Un Arsenal pletórico se lleva por delante al Aston Villa

Un Arsenal pletórico se lleva por delante al Aston Villa

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Si los aficionados de Birmingham soñaban con un Aston Villa candidato al título, el Arsenal se encargó de poner las cosas en su sitio. Los goles de Gabriel Magalhaes, Martín Zubimendi, Leandro Trossard y Gabriel Jesus, todos en la segunda parte, truncaron la racha de Unai Emery, que enlazaba ocho victorias en la Premier League. Un triunfo que otorga a los gunners el honorífico galardón de campeones de invierno. [Narración y estadísticas (4-1)]

Fue un miércoles de felicidad plena para Mikel Arteta, a quien le venían reclamando un triunfo de esta autoridad. El único borrón fue no dejar la portería a cero, porque tras no conceder ni un solo disparo durante toda la noche, David Raya se vio superado en el tiempo añadido. En cualquier caso, ese remate bajo palos de Ollie Watkins, culminando una acción de Donyell Malen, no debe enturbiar la actuación del líder de la Premier, con 11 triunfos consecutivos.

El Arsenal encontró una velocidad más tras el descanso y minimizó a un Aston Villa que había dejado su sello durante el primer tiempo. A partir del 1-0 impuso su fútbol pletórico y ofreció un festival a la hinchada del Emirates, alejando de paso a los villanos a seis puntos en la tabla.

17 goles de córner

El balón servido por la bota izquierda de Bukayo Saka, justo al corazón del área chica, pilló desprevenido a Emiliano Martínez, más pendiente de obstaculizar a los rematadores. Demasiadas facilidades para Gabriel, que cabecearía a la red tras ganar el salto al argentino.

En su primer saque de esquina, el Arsenal tomaba ventaja, ampliando su asombrosa estadística de 2025, un año en el que ha anotado 17 goles de córner. En la historia de la Premier League, sólo el Manchester United ha logrado más en un año natural (18 en 2012).

Poco antes de cumplirse la hora de juego, Darren England dejó sin amonestación un clamoroso agarrón de Mikel Merino sobre Morgan Rogers que hubiese significado la segunda tarjeta amarilla para el ex centrocampista de la Real Sociedad.

Gabriel se anticipa a Emiliano Martínez en la acción del 1-0.

Gabriel se anticipa a Emiliano Martínez en la acción del 1-0.AP

Tras un primer tiempo igualado, con tramos de superioridad visitante y cierto peligro en algunos contragolpes, los gunners lograron imponer sus virtudes. Como la presión en campo rival, con la que Martin Odegaard decantó la acción del 2-0. El capitán gunner ganó un balón dividido y filtró un exquisito pase hacia el desmarque de Zubimendi, cuyo sutil toque con el exterior hizo imposible la salida del Dibu.

A partir de ahí, el atronador dominio local se tradujo en el 3-0 de Leandro Trossard, con un fantástico derechazo desde la frontal. Tras una revisión en el VAR, el árbitro concedió validez a la acción. La fiesta fue completa con la irrupción de Gabriel Jesus, que envió un preciso derechazo a la red y fue castigado con la amarilla por quitarse la camiseta durante la celebración.

El PSG resiste en Birmingham colgado de Donnarumma

El PSG resiste en Birmingham colgado de Donnarumma

Lo que iba para baile, terminó entre sudores fríos. Un par de intervenciones, casi sobrenaturales, de Gianluigi Donnarumma salvaron al PSG de una debacle en Villa Park, donde antes de la media hora se había adelantado con dos goles. Estas son las curas de humildad de la Champions. El aprendizaje que todo aspirante, por muchas ínfulas que gaste, debe asumir. Sólo colgado de su portero, descomunal en un mano a mano ante Marco Asensio, el equipo de Luis Enrique pudo esquivar la prórroga. [Narración y estadísticas (3-2)]

Maldijo la afición de Birmingham la celeridad con la que se esfumaron los tres minutos de añadido decretados por Sánchez Martínez. No hubo recompensa al asedio inglés, truncado por un despeje bajo palos de Pacho ante la volea de Ian Maatsen. Si quiere competir con seriedad en las semifinales, el PSG no puede permitirse desvanecimientos así. Hasta la media hora había manejado el partido a su antojo. Cuando bajó un punto su nivel, el Aston Villa se lo llevó por delante. Todo el crédito para Unai Emery, que imploraba de rodillas a la fortuna esquiva.

El primer deber de su equipo era meter en temperatura a Villa Park, un escenario con 128 años de historia, sobre el que sigue impreso un lema: "Donde nuestros héroes son villanos". Por allí se cuentan historias de la Copa de Europa arrebatada al Bayern. Para excitar aquella magia, Emery necesitaba un par de incursiones tempranas con las que enardecer a la afición. Esas buenas intenciones se vinieron abajo en el minuto 10.

Vulnerables a la espalda

Fue un balón al espacio de Nuno Mendes hacia la cabalgada de Bradley Barcola por la izquierda. Demasiado espacio abierto ante Emiliano Martínez, cuyo mal despeje fue aprovechado por Achraf Hakimi. Un martillazo para el estadio. Más terrible aún que el fallo de la megafonía, que durante la ceremonia de presentación de los equipos hizo sonar el himno de la Europa League.

El castigo se suponía acorde al riesgo asumido por una defensa tan adelantada. Pretendía el Aston Villa imponer el músculo de Boubacar Kamara y Amadou Onana, a riesgo de mostrar una alarmante vulnerabilidad a la espalda de sus mediocentros. Con tanto campo por delante, los laterales del PSG desplegaban sus alas. Así que no fue casual que Mendes, antes de la media hora, ajustase con la zurda a la red un balón servido por Ousmane Dembélé.

El defensa portugués, autor del 3-1 en la ida, compendiaba todas las virtudes de este PSG, que cuando no domina con la posesión también penaliza los fallos del rival. Un equipo que sólo había perdido uno de sus últimos 30 partidos. Desde el pitido final en París, Luis Enrique venía avisando de sus intenciones para la vuelta. No maneja más alternativa que la victoria. Del mismo modo que no admite otra alternativa ante la presión que el balón jugado.

El remate de Nuno Mendes para el 0-2 en Villa Park.

El remate de Nuno Mendes para el 0-2 en Villa Park.AP

Cuando pisaba campo rival, Hakimi volvía a filtrarse entre sus centrocampistas para dar superiodad. Cuando Mendes buscaba la superioridad con Barcola, Vitinha retrocedía para tapar a su lateral zurdo. Los movimientos acompasados del PSG excedían con mucho la resistencia del Villa, que bastante hizo al encontrarse, traspasada la media hora, con un afortunado remate de Youri Tielemans tropezado en Pacho.

Con todo perdido, Emery empleó el descanso para reforzar la moral de sus muchachos. No hizo ni un solo cambio, pero el Villa pareció otro equipo, con un ritmo frenético, una agresividad distinta, una convicción casi suicida. Un disparo de John McGinn, rozado de nuevo por Pacho, galvanizó al príncipe de Gales en el palco. Dos minutos más tarde, Donnarumma salvó un gol cantado de Marcus Rashford. A la salida de ese saque de esquina, el ex delantero del United sirvió el 3-2 con un lacito a Ezri Konsa.

En las tribunas, la gente llegaba al delirio. Como cuando Dennis Mortimer alzó la Orejona al cielo de Rotterdam en 1982. Con Asensio y Maatsen ya en liza, la gente de Birmingham vio la prórroga en sus manos, pero Donnarumma se interpuso a tiempo.