Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del 'baby' Madrid de Arbeloa

Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del ‘baby’ Madrid de Arbeloa

En unos años nos acordaremos de aquella semana de marzo en la que Fede Valverde fue el mejor futbolista del mundo. Después de los tres tantos al Manchester City, el uruguayo mantuvo la flecha para arriba con el golazo que sentenció al Elche en el Bernabéu. El segundo de los blancos tras el de Rüdiger para volver a situarse a un punto del Barça. Un triunfo cómodo para este 'baby' Madrid con el que terminó Arbeloa, con hasta ocho canteranos en total y con Güler anotando desde su campo un gol histórico. El cuarto de los suyos.

No le importó al técnico el esfuerzo del miércoles o lo decisivo del duelo del martes en Manchester para decidir su once inicial. Quiso mantener la inercia positiva de su columna vertebral evitando demasiadas rotaciones a pesar de las diez bajas. Ahí estaban Rüdiger, Tchouaméni, Valverde y Vinicius junto a Brahim, Thiago o Huijsen. Las únicas novedades fueron Carvajal, Fran García y Camavinga. El resto, los del City. Porque a pesar de que la Champions estaba en juego en 72 horas, el Madrid y Arbeloa quieren aprovechar el empujón continental para insistir en la carrera por la Liga.

El ambiente, eso sí, no fue igual. El equipo notó la pausa tras el delirio, la marcha menos del campeonato doméstico con respecto a la Copa de Europa. Menos adrenalina, menos ruido. Enfrente, el Elche quiso proponer, guiado por un Sarabia imparable en la banda, enérgico, quizás demasiado. Los alicantinos dominaron la posesión pero sin meter miedo a Courtois. Un dominio estéril, más táctico que punzante. El Madrid compró el desarrollo del duelo. Le gustó. Aguantó atrás, presionó cuando vio opción y corrió cuando el partido lo necesitó. Al descanso lo tenía sentenciado.

La primera media hora fue de siesta, casi sin ocasiones claras. Algún acercamiento tímido del Elche, algún disparo lejano del Madrid, el cambio de Pedrosa por Sangaré tras el choque de éste con Camavinga y poco más. No había runrún en Chamartín y todo se jugaba en un espacio de 50 metros, mucho centro del campo, mucho fútbol control de Sarabia, robótico y sin chispa.

El Madrid empezó a conectar con Brahim, el más activo en el primer tiempo, y el andaluz hizo daño a la espalda de los centrocampistas visitantes, que le pararon en falta en varias ocasiones. Una de ellas la aprovechó Fede Valverde para poner en aprietos a Dituro, que rechazó mal hacia el centro del área y el balón acabó en la bota derecha de Rüdiger. El alemán, casi desde el punto de penalti, voleó con fuerza para anotar el primero.

El tanto hizo daño al Elche, que se vio por debajo sin haberse acercado a la portería madridista. En el horizonte del descanso, llegó otro puñal. Valverde recibió de Fran García en la frontal, recortó a Chust y coló la pelota por la escuadra izquierda de Dituro, que no llegó.

El Madrid, que temió un sábado problemático, encontró pronto oxígeno en un duelo cómodo, algo que aceleró las ganas de Arbeloa de «dar valor a la cantera», como había advertido en la previa. «Ellos saben que tienen una gran oportunidad, que el entrenador del primer equipo les conoce mejor que nadie. Saben de la exigencia del Madrid y saben que cuento con ellos», dijo en su primera rueda de prensa tras la salida de Xabi Alonso. Dos meses después, ha cumplido.

Brahim perdonó el tercero justo en la reanudación, eligiendo mal al final de una contra cuando tenía a Vinicius desmarcado para empujar la pelota. Definió con la derecha alto, pero Arbeloa corroboró ahí la superioridad de su equipo. Tocaba rotar.

Sin cumplirse la hora de partido, el técnico salmantino retiró a Vinicius, Valverde y Tchouaméni y dio entrada a Güler, Gonzalo y Dani Yáñez, que debutó en Girona en diciembre de 2024 pero no había vuelto a tener minutos. Un minuto después, fue Diego Aguado quien tuvo su oportunidad al sustituir a Rüdiger. El canterano había debutado en la pasada Copa del Rey, en enero de 2025, ante el Club Deportivo Minera, pero en Liga no había tenido oportunidad.

Por si fuera poco, Arbeloa siguió agitando el árbol de La Fábrica, entrando Manuel Ángel y Palacios, que ya vieron césped en Balaídos, por Brahim y Pitarch. El Madrid disputó media hora con siete canteranos, contando a Carvajal y Fran García, 'rara avis' en el conjunto blanco.

En una de las primeras jugadas, Huijsen cabeceó a la red un gran centro de Yáñez y terminó de definir un partido visto para sentencia antes del descanso. Manuel Ángel, en propia puerta, hizo el del honor del Elche tras un error de Camavinga y Güler dejó un tanto extraordinario desde su propio campo, a unos 60 metros de la portería de Dituro.

El sábado terminó con el Madrid a un punto del líder y con la ilusión de una nueva quinta de jóvenes que puedan aportar al primer equipo.

Carla Masip, la profesora de Instituto que es campeona de España de 1.500: "Mis alumnos me hicieron el pasillo al entrar en clase"

Carla Masip, la profesora de Instituto que es campeona de España de 1.500: “Mis alumnos me hicieron el pasillo al entrar en clase”

«Sé que algunos medios ya tenían preparado el titular: doblete de Marta García», confiesa sin rencor Carla Masip (Vinarós, 1997), la atleta de la que pocos habían oído hablar, la nueva campeona de España de 1.500 metros en pista cubierta, la que robó la gloria nada menos que a «la gran favorita, a la medallista europea y finalista mundial, algo impensable», el pasado 1 de marzo en el velódromo Luis Puig de Valencia.

El lunes, cuando llegó a su instituto, el Leopoldo Querol de su Vinarós natal, sus alumnos la recibieron haciéndola un pasillo de aplausos. Entre clase y clase, en vez del habitual timbre, sonó el 'We are the Champions'. Porque el lunes, la campeona, como siempre, tenía que ir «a trabajar». Carla ni siquiera es profesional. Compagina su carrera deportiva con su trabajo de profesora de Educación Física. Y así lo seguirá haciendo, salvo que... «No, no me ha llamado ninguna marca ni ningún patrocinador después del oro», resuelve.

Masip, por delante de Marta García, en el Campeonato de España de pista cubierta.

Masip, por delante de Marta García, en el Campeonato de España de pista cubierta.EFE

«Es la victoria del otro atletismo», asiente. De los que tantas veces fueron cuartos -la última vez que había subido al podio en un Campeonato de España absoluto fue en 2018, bronce-, de los que nunca pisaron un Europeo, un Mundial o unos Juegos, de los que pelearon en silencio contra las lesiones. «La progresión que tenía desde niña, que había ganado seis campeonatos de España, pues se cortó», aclara. Tras la pandemia, Carla, que empezó en el atletismo porque en el club de fútbol en el que jugaba en su pueblo no había equipo de chicas, sufrió un calvario con el tendón de Aquiles. «Estuve como año y medio intentando curarlo de todas las maneras posibles, hasta que pasé por el quirófano. Y al salir, seguía igual, con los mismos dolores. Estuve tres años sin competir. Y aproveché para sacarme las oposiciones de profesora», recuerda la Lleona del Maestrat, cuyo entrenador es Xavier Fontelles.

Tampoco esquivó las adversidades personales. Porque cuando ganó en el Luis Puig la carrera de su vida, miró al cielo, la dedicatoria a Alba Cebrián, su joven compañera de entrenamientos que murió en enero de 2024 tras sufrir un paro cardíaco. «Me costó salir de eso. Porque que fallezca una joven de 23 años entrenando, lo que llevaba haciendo desde niña... Y luego ir tú a entrenar. Era complicado, estaba todo el rato en mi cabeza. Ahora convivo con ello, porque es imposible olvidarlo», pronuncia emocionada.

Carla Masip.

Carla Masip.David GonzálezAraba

Pregunta. ¿Ha podido asimilar en estos días el oro?

Respuesta. Poco a poco. Pero cuando pienso fríamente en ello... Es que era algo impensable.

P. ¿Qué pasó por su cabeza en esos segundos de carrera?

R. A falta de 300 metros vi en la cámara del velódromo que la cuarta estaba lejos. Y yo ya estaba la mar de feliz, porque tenía el bronce asegurado. Luego vi que la que iba segunda empezaba a petar. Me dije: 'Va, intenta pasarla, lo doy todo'. Defendiendo la plata aceleré tanto que al salir de la curva vi que el oro estaba ahí. Cuando adelanté a Marta, pensaba: 'No puede ser, la estoy liando, la estoy liando'.

Carla Masip, en la puerta de su Instituto.

Carla Masip, en la puerta de su Instituto.David GonzálezAraba

P. Entiendo que llegaba en un buen momento de forma.

R. Sí. De hecho, ha sido la primera vez en toda mi trayectoria deportiva que no me he lesionado de septiembre a marzo. Ni molestias. Para mejorar hay que tener continuidad. Aunque no me había salido una gran marca.

P. ¿Sintió que había arruinado la fiesta a Marta?

R. Sí. Al principio pensé: 'Voy a ser la mujer más odiada de España después de esta carrera'. Después, hablando con gente de todo el país, te dicen que para el espectador, que ganen personas diferentes, que gane alguien que trabaja aparte de entrenar, que no lo ha tenido fácil con tantas lesiones, es algo bueno, algo de lo que se alegran.

P. ¿Qué le dijo Marta?

R. Ella es súper buena chica. Me felicitó y se alegró de que si alguien la tenía que ganar, fuera yo.

P. ¿Cómo hace para compaginar el instituto y el atletismo a ese nivel?

R. El trabajo me sirve para despejar la mente. Aunque te vaya bien o mal la competición del domingo, el lunes tienes que ir a trabajar, estar al pie del cañón. Y tengo la suerte de tener un horario que me ayuda. Y algunos alumnos que son compañeros de entrenamiento. Les digo: 'Chicos, hoy calma que mañana tengo competición. Portaos bien'. Me suelen respetar. También creo que les sirvo como inspiración, para su futuro. Muchos piensan que les vale sólo con el deporte, que no hace falta que sean buenos en los estudios. Esto les enseña que se pueden hacer muchas cosas a la vez.

P. Hasta un máster...

R. Sí. Este año estoy haciendo uno de Gestión y Dirección de empresas. El año pasado, uno de alto rendimiento. No me aburro.

El Valencia hace crack ante un colista Oviedo que gana vida

El Valencia hace crack ante un colista Oviedo que gana vida

La necesidad siempre obliga más que la ambición. Al menos al Valencia. No es que el equipo esté a salvo, pero sacar el cuello y respirar invitó a que en Mestalla aflorara el recuerdo de las viejas fotos europeas. El deseo, el anhelo, la ilusión... todo a lo que Carlos Corberán llamó ruido y que pudo servir de coartada a una plantilla que no entendió en 55 minutos qué se jugaba en Oviedo. Para el valencianismo, el ruido no es soñar con poder empujar a su equipo a pelear por las plazas europeas, y no por la supervivencia. El ruido son los años perdidos, los frenazos, la insatisfacción de ver cómo el colista te quiebra dos veces esta temporada. El Oviedo, con mucho más peso en los tobillos, quiso ganar y compitió desde el inicio del partido. Y lo hizo. Por necesidad de ganar vida en Primera. Por ambición. [Narración y estadísticas: 1-0]

Los carbayones saltaron al campo a morder en la presión mientras los valencianistas, reactivos, se iban atrincherando, un libreto que la parroquia puede recitar de memoria. Pese a las últimas porterías a cero, el error siempre aparece y penaliza mucho. Fueron los locales quienes rondaron sin cesar la frontal del área y, en la primera ocasión que el Valencia, sin contundencia, se quiso sacar el balón de encima y los rebotes no le favorecieron, Thiago recortó a Guido y buscó la escuadra. Era un aviso de lo que iba a ser toda la primera parte.

El Valencia cayó totalmente en su trampa, sin saber cómo salir de esa telaraña que le dejó en las estadísticas ninguna sensación de peligro y solo una ocasión, que ni siquiera cogió portería. Una conducción de Javi Guerra, pase a Ugrinic pisando área y asistencia a Ramazani, que buscó ajustarla al palo y se le fue un palmo. Habían pasado 24 minutos en los que los hombres de Corberán solo perseguían a los de camiseta azulona.

No era difícil que todo el Tartiere pensara que, aunque sin fortuna en las últimas jornadas, una clara iban a tener. Parecía que iba a ser en un centro raso de Javi López que despejó a córner Eray Cömert. Saque en corto para Thiago, ante la pasividad de Danjuma y, ahora sí, encontró a David Costas, solo en el área, para que armara el remate perfecto. El Oviedo se había puesto con ventaja en media hora ante un Valencia sin colmillo, obligado a ir a remolque.

Quiso reaccionar antes del descanso con un centro de Guerra que Sadiq remata sin orientar su cabezazo hacia la portería de Escandell, pero se encontró con que de un córner dejó nacer una contra que acaba con Dimitrievski sacando con el pie otro tiro con veneno de Thiago.

Costas celebra el gol de la victoria del Oviedo.

Costas celebra el gol de la victoria del Oviedo.EFE

Si intentó resetear Corberán a su equipo en el descanso, no se notó, porque otra vez el portero macedonio salvó un testarazo picado de Fede Viñas aprovechando un perfecto balón colgado al punto de penalti de Nacho Vidal. No encontraba el Valencia cómo contener, y sorprender, a un Oviedo serio que le encontraba las grietas en defensa y no le dejaba correr en ataque. Por eso, la sensación era que, si el marcador se movía, sería en el casillero local. Lo pudo lograr Ilic, pero su zurdazo se le marchó alto, como el disparo de Alberto Reina, hábil aprovechando un error de Thierry, que no enfiló la escuadra como era su intención.

El partido era del Oviedo y al campo mandaron a Hugo Duro, Rioja y Almeida. No era la tarde de Danjuma ni de Sadiq y el Valencia necesitaba a Almeida para jugar. Las escaramuzas no eran suficientes, aunque Gayà inquietara a Escandell con un centro-chut que rozó puerta.

Ganaba metros el Valencia y Ramazani, con un zurdazo en el 68 lamiendo el poste, volvió a poner a prueba la resistencia del colista. Cuando parecía que tenían alguna oportunidad de remontar el partido, llegó el segundo con un saque de esquina de pizarra que Colombatto telegrafió a Antonio Reina en la frontal del área. Controló con la zurda y armó un misil con la derecha a la red rozando el travesaño. Se salvaron los valencianistas porque el VAR avisó de un fuera de juego antes del extraordinario golpeo.

Como si la ambición se midiera por decisiones alocadas, Corberán retiró del campo al capitán Gayà, en su partido 400, para poner en juego a Lucas Beltrán, tras dos semanas de lesión. Un grito desesperado en el 82 que provocó una reacción estéril, de dominio estéril que se tradujo en más saques de esquina que en ocasiones entre palos. Nada evitó que el colista le ganara los dos partidos de Liga.

Lamine Yamal cuelga una foto junto a Laporta en Instagram en plena jornada de reflexión

Lamine Yamal cuelga una foto junto a Laporta en Instagram en plena jornada de reflexión

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El delantero del BarcelonaLamine Yamalsubió a su cuenta oficial de Instagram una foto junto a Joan Laporta, presidente saliente y candidato en las elecciones al club catalán que se celebrarán este domingo.

La estrella del Barça irrumpió en la jornada de reflexión para subir una historia en Instagram en la que posa con una camiseta azulgrana con su nombre y el '10' a la espalda junto al rival de Víctor Font en las urnas.

Una instantánea en la que Laporta y él aparecen sonrientes junto a la maqueta del nuevo Spotify Camp Nou y que Lamine Yamal adorna con dos corazones azulgranas.

De este modo, el extremo del Barça parece posicionarse a favor de Laporta en la carrera electoral, como en su momento lo hicieron el técnico del primero equipo, Hansi Flick, y el director deportivo, Anderson Luis de Souza 'Deco'.

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Madrid parecía Birmingham. Panza de burro, viento y alguna que otra gota. No pudo haber día más perfecto para recordar en el Metropolitano a los Peaky Blinders. Y lo cierto es que en el césped hubo una guerra de bandas. Una lucha por cada palmo de territorio. Lo que pasa es que cuando planeas una estrategia de guerra de trincheras y te derriban con un obús. Poco hay que hacer. [Narración y estadísticas, 1-0]

Lo cierto es que resulta complicado construir con un muro de currantes sin un arquitecto. Faltaban la gorra y los tirantes a la línea de seis con la que el Getafe no ha perdido en seis de sus últimos siete duelos. Djené, la punta de lanza de ese sexteto, puede destruir pero la creatividad no está entre sus virtudes. Si te encuentras con un gol tempranero, no un gol, sino un golazo: un zambombazo de Molina desde fuera del área, necesitas nombres diferentes.

Porque se las prometían felices los de amarillo ante un Atlético que vive entre batallas. Partidos cada tres días durante todo 2026 y ninguno fácil. Las rotaciones están dando aire al equipo, pero otros años la plantilla rojiblanca no tenía tanto arsenal en el banquillo. Son los suplentes que más goles marcan en la liga después del Barcelona. De hecho salió Vargas, primera titularidad del mexicano, y dejó detallitos como una buena conducción y una gran capacidad para encontrar el pase fácil. No es poco.

La fortuna y una nefasta actuación de un portero permitió al Atlético llegar a este sábado entre batallas europeas bastante más relajado. Simeone recuperó su 5-3-2 y destapó las esencias ofensivas de Molina, sin duda, su faceta más destacada. Recuperó a un Nico como carrilero, voluntarioso e incisivo y apostó por el doble mediapunta entre Almada y Baena, que se mantuvieron entre luces y sombras.

Quizás se echó de menos la presencia ofensiva de Sorloth. El noruego estuvo menos participativo que otros duelos. Pero pese a la maraña que le tenía preparada Bordalás, aún tuvo ocasiones de marcar algún gol como un cabezazo que golpeó al poste por la parte exterior tras un buen centro de Baena.

Bordalás quiso mover el árbol a la vuelta del vestuario y metió a Birmancevic por Femenía, que había dejado una pérdida en la primera mitad que habría sido el segundo del Atlético si Almada hubiera culminado mejor una fantástica conducción de Nico González. El resto del equipo entendió el mensaje y se conectó más al encuentro dando un paso adelante y a punto estuvo de encontrar Vázquez el empate en un barullo en el área.

Pero una locura transitoria arbitral, comenzada desde el videoarbitraje, terminó con las esperanzas azulonas. Ortiz Arias expulsó a Abqar por tocar las partes a Sorloth en un encontronazo entre ambos. El noruego se fue con amarilla y casi termina expulsado en la siguiente jugada tras un forcejeo con Zaid Romero, al que le dio un manotazo tras ser agarrado por el defensa del Getafe. Al final, la amarilla fue para el central azulón que acabó sangrando por la nariz. Poco después, el árbitro perdonó la roja a Vargas por una entrada muy fea sobre Milla.

Capítulo arbitral

El partido, claro, afeó. Se ensució bastante y eso benefició a un Getafe que quiso cazar en río revuelto. Casi lo hace Arambarri, tardó el uruguayo en controlar un balón cruzado por el área de Musso, titular por lesión de Oblak, y el disparo posterior se le fue alto. Luego le tocó a Milla, pero respondió bien Musso. Cambió Bordalás al uruguayo justo cuando, pese a estar con diez, ambos estaban consiguiendo hacerse con el mediocampo.

El Atlético tuvo una triple ocasión para sentenciar el duelo pero entre Soria y Duarte consiguieron truncar los disparos de Griezmann y Lookman. Y en el tramo final, ambos equipos fueron a tumba abierta, algo quizás menos inteligente para los rojibancos que tenían la recompensa en el bolsillo. El Getafe lo intentó con centros laterales, y casi encuentra oro con un cabezazo de Liso que atajó Musso, y los de Simeone buscaron las contras. El marcador no se movió más y el Atlético consiguió salvar las entreguerras. Suficiente.

Laporta y Font, pulso por la presidencia del Barça

Laporta y Font, pulso por la presidencia del Barça

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Joan Laporta o Víctor Font. O, dicho de otra manera, el presidente saliente, quien encararía de esta manera su cuarto mandato al frente de la entidad, tras acumular dos seguidos entre 2003 y 2010 -y presume de haber resucitado a una institución moribunda en lo económico y golpeada por varios reveses deportivos-, contra un candidato que afronta por segunda vez el asalto a la presidencia convencido de que su propuesta es lo mejor para el futuro de la entidad.

O el uno, o el otro. Algo que no ocurría en el club azulgrana desde hace prácticamente 20 años, cuando Joan Gaspart, vicepresidente de un Josep Lluís Núñez que se apartaba de la cabeza del club tras haberlo dirigido desde 1978, se impuso como opción continuista a un Lluís Bassat que acudía a los comicios como decidida opción rupturista.

A lo largo de esta campaña, arrancada técnicamente con una validación de firmas en la que Marc Ciria acabó quedándose fuera de la recta final de la carrera electoral, por mucho que hasta ese momento unos y otros fueran deslizando sus líneas maestras, Laporta ha podido presumir de haber revitalizado a un club cuyos números habían quedado tocados de muerte en la etapa final de la presidencia de Josep Maria Bartomeu, la construcción de un nuevo Spotify Camp Nou con un final definitivo de las obras que, ahora mismo, apuntaría incluso al verano de 2027 o el arranque de una nueva etapa exitosa en lo deportivo de la mano de Hansi Flick. Obviando, en este último caso, que su apuesta previa por traer a Xavi Hernández al banquillo del primer equipo barcelonista fue de hecho una fugaz montaña rusa teñida de éxitos y fracasos.

El ex capitán y ex técnico barcelonista, precisamente, ha sido quizás la cara más conocida del barcelonismo que ha apostado sin tapujos por Víctor Font. Incluso, rompiendo su silencio mediático de los últimos años para destapar su decepción con Laporta y dejar caer que Leo Messi no volvió al club en 2023 por decisión expresa del abogado. La marcha del argentino y la necesidad de recuperarlo como patrimonio del club, aunque sea lejos del césped, de hecho, ha sido uno de los puntos en los que Font ha querido hacer más hincapié. Incluso, dedicándole un spot televisivo. El argentino, desde Miami, ha preferido en cambio mantener un más que prudente silencio. Laporta, mientras, no ha dudado tampoco a la hora de asegurar que tanto esas declaraciones de Xavi, quien le acusó además de haber dejado el club en manos de su cuñado, Alejandro Echevarría, como la denuncia de irregularidades ante la Audiencia Nacional por parte de un socio que recuperó su condición justo antes de llevarla a cabo han sido, de alguna manera, auspiciadas por el propio entorno de su rival desde las sombras.

En el cuerpo a cuerpo, Laporta se mueve como pez en el agua. Algo, tal vez, inherente a su bagaje como abogado. Font, pese a haber ganado varios enteros en estas lides desde un perfil más apocado, se ha visto demasiado avasallado, incluso, en el último debate, celebrado el pasado jueves en TV3. Una cita en la que Laporta le afeó que buscara un golpe de efecto en los últimos días una opción preferente por Erling Haaland negociando con el City. Algo no muy alejado, de hecho, de lo que hizo su propia candidatura en 2003 con un David Beckham que, de hecho, tenía ya cerrado su aterrizaje en el Real Madrid. El hecho, no obstante, de que la pelea por la presidencia se haya convertido en un cara a cara puede beneficiar a un Font que, en 2021, en unos comicios en los que participó también Toni Freixa, se quedó muy lejos de Laporta. Entonces, logró 16.679 votos por 30.184 de Laporta, mientras que Freixa obtuvo 4.769. El desgaste de los últimos años, unido al estallido del caso Negreira, ha multiplicado aparentemente las voces críticas contra Laporta. Este domingo, veremos si suman o no lo bastante como para apartarlo de un nuevo mandato que el propio abogado prácticamente ha dado por hecho en los últimos días.

Audrey Pascual cierra unos colosales Juegos Paralímpicos con un bronce en eslalon y el récord de cuatro medallas

Audrey Pascual cierra unos colosales Juegos Paralímpicos con un bronce en eslalon y el récord de cuatro medallas

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La esquiadora española Audrey Pascual logró este sábado la medalla de bronce en eslalon y finalizó su participación en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina con cuatro medallas tras los dos oros y la plata logrados anteriormente. Esta es la mejor actuación individual de España en la historia de los Juegos Paralímpicos.

Pascual, madrileña de 21 años, marcó sobre la pista de esquí de Cortina d'Ampezzo, con el imponente fondo de los Dolomitas, un tiempo de 43.02 en la primera manga. En el segundo acto no pudo mejorarlo y, con 45.02, sumó un total de 1:28.04 que la permitió lograr la medalla de bronce.

La victoria fue para la china Wenjing Zhang (1:27.69), que se había quedado a solo una centésima de Audrey en la primera manga, y la plata para la finlandesa Nette Kiviranta (1:27.96).

Esta fue la cuarta medalla de Audrey Pascual en los Juegos tras el oro en la combinada y el supergigante y la plata en descenso.

En la misma prueba, la joven madrileña Iraide Rodríguez, de 17 años y debutante en unos Juegos, finalizó en una meritoria novena plaza, a un paso del diploma, tras firmar un tiempo total de 1:54.45.

Audrey Pascual (Madrid, 2004) nació sin tibias por una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente. A los seis meses entró en la piscina por recomendación médica para fortalecer la espalda y la musculatura para cuando empezase a andar con prótesis, informa Efe.

Su relación con el esquí comenzó a los 11 años en La Pinilla. En un principio no le gustó eso de tener que depender de las órdenes de un monitor. Solo quería pasar tiempo con sus primas sin ninguna pretensión por competir. La Fundación También, que le suministró material y monitor, fue fundamental para que desarrollara una carrera sobre los esquíes. El su gran trayectotria deportiva ha sido fundamental el trabajo de Jaime Hernández, el técnico que le acompaña desde que empezó y que le estado en Cortina d'Ampezzo.

En 2015 y 2016 fue elegida Promesa del año en el Trofeo Santiveri de esquí adaptado, en 2017 ganó un oro en eslalon y una plata en gigante en el Campeonato de España y en 2019 empezó a competir con 15 años, la edad mínima exigida, en competiciones internacionales, ganando a la primera la Copa de Europa.

Desde entonces, Audrey, que estudia Comunicación Audiovisual en la Universidad de Granada, acumula numerosos podios sobre la nieve, entre ellos en los Mundiales de Maribor (Eslovenia) de 2025, en los que fue subcampeona en eslalon.

Russell deshace la resistencia de Ferrari en la carrera sprint de China y Alonso llega a meta

Russell deshace la resistencia de Ferrari en la carrera sprint de China y Alonso llega a meta

Queda la esperanza de ver un Mundial de Fórmula 1 divertido; en unos meses quizá regrese la incertidumbre de quién será el vencedor y, con ella, el entretenimiento. De momento, el dominio de George Russell y su Mercedes es abusivo, pero hay indicios de que Ferrari podría llegar a discutírselo en algún momento. ¿En mayo, después del parón? ¿En verano? Ojalá. Por el bien del espectáculo.

Después del arrollador estreno en Australia, este sábado Russell volvió a ganar en la carrera al esprint de China, pero lo hizo con menor ventaja. Algo es algo. En las 19 vueltas de la prueba, Lewis Hamilton primero y Charles Leclerc después amenazaron su triunfo, o eso pareció. Todavía no queda claro si la escudería británica está contemporizando, si guarda las formas para evitar modificaciones del reglamento por parte de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), pero si no es así puede haber competencia.

Al fin y al cabo, Ferrari tiene una virtud que vale oro: las salidas. En cuanto se apagan los semáforos, tanto Leclerc como Hamilton vuelan y, mientras eso sea así, habrá alternancia. En el circuito de Shanghái, la aceleración de los monoplazas rojos permitió a Hamilton colocarse justo tras Russell y disputarle el liderato en las primeras seis vueltas. Como ocurrió en Melbourne, las peculiaridades de los nuevos motores híbridos propiciaron un intercambio espléndido entre los dos ex compañeros —ahora tú, ahora yo— que solo se disipó cuando Hamilton empezó a perder neumáticos. Entonces, la carrera parecía sentenciada. Russell se marchó con un segundo de ventaja, dos, tres, hasta contar con seis segundos de colchón, pero entonces apareció el coche de seguridad. La retirada de Nico Hülkenberg obligó a sacar la grúa a pista y ahí cambió la prueba.

Quedaban tres vueltas —tres— y Ferrari tendría otra oportunidad para derrotar al líder, esta vez de la mano de Leclerc. Con todo abierto, el monegasco podía atacar en cuanto se apartara el «safety car». Hubo tensión. Hubo nervios. Pero en la curva anterior a meta el Ferrari derrapó, Russell aprovechó para atacar y se acabó la duda. Nueva victoria para el inglés, Leclerc en el segundo puesto, Hamilton en el tercero y, detrás, sin opciones, cuarto, el McLaren de Lando Norris.

"El vaso está bastante vacío"

Hubo pilotos con mucho lío durante la carrera, como Kimi Antonelli, que recibió una sanción y acabó quinto, o Max Verstappen, que sufrió en la salida y terminó noveno, fuera de los puntos. Y hubo pilotos que lucharon y lucharon y lucharon. Entre ellos, dos españoles. Con una estrategia muy inteligente, ambos montaron neumáticos duros en sus paradas y esperaron que se armara el caos y, cuando llegó, pelearon. Tras el coche de seguridad, Carlos Sainz llegó a situarse undécimo y Fernando Alonso, decimotercero, aunque en los giros finales perdieron posiciones. Sainz acabó duodécimo y Alonso, decimoséptimo, con una alegría: al menos pudo ver la bandera a cuadros. En plena crisis, los dos Aston Martin terminaron la carrera y eso, ahora mismo, ya es mucho.

HECTOR RETAMALAFP

"Por lo menos hemos podido completar la carrera. Es la primera vez que consigo hacer una tanda larga sin problema. Seguramente hemos recogido datos importantes para el equipo. Pero bueno la situación sigue siendo mala y tenemos que mejorar mucho. El vaso está bastante vacío por mucho que lo miremos. A ver si lo podemos ver medio lleno en unas carreras", analizó Alonso antes de la clasificación de la carrera de China.

Luis Vázquez, el "guerrero" argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: "Me toca a mi mantener a mis padres"

Luis Vázquez, el “guerrero” argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: “Me toca a mi mantener a mis padres”

"Todo dependerá de lo que quiera y pueda el club pero necesitamos incorporaciones". Ese fue el último lamento de Bordalás, al inicio del mercado de invierno, antes de que Ángel Torres le trajera a Martín Satriano, Sebastián Boselli, Zaid Romero, Veljko Birmancevic y Luis Vázquez. Desde que llegaron, el Getafe no ha perdido en seis de siete encuentros y ha obtenido cuatro victorias. "El club estaba en una situación complicada, necesitaba energía y creo que tomamos esa responsabilidad muy bien", apunta Vázquez a EL MUNDO.

El argentino es un tipo de 1,90 con una presencia imponente, pero más fino que Satriano, cuyas piernas parecen acero de barcos. Ambos atraviesan el túnel de un Coliseum en obras para cumplir con los diferentes medios de comunicación, que visitan al club en antes del encuentro ante el Atlético de Madrid esta tarde. "Sabemos que va a ser un partido difícil, pero venimos de estos días trabajando, preparando el partido, de saber cómo podemos lastimarlo, cómo podemos defender y cómo podemos atacar", explica el ariete.

No hay miedo en un equipo que arrancó los tres puntos del Bernabéu, pero que sólo ha ganado una vez al Atlético desde que llegó Diego Simeone. Saben que tienen sus armas, aunque a veces no gusten. "Cada uno tiene su excusa, pero es nuestra forma de jugar y que así hemos sacado buenos resultados. Lo que digan los demás no nos tienen que interesar", explica Vázquez que ha encajado como un guante en esa filosofía porque él se considera un "guerrero" en el campo.

Por su estilo, batallador y un dolor de muelas para los centrales así como un balón de oxígeno para las salidas del equipo y por su rendimiento. En su debut jugó casi los 90 minutos y marcó un gol. "Venía con ese hambre de no jugar, y tener la oportunidad de jugar el primer partido, creo que eso me ha dado un alivio al saber que podían contar conmigo", apunta un jugador que lleva dos goles en siete partidos con el Getafe.

El delantero en un pasillo del estadio.

El delantero en un pasillo del estadio.MUNDO

El argentino llegó cedido del Anderlecht, un equipo que ha vivido otros momentos de mayor gloria, pero que se encuentra peleando por los primeros puestos de la liga belga. Y se encontró que la batalla del Getafe era otra. "Sabía a lo que venía, a lo que necesitaba el club, así que vine mentalizado a dar lo mejor", explica la batalla por evitar el descenso en la que lleva el club varios años y que éste tiene pinta de que va a ser más sencilla con 35 puntos, 10 por encima de la salvación.

Pero a Vázquez no le importó la situación del Getafe, le gustó lo que le dijo su agente de que era "un club muy humilde, como una familia" y además jugaba en la liga española, que era uno de sus sueños de cuando era niño y pateaba un balón por las calles de Recreo en la ciudad argentina de Santa Fe. "Cuando llegué me encontré con un grupo muy lindo, con compañeros que me ayudaron desde el primer día y me dieron confianza. Creo que la confianza es muy necesaria para los jugadores", apunta el futbolista.

Vestuario de duros

El delantero se ríe cuando los Nyom, Djené y compañía le dan "alguna patada" en los entrenamientos y asegura que él también les avisa que irá fuerte, pero siempre se queda en el campo. Sin embargo, a nivel de calidad asegura que sus compañeros Luis Milla y Mauro Arambarri son los que más le han impresionado. "Es muy impresionante cómo se dejan la vida, cómo juegan, cómo corren, así que eso también se hace ver muchísimo", explica sobre el arrastre de sus dos colegas. Milla, de hecho, pasa por detrás de él en el Coliseum porque ya ha terminado su entrevista. El español parece el hermano pequeño de Vázquez pese a que él tiene 31 años y el argentino, 24.

Ya han pasado dos años desde que el delantero atravesara el Atlántico, pero algo más de que consiguiera retirar a sus padres. Vázquez, que tiene 10 hermanos, es consciente de los sacrificios de su familia con material, viajes, apoyo... para que él triunfara en un deporte al que también juegan sus dos hermanas. "Mi padre ya está grande, mi madre también, así que contento de que ellos estén tranquilos en casa y me toca a mí mantenerlo día a día en el fútbol", concluye este guerrero.

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