Van der Poel vuelve a vencer en su cuarta prueba de ciclocross a un Van Aert en progresión

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Pleno al cuatro. En el Trofee Hofstade, en su cuarta comparecencia en la temporada 2025-26 de ciclocross, Mathieu van der Poel obtuvo su cuarta victoria. La decimoquinta consecutiva desde 2023. Nadie da más. Nadie ofrece menos posibilidades al adversario. Incluso, actualmente, a Wout van Aert. El belga, en creciente buena forma, sin embargo, terminó segundo. Estaba contento.

La prueba no correspondía a la Copa del Mundo, sino a la categoría X2O. Pero figuraba en liza, aparte de Van der Poel y Van Aert, la mayoría de la crema de la especialidad: Thibau Nys, Laurens Sweeck, Joris Nieuwenhuis, Niels Vandeputte, Toon Aerts... Esos nombres belgas y neerlandeses que no suenan mucho en la carretera, pero que son elocuentes en las carreras invernales, tierra, barro, hierba, arena, y son conocidos por un público entendido y entusiasta.

Fue Nys, el campeón de Bélgica, quien aguantó al principio el ritmo de Van der Poel. Cuando cedió, en la tercera de las nueve vueltas del recorrido, Van Aert, había empezado a desprenderse del grupo que serpenteaba por detrás pedaleando sobre tierra dura y arena oscura y densa que obligaba a menudo a la gente a echarse la bici al hombro.

Rápidamente, la carrera quedó definida en la cabeza. Van der Poel, perfecta simbiosis de fuerza y elegancia, de capacidades físicas y técnicas, marchaba por delante. Van Aert, por detrás. No era una persecución -les separaban demasiados segundos-, pero sí un recuerdo, y quizás un anuncio para el futuro, de la vieja rivalidad en la cumbre.

Ambos pedaleaban aislados. Van der Poel de Van Aert. Y éste, de los demás, de un grupito de ilustres que intercambiaban posiciones. Nys era el más fuerte, pero no el más afortunado o el más hábil. En una ocasión, se le atascó la máquina en el serrín y voló en voltereta circense por encima del manillar. En otra, cayó de costado contra la valla. Andaba siempre perdiendo y recuperando posiciones.

Van der Poel cruzó la línea de meta con el gesto sereno de la rutina victoriosa. Van Aert llegó después a 48 segundos. Vandeputte, a 1:02. Y prácticamente encima, Nys, Sweeck...

Van der Poel y Van Aert harán estos próximos días la guerra por su cuenta en distintas carreras. Volverán a coincidir el día 29 en Loenhoot, también en categoría X2O. El aficionado espera una lucha más cerrada y emocionante.

Espíritu navideño

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En una interpretación prestada de la Astronomía, el Real Madrid y el F.C. Barcelona forman un sistema estelar binario, más tendente a la colisión que al equilibrio gravitacional. La relación entre ambos pasa hoy por un momento especialmente tenso en su larga e incómoda historia en la galaxia futbolística. La Vía Láctea, en referencia a la blancura dominante en el fútbol mundial. La 'central lechera', en la ácida cosmogonía de Pep.

El enfrentamiento actual tiene que ver también con las personas, no sólo con las instituciones. Dos hombres de generaciones distintas y física e ideológicamente opuestos. Dos personajes de diferente formación, carácter y manera de manifestarse. Laporta es un bocachancla, vocablo recién reconocido por la RAE. Florentino, más sinuoso, rima con sibilino.

En la Antigüedad, se establecía la 'Ekecheiria'. Una tregua sagrada que detenía las guerras durante la celebración de los Juegos Olímpicos. Ni el Madrid ni el Barça han respetado la 'Ekecheiria' navideña, el espíritu de estas fechas, paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. Roto el feble y artificial armisticio de la Superliga, evaporado el pegamento de pega, valga el juego de palabras, que los mantenía 'juncti sed non uncti' (juntos, pero no revueltos), Pérez y Laporta se han enzarzado en una áspera batalla dialéctica. La atizó Florentino con sus ataques al Barcelona a cuento del caso Negreira.

Exageró cuando lo definió como "el mayor escándalo en la historia del fútbol mundial". Pero sí lo es del español. Con eso basta para darle la razón. Incluso así, no tiene mucho sentido culpar a aquellos años vergonzosos de las actuales decisiones arbitrales que no gustan al club. Sea como fuere, nuestro fútbol arrastra el baldón de haber ignorado o consentido el caso Negreira. Y los tribunales, el de dejarlo dormir, que es como dejarlo morir con esa forma de indulto que es la indiferencia y de perdón que es el olvido.

La respiración asistida de Xabi

Los bombardeos navideños de Florentino han sido selectivos. Se han centrado en el arbitraje. Los de Laporta, de saturación con un zafio rimero de invectivas e improperios contra un Real Madrid que, por ende, representa el 'despotismo no ilustrado' frente a un Barça en el que 'se respira libertad'. Y Joan, heroico desde su Arcadia libertaria, remató acusando al Madrid de 'barcelonitis'. Que el presidente de un club caracterizado históricamente por una 'madriditis' enfermiza recurra a tal melonada, remite a una psicopatología consistente en invertir la carga del dicterio y atribuir al adversario tus propias miserias. Abunda en política. Se la conoce como 'ganar el relato'.

Mientras Xabi continúa con respiración asistida por Courtois y Mbappé, y el Barça, después de un peñazo de partido en Villarreal, se mantiene en cabeza de esta Liga de juego mediocre, volvemos al principio de estas líneas: a la Astronomía. Estrenado el invierno astronómico, ha llegado, puntual, el frío. Y frías, templadas o calientes, proliferan en el mundo las guerras, reales o metafóricas. Aquí estamos en guerra futbolística, política y electoral. La mayor parte del resto del planeta tiene en estas fechas poco que celebrar y mucho que lamentar.

Infeliz Navidad.

Van der Poel derrota a Van Aert en su primer duelo en la Copa del Mundo de ciclocross

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Llegó el día esperado con impaciencia por el aficionado: el primer duelo entre Mathieu van der Poel y Wout van Aert en la temporada 2025-2026 de ciclocross. Ha sido en Amberes (Antwerpen), en la quinta escala de la Copa del Mundo. Era un enfrentamiento, no obstante, desigual. Van der Poel venía de ganar, en su estreno en la Copa, hace una semana, en Namur, y Van Aert no se había subido en competición a la bicicleta desde finales de septiembre.

Así los precedentes, en un circuito sin barro, pero sí con pantanos secos de arena, VDP tomó la iniciativa desde la primera de las ocho vueltas programadas. Formó un trío con sus compatriotas Tibor del Grosso y Joris Nieuwenhuis. Poco a poco, a su ritmo, los fue dejando atrás, mientras la prueba, lejos de él, allá en el remoto horizonte de las curvas y las cuestas, experimentaba sus propios y continuos cambios. Pasaron algunas cosas relevantes. Entre ellas que Van Aert pinchó la rueda delantera cuando iba tercero y retrocedió hasta el noveno lugar.

También que Thibau Nys, el líder de la Copa del Mundo, sufrió muy pronto un enganchón que, en medio de la barahúnda general del comienzo de este tipo de carreras, lo descabaló. Acabó mandándolo, pese a sus esfuerzos, al puesto 23, a 3:23 de un Van der Poel que, fuerte y técnico, aunque pinchó en la rueda de atrás, alzó los brazos en la meta tras cambiar de máquina.

Los belgas Laurens Sweeck y Émiel Verstrynge habían ido ganando puestos como hormiguitas y terminaron, respectivamente, segundo y tercero. Sweeck pasa a liderar la Copa del Mundo. Van Aert, séptimo, por delante de Felipe Orts, duodécimo, ofreció buena imagen. Ha vuelto al combate y es de esperar que ofrezca resistencia a Van der Poel en las próximas carreras. Coincidirán en cuatro más: el día 22, en la categoría X20, en el Trofee Hofstade. También en X20, el 29, en el Trofee Loenhoot. El 2 de enero, en el Exact Cross Mol. Y, por último, de nuevo en la Copa del Mundo, el 4 en Zonhoven.

Aparte de esos encuentros, cada cual hará su propio calendario. Van der Poel todavía no ha decidido si acudirá a la cita de la Copa del Mundo con Benidorm, el 18 de enero. Van Aert, en principio, no lo hará. Van der Poel sí será de la partida en el Campeonato del Mundo, el 1 de febrero, en Hulst. Van Aert duda. Probablemente lo decidirá a tenor de cómo le vaya la temporada.

La Copa del Mundo reúne esta campaña 12 carreras. Comenzó en Tabor el 23 de noviembre y concluirá el 25 de enero en Hoogerheide.

Fútbol no es fútbol

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La deuda de los clubes españoles supera los 6.000 millones de euros en este 2025 que expira. Hace tiempo que el fútbol dejó de ser básicamente fútbol. ¿Es un negocio? ¿Football is business? No. «Si el fútbol fuera negocio, estaría en manos de los bancos», razonaba Bernabéu. El fútbol no es un buen negocio. Cuanto más gana, más gasta. Cuanto más gasta, más necesita ganar. No es un negocio. Si como tal se le trata y se aplican a su gestión políticas empresariales, depende de demasiados factores aleatorios, resumidos en los caprichos de «la pelotita», como para no estimarlo económicamente inseguro.

Sin embargo, se vuelcan en su adquisición y manejo magnates, jeques, fondos de inversión multinacionales y Estados soberanos, invadiendo su naturaleza deportiva para entreverarla de otra mercantil. Pero, claro, incluso así, en su deriva despilfarradora, sigue sin ser negocio y hay que diversificar cuanto lo rodea para mantenerlo vivo, aunque sea con respiración asistida. Los estadios futbolísticos nacieron para contener solamente partidos de, eso, fútbol. Ahora son también restaurantes, centros comerciales y parques temáticos.

En tiempos pretéritos se abrían de vez en cuando para celebrar conciertos con el fin de extraer de otras actividades multitudinarias ingresos para el fútbol, que los demandaba con el imperativo de paliar su deuda de oxígeno. Actualmente, los estadios se construyen o se remodelan pensando en esos conciertos, que se programan con antelación de acuerdo con las agencias internacionales de management y se incluyen en los presupuestos y los balances de los clubes.

Ampliación de aforo

No son los únicos recintos deportivos abiertos a la música (o a esos horrores superventas que ahora se denominan así). El Movistar Arena aumentará su capacidad de 17.453 espectadores para conciertos a 20.008. Para el baloncesto se queda en 15.000. En 2025 ha celebrado 230 eventos: 157 musicales y 64 deportivos.

Los estadios de fútbol, regresemos a ellos, son tan grandes que la música, siguiendo su vocación actual de ser más el ruido que las nueces, se ve obligada a atronar para llegar a todas las localidades. Muta entonces de caricia acústica a agresión y debe ser prohibida o aislada por medio de costosas y dudosamente eficaces insonorizaciones.

Por si la música, o su actual sucedáneo, no fuera suficiente, los estadios se abren a otros espectáculos. El Madrid y el Barça han fichado para 2027 a Antonio Díaz, que no es un centrocampista destinado a hacer olvidar a Kroos y Modric, o un central que elimine la nostalgia por Puyol y Piqué, sino la identidad civil del Mago Pop. El popular ilusionista abrirá su gira en el Bernabéu y la cerrará en el Spotify Camp Nou. Culé confeso, la presentó vestido totalmente de blanco. Un ecléctico.

En su último partido en la Champions, el Madrid perdió con un equipo que jugó andando. Y el Barça ganó por la mínima gracias a dos goles, y de cabeza, de un lateral. Tal como se están comportando ambos equipos en el presente, su futuro se antoja oscuro en la máxima competición europea, mucho más exigente que la Liga. Si no se corrigen, precisarán de la magia para aspirar a ganarla. Les vendrá bien completar los trucos con los rezos. En la religión, la magia adopta el nombre de milagro.

Festival español en el campeonato de Europa de cross: tres oros, dos platas y tres bronces

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A modo de festival, una lluvia de medallas, ocho, completó para España un histórico Campeonato de Europa de Campo a Través, coronado por el título absoluto de Thierry Ndikumwenayo. Individualmente, redondearon los podios el oro de María Forero, un proyecto creciente de gran estrella, en la categoría Sub-23 y la plata de Óscar Gaitán en la Sub-20.

El oro sénior por equipos, la plata Sub-20 femenina y los bronces Sub-20 masculino y Sub-23 masculino y femenino hablaron también de la potencia colectiva de la expedición española al Algarve portugués, a la localidad costera de Lagoa, en la frontera con Huelva, en un circuito, un parque urbano, sin barro, pero duro por las cuestas, los badenes y el trayecto, excesivamente sinuoso. Enrevesado. Mareante. Seis medallas, constituían hasta el presente nuestro récord continental en el viejo y querido cross country. En esta edición, solamente el relevo mixto y la categoría absoluta femenina regresan de vacío a casa.

Precedida por el triunfo de la intratable italiana Nadia Battocletti, la estrella europea del fondo mundial, en esa prueba cumbre femenina, la carrera masculina fue desde casi los primeros compases, un diálogo mudo, aunque jadeante, entre Jimmy Gressier, defensor del título y campeón mundial de 10.000 metros este verano en Tokio, y Ndikumwenayo. El francés tiró durante todo el tiempo, arriba y abajo, apretando en las bajadas, forzando en las subidas, tratando en vano de descolgar al español. De vez en cuando le echaba un vistazo de reojo. No obtenía ningún dato de Thierry, indescifrable en el gesto e inescrutable tras sus gafas oscuras.

Ndikumwenayo le tomó la delantera en los últimos compases de la carrera. Era su momento, hijo de su estrategia. En su postrer y agónico esfuerzo, Gressier tropezó, se desequilibró, probablemente de puro agotamiento, y Ndikumwenayo cruzó la meta en triunfador indubitable. Abdessamad Oukhelfen (sexto), Abdón de las Heras (noveno) e Ilias Filfa (duodécimo) contribuyeron al éxito colectivo. Dani Arce y Said Mechaal, debutante en las alturas, hermano menor de Adel, tampoco desentonaron.

En los Campeonatos de Europa y el Cross estamos en nuestro elemento en un ámbito geográfico y, digamos, orográfico a nuestra medida. Estas ocho medallas elevan a 96 el total conseguido en las ya 31 ediciones de la competición. Solamente en 1999, en Velenje, se quedó España en blanco.

Hugo González suma el tercer oro para España en los Europeos de piscina corta

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Dado el nivel de nuestra natación, tres medallas de oro y nada más que de oro en un Campeonato de Europa, en este caso en piscina corta, suenan a festival, a exhibición. Después de las obtenidas por Carmen Weiler (200 espalda) y Carles Coll (200 braza), la tercera corrió a cargo de Hugo González de Oliveira en los 200 estilos, con récord de España: 1:51.39, rebajando el de Carles Coll (1:52.11).

Y llegó, como las anteriores, de un modo rotundo, dominador, sin darles opción al italiano Alberto Razzetti (1:52.05) y el turco Berke Saka (1:52.25). Después de los tramos de mariposa y espalda, Hugo tomó la cabeza en la braza, el estilo que suele determinar los resultados en las pruebas combinadas. El tramo de "crawl" redondeó la indiscutida victoria del español, que, de algún modo, "resucita", después de no haberse clasificado este pasado verano para el Mundial de Singapur.

Ha pasado Hugo por varias vicisitudes a lo largo de su trayectoria, hasta el punto de, incluso, haberse planteado la retirada no hace tanto. No encontraba recompensa ni reconocimiento a sus esfuerzos y títulos. Campeón mundial de 200 espalda en Doha2024 y europeo de 200 estilos en Budapest2021 en piscina larga, de 50 metros, la olímpica, este oro lo recupera para el liderazgo de la natación española a una edad, 26 años, todavía de plenitud.

Hugo González, tras ganar.

Hugo González, tras ganar.Wojtek JargiloEFE

Biológica y ambientalmente, Hugo es uno de esos productos "mestizos" que contribuyen a alcanzar alturas deportivas. Nacido en Palma de Mallorca, trasladado a Madrid, hijo de español y brasileña, entrenado y educado en Estados Unidos, en Auburn y Berkeley, estudiante de Ingeniería Informática, se mudó de California a Cataluña, a Terrassa en busca de, digamos, su definitiva entidad deportiva. Parece que la ha encontrado. O, mejor, recuperado.

Emma Carrasco, leridana de 19 años (cumplirá 20 con las campanadas del 31 de diciembre, campeona mundial y europea júnior, está en camino de instalarse en la suya, en la gran élite. Acabó sexta en los, también, 200 estilos (2:07.90), dominados por la favorita, Marritt Steenbergen, con récord de Europa: 2:01.83. Minutos después, la neerlandesa se impondría en los 100 libre con 50.42. Cuarto oro y cuarto récord de Europa para ella.

Había que frotarse los ojos para ver a dos españoles en la final de los 100 libre, la prueba reina. Es cierto que acabaron séptimo (Luca Hoek, 46.42) y octavo (Sergio de Celis, 46.43), lejos de Maxime Grousset (45.17). Pero ningún otro país presentaba un dúo en los poyetes.

Carles Coll está haciendo un Campeonato impresionante. Entró en la final de los 50 braza con récord de España (26.03), tras haberlo batido también en las series matinales (26.22).

Incontestable oro de Carles Coll en los 200 braza del Europeo de Lublin

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El duelo imponente entre dos colosos en los 200 metros braza deparó la soberbia victoria de uno de ellos, sin que el otro desmereciera. Los colosos eran el neerlandés Caspar Corbeau, plusmarquista mundial, y el español Carles Coll, campeón del mundo. Tamañas firmas.

Ganó Coll de forma incontestable, indiscutible. Decir que sin oposición sería excesivo porque Corbeau planteó batalla, como no podía ser menos. Pero los tiempos finales atestiguan la diferencia entre ambos. El español realizó 2:00.86. El neerlandés, 2:01.27. Muy lejos, el austriaco Luca Mladenovic (2:02.48). El registro de Coll es el sexto de la historia y, obviamente, récord de España. Dinamitó el suyo anterior de 2:01.55.

Corbeau es el único nadador que ha bajado de los dos minutos en la prueba (1:59.52). Lo hizo hace poco más de un mes en la Copa del Mundo de Toronto. Venía, además, de ganar el oro en los 100 en estos Campeonatos, en una prueba en la que Coll fue quinto. Estaba, pues, en forma y con ganas de hacer doblete.

Coll lo impidió con una actuación impecable. Pasó segundo, detrás deCorbeau, por los 25 y los 50 metros. Luego tomó la cabeza en cada tramo y ya no la dejó. Formidable en los virajes e imperial en los largos, obtuvo un triunfo de una claridad meridiana que contribuye a su consagración como una de las estrellas de la braza mundial. A sus recientes 24 años, tarraconense del Club Natació Sabadell y discípulo de Sergi López en Virginia Tech, está en evidente progresión.

Carmen Weiler, también alumna de López, no pudo repetir oro. Tras su victoria en los 200 espalda, sólo alcanzó a ocupar la quinta plaza (57.00) en los 100, dominados por la británica Lauren Cox (56.59). Las otras finalistas españolas de la jornada, María Valdés y Ángela Martínez, nadaban los 800 libre, que vistieron de oro a la favorita, la italiana Simona Quadarella. María terminó en quinta posición con una buena marca (8:21.44). Ángela, en octava (8:27.00). Hugo González pasó a la final de los 200 estilos con el mejor tiempo (1:52.68). Pinta bien.

Carmen Weiler anima a España en el Europeo de Lublin

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En el segundo día de competición del Campeonato de Europa de Natación en Piscina Corta que se disputa en Lublin (Polonia), llegó la primera medalla española. Y fue de oro. Carmen Weiler lo obtuvo en los 200 espalda.

No pudo imitarla Carles Coll en los 100 braza. Tenía consistentes opciones de metal. Pero acabó en quinta posición con 56.42, algo lejos de su récord de España batido en las series (56.28) y a 15 centésimas del podio, que cerró el austriaco Luka Mladenovic (56.27) con el turco Huseyin Emre Sakci en segunda posición (56.22). El fenómeno neerlandés Caspar Corbeau fue el único que bajó de los 56 segundos (55.85).

Cumplió Iván Martínez, octavo en los 200 espalda con 1:51.58 en una prueba dominada por el irlandés John Shortt, soberbio récord mundial júnior con 1:47.89.

Weiler, 21 años, paradigma del cosmopolitismo, nacida en Bangkok, criada en Singapur y discípula de Sergi López en la estadounidense Virginia Tech, culminó, física y tácticamente, una actuación perfecta. Graduó esfuerzos desde una superioridad incontestable que le dio una seguridad absoluta en su desempeño. Fue a más metro a metro para acabar apoteósicamente en 2:01.66, récord de España. Mejoraba de largo su primado anterior de 2:02.16. La británica Katie Shanahan, segunda con 2:02.79, no tuvo nunca opción alguna de victoria. Micho menos la francesa Pauline Mahieu (2:03.02).

Weiler, estrella júnior, campeona de esa categoría en 50 metros en 2021, conquistó un oro que ninguna otra nadadora española tocaba desde Jessica Vall en 2017, en Copenhague, en los 200 braza. El resto de las pruebas de espalda la aguardan.

Florentino tiene prisa

Actualizado Domingo, 30 noviembre 2025 - 16:18

Expira noviembre e irrumpe diciembre, un mes distinto y paradójico. Su nacimiento anuncia el final del año. Produce vértigo. Florentino es un presidente decembrino. Sus ideas, sus planes, sus iniciativas se suceden, casi atropellándose, casi amontonándose, a toda velocidad mientras sobre él, como sobre todos nosotros, se van depositando los estratos del tiempo. En marzo cumplirá 79 años y desde ese mismo momento comenzará la octava década de su existencia, extraordinaria por tantos conceptos, en derechura hacia su octogésimo aniversario.

Los 80 años son una buena edad para retirarse del mundanal ruido en cualquier actividad y para cualquier persona. Nos atrevemos a aventurar que Pérez ya ha pensado en ello. Por eso tiene prisa para dejar acabada su obra y concretar su legado (y tal vez su sucesor). Por eso está pisando el acelerador en todos aquellos asuntos sin rematar o por emprender.

Por esa razón está forzando la máquina en la sobreexplotación del estadio para ir paliando el sobrecoste de su reforma y metiendo la quinta marcha en la futurista incorporación del recinto al metaverso y la tecnología inmersiva. Por esa razón ha dado el pistoletazo de salida para convertir el club en una sociedad mercantil y anuncia un referéndum al respecto. Se desdobla. Se bifurca. Mientras continúa escribiendo su biografía humana, redacta su testamento deportivo.

Se ha instalado en la Historia a la vez que la sigue haciendo. Le urge ajustar cuentas y avivar plazos. Lanza sus rayos jupiterinos contra Laporta y Tebas. Y sus misiles de largo alcance contra Ceferin, tratando de forzarle, mediante las primeras decisiones de los tribunales, a aplicar en la Champions algunas de sus propuestas para la Superliga. Y amenazándolo con una reclamación multimillonaria, tan excesiva que no resulta creíble más que como tasación de su inquina y reclamo para titulares llamativos. Pero no tiene tiempo ni ganas para medias palabras ni medias tintas.

Hoy es un presidente universal para un Real Madrid inmenso. Y lleva camino de ser un presidente eterno para un Real Madrid infinito.

Campaña electoral

Actualizado Domingo, 23 noviembre 2025 - 16:30

Turquía nos pilla lejos geográfica, cultural y sentimentalmente. Pero en los últimos días se relaciona mucho con nosotros. Turkish Airlines se ha hecho con el 26% de Air Europa. Y Defensa ha comprado a Ankara 45 aviones Hürjet de entrenamiento avanzado para sustituir a los venerables F-5 del Ala 23, de la Escuela de Caza y Ataque. Sorprendente la adquisición de unos aparatos, de los que hay fabricados sólo dos prototipos en inicial fase de ensayos, a una nación que no constituye un referente mundial en aeronáutica civil o militar.

Pero bajemos a la tierra y al deporte. Jugó España el martes contra Turquía. El jueves, el Barça de baloncesto contra el Anadolu Efes. Y el sábado, el de fútbol frente al Athletic en el Camp Nou, remodelado por la firma turca Limak, de la misma escasa reputación como constructora inmobiliaria que su país como fabricante de aviones.

Aunque Ceferin, agradecido a la traición de Laporta a Florentino en la Superliga, permite que el día 9 de diciembre se celebre el partido contra el Eintracht, el Nou Camp Nou sigue en obras. Es el "Spotify interminable" frente al "Bernabéu infinito" que proyecta Pérez. Pero Laporta tiene prisa por "vender" a la hinchada el regreso del equipo, dos años y medio después, al sacrosanto y añorado recinto. Está en campaña electoral, en paralelo con la inaugurada por el tenaz opositor Víctor Font, tan renuente al desánimo como Laporta a la veracidad.

España entera está en campaña electoral. Siempre está en campaña electoral. Vive en son de mitin. Nos espera un aluvión de elecciones. En diciembre, en Extremadura. En 2026, en Andalucía y Castilla-León. En 2027, si es que alguna Comunidad, como Aragón, no se adelanta por la ausencia de presupuestos, se celebrarán, incluidas Ceuta y Melilla, 14 más. También las generales, si es que no se anticipan. En 2028, las de Galicia y País Vasco.

Los comicios en Can Barça, a final de temporada, oponen la candidatura asténica e ilustrada de Font a la oronda y populista de Laporta. Un pedagogo contra un demagogo. A Font lo apoya una élite descontenta y crítica. A Laporta, una masa amorfa y domesticada. En ambos bandos importan menos las personas y los programas que los resultados deportivos, único desvelo real del "soci".

La presidencia del Barça la decidirán veintitantos muchachos de una decena de nacionalidades y un señor alemán apellidado Flick. Si el equipo triunfa, a Laporta le irá bien. Esquizofrénica la posición de Font, obligado a desear que el equipo fracase -y a fingir que lo lamenta, llegado el caso- para acudir al rescate de una entidad arruinada y vencida. La ruina se soporta en la victoria. La derrota se tolera en la riqueza. Pero ruina y derrota no tienen, juntas, ni justificación ni perdón. Laporta y Font penden del mismo hilo esférico sobre el verde campo de Agramante.

También el Athletic irá a las urnas a final de temporada con un solo candidato de momento: Jon Uriarte, el presi actual. Pero si el equipo sigue peligrosamente con semejante miseria goleadora (12 tantos en 13 jornadas), quizás se anime algún valiente.