El gobierno británico afirmó que tomará "medidas adicionales" para garantizar que Roman Abramovich libere los 2.500 millones de libras (alrededor de 2.900 millones de euros) que se comprometió a donar tras la venta del Chelsea en 2022.
El magnate ruso se vio obligado a vender al club de la Premier después de la invasión militar de su país sobre Ucrania. El club londinense fue adquirido por un consorcio encabezado por los inversionistas estadounidenses Todd Boehly y Clearlake Capital por lo que, en ese momento, fue el precio más alto jamás pagado por un equipo deportivo.
Abramovich prometió entregar los ingresos de la venta a las víctimas de la guerra de Rusia en Ucrania, pero los fondos siguen congelados en medio de una disputa entre él y el gobierno británico, que sostiene que él se ha opuesto a los planes para que el dinero se gaste exclusivamente en Ucrania.
La Press Association de Gran Bretaña informó de que el gobierno prepara acciones legales contra Abramovich después de que no cumpliera el plazo del 17 de marzo para entregar el dinero.
"Le dimos a Roman Abramovich su última oportunidad de hacer lo correcto", manifestó el gobierno. "Una vez más, no ha realizado la donación a la que se comprometió". "Ahora tomaremos medidas adicionales para garantizar que se cumpla la promesa que hizo en el momento de la venta del Chelsea".
Ni PSG ni Chelsea saben especular. No están hechos para jugar con el freno de mano puesto y sus estrellas se desatan buscando siempre la portería contraria. La locura. Es lo que hizo Kvaratskhelia, saliendo desde el banquillo para decidir este duelo de pistoleros y la eliminatoria. [Narración y estadísticas: 5-2]
El equipo de Luis Enrique quiso imponerse como le gusta, manejando el partido desde el dominio de balón, algo que le costó porque los ingleses lo castigaban a latigazos. Aún así, tuvieron momentos de fluidez. Fue con una circulación casi perfecta como se adelantó el PSG a los diez minutos, después de que Joao Pedro les avisara de lo peligroso. Vitinha buscó en el lateral del área a Dembélé para que centrara al segundo palo y que Neves, de cabeza, le entregara a Barcola un remate que mandó la escuadra.
No se amedrentó el Chelsea sino que siguió tratando de engrasar su plan: balones largos por las orillas a Pedro Neto, Palmer o la incorporación de Gusto en transiciones rápidas que diseñó Enzo Fernández. Ellos siempre necesitan menos contacto con el balón para hacer peligro. El partido se abrió y los golpes se sucedieron de portería a portería. Si Dembélé, tras recortar a Caicedo, obligaba a Jorgensen a salvar un zurdazo, Neto se escapaba por el carril izquierdo en una combinación rapidísima que Nuno Mendes casi manda al fondo de su portería, obligando a dos paradas acrobáticas de Safonov.
Fueron los minutos más fluidos del Chelsea, con Palmer en caliente y apareciendo con peligro Cucurella. Hasta Joao Pedro volvió a intimidar con un cabezazo blandito. Estaban cómodos los ingleses, con algún respingo como el que les obligó a dar Barcola luciendo juego de cintura para obligar al guardameta danés, y logrando el empate. Enzo, en otra contra, encontró a Gusto por el agujero que había dejado Nuno Mendes a su espalda y el francés armó un remate inapelable.
Habían sido 28 minutos de locura y los dos equipos bajaron un poco de revoluciones antes de volver a apretar al borde del descanso con una jugada en la que el segundo gol fue de la portería del PSG a la del Chelsea. Un disparo envenenado de Palmer lo atajó Safonov, la pelota la recuperó Hakimi, se la dio a Doué para que lanzara a la carrera a Dembélé. El Balón de Oro se plantó en el área para quebrar a Fofana con un movimiento de cadera y armar un derechazo que tumbó a Jorgensen.
Nadie se relajó en la segunda mitad. El Chelsea parecía atascado, pero estaba vivo y atento a cualquier error. Como la pérdida de Doué que, con la ayuda de Neto, Enzo convirtió en el empate. Una oportunidad, un gol.
Pero aún quedaba por aparecer Vitinha para aprovechar otro error de Jorgensen y volver a adelantar a los parisinos con una bella vaselina. Esa sutileza que luce el portugués. Tocaba ahora la respuesta del Chelsea, que apareció a través de las botas de Pedro Neto, siempre dañando por el carril, y que Enzo remató antes de que Hernández Hernández señalara fuera de juego.
Para entonces, Luis Enrique ya había mandado al campo a Kvaratskhelia, que aprovechó un robo de Mayulu para ir haciéndose hueco en el frontal del área hasta soltar un misil que dejaba claro que el PSG estaría en cuartos. Aún quedaba tiempo para que fuera anulado, también por fuera de juego, otro gol de Kang In. Y entonces apareció de nuevo todo el talento de los parisinos: un taconazo de Vitinha para encontrar a Hakimi y que pusiera un pase al punto de penalti al georgiano, que cerró un resultado inapelable y quién sabe si también el pase a cuartos.
«Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien». El madridismo que ama a José Mourinho, y que empieza por su presidente, lo hace por lo que dejó escrito Fernando Pessoa: ama lo que Mou significó en una etapa crítica. Un tiempo que fue de los aplausos en el Bernabéu a Ronaldinho por parte de un señor con bigote a ver el propio estadio arrasado por el paso de un Atila con zapatillas de ballet. Era Pep Guardiola. Mourinho también lo padeció, pero acabó por llevar a la implosión a su antónimo hasta derrotarlo, hecho que inflamó el orgullo de buena parte del madridismo, aunque fuera a costa de minar el campo con la irreverencia y la ira. El portugués se marchó, desgastado por su propia cruzada, pero la ira se quedó entre nosotros. La nostalgia no siempre es por amor.
La saudade, la nostalgia, es un sentimiento muy portugués. Está presente en los personajes de Pessoa como en los de Eça de Queiros u otros grandes escritores lusos, aunque Mourinho tenga poco que ver con el introspectivo Bernardo Soares, protagonista del Libro del desasosiego. Mou es The Special One, el mejor actor del fútbol, aunque ya sólo un gran entrenador en su invierno.
La nostalgia por el pasado de blanco es mayor por parte de una legión de fieles madridistas que por el propio técnico, cuya saudade es únicamente de sus tiempos de gloria. La realidad es que no los vivió en el Bernabéu, y no sólo por los títulos. También por el feeling. Mou se sintió en su salsa en la Premier, porque en Inglaterra era el personaje de una comedia. Aquí lo convertimos en el personaje de una tragedia, algo muy español. El error fue nuestro.
La superioridad moral del Barça
La era de Mourinho en el Madrid no fue únicamente la de los insultos o el juego extremo y duro. También la de la rebelión frente a un Barça que, además de dominar en el campo, se había situado en una posición moral de superioridad. Era el marketing de los valors. El caso Negreira y los audios de Piqué con Rubiales para repartir el oro de Arabia demostrarían que quienes predican desde atalayas morales suelen tener los pies en las cloacas.
El reencuentro del Madrid con Mou, el miércoles en Lisboa, evoca, pues, esa nostalgia en un tiempo que se asemeja en algunos aspectos al momento en el que llegó el portugués al banquillo del Bernabéu. La crisis deportiva y el dominio del Barcelona durante la temporada pasada invocan la necesidad de invertir la tendencia, aunque para ello haya que «poner una bomba». Es lo que dijo Mou en privado ante la superioridad, entonces, de los azulgrana. La puso. Los resultados fueron evidentes, al destruir al rival, aunque sin conseguir todos los objetivos esperados. Los efectos colaterales, con deterioro de la imagen del club y división, también.
El Madrid ha escogido para salir de su crisis actual a un mourinhito, después de destituir a otro de los entrenadores que, como futbolista, más conexión tuvo con el portugués. Sin embargo, como dijo Arbeloa en la más atinada de sus declaraciones, si intentara imitar a Mou, fracasaría. En lo suyo es único, el «puto amo».
Mourinho, durante un partido del Benfica.ALESSANDRO DI MARCOEFE
Veremos a ese Mourinho antes, durante y después del partido de Champions, porque el personaje necesita más que nunca de sus artes, dado el desequilibrio que existe, hoy, entre el Benfica y el Madrid, por irregular que esté el conjunto blanco. La primera indirecta la dejó al expresar su sorpresa por el hecho de que entrenadores sin experiencia accedieran al banquillo de grandes clubes. Arbeloa no respondió. Acertó.
Asesor en la distancia
«No cuenten conmigo para telenovelas», manifestó el portugués cuando le preguntaron si estaba entre las soluciones para el Madrid, después de la destitución de Xabi Alonso. La realidad es que no ha estado en el debate de las alternativas, aunque jamás haya dejado de ser como un sueño húmedo para Florentino Pérez, en especial en noches de tormenta. El contacto entre ambos ha permanecido, en ocasiones hasta como un asesor en la distancia.
Florentino encontró el éxito después de Mou. De hecho, el mayor de su era, con las tres Champions de Ancelotti, en dos etapas, y las tres de Zidane, dos apuestas suyas y dos personajes de su cabecera. Pero ni el francés ni el italiano hicieron seguidismo de su línea argumental en las guerras del presidente y el club. Tampoco en el maniqueísmo y la división. La que aparecía entre madridistas y «pseudomadridistas» fue acuñada por Mou.
Al portugués le ha ido peor desde que dejó el Madrid. Lo mejor de su carrera, las Champions con Oporto e Inter, fueron anteriores. Volvió a ganar la Premier con el Chelsea, un club con una afición a fuego, donde su estilo encajaba a la perfección, pero no alcanzó la gloria en uno de sus destinos más esperados, Old Trafford, y tampoco encontró el momento para ocupar el banquillo de Portugal. La Eurocopa conquistada en 2016 habría sido uno de sus grandes hits. En cambio, la conquistó alguien que no se parece en nada a Mou. Fernando Santos se había escapado, realmente, de un libro de Pessoa.
Arbeloa, entrenador del Madrid.J.J.GuillénEFE
El Benfica es su último destino, por el momento, pero no un destino más, porque Mou es benfiquista de corazón. Se trata del club de sus orígenes, en el que se formó. El entrenador, que hoy cumple 63 años, fue la baza electoral del actual presidente del Benfica, el ex jugador Rui Costa. Una gran figura para el banquillo del club que más estado de opinión crea en el país. Los resultados no han llegado, lejos del Oporto, líder. Las lesiones han minado a un Benfica en el que Mou hizo voto de prudencia al llegar, pero nadie puede ir contra su naturaleza.
Eso es lo que dijo Arbeloa con respecto a sus futbolistas tras la victoria en La Cerámica, un test de calidad que salvó el técnico. La declaración tiene una parte de sensatez y otra de capitulación para un entrenador que quiera desarrollar su obra. Como si el Madrid fuera El libro de la selva, aunque Vinicius no se parezca en nada a Mowgli ni en esa selva resuene, hoy, un grito como el de Mou, para lo bueno y para lo malo.
El italiano Enzo Maresca ha dejado de ser entrenador del Chelsea inglés tras un acuerdo al que han llegado ambas partes, según ha informado el club londinense este jueves 1 de enero. Más allá del acuerdo o no acuerdo, se trata de un despido.
Con el mensaje "el Chelsea Football Club y el entrenador Enzo Maresca se han separado" indica la entidad 'blue' la salida del técnico, que llegó al banquillo en junio de 2024 y que tenía contrato hasta junio de 2029.
En esta etapa, el exjugador de equipos como Sevilla o Málaga, y ex técnico de Parma y Leicester, llevó al Chelsea a conseguir la Conference League 2024/25 (le ganó al Betis en la final) y el Mundial de Clubes de la FIFA 2025.
Esta campaña, en cambio, el conjunto londinense llevaba en los últimos meses un camino lleno de dudas y los rumores de un descontento de Maresca con el propio club eran constantes.
Antes de esta decisión había ganado tan solo un encuentro de los últimos siete de la Premier, aunque en la Copa de la Liga está en semifinales y en la Copa en la tercera ronda, mientras que en la Liga de Campeones es decimotercero tras seis jornadas, a dos puntos de los puestos que dan acceso directo a los octavos.
En el torneo de la regularidad es quinto, a 15 puntos del líder Arsenal. En total, el italiano ha dirigido al Chelsea 92 encuentros entre todas las competiciones, con 55 triunfos.
El Chelsea, que repasa los triunfos conseguidos con Maresca y asegura que "estos logros serán una parte importante de la historia reciente del club", le agradece "su contribución" y le desea "lo mejor para el futuro".
"Con objetivos clave aún por jugar en cuatro competiciones, incluida la clasificación para la Liga de Campeones, Enzo y el Club creen que un cambio le da al equipo la mejor oportunidad de volver a encarrilar la temporada", apunta el club de Stamford Bridge obligado ahora a buscar un relevo que se haga cargo del equipo, cuyo siguiente partido es el domingo en el campo del Manchester City.
Tras un triste Boxing Day, con apenas un partido que terminó en victoria del Manchester United sobre el Newcastle (1-0), este sábado navideño era uno de los días grandes de la Premier League este curso. Todos los equipos grandes de Inglaterra jugaban en un espacio de dos horas y todos terminaron sus duelos con victoria en un día para el recuerdo de Diogo Jota.
Manchester City, Arsenal y Liverpool, que homenajeó al futbolista luso en su duelo ante el Wolverhampton, el otro club inglés en el que jugó el delantero, secundaron al United y consiguieron alzarse con la victoria en unos duelos apasionantes con marcadores apretados hasta los últimos segundos.
Desde que Guardiola descubrió la magia de Cherki, su vida es mejor y también la de los skyblues. En un duelo a domicilio bastante trabado ante el mítico Nottingham Forest, los pupilos del de Santpedor se subieron a lomos del francés para romper la resistencia de los de Dyche (2-1).
El mediapunta galo encontró a Reijnders para abrir el marcador con un pase maravilloso tras el descanso que le igualó a Bruno Fernandes en la cabeza de máximos asistentes de la Premier League con siete pases de gol y posteriormente solucionó un lío en los que se habían metido los de Pep ante el Forest con un remate a la salida de un córner.
Esa victoria ponía líderes provisionales a los de Guardiola a la espera de lo que realizara el Arsenal justo después. Pero los de Arteta son un equipo bien armado y que han aprendido a manejar la presión y así lo demostraron ante el Brighton (2-1) en otro emocionante duelo.
El empuje inicial de los gunners les sirvió para adelantarse en el marcador a través de Odegaard, que más que un tiro pareció pasar el balón al fondo de las mallas en el primer tanto del vuelo. Luego un gol en propia puerta al principio del segundo tiempo pareció cerrar el partido, pero la rebeldía de Diego Gómez quiso apretar el marcador y exigió la mejor versión de David Raya. El guardameta español estuvo soberbio y repelió todas las acometidas rivales, especialmente un envenenado disparo de Minteh.
Homenaje a Jota
En este súpersábado, la Premier quiso que se enfrentasen los dos equipos en los que jugó el futbolista portugués Diogo Jota, fallecido junto a su hermano este verano en un accidente de circulación. Liverpool y Wolverhampton (2-1) se enfrentaron en Anfield en un partido que pareció un homenaje perpetuo al portugués.
A la presencia inicial en el césped de los hijos del jugador luso, se añadieron numerosas pancartas en recuerdo de Jota así como cánticos de ambas aficiones en el minuto 20, número de su dorsal con los reds. El partido se lo llevaron los pupilos de Arne Slot, aunque con más dificultades de las previstas ya que los Wolves, últimos, apenas tienen dos puntos en su casillero con sólo dos empates.
El duelo supuso la aparición, por fin, de Florian Wirtz, uno de los fichajes más caros de este verano del club inglés. El alemán, además de cuajar un buen encuentro, consiguió meter el segundo tanto del Liverpool. El ex del Girona, Santiago Bueno, puso emoción al marcador, pero finalmente los wolves no pudieron conseguir su tercer empate.
La derrota ante el Chelsea, con un contundente 3-0, llevó a Hansi Flick a tirar de pragmatismo, por mucho que quisiera rescatar alguna cosa positiva del juego de los suyos en Stamford Bridge. "Va a ser muy difícil estar entre los ocho primeros, pero todo es posible", aseveró el técnico azulgrana en declaraciones a Movistar Liga de Campeones tras un duelo en el que, en su opinión, todo se vio muy condicionado por la expulsión de un Araújo. El uruguayo vio la quinta tarjeta roja en su etapa como azulgrana que fue a la vez la segunda en un choque de máxima exigencia tras la que se llevó ante el PSG en la vuelta de los cuartos de final de la Champions en la temporada 2023-24.
"No sé exactamente cuántos minutos han sido, pero ha sido mucho tiempo con uno menos y el Chelsea es un equipo muy bueno cuando tiene el balón. Tenemos que aceptar esta derrota, pero también he visto motivos para pensar en positivo", arengó el germano, quien lamentó la opción fallada por Ferran Torres en el arranque del encuentro.
"En circunstancias normales, deberíamos haber marcado en esa primera gran ocasión que tuvimos, pero después, con un futbolista menos en el terreno de juego, ante este Chelsea, no es fácil, para nada. Hemos peleado y he visto algunas cosas positivas, pero hemos perdido demasiados balones, balones fáciles, bajo presión y al buscar pases que no parecían demasiado complicados. Tenemos que analizarlo todo, pero también quiero llevarme algunas cosas buenas de este partido", analizó el entrenador azulgrana.
"todo el rato corriendo tras el balón"
En el vestuario, mientras, hubo una buena dosis de autocrítica. "Tenemos que ser mas competitivos en este tipo de partidos, ante rivales que van siempre al duelo y que buscan segundos balones. Si no te haces fuerte y te los ganan, es casi imposible lograr la victoria", explicó Eric García al término del encuentro.
"Estamos fastidiados, porque habíamos logrado crear un par de ocasiones buenas, pero encajamos a balón parado. En la segunda parte queríamos buscar nuestras opciones, pero a partir de que encajamos el segundo ya había poco que hacer", apuntó el defensa azulgrana, quien destacó el gran desgaste al que los sometió el Chelsea. "No hemos sabido ajustarnos bien, siempre encontraban el hombre libre y nos han tenido todo el rato corriendo detrás del balón", sentenció.
Joan García, quien se las arregló para dejar la portería a cero ante el Athletic, tampoco tuvo el día en Londres. "Veníamos con la intención de conseguir los tres puntos, sobre todo tras el empate frente al Brujas, pero ha sido duro. Ya lo era 11 contra 11, y con uno menos hemos intentado luchar, pero ellos tienen calidad, han sabido encontrar los espacios y no ha podido ser", analizó el arquero azulgrana, quien señaló que el vestuario trató de animar a Araújo al descanso. "A nadie le gusta dejar a su equipo con uno menos. El mensaje a la media parte era meterle ganas, pero el gol que han marcado al poco de empezar el segundo tiempo lo ha roto todo", zanjó el guardameta barcelonista.
Hay noches en que todo sale mal y, desde el pitido inicial en Stamford Bridge, se dibujó así para el Barça. Fue un equipo irreconocible, sin fe ni fuerzas para enderezar un duelo que nunca tuvo de cara y que, además, le complicó su capitán, Ronald Araújo. Pareció el de Hansi Flick un equipo pequeño, incapaz de encontrar la forma de salir del ahogo al que le sometió el plan de Enzo Maresca. Ni por físico ni por fútbol. [Narración y estadísticas (3-0)]
Se equivocó más de lo que cualquiera puede permitirse ante el Chelsea. Dudó cómo imponer su talento y no encontró la manera de cortocircuitar a un rival eléctrico, comandado por el descaro de Enzo Fernández. No despertaron los azulgrana, ni siquiera a base de los guantazos que le fueron dando desde el primer minuto. Cuatro pasaron cuando respiraron al ver anulado un gol de Fofana porque rozó el balón con el brazo.
Para entonces, los blues ya habían dejado claro que su estrategia era agobiar al rival sin concederse ni un respiro. Pudo romper el guion el Barça cuando Lamine Yamal robó en el borde del área y filtró un balón a Ferran Torres, que logró engañar a Robert Sánchez pero no ajustar su remate. Fue la mejor ocasión y la falló.
Segundo gol anulado
Desde ese momento, el Chelsea se propulsó. Encendido, eléctrico, cargando el juego por la derecha con la velocidad de Malo Gusto y Estevao, con Enzo imperceptible y Pedro Neto amenazante, desarmó al grupo de Flick hasta que marcó. Y eso que antes le volvieron a anular otro gol. Esta vez por fuera de juego de Chalobah en un saque de falta que acabó cazando Enzo, pero el árbitro interpretó que el inglés interfirió sobre Joan Garcia.
Este detalle no iba a frenar a los blues, que volvieron a lanzar a Neto contra la meta culé cada vez que fue posible y buscaron sin cesar a Enzo con centros como el que Alejandro Garnacho sacó ante Jules Koundé. No reaccionaba el Barça, incapaz de mantener la pelota y moverla con criterio para que aparecieran Fermín López o Lamine. Era un equipo desordenado, con Éric García y Frenkie de Jong dejando vivir un partido cómodo a los hombres que Maresca puso en la sala de máquinas. Era como si el Chelsea avanzase en sexta velocidad y el Barça a cámara lenta.
A la media hora, llegó el premio para los ingleses. Merecido.. En un saque de esquina jugado en corto, se multiplicaron hasta lograr una superioridad que permitió a Marc Cucurella colarse hasta la línea de fondo para meter la pelota en el área pequeña, donde Pedro Neto la tocó de tacón y, cuando parecía que Ferran la sacaba bajo la línea, Koundé la volvió a meter. La única respuesta que dio el Barça fue trenzar una jugada que acabó Lamine con un remate manso. No había manera, y aún se complicó más cuando, al filo del descanso, Araújo vio la segunda amarilla por una entrada a Cucurella. La primera se la había enseñado el esloveno Vincic por protestar.
El malentendido entre Koundé y Ferran Torres para el 2-0.EFE
Al regreso del vestuario, el panorama se ennegreció aún más. Lanzó Flick a Marcus Rashford en el lugar de Ferran, sin querer protegerse. Eso provocó que el dominio siguiera siendo local y suyos los goles. Cayó el tercero anulado, porque Garnacho recibió de Enzo en fuera de juego antes de serviar a Andrey Santos. Recién salido al campo, su acierto no engordó el marcador.
Sí que lo hizo el derechazo de Estevao. De un error en el pase de De Jong armaron una contra en la que el brasileño fue retando a rivales, recortó a Pau Cubarsí, aguantó la presión de Balde y armó un disparo casi sin ángulo imposible para Joan Garcia. El Barça iba a necesitar un milagro para la remontada. Todo en su fútbol resultaba gris, así que desde el banquillo, Flick buscó a su Iniesta en Raphinha.
Lejos de despertar, los azulgrana se llevaron el tercer zarpazo. Stamford Bridge tuvo que esperar de nuevo a la revisión del VAR antes de celebrar que Liam Delap había cazado el pase de Enzo desde la izquierda para poner el tercero, el de la goleada. Ni siquiera Raphinha, con un disparo en el 80 que salvó Robert Sánchez, pudo evitar el desastre.
Ferran Torres está destapando en la segunda campaña de Hansi Flick al frente del Barça un asombroso instinto asesino ante la portería contraria. Del Tiburón siempre se ha valorado su capacidad para combinar juego en tareas ofensivas y romper las defensas rivales, pero las cifras anotadoras podrían considerarse como más que discretas para alguien con tanta calidad. El técnico, no obstante, parece haber dado con la tecla para que las cosas sean muy diferentes. A lo largo del año natural 2025, Ferran se ha consolidado como el máximo artillero español en las cinco grandes ligas europeas. De momento suma 23 goles en todas las competiciones, por delante de Lamine Yamal (18) y Mikel Oyarzabal (17).
Todo parece fluir a las órdenes de Flick y esa confianza se entiende mejor al calor de los datos. Mientras con Xavi Hernández, Ferran tuvo que conformarse con 25 goles en 113 partidos, con el alemán ha multiplicado su rendimiento: 28 tantos en 60 encuentros.
El curso pasado, Ferran ya firmó los mejores registros de su carrera, con un total de 19 goles en 45 partidos, y esa voracidad fue muy valiosa para que los suyos se alzaran con la Copa del Rey. En ese torneo hizo seis tantos en cinco encuentros, incluida la final, cuando forzó una prórroga que culminó con triunfo ante el Real Madrid.
Incrementando la media
En esa exitosa campaña, Ferran añadió a esos seis goles en la Copa 10 más en 27 partidos de Liga y tres en 11 de Champions. Sus números totales, 19 tantos en 45 citas, le permitieron firmar una media anotadora de 0,42 goles que, a estas alturas de la presente campaña, está superando con creces. Ahora mismo, lleva casi la mitad de los goles conseguidos el curso pasado, nueve, en estos momentos, en un tercio de partidos disputados (15).
Los dos tantos anotados el pasado sábado frente al Athletic le permiten atesorar siete en 12 encuentros de Liga, a los que hay que sumar además dos en tres duelos de Champions. Unos guarismos que le permiten presentar una media de 0,6 goles. Con el Manchester City, en la temporada y media que estuvo en la Premier, mientras, consiguió 11 tantos en 43 encuentros.
Sus buenas vibraciones ante la portería contraria, unidas al retomado gran rendimiento de Robert Lewandowski, le permiten al Barça afrontar el duelo frente al Chelsea en Stamford Bridge con claras aspiraciones de sumar una victoria que se ha resistido en las dos últimas jornadas. Frente al PSG cayeron a última hora por 1-2, mientras que ante el Brujas, hace casi tres semanas, en una noche de locura, no pudieron pasar de un 3-3.
Evitar la eliminatoria previa
Llevarse una victoria de su visita a Londres, frente a un rival que llega a este choque también con dos victorias, un empate y una derrota, tras firmar tablas por 2-2 con el Qarabag en la última jornada y caer por 3-1 en la primera frente al Bayern, les permitiría a los de Flick buscar una crucial escalada. No en vano, acabar entre los ocho primeros en la fase de liguilla permite clasificarse directamente para octavos y ahorrarse así una eliminatoria de desenlace incierto.
Para aspirar a ganar al conjunto blue, además del olfato anotador de sus puntas, el Barça dependerá también de retomar una solidez defensiva muy añorada hasta que Joan García regresó bajo los palos el pasado sábado. Wojciech Szczesny, cuya seguridad fue determinante la temporada pasada para sumar Liga, Copa del Rey y Supercopa de España, así como para plantarse en semifinales de la Champions, no había sido capaz de mantener la portería a cero en los nueve duelos que el ex guardameta del Espanyol ha tenido que perderse por lesión. El de Sallent, con intervenciones más que destacadas cuando el Athletic pudo ponerle a prueba, se empeñó en proclamar que la meta azulgrana vuelve a estar en muy buenas manos.
El Chelsea, campeón del Mundial de clubes, tuvo casi 50 futbolistas en su plantilla la temporada pasada, y tuvo que ceder a 21 para poder gestionar un vestuario que parecía la ONU. El Mirandés, por el contrario, tenía sólo nueve jugadores en propiedad y disponía de 13 cedidos. El equipo castellano tuvo que suspender un amistoso en agosto de 2024 porque no tenía efectivos suficientes y esta pretemporada la ha iniciado con seis integrantes del primer equipo. Son las dos caras de una moneda que la FIFA va a retirar de la circulación. Ni uno ni otro caso será posible el año que viene. Bueno, en España sí por una moratoria.
La organización del fútbol mundial ha aprobado en su último Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, de enero de 2025, un apartado que limita la cesión de futbolistas. En el artículo 10, sobre el préstamo de profesionales, en su acepción 6, la FIFA recoge que «en cualquier momento de la temporada, un club podrá ceder en préstamo un máximo de seis profesionales». También señala que cada club «podrá tener en plantilla un máximo de seis profesionales cedidos en préstamo».
Fuentes de derecho deportivo explican a EL MUNDO que la intención principal de la FIFA es eliminar el «mercadeo» entre equipos que mantengan una propiedad común. Holdings como City Group o Red Bull podían intercambiarse jugadores con facilidad y ello podía alterar la competición así como el ánimo de los propios jugadores que, el cambiar de equipo en cortos periodos de tiempo, puede influir en su rendimiento deportivo así como en su propio estado psicológico. Además, la principal organización del fútbol mundial quiere también favorecer las contrataciones a largo plazo y garantizar la estabilidad contractual. El Chelsea aligerará ahora su plantilla para quedarse con poco más de 30 jugadores. Esta semana se ha desprendido de Marc Guiu, Dewsbury-Hall, Raheem Sterling, Chilwell y Renato Veiga. Disasi, Gilchrist, Chukwuemeka, Ugochukwu y David Fofana están en la rampa de salida.
En su circular 1796, la FIFA especifica la importancia de revisar el sistema de cesiones para regular de manera precisa la actividad y garantizar que se utilicen para «cumplir los objetivos legítimos de formación y desarrollo, al tiempo que se reducen al mínimo las prácticas excesivas y abusivas». Reconocen también la «importancia de contar con una estructura definida y estable» y apuntan que «el nuevo marco garantizará que formar a los jugadores más jóvenes, promover el equilibrio competitivo y evitar el acaparamiento o acumulación de futbolistas sean piezas clave del nuevo reglamento».
A esta trasposición hay un pequeño matiz que permite no perjudicar a los canteranos o futbolistas jóvenes que quieran salir en busca de minutos. Y es que estas limitaciones no afectan a jugadores menores de 21 años y a los que haya formado la propia entidad. Así que estos cambios modifican las reglas de juego, pero con posibilidades de ser burladas y con un respiro para los que están comenzando su carrera.
Desde la Real Federación Española de Fútbol explican a EL MUNDO que se ha pedido una moratoria hasta 2026 puesto que la trasposición debida de esa reglamentación en la normativa española, que se tiene que incluir en el Reglamento General, necesita de su aprobación por el Consejo Superior de Deportes. Como el organismo gubernamental no lo hará hasta que esté la temporada empezada han creído conveniente aplazar su aplicación hasta el siguiente mercado estival para no «afectar de pleno la planificación deportiva de los clubes». En la temporada pasada, había 156 jugadores cedidos en Primera División, 59 como altas y 97 como bajas. En el capítulo de altas, el descendido Valladolid fue el que más jugadores a préstamo tenía (nueve), seguido por el Espanyol (siete) y el Valencia (seis). En de las bajas la tabla la lideró el Celta ( 11), por delante de Athletic (ocho) y Real Sociedad, Valencia y Villarreal (siete).
Muchos de estos equipos, especialmente los que ocupan el podio de las dos clasificaciones, no podrían disfrutar de esas situaciones con la nueva normativa. En el caso de los clubes más poderosos, la limitación podría superarse con facilidad, por ejemplo, con nuevas formas de operación como las ventas con cláusulas de recompra, algo mucho más habitual en un club como el Real Madrid, que la cesión propiamente dicha.
Entre los equipos de mitad de tabla para abajo, esta nueva reglamentación puede afectarles a la línea de flotación de su estructura y dificultarles el objetivo de la mayoría, que es la permanencia de la categoría.
La final del Mundial de clubes tuvo de todo: goles, una sorpresa en el ganador final, una pelea en los últimos minutos del duelo con Luis Enrique como protagonistas e incluso a Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, de pie en el podio, impasible al lado de Reece James justo cuando el capitán del Chelsea se disponía a levantar la copa del mundo.
"No sabía que iba a estar con nosotros al levantar el trofeo y me sentí un poco confundido", admitió en rueda de prensa Cole Palmer, MVP de la final tras anotar dos goles y dar el pase del tercero, obra de Joao Pedro. La cara del mediapunta del Chelsea en el altar del centro del campo, con el mandatario norteamericano delante, era un poema. "¿Qué está haciendo? ¿Por qué?", le repetía a Reece James sobre la presencia de Trump, que le tapaba en la imagen. El presidente se retiró del primer plano una vez que James levantó el trofeo y los 'blues' pudieron acercarse todavía más al primer plano.
Trump y Palmer fueron la nota cómica de un último tramo de final con bastante polémica. La expulsión de Joao Neves por tirar del pelo a Cucurella y la desesperación del PSG por no conseguir acercarse en el marcador derivó en unos minutos finales de guerra: patadas, agarrones, golpes... Y tras el pitido del árbitro, una tangana que obligó a los dos entrenadores, Luis Enrique y Enzo Maresca, a saltar al campo a tratar de detener a sus futbolistas, muy enfadados unos con otros.
Donnarumma, Nuno Mendes, Joao Pedro y Colwill fueron los más encendidos de ambos equipos, y el delantero brasileño del Chelsea terminó enfrentándose con Luis Enrique. El técnico español se acercó a él y a Donnarumma, que estaban discutiendo, y tras varios agarrones terminó propinándole un manotazo al joven atacante de 23 años, que acabó en el suelo.
Después de unos segundos y tras la intervención de Maresca, que empujó a sus futbolistas hacia uno de los fondos del campo, la tangana finalizó. Ambos equipos esperaron durante 25 minutos en el césped a que Trump bajara desde el palco y el pulso se enfrió, con Luis Enrique dando su versión de los hechos a sus ayudantes. "Soy tonto, está así parado, me empuja, le toco y se tira", les explicó, según captaron las cámaras de DAZN.
Más tarde, en rueda de prensa, el asturiano, sin pedir disculpas, reflexionaba todavía más por la acción. "Voy a hablar en castellano para expresarme mejor", le pidió al periodista francés. "Al final del partido hay una situación totalmente evitable por parte de todos. Mi objetivo y mi intención, como siempre, es intentar separar a los jugadores para que no haya más problemas. Es una situación evitable, hay mucha tensión, mucha presión, y a partir de ahí hay una serie de empujones por parte de mucha gente que debemos intentar evitar entre todos. No debería volver a ocurrir. Mi intención, como siempre, es evitar que cualquier situación vaya a mayores", explicó ante los medios.
Ante la insistencia de los medios, el español recalcó que "he visto a Maresca recibir empujones y nuestra intención es separar jugadores". "Yo ya sé qué momentos de tensión hay ahí y es una situación que deberíamos evitar. Creo que no es lo mejor. No debo añadir nada más", concluyó sobre el tema, aunque sí quiso dejar claro que "aquí no hay perdedores".
"Un subcampeón, que es diferente. Perdedor es el que se rinde, el que no se levanta. Aquí, en el deporte de alto nivel no hay perdedores", aseguró, y centró sus comentarios en "los que me conocen". "Se sabe en los momentos delicados quién está a tu lado y quién no. Yo desde pequeñito, puedo caer mejor o peor, pero tengo la suerte de caer muy bien a todas las personas que me conocen. No sé si estoy siendo demasiado egocéntrico, pero lo digo, no pasa nada", declaró.
Al-Khelaifi: "El entrenador más caballeroso"
A unos metros, Maresca y Joao Pedro trataban de no centrar el foco en la acción de Luis Enrique y sí en la victoria de su equipo. "Cuando el árbitro pitó fui a saludar a Luis, vi que se montó algo pero no sé lo que pasó", explicó el entrenador italiano. "El final es lo normal en un gran partido, dos equipos que quieren ganar y pasan estas cosas", dijo el delantero brasileño.
Quien sí tuvo palabras para Luis Enrique fue Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, que quiso salir a defender a su técnico y apareció en zona mixta antes que cualquier de sus futbolistas. El catarí elogió "la caballerosidad" del asturiano en una temporada "excepcional" para el equipo, que ha levantado liga, copa y Champions. "Creo que tenemos al entrenador más disciplinado y caballeroso del mundo. Nunca hará nada en contra de nadie. Y luego conocemos a los jugadores, lo ataca antes, él intentó separar a los jugadores y él le empuja. Creo que hay que tener respeto por el entrenador", comentó sobre el lance entre Joao Pedro y Luis Enrique.
Posible sanción
La acción podría tener consecuencias para Luis Enrique dependiendo de la decisión de FIFA. Las tarjetas amarillas y rojas quedan en nada cuando el torneo llega a su fin, pero la organización de Infantino puede imponer castigos por tiempo en el caso de las agresiones. La FIFA estudiará las imágenes y determinará si castiga o no al asturiano, que volverá a dirigir al equipo el próximo 13 de agosto en la Supercopa de Europa contra el Tottenham.
En su momento, Jose Mourinho fue sancionado con dos partidos por meter el dedo en el ojo a Tito Vilanova durante un clásico disputado en el Camp Nou. Y José María Giménez, central del Atlético, fue sancionado por FIFA con tres partidos tras los incidentes entre los jugadores de la selección de Uruguay y los aficionados colombianos tras la disputa de un encuentro entre ambos combinados nacionales.