David Villa: “Ni Messi ni Cristiano tenían el foco de Lamine a su edad. Hay que ayudarle y disfrutarle”

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Fue campeón de Europa, del mundo, de la Champions, de la Liga... De todo. David Villa (Langreo, 1981) se sienta con EL MUNDO en Yeda, a donde acude como embajador de LaLiga para ser parte de una Supercopa que salvará a su excompañero Xabi Alonso o encumbrará a Pedri y Lamine Yamal, futbolistas estrella del Barça y de la selección que El Guaje espera gobiernen el próximo Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Usted ganó la Eurocopa en 2008 y después el Mundial en 2010. Una situación a la que ahora se vuelve a enfrentar la selección. ¿Ve similitudes?
Más que la comparación, veo posibilidades de que puedan ser campeones y repetir aquello. No porque lo diga yo, sino porque lo han demostrado ellos cada vez que entran al campo. Han demostrado al mundo que pueden ganar a cualquiera.
¿Algún consejo?
Es difícil aconsejarles, pero por decirles algo diría que la dificultad de un Mundial es que muchas veces no tienes que ser el mejor equipo durante un momento concreto, sino que tienes que ser constante durante el torneo porque un día malo te envía a casa, que es lo que nos pasó a nosotros en 2006. Sobre el papel parece que no habrá problemas en pasar el grupo, pero hay que estar atentos en las eliminatorias.
En cuanto a los jugadores, son todos elite, pero hay uno que parece un escalón por encima de los demás: Lamine Yamal. ¿Cree que se pone mucha presión sobre un único futbolista?
Fuera puede ser, dentro no creo. Conociendo a Luis de la Fuente y cómo trabaja su cuerpo técnico, son conscientes de la importancia del grupo. Nosotros creo que no teníamos ese tipo de jugador, los teníamos muy buenos, pero no ese tipo. Obviamente es bueno para la selección y son todos conscientes de cómo se tiene que plantear todo para ganar ese Mundial.
¿Cómo le ve a nivel personal?
Es difícil analizarlo todo porque para eso hay que ponerse en su pellejo. Es muy joven y con una repercusión mediática que no sé si ha existido alguna vez. No recuerdo que Messi y Cristiano tuvieran ese foco con su edad. Y ya no te digo Xavi, Villa o Iniesta. Futbolísticamente es un fuera de serie y creo que tenemos que ayudarle y disfrutarle. Él demuestra cada día las posibilidades que tiene como futbolista y su techo lo marcará él. Da la sensación de que no tiene.
De la Fuente ha ido variando delanteros en sus convocatorias. ¿Ve en Gonzalo García un perfil necesario?
Creo que hay el mismo debate en todas las posiciones y que es bueno que haya alternativas y jugadores diferentes. Gonzalo está haciendo grandes partidos con el Madrid, marcando y llamando la atención. Seguro que Luis le tendrá en cuenta, pero es que hay muchos que han entrado en la selección y pueden hacer las cosas bien, como Oyarzabal, Ferran, Morata y Samu.
Usted coincidió con Xabi Alonso, ¿observa cosas de su época de futbolista en la manera de entrenar y el estilo del Madrid?
Es difícil analizarlo. Como compañero era un espectáculo, tanto en lo futbolístico como en lo personal. De esos jugadores que ya veías que acabaría de entrenador porque era una extensión del banquillo en el campo. Como entrenador veo los éxitos que está teniendo. No es fácil llegar a entrenar al Madrid con una corta trayectoria y le deseo suerte, que tenga una carrera tan exitosa como la que tuvo como futbolista.
Alonso, Cesc, Xavi, Torres, Arbeloa... ¿A usted no le ha picado el gusanillo de entrenar?
Hay que hacer balance y tener un equilibrio, a mi no me gusta entrenar. Hay grandísimos entrenadores de nuestra generación, pero a mí no me gusta.
¿Qué había de especial en esa generación para que hayan salido tantos entrenadores?
Era especial. Entrenar es realmente una vocación. Tienes que tenerla. E igual que yo tuve vocación por jugar al fútbol, no la tengo como entrenador. Ellos sí. De hecho la mayoría no se han tomado ni un año, han acabado de jugar y se han puesto a entrenar por las ganas que tenían. Incluso se han retirado para ponerse a entrenar porque les gustaba más. Yo eso nunca lo he tenido.
Usted es más del negocio, ¿no? Tiene sus academias, su agencia de representación...
Ahí estoy más contento, más involucrado y más preparado. Llevo viviendo el fútbol desde niño, he tenido la suerte de ser profesional y al final no puedes irte de este mundillo. Estoy contento por ayudar desde otra parte, especialmente con las academias que me hace muy feliz estar cerca de ellos y ayudarles.
Su hijo juega en la cantera del Atlético.
Es un orgullo y una alegría. Pase lo que pase, y como dicen los niños de su edad ahora, poder ser futbolista es 'random'. Es tan difícil que nunca sabes. Pero estoy contento porque le veo disfrutar y con ganas. Me gusta mucho que lo haga, porque el fútbol te inculca unos valores muy grandes más allá de ser futbolista.
¿Cómo actúa en la grada habiendo sido una estrella?
Intento ser un padre que le acompañe, intentando estar en todo lo que puedo. De hecho ahora que soy embajador de LaLiga, saben perfectamente que me tienen que poner los eventos entre semana. Por ejemplo, vuelo ya esta misma noche a Madrid para poder ver su partido el sábado. Me gusta estar con él, apoyarle y escucharle, porque más allá de estar dándole consejos todo el día me gusta que él me pregunte, y cuando tengas dudas, intentar ayudarle. No porque yo haya nacido aprendido, sino porque he pasado por las etapas que él está pasando. Pero lo vivimos los dos como algo que hoy nos hace felices, no con una obsesión de tener un futuro como futbolista porque tiene 12 años.

Una bronca a Simeone y una defensa a Vinicius para reconectar a Xabi Alonso y al vestuario del Madrid: “Es un maleducado”

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Salió de su área técnica y avanzó hasta la de Simeone para recriminarle su actitud con Vinicius: «¡Tú a lo tuyo, Cholo!», le gritó. «¡Tú a lo tuyo!», repitió. Fue la primera vez desde que es entrenador del Real Madrid en la que Xabi Alonso rompió el molde. Unos minutos más tarde, ya en sala de prensa, acusó al técnico argentino de no ser ejemplo «de buen deportista». «No todo vale», añadió. Una crítica que dentro del club vieron como «necesaria» tras las palabras de Simeone hacia Vinicius. «Es un maleducado», se repetía ayer desde el club. Esas palabras reflejaron el cambio del de Tolosa en el último mes, mucho más cercano al brasileño y al vestuario, más pasional y menos científico en su manera de llevar a la plantilla, camino ahora de su primera final en el Madrid.

Y es que Xabi Alonso ha sustituido su manual de instrucciones por un manual de resistencia. En el Mundial de clubes, el vestuario del Madrid hablaba de un técnico «muy exigente», «intenso» y que metía «mucha caña táctica». En Estados Unidos, el equipo se plantó en las semifinales del torneo a base de finos cambios tácticos, de una presión alta sobre la salida de balón rival y de una construcción del ataque a través de la posesión.

Esa forma de actuar, especialmente la del día a día en Valdebebas, no terminó de cuajar en el grupo a la vuelta del verano, agrietado el vestuario con el paso de los meses, y ha desembocado en la solución final del último mes. El técnico vasco se ha adaptado y reencontrado con el vestuario a partir de la famosa charla en Atenas antes del duelo ante el Olympiacos. Ha bajado la exigencia táctica y las horas de vídeo, ha modificado el estilo para no morder tanto y sí esperar más atrás y la plantilla ha respondido elevando la actitud y la intensidad en la mayoría de los partidos.

Cambios futbolísticos

La constante serie de ultimátums a los que se ha enfrentado a Alonso desde la derrota contra el Celta, con la final de mañana como último y definitivo punto de inflexión, le ha obligado a confiar más que nunca en los métodos de su plantilla, en alienarse con ellos. Ante el Atlético, el vasco tenía claro el plan: balones largos a Gonzalo y Bellingham para tratar de ganar segundas jugadas, intensidad en los duelos individuales, poca salida de balón en corto y aprovechar las ocasiones. El resto, defender lo mejor posible y contener al rival. Sufrió el equipo y distó mucho de lo visto en el Mundial de clubes, pero funcionó, como le funcionó a Ancelotti.

La angustia de las últimas semanas ha terminado por reconectar al entrenador con el vestuario. Y ahí reside también su relación con Vinicius, cuya cronología han ido leyendo estos meses. El ímpetu de Alonso ante Simeone para defender a su futbolista en el césped y en la sala de prensa es el último ejemplo de esa cercanía. El brasileño, que sigue lejos de su mejor nivel, está algo más implicado en defensa, a lo que Xabi ha respondido con los aplausos públicos en mitad de los abucheos del Bernabéu y con elogios ante los medios. «Le volverán a aplaudir, estoy seguro», dijo tras el duelo ante el Betis. El vestuario también ha cambiado el todo. «Estamos a muerte con el entrenador», dijo Bellingham en la previa de la semifinal. «El entrenador estuvo con una energía positiva para cambiar las cosas cuando no estaban bien, lo importante es que ahora tenemos claro lo que quiere el técnico y el cuerpo técnico y tenemos que defenderlo», reflexionó Valverde en zona mixta.

La gestión con Mbappé

En esa reconexión con el vestuario también está la gestión del último mes de Mbappé, piedra angular del proyecto. El francés no jugó contra el City en Champions por unas molestias en la rodilla y después forzó contra Alavés, Talavera y Sevilla para intentar batir el récord de Cristiano. Todo bajo el permiso de Alonso, que el martes le dejó en Valdebebas y no le llamó para Arabia porque el delantero no podía jugar. Ahora, sólo tres días después, Mbappé llegó ayer en vuelo privado a Yeda para sumarse a la final al estar «recuperado» para el clásico.

Concesiones o no, el Madrid de Xabi, todavía en duda, suma cinco victorias seguidas.

Vuelo ‘exprés’ de Mbappé a Arabia y parte de guerra en un Madrid al límite para el clásico contra el Barça: Rüdiger, casi descartado; Asencio y Rodrygo, tocados

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El Real Madrid jugará la final de la Supercopa de España, que era el primer objetivo de esta semana crucial del proyecto de Xabi Alonso en el conjunto blanco, pero lo hará mermado por las molestias y lesiones que se acumulan en la plantilla que dirige el técnico vasco. El conjunto blanco recuperará a Kylian Mbappé, que viajará este viernes a Yeda para unirse al resto de la expedición y entrenará con el grupo hoy y el sábado en la previa de la final, pero las condiciones de su presencia de momento se desconocen. Además, Rüdiger está casi descartado tras forzar su rodilla para la semifinal, Rodrygo y Asencio están tocados, Carvajal ni siquiera calentó con sus compañeros, Huijsen sigue entre algodones, a Alaba le falta ritmo y Trent está descartado.

"Rüdiger estaba con limitaciones con la rodilla y Raúl (Asencio) estaba sufriendo y necesitábamos refresco en la línea defensiva", explicó sobre sus cambios en la segunda parte. Lejos de modificar su ataque, Alonso apostó por retirar a Asencio y Rüdiger, sus centrales, para dar entrada a Fran García y Ferland Mendy, dos laterales zurdos. El vasco terminó el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy como defensas y Fran como extremo izquierdo. Un equipo cogido con pinzas, con Ceballos y Bellingham formando el doble pivote y Güler, Mastantuono y Gonzalo en la punta.

"Creo que Fran y Ferland han entrado bien. Cuando Jude se ha puesto en el doble pivote hemos juntado pases y nos hemos estabilizado. Para el domingo iremos viendo si recuperamos", añadió, después del sufrimiento del derbi ante el Atlético de Madrid. "Ha sido un partito disputado, el gol tempranero de Fede te da ventaja y te hace cambiar un poquito y al final sufrimos", reflexionó el de Tolosa, que tiene a Militao en Madrid de baja de larga duración.

Mbappé llegará a Yeda en el mediodía del viernes y participará en el entrenamiento del día, previsto a las seis de la tarde a puerta cerrada. El francés ha estado trabajando en Valdebebas el martes, el miércoles y el jueves y "está mucho mejor", aseguró su técnico. "Ha entrenado y las sensaciones son buenas. Las posibilidades son las mismas que todos", insistió.

Sin Endrick, cedido en el Olympique de Lyon, y después de los 90 minutos de Gonzalo ante el Atlético, donde el canterano acabó exhausto tras el esfuerzo, los pocos minutos que pueda disputar Mbappé son oro para el Madrid de Alonso, más intenso que en el Metropolitano en los duelos individuales con sus rivales. "Estoy contento, el objetivo era pasar a la final contra un buen rival, en la previa hablábamos de que no olvidábamos el partido de Liga y las cosas que necesitábamos, los duelos... Estoy contento", repitió.

En la zona mixta, las caras lo decían todo. Asencio aseguraba que "todo bien", dando a entender que podría ser de la partida en la final, mientras que Rüdiger abandonaba el King Abdullah con una leve cojera que no adivinaba nada bueno de cara al fin de semana. El alemán, que el año pasado se exprimió hasta el límite ante la plaga de lesiones, parece que no podrá ayudar a sus compañeros el domingo.

"El esfuerzo que ha hecho el equipo ha sido muy grande. El campo no estaba bien y no era fácil jugar", criticó Courtois en los pasillos del estadio, en la misma línea que Carreras, que recordó el calor que hace en el país: "Hacía mucho. Los dos equipos estábamos muy cansados. Tenemos que adaptarnos cuanto antes que el domingo es una final, no hay queja". Valverde, por su parte, admitió que "vivimos para esto". "Después de tantos partidos y del calor de aquí hay veces que el cuerpo se resiente, pero vivimos para esto".

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.

Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.

Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.

Sin salida limpia

Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.

Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.

«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE

El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.

Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.

Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.

Respuesta en tres minutos

El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.

El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.

Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP

El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.

Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.

Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.

Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.

La Supercopa ‘escapa’ de la semana de Reyes: la RFEF quiere moverla a los primeros días de febrero

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La Federación Española de Fútbol sigue dándole forma a la Supercopa de 2027. Este periódico ya informó el martes que la organización presidida por Rafael Louzán está en conversaciones con Qatar para que la próxima edición se celebre en Doha, ante la imposibilidad de disputarla en Arabia Saudí por la celebración de la Copa Asia en el país.

Esta situación ha abierto una ventana de oportunidad a la RFEF, que también negocia con qataríes y saudíes el nuevo contrato a partir de 2030. Además, estos días de reuniones con los clubes participantes han dejado una conclusión clara: nadie está contento con la fecha actual del torneo, que se disputa en la semana del día de Reyes. Tanto es así que aprovechando el cambio de sede en 2027, la Federación trabaja para modificar también la fecha, planteándose disputarla en la primera semana de febrero.

Durante las charlas de la directiva de Louzán con los responsables de Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Athletic Club, éstos han mostrado el malestar general de las expediciones por el calendario actual de la Supercopa, que afecta a asistentes, jugadores, cuerpo técnico y distintos representantes de cada club. Los trabajadores de Barça y Athletic tuvieron que viajar a Yeda el día 5 por la tarde, en plena celebración de Reyes en España, para estar en la previa de la primera semifinal. Y el año que viene la Supercopa caería entre el 4 y el 10 de enero, algo que los clubes rechazan.

El cambio que se plantea la Federación es adelantar las eliminatorias de Copa del Rey, cuyo calendario también depende de ellos, y disputar la Supercopa en la primera semana de febrero, fecha en la que ahora mismo se disputan los cuartos de final de Copa.

Esta nueva fecha, que todavía no está confirmada, se encajaría una semana después de la última jornada de la liguilla de la Champions y dos antes de la disputa del playoff de la competición continental.

La Supercopa de Arabia, juicio final al proyecto de Xabi Alonso en el Madrid

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En la orilla del Mar Rojo, al sur de donde Moisés dividió las aguas, llega la semana del examen final al proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid. La Supercopa aparece en el horizonte del tolosarra para descoser o asentar su futuro en el Real Madrid. Un punto de inflexión a todos los niveles. Así de simple y contundente. El técnico vasco lleva un mes sosteniendo su puesto a través de un hilo casi invisible. En la madrugada del 8 de diciembre, Florentino Pérez y José Ángel Sánchez decidieron, por la calma del primero y la apuesta del segundo, no pulsar el botón rojo. Hoy, 8 de enero, el derbi madrileño contra el Atlético en las semifinales saudíes marcará el primer examen final. Si lo supera, el domingo habrá otro. Así hasta que el avión madridista despegue de vuelta a la capital de España y se haga la evaluación definitiva.

En la expedición del conjunto blanco, que duerme estos días en el Hotel Hilton de Yeda, pegado al paseo marítimo de la ciudad, todos los argumentos se centran en las sensaciones. Esas que llevan dominando las decisiones del club desde la llegada de Alonso. Por eso el Mundial de clubes, a pesar del 4-0 contra el PSG en las semifinales, se consideró un buen paso adelante. Por eso el 5-2 del Metropolitano, que dolió, no tuvo consecuencias. Por eso el 1-2 ante el City fue menos alarmante que el 0-2 ante el Celta o que el triunfo contra el Talavera. Y por eso, a pesar de estar en la pelea por la Liga, dentro de los ocho mejores de Champions y en octavos de Copa, Alonso está en el alambre.

«No es lo mismo perder 5-2 que 2-1», admiten las fuentes consultadas en el hotel madridista, donde aseguran, cautos y expectantes, que el puesto del entrenador no está en juego salvo una derrota «humillante». Está por ver qué resultado se ajusta a esa frase a estas alturas de la película de este curso. Después de perder en el Metropolitano, en Anfield, contra el Celta y contra el City, de empatar ante Rayo, Elche y Girona en ese noviembre negro y de los desplantes de algunos pesos pesados del vestuario durante estos meses, las derrotas van más allá del número de goles anotados y encajados. Importan las formas.

Un mes de rumores

Después de confirmar el puesto de Xabi en aquella madrugada del 8 de diciembre, la dirección del club ha ido marcando objetivos a corto plazo: competir al City y ganar, como fuera, todos los partidos hasta Arabia era una obligación para Alonso, observado con lupa cada tres días.

Las sensaciones en este mes han demostrado que el técnico ha recuperado parte de la sintonía perdida con el vestuario a base de rebajar sus intenciones. Después de pasar noche en Bilbao antes del duelo con el Athletic, en una decisión que sentó mal en el vestuario justo antes de la derrota contra el Celta, el vasco ha ido haciendo concesiones al vestuario a partir de ahí. Permitió que Mbappé jugara en Copa contra el Talavera para intentar igualar el récord de Cristiano, dio descanso al equipo el día 1 de enero y ha defendido públicamente a Vinicius tras los pitos de la grada.

Sin Mbappé

Precisamente, una de esas concesiones, la de Mbappé, puede haber sido parte detonante de uno de los problemas que tiene que asumir Alonso en Arabia: la baja del galo, que lleva un mes jugando con molestias, que forzó ante Alavés, Talavera y Sevilla y que no ha viajado con sus compañeros a Yeda para seguir recuperándose en Madrid de su lesión de rodilla.

En caso de disputar la final y de que las molestias del francés mejoren, el Madrid no descarta que su estrella viaje de forma exprés a Arabia para ser parte del equipo. El conjunto blanco sólo ha perdido el 9% de los 11 encuentros que ha jugado sin Mbappé: siete victorias, tres empates y una derrota. Con él, el % de partidos perdidos se eleva hasta el 21%: 18 en 83.

La vuelta de Mihic

Todo esto en un momento de pequeña revolución dentro de los servicios médicos del club. La dirección general ha decidido recuperar para el día a día a Niko Mihic, que fuera jefe médico del primer equipo entre 2017 y 2023 y que en los últimos dos años había seguido ligado al club en un segundo plano. Ahora, y después de una nueva plaga de lesiones esta temporada, el Madrid le ha vuelto a acercar a los principales equipos de la casa, especialmente al de Alonso. El nombre de Pintus también sobrevuela el primer equipo ante la desconfianza en el físico de la plantilla, pero de momento no aterriza.

El Barça se da un baño en el oasis de Yeda, arrasa al Athletic y ya espera a Atlético o Madrid en la final de la Supercopa

El Barça se da un baño en el oasis de Yeda, arrasa al Athletic y ya espera a Atlético o Madrid en la final de la Supercopa

Yeda, donde ganó hace doce meses la última Supercopa superando con facilidad al Madrid, volvió a ser un oasis en el desierto para el Barcelona. La ciudad saudí observó de nuevo la mejor versión del conjunto culé, coral, intenso y decidido ante un mal Athletic. Los vascos hincaron la rodilla demasiado pronto ante los azulgrana y a la media hora ya habían entregado la noche. Ferran, Fermín, Bardghji y Raphinha marcaron antes del descanso para sentenciar la primera semifinal y el brasileño amplió la renta tras el intermedio.

Sin Lamine Yamal ni Nico Williams, el miércoles saudí podría haber perdido algo de gracia para el público local, pero Pedri se encargó de dirigir una sinfonía coral maravillosa del Barcelona. Los de Flick no perdonaron un segundo al Athletic, mordieron su salida, provocaron sus errores y dejaron en los pies del canario la construcción de un ataque que amenazó a Unai Simón sin parar.

Raphinha entendió a la perfección el duelo. Buscó la espalda de Areso en casi todas las acciones y se benefició de la pasividad defensiva de los bilbaínos, inoperantes atrás. Amenazó el brasileño en el cinco y casi aprovecha una mala salida de Unai, pero Bardghji, titular en lugar de Lamine, no llegó a rematar de cabeza.

A partir de ahí, Pedri, que perdonó el 1-0 en el minuto 15 al definir centrado un pase atrás e inició una combinación con Ferran y Fermín en el 20 que el de El Campillo envió a las manos de Unai.

El Barça avanzaba sin piedad y el Athletic no entendía nada de lo que sucedía en el verde. O sí lo hacía, pero llegaba tarde a cada acción. Ni presión en la salida culé ni intensidad cuando el balón acariciaba su área. Sólo quedaba contar los minutos para el primer tanto, que llegó en la siguiente jugada, un ejemplo del partido que se estaba viendo.

Bardghji encaró a Boiro, que le flotó demasiado. Centró al área y ahí Fermín, libre de marca, intentó el primer disparo. El balón se iba muy desviado, pero chocó con Ferran y se le quedó muerto al delantero, mal marcado por Vivian, para anotar el primero a placer delante de Simón.

El tanto mató por completo las pocas sensaciones que tenía el Athletic. En el 30, Fermín, otra vez sin su par al lado, definió con la zurda un pase atrás de Raphinha, de nuevo libre a la espalda de Areso.

Sin tiempo para celebrarlo, Bardghji hizo el tercero en el 34. Flotado por Boiro, le recortó en dos ocasiones y probó a Simón con su pierna mala en un disparo cruzado, con la fortuna que el portero no puso la mano fuerte y la pelota se coló por debajo de su brazo derecho. Ante Joan García, uno de sus principales rivales en su lucha por la portería de la selección, el portero vasco no tuvo su mejor noche.

No se detendría ahí la cascada culé. En el 38, Raphinha amenazó a Areso en banda y éste reculó su defensa hasta el área, donde el brasileño se perfiló hacia su pierna izquierda y soltó un misil que se coló por el palo de Unai, que no reaccionó a tiempo. Más madera para el Barça.

El disparo al palo de Sancet antes del descanso no maquilló el nivel del Athletic en Yeda, muy lejos de lo que mostró el año pasado y de lo que le trajo hasta Arabia. El 0-3 contra el Madrid en San Mamés en Liga y esta goleada ante el Barça reflejan el pobre momento por el que transita el conjunto de Ernesto Valverde.

En la segunda parte, además, no cambió nada. Raphinha, insaciable, anotó el quinto en otra jugada inexplicable por parte de la defensa vasca. Los azulgrana se plantaron con comodidad en la frontal y fueron aprovechando uno a uno los rechaces que les permitía la zaga del Athletic, hasta que la pelota cayó a los pies del brasileño para enviarla a la red de Simón, desesperado.

Valverde retiró a Sancet e Iñaki, teóricos líderes del equipo y ausentes durante todo el encuentro, para darle la oportunidad a los suplentes. No tiró el partido porque ya estaba imposible, y sonó más a castigo hacia sus mejores futbolistas que a un cambio táctico.

Los vascos reaccionaron un poco aprovechando también la lógica relajación azulgrana, ya pensando en el Atlético o en el Madrid, rivales este domingo por el título de la Supercopa. Flick comenzó a dar descanso a los suyos y retiró a Raphinha, De Jong, Balde y Pedri para dar entrada, entre otros, a Rashford y Lamine Yamal.

Los delanteros viven de los goles y para ellos no existen los partidos decididos, y más todavía cuando entran como suplentes en un encuentro en el que sus compañeros, también rivales de posición, han marcado. El partido vivió lo que vivieron los intentos de Rashford y Lamine por marcar su gol, pero no tuvo mucho más. Unai Gómez falló una ocasión clarísima delante de Joan García para hacer el tanto del honor bilbaíno y Yeda despidió al Athletic hasta otro año. El domingo, el Barça buscará una nueva Supercopa que consolide todavía más un proyecto que coge cada día más cuajo.

Bellingham y el futuro de Xabi Alonso: “Las decisiones se toman muy por encima de nosotros”

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24 horas antes del examen final a Xabi Alonso en Yeda, Jude Bellingham actuó como portavoz del vestuario del Real Madrid en la rueda de prensa previa a las semifinales contra el Atlético de Madrid. Cuestionado sobre si dentro de la plantilla sienten la presión de tener en sus manos el futuro del técnico vasco, el centrocampista inglés insistió en que esas no eran preguntas para él. "Yo no tomo decisiones. Mi opinión es que estamos todos unidos en el vestuario. A veces hay estos altibajos. Debemos ver dónde estamos ahora, en una semifinal, a cuatro puntos del líder, en el top-8 de la Champions... No es ningún desastre. A veces en el Madrid los malos momentos se exageran. Las decisiones se toman muy por encima de nosotros", sentenció el británico, aunque no se quedó ahí.

"Hemos hablado de los problemas, pero sabemos qué pasa en el vestuario. Estamos con el entrenador, no hay debate. Está siendo positivo y estamos trabajando para mejorar. Me llevo muy bien con todos. Si las cosas no van bien, pues se sienta y se habla. Estamos a muerte con el entrenador", insistió.

El 5-2 del Metropolitano tuvo su eco en la sala de prensa de la ciudad deportiva King Abdullah, donde se le preguntó por ello a Alonso. "Queremos hacer un partido diferente, sabemos las cosas que nos faltaron en aquel partido e insistiremos para no cometer de nuevo los mismos errores. Mañana será otra historia, estoy convencido", valoró el de Tolosa.

La principal ausencia será la de Kylian Mbappé, que después de jugar ante Alavés, Talavera y Sevilla ha decidido parar para superar las molestias en su rodilla, en la que sufre un esguince. ¿Forzó demasiado? "Se toman decisiones y ahora estamos aquí. Hemos apurado pero ha sido demasiado pronto para Kylian. Ahora en nuestra cabeza está la semifinal y poder jugar el domingo la final", deslizó Alonso, evitando valorar si había permitido forzar demasiado a su futbolista.

El siguiente nombre clave fue Vinicius Júnior, abucheado por la grada en los últimos partidos, algo a lo que respondió Bellingham: "Hay mucha presión sobre él, pero hace mucho bien al equipo. Quizás también haya un bloqueo ante la portería, pero veo un jugador eléctrico y creativo, crea desde la nada. Los goles no cuentan toda la verdad. Hay que verle como un compañero muy útil. Queremos que vuelva a ser el mejor Vini, cuando está a tope es muy peligroso. Tenemos que apoyarle. Volverá a ser el de antes", reflexionó el inglés, que también dejó un pensamiento sobre sus números goleadores, más bajos que en la temporada de su estreno en el Madrid.

"Ha sido un cambio fácil. En mi primera temporada no había un delantero natural y vivía muy cerca del área. Pero ahora con Mbappé tenemos un delantero de 50 goles por temporada, no debo estar tan adelantado. Tengo que cubrir otras áreas del campo y cada temporada aportare mis goles, tengo esa llegada. No le doy mucha importancia y estoy disfrutando de este nuevo rol. El año pasado hice 15, no está nada mal. Este curso llevo algunos. Estoy jugando un poco mas atrás e influyo más en la jugada. Tengo que cubrir distintas áreas del campo y los goles nunca han sido lo mas importante. Tengo esa llegada, pero puedo hacer de todo donde juego ahora", explicó.

Simeone y el mal momento de Julián: “A veces no hace falta hablar, otras sí, pero no de fútbol… Más allá del futbolista hay una persona”

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Previa del derbi madrileño en el King Abdullah Sports City Stadium de Yeda, donde este jueves se disputan las semifinales de la Supercopa de España entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, una segunda parte del contundente triunfo rojiblanco en el Metropolitano en Liga. Aquel encuentro, asegura Diego Pablo Simeone, es "diferente" al que se celebrará en Arabia Saudí esta semana.

"Cada partido es diferente. El partido de Liga no va a estar relacionado con el partido de mañana", admitió el técnico argentino, acompañado en la comparecencia de prensa por Koke, capitán del vestuario. "Creo que lo del Metropolitano no influye", reconoció el futbolista. "Nos conocemos y en Liga hicimos un grandísimo partido, pero cada partido es diferente, puede haber expulsiones, lesiones, cambios... Vamos a tener una idea de juego seguro y dar el 200%. Es la única forma que tenemos para ganar el partido".

El nombre propio en el entorno colchonero estos días es el de Julián Álvarez, que atraviesa un mal momento a nivel deportivo, con solo un gol en los últimos siete encuentros que ha jugado. "Julián ha demostrado el futbolista que es, esperemos que mañana tenga un gran partido", declaró Simeone, que tampoco incidió mucho en la necesidad de hablar en privado con su delantero.

"A veces no hace falta hablar, otras hace falta acercarse, otras hablar de la vida, pero no de fútbol... Nos manejamos con naturalidad. Más allá de un futbolista hay una persona", reflexionó Simeone.

Koke, por su parte, aseguró que "no solo hay que exigirle a Julián, nos tenemos que exigir todos". "Seguro que los grandes jugadores como Julián aparecen cuando más se les necesita", añadió.

La baja de Mbappé podría condicionar el planteamiento de Simeone, pero Koke prefiere esperar a después del partido para analizarlo. "Sabemos el nivel de Mbappé y todo lo que supone, es uno de los mejores del mundo. Mañana te lo diré después del partido si influye", explicó, e incidió que "la más sencilla no, pero es lo más cerca que estamos de un título ahora mismo".

Simeone, para acabar, contestó a algunas preguntas de los periodistas saudíes, incluida una sobre la posibilidad de fichar por la liga de Arabia en un futuro. "Nosotros no cerramos puertas nunca. Yo desde mi lugar no cierro ninguna puerta", sentenció.

Qatar quiere la Supercopa de España: favorita a 2027 y pelea con Arabia por el nuevo contrato a partir de 2030

Qatar quiere la Supercopa de España: favorita a 2027 y pelea con Arabia por el nuevo contrato a partir de 2030

Yeda, punto de inicio del peregrinaje hacia La Meca, acoge esta semana una nueva edición de la Supercopa de España, la sexta disputada en Arabia Saudí y la séptima lejos de las fronteras españolas tras la de 2018-2019, celebrada en Tánger (Marruecos).

Será un torneo especial por muchas cosas: el derbi madrileño de semifinales con Xabi Alonso pendiente de asentar su futuro, el Barça-Athletic Club al otro lado, un posible clásico en la final, y la doble negociación a la que, según pudo saber este periódico, tiene que hacer frente la Federación Española de Fútbol durante los próximos días y semanas: negociar el nuevo contrato de la Supercopa, que termina en 2030 y por el que pelean Arabia y Qatar, y resolver el parón saudí del año que viene, una vez que en Las Rozas han recibido la información de que la próxima Supercopa no se podrá disputar en el país árabe por la celebración de la Copa Asia de fútbol entre el 7 de enero y el 5 de febrero.

Riad y Yeda, las ciudades que hasta ahora han acogido la Supercopa, han sido dos de las tres sedes elegidas por el gobierno saudí para la celebración de los partidos del torneo continental asiático. La otra es Al Khobar, en la orilla del Golfo Pérsico y pegada a Dammam, otra gran urbe. Son ahora mismo las tres principales metrópolis del país junto a la Meca y Medina, las dos ciudades sagradas del Islam, y dejan sin opciones al torneo español.

La RFEF trabaja ahora en encontrar una sede para 2027. Qatar, experta en este tipo de eventos y que ha celebrado, entre otros las últimas Copas Intercontinentales, es la gran favorita a ser sede en 2027, en concreto Doha. Como el contrato con Arabia terminaba en 2029, se ha ampliado automáticamente un año, a 2030, al no poder disputarse en 2027 en suelo de Arabia.

Resolver la situación de 2027 es primordial para la Federación, que rechaza la idea de devolver el torneo a suelo español ante la «extrema», dicen, diferencia entre los beneficios obtenidos al disputar la Supercopa en Arabia y en España. «El futbol modesto vive del dinero de Arabia», explican fuentes consultadas en Las Rozas.

51 millones por año

Y es que Rafael Louzán y su cúpula directiva estarán acompañados esta semana en Yeda por una comitiva de presidentes de equipos más humildes del fútbol profesional y no profesional español. Una idea que se instauró el año pasado y que sirvió para tender puentes entre clubes y Federación y para ampliar las relaciones con el fútbol saudí, cada vez más interesado en entrenadores, preparadores, directivos y jugadores españoles.

El dinero de Arabia se considera ahora mismo «clave» para la buena salud de muchos clubes y nadie lo quiere perder.

La RFEF gana 51 millones por cada año del acuerdo con los saudíes, de los cuales 12 van siempre para Real Madrid y Barcelona (seis y seis), con un plus de un millón por llegar a la final y otro por ganar el trofeo.

Pero el reparto no queda ahí. Los otros dos equipos participantes se llevan varios millones dependiendo de su nivel y la empresa 'Kosmos', administrada por el ex futbolista Gerard Piqué, gana cuatro por haber actuado como intermediaria del acuerdo, firmado en la época de Rubiales, y la Federación recibe los 20 millones restantes, insistiendo desde Las Rozas en que ese montante «va íntegro» a los clubes más modestos a través de un Departamento de Ayudas creado tras la firma del acuerdo con Arabia.

Según informó la propia RFEF en su última Asamblea, la Supercopa genera cada año con su actual formato 27 millones de euros en concepto de patrocinio, 11 millones en derechos audiovisuales, 10 en servicios y tres por ayudas a desplazamientos u hoteles.

La intención de Arabia

La Federación quiere llevar la Supercopa en 2027 a un país con esa capacidad económica. O similar. El gobierno saudí, además, trabaja con la RFEF en la búsqueda de la sede para 2027, intentando mantener como suyo un torneo que quiere celebrar más allá de 2030. Ahí reside la segunda negociación a la que aspiran Louzán y su directiva estos días en Yeda: cerrar la sede de la Supercopa a partir de ese año. Un nuevo contrato que el Ministerio de Deportes de Arabia Saudí no quiere perder, pero por el que pelea también Qatar, que pondría una cifra similar a los 51 millones anuales que ahora mismo gana la Federación. La ampliación sería por cinco años más.

Las fechas no son casualidad. El dinero recibido por Arabia se inyecta en los clubes profesionales y no profesionales españoles, muchos de los cuales actuarán como sede o subsede del Mundial 2030, bien como estadio para encuentros oficiales o bien como centro de entrenamiento de las selecciones participantes en la Copa del Mundo. Y los clubes no quieren perder ese dinero.

Por otra parte, Arabia quiere estirar hasta 2034, como mínimo, su inversión en promover su imagen a través del deporte. El país será sede del Mundial ese año y recibir cada enero, salvo sorpresa, a Real Madrid, Barcelona, y dos clubes más del fútbol español le pone en el foco mediático futbolístico durante al menos unos días.

Además, Arabia también tiene la Supercopa de Italia hasta 2029, celebrándose ésta un par de semanas antes que la española y también entre Yeda y Riad. La idea es la misma, aunque en el caso español el torneo le salga algo más caro. 51 en el caso de la RFEF y 25 si hablamos del acuerdo con la LEGA italiana.

La opción de Qatar

En el caso de Qatar, quiere los Juegos Olímpicos de 2036 e invertirá lo necesario en seguir siendo referente en la celebración de eventos deportivos.

El modelo, considerado un éxito económico en la Federación, no está exento de polémica entre los futbolistas, especialmente aquellos que no van a Arabia todos los años. El último en elevar la voz ha sido Iñaki Williams, capitán del Athletic Club. «Jugar en Arabia es una mierda, hablando mal. Llevar una competición que es nacional a otro país no es fácil para los aficionados y no facilita ese desplazamiento. Al final, nosotros, por masa social, parece que jugamos fuera de casa y si fuera aquí, sabemos todos los aficionados que nos acompañarían», lamentó en una rueda de prensa celebrada hace unos días.

Su crítica le valió la respuesta de su propio entrenador, Ernesto Valverde, más cauto en su reflexión. «Independientemente de que nos guste más o menos el formato, no sé si estuvo muy acertado en la expresión que utilizó. Iñaki está con el nacimiento de su hijo y marchar fuera le puede trastocar un poco más, pero debemos ser cuidadosos con las expresiones. Ir a Arabia supone prestigio porque vamos a jugarnos un título y nuestro club recibe dinero por ir allí. A todos nos gustaría que estuvieran los aficionados, pero tenemos que ser respetuosos».

No será la última polémica de la semana, porque un enero más la Supercopa española aterriza en suelo saudí con un intenso debate futbolístico, institucional y económico a la vista.