Jaren, el universitario de 18 años que tumbó a Lillard en el All-Star con una canasta desde el medio del campo para ganar 100.000 dólares

Jaren, el universitario de 18 años que tumbó a Lillard en el All-Star con una canasta desde el medio del campo para ganar 100.000 dólares

Actualizado Lunes, 17 febrero 2025 - 08:08

En el All-Star de la NBA todo puede pasar. Incluso que un fan, un universitario de 18 años, venza a uno de los mejores tiradores de la liga con una canasta limpia desde el medio del campo para ganar 100.000 dólares. El concurso, organizado por el 'youtuber' MrBeast, se saldó con el triunfo de Jaren, nuestro universitario de 18 años, y con un Chase Center de San Francisco rendido ante el inesperado ganador, informa Efe.

En uno de los descansos del domingo del All-Star de la NBA, MrBeast seleccionó a un aficionado presente en el estadio para competir con Damian Lillard. El concurso era muy sencillo: Jaren necesitaba meter un tiro desde el logo central de la cancha antes de que Lillard conectara tres desde la misma posición para poder embolsarse 100.000 dólares. Los dos participantes hacían sus tiros de forma alterna.

"(Si ganara los 100.000 dólares) lo ahorraría, ayudaría definitivamente a mi familia mucho y también para la universidad", dijo el joven.

En varios intentos se quedó cerca, pero el balón no entró y mientras Lillard metió dos por lo que Jaren estaba contra las cuerdas.

Había solo 3.30 minutos de tiempo para este concurso y parecía que el fan se iba a quedar sin dinero, pero cuando faltaban 15 segundos -sonó una bocina por coincidencia para darle aún más emoción en ese instante- se sacó de la chistera un triplazo que entró tras rebotar en el tablero.

El Chase Center de San Francisco lo celebró a lo grande, Jaren acabó en medio de un enorme abrazo multitudinario con mascotas de la NBA y estrellas como Shaquille O'Neal y Kenny Smith, y hasta Stephen Curry (Golden State Warriors) sonreía de oreja a oreja desde la banda.

"Esto es surrealista. Solo puedo pensar en mi padre. Gracias por la oportunidad", afirmó el joven. "Esto va a significar el mundo para mí, va a ayudar mucho a mi familia y definitivamente a mi futuro", dijo. "Espero que me ayude a pagar mi educación, que lo hará".

"Estaba llegando al final, nos quedaban 30 segundos y mi papá siempre me dice que use el tablero", dijo Barajas. "Eso era lo que tenía que hacer para que entrara".

El equipo de Curry y Durant se lleva el primer All-Star de la NBA con formato de 'final four'

El equipo de Curry y Durant se lleva el primer All-Star de la NBA con formato de ‘final four’

Actualizado Lunes, 17 febrero 2025 - 07:10

Los tiempos cambian, el baloncesto se transforma y la NBA sigue buscando la manera de mejorar el show del All-Star. Este año, el primero con un formato de 'final four', ha dejado grandes momentos y un equipo ganador, el Shaq's OGs, compuesto principalmente por legendarios veteranos como Stephen Curry o Kevin Durant, que ha levantado el trofeo de la edición 74 del All-Star de la NBA, que se celebró en San Francisco (EEUU), informa Efe.

Los Shaq's OGs se impusieron en la final por 41-25 a los Chuck's Global Stars, que tenían en sus filas a las principales estrellas internacionales de la liga.

El MVP del All-Star fue para Curry, que logró 12 puntos en la final y que ejerció de anfitrión ya que el All-Star se celebró en el Chase Center de los Golden State Warriors. Es la segunda vez que el base se lleva este premio.

Además de Curry, Shaq's OGs también contó con Kevin Durant (Phoenix Suns), Jayson Tatum y Jaylen Brown (Boston Celtics), Kyrie Irving (Dallas Mavericks), Damian Lillard (Milwaukee Bucks) y James Harden (Los Angeles Clippers)

"Es una celebración de muchas cosas grandes sucediendo en el baloncesto. Estar jugando con estos tipos desde hace tanto tiempo... Es obviamente nuestra responsabilidad salir y ofrecer un buen 'show'", dijo Curry.

La NBA, consciente de que el All-Star ha perdido mucho brillo, interés y espíritu competitivo en los últimos años, ha experimentado con formatos diferentes para intentar revitalizar el fin de semana de las estrellas.

Esta vez le tocó el turno al estreno de una 'final four' con cuatro equipos: tres formados por figuras All-Star liderados por Shaquille O'Neal, Kenny Smith y Charles Barkley; y uno con jugadores novatos y de segundo año encabezado por Candace Parker. Todos los partidos se jugaron sin tiempo y con el objetivo de alcanzar 40 puntos.

La receta, como tantas otras que ha probado la NBA con éxito limitado, tampoco tuvo el efecto deseado y salvo contadas excepciones no hubo apenas rastro de competitividad en los tres partidos que se jugaron.

En cualquier caso, los integrantes de Shaq's OGs se llevaron 125.000 dólares cada uno por llevarse este All-Star, mientras que los de Chuck's Global Stars se embolsaron 50.000 por cabeza. Los jugadores de los conjuntos que cayeron en semifinales recibieron 25.000.

Además de las ausencias por lesión ya conocidas de Giannis Antetokounmpo (Milwaukee Bucks) y Anthony Davis (Dallas Mavericks), también fueron baja de última hora Anthony Edwards (Minnesota Timberwolves) y LeBron James (Los Angeles Lakers).

Es la primera vez que se pierde el All-Star un LeBron que tiene el récord histórico de selecciones para el partido de las estrellas con 21.

Sin tensión

Si la NBA esperaba un cambio radical de competitividad y actitud con el nuevo formato, el primer partido entre Chuck's Global Stars y Kenny's Young Stars dejó claro que no iba a ser así ya que solo se percibió un tímido aumento de seriedad y defensa.

Ahí destacó sobre todo Victor Wembanyama (San Antonio Spurs), que en su debut en un All-Star apretó atrás con un tapón a Cade Cunningham (Detroit Pistons) y que además logró varios mates incluyendo uno servido en 'alley-oop' por Nikola Jokic (Denver Nuggets).

Con todo ello, el combinado de las figuras internacionales se impuso por 41-32 gracias sobre todo a Shai-Gilgeous Alexander (Oklahoma City Thunder), el máximo anotador de esta temporada en la NBA y que se lució con 12 puntos y un perfecto 5 de 5 en tiros.

Paradójicamente, uno de los momentos más emocionantes de la noche no llegó en un partido sino en uno de los concursos de los descansos, cuando un fan llamado Jaren se llevó 100.000 dólares con un tiro desde el logo central de la cancha.

El 'youtuber' MrBeast organizó este reto que acabó con el estadio celebrando a lo grande el asombroso triunfo del joven.

En la siguiente semifinal, Curry hizo de profeta en su tierra y logró 8 puntos ante la afición de los Warriors para que su equipo, los Shaq's OGs, derrotara por 42-35 a los Candace's Rising Stars, que eran el conjunto de novatos y jugadores de segundo año que se proclamó campeón el viernes en el 'Rising Stars Challenge'.

Damian Lillard (Portland Trail Blazers) fue el más productivo con 9 puntos incluyendo el triple ganador.

Había algo de esperanza en que la final presentara un mínimo de tensión y rivalidad al ser una especie de EEUU -Resto del mundo, otra idea que ha sonado como posible arreglo futuro para el All-Star.

Tampoco sonó la flauta esta vez ya que el duelo arrancó con un 11-0 para los Shaq's OGs y defensas absolutamente invisibles.

La entrada de 'Wemby' animó levemente el enfrentamiento, con un tapón a Durant y cinco puntos seguidos, pero el duelo continuó siendo una pachanga sin nervio.

Solo chispazos aislados, como varios triples de Curry incluyendo uno espectacular desde el centro de la cancha, animaron algo al público antes de que los Shaq's OGs se llevaran la victoria en un All-Star que sigue siendo un espinoso problema sin resolver para la NBA.

Una pitada al ministro, la emotiva llamada de Ibon y la pizza del MVP Kendrick Perry: “Era un trotamundos. He encontrado mi casa en Málaga”

Actualizado Lunes, 17 febrero 2025 - 01:13

Los festejos en la pista del Gran Canaria Arena se alargaron cuando Alberto Díaz, quien no pudo acabar la final por lesión (tampoco Jonathan Barreiro), levantó la Copa para Unicaja por segunda vez en tres años. Antes, hubo una doble y sonora pitada para Ángel Víctor Torres, Ministro de Política Territorial y Memoria Democrática y ex presidente del Gobierno de Canarias. La emoción de las familias, la comunión con la afición y 'Tú bandera' entonado por la charanga y cantado a capela por todos. Los pelos de punta. En contraste con las caras largas del Real Madrid, dos finales perdidas seguida contra el mismo rival.

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En la sala de prensa aparecieron Kendrick Perry, con gafas de sol y una caja de pizza en sus manos -«lo siento, ha sido un fin de semana largo»-, e Ibon Navarro, recién pasado por la ducha y la bañera de agua helada en el vestuario. Y tosiendo, claro. «Así no me curo nunca el catarro», bromeaba el técnico de moda, el tipo que ha revolucionado el baloncesto nacional y que un rato antes, en la pista y en las entrañas del pabellón, realizó una emotiva vídeo-llamada con su hijo Aritz.

Ibon Navarro, celebrando el título con sus jugadores.

Ibon Navarro, celebrando el título con sus jugadores.Elvira Urquijo A.EFE

El buen rollo se palpaba. Es uno de los grandes secretos de la plantilla de Unicaja. «Es lo que es este equipo, cada día aparece uno», decía el vitoriano, señalando a su flamante MVP, 27 puntos y seis asistencias para desarbolar a todo un Madrid, con Facundo Campazzo enfrente. «A veces el entrenador tiene que no molestar demasiado. Somos gestores de personas. Eso es más complicado de dar con la clave de un partido», reconocía Navarro.

Eran los dos grandes protagonistas de la noche. Dos tipos hechos a sí mismos. Ibon en los banquillos, desde equipos modestos -descenso con Manresa, despido de Andorra- hasta los títulos con Unicaja. Kendrick en la pista, 11 equipos en 10 temporadas tras salir de EEUU. «No es ningún secreto que he sido un trotamundos. Desde mi primer año he dicho que quería un sitio donde ser feliz, encontrarme cómodo y convertirlo en mi casa. Me ha costado un tiempo, pero no solo he encontrado una casa en Málaga, hemos conseguido grandes cosas», explicaba quien también logró el trofeo de jugador más valorado en la última Final Four de la Champions League, ganada por los malagueños al Tenerife en la final de Belgrado (17 puntos aquel día).

Antonio Martín y Angel Víctor Torres, con Alberto Díaz.

Antonio Martín y Angel Víctor Torres, con Alberto Díaz.Elvira Urquijo A.EFE

El base, nacido en Florida y no drafteado en 2014 por la NBA, empezó su carrera fuera de EEUU nada menos que en Sydney, Australia. Hungría, Macedonia, Rusia, Francia, Serbia, Eslovenia, Grecia y Montenegro fueron los países visitados, cada año en un club diferente, hasta su fichaje por el Unicaja en junio de 2022, meses después de Ibon, cuando todo empezó. También es internacional por Montenegro. Le encanta cocinar y el clima de Málaga le recuerda al de su tierra. Recientemente renovó hasta 2027. «Yo quiero ganar más trofeos para este club y esta ciudad», se arrancó en un más que buen castellano.

«Aquí tienes 14 jugadores que compraron el sistema del entrenador desde el primer día. No es fácil. Somos un equipo veterano, tienes que sacrificarte un poco en beneficio del equipo y lleva tiempo, pero cuando lo haces bien, te lleva al éxito», exponía el estadounidense que reconoció que Unicaja «es un equipo es especial». «Cualquiera podría ser el MVP. Yo solo he tenido la suerte de anotar algunos tiros más de lo normal. Somos un equipo talentoso y todos los trofeos que estamos ganando son mérito del equipo».

Ibon Navarro supo hacerlo

Ibon Navarro supo hacerlo

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 23:10

Septiembre. Terminando de construir la plantilla, Unicaja Málaga se planteó fichar a otro pívot, Olek Balcerowski, que venía del campeón de la Euroliga, Panathinaikos. Ibon Navarro veía un problema en tener tantos jugadores: «No sé gestionar a siete tíos por dentro. No sé cómo lo voy a hacer. Tendré que aprender». En la queja llevaba implícita la honestidad de que el reto le tenía que hacer aplicarse más. Su club le mandaba un mensaje de ambición, el problema del entrenador era tener que apañarse con más recursos, no con menos. Que es lo normal.

El éxito del Unicaja de las últimas temporadas es acertar en la línea deportiva, acertar en el gestor del banquillo y en algo vital, una estabilidad económica ante renovaciones al alza. Los trofeos revalorizan jugadores, poder seguir firmando extensiones significa incrementar salarios con el riesgo de la acomodación. No ha sido así. Esta Copa del Rey la han ganado con tres partidos solventes, acabando con una final brillante. Ni un desenlace igualado, raro de ver en el baloncesto de alto nivel europeo.

El Real Madrid se reforzó con dos NBA hace pocas semanas, uno de los dos no ha participado y el músculo interior africano que tiene el equipo de Chus Mateo se ha visto superado por la puntería lejana de los malagueños. Ajustes del rango muy largo. Ajustes de identidad múltiple. Las plantillas largas de equipos ganadores implican pérdida de un estilo definido para buscar lo impredecible. Que es como mejor se guerrea la batalla del contraespionaje de los scoutings. Haremos esto por ellos hacen esto otro... El Unicaja de la semifinal fue diferente del de la final, con líderes anotadores opuestos.

Alberto Díaz vuelve a levantar otra Copa y se convierte en el rostro más reconocible de una era pelidorada para un equipo donde su presidente no quiere jugar Euroliga, pero sin duda esa debería ser la siguiente estación de un grupo de deportistas y cuerpo técnico que pueden medirse con los mejores del continente.

Real Madrid, Barcelona y Valencia salen golpeados de esta Copa del Rey. Cada uno con sintomatología distinta. Unicaja vuelve a salir vencedor con el santo grial del tiro de tres anotado en racha y sacando a los gigantes de la zona. Esto es un juego de humanos grandes, no sólo de tamaño físico. La grandeza de Ibon Navarro fue mostrarse bastante como es una persona, con dudas y dificultades. Y las superó, supo cómo jugar con una plantilla larga y con siete pívots. Además de jugar contra la presión de volver a ganar. Ibon supo.

Vuelan los sueños de Unicaja, bravísimo campeón de Copa tras triturar al Real Madrid

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 22:09

Vuelan los sueños de Unicaja, la confirmación en el Gran Canaria Arena de un equipo que es una revolución, campeón de Copa tras pasar por encima del Real Madrid. La tercera de su historia, la segunda en tres años, el quinto título de la era Ibon Navarro. Vuelan los sueños como canta su himno, la emoción de una ciudad transferida a una cancha de baloncesto. [Narración y estadísticas (93-79)]

El Carpena estaba en Las Palmas, una fiesta en las tribunas de los que se frotan los ojos ante lo impensable, ante lo que nunca ocurría, que lo grandes no ganen la Copa. Pero este Unicaja es tan grande que es capaz de doblegar al Madrid hasta hacer gris y pequeñito, derrotándolo de principio a fin, una lección táctica y una lección emocional hasta casi humillarle. Fueron esta vez Kendrick Perry y Cameron Taylor sus puntales, como en la semifinal Alberto Díaz y Yankuba Sima. Igual da, este Unicaja es un colectivo con 14 estrellas y así lo labra el mago Ibon.

En el parqué del Gran Canaria Arena estaban los dos equipos más pujantes, con bastante diferencia, de los últimos tiempos del baloncesto español. Lo del Unicaja no es un espejismo. Ahí están sus hazañas, su porcentaje de victorias en ACB y, sobre todo, su estilo. "Nos reconocerían aunque jugáramos de rojo", presume Navarro, el tipo que lo cambió todo hace ahora tres años, cuando venía de un despido en Andorra.

Fieles a eso, fiereza, frenesí, continuidad y sello español en la plantilla y reparto de egos y responsabilidades, los malagueños avanzan y conquistan, hasta tal punto que habría que preguntarse dónde estarían si disputaran la Euroliga (renunciaron para estar en la Champions League de la FIBA, de la que son campeones, jugosa económicamente y menos exigente). Esa donde el Real Madrid pena este año, asunto que tendrá que resolver en breve.

El Madrid, pues, no era tan favorito como podría parecer. Ya fue derrotado por los verdes en la final de la Supercopa y en las semifinales de 2023 en Badalona donde Unicaja inauguró su tiempo. Era partido de tú a tú, una final de altísimo nivel desde el despertar, con triples como puñales de Osetkowski y Perry que eran un síntoma: Ibon Navarro iba a resolver sus problemas defensivos con descaro total en ataque. Así, Sima, decisivo en semifinales contra Tenerife, cometió dos faltas en 50 segundos ante Tavares. Y al poco culminó un contragolpe con un brutal mate.

Unicaja hacía que el Madrid no se sintiera cómodo y gozaba de pequeñas ventajas, apoyado en su perímetro (6 de 11 al descanso) y sobreviviendo al dominio total blanco del rebote. Hugo González, 19 recién cumplidos, irrumpió en su primera final con el descaro y la seguridad en sí mismo de las estrellas. Chus Mateo lograba mantener una defensa dura, pero no dar caza al rival. Cuando Ibaka puso por delante al Madrid, respondió Unicaja con un 8-0. Y, pese a la antideportiva a Osetkowski por golpear a Musa, los andaluces se fueron mandando al descanso (39-36).

Esa inercia se confirmó a la vuelta. Una de las razones de la falta de fluidez del Madrid era Campazzo, que lleva unas semanas sin ser él. Su primera canasta llegó entonces, cuando ya parecía una labor personal sacar a su equipo del apuro. Porque Unicaja, bravísimo, martilleaba con triples y más triples, para una ventaja que fue una alerta roja (56-44).

El triple sobre la bocina de Llull, tras recorrer la pista, fue un pequeño alivio. Como el de poco después. Pero pronto se comprobó que esta Copa no se le escapaba al Unicaja. Perry, MVP, el mejor de la noche, agarró por la pechera la responsabilidad. Kravish completó una soberbia actuación con su enésimo triple mientras Hezonja perdía los nervios y sólo Llull intentaba la heroica. Pero una técnica precisamente al balear acabó con lo que se daba. Vuelan los sueños de Unicaja, del merecidísimo campeón.

Unicaja – Real Madrid, una final que empieza a ser un clásico: “Es un equipo envidiable”

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 11:23

Unicaja se ha convertido en los últimos dos años en el gran animador del baloncesto nacional. Un reacción improbable de un equipo histórico, pero que pasó demasiados años en el olvido. Cuando hace cinco, en su Carpena, justo unos días antes de que estallase la pandemia, se coló en la final copera, fue como un espejismo: habían pasado 11 de la anterior. Este domingo (20.00 h.) se reedita aquella cita contra el Real Madrid con la sensación esta vez que, por el título lucharán en el Gran Canaria Arena los dos mejores equipos, de largo, de la ACB.

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Quizá sólo Barça y Valencia se les acerquen, pero en la Copa han mostrado ambos una versión horrible, las dos grandes decepciones. "Unicaja es un equipo envidiable, se conocen de memoria, tiene un entrenador extraordinario, será un partido dificilísimo", avisaba el sábado por la noche Chus Mateo, que también, sin embargo, se mostraba esperanzado: "Lo afrontamos con optimismo. Vamos a ir por ella con uñas y dientes, no se nos va a escapar. Se va a encontrar a un Real Madrid que va a dar guerra".

Los blancos, apoyados principalmente en una versión top de Hezonja, se han mostrado sólidos en lo que va de torneo, exceptuando el amanecer de semifinales contra Gran Canaria, un serio aviso que en la final deberán tener en cuenta ante el colectivo de Ibon Navarro, que exhibe un físico y una rotación que nada tiene que ver. Son los dos últimos campeones los que se las ven, primero y segundo actualmente de la Liga, la reedición también de la pasada Supercopa, donde los malagueños (80-90, con Kameron Taylor como MVP) conquistaron en Murcia su cuarto título en dos años. El otro enfrentamiento entre ambos fue en el Palacio, victoria blanca en ACB el pasado 8 de diciembre (90-77).

La historia habla de cinco partidos coperos entre ambos, con un balance de 3-2 para el Madrid. En cuanto a finales, la igualdad es total, con un triunfo para cada equipo en los dos precedentes que existen. En 2005, aquel legendario Unicaja, en el que Chus Mateo era ayudante de Sergio Scariolo, se estrenó, y en la ya cita de 2020, con Campazzo de protagonista, ganó un Madrid que busca su título número 30 (27 del Barça, el siguiente en la lista).

El Real Madrid reacciona a lo grande y defenderá su corona ante el Unicaja

Actualizado Sábado, 15 febrero 2025 - 23:35

Le tocó al Real Madrid una noche de remontada y sufrimiento en el Gran Canaria Arena para estar de nuevo en la final de Copa (11 de las últimas 12, en busca de su corona número 30), para defender título este domingo (20.00 h.) ante el Unicaja, los dos últimos campeones frente a frente. Un comienzo impropio y un despertar rotundo ante el Dreamland de Jaka Lakovic, que soñó pero se dio de bruces con un rival enrabietado, especialmente en defensa. [63-80: Narración y estadísticas]

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Sólo se evidenció la superioridad blanca cuando se vio realmente en un apuro. Cuesta entender su puesta en escena, las dudas del que nunca falla, Campazzo. Pero también hay que poner en valor cómo se sobrepuso, tirando de clásicos. Los números no hacen justicia al dominio de Tavares ante el amarillo en el que se formó cuando llegó a España desde Cabo Verde. Campazzo arregló con sus triples el desaguisado anterior y al Granca no le acompañó el acierto tampoco. Ni siquiera sufrió un desenlace ajustado el Madrid, la semifinal resuelta mucho antes de lo que hubiera imaginado.

Porque el anfitrión fue un grupo salvaje, un colectivo repleto de energía, bravo y sin complejos ante el favorito, espoleado por las tribunas y el pío pío. En estas cimas, sólo los valientes sobreviven. Los que no miran precedentes (cuatro derrotas ante el Madrid en cuatro partidos coperos, incluida la final de 2016 en La Coruña) ni maldiciones (no gana el torneo el equipo de casa desde el Baskonia en Vitoria hace 23 años). Ese ardor amarillo fue un sopapo a un Madrid que amaneció como no se debe, blando y despistado.

Los de Chus Mateo anotaron una canasta en juego en los siete primeros minutos (Abalde) y Campazzo estuvo tan gris y errático que fue mandado al banquillo a las primeras de cambio. Insólito. Ocurría lo improbable, las pérdidas, los fallos en todos los rincones, hasta en el tiro libre. Salió Hezonja y ni así. El Madrid firmó el segundo peor arranque de su historia copera (sólo superado por los cinco puntos en el primer cuarto de la final de 2007 contra el Barça).

Tavares machaca ante Tobey.

Tavares machaca ante Tobey.Angel Medina G.EFE

Peor aún. Un triple de Shurna, los arañazos de carácter de Salvó... El Granca se vio 14 arriba (26-12). Sólo ahí, en ese abismo, reaccionó el Madrid. Lo hizo recurriendo a los de siempre, Campazzo, Hezonja y Tavares. Apretando en defensa y tirando de orgullo. El Facu acertó al fin con el primer triple para coronar un parcial de 1-14 y sólo algunas acciones de Brussino ante Eli Ndiaye lograron mantener la ventaja local al descanso (31-30).

La lección aprendida. Incluso a pesar del 4-0 de salida. La respuesta fue medio billete a la final. Tan contundente, tan de campeón, que dejó tiritando al Gran Canaria. Y petrificado a un Jaka Lakovic que tardó demasiado en parar la sangría. Dos triples de Campazzo, más Tavares... Un enorme parcial de 1-15 que fue un gancho al mentón.

El Madrid rodaba cuesta abajo, tan lejos de las agonías recientes. Y su ventaja se disparó hasta la decena. Apenas Mike Tobey podía responder a la defensa blanca, a ese bastión que es Tavares, al coraje que aporta Abalde. Para colmo, Llull, por el que no pasa el tiempo. Y un Bruno Fernando mucho mejor que en el partido de cuartos. No hizo ni falta la participación esta vez de Ibaka y Garuba sólo jugó los minutos de la basura (Rathan-Mayes y Dennis Smith se volvieron a quedar fuera).

Sin apenas respiro, en menos de 24 horas, la final (como en 2020) entre los que más méritos hicieron, no sólo en esta Copa. Unicaja y Madrid, los mejores equipos españoles esta temporada, los que disputaron la Supercopa en Murcia, con victoria verde.

El corazón de Alberto Díaz lleva al Unicaja a otra final

Actualizado Sábado, 15 febrero 2025 - 21:11

Tiene estas cosas Unicaja y presume de ellas. Forma un colectivo sin estrellas. O, al revés, con todos como estrellas. Un día brilla uno y al siguiente otro diferente. Pocos, sin embargo, aguardaban a Alberto Díaz como elemento absolutamente diferencial en toda una semifinal copera. Una tarde para enmarcar la del base (13 puntos, tres triples, siete asistencias...), una exhibición ante nada menos que el eterno Marcelinho Huertas, el mismo que desarboló el jueves a todo el Barça. El pelirrojo y Yankuba Sima (21 puntos y ocho rebotes, otro inesperado) devolvieron a los malagueños a toda una final copera dos años después del cielo de Badalona. [90-83: Narración y estadísticas]

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El embrujo de la Copa se alimenta también y, sobre todo, de lo que va más allá de Barcelona y Madrid. De todos los que intentan y, a veces, consiguen destronar a los grandes, pocos proyectos como los de Unicaja y La Laguna Tenerife, espejos en tantas cosas estructurales (la continuidad en sus plantillas, el protaegonismo del producto nacional, disputar la Champions League de la FIBA...), tan distantes sin embargo en la cancha. Un clásico moderno, una rivalidad que en el Gran Canaria Arena tuvo otro precioso episodio. Triunfó Unicaja, como en la final de 2023 (hace un año en cuartos en el Martín Carpena se vengaron los insulares), y estará este domingo en la finalísima en busca de su quinto título en dos años.

Era, se suponía, una batalla de estilos. Del frenesí andaluz contra la pausa canaria, del plan de Ibon contra la sabiduría de Vidorreta, euskera en los banquillos. La cosa iba de quién impondría su ritmo, de cómo reaccionarían las veteranas piernas del Tenerife a la batalla durísima del jueves contra el Barça, en cuándo aparecerían los fantasmas pretéritos para ambos. Fue Unicaja el que amaneció más seguro de sí mismo, más dominador, apoyado en el rápido dominio en la pintura de Sima (nueve puntos en el arranque), en sus múltiples opciones ofensivas y, sobre todo, en lo incómodo que hacía su defensa la vida a los canarios.

Taylor, defendido por Joan Sastre, en el Gran Canaria Arena.

Taylor, defendido por Joan Sastre, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

Pero lleva ocurriendo en la ACB un fenómeno curioso: Gio Shermadini, un pívot de otra época, tan lento y falto de tiro exterior como increíblemente efectivo en ese truco llamado pick and roll (que con Huertas y Fitipaldo es puro arte), resulta imparable. Su irrupción fue estruendosa, 10 puntos seguidos, master class al poste bajo, y una asistencia para el triple de Sastre que encendió la parte aurinegra de las tribunas del Gran Canaria Arena.

Unicaja logró contener el embiste y la igualdad se mantuvo hasta el descanso (38-39). Pero los de Ibon Navarro tenían localizados varios problemas serios por resolver. La defensa del pick and roll (después fue Fran Guerra el que les hizo mucho daño) y el acierto desde el perímetro, otra vez algo negados como contra el Joventut el jueves.

Alberto Díaz, defendiendo a Huertas, en el Gran Canaria Arena

Alberto Díaz, defendiendo a Huertas, en el Gran Canaria ArenaACB Photo

También el Tenerife tenía sus lastres, demasiadas pérdidas y demasiados tiros libres fallados. Mientras unos y otros buscaban soluciones, apareció Huertas con dos triples y siguió un tremendo pim pam pum, pues Alberto Díaz sorprendió con tres de contestación, y Sima seguía a lo suyo, impresionante, como nunca se le vio, elemento ofensivo inesperado que hizo tambalearse a los de Txus Vidorreta, con la máxima en contra (72-60) para encarar el acto definitivo.

Era alerta roja, peor con un triple de Osetkowski (+15). Con el viento a favor y el acierto recobrado, Unicaja es un destructor. Al fin habían podido desatarse, jugar en transición, volar sobre el parque y la meta no estaba tan lejos. Pero evidentemente, aún había mucha faena: Tenerife se vino arriba con un 0-8 (triples de Doornekamp y Fitipaldo) y lo siguió intentando hasta el mismísimo bocinazo final. Un más que honroso semifinalista. Por muchas más batallas entre Unicaja y Tenerife.

El “proceso” de Hezonja, modo zen y liderazgo: “El dios se llama Llull”

Actualizado Viernes, 14 febrero 2025 - 22:55

El 'capitán' Hezonja se sienta en el banquillo unos minutos antes de las presentaciones. Cierra los ojos, relaja sus brazos, y permanece en modo zen cinco minutos, inalterable al estruendo de alrededor. Hasta el punto de que le tienen que avisar de que esto empieza ya. Al poco, se le ve frenético en el banquillo, animando a sus compañeros desde la primera canasta. Incluso pisa la pista para agarrar al joven Eli Ndiaye, que las está pasando canutas en el amanecer contra Derrick Alston Jr., para darle unos consejos. Lo mismo hará después el croata con Andrés Feliz, al que le sermonea largo tiempo en un aparte. Es la nueva versión de un tipo que, además, es incontenible sobre la pista.

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Ahí, en el parqué, hizo suya la tarde Hezonja contra el Baxi Manresa en cuartos. Pero esta vez lo deportivo quedó casi en segundo plano. Lo que impresionó del alero fue su actitud. Hace un año por estas fechas sus desplantes en el Carpena fueron evidentes durante toda la Copa. Una bronca con Llull, caras largas en el banquillo, pocos festejos con el título. En la final contra el Barça apenas disputó 11 minutos. Parecía más dentro que fuera del club por entonces.

El cambio de chip vino con el final de la primavera, sus escarceos polémicos con el Barça, su renovación millonaria con el Real Madrid. Nada menos que cinco años, lo que nunca en su carrera. «Cuando firmas un contrato en el mejor club del mundo, te viene mucha responsabilidad. Por eso me veis muchas veces queriendo jugar 40 minutos cada día, y me enfado a veces con Chus. Un contrato más largo, más responsabilidad», reconocía ayer, asumiendo su liderazgo, su ascendencia sobre el resto. Y reconociendo de quién lo aprendió. «El Dios se llama Sergio Llull. Él, el Chacho, Rudy... me han enseñado que se puede liderar en muchas otras cosas. Y lo estoy intentando. Enseñando una nueva versión. También quiero ser líder cuando equipo está mal y pierde», concedió en sala de prensa.

Hezonja, felicitado por sus compañeros en el banquillo.

Hezonja, felicitado por sus compañeros en el banquillo.ACB PHotoMUNDO

Donde también habló de su trabajo «mental», que nació cuando estaba tan mal en la NBA que pensó en dejarlo todo. «En cuanto a lo de antes del partido, llevo practicándolo en algunas ocasiones desde hace tiempo. Creo que eso también me ayudó a llegar a un nuevo nivel: aprender a no volverme loco con ciertas cosas y a cuidar mi mente tanto como mi físico. Me fue bien en Grecia, me fue bien en Rusia...».

Hezonja, antes del partido contra el Manresa.

Hezonja, antes del partido contra el Manresa.ACB Photo

Hezonja se postula para MVP, algo que aún no ha sido con el Real Madrid. Sus 24 puntos y seis rebotes impulsan su candidatura, aunque él sólo quiera saber de lo colectivo. Asentía en sala de prensa (no quiso irse al vestuario, por respeto) cuando su entrenador, al lado, elogiaba el trabajo de Andrés Feliz, Garuba o Ndiaye. Y se ruborizaba con sus palabras hacia él. «Para empezar, es un jugador extraordinario», comenzó Chus Mateo. «Aporta muchísimas cosas, no solo en la cancha. Yo le tengo mucho cariño personal. Tiene un carácter efervescente que a veces le juega malas pasadas, va madurando poco a poco y dándose cuenta de donde está. Ese proceso lo está dando con nosotros. Ha ido de un lado para otro y estoy contentísimo de que haya encontrado un lugar para su familia. Este equipo no tendría sentido sin Mario Hezonja».

La historia detrás de Coulibaly, la pívot que domina la liga española: "Lo dejé para ser madre y perdí al bebé"

La historia detrás de Coulibaly, la pívot que domina la liga española: “Lo dejé para ser madre y perdí al bebé”

Una canasta, muchas canastas, y un rebote, y otro, ahora un tapón, y un triple e incluso hasta algún mate porque ya lleva dos esta temporada: Mariam Coulibaly está imparable. En la actual Liga Femenina es la máxima anotadora con muchísima diferencia -23,1 puntos-, la máxima reboteadora con mucha diferencia -10,5 rebotes- y casi siempre la mejor jugadora de la jornada. Si sigue igual, referente de un Joventut de Badalona en playoffs, este año no sólo será MVP, también superará los registros de estrellas como Sancho Lyttle o Astou Ndour. Pero pocos conocen la historia que calla entre felicitaciones y elogios. Hace apenas un año, Coulibaly, jugadora de 27 años nacida en Mali, había dejado el baloncesto y lloraba una dura pérdida personal.

¿Qué ocurrió?
Quería ser madre y decidí aparcar mi carrera un tiempo. Necesitaba un tratamiento de fertilidad, mi pareja vive en Mali y era complicado que viniera a España, así que decidimos hacerlo en Túnez. Allí es más sencillo y hay buenos centros médicos. Me quedé embarazada, pero al final no salió bien. Perdí al bebé. Me marché a Mali y, la verdad, durante un tiempo pensaba que no volvería a jugar. No quería.
El baloncesto era lo de menos.
La verdad es que sí. Además gané mucho peso, unos 30 kilos, y sabía que necesitaría mucho, mucho trabajo para volver a jugar. Pero después fue una manera de ocupar el tiempo. Allí en Mali empecé a entrenar con mis hermanos, a ir al gimnasio, a ponerme en forma, y en primavera me llamó Miqui [Miquel Calderón], que había sido mi entrenador en el Sant Adrià y ahora está conmigo en el Joventut. Me preguntó por cómo me encontraba y me dijo que la Penya necesitaba a una pivot si yo quería volver a jugar.
¿Ha cambiado como jugadora?
Ahora me noto mucho más fuerte. Siento que no me pueden parar, estoy poniendo toda mi fuerza en el baloncesto. Vine a España pronto, empecé la pretemporada un mes y medio antes que el resto y me centré mucho en mejorar mi juego. Después de lo que ocurrió, quiero ver hasta donde llega mi carrera. Mi familia me ayuda mucho, siento su apoyo en todo momento.

David RamírezAraba

Coulibaly, de Bamako, empezó a jugar a baloncesto siguiendo los pasos de su hermana mayor, Naignouma, ex del Spar Girona, y destacó por primera vez en el Mundial sub-17 de 2014, donde se enfrentó a la Estados Unidos de Katie Lou Samuelson. A los 18 años, a través del representante de su hermana, consiguió una prueba en el Spar Gran Canaria y así empezó una carrera en equipos modestos de la liga. Hace tres años, en el IDK Euskotren de San Sebastián debutó en playoff de la Liga Femenina y se asomó entre las mejor valoradas, pero fue entonces cuando decidió dejarlo para ser madre.

"Cuando llegué a los 30 lo volveré a intentar"

«Mi hermana Naignouma se había quedado embarazada y yo quería también quería ser madre, así que pensé que era el momento», recuerda en conversación con EL MUNDO en el centro de la pista del Palau Olímpic de Badalona, donde ahora es ídolo. El año pasado el Joventut logró por primera vez un ascenso a Liga Femenina y este curso Coulibaly -junto a su compatriota Gnere Dembele, también interior- ha hecho que el equipo se mantenga lejos del descenso, ahora mismo octavo en la clasificación. «Vienen a vernos muchas niñas y eso me gusta», admite.

David RamírezAraba

¿Cómo de aceptado está en Mali ser jugadora de baloncesto?
Ahora no hay problema. Cuando yo era niña había mucha gente que decía que no podía jugar, que era para los niños, pero ahora eso va desapareciendo. Yo tuve la suerte de que mis padres eran deportistas y querían que yo hiciera deporte. Además mi hermana me abrió el camino. Ahora ha fichado por el Cadí La Seu, vuelve después de ser madre, y tengo ganas de jugar contra ella [lo hará el próximo 19 de febrero]. Nunca hemos jugado en el mismo equipo, siempre hemos sido rivales.
¿Ya le han llamado clubes más grandes, incluso de Euroliga, para la próxima temporada?
Hay equipos interesados en mi futuro, pero quiero concentrarme en esta temporada. En verano ya veré. Ni yo me esperaba los números que estoy haciendo, ahora pienso que soy la mejor, pero no quiero precipitarme. Me gustaría jugar playoffs con el Joventut y que nos clasificamos para la Eurocup.
¿Y la selección española?
La verdad es que no sé cómo funciona ahora mismo. Cuando tenía 18 o 19 años y empezaba a jugar en Gran Canaria, pregunté si podía jugar con la selección española y me dijeron que no porque ya había disputado un Mundial sub-17 con Mali. Ahora no sé cómo está el reglamento, si es posible cambiar o no. Nadie me ha preguntado.
¿Le gustaría volver a intentar quedarse embaraza pronto?
Lo haré, sí. Cuando mi embarazo no salió adelante, mi familia me hizo ver que aún era muy joven y que podría volver a intentarlo más adelante. Ahora quiero centrarme en jugar, en mi carrera en el baloncesto, y cuando llegue a los 30 años lo volveré a intentar.