El show de Enric Mas en la última etapa de la Itzulia: "¿Me dejas ganar?"

El show de Enric Mas en la última etapa de la Itzulia: “¿Me dejas ganar?”

La última jornada de la Vuelta al País Vasco, con principio y final en Eibar, lo tuvo todo. Emoción, ataques y lluvia en un recorrido eléctrico con hasta siete subidas en el que la carrera se rompió en mil pedazos. Joao Almeida certificó con el triunfo de etapa su victoria en la general, pero el protagonista del día fue Enric Mas.

Para saber más

Por su valentía, no tan habitual, la que le llevó a remontar hasta seis puestos en la clasificación final para acabar sólo por detrás del portugués. Y también por los momentos finales de la escapada, cuando trató, sin éxito, de que el ciclista del UAE Emirates le cediera el honor de levantar los brazos en la meta. "¿Me dejas ganar? ¿Me dejas la etapa?", le inquirió Mas, que por respuesta obtuvo una sonrisa de Almeida.

Antes ya había tenido una conversación, captada por las cámaras, con el propio Almeida y Ben Healy, a los que pidió colaboración en la fuga. "¡Yo quiero el podio, no la etapa!", les recriminó ante su pasividad.

"Estoy contento. Satisfecho hubiese sido si hubiese ganado la etapa", confesó después Mas, que habló sobre sus conversaciones con Almeida. "Se lo he pedido, pero su equipo había trabajado muy bien. Hay veces que el corredor o el equipo cede, hoy no han querido. Tenemos que aceptarlo. Yo he tenido que tirar mucho para poder entrar en el podio y él se ha guardado un poco más", admitió.

El líder del Movistar pagó finalmente su pobre contrarreloj inicial de Vitoria, en la que perdió demasiado tiempo con los favoritos de una Itzulia que echó de menos a las grandes estrellas del pelotón. Fue de menos a más, como suele ser habitual en él, y acabó remontando a todos menos al líder para sumar su segundo podio consecutivo tras el de la Volta a Cataluña (tercero tras Roglic y Ayuso).

Para Almeida es la tercera vuelta por etapas en su palmarés, después del Tour de Polonia y el de Luxemburgo, ambos en 2021. El luso, que además sumó dos victorias de etapa, alabó la labor del equipo: "Lo hemos hecho perfecto. Estoy muy agradecido por lo que hicieron por mí.". Aventajó en 1:52 a Mas y en 1:59 a Maximilian Schachmann, el primer líder.Alex Aranburu, otro de los grandes protagonistas de la edición, finalizó séptimo en la general.

El Barça cumple con apuros ante la Virtus, acaba quinto y condena al Real Madrid al 'play-in'

El Barça cumple con apuros ante la Virtus, acaba quinto y condena al Real Madrid al ‘play-in’

Pese a los infortunios de una temporada marcada por tantas graves lesiones que cualquiera hubiera zozobrado, el Barça terminó completando una estupenda primera fase de la Euroliga y no falló el último día para acceder directo al playoff, donde se enfrentará al Mónaco sin ventaja de campo. Los de Joan Peñarroya, que han ganado seis de los últimos siete partidos, tumbaron a la Virtus de Bolonia (91-87) en el Palau, con más apuros de los esperados, y, de paso, condenaron al Real Madrid al play-in.

Para saber más

Antes, el Efes también había cumplido con la lógica, ganando en Estambul al Zalgiris (87-77), con lo que el triple empate (20 victorias y 14 derrotas cada uno) ordenaba los dos últimos puestos de playoff. El Barça acaba quinto, los turcos sextos y el Madrid séptimo.

De poco les sirvió a los blancos ganar sus seis últimos partidos. Pese a la mejoría, por primera vez en su historia disputará el play-in. Será el martes, en el Palacio (21.00 h.), y se las verá a un partido contra el Paris Basketball, al que ya derrotó hace unos días. Si gana, avanzará a cuartos, donde se medirá al Fenerbahçe. Si pierde, tendrá una segunda oportunidad, el viernes contra el ganador del Bayern-Estrella Roja.

Las matemáticas (y las dos derrotas contra el Efes) estaban en contra de los de Chus Mateo. Y ni falló el Efes ni lo hizo el Barça, ambos contra rivales sin nada en juego. Los azulgrana, que además recuperaron al lesionado Jan Vesely, sufrieron contra la Virtus, pese a una primera parte en la que brilló Kevin Punter y en la que llegó a ir ganando de 12 (28-16).

Jabari y Vesely

Los de Dusko Ivanovic no se dejaron llevar, sin embargo. Y con la aportación ofensiva de Clyburn, Shengelia y Zizic llegaron a acercarse en un par de ocasiones con peligro. Incluso, mediado el acto final, se pusieron por delante (76-81), con una preciosa canasta de Shengelia y cinco puntos seguidos de Holiday que despertaron el nerviosismo en el Palau.

Fue un final de templar los nervios. "Nos complicamos la vida otra vez, como toda la temporada", reconoció después Satoransky. Pero el Barça supo sacar el amor propio y la calma y no condenarse a una derrota que le hubiera despojado de los playoffs. Jabari Parker asumió la responsabilidad e hizo respirar de orgullo a los de Peñarroya en la temporada en la que "nadie ha tenido más problemas que nosotros".

Un gancho de Tavares sobre la bocina culmina una remontada épica en Belgrado, pero el Madrid no asegura el playoff

Un gancho de Tavares sobre la bocina culmina una remontada épica en Belgrado, pero el Madrid no asegura el playoff

La paradoja del Real Madrid era curiosa en Belgrado. Alrededor, uno de los ambientes más fieros de Europa, y enfrente Zeljko Obradovic y un Partizán que, a pesar de estar ya eliminado, le tenía tantas ganas tras lo sucedido en los incendiarios playoffs de hace dos temporadas que sólo cedió en el mismísimo último segundo. Cuando Tavares, que además de cambiar los partidos también los gana, se inventó un gancho desde cuatro metros sobre la bocina. Una remontada épica; imponerse a todo eso para que diera igual, porque su futuro en la Euroliga se estaba decidiendo en otros lugares. [89-91: Narración y estadísticas]

Mientras los blancos batallaban en la sala Alexander Nikolic, el Bayern caía en casa contra el Fenerbahçe (amaneció con un 19-43) y el Mónaco se imponía en la cancha del Asvel. Y eso lo condicionaba todo en las diabólicas cuentas de la última jornada, con hasta siete equipos en dos victorias del cuarto al 10º puesto. El Madrid podía ganar o perder que el séptimo puesto, el primero de los que disputarán el play-in, le aguardaba sin posibilidad de escape. Sólo lo esquivará si Efes o Barça caen este viernes en casa con Zalgiris o Virtus, rivales sin nada en juego.

Fue un desenlace para el recuerdo, una resurrección de esas que acostumbra el Madrid cuando late seguro de sí mismo. Había vagabundeado por el partido, con menos colmillo que últimamente, dejándose mecer por la marea feroz de los serbios. Pero, con el agua al cuello, decidió que había espacio para el frenesí. 10 abajo en el comienzo del acto final, nueve cuando un triple del imparable Brandon Davies pareció la sentencia a falta de 3:48 (85-76). Llull, Campazzo, Hezonja y, finalmente, Tavares, se pusieron la capa de superhéroes y todo acabó en fiesta.

Llull

El duelo había sido igual de intenso que si el Partizán se jugara la clasificación. Ardían las tribunas, especialmente enceladas contra Llull (al que acusan de ser el provocador de la enorme trifulca del Palacio), e Isaac Bonga devenía en puntal ofensivo, con 12 puntos al descanso. Los mismos que Dzanan Musa, al que para empezar le había caído una tremenda bronca de su compañero Abalde por quedarse protestando una acción y no bajar a defender.

La igualdad reinaba. Tavares e Ibaka dominaron la pintura, pero el Madrid perdió más balones de los recomendables. Así siguió a la vuelta de vestuarios, aunque pronto se comprobó que los blancos no eran los de las últimas semanas, con sólo una derrota (en Atenas) tras la final de Copa. Ya sea porque no dependían de ellos mismos o simplemente porque no era la noche propicia.

Brandon Davies, defendiendo a Campazzo, en Belgrado.

Brandon Davies, defendiendo a Campazzo, en Belgrado.ANDREJ CUKICEFE

Brandon Davies, verdugo habitual desde que jugaba de verde en el Zalgiris, se puso las botas. Se estiró el Partizán, que encontraba en Tavares el flanco por el que herir en los uno contra uno de Carlik Jones. Llull se intentaba rebelar contra todo eso, pero parecía imposible.

Y entonces, el milagro. Un triple de Hezonja, un robo de Campazzo, un canastón de Llull para empatar a falta de seis segundos... La respuesta maravillosa de Jones y el gancho (fraguado en la pizarra de Chus Mateo) final de Tavares. Que ganó un partido y lo mereció.

Aunque ese alarde no le vaya a valer a priori al Madrid para evitar el play-in por primera vez en su historia. Será séptimo (y jugará el martes contra el octavo en el Palacio) si Efes y Barça cumplen los pronósticos. Si sólo pierden los turcos en casa contra el Zalgiris, será quinto y se las verá en cuartos contra el Mónaco sin ventaja de campo. Si sólo pierden los de Joan Peñarroya, en casa contra la Virtus, los blancos serán sextos y jugarán los playoffs contra Panathinaikos, también sin ventaja de campo. Y si ganan ambos (lo normal), acabará séptimo y jugará contra París o Estrella Roja en primera ronda. Entonces, si gana en el primer encuentro se enfrentará al Fenerbahçe y de ir al segundo y ganar se cruzaría en playoffs con el Olympiacos. Si pierde ambos quedaría eliminado.

El COI revoluciona el programa olímpico de Los Ángeles 2028: más equipos femeninos que masculinos en fútbol y adiós al relevo mixto de marcha en el que España fue oro

El COI revoluciona el programa olímpico de Los Ángeles 2028: más equipos femeninos que masculinos en fútbol y adiós al relevo mixto de marcha en el que España fue oro

Un "fuerte compromiso con la innovación y la igualdad de género". Así ha anunciado el Comité Olímpico Internacional este miércoles los cambios que el programa de Los Ángeles 2028 experimentará en sus Juegos Olímpicos. Por primera vez en la historia tendrán el mismo número de deportes de equipo en hombres y mujeres.

Esa sería la medida más llamativa de lo acordado en la reunión de la Ejecutiva del COI en Lausana (Suiza) -la primera después de la elección de la zimbabuense Kirsty Coventry como presidenta del organismo en sustitución del alemán Thomas Bach-, capitaneada por el fútbol y su particularidad, inédita: habrá más selecciones femeninas (16) que masculinas (12).

Aunque para España esto quede en anécdota, no lo será otra de las decisiones tomadas, la de la desaparición del relevo mixto de marcha, que debutó en París con el flamante oro de la pareja que formaron María Pérez y Álvaro Martín, campeones ya para la eternidad, pues si no tenían antecesores tampoco tendrán predecesores. Además, los 20 kilómetros marcha pasarán a ser una media maratón. En atletismo la otra innovación será la inclusión de un relevo mixto de 4x100 metros.

Para el COI, la igualdad de género ha sido un factor clave a la hora de decidir la cuota de atletas y el número de eventos. En el programa deportivo inicial, con 10.500 atletas, el número de mujeres es de 5.333 y el de hombres de 5.167. De los 351 eventos, hay 161 femeninos, 165 masculinos y 25 mixtos.

Más equipos en 3X3

Llama la atención el caso del fútbol, donde el COI ha invertido el número de equipos que hubo en París. Ahora serán 16 selecciones femeninas y 12 masculinas.

En waterpolo se incrementa a 12 el número de equipos femeninos para equipararlo a los masculinos. Y en boxeo se añade una categoría femenina, con lo que también habrá el mismo número en relación con la masculina.

En baloncesto 3x3, después de haber debutado en los Juegos de Tokio 2020 con ocho equipos en cada categoría, para los Ángeles se expandirá a 12, cuatro más por género.

Otra de las novedades aprobadas por el órgano directivo del COI es que en Los Ángeles 2028 habrá seis pruebas más de velocidad en natación, al incorporarse los 50 metros espalda, braza y mariposa tanto en hombres como en mujeres.

Otro clásico igualado, otra victoria del Madrid: el eterno Llull hace más grande la herida del Barça

Otro clásico igualado, otra victoria del Madrid: el eterno Llull hace más grande la herida del Barça

El Real Madrid se lleva los clásicos casi por pura inercia. En el Palau, con ambos púgiles jugándose la vida estos días en Europa, sin que la tensión por ello se viera aliviada, los blancos se volvieron a imponer y van ocho de carrerilla. Otro duelo igualado hasta el último lanzamiento, otro golpe de frustración para el Barça, otra muesca más en la leyenda de Llull. [89-91: Narración y estadísticas]

Como si al cumplir años y batallas su plenitud se acrecentara, el balear, que ya peina canas en su barba, fue decisivo en su clásico número 65. Se disparó a los 19 puntos, cuatro triples, el último, cuando quedaba minuto y medio, tras rebotar en el aro, "tocar el techo" (ironía de Joan Peñarroya) y acabar entrando. El de después de Dzanan Musa encarriló un triunfo que a punto estuvo de echar por tierra dos fallos en el tiro libre de Deck y un final alocado.

"Están rozando el poste todo el rato", reconoce Mateo, tan seguro de sí mismo últimamente que se permitió no disponer ni de Campazzo ni de Hezonja en la recta de meta. Ahí Andrés Feliz, el otro gran nombre propio de la tarde en el Palau. Como el jueves ante el París, protagonista, valiente. Los alardes de Joel Parra y Brizuela no fueron suficientes para un Barça condenado a sufrir hasta el final para ser cabeza de serie en los playoffs de la ACB (es quinto, a tres victorias del cuarto, Unicaja).

Un clásico no entiende de entreguerras ni de cansancio. Cara a cara, relucen las cuentas pendientes. Antes del salto inicial ya estaba Justin Anderson tanteando la solidez mental de Usman Garuba. El Palau vibraba con las ganas de acabar con la inercia, las siete derrotas seguidas ante el eterno rival. Aunque bien temprano Llull, sorprendentemente titular (casi nunca lo es), dejó claro que el Madrid no estaba por la labor: enhebró ocho puntos consecutivos para las primeras ventajas visitantes.

Pero el Barça se ha entregado al coraje en una temporada plagada de contratiempos. En la previa, el último, la espantada del canterano Dame Sarr para disputar el Nike Hoop Summit, inexplicable cuando estaba teniendo minutos y protagonismo ante las ausencias en la dirección azulgrana. Compensó el intenso arranque de su rival con una buena ración de Kevin Punter, con dureza en el rebote y hasta con la aparición de otro canterano, Raúl Villar. Resultó una primera mitad igualada y competida, con Musa anotando fácil en sus penetraciones y sin demasiado rastro de Hezonja.

Regresó de vestuarios el Madrid más centrado. Campazzo tomando la responsabilidad, pese a algunas contestaciones espectaculares de Satoransky. Creció su ventaja a la máxima (50-59) a medida que se elevaba la tensión, con un pique de gigantes entre Tavares y Fall. Lo supo aprovechar el Barça para no descolgarse, con un 9-0 sólo interrumpido por la segunda estupidez de su pívot francés, que había visto una técnica antes y cabeceó un balón después para ser expulsado.

Y fue volver a empezar, porque Ibaka se engrandeció en la pintura y Musa cerró el tercer acto con un triple sobre la bocina para dar otro impulso a los blancos.

Pero la igualdad era la tónica. El Barça se sintió más pleno sin 'cinco' en cancha, con Brizuela y Punter desequilibrando. Andrés Feliz lograba canastas coast to coast para frotarse los ojos. Punto arriba, punto abajo, Brizuela y Parra contra Llull y Musa, como un duelo en el lejano Oeste. El triple asombroso del balear tocando el aro y otro del bosnio tras el enésimo rebote ofensivo de Tavares iban a decantar la balanza para el líder de la ACB, que ya suma 14 triunfos seguidos en liga (no pierde desde el 22 de diciembre, en Valencia) y que, desde la final de Copa, es, definitivamente, otro equipo.

La misteriosa crisis de Van Aert, entre la crítica y el infortunio: "No tengo nada que demostrar"

La misteriosa crisis de Van Aert, entre la crítica y el infortunio: “No tengo nada que demostrar”

"No tengo nada que demostrar", pronunció en la previa Wout van Aert, acorralado por las críticas, consciente de que demasiadas miradas se posan ya en su preocupante bajón de rendimiento. Volvía el belga a A través de Flandes, el eléctrico anticipo del Tour de Flandes, allí donde hace un año se dejó media temporada en una caída en la que se fracturó la clavícula y varias costillas. Y lo que parecía que era su regreso a la victoria acabó en otro drama con el que acrecentar las dudas.

Neilson Powless le arrebató el triunfo donde antaño era imbatible, en un sprint mano a mano en el que, para más inri, a Wout le acompañaban dos compañeros del Visma Lease a Bike. Un escarnio colectivo y otra punzada en lo personal para el que hace nada era considerado el corredor más completo del mundo. "Soy totalmente responsable. Fui demasiado egoísta. Quería tanto esta victoria, especialmente después de las críticas que he recibido y de la mala suerte que he tenido... Estaba pensando en mí mismo", se sinceró como nunca, para recibir de inmediato el apoyo público de compañeros y rivales, desde Demi Vollering a Tadej Pogacar.

Para saber más

Tras su irrepetible Tour 2022, Van Aert no es el mismo. Todo a su alrededor es sinónimo de infortunio. Ya ni siquiera aparece en las quinielas como favorito a las clásicas de primavera. Tanto para el domingo en el Tour de Flandes como para la París-Roubaix del siguiente están muy por delante Mathieu Van der Poel o el propio Pogacar.

Cuando Jonas Vingegaard conquistó su primer Tour no pudo más que rendirse a un gregario impagable. "Es el mejor ciclista del mundo, he tenido la suerte de que me ha ayudado a ganar", dijo de un Van Aert que se lo puso en bandeja -el golpe de gracia a Pogacar en Hautacam...- pero que, además, atacó a diario (a veces, de salida), se llevó el maillot verde, se enfundó varios días el amarillo, ganó tres etapas y en otras cuatro entró segundo.

Una salvajada que le proyectaba a un futuro en el que, por qué no, ser él mismo el que intentara ganar la Grande Boucle. Porque en la edición de 2021 ya había firmado algo 'imposible', vencer en todos los terrenos: en contrarreloj, en el sprint masivo de los Campos Elíseos y en alta montaña (tras coronar el Mont Ventoux).

Van Aert, con Benoot, Powless y Jorgenson en 'Dwars Door Vlaanderen'.

Van Aert, con Benoot, Powless y Jorgenson en 'Dwars Door Vlaanderen'.AFP

Ese mismo 2022 Van Aert había sido segundo en Flandes y tercero en Roubaix. Tras ganar la Milán-San Remo en 2020, que en su palmarés se acumularan Monumentos parecía un hecho inevitable. Pero, a día de hoy, apenas la Classicissima sigue luciendo. Van der Poel, su enemigo íntimo desde niño, desde el ciclocross que les formó, le ha borrado del mapa. Aquel pinchazo fatídico en el Infierno del Norte de 2023 pareció precipitar el mal fario. "Especialmente en Roubaix nunca he tenido suerte. Es una carrera en la que tienes que correr de forma perfecta, pero siempre me ha pasado algo o había alguien más fuerte. En esas carreras especialmente cada detalle puede ser decisivo. Ojalá algún día la suerte este de mi lado", se sinceraba en una entrevista con este periódico.

Desde febrero de 2024 no gana una carrera de un día (La Kuurne-Bruselas-Kuurne). Al percance en A través de Flandes se unió el gravísimo (en su rodilla se aprecian las consecuencias) del final de temporada en la Vuelta, camino de los Lagos de Covadonga, cuando ya sumaba tres victorias de etapa y recuperaba la sonrisa y el espectáculo.

Una lesión durísima de la que no parece haber vuelto como antaño. En 2025, donde volvió a alzar los brazos en dos pruebas de ciclocross (aunque en el Mundial volvió a perder ante Van der Poel), hasta el segundo puesto en la meta de Waregem su registro era muy pobre. No brilló ni en la Clásica de Jaén (39º) ni en la Vuelta al Algarve (Vingegaard le ganó en la crono). Tampoco en clásicas que antaño conquistó como la Omloop Nieuwsblad o la Kuurne. Tras ellas, se marchó a una larga concentración en el Teide, de la que sigue dejando dudas sobre su estado de forma. En la E3 Saxo Classic entró a casi tres minutos de Van der Poel y el miércoles un calambre en el sprint le hizo ceder ante Powless. ¿Es el final de una estrella o será capaz de volver a ser el Van Aert de antaño? En el pavé busca redención.

El Real Madrid recupera su fuego, destapa al mejor Andrés Feliz y apunta a los playoffs

El Real Madrid recupera su fuego, destapa al mejor Andrés Feliz y apunta a los playoffs

Hace ya un par de semanas que el Real Madrid apretó el botón de su modo competitivo, lo que siempre le hizo temible. Desde la final perdida de Copa es otro equipo, en resultados (una derrota en 12 partidos) pero sobre todo en actitud. Vio las orejas al lobo y reaccionó. Ante el París Basketball, en un duelo precioso, mostró su mejor versión, coral, agresivo, solidario, fogoso, irreductible. La quinta victoria consecutiva en Europa, el mejor momento del curso, para incluso soñar con una última jornada de carambolas en la que acabar quinto ganando en Belgrado al Partizán. Eliminado ya no va a quedar. [105-104: Narración y estadísticas]

Para saber más

Para saber más

Porque el play-in, objetivo de mínimos, ya está matemáticamente asegurado. Lo que hace tanto no estaba tan claro. Como que Andrés Feliz fuera un base de nivel Euroliga. En el Palacio, entre tanto protagonista de un partido de 209 puntos, el dominicano se mostró a toda Europa. Hezonja anotó 26 puntos, Musa 20, Tavares 15 y nueve rebotes (cinco ofensivos), pero el elemento clave fue él. Nada menos que ante TJ Shorts, ese demonio que a punto estuvo de ponerlo todo (otra vez) patas arriba.

Porque el duelo fue una feria, una verbena en una noche de verano. Llovía fuera y dentro había que frotarse los ojos ante tanto vértigo. El Madrid se vio por momentos desbordado y al poco respondió, prueba de carácter, de que ya no es tan sencillo hacerles temblar. No se descompuso, encontró sus virtudes, Tavares reinó en la pintura en el momento clave y Shorts, que había sido una pesadilla, desapareció, desquiciado ante Campazzo y Feliz, para un triunfo tan trabajado como celebrado.

Que un novato venga con esas ínfulas es una bendición. El París Basketball, con su grupo de jugadores semi desconocidos, con un rookie como Tiago Splitter en el banquillo, ha sido una de las grandes noticias de la presente Euroliga que llegó a liderar. Todo ese baloncesto alegre, ese desenfreno, esa apuesta por el rock and roll, no la iba a dejar de lado ahora que se está jugando el billete para cuartos. Al Palacio, liderado por su pequeño capitán TJ Shorts, acudió a morir o matar con las botas puestas.

Hezonja y TJ Shorts luchan por un balón, en el Palacio.

Hezonja y TJ Shorts luchan por un balón, en el Palacio.Juanjo MartínEFE

Y el frenesí no se hizo esperar. En un abrir y cerrar de ojos los franceses ya habían asestado seis triples (se fueron con nueve al descanso, llegaron a lucir un 15 de 23). Desde temprano ya un bonito intercambio de golpes, pues el Madrid no se arredró: estaba prevenido.

Chus Mateo metió bien pronto a Hezonja en una batalla que le venía perfecta al croata. También intentó contener al París con esa zona defensiva a la que cada vez recurre más. Pero no funcionó demasiado, porque Ibaka no dominaba el centro (Ward hizo mucho daño), aunque lucía en la ofensiva. Después de un par de broncas y algunos partidos sin ni siquiera ir convocado, el africano, aprovechando la baja de Bruno Fernando, está mostrando su mejor versión, como si hubiera retrocedido unos años su reloj vital. La ovación del Palacio así se lo reconoció.

Con los Brates brillando en anotación, el Madrid se rehízo antes del descanso, una primera parte de fuegos artificiales que Jantunen igualó sobre la bocina. Antes había ya puesto su sello TJ Shorts, curiosamente dejando a cero a quien idolatra. Campazzo guardaba su momento para más adelante.

TJ Shorts, durante el partido contra el Madrid.

TJ Shorts, durante el partido contra el Madrid.THOMAS COEXAFP

El pequeño base californiano estaba ya encendido (aunque acabó desquiciado y eliminado por faltas, firmó 24 puntos y 10 asistencias). Volvió de vestuarios imparable, anotando y asistiendo, poniendo en órbita a un París que machacaba desde el perímetro a un Madrid que empezaba a dar signos de flaqueza. Porque cada error era un castigo, sin respiro. El quinto triple de carrerilla encendió las alarmas con la máxima (65-75).

No había mucho margen para la reacción. Era ya o ya y ahí apareció Andrés Feliz, un tipo al que en la previa su entrenador había calificado como "imprescindible". Sin rastro de las dudas (lógicas) con las que arrancó su etapa en el Madrid, el dominicano contrastó con la noche gris de Campazzo y se alió con Musa y Hezonja para espabilar a su equipo.

El comienzo del acto final fue un 10-0. Al poco Campazzo anotó su primera canasta y los triples al París ya no le entraban con tanta facilidad, pero faltaba mucha tela por cortar. Porque Hifi (23 puntos), otro jugadorazo a apuntar en todas las libretas de los grandes de Europa, no estaba dispuesto a tirar la toalla. Un triple de Campazzo y dos acciones geniales de Feliz, en ataque y defensa, dispararon a un Madrid que puso su máxima a falta de tres minutos (96-86). Aunque iba a tener que ganar dos veces, porque el París, irredento, contestó con un 2-10 que llevó el duelo, maravilloso, hasta la disputa del último segundo.

El jueves, en Belgrado, ante un Partizán que perdió en Kaunas y ya no tiene opciones, se decidirá todo para los blancos tras una temporada de vaivenes. Si gana en Belgrado, asegura el playoff salvo que el Efes gane sus dos partidos (este viernes en la cancha del Estrella Roja) y el Barça a la Virtus. Porque el triple empate no les beneficia.

TJ Shorts, el base "demasiado bajito" que asombra a Europa y amenaza al Real Madrid

TJ Shorts, el base “demasiado bajito” que asombra a Europa y amenaza al Real Madrid

Cuando Timothy Neocartes Shorts II (Irvine, EEUU, 1997) terminó su periplo High School recibió las mismas ofertas para jugar en la NCAA que el número que luce en su espalda a modo de acicate: cero. Unos años después, reina en la Euroliga en su temporada de rookie. Un impacto como no se recordaba para alguien que aprendió a avanzar bajo sospecha, derribando prejuicios a base de talento. "Demasiado bajito", escuchaba recurrentemente quien este miércoles amenaza al Real Madrid (21.00 h.) a los mandos del Paris Basketball. El equipo revelación, también debutante en la máxima competición continental, sigue en la puja por los puestos de playoffs: se presenta en el Palacio con el mismo balance que los blancos a falta de dos jornadas para el final de la temporada regular.

Para saber más

Sólo Vezenkov presume de mejores números estadísticos que TJ Short, un base eléctrico de 1,75 metros que promedia 18,8 puntos y 6,8 asistencias, con un 42,1% en triples. La semana pasada, en una exhibición antológica en un partido clave para los de Tiago Splitter, el californiano firmó la noche de su vida: 20 puntos, nueve rebotes y 14 asistencias para ganar al Panathinaikos en el OAKA. "Con 20.000 personas gritándote... Fue una noche dulce que recordaré el resto de mi carrera, especialmente si la historia tiene un final feliz. Después de las dolorosas derrotas en Kaunas y Estambul sobre la bocina, podríamos haber perdido la moral. Pero este equipo nunca se rinde. Estamos hechos de esa materia. Y continuaremos hasta el final", desafía un jugador que acaba contrato en unas semanas y al que ya se rifan los mejores de Europa (es internacional con Macedonia del Norte desde 2022, otra ventaja de su pasaporte).

Hace tiempo que ser bajito dejó de ser un hándicap en el baloncesto de elite. Muggsy Bogues, Spud Webb, Nate Robinson, Lentejita Boykins..., aun haciéndose un nombre en la NBA, fueron rarezas lejanas. Otros como Isaiah Thomas realmente rompieron el molde. Shorts, cuya madre mide 1,40 metros (y su apellido de soltera es Long, con lo que ahora se le conoce como Darlene Long-Shorts), tomó como ejemplos a Chris Paul en la NBA y Tyrece Rice y Facundo Campazzo -con el que hoy se enfrentará por primera vez en su carrera (el estadounidense fue baja en el partido de ida en París)-, en esa Europa en la que tuvo que refugiarse tras terminar sus dos años en la Universidad de California en Davis, donde coincidió con el baskonista Chima Moneke (uno de sus mejores amigos) y con el que iba a ser el primero de sus dos grandes mentores.

Jim Les fue un base tirador de principios de los 90 en la NBA y fue quien primero vio algo diferente en TJ, que así se llama porque su hermana, dos años mayor, "era incapaz de pronunciar Timothy". Brilló en los Aggies, pero no había sitio para él en la NBA, así que no dudó en hacer las maletas y comenzar su aventura 'overseas' en Letonia (Ventpils). Temporada a temporada cambió de equipo, coleccionando MVP's. Del Hamburg Towers al Crailsheim Merlins, hasta que en el Telekom Bonn su carrera iba a experimentar el impulso definitivo.

TJ Shorts, durante el partido de la semana pasada en el OAKA de Atenas.

TJ Shorts, durante el partido de la semana pasada en el OAKA de Atenas.PETE ANDREOUEFE

Allí coincidió con el segundo hombre clave, el recién nombrado entrenador principal de los Grizzlies, Tuomas Iisalo. Con el finés y su peculiar estilo ofensivo conquistó la Basketball Champions League de 2023, siendo MVP del torneo y de la Final Four. También fue nombrado mejor jugador de la Bundesliga. Cuando llegaron las ofertas, el californiano prefirió seguir de la mano de su entrenador, ambos camino de París. "Tenemos que remontarnos a cuando me fichó. Pronto me dio su confianza y me permitió ser yo mismo en la cancha. Esta es la razón principal por la que lo seguí, sabiendo que París tendría grandes ambiciones, con la Euroliga en la mira", ha reconocido.

El curso pasado repitió hoja de ruta con los parisinos en el Eurocup: campeón (22 victorias y una derrota) y MVP. Y, si había alguna duda de su impacto en la Euroliga en su debut, ahí sus números y la trayectoria de su equipo (llegó a liderar la competición), ahora con Tiago Splitter en el banquillo. "Es un jugador determinante en la Euroliga, pero si solo me fijo en él sería un error de principiante. Están demostrando que son capaces de jugar en equipo y Splitter se lo ha sabido transmitir", admitía Chus Mateo en la previa.

"De pequeño, siempre era lo mismo: 'Es demasiado pequeño'. Pero sé de lo que soy capaz en la cancha y tengo plena confianza en mí mismo. Mi altura puede ser una desventaja, sobre todo en defensa, pero siempre he jugado contra jugadores más altos, así que sé cómo hacerlo: pasarlos al primer paso, rodearlos para robarles el balón, etc...", reflexionaba Shorts en una entrevista reciente.

La noche mágica de Jabari Parker y Joel Parra en Estambul para una remontada que asegura el play-in al Barça

La noche mágica de Jabari Parker y Joel Parra en Estambul para una remontada que asegura el play-in al Barça

Ante los infortunios, el carácter. Contra las bajas y las lesiones, los pasos adelante. El Barça estará, al menos, en el play-in de la Euroliga y si la próxima semana derrota a la Virtus (que no se juega nada) en el Palau, podría acceder incluso directamente a los playoffs. Su primera bala fue una noche para el recuerdo en Estambul, una remontada (75-83) estruendosa ante el líder Fenerbahçe con dos nombres propios. Jabari Parker, la estrella, y Joel Parra, el tipo que derriba el muro.

Para saber más

Toda una prueba de amor propio la del colectivo de Joan Peñarroya en el Ulker Sports Arena, el mismo equipo que hace una semana perdía para los restos a Metu (que se unía a Laprovittola y Juan Núñez) y se dejaba a la vez el triunfo clave en casa ante el Bayern. La respuesta, victoria a domicilio ante el Armani y una remontada asombrosa en Estambul. Ante el equipo más en forma del torneo (12 triunfos en los últimos 14 partidos), caían los azulgrana por 15 (59-44) a la vuelta de vestuarios.

Toda la primera parte fue una tiranía local. Jasikevicius no parecía tener piedad de su ex. El duelo lo empezó a quebrar en el segundo acto, cuando Nigel-Hayes (otro ex azulgrana) y Baldwin descosieron la defensa rival (46-33 fue la máxima entonces). Sólo tres canastas seguidas de Jabari apagaron algo el fuego turco antes del descanso.

Aguantó el pulso el Barça a la vuelta y ahí estuvo el secreto. La rebeldía de Satoransky, la pujanza recobrada de Willy Hernangómez en la pintura. Un parcial de 0-11 a base de contras y electricidad. Y una defensa bestial que sólo dejó anotar 25 puntos a un Fenerbahçe ahogado en sus pérdidas en toda la segunda mitad. Pero los protagonistas absolutos fueron Parker (28 puntos, ocho rebotes y tres robos), en su enésima master class. Y un Joel Parra que alcanza los cielos que prometía. No olvidará el ex de la Penya la noche en Estambul, puro coraje y recursos técnicos, se disparó con 15 puntos, 12 rebotes y otros tres robos. Fue el capitán de la hazaña.

El viernes, ante la Virtus en el Palau y posiblemente ya con Vesely (que viajó a Turquía) de vuelta a las canchas, tocará rematar la faena.

Ane Santesteban y la endometriosis que casi acaba con su carrera: "Me daba vergüenza contar públicamente lo que me estaba pasando"

Ane Santesteban y la endometriosis que casi acaba con su carrera: “Me daba vergüenza contar públicamente lo que me estaba pasando”

«Me he caído muchas veces, tengo cicatrices por todo el cuerpo, pero nada iguala ese sufrimiento. Recuerdo una etapa del Tour. Me dolía tanto que no podía ni pedalear, se me saltaban las lágrimas». Ane Santesteban (Rentería, 1990) revive en voz alta su 2024, el que era el año de la vuelta a casa después de una década corriendo en equipos extranjeros, siendo una de las mejores ciclistas españolas de siempre, dos Juegos Olímpicos, Mundiales, top 10 en Giros y Tours... Un dolor tan insoportable como misterioso, una tortura mental también, hasta que en el lugar más improbable halló la solución. Una revisión ginecológica rutinaria iba a dar con el problema. «Tienes un quiste grande en el ovario y una endometriosis», le anunciaron. «Gracias a Dios. Qué liberación», respondió.

Para saber más

Ane cuenta lo que muchas otras callan, «por vergüenza o por miedo», por tratarse de salud femenina. Lo hace, una vez superado, para «normalizar, dar visibilidad y ayudar a otras mujeres». Las que le escriben en privado confesándole que su caso es el mismo, pidiéndole consejo. Detalla su experiencia, que es la de tantas deportistas, un tabú del que ahora escapa y se vuelve a sentir plena encima de la bici. Con los colores del Laboral Kutxa - Fundación Euskadi, el pasado fin de semana corrió la primera edición de la Milán-San Remo femenina. Acabó 35ª (a 1:25 de la ganadora, Lorena Wiebes), pero dejó un alarde. Como Pogacar en la masculina, la ciclista vasca marcó el mejor tiempo de siempre en la emblemática subida a la Cipressa, los 5,6 kilómetros en 11 minutos y 37 segundos (a de 29,1 km/h). «Este año quiero hacer las tres grandes, Vuelta, Giro y Tour», anuncia en conversación con EL MUNDO desde Rentería.

Es un renacimiento el de la menuda corredora errenteriarra. Porque, tal dolor le provocaba el problema ginecológico, que pensó hasta en dejarlo: «Al final dudas de todo». Hasta de sí misma, de si lo que le estaba ocurriendo no sería producto de su propia imaginación, porque ninguna prueba detectaba nada. «Le decía a Pablo (Rodríguez, también ciclista profesional, de mountain bike), mi pareja: '¿A ver si me estoy volviendo loca y me estoy inventando el dolor?' Entré en un bucle bastante complicado».

Ane Santesteban.

Ane Santesteban.Rosa GonzalezMUNDO

La temporada no arrancaba como las de antaño. No sólo era el malestar, tampoco los números salían. Tanto en entrenamientos como en competiciones, su rendimiento había bajado «entre 20 y 30 vatios». «Empecé el año pasado sin encontrarme bien en la bici. Estaba siempre con dolores, en las lumbares, hacia la espalda, me bajaba a una pierna. En ningún momento lo relacioné con los ovarios, claro. Y el Tour fue un calvario de dolor. Hablé con el médico del equipo y le dije los síntomas. Que no encontraba postura en la bici. Hicimos una resonancia en la espalda y no había nada. Yo decía: 'Algo tiene que haber'. Estaba en el sofá, sin entrenar, y no me podía ni mover, tenía muchísimo dolor», describe Ane.

Allí, en la Grande Boucle, donde en 2023 había finalizado octava de la general (fue séptima en el Tourmalet en la etapa reina), donde todo se hizo insoportable. «Recuerdo un momento durísimo. Día tras día, iba acumulando el dolor. En las últimas tres etapas... Sobre todo, hubo una, que se salía subiendo un puerto, donde yo mejor me defiendo. Lloraba. Pedía analgésicos para poder competir. Por mi experiencia, quería estar al lado de Usoa Ostolaza, aportar al equipo. Por intentar terminar, fue un sufrimiento bastante agónico», rememora.

Lo terrible para Ane era, sobre todo, no saber de donde provenía aquello. «No puedes empezar un tratamiento porque no sabes lo que es. Nuestros médicos están más acostumbrados a trabajar con resfriados, clavículas, dolores musculares...», explica. El calvario acabó el 31 de octubre en el sitio más insospechado, el ginecólogo, «en la revisión rutinaria de todos los años». Tenía un quiste en el ovario y sufría endometriosis, una enfermedad que se define por la presencia de endometrio (tejido mucoso que tapiza el interior del útero) fuera de la cavidad y musculatura uterinas y que afecta al 10% de las mujeres en edad reproductiva. «Me dijeron que lo mejor que podía hacer era tomar la píldora. El problema iba a seguir estando, pero iba a tener 'calidad de vida'. Desde que empecé, al poco ya empecé a sentirme muchísimo mejor», desvela, aliviada.

Pero no fue hasta el mes pasado que Ane quiso dar a conocer lo que le había ocurrido. Lo hizo con un sincero post en sus redes sociales en el que hablaba de «desesperación», pero también de que «las buenas sensaciones» habían vuelto. «No pensé que fuera a tener tanta repercusión. Llevaba tiempo dándole muchas vueltas. Venía guardando para mí todo lo que estaba sufriendo. Me daba un poco de miedo o vergüenza. Decidí que, como deportista, con el altavoz que tenemos, quería hablar de algo que muchas mujeres sufrimos en silencio. Darle visibilidad y contar mi experiencia por si podía ayudar a otras», proclama. Y tanto. La escribieron compañeras, ciclistas y de otros deportes. También ginecólogas y nutricionistas «para ofrecerme su ayuda».

«Es algo de lo que no se habla en el pelotón ni en el deporte femenino en general. Igual que hablas de una rotura de fibras, de una rotura de clavícula o de cualquier otra lesión o enfermedad. ¿Porque sea el ovario o el útero no se va a hablar? Es un tema tabú, da como vergüenza o respeto tratarlo», reflexiona Ane la escaladora, aquella niña a la que su padre, profesor de ciclismo en las escuelas del pueblo, inyectó en vena la pasión. Y a la que los puertos, en los que desde bien temprano se desenvolvió con facilidad, la hicieron profesional.

Ane Santesteban, en carrera con el Laboral Kutxa, esta temporada.

Ane Santesteban, en carrera con el Laboral Kutxa, esta temporada.Laboral Kutxa - Fundación Euskadi

Ane, que en diciembre cumplió 34, se siente ahora renacida. Dispuesta a aprovechar esta segunda oportunidad que le ha dado el ciclismo, a lograr su primera victoria después de tantos buenos puestos. «Creo que va a llegar, porque veo las cosas de diferente manera, porque vengo de pasarlo mal. He cambiado la forma de correr. Disfruto más y no tengo miedo de perder. Otros años me costaba más arriesgar, era más conservadora», explica, echando un vistazo a una carrera en la que transitó el camino del «cambio brutal» en el ciclismo femenino. «Ahora hay más equipos, más dinero, se retransmiten las carreras... En mis inicios, terminaba y tenía que escribirle a mis padres para decirles que estaba bien. Ahora hay salarios que son buenas cantidades, se ha conseguido tener un sueldo mínimo. Unos avances muy grandes», se sincera a quien le hubiera gustado nacer «un poco más tarde»: «Mi carrera hubiera sido diferente. Hubiese sido más sencillo. Cuando empecé era muy difícil tener un referente. Casi no podías soñar con ser profesional, porque no había ni estructuras. Tenías que ir al extranjero...».