la resistencia del Guadalajara

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La Copa del Rey tiene la magia de llevar regalos allá donde el fútbol de las estrellas no llega. Bien porque permite ver su fulgor de cerca, bien porque lo apagan con gestas que quedan para la historia. Guadalajara buscó la suya en una noche en la que pareció que el Pedro Escartín se iba a quedar medio vacío por el retraso de un permiso para las gradas supletorias que acabó llegando, pero hizo contener la respiración a 2.500 aficionados durante más de dos horas. Alentaron todos a su Deportivo Guadalajara que hizo sudar al Barça hasta que el minuto 76, cuando Christiansen rompió la igualdad y Rashford congeló la victoria. Antes, asfixiaron a Lamine Yamal, desplazado por Flick al centro del campo, frenaron las diabluras de Fermín y le recordaron con su descaro a los azulgranas que tienen en Ter Stegen un guardameta aunque no juegue desde hace siete meses.

Se defendió con uñas y dientes el Guadalajara, conscientes de que arrebatar el control al Barcelona era imposible, pero contenerlo una tarea, aunque titánica, a su alcance. Y eso fue lo que hicieron en los primeros 45 minutos. Cierto que Cañizo puso a prueba la atención del portero alemán un par de veces, sin que eso significara que los azulgranas se inquietaran. Si llegaron al descanso con el partido abierto fue por su falta de acierto ante la solidaria muralla que formaron los alcarreños. Porque el asedio fue constante.

Consiguieron frenar que un pase atrás de De Jong, desde la línea de fondo, lo cazara Rashford, vestido de falso 9 mientras Lewandowski y Ferran miraban desde el banquillo. La respuesta fue una contra en la que Cañizo apareció ante Éric García para cruzar el exceso su disparo desde la frontal. Otra vez el delantero recibió en el área, pero el neerlandés apareció para rebañarle la pelota. Quería el Barça resolver sin sorpresas su estreno copero como campeón sin caer en ninguna trampa, pero no se sacudía a un pegajoso rival. Un latigazo de Fermín que laminó el travesaño a la media hora de partido fue la última ocasión clara, porque ya solo pudieron acercarse en lanzamientos de falta.

Ter Stegen inicia la jugada del Barça.

Ter Stegen inicia la jugada del Barça.AP

El Pedro Escartín celebró con una victoria el empate a cero al descanso, momento en que Flick agitó su once. Retiró a Marc Bernal y recurrió a Cubarsí para, en un movimiento en cascada, devolver al centro a Casadó, a quien había sacrificado al lateral derecho, y encomendar a su Éric, chico para todo, esa tarea. El panorama apenas cambió. El control era azulgrana, la posesión y las ocasiones, pero no el acierto.

La más clara fue un remate de Rashford que salvó Dani Vicente con una parada con el pie de portero de balonmano. Sin embargo, de ahí nació una contra inquietante que acabó despejando Jofre. Ese era el plan del Deportivo y casi le sale con una escapada por el costado izquierdo para poner un centro a Cañizo que solo tenía que empujar y que evitó Christensen. En el minuto 70, el Guadalajara no levantaba el pie y a Flick no le quedó más remedio que buscar la varita de Pedri para agujerear muros y la contundencia de Koundé.

La sacudida activó al Barça, que encontró el gol en un centro en diagonal llovido de Frenkie De Jong que cabeceó Christensen, tocó en Julio Martínez y despistó a su portero. No se rindió el Guadalajara. En una contra hizo lucirse a Ter Stegen ante un obús de Mendes desde la frontal y un despeje poco ortodoxo de Koundé con la chepa que ataja el alemán. Cualquier sueño de proeza al que habían aspirado lo enterró Rashford en el minuto 90 para colocar al Barça en el bombo de los octavos de final.