María Pérez y Álvaro Martín, la intrahistoria de un “matrimonio” de oro: una vomitona, un cambio de zapatillas y el “respeto” para la marcha española

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 22:49

El Puente de Jena era una marea de banderas rojigualdas. María intentó agarrar alguna de ellas cuando ya afrontaba los últimos pasos hacia la meta, pero no lo logró. Un caminar rítmico y grácil, inolvidable. Técnicamente perfectos, sin una sola sanción. Él y ella durante los 42,195 kilómetros, un pacense y una granadina que son "matrimonio ya", bromean, o por lo menos familia, los lazos de un oro olímpico sobre el Sena. En mitad de las explicacio

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Decepción en el taekwondo español: "No sé qué ha pasado"

Decepción en el taekwondo español: “No sé qué ha pasado”

Eran la esperanza del taekwondo español: Los adrianes, Adriana Cerezo y Adrián Vicente, 20 y 25 años, madrileños ambos y con hambre de oro. Los cuartos de final en París rebajaron las expectativas de obtener medalla, al quedar eliminada ella, mientras que él, que competía en la categoría de menos de 58 kilos, lograba acceder a la repesca. Al final, y tras ganar un combate más, cedió en el combate por el bronce ante el tunecino Khalil Jendoubi, número 1 mundial.

Las reglas de este deporte permiten optar al bronce a los que han sido derrotados en cuartos siempre y cuando sus respectivos rivales pasen a la final. Esto dio esperanzas a Vicente, bronce en el campeonato mundial de 2023 ante un público, el del palacio del Gran Palais, que le coreaba. Durante un rato, el taekwondo soñó con evitar el fiasco en su gran día. No lo logró.

La jornada arrancó amarga con la derrota de Adriana Cerezo, que fue plata en los Juegos de Tokio con sólo 17 años. Soñaba desde entonces con llevarse a casa el metal dorado en estos de París y llegaba como una de las opciones de medalla más claras de toda la delegación española. Llevaba días diciendo que estaba preparada y que iba a por todas, pero perdió frente a la iraní Mobina Nematzeadeh. La madrileña arrancó mal y se quedó fuera en el primer asalto.

El hecho de ir con el marcador en contra ya la lastró. Ella misma reconoció que la dejó tocada: «No estoy contenta. No tengo sensaciones muy claras de lo que ha pasado en el combate, pero no he hecho lo que tenía que hacer», dijo la española.

A los pocos minutos, casi como si fuera víctima de esa mala inercia, le sucedió lo mismo a Adrián Vicente. Se enfrentaba al azerbayano, Gashim Magomedov. Su combate estuvo más igualado e intentó llegar a la cabeza del contrincante a la desesperada, pero finalmente fue derrotado. En el taekwondo, los participantes hacen un gran uso de las piernas, porque si dan un puñetazo en el tronco del adversario con la pierna, vale dos puntos, pero son tres puntos si alcanzan con el pie la cabeza. Si, además, hay un giro previo al golpe, se añaden puntos.

Vicente intentó, como él mismo explicó después, agotar al rival para poder pillarle en un momento de renuncio. «Sabía que era muy explosivo, y la idea era mantener el ritmo hasta cansarlo, pero él ha estado muy bien», señaló al acabar la prueba. Además de la afición española, el Rey Felipe VI, que había acudido al Grand Palais, el palacio de cristal donde se celebra el taekwondo, había estado animándolos minutos antes de que comenzaran a competir. Pero nada salió bien.

Vicente venía a París con credenciales: un bronce en el Europeo de este año, otro en el Mundial de 2023 y el oro en los Juegos Europeos 2023. El madrileño había quedado noveno en los Juegos de Tokio, pero estos eran sus Juegos... Debían serlo.

Como los de Cerezo, que no tuvo ni la opción de optar al bronce en la repesca, dado que fue eliminada también su rival iraní. Con la mentalidad de ganadora que tiene, este salvavidas tampoco le convencía: «Me da rabia depender del trabajo de otra persona para optar a un bronce», había dicho la española, antes de la derrota de la iraní.

Desde que llegó a París, Cerezo se había mostrado confiada en sus capacidades para llevarse el oro, sobre todo después del rendimiento que demostró en los Juegos de Tokio. Los pudo disputar gracias a la pandemia, que obligó a retrasarlos. Ella tenía entonces 17 años. Hizo una competición soberbia y sólo cayó en la final, contra la tailandesa Panipak Wongpattanakit, por un despiste en los últimos segundos. Siempre ha dicho que, desde que empezó a hacer taekwondo, ha querido ganar un oro y ser la mejor del mundo.

Tendrá que esperar, aunque tiene tiempo. Con sólo 20 años tiene una larga carrera por delante, pero ayer nada de eso era consuelo. «No sé qué ha pasado», repetía. Y el taekwondo español asentía apesadumbrado.

Attaoui asombra, Llopis se exprime para llegar a la final de 110 vallas y Jordan Díaz se clasifica sin sudar

Attaoui asombra, Llopis se exprime para llegar a la final de 110 vallas y Jordan Díaz se clasifica sin sudar

«¡Aquí estoy yo!» Un grito para sí mismo y para quien quisiera escucharle cuando observó que la victoria era suya. No había medalla de por medio, no había siquiera final, pero ganar sienta bien, da confianza, y especialmente si es la primera vez. Mohamed Attaoui se lo repitió, como si se tratara de la terapia de un ganador, después de los nervios que había pasado en la cámara de llamadas. Ahí es donde muchos atletas pierden la carrera. Attaoui lo temía. Por eso necesitaba correr, soltarse. La semifinal de 800, una de las pruebas más caras del atletismo en París, le aguarda.

Ganar una primera serie puede no decir nada o puede decir muchas cosas. La que ganó Attaoui habla de este joven atleta, de 22 años, como un tipo que a la calidad añade ya las marcas y la ambición. Levantó el dedo en la meta como hacen los que no temen a los desafíos personales. Los retos empiezan por uno mismo. Acabó en 1.44.81 y con mucho margen. De hecho, es de más de dos segundos, una barbaridad en el 800, ya que esta temporada ha establecido un nuevo récord de España con 1.42.04. Se trata de la cuarta mejor marca internacional de un curso en el que los tres que han corrido más rápido que el español lo han hecho en menos de 1.42. Hasta 11 se encuentran por debajo de 1.43, hecho que aventura una semifinal y una final rapidísimas. Los que tienen esos tiempos en las piernas no quieren tráfico en las dos vueltas. Al diablo la estrategia. A correr sin trampas.

Ben, a la repesca

Attaoui, nacido en Marruecos pero español desde 2021, a pesar de que reside en Torrelavega desde los seis años, se ha convertido en meses en una de las opciones al podio del atletismo español en una prueba tan selectiva que, en las primeras series de calificación, envió a la nueva repesca a Adrián Ben, quinto en Tokio, y Elvin Josué Canales. El 800 va demasiado rápido.

Este inesperado as de la pista se añade al hispano-cubano Jordan Díaz, formado deportivamente en la isla y nacionalizado por Carta de Naturaleza en 2022, que sólo se dejó ver en la calificación de triple. Un salto basta para entrar en la final. No es necesario desgastarse más. Con 17,24 rebasó la distancia exigida para entrar en la final (17,10) y se fue para la Villa Olímpica, al igual que los que serán sus principales rivales en la final, Pedro Pichardo (17,44) y Zango Hughes (17,16). Todos se dejaron muchos centímetros en la tabla, hasta 22 Pichardo.

La final va a exigir superar los 18 metros, como sabe Jordan, que ya ha llevado hasta los 18,18 su marca y nuevo récord de España. A los 23 años, tiene tiempo para atacar el récord del mundo (18,29). La rivalidad que mantiene con Pichardo, otro cubano nacionalizado portugués, es un buen caldo de cultivo.

Jordan Díaz saltó con un vendaje en su pierna derecha, aunque ya lo ha llevado en otras competiciones. «Tenía que soltar la adrenalina y ya lo he hecho, después de una semana en la Villa sin competir. Me he sentido bien, en forma», dijo. El triplista y Attaoui son los dos ases con los que el atletismo español cuenta para llegar al podio en la pista de Saint Denis, que, ayer, rindió homenaje al dúo de oro de la marcha española en la entrega de medallas.

Asier Martínez, fuera de la final

Hay otros que, como Jordan Díaz, definieron su acceso a las finales, aunque sus opciones de subir al podio sean muy complicadas. Es el caso del vallista Quique Llopis, segundo en su semifinal con 13.17. No lo consiguió, en cambio, Asier Martínez, finalista en Tokio, pero que ha llegado a París tras una temporada complicada. Las vallas españolas, sin embargo, mantienen a un finalista, en la tradición que iniciaron Javier Moracho y Carlos Sala en Moscú'80 y Los Ángeles'84.

Yulenmis Aguilar, también cubana nacionalizada, estará en la final de jabalina, con el objetivo de lograr un diploma, y Thierry Ndikumwenayo fue recalificado para la final de 5.000 de tras prosperar la reclamación del equipo español tras una caída que le impidió terminar la carrera.

En la única final de la jornada con participación española, los 3.000 obstáculos, Dani Arce concluyó décimo, a dos puestos del diploma, en una prueba a un ritmo alto desde el principio y que dominó el marroquí El Bakkali, que repite oro olímpico y una gran tiempo de 8.06.05.

La España siempre joven del waterpolo femenino: “Es genial ver su ilusión”

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 21:53

¿Saben cuando uno habla con un hijo, con un sobrino o incluso con un nieto y se da cuenta que ya, ahora sí, se ha quedado fuera de juego? Los jóvenes son otros, hay cosas que ya no se entienden. Pues admite Laura Ester, a sus 34 años, que mira a su alrededor y le pasa un poco eso. «Es genial ver la ilusión y la inocencia de las que disputan sus primeros Juegos», comenta, veterana, pero también reconoce que en otras materias, como en las redes sociales, le superan de largo. En la España de waterpolo femenino que hoy disputa las semifinales de los Juegos Olímpicos de París contra Países Bajos (14.35 horas) sigue la renovación, pese a los éxitos, pese al palmarés.

Ahí están la capitana Pili Peña (37), la propia Ester, Maica García (34) o Anni Espar (31) que ya han vivido de todo, como las platas de los Juegos de Londres 2012 y Tokio 2020, pero igualmente van entrando jóvenes que prometen el relevo. En lugar de mantener el bloque hasta que se agote, el seleccionador, Miki Oca, quiere que la rueda siga girando y girando y girando.

«España debe seguir teniendo un equipo competitivo en el futuro. Con las que ya están con nosotros y con las que vienen detrás se puede hacer, aunque veremos si somos capaces de seguir arriba del todo. En las selecciones juvenil y júnior hemos ganado campeonatos del mundo y de Europa y las jugadoras de esos equipos se tienen que ir adaptando a la élite», analiza el técnico, al que no le tiembla el pulso a la hora de dar paso a las menos expertas.

La hija de su ayudante

Ya lo hizo hace mucho, en los Juegos de Río 2016, cuando decidió no convocar a una referente como Jennifer Pareja para dar más balones a otras. O en los Juegos de Tokio 2020 cuando convocó a Elena Ruiz, que sólo tenía 16 años, y le entregó responsabilidades. En el presente ciclo olímpico, por ejemplo, ha hecho titular en la portería a Martina Terré, de 21 años, pese al ascendente de la propia Ester y ha convocado a los presentes Juegos a Paula Camus, de 22 años, Nona Pérez, de 21, y a Isabel Piralkova, de 19.

No era lo más fácil. Entre otras cosas porque Piralkova, de hecho, es la hija de su ayudante, Svilen Piralkov, ex internacional por Bulgaria que jugó en el Terrassa, el Sabadell y el Mataró. Oca sabía que la decisión podía ser polémica, pero cómo no darle la oportunidad a una joven que llegó a ser la máxima goleadora de la División. De hecho, ya se la llevó al Europeo y al Mundial que hoy será recuerdo.

En la final mundial de 2023 y la continental de 2024 España perdió contra Países Bajos, su rival ahora en las semifinales de los Juegos y ahora la revancha es otro acicate. Después de ganar en la fase previa a Estados Unidos, su clásica bestia negra, ahora quiere derrotar al conjunto que le ha dado más problemas en los últimos torneos. «Tenemos que ofrecer nuestra mejor versión», desvelaba Ester, que como el resto de veteranas ha sabido dar paso a las más jóvenes. Al fin y al cabo las supervivientes de aquella primera selección en Londres 2012 saben que la rueda debe seguir girando y girando y girando.

España entiende la nueva natación artística con un bronce en los Juegos Olímpicos

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 20:53

Fuera de la piscina, en una esquina, la seleccionadora española, MayukoFujiki, y su ayudante, Cecilia Jiménez, animaban constantemente. "¡Bieeen! ¡Bieeeen, chicas!", se escuchaba desde las gradas. Muchos aplausos, muchos pulgares en alto, mucha energía para que las nadadoras se vinieran arriba en los pocos segundos que pasaban fuera del agua. Pero, de repente, en un instante, en la quinta de las siete acrobacias obligatorias, las entrenadoras pararon. Ya no había fuerza, sólo tensión: se cogieron la mano y esperaron. Uno, dos segundos y ¡zas! Txell Ferré, la benjamina del grupo, de sólo 17 años, salió volando, hizo una pirueta, se zambulló de nuevo y Fujiki y Jiménez se volvieron locas. El movimiento más arriesgado había salido bien. Ya estaba.

España ganaba una medalla en natación sincronizada por primera vez desde los Juegos de Londres 2012. Después de brillar en la rutina técnica del lunes y sufrir un traspiés en la rutina libre del martes, este miércoles en la rutina acrobática se rehicieron para colgarse el bronce. Sólo la China de Anna Tarrés y la Estados Unidos que entrena Andrea Fuentes estuvieron por delante.

España, ya en el podio, completó su reto más difícil: dominar la nueva natación artística. Después de la crisis que se produjo alrededor de la figura de la propia Tarrés, la selección empezó un proceso de reconstrucción a las órdenes de Fujiki, pero en 2022 cambió todo. La natación artística, que hasta 2017 se llamaba natación sincronizada, creó un nuevo reglamento para ser más espectacular y, sobre todo, menos previsible. Hasta entonces, antes de los Juegos Olímpicos ya se podía saber qué países se llevarían las medallas: sólo un error garrafal podía provocar una variación. Ahora eso ya no ocurre.

Sin una saltadora hasta Ferré

Con los base marks todo -o casi todo- puede pasar. Los base marks son unas penalizaciones que pueden imponer los jueces si consideran no se ha alcanzado el grado de dificultad prometido en alguno de los ejercicios. Si eso ocurre, la puntuación baja y la posición, también. A España le ocurrió en la rutina libre, aunque se benefició de que Japón, la cuarta, también fue penalizada.

En la rutina acrobática, la selección no tenía margen de error y no erró. Y eso que antes hubo nervios. La nueva normativa otorga mucha importancia a los saltos, a las piruetas, a esas cabriolas fuera del agua -tanto que ha creado una rutina exclusiva para ello- y España no tenía una especialista.

Mientras las otras selecciones, como Estados Unidos, contaban con nadadoras procedentes del Circo del Sol o de espectáculos similares, las nadadoras españolas partían de la sincronizada clásica, de trabajar desde niñas en sus clubes, y les faltaba dominar esas artes. Con el equipo que nadó con Ona Carbonell en los Juegos de Tokio 2020 hubo que buscar alguna saltadora y ahí apareció Ferré. De Manresa, nadadora del Sabadell y no del omnipresente Kallipolis, siendo aún junior le descubrieron habilidad para volar y saltó a la selección absoluta para acabar con su maldición. Después de dos Juegos Olímpicos de desastre, Río 2016 y Tokio 2020, España entendió de qué iba la nueva natación artística y regresó al podio.

Mbappé, entre sonrisas y guiños de Ancelotti en su primer entrenamiento con el Real Madrid

Mbappé, entre sonrisas y guiños de Ancelotti en su primer entrenamiento con el Real Madrid

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 20:01

Era una de las imágenes más esperadas del verano futbolístico. Kylian Mbappé, ataviado con la indumentaria de entrenamiento del Real Madrid y mostrando complicidad con sus nuevos compañeros. Una estampa que llevaba años esperando ser una realidad y que contó con la presencia de Carlo Ancelotti, recién aterrizado de la gira por Estados Unidos, donde anoche derrotaron al Chelsea. De ahí que el fichaje estrella del conjunto blanco se ejercitase sólo junto a otros seis compañeros.

En concreto, Mbappé estuvo acompañado en las instalaciones de Valdebebas por Dani Carvajal, Ferland Mendy, Eduardo Camavinga, Aurélien Tchouaméni, Fede Valverde y Jude Bellingham, que regresaban de sus vacaciones tras participar en la pasada Eurocopa o, en el caso de Valverde, en la Copa América. Precisamente fue Carvajal, uno de los capitanes, quien dio la bienvenida al ariete francés.

La primera toma de contacto que les diseñó el preparador físico Antonio Pintus, con Ancelotti presente tras el viaje de vuelta desde Charlotte después de lograr el primer triunfo de pretemporada ante el Chelsea, fue de baja carga de trabajo y sin salir del gimnasio, según sostiene Efe. Estiramientos, carreras y trabajo con pesas para el tren inferior, fue el menú de regreso antes de ya pisar el campo en la sesión del jueves.

También volvió a la ciudad deportiva madridista el defensa austriaco David Alaba, que trabajaba en Madrid con la recuperación de su lesión de rodilla que aún le mantendrá los dos primeros meses de competición fuera de los terrenos de juego.

Los jugadores del Real Madrid que han participado en la gira: Courtois, Lunin, Fran González, Lucas Vázquez, Jesús Vallejo, Antonio Rüdiger, Éder Militao, Fran García, Modric, Dani Ceballos, Arda Güler, Brahim, Vinícius, Rodrygo y Endrick, tendrán descanso lo que resta del miércoles y se volverán a ejercitar el jueves. El Real Madrid aterrizó a las 12:30 horas en la capital de España tras realizar la gira norteamericana de pretemporada, en la que disputó tres partidos con dos derrotas, ante Milán y Barcelona, y un triunfo, el logrado ante el Chelsea, antes de completar el viaje de vuelta a casa para poner el foco en la Supercopa de Europa.

El frustrante viento de Marsella (que retrasa otra posible medalla para España): “Lo peor es la espera, mantener la concentración”

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 18:31

La segunda medalla de la vela se hace esperar, como sucedió con la primera, el oro de Diego Botín y Florian Trittel en 49er. La razón es el viento. El Mistral no aparece como era de desear y convierte las regatas olímpicas, en Marsella, en un calvario para organizadores y regatistas. "Lo peor fue la espera, intentar que no nos afectara y mantener la concentración", explicó Trittel, después de ver cómo se suspendían dos de sus últimas regatas, una cuando eran primeros, y se aplazaba un día la Medal Race. Lo mismo les sucedió a Jordi Xammar y Nora Brugman, cuando debían afrontar como segundos la Medal Race de 470 mixtos. La prueba final se aplazó un día, si el Mistral lo dispone.

Las pruebas de los regatistas españoles no han sido las únicas afectadas, ya que las suspensiones son recurrentes en todas las clases desde el inicio de las competiciones. En la mayoría se llega a la Medal Race sin que se hayan podido completar todas las regatas previas, aunque el reglamento permite la disputa de la regata final con un mínimo realizado. Es lo que sucederá, hoy, con el 470 mixto. El martes hubo de ser cancelada la tercera manga.

Clases afectadas

Entre el lunes y el martes, los kite-foils solo pudieron completar cinco de las 16 regatas programadas. En Ilca 7 y 470, solo ocho de las 10 mangas preliminares pudieron celebrarse. El lunes, la organización devolvió el dinero de las entradas a quienes las habían adquirido, mientras las protestas crecen entre los participantes. No ha sucedido únicamente esta semana. En IQFoil, la regata maratón disputada alrededor del puerto se detuvo el miércoles pasado, con los competidores, sin viento, parados entre el castillo de If y el Frioul. En los Ilca 6, la Medal Race se aplazó un día y, cuando se reanudó, las últimas regatas se hicieron con tan poco viento que algunas regatistas tuvieron problemas para llegar a la meta.

"Es un poco frustrante. Con un poco más de viento, podríamos ir rápido y fuerte. Pero bueno, son los Juegos Olímpicos de la calma y hacemos lo que podemos", dijo la kitesurfista francesa Lauriane Nolot, condescendiente con la organización. Entre los regatistas internacionales, la crítica es mayor.

El calor genera una barrera

El presidente del Comité Organizador, Tony Estanguet, visitó el martes la marina de Marsella ante los problemas surgidos. "Evidentemente no hay ningún arrepentimiento de haber elegido Marsella, al contrario, cuando vemos las imágenes y la calidad de la organización", afirmó. En opinión de David Lanier, especialista meteorológico del equipo francés, "la gran dificultad es el calor generado por la aglomeración de Marsella. Llega hasta 40 grados en tierra y eso al viento no le gusta. El calor progresa hacia el mar y bloquea el viento. Eso crea una capa, como un obstáculo para el viento", explicó.

La escasez del viento en Marsella y las contaminadas aguas del Sena, que ya han obligado a suspender varios entrenamientos en aguas abiertas, como ocurrió con el triatlón femenino, son, por ahora, los puntos negros de la organización. La triatleta belga Claire Michel, que tomó parte en la prueba, se infectó con la bacteria E. Coli después de nadar en el río que atraviesa París.

Baloncesto femenino: España se deshace ante Bélgica y dice adiós a los Juegos

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 16:18

No fue España, no hubo rastro en Bercy del coraje ni del baloncesto de la selección, no se pareció en nada a lo cosechado en la primera fase de Lille. Allí soñaron las de Miguel Méndez, cada batalla una victoria para acabar muriendo en un cruce trampa. Bélgica, de principio a fin con su juego alegre, con su poderío, acabó con el sueño en cuartos de final (66-79).

Tantas veces los precedentes son un engaño. La campeona de Europa había escapado de un infierno en el Pierre Mauroy. Perdió con Alemania y con EEUU y fue rescatada por el basket average, por una canasta final para ganar por 27, lo que necesitaba, a Japón. Esos sufrimientos fueron su acicate. Porque enfrente venía un rival conocido, la España que había sido capaz de sufrir y tumbar a China, a Puerto Rico, a Serbia. La misma de la final continental de hace un año. Que se sentía segura de sí misma pero que no se encontró en París, desenfocada y pronto desquiciada. Ni la garra le valió esta vez.

No se puede exigir a este equipo que fue capaz en Río de ganar una plata olímpica hace ocho años. De aquellos cielos no queda tanto, aunque nadie pueda discutir su empeño, su competitividad. Golpeada por el camino la selección, con bajas insustituibles como la de Raquel Carrera o Silvia Domínguez, dice adiós en el mismo peldaño que en Tokio, entre las ocho mejores del mundo. En la hora de la verdad, le faltó el día bueno, la puntería (desesperantes los porcentajes), el rebote y la fogosidad que es su seña de identidad.

Leo Rodríguez, ante Antonia Delaere, en el Bercy Arena de París.

Leo Rodríguez, ante Antonia Delaere, en el Bercy Arena de París.ARIS MESSINISAFP

La primera parte devino en tiroteo y eso ya no fue buena señal. España estaba avisada, pero en 45 segundos, Emma Meesseman ya había clavado dos triples como espinas en la piel del rival. Al acierto belga se unía la falta de dureza de las de Miguel Méndez, algo realmente extraño en un colectivo que brega con cualquiera. La primera falta de la selección (y fue en ataque de Queralt Casas) no llegó hasta el minuto 13.

Y aún así, refugiada en el talento de Megan Gustafson, España, también suelta desde el perímetro con Maite Cazorla aún en esos amaneceres, seguía en la batalla y hasta se iba a poner por delante con un triple de la pívot de Wisconsin (29-26). Pero fue justo ahí donde iba a llegar un colapso definitivo. Descansó Megan y todo se quebró repentinamente.

Con un baloncesto veloz y frenético, las de Rachid Meziane aceleraron sin mirar atrás. A Messeman se unió Kyara Linskens, dominando la pintura con su corpachón, subiendo en volandas a las campeonas de Europa, que asestaron un parcial de 3-18 que dejó tiritando a la selección. Volvió Megan y se intentó recomponer un equipo de repente petrificado, pero al descanso la desventaja era preocupante (37-48).

Porque las cosas no mejoraron a la vuelta, España sin encontrarse a sí misma, cada vez más desesperada, enredada en la tela de araña belga, en las travesuras de Vanloo. Regresó del descanso con otro parcial durísimo (2-11), para una desventaja que se disparó hasta los 22 (41-63). No había fórmula para anotar con soltura y Bélgica era un rival completamente crecido.

Las canastas no quisieron a España en Bercy. Ni aún derrotada era capaz de acertar, con balones que hacían todo tipo de arabescos hasta acabar siendo escupidos por el aro. Faltó temple y confianza. El intento de arreón final apenas inquietó a las belgas, que se las verán en semifinales con el ganador del Alemania-Francia.

Waterpolo: Croacia rompe el sueño de oro de España, que no podrá ni luchar por las medallas

Actualizado Miércoles, 7 agosto 2024 - 15:16

De los tiempos gloriosos, Barcelona 1992 y Atlanta 1996, hace ya mucho, pero esta vez parecía que sí, que sí que sí, que España volvería al podio en unos Juegos Olímpicos. En los años anteriores fueron campeones del mundo y de Europa y en la fase de grupos arrasaron: cinco victorias en cinco partidos. ¿Qué pasó este miércoles? Habrá días y días de volver a ver el partido, horas y horas de análisis, de estudio, de interpretación, y seguramente la conclusión será la más fácil posible: los nervios. Una España rarísima, temblorosa, desacertada cayó ante Croacia (10-8) en los cuartos de final de los Juegos de París, su torneo, para lo que tanto había trabajado. Fue una decepción tan grande que, al acabar, los jugadores se quedaron ahí, en la piscina, reunidos, callados, sin querer salir. En shock.

Desde que David Martín empezó como seleccionador en 2017, España tenía estos Juegos como objetivo. En Tokio 2020 llegaron a semifinales y fueron cuartos, pero quedó el consuelo: la próxima es la nuestra. Más allá de Felipe Perrone y sus 38 años, líderes como Alberto Munarriz o Marc Larumbe todavía tienen margen, rondan los 30, y además hay jóvenes como el portero Unai Aguirre o Bernat Sanahuja, pero este miércoles tembló todo lo construido.

Al fin y al cabo, Martín basó su equipo en evitar precisamente lo que ocurrió contra Croacia: chocarse continuamente contra un muro. Al llegar montó una selección con los mejores jugadores de cada equipo, fracasó y se dio cuenta de que necesitaba otra cosa: inventarse un estilo. Ni con los métodos de aquel mítico Dragan Matutinovic, podía competir en físico con los balcánicos, incluso con italianos o griegos. Como en el fútbol, el baloncesto o el balonmano había que potenciar la creatividad española para encontrar el gol a base de pases. Cuenta Martín que se inspiró en la selección de Japón, un equipo modestísimo, pero que jugaba "diferente". También estudió al Barcelona de PepGuardiola o los libros tácticos de equipos de la NBA.

Por eso lo ocurrido este miércoles fue más doloroso: todo el proyecto quedó en duda. Ante Croacia, España se atascó como antaño, incapaz de superar su físico. La tensión de jugar los cuartos de unos Juegos Olímpicos llevó a la selección a la parálisis y, a partir de ahí, todo fue mal. En los primeros 12 minutos no marcó ni un solo gol mientras Croacia, con un inspirado Maro Jokovic, anotaba dos. Esa desventaja, tan temprana, fue definitiva. En algunos instantes España lograba combinar, hacer su juego, pero en otros volvía al problema. Por puro corazón, un gol de De Toro en la boya creó una oportunidad de remontada (9-8, a falta de cuatro minutos), pero un zambombazo de Konstantin Kharkov decidió la victoria. El horizonte de la España de DavidMartín ahora es gris.

Morata y Rodri, sancionados un partido por los cánticos de "Gibraltar es español"

Morata y Rodri, sancionados un partido por los cánticos de “Gibraltar es español”

La euforia, ya se sabe, pasa factura. No ha sido mucha, la verdad, apenas un partido, pero a Rodri y a Morata les han costado eso, un partido de sanción, sus cánticos en la celebración de la Eurocopa, el lunes 15 de julio en Madrid. "¡Es españoooooollllll, Gibraltar es españoooooolll!", cantaron en varios momentos del festejo el capitán del equipo y el mejor jugador del torneo.

Ninguno podrá estar en el primer choque de la campeona de Europa, el próximo 5 de septiembre en Belgrado contra Serbia. Como quiera que tres días después el equipo vuelve a jugar, contra Suiza en Basilea (todo dentro de la Liga de Naciones), lo lógico es que ambos sean convocados por Luis de la Fuente a finales de este mes.

En la Federación contaban con un castigo así, mínimo. Desde el momento en que fue la propia UEFA la que anunció, días después de la fiesta, que abría un expediente a los dos jugadores, estaba más o menos claro que un toque de atención les llegaría.

La UEFA anunció la apertura de ese expediente después de que la Asociación de Fútbol de Gibraltar presentara el 16 de julio una queja oficial por la "extremadamente provocativa e insultante" la celebración de la selección española.

La UEFA argumentó que los jugadores podrían haber violado varios artículos del Reglamento Disciplinario, sobre todo el 55 (por violar los Principios generales de conducta y/o violación de las normas básicas de conducta decente) y el 11(2)(b), por utilizar acontecimientos deportivos para manifestaciones de naturaleza no deportiva). Tres semanas después, el Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha anunciado su resolución con mucha solemnidad.

La sanción ha dejado satisfecha a la Federación de Gibraltar. "La Asociación de Fútbol de Gibraltar acoge con satisfacción la decisión de la UEFA de imponer una sanción de un partido a los jugadores de la selección española Rodrigo Hernández Cascante (Rodri) y Álvaro Morata a raíz de la denuncia presentada por la GFA", afirma en un comunicado.

La UEFA admitió a Gibraltar como miembro de pleno derecho en mayo de 2013, tras una sentencia del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y en contra de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y del gobierno español.