Lo que nadie podrá negar a Simeone

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Cometió Simeone una contradicción de inicio que pudo costar cara: jugar, una vez más, a que no pase nada, pero meter a Nahuel Molina en el once. O lo uno o lo otro. Cuando el lateral argentino anda suelto por un campo de fútbol siempre pasan cosas. Todas inesperadas, la mayoría malas. Por cada gol de Puskas como el del Getafe, comete diez atrocidades defensivas como la que dio esperanza al Tottenham. Por algún motivo, decidió dejar de marcar a Kolo Muani, quizás esperando que Le Normand lo viera con sus inexistentes ojos en la nuca, y pasaron cosas, claro. Gol rival. Nunca te aburres con Nahuel. El problema es que hay días en los que el Atleti mataría por aburrirse. Este era uno.

El 1-0 obligó al Cholo a cambiar levemente el plan, ya no bastaba con dejar pasar el tiempo, algo habría que hacer. Sorprende el empeño del técnico en poner riendas a un equipo que lleva años sin saber defenderse y, por contra, cada vez es más capaz de avasallar a campo abierto. Tras el descanso, al fin se premió a Lookman correr hacia delante y no sólo hacia atrás y, en el primer balón que se le dio al espacio, empató el Atleti. Resulta que a Julián Álvarez le ha vuelto a apetecer jugar. Bienvenido sea, aunque estaría bien saber algún día por qué se tomó tres meses de vacaciones en pleno curso.

"Tranquilidad, al fin", pensó el ingenuo. Sin embargo, Giuliano tenía otros planes. Es un futbolista de múltiples virtudes, pero un peligro público cada vez que participa en la salida de balón. Su imprecisión en los pases más sencillos es una lacra en partidos exigentes. O afina eso, y ha mejorado tantas cosas que no es descartable, o podrá ser un recurso, pero no un referente. Urge. En un pase suicida regaló el 2-1 y volvió a meter al Tottenham en una eliminatoria de la que tendría que haber salido para siempre a los 20 minutos de la ida, pero el Atleti es el mejor samaritano: siempre que pueda mantener con vida a un rival va a hacerlo.

Por fortuna, nadie se lo ha explicado a Musso, portero más que serio, y Giménez entró lo suficientemente tarde como para no poder liarla del todo. Dos grandes paradas, un cabezazo de Hancko y pasó lo que tenía que pasar aunque con el doble de trabajo del necesario: el Atleti vuelve a estar entre los ocho mejores de Europa. Se podrán discutir muchas cosas a Simeone, pero que escribamos eso y a nadie le sorprenda era impensable hace nada y es obra suya. Ahora, otra vez el Barça. Sin miedo, pero, si pudiera ser, que Nahuel descanse.

Hansi Flick reconoce la inquietud: "Ha sido un partido loco"

Hansi Flick reconoce la inquietud: “Ha sido un partido loco”

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El Barça de la primera mitad no tuvo nada que ver con el de la segunda. En los primeros 45 minutos, el conjunto azulgrana pareció dejarse atemorizar por el Newcastle, mientras que en la segunda prácticamente le pasó por encima goleándolo sin piedad. Por eso, no es nada raro que incluso el técnico barcelonista, Hansi Flick, se mostrara gratamente sorprendido por la reacción de los suyos. "Ha sido un partido loco. Creo que en la primera parte no estuvimos finos, pero la segunda fue mucho mejor, porque pudimos controlar el balón. El tercer gol fue lo que nos dio la posibilidad de entrar bien de nuevo en el partido", analizó el alemán en declaraciones a Movistar Liga de Campeones nada más terminar el encuentro.

Un penalti que Eddie Howe, el técnico del Newcastle, no quiso rebatir, pero sí el hecho de que desde su punto de vista, no se midiera por el mismo rasero ambas áreas. "El penalti llegó en un momento difícil, nos íbamos 2-2 al descanso y con la sensación de que todo era posible. No defendimos lo suficiente bien. Opino que podría haber pasado lo mismo en la otra área, es difícil que uno se revise y el otro no", se quejó, si bien acabó admitiendo la superioridad de los azulgrana. "Los jugadores lo han dado todo en los primeros 50 ó 60 minutos. Entre el 60 y el 80 fue muy difícil para nosotros. Sus centrocampistas han jugado fantásticamente bien y sus atacantes no nos han dado opción", concedió.

El Barça cambió de cara en la segunda parte. Su técnico, aparentemente, les leyó la cartilla a sus futbolistas. "En el descanso, lo que les dijimos a los jugadores es que había que imponer nuestras ideas. Además, perdimos muchos balones en el primer tiempo y no fue fácil defender. Por eso, hablamos de controlar el partido y presionarlos en bloque bajo, para poder hacer nuestro juego", insitiría en la sala de prensa un Flick que admitió que hay cosas que mejorar a nivel defensivo, pero que no dudó también a la hora de destacar la competitividad de un equipo muy joven. "Hablamos al descanso de cómo queríamos jugar y los jugadores lo han hecho, es algo bonito de ver como entrenador. También la confianza que han mostrado. Tenemos un equipo muy joven y me encanta ver cómo mejoran cada día, siempre intentan mejorar", aseguró.

Espera con Joan García

"En la pretemporada de 2024 teníamos jugadores de 15 años, y ves que les encanta competir. La Masia ha hecho un trabajo fantástico. Eso es lo más importante, saber competir, se les mide en cada partido y eso les gusta. Es algo fantástico de ver", recalcó un Flick que desveló que no hay orden establecido en los penaltis, sino que se lanzan según como lo sientan los jugadores en el campo. "Lo lanza quien tiene más ganas Lo deciden ellos y eso está bien", explicó el entrenador, quien se mostró esperanzado ante las cámaras de TV en relación a las lesiones de Eric y Joan García, pero prefirió ser más cauto en la sala de prensa. "Habrá que esperar. El club emitirá un comunicado", se limitó a señalar.

Raphinha, elegido MVP del partido, por su parte, se mostró encantado de haber podido vivir una gran noche en el Spotify Camp Nou. "Ya tuvimos otras, pero esta ha sido la primera con esta grada. Con la afición apoyando así, es difícil que nos ganen en casa", aseveró en Movistar el brasileño, quien apuntó que la rapidez con la que llegó el 4-2 fue decisiva para el devenir del duelo. "Nos ayudó a tener tranquilidad y salgo bastante contento, pero sin mis compañeros nada de esto sería posible. Lo que yo intento es hacer siempre lo mejor para el equipo", zanjó.

El Barça supera el tembleque y se convierte en una apisonadora ante el Newcastle para llegar a cuartos de final

El Barça supera el tembleque y se convierte en una apisonadora ante el Newcastle para llegar a cuartos de final

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Un Barça algo tembloroso en la primera parte, pero absolutamente demoledor en la segunda, no dio opción al Newcastle y selló su pase a cuartos por la puerta grande con un 7-2. Lamine Yamal combinó varias genialidades marca de la casa con un fallo que costó caro en defensa, mientras que Lewandowski y Raphinha marcaron por partida doble.

El propio Lamine, con un penalti en el añadido del primer tiempo, junto a Fermín y Marc Bernal, se encargaron de redondear el marcador ante un rival que logró batir en dos ocasiones la portería barcelonista, ambas por medio de Elanga. Las notas negativas fueron las lesiones musculares de Eric y Joan García.

La primera parte fue una auténtica montaña rusa para un Barça que mostró una gran efectividad de cara a portería en los primeros 20 minutos, pero que, a su vez, evidenció esa fragilidad defensiva que tanto preocupa a Flick. Raphinha, cuando muchos espectadores aún no se habían sentado, aprovechó una genialidad de Lamine Yamal para abrir el marcador (1-0).

Apenas diez minutos después, Elanga, aprovechando el empuje visitante, firmó el empate y más tarde volvió a marcar tras un error en la salida del joven crack de Rocafonda. Antes del segundo tanto del sueco, Marc Bernal había puesto por delante a un conjunto barcelonista muchas veces atenazado en defensa por la combatividad rival. Con todo, los azulgrana se fueron al descanso con 3-2 gracias a un penalti señalado a instancias del VAR que el propio Lamine transformó con seguridad.

El cambio al descanso

Lo que apuntaba a un ejercicio de supervivencia se convirtió en un panorama radicalmente distinto tras el descanso. El Barça no solo cambió las tornas, ahogando al Newcastle, sino que lo dejó prácticamente sentenciado con tres goles en poco más de un cuarto de hora. Fermín, tras internarse en solitario después de que Raphinha prolongara un pase de Gerard Martín, golpeó primero.

Después apareció Lewandowski, por partida doble: primero, rematando de cabeza un córner, y después aprovechando una asistencia de Lamine, que bajó hasta la medular para arrancar y romper la defensa rival con una gran acción individual. Con un Newcastle ya sin respuesta, Raphinha aprovechó un error defensivo para cerrar la goleada con el definitivo 7-2.

El Barça de Flick pone el modo avión: siete goles en Champions por primera vez sin Messi

El Barça de Flick pone el modo avión: siete goles en Champions por primera vez sin Messi

Antes del partido, un empleado del Newcastle publicó un video en sus redes sociales, enseñando el laberinto que tenían que recorrer los jugadores para llegar desde el vestuario visitante hasta el verde y, cuando por fin llegaron, ya perdían 1-0. Los goles a favor siempre han sido uno de los grandes males de la historia del Barça, especialmente en Champions. El equipo nunca está preparado para pasar la eliminatoria, ni siquiera para jugar la ida, sino para ganar el título. Incluso el presidente en funciones, Rafa Yuste, no dudó en hablar de la felicidad que le supondría ganar la orejona, y aún no había entrado al restaurante de la comida de directivas. Todo mal.

Cada vez que se ponía por delante en el marcador, el Barça se dejaba embaucar por una estadística que dice que aún no ha perdido ningún partido en el nuevo estadio, obviando otra que decía que Lewandowski no había marcado nunca con una máscara. Y lo que es peor, que sin ella sus estadísticas no eran mucho mejores.

Hace meses que el Barça se habla de la imposibilidad de ganar la Copa de Europa sin un 9, y ya no digamos ganarle al Atlético. Sin embargo, las estadísticas también dicen que las segundas partes del Barça de Flick siempre son las buenas. Algo les suelta el alemán en el descanso que no entienden 45 minutos antes, porque los jugadores son los mismos. Y lo que en el descanso es un debate sobre el 9, se acaba convirtiendo en la tercera vez en la historia que el Barça marca siete goles en Champions. La primera sin Messi.

El domingo, durante la celebración de su victoria electoral, Laporta aclamó a gritos a Hansi Flick, antes de aclamar a la sala de fiestas Luz de gas, lo que indica el nuevo orden de prioridades del presidente. El entrenador es el verdadero artífice de la resurrección de este Barça mucho antes de lo que auguraban las auditorías. Incluso podría permitirse hacer suya la frase del gran Brian Clough, quien acabó ganando dos Champions con el Nottingham Forest, que siguen sumando más que sus ligas: "Roma no se construyó en un día... pero yo no estaba a cargo".

La bestia blanca de Guardiola: “Mi mayor desafío no ha sido el Madrid, ha sido el Liverpool. Estábais en España, no sabéis lo que fue”

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"Mi mayor desafío aquí ha sido el Liverpool de Jürgen Klopp". Con esa frase, Pep Guardiola rechazaba al Real Madrid como el gran ogro de su época en el Manchester City. "Estabais en España, no sabéis lo que era esto", contestaba a la pregunta de este periódico. Después de la quinta eliminatoria consecutiva y la sexta en siete cursos, el balance del técnico catalán contra el conjunto blanco es de 1-4, 2-4 si se cuenta el cruce de la pandemia. A saber: la remontada milagrosa en el Bernabéu en 2022, el 4-0 del Etihad en 2023, los penaltis de 2024, el playoff de 2025 y este choque en octavos de final, donde el Madrid ha vuelto a dejar fuera al cuadro británico con un marcador global de 1-5.

"Somos un equipo extraordinario. Extraordinario. Los primeros 15 minutos de hoy, los del Bernabéu... Somos un equipo extraordinario. Felicidades al Real Madrid y a todos vosotros", aseguró, con un mensaje en cada palabra elegida, el técnico ante la prensa, donde recordó en numerosas ocasiones, y a su manera, el penalti y la expulsión de Bernardo Silva: "Me hubiera gustado vivirlo 11 contra 11, no hemos jugado 11 contra 11 para ver cómo iba la cosa. La sensación es que me encantó el inicio y que me hubiera gustado jugar 11 contra 11. Igual perdíamos 0-4, pero no lo sabemos".

El recorrido del City de Guardiola en Champions se ha ido transformando a blanco con el paso de los años. Cayó ante el Mónaco en octavos de 2017, ante el Liverpool en cuartos de 2018, ante el Tottenham en cuartos de 2019, ante el Lyon en cuartos de 2020 y perdió la final de 2021 contra el Chelsea. A partir de ahí, o tocó la orejona (2023) o perdió contra el Madrid. Si se cuenta la eliminación ante el Madrid siendo entrenador del Bayern, los blancos son el equipo que más veces le ha eliminado en Champions: 5. El resto, sólo una vez.

"Me encantaría que este club tuviese el listón del Madrid, que si no se gana la Champions es un fracaso. Pero puede que lleguemos ahí...", dijo, y evitó pronunciarse sobre un posible final de su etapa en el City, donde tiene contrato hasta 2027: "¿Por qué todo el mundo quiere encontrarme la salida? No somos un equipo completo aún, lo hemos sido en el pasado, en todos los aspectos, y ahora no lo somos. Quedan partidos, vamos a preparar buenas decisiones para esos partidos, y volveremos a la Champions", señaló.

Unos minutos antes, Álvaro Arbeloa salió feliz ante los medios: "En la próxima derrota volverán a salir las dudas de fuera... Pero no dentro. Todo el mérito es de los jugadores, no mío. Tengo unos jugadores que son la leche", aseguró, cuestionado sobre su superioridad ante Mourinho y Guardiola en eliminatorias consecutivas.

El salmantino ha ganado los cuatro encuentros de los cruces contra los dos entrenadores y recibió los elogios del catalán: "Me ha gustado mucho, me ha dado muy buena impresión. Su salida ha sido muy buena, asociándose bien, con mucha calidad. Muy buena impresión, le auguro una larga carrera", señaló Guardiola.

La noche del catalán fue difícil. Protestó la roja a Bernardo y terminó encarándose con Rüdiger, al que envió besos en la distancia después del encontronazo del alemán con Donnarumma.

Después de dos años cayendo antes de tiempo en Champions, Guardiola buscará ahora recuperar la distancia perdida en la Premier League ante un Arsenal que sigue vivo en Europa. Los 'gunners' suman nueve puntos más que el City, aunque tienen un partido más.

El Madrid jubila a Guardiola

El Madrid jubila a Guardiola

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El Madrid ha ganado una eliminatoria como si el rival fuera un equipo turco. Nunca he visto al Manchester City tan horroroso. Hizo el ridículo en el Bernabéu y volvió a ser un muñeco de pim, pam, pum en el Etihad.

Es inconcebible que el capitán del City, su mejor jugador, Bernardo Silva, despojara a los veinte minutos a su equipo de cualquier posibilidad de eliminar al Madrid. Hizo una "zamorana" en la misma raya de gol. Penalti y tarjeta. A Guardiola se le quedó una cara de perplejidad, de hundimiento, como si hubiera perdido un alma bondadosa.

Esta vez no falló el penalti Vinicius. Lo ejecutó con destreza. Pero, a continuación, durante el primer tiempo desperdició tres oportunidades de gol que claman al cielo. No jugó bien el brasileño hasta el final, cuando el City era un muerto viviente, muerto físicamente, pidiendo la hora.

Vini marcó dos goles. El primero, con un fallo estrepitoso de Donnarumma; el brasileño estaba en fuera de juego, aunque esta vez marcó solo ante el portal inglés. El segundo, Tchouaméni le dio un pase de gol y Vini solo tuvo que empujarla.

Es un enorme triunfo de Arbeloa. Aunque no me gustó absolutamente nada el Madrid en el segundo periodo. Dejaron de presionar, solo quisieron dormir el partido y dejaron al City la posibilidad de la remontada. En ese largo letargo madridista pensé en la temporada pasada.

El buen papel de Lunin

Y se salvó el Madrid porque Lunin estuvo mejor que en otras ocasiones. Courtois tenía una sobrecarga y se había quedado en el vestuario. Muchos madridistas temieron la tragedia. No ocurrió, pese a que Doku había vuelto loco a Trent, a Valverde —que esta vez no fue Di Stéfano— e incluso a Thiago, que le dejó penetrar, y el inglés le regaló a Haaland su gol ansiado.

No hizo más, porque Lunin se las desvió. Encima, Guardiola se lo quitó de encima y en ese momento pensé que el catalán daba por perdida la eliminatoria. El Madrid tuvo más oportunidades, pero las despreciaba como si le diera pena el City.

He visto a un Guardiola hundido, taciturno, con tristeza en sus ojos y, como dijo, era como si fuese el final de su carrera. Es posible, porque tiene perdida la Premier y ya ha caído contra su bestia negra: la camiseta del Real Madrid.

Puede que este partido haya jubilado finalmente a un genio de los entrenadores. Y lo más dramático es que ha perdido la ilusión, algo que en el Madrid se agranda como la conquista de otra Champions. En fin, es difícil, pero este equipo solo piensa en ser siempre el campeón europeo.

La carrera de Vinicius contra la camisa de cuadros de Guardiola: no había tanto que temer

La carrera de Vinicius contra la camisa de cuadros de Guardiola: no había tanto que temer

Vinicius nunca debe dejar de correr. Ni siquiera para tirar un penalti. Paradinhas absurdas como la de la ida, censurables en cualquier ser humano, en él son una marcianada contra natura que sólo conduce al desastre. Esa pausa infernal nos rondó a todos la cabeza en la semana. Volvió con la primera pifia de Valverde. Con el primer pase atrás de Doku. Con las primeras manos de Courtois. Con su propio trallazo al palo y el rebote en el culo de Donnaruma que no quiso ir para dentro. Se hizo carne cuando le enfocó la cámara recitando a saber qué antes de ejecutar. Fue un alivio enorme la carrera directa hacia el balón, sin esa especie de anuncio de Youtube que es la maldita paradinha cuando se cuela en el ritual. Gol y todo parecía ya muerto y enterrado. Pudieron ser unos cuantos después. El propio Vinicius parecía empeñado en no querer marcarlos por si un exceso en la celebración le dejaba sin jugar la siguiente eliminatoria contra el Bayern.

Con diez el Manchester City, y 0-4 abajo, la imagen de Guardiola embutido en una sobrecamisa de cuadros ridiculizaba nuestro propio miedo anterior. Grave error. Don Fútbol se encargó de recordarnos que por ahí seguía Doku y sobre todo seguía Trent, que regaló un duelo, un córner y el gol del empate. El oasis del descanso se rompió de golpe con la imagen macabra de Courtois lesionado y Mbappé calentando. Parecía que el equipo quería rendir homenaje al acojone general de la afición e intoxicar de emoción la eliminatoria. Lo contrario que Guardiola, que quitó a Haaland con mucha prisa. A él y a otros les secó a paradones Lunin, acostumbrado a demostrar en el silencioso Etihad que es un gran portero.

Durante 20 minutos la emoción radicó ya en ver qué tal estaba Kylian, que no pareció cojitranco y echó buenas carreras. El balón de oro Rodri vio desde el banquillo como el balón de plata Vinicius marcaba su gol 34 en la Champions League. Guardiola, que sabe que el Madrid no gana una Champions sin drama mediante, supo estarse quietecito. A ver los alemanes.

Musso, el mejor guardaespaldas de Oblak: "Antes, si se lesionaba Jan había nervios, hoy el club está más tranquilo"

Musso, el mejor guardaespaldas de Oblak: “Antes, si se lesionaba Jan había nervios, hoy el club está más tranquilo”

Cuando Juan Musso (San Nicolás de los Arroyos, Argentina, 1994) dudó acerca de si dejar el fútbol en Racing de Avellaneda y se planteó dedicarse a estudiar Economía o una ingeniería con 15 años, un cambio de aires le sirvió para decidirse por seguir con su carrera deportiva. En 2017, la lesión de Orión, portero titular de Racing, le brindó la oportunidad de debutar en su club ante San Lorenzo para luego asentarse como portero titular. Posteriormente, su debut en la selección Argentina vino tras las lesiones de Dibu Martínez y Armani. Esta noche jugará en Londres por unos problemas en el costado de Oblak. Es Musso un futbolista de aprovechar las oportunidades que le brindan los infortunios pero, como siempre dice: "Hay que estar preparado".

El argentino ha mostrado tal nivel como rojiblanco que no son pocas las voces que dicen que está para mucho más que ser el suplente de Oblak. Musso ha dejado su portería a cero en 11 de las 17 ocasiones que ha defendido la camiseta del Atlético, incluido los dos duelos ligueros que ha jugado esta temporada, curiosamente ambos ante el Getafe. "Cuando me toca poder ayudar me voy feliz, sobre todo cuando se gana", dijo tras el encuentro. Para ponerlo en perspectiva histórica lleva una portería a cero más que el mítico Molina, dos más que su compañero Jan Oblak y tres más que Courtois, podio en esta estadística.

"Es un desafío difícil, importante y soñado que toda mi carrera busqué y que toda mi vida soñé", expresó el argentino en su presentación en verano de 2024 para luego recordar a la portería de quién llegaba: "Vengo acá sabiendo que compito con uno de los mejores arqueros del mundo". Seis zamoras, un hito único en la historia de LaLiga, lo atestiguan. Pero bien es cierto que las actuaciones de ambos este año están dando motivos para buscar una alternancia mayor que la de las lesiones o la de torneos menos prestigiosos, pero que atesoran la mayor posibilidad de título esta temporada, como la Copa del Rey.

Precisamente, Simeone no tuvo dudas con el argentino a la hora de ponerlo en las semifinales ante el FC Barcelona, donde sostuvo al equipo, especialmente en el duelo de vuelta. "Es un futbolista y una persona que ha entrado muy bien en el grupo y en el equipo y ojalá mantenga el nivel porque lo necesitamos de esta manera", concedió el técnico sobre la profesionalidad de un guardameta que sólo lleva 17 duelos en las dos temporadas que viste de rojiblanco.

La importancia de un guardameta como Musso la puso precisamente de manifiesto Antonin Kinsky en el partido de ida frente al Tottenham. Los 17 desastrosos minutos que estuvo el portero checo en el campo, prácticamente costaron la eliminatoria a los londinenses, que terminaron encajando cinco tantos en el Metropolitano. Pesaron mucho los dos únicos partidos que el suplente de Vicario había jugado este año previo a su debut de Champions.

Pero la situación del argentino es muy diferente. En el vestuario admiten que ha dotado a la portería de una seguridad que no existía en otras temporadas. "Antes, si se lesionaba Jan para cinco partidos había nervios, hoy el club está más tranquilo", cuentan fuentes rojiblancas. Así lo ha demostrado en los encuentros en los que ha jugado, aunque aún no haya podido debutar en Champions League con el Atlético.

Chico de vestuario

Los compañeros, especialmente los argentinos y Giménez, estarán apoyándole tanto en el terreno de juego como fuera de él ya que son una piña. El guardameta es muy querido en el vestuario por su carácter alegre y extrovertido y por su altavoz, con el que suele someter a los oídos de sus compañeros a una buena dosis de cumbias diarias. Así, se las devolvieron ellos en plena zona mixta de la Copa del Rey, justo después de culminar la eliminación del Barça, altavoz a todo volumen en ristre.

Más allá de este duelo de Champions, en esta fase de la temporada, muchos de los objetivos de los jugadores están en la cita mundialista de este verano. Pese a los pocos minutos del argentino, y el poco bagaje que lleva en la selección, con sólo 113 minutos en dos partidos, Musso confía poder estar en Estados Unidos y, de momento, según ha podido saber EL MUNDO, entra en los planes de Scaloni para ello.

La gran venganza de Vinicius ante el Etihad y el City por el “deja de llorar tanto” del Balón de Oro: “Siempre hay otra oportunidad”

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Vinicius Júnior se la tenía guardada al Etihad Stadium. "Stop Crying your heart out (Deja de llorar tanto)" rezaba la pancarta gigante que ocupó uno de los fondos del estadio del Manchester City en la eliminatoria de año pasado. Con ese lema y una foto de Rodri besando el Balón de Oro, la grada británica le recordaba al brasileño lo sucedido en la entrega del premio, ausente el delantero y la expedición del Madrid en París al no recibir el galardón. Así que este martes, cuando Vinicius anotó el penalti que sentenció el cruce a favor del conjunto blanco, tenía claro el gesto que iba a hacer: mandó callar a la afición llevándose el dedo índice a la boca y después se acercó los puños a los ojos haciendo una mueca de lloro, refiriéndose a la pancarta del curso pasado.

Fue el gol que lo decidió todo y que llegó tras el asedio inicial del City, con hasta tres paradas, a cada cual más increíble, de Thibaut Courtois, el otro protagonista del duelo. El belga realizó cuatro vuelos increíbles en la primera parte antes de irse lesionado en el descanso por una sobrecarga en el abductor derecho. Cherki, Rodri y Haaland se encontraron con él, desesperados, unos minutos antes de la revisión que cambió la noche.

La sala VAR del Etihad estuvo cinco minutos analizando la jugada que provocó el penalti y la expulsión de Bernardo Silva. Primero un posible fuera de juego de Vinicius en el inicio de la acción y después el codo del portugués, abierto para evitar el tanto del brasileño en el rechace. Turpin esperó sobre el césped y después acudió a la pantalla en la banda, mientras recibía cientos de improperios de la grada local. El resultado, calamitoso para el City: penalti y roja.

Vinicius, lejos de esconderse tras la pena máxima fallada en la ida, volvió a asumir la responsabilidad. Al principio Güler cogió el balón, pero después se lo cedió al brasileño, que repitió lado y evitó hacer el salto innecesario con el que erró hace una semana. Fue su venganza por la pancarta, lo que unido a su gol en el descuento le hacen sumar nueve en 15 partidos desde la llegada de Arbeloa. Antes, en 33 bajo las órdenes de Xabi Alonso, había marcado siete. Un dato que explica el giro que ha sufrido Vinicius desde el cambio de entrenador. El delantero lleva ya 34 goles en la Copa de Europa, a solo uno de Puskas. Palabras mayores. "Siempre hay otra oportunidad y aquí está hemos ganado y vamos a cuartos, con la afición y nuestro cuerpo técnico que hace todo por nosotros", dijo sobre el gesto.

En el intermedio, al que se llegó con tensión entre Donnarumma y Rüdiger, Courtois se quedó en los vestuarios. El belga se fue al túnel hablando con Luis Llopis y de inmediato Lunin salió a calentar. En una de sus estiradas, el belga se hizo daño. Le tocó el turno al ucraniano, héroe hace dos años en los penaltis de los cuartos de final.

En el minuto 68, Mbappé volvió a jugar tras cinco partidos ausente, casi un mes, y fue parte del 4-1 del Madrid al City en las eliminatorias disputadas entre ellos en los últimos cinco años. El clásico del fútbol moderno es blanco.

El PSG vuelve a aplastar al Chelsea y espera en cuartos al Liverpool o el Galatasaray

El PSG vuelve a aplastar al Chelsea y espera en cuartos al Liverpool o el Galatasaray

El PSG coge carrerilla en la Champions y no pone el freno de mano. Al Chelsea lo ha eliminado con un aplastante 2-8 en la eliminatoria. Porque, como no contempla nunca especular, les endosó a los ingleses otra derrota y tres goles en Londres. [Narración y estadísticas: 0-3]

La ventaja con la que se plantó en Stanford Bridge era amplia, definitiva para cualquier equipo mortal, pero en dos zarpazos el voraz equipo de Luis Enrique la convirtió en imposible de remontar. Si el Chelsea pensaba en marcar primero para tratar de avivar la eliminatoria, se equivocó. Tanto como su central Sarr, blando, cuando Safonov envió un saque de puerta directo al pie de Kvaratskhelia. Se sacudió el georgiano al joven francés con un movimiento de su cuerpo y batió a Robert Sánchez.

Antes de que los ingleses pudieran reaccionar, llegó el segundo. Vitinha y Zaïre-Emery mordieron en la presión y armaron una transición que acabó en centro de Hakimi al balcón del área donde esperaba Barcola. Cada llegada del PSG había sido un gol. El castigo llegó antes de que pudiera la grada lamentar las ausencias por lesión de dos hombres clave para Liam Rosenior: James y Malo. Iban a tener que activarse más las armas de ataque, no ya para intentar pasar la eliminatoria, lo que requería de un auténtico milagro, pero sí estaba a su alcance que el adiós a la Champions League ante su público fuera con una derrota honrosa.

Un remate forzado de Joao Pedro, a centro de Palmer, ante la dudosa salida de Safonov fue la primera ocasión clara. Antes, Enzo Fernández lo había intentado con un disparo que estrelló a la espalda de su compañero Andrey Santos. A trompicones trataban de acercarse a la portería de Safonov. Pero el PSG no quería ceder ni la victoria parcial y amenazaba tanto como podía. A punto estuvo de aprovechar otro error defensivo, esta vez de Chalobah, con un remate que Barcola cruzó en exceso. Antes del descanso, Palmer obligó al meta ruso a salvar el que hubiera sido primer gol de los ingleses, pero Robert Sánchez también tuvo que atajar otro disparo peligroso de Barcola.

La segunda parte hubiera sobrado. La eliminatoria estaba resuelta, el fútbol perdió efervescencia y el entrenador del Chelsea entregó el partido cuando, en el minuto 58, sacó del campo a todos los jugadores con colmillo: Palmer, Enzo y Joao Pedro. Más comedido fue Luis Enrique, que dejó a Joao Neves en el vestuario para darle minutos a Mayulu y después dio entrada a Doué por Barcola.

Como no bajó el pistón, aún engordó el marcador Mayulu, asistido por Kvaratskhelia. Con un 2-8, que el Chelsea se acercara solo suponía que, con velocidad, podía hacerles más daño. No se distrajeron los franceses pensando en si su rival en cuartos será el Liverpool o el Galatasaray. Podrían haberlo hecho porque todo estaba decidido.

Remontada del Sporting de Lisboa

La remontada de la jornada la protagonizó el Sporting de Lisboa, que en el José Alvalade igualó una eliminatoria en la que el Bodo Glimt llegaba al partido de vuelta con un 0-3 a favor. Los portugueses forzaron la prórroga con tantos de Gonçalo Inácio, Pedro Gonçalves y Suárez, de penalti, para acabar marcando dos goles más, de Araújo y Rafael Nel (5-0), que les mete en cuartos de final, donde se encontrarán con el Arsenal. El equipo de Arteta partía con un 1-1 ante el Leverkusen, pero los tantos de Eze y Declan Rice les dieron una cómoda clasificación.